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martes, 7 de mayo de 2024

Poema del día: "Higo", de Majella Kelly (Irlanda, siglo XX)

No me sorprende que no te fuese familiar
este amor, el modo en que se plantó a sí mismo
como lo hizo la higuera contra la pared de ladrillos
adosada al viejo invernadero de vidrio cuyo techo
fue destrozado por tormentas de invierno. Y fácilmente
creció en la arcilla común, hojas fragantes
e intensamente lobuladas. Pero un higo no es una fruta,
es una flor y, como un higo, este amor floreció
hacia adentro. Que no me amabas, dijiste,
mas yo esperé. Un higo nunca madurará
en un tazón. Tienes que saber el momento exacto
para tomarlo. Tócalo, piel con piel, para sentir
el exquisito terciopelo floreciendo. Apriétalo suavemente
desde la base para verlo soltar una lágrima perfecta.

La estructura esquelética del invernadero se debate
por mantenerse en pie. Este amor está maduro ahora, mi amor,
pártelo, prueba la compleja inflorescencia,
el núcleo del amor en pequeñas florecillas comestibles.
Cómo aparenta no tener semillas, lo cual
lo hace más delicioso aún. Qué es el amor, de cualquier manera,
sino una abundancia de higos regados a nuestros pies
al sol del mediodía, hurgados por avispas.

Majella Kelly, incluido en Vallejo & Co. (15 de julio de 2023, Perú, trad. de Omar Pinedo).


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viernes, 12 de mayo de 2023

Poema del día: "Nocturno", de James Joyce (Irlanda, 1882-1941)

Las pálidas estrellas ondulan
con sus antorchas consagradas
despejadas de la oscuridad.
Desde lejanos bordes en el cielo,
arcos sobre arcos superpuestos,
iluminan tenuemente
los fuegos fantasmas.
La nave de la noche
oscura de pecados.

Serafín,
el huésped perdido ha despertado
y servirá
hasta que cada uno de los huéspedes pase,
callado y oscuro,
bajo la penumbra,
cuando ninguna luna se eleve,
cuando haya agitado todos sus inciensos.

Envanecida se yergue.
Crece la nave de esta noche,
un lúgubre badajo de campana
dobla como un pálido incienso,
se eleva, nube sobre nube,
hacia el vacío, hacia donde se encuentra
el adorado desperdicio
de las almas.

                                      Trieste, 1915

James Joyce, incluido en Revista Poesía (Venezuela, 4 de abril de 2022, trad. de Gabriel Jiménez Emán).

Otros poemas de James Joyce

sábado, 8 de abril de 2023

Poema del día: "Tilly", de James Joyce (Irlanda, 1882-1941)

Viaja tras un sol invernal
el ganado a toda prisa
por un rojo camino frío.
Llaman a las bestias
con una voz que ya conocen
conduciendo las reses a Cabra.

La voz les dice que el hogar es cálido
sus cascos y mugidos
van tejiendo una música salvaje.
Él las conduce hacia una rama florecida.
El humo tiñe sus frentes.

Tosco esclavo de la manada
¡esta noche descansarás junto al fuego!
al lado del oscuro caudal
por esa rama desgajada
me desangro.

                                             Dublín, 1904

James Joyce , incluido en Revista Poesía (Venezuela, 4 de abril de 2022, trad. de Gabriel Jiménez Emán).

Otros poemas de James Joyce

viernes, 3 de marzo de 2023

Poema del día: "Martillo-Klavier", de Peter O'Neill (Irlanda, 1967)

¡El primer sustantivo se lee más como un verbo imperativo!
Tal es el énfasis anglosajón.
"Hammer the Klavier", no el afeminado
Clavier! Recuerden, son naciones bélicas.

Busquen sus historias,
ambas llenas hasta el tope, de guerra y paz.
¡En consecuencia, Beethoven! Imagínenlo sentado
en una taberna. Es el año de 1803.

Hegel y Napoleón están por todos lados,
y él interpretando las Heroicas
sobre el instrumento manchado de cerveza.

