de pendiente brocado,
y cuyo verde mármol va cubriendo
la luz del sol radiante.
Por ti, como los árboles del bosque,
florece mi tristeza,
se extiende, va creciendo,
y la desnuda, inmóvil pena negra
me va subiendo al alma.
Por ti va mi tristeza,
nube a nube,
lo mismo que la lluvia de los bosques,
licuándose en los muros del tiempo abandonado.
Por ti va mi tristeza desnudándose
cual las voces del bosque,
va hendiéndose en campanas,
en tambores paganos,
en multitud de espejos que reflejan
el espíritu negro de la tierra.
¡Oh, mi luna dormida en el verde brocado!
Ya mis ojos son vidrio,
y piedra ya mis manos.
Y yo tan sólo un viento que pasa por el bosque.
Un viento por el bosque solamente.
Muhammad al-Fayturi, incluido en Poetas árabes realistas (Ediciones Rialp, Madrid, 1970, ed. y trad. de Pedro Martínez Montávez).