Allegro molto... batalla en los teclados,
con las notas por momentos, apenas perceptibles para él.
En cambio, para el colectivo reunido... ¡qué fragor!

Peter O'Neill, incluido en Nueva York Poetry  (EEUU, 14 de agosto de 2021, trad. de Linda Morales Caballero).

miércoles, 18 de enero de 2023

Poema del día: "Un dolor habitable", de Eavan Boland (Irlanda, 1944-2020)

Hace mucho tiempo
era yo una niña en un extraño país:

una irlandesa en Inglaterra.

Allí aprendí
un segundo idioma
que me resultó útil:

la lengua franca de una tierra perdida.

Un dialecto en el que todavía se podía
encontrar lo que nunca había sido:

ese horizonte infinito. Siempre lejos
e imposible. Esa pasión contraria
por estar íntegro.

Eso es lo que es el lenguaje:
un dolor habitable. Un giro de discurso
para la abrasión ordinaria y cotidiana
de pérdidas como esta:

que duele lo suficiente
como para dejar una cicatriz.

Y sana lo suficiente para ser una nación.

Eavan Boland en The lost land (1998), incluido en Buenos Aires Poetry (Argentina, 1 de enero de 2022, trad. de Juan Arabia).

domingo, 15 de enero de 2023

Poema del día: "Bizancio", de William B. Yeats (Irlanda, 1865-1939)

Ceden las inexpurgadas imágenes del día;
La imperial soldadesca borracha está acostada;
La resonancia nocturna cede, trasnochador que canta,
Tras el gong de la gran iglesia.
Una cúpula estrellada o lunada desdeña
Todo cuanto es el hombre,
Tantas meras complejidades,
Furia y fango de humanas venas.

Flota ante mí una imagen, hombre o sombra.
Sombra más que hombre, imagen más que sombra:
Por bobina de Hades envuelta en bandeletas
Puede desenvolver el sendero revuelto,
Boca sin humedad ni aliento
Convocar puede bocas desalentadas.
Saludo lo sobrehumano,
Lo llamo muerte en vida y vida en muerte.

Milagro, ave o joyel dorado,
Más milagro que joyel o ave,
Plantado en estrellada rama de oro
Puede cacarear como gallos de Hades
O, por la luna amargado, gritar escarnio.
En la gloria del metal inmutable,
A común ave o pétalo
Y a la complejidad de fango o sangre.
Por el pavimento imperial van a medianoche
Llamas que un leño no alimenta, ni un acero prende,
Ni trastornan tormentas; llamas engendradas en llama,
Adonde acuden almas engendradas en sangre
Que todas las complejidades de la furia dejan,
Muriendo en una danza,
Una agonía de trance,
Una agonía de llamas que a una manga no queman.

Por el fango y la sangre del delfín cabalgando,
Un alma tras de otra. Las fraguas rompen el diluvio,
Las doradas fraguas imperiales.
Los mármoles del suelo de danza
Rompen de la complejidad la furia amarga,
Esas imágenes que todavía
Nuevas imágenes engendran,
Ese mar que rasgan los delfines y que un gong atormenta.

William B. Yeats, incluido en Antología de poetas ingleses modernos  (Editorial Gredos, Madrid, 1963, trad. de Luis Cernuda).

Otros poemas de William B. Yeats


domingo, 11 de diciembre de 2022

Poema del día: "Coole Park, 1929", de William B. Yeats (Irlanda, 1865-1939)

Pienso en el vuelo de una golondrina,
en una anciana y su mansión,
un sicomoro, un tilo perdidos en la noche,
aunque esa nube del oeste es luminosa;
gran labor hizo allí a despecho de la naturaleza
para sabios y poetas que vendrán,
múltiples pensamientos resumo ahora en uno,
en la gloria danzante que aquellas paredes engendraron.

Allí Hyde, antes de haber tornado a prosa
aquella noble espada que embrozaron las Musas.
Allí uno que tomara una actitud viril
a pesar de su débil corazón. Allí aquel hombre lento,
meditativo, John Synge, y aquellos
impetuosos, Shawe-Taylor y Hugh Lane,
encontraron orgullo en la humildad,
un escenario presto, compañía excelente.

Cual golondrinas llegaron y se fueron
y sólo un poderoso carácter femenino
podía proteger el primer vuelo de una golondrina;
y la media docena que allí estaban formándose,
que parecían girar al mismo viento,
hallaron certidumbre en el aire soñado,
en la dulzura intelectual de líneas
cortando o repelando el tiempo.

Detente aquí, viajero, sabio, poeta,
cuando estancias y salas se hayan ido,
cuando una ola de ortigas cubra la tierra informe,
y haya sólo raíces entre la rota piedra,
y dedica —con ojos inclinados al suelo,
desviados del brillo clarísimo del sol,
así como de la sensualidad de la sombra-—
un recuerdo instantáneo a la testa gloriosa.

William B. Yeats, incluido en Antología de poetas ingleses modernos  (Editorial Gredos, Madrid, 1963, trad. de Jaume Ferrán).

Otros poemas de William B. Yeats

domingo, 6 de noviembre de 2022

Poema del día: "Cuchulain consolado", de William B. Yeats (Irlanda, 1865-1939)

Un hombre que tenía seis heridas mortales,
hombre violento y célebre, avanzó entre los muertos;
lucían ojos entre las ramas e íbanse.

Ciertos amortajados, que hablaban entre ellos,
llegaban y se iban. El se apoyó en un árbol
para reflexionar sobre heridas y sangre.

Uno que parecía tener autoridad
entre los seres pajariles vino,
y un manojo de lino dejó caer. Grupos de dos y tres amortajados

llegaron arrastrándose donde el hombre se hallaba
y entonces dijo el que llevaba el lino:
“Tu vida puede ser más dulce si lo quieres.

Nuestras leyes antiguas obedece, y adereza
la mortaja; a causa de lo que conocemos
el ruido de estas armas nos asusta.

Enhebremos agujas; cuanto hagamos
hagámoslo a la vez”. Hecho esto, el hombre
recogió el lino y comenzó a coser.

“Ahora cantemos lo mejor posible,
pero antes tú sabrás nuestro carácter;
todos convictos en la cobardía, matados por los nuestros

o sacados de casa y muriendo de miedo”.
Cantaron, mas sin sones humanos ni palabras,
aunque todo seguía como antes.

Cambiaron sus gargantas y tenían las gargantas de pájaros.

William B. Yeats, incluido en Antología de poetas ingleses modernos  (Editorial Gredos, Madrid, 1963, trad. de Jaume Ferrán).

Otros poemas de William B. Yeats

sábado, 1 de octubre de 2022

Poema del día: "Un aviador irlandés prevé su muerte", de William B. Yeats (Irlanda, 1865-1939)

Me encontrará la muerte
un día acá en lo alto.
Los que combato, yo no los odio;
los que defiendo, yo no los amo.

Kiltártan Cross, ésa es mi patria.
Los míos son aquellas pobres gentes.
Que ganen unos, a ellos ¿qué les va?
Que ganen otros, a ellos ¿qué les viene?

No lucho por deber, por ley, por un caudillo
ni tras gloria y clamor de multitudes.
Un solitario impulso de delicia
me trajo a este tumulto entre las nubes.

Y todo lo medí, lo pensé todo:
vi el porvenir, y era un vivir estéril,
y un estéril vivir eran los años ya pasados
ante esta vida, ante esta muerte.

William B. Yeats, incluido en Antología de poetas ingleses modernos  (Editorial Gredos, Madrid, 1963, trad. de Dámaso Alonso).

martes, 26 de julio de 2022

Poema del día: "El prisionero piensa en las estrellas", de Eiléan Ní Chuilleanáin (Irlanda, 1942)

La parte exterior de las estrellas
está cubierta de costras, su luz está llena
de cadáveres de polillas.

Y moviéndose al ritmo que producen
alas de polilla rígidas y sibilantes
ahogan el diapasón universal.

Cantan como ballenas sobre las cárceles,
casi golpean el tejado.

Eiléan Ní Chuilleanáin en Selected Poems (2008), incluido en Buenos Aires Poetry (Argentina, 20 de noviembre de 2021, trad. de Jiyar Homer y Gabriela Paz).

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domingo, 28 de marzo de 2021

Poema del día: "Hada mala", de Paula Meehan (Irlanda, 1955)

La noche en que la bautizaron:
la música atronaba, rugían los autos y las camionetas,
bocinas, sirenas, golpes,
toda la noche, nadie pudo dormir.

Hubo un apuñalamiento y una ventana rota.
Rayaron un auto con una llave. Un chico
recibió un botellazo en la cara
y alguno vomitó en el jardín.

Pienso en eso ahora que paso por su casa.
Ya debe tener nueve años,
su cara de luna tímida
detrás de la persiana que se sacude.

Paula Meehan, incluido en Zoon Phonanta (5 de febrero de 2021, versión de Isaías Garde).

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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Poema del día: "Una pareja a la espera", de Matthew Sweeney (Irlanda, 1951-2018)

Dejando abierta de par en par la puerta de la casa encalada
el hombre corre a la cima de la colina,
ahí con la mano se protege la vista del sol vespertino
y escudriña el mar. A su espalda, una mujer
sostiene abierta una cortina, pero cuando él voltea
y niega con la cabeza ella deja caer la cortina.
Camina hacia el espejo debajo de la bandera
y busca en su rostro los signos del cambio
que su cuerpo le dice ha comenzado.
El hombre cierra la puerta y se sienta a la mesa
en la que los huesos de un pollo están regados en dos platos.
Él piensa en sus amigos que en el Atlántico
ascienden por la costa occidental, cargados
con paquetes cuidadosamente envueltos para su establo,
que ningún caballo usa. Piensa en su país,
y en cómo sus amigos y él, con la ayuda
de esos paquetes, comenzarán a enderezarlo.
Llama a la mujer y le toca el vientre,
y le pregunta por qué cree que el barco se ha demorado.
Corre él, ella también está acosada por una imagen:
el barco, lampareado, en aguas francesas o españolas,
rifles apuntándole, una boca tras un megáfono.
Como él, ella no externa su temor,
en vez de eso le pide que regrese a la colina
bajo la escasa luz, para vigilar el sol rojo
que se hunde en las aguas por lo demás vacías,
mientras ella sigue sentada en la habitación a oscuras,
pensando en el país en el que crecerá su hijo.

Matthew Sweeney en Blue Shoes (1989), incluido en La generación del cordero. Antología de la poesía actual en las Islas Británicas (Trilce Ediciones, México, 2000, selec. y trad. de Carlos López Beltrán  y Pedro Serrano).

Otros poemas de Matthew Sweeney
Donde los pescadores no saben nadarUna pareja a la espera

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domingo, 17 de julio de 2016

Poema del día: "Donde los pescadores no saben nadar", de Matthew Sweeney (Irlanda, 1951-2018)

Allá donde los pescadores no saben nadar,
donde la costa de Donegal forjada por las glaciaciones
deja peñascos entre las olas,
un barco langostero zarpó, su motor
tronó antes de superar las rocas.
El más joven de la tripulación saltó
a una roca para alejar de un empujón el barco,
luego se rio cuando no pudo brincar de regreso.
¿Pero en qué momento exacto se dio cuenta
que el barco ya no flotaría acercándose a él;
que todos esos jalóneos a la cuerda del motor
no producirían ningún tremor; que no había cuerda
o salvavidas para arrojarle;
que esas bengalas se habían perdido entre las nubes;
que el radio traería a un helicóptero
una hora después? Tuvo cuarenta minutos:
para aferrarse mientras las olas atacaban,
para sentir que la roca se sumergía gradualmente.
Y ellos pasaron cuarenta minutos mirando,
gritando a la radio, hasta que dio un alarido,
el agua lo cubrió, y ahí quedó.

Matthew Sweeney en Blue Shoes (1989), incluido en La generación del cordero. Antología de la poesía actual en las Islas Británicas (Trilce Ediciones, México, 2000, selec. y trad. de Carlos López Beltrán  y Pedro Serrano).

Otros poemas de Matthew Sweeney
Donde los pescadores no saben nadarUna pareja a la espera

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viernes, 6 de mayo de 2016

Poema del día: "Seda", de Maurice Riordan (Irlanda, 1953)

¿Debo contarte que hace apenas un siglo,
en el año de nacimiento de mi padre —tu abuelo —
la distribución de la industria de la seda
abarcaba desde Tiverton al oeste, hasta los telares
y vecindades de Paisley al norte,

o que cuando, técnicamente, la seda es tendida
un solo filamento extraído sin romperse
del capullo puede medir un kilómetro o más
y así, en esto, comparte una sutil topología
con el entramado de venas bajo la piel,

el cual, al ser estirado, digamos, encima de
tu clavícula o tu pelvis revelará los tintes azulosos
de los huevecillos de Bombyx Mori recién puestos;
y dado que tu piel tiene también algo de la textura,
incluso del olor, del shantung y del tusor crudo

o acaso no debo repetirte las palabras del conde
Dandolo quien, en su tratado de sericultura,
escribió sobre el gusano: "mientras mayor es el calor
en el que se le incuba, mayores son sus requerimientos,
más raudos sus placeres, y más efímera su existencia"?

Maurice Riordan en Floods (2000), incluido en La generación del cordero. Antología de la poesía actual en las Islas Británicas (Trilce Ediciones, México, 2000, selec. y trad. de Carlos López Beltrán  y Pedro Serrano).

Otros poemas de Maurice Riordan
FantasmasLa cosa como esLarga distancia

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domingo, 21 de febrero de 2016

Poema del día: "La cosa como es", de Maurice Riordan (Irlanda, 1953)

Vivimos dentro de una lluvia continua de átomos
donde todo emite corrientes corpusculares de imágenes
y así transmite colores, formas y sonidos a los sentidos
— de acuerdo a la teoría unificada de Lucrecio
quien se dio muerte, nos dice San Jerónimo, al enfermar
por una pócima de amor o, por decirlo así, por el amor
maltrecho en su forma química; ya había compuesto entonces
durante los catastróficos años finales de la república,
De Rerum Natura, la naturaleza de las cosas, o sólo la Naturaleza:
que conocemos por sensaciones, de primera mano, con el cuerpo.
Jerónimo, como es de esperar, respaldaba los ataques del romano
a los dioses paganos, y su no tan romano desprecio
del amor sexual: así es que el poema halló su camino
hasta manos modernas en un manuscrito defectuoso;

a las que llega aún fresca con esa embriagadora pócima primera
de especulaciones áticas, todavía sin el lastre de los resultados.
Nada sale de su alcance: las partículas de la materia,
los imanes, los sueños, la fisiología, los terremotos, el clima británico,
los temperamentos de las bestias salvajes, y "sus usos militares"...
Investiga asuntos como de qué manera escuchamos
aunque no podamos ver a la gente que charla en la habitación contigua;
por qué, al inclinarnos sobre un espejo, nos vemos emerger
de sus profundidades. No se trata de preguntas "espinosas"
nos asegura Lucrecio: aunque desconozca (es normal) la ley
de la incidencia y la reflexión, y se halle irremediablemente lejos
de todo atisbo de frecuencia o amplitud, sus hipótesis
en esta obra tienen el fulgor demoniaco de De Selby
con algo del ingenio y encanto de un niño pequeño.

Mas sobre los fenómenos mismos es elocuente y exacto:
vemos al leñador en una colina lejana levantar
el hacha hasta los hombros, justo cuando el golpe
resuena en el oído; a la luz de la luna andan a nuestro lado
sombras; nos asomamos a un charco que refleja los cielos;
esos cielos se abren y descargan su granizo; el aire se divide
mientras olemos —como nunca en la vida real— el extraño,
sulfuroso hedor de una casa destripada por un rayo.
Puede también ser dulce. Entonces el rígido hexámetro
se hincha de nociones atrevidas, expresiones amables;
el peral reúne en su entera y contrahecha forma la esencia
de la pera y ofrece su carne al apetito; las vacas se revuelcan
en los pastizales, pesadas por la leche que gotea de sus ubres
("leche entera" escribe, para "adormecer" a las terneras).

He aquí entonces el tránsito apacible de la naturaleza: Marte
duerme en el regazo de Venus y absorbe sus húmedos, maternales
átomos... Pero cuando se refiere al amor humano, todo es "incisiones",
"picaduras" y "pérdida de fuerza". Al tiempo que nuestro ojo
es orientado hacia las radiantes, volátiles superficies de niñas o efebos,
se nos advierte alejarnos; y cuando los síntomas pasan de cortadas
y moretes a hinchazón, delirio e inextinguible fuego,
se nos aconseja "distraernos con sustitutos", o si no:
Dormir a solas —por este epicúreo estupefacto
(enloquecido, afirman los Padres, por una sobredosis de poción)
quien, por refrenarse, recuerda su hogar de infancia, las noches
en vela cuando se recostaba, atento a las imágenes etruscas,
y habiendo quizá soñado con Ifigenia; un intenso
y libresco adolescente atemorizado por los dioses

quien culminaría una vida de esfuerzo científico,
no con estrofas efervescentes para Venus o Apolo,
sino con la plaga de Atenas en 430 a. C. —con esto,
para demostrar que era apto para el combate mortal,
el poeta del cuerpo vulnerable: cuando la nube atómica,
acarreada por el viento sobre las ciénagas salinas de Egipto,
invade las gargantas de los ciudadanos; transporta las armas del frío
y el calor; impone un régimen de sed y hambre; y ataca
las ciudadelas de la vida, cuyo asiento —situado en el pecho —
se tambalea pero resiste; delicados instrumentos se ponen
en acción; sin que haya alivio, salvo en las oraciones y los exabruptos.
Y luego ni siquiera en éstos; los agitados átomos han encontrado
la lengua, "intérprete de la mente" y la han desconectado.
Nada queda sino un dolor impronunciable. Y así termina.

Maurice Riordan en A Wordfrom the Loki (1995), incluido en La generación del cordero. Antología de la poesía actual en las Islas Británicas (Trilce Ediciones, México, 2000, selec. y trad. de Carlos López Beltrán y Pedro Serrano).

Otros poemas de Maurice Riordan
FantasmasLa cosa como esLarga distanciaSeda

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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Poema del día: "Larga distancia", de Maurice Riordan (Irlanda, 1953)

Así que por un rato vivió a tiro de piedra
del ferrocarril; en un cuarto amueblado
con un sofacama, una lámpara, mesa,
un refri callado, un teléfono.
Oía rodar de noche los trenes de carga
que sin tregua cruzaban el interior del país.
Lo mantenían en vela hasta el amanecer,
junto a un radio verde y un mapa,
con los que seguía los mismos resultados
del béisbol, violaciones, incendios, asesinatos,
y casi siempre la misma humedad y calor
desde los Grandes Lagos hasta el Golfo.
Una vez marcó un número de larga distancia.
Sonó seis, siete, ocho veces.
No contestan. Se puso el auricular
sobre el pecho, y lo dejó sonar y sonar.

Maurice Riordan en A Wordfrom the Loki (1995), incluido en La generación del cordero. Antología de la poesía actual en las Islas Británicas (Trilce Ediciones, México, 2000, selec. y trad. de Carlos López Beltrán y Pedro Serrano).

Otros poemas de Maurice Riordan
FantasmasLa cosa como esLarga distanciaSeda

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martes, 8 de septiembre de 2015

Poema del día: "Fantasmas", de Maurice Riordan (Irlanda, 1953)

Llamo mi casa a este lugar donde soy huésped,
donde la cama se alumbra con el Sagrado Corazón,
en la que aún hoy despierto bañado en sudor,
donde oí a un fantasma mas no pude verle.
Aquí a mis hijos los despiertan las cornejas
que en la chimenea revolotean en la madrugada.
Me levanto sedado y debo imponer calma,
seguridad. Los visto rápido. A las quejas
siguen preguntas y respuestas. ¿Tú crees
en el infierno, papi? ¿Era José el padre de Jesús?
Y mi hijo: ¿Murió el abuelo abajo de esa cruz?
Sí, justo ahí en la cama en que dormí; esta vez
voltea y yo también, como si un suspiro
surgiera de la ropa aún tibia en que he dormido.

Maurice Riordan en A Wordfrom the Loki (1995), incluido en La generación del cordero. Antología de la poesía actual en las Islas Británicas (Trilce Ediciones, México, 2000, selec. y trad. de Carlos López Beltrán y Pedro Serrano).

Otros poemas de Maurice Riordan
FantasmasLa cosa como esLarga distanciaSeda

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viernes, 11 de marzo de 2011

Poema del día: "El gran aliento de la belleza", de George William Rusell 'Æ' (Irlanda, 1867-1935)

Espumados los bordes de amatista y rosa, se mustia una vez más la vieja flor azul del día; dónde el éter, como un diamante, fulje, sus pétalos se desvanecen.

Un tumulto sombrío remueve el aire crepuscular; chispean los delicados rocíos, las distantes nieves; La ancha profundidad se estremece, atravesada de parte a parte, por el soplo repetido del aliento de la Belleza.

Yo vi cómo los temblorosos siglos que cayeron volvían, moldeados en su semejanza por un aliento más más hondo, a la hora en que la Belleza respira la última vez y se reconoce en la muerte.

George William Russell 'Æ', incluido en Música de otros. Traducciones y paráfrasis (Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores, Barcelona, 2006, trad. de Juan Ramón Jiménez).

Otros poemas de George William Rusell 'Æ'
El gran aliento de la bellezaSacrificio

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domingo, 20 de febrero de 2011

Poema del día: "Sacrificio", de George William Russell 'Æ' (Irlanda, 1867-1935)

Estos delicados viajeros, el viento, la estrella, la nube, siempre rendidos, como ante un altar, ante mis ojos, ofrecen en sacrificio luz y rociados aires.

Las ofrendas ascienden: nieblas de luz irisada, cristal puro, azul y oro, vuelan por tierras de ensueño; y, entre el sacrificio, Dios se mueve como de antiguo.

Con milagros de fuego. Él muestra símbolos sus días; y con rayos de cristalina luz revela los puros caminos que llevan el deseo del alma al silencio de la altura.

George William Russell 'Æ', incluido en Música de otros. Traducciones y paráfrasis (Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores, Barcelona, 2006, trad. de Juan Ramón Jiménez).

Otros poemas de George William Rusell 'Æ'
El gran aliento de la bellezaSacrificio

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sábado, 5 de febrero de 2011

Poema del día: "El manto, la barca y los zapatos", de William B. Yeats (Irlanda, 1865-1939)

"¿Qué estás tú haciendo tan bello y tan brillante?"

"Estoy haciendo el manto del Pesar: oh, maravilloso de ver a los ojos de todos los hombres será el manto del Pesar; a los ojos de todos los hombres."

"¿Qué estás tú labrando con esas alas para volar?"

"Labro una barca para el Pesar, oh, qué lijero por los mares todo el día y la noche, navega el errante Pesar, todo el día y la noche."

"¿Qué estás tú tejiendo con esa lana tan blanca?"

"Estoy tejiendo los zapatos del Pesar; sordo será su pisar lijero a los oídos de todos los hombres, el Pesar, súbito y lijero."

William B. Yeats, incluido en Música de otros. Traducciones y paráfrasis (Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores, Barcelona, 2006, trad. de Juan Ramón Jiménez).