jueves, 25 de mayo de 2017

Poema del día: "Hoja blanca como la córnea de un ojo...", de Valerio Magrelli (Italia, 1957)

Hoja blanca como la córnea de un ojo.
Y me apresto a bordar allí
un iris y en el iris a grabar
el hondo remolino de la retina.
De este modo la mirada
germinará desde la página
y se iniciará un vértigo
en este cuadernito amarillo.

Valerio Magrelli, incluido en Cuatro jóvenes poetas italianos (UNAM, México, 2010, selec. y trad. de Guillermo Fernández García).

miércoles, 24 de mayo de 2017

Poema del día: "Nosotros", de Zong Baihua (China, 1897-1986)

Nosotros vivimos el uno frente al otro bajo la Vía Láctea.
La gente está profundamente dormida.
Las dos estrellas del cielo
Iluminan nuestro corazón.
Nosotros aplaudimos, miramos el cielo y nos callamos.
Un temblor que no llegamos a explicar
Atraviesa el abismo que separa nuestros dos corazones.

                                                                                      1923

Zong Baihua, incluido en El cielo a mis pies. Antología de la poesía china moderna 1918-1949  (Ediciones Hiperión, Madrid, 2013, selec. y traduc. de Blas Piñero Martínez).

martes, 23 de mayo de 2017

Poema del día: "Selva a la distancia", de Coral Bracho (México, 1951)

La distancia
le da a la selva
un lugar. La confronta con el cielo,
la aísla, rompe y alumbra
su malla espesa, su verde múltiple,
inextricable,
su profusa ebriedad. En su entraña,

como en aguas oscuras
y abisales, no hay arriba y abajo,

solo un cuerpo colmado
y apremiante, una noche febril; la llama turbia,
enardecida, del tigre

que sobre sí mismo
se vuelve
para atacar.

Coral Bracho en Huellas de luz (1994), incluido en Casa de luciérnagas. Antología de poetas hispanoamericanas de hoy (Ediciones Bruguera, Barcelona, 2007, ed. de Mario Campaña).

Otros poemas de Coral Bracho
Jaguar sobre muro de cuarzoNiño mirando el tiempoPuerta en la selvaReflejo

lunes, 22 de mayo de 2017

Poema del día: "Montaña Unsan", del Monje Bowu (Corea, 1301-1382)

Nube blanca sobre la montaña.
El arroyo fluye desde la montaña.
Quiero vivir en esta montaña.
La nube me cobija en este lugar.
Cuando quiero contarle mis cuitas,
se convierte en lluvia, no me permite estar.
A veces, siguiendo el aire fresco
se pasea por tierras y mares.
Deseo seguirla por el aire
viajando sobre ríos y montañas.
¿Por qué deseo seguirte?
Puedo bailar sobre la ola, junto a la gaviota blanca.
Al volver me siento bajo el pino, muy junto a la luna.
Qué sonido melancólico del viento bajo el pino.
¿A quién contar mi secreto?
Se encuentran muy lejanos los grandes maestros budistas.
Tranquilo me echo sobre la nube.
El monte verde me habla: Todo bien, ¿no?
De inmediato le respondo, riéndome:
Monte, tú no sabes por qué estoy acá.
Yo siempre sufría por falta de sueño.
Demasiado amor a ríos y piedras que son mis ropas.
El verde monte se ríe de mí y dice:
¿Por qué no vuelves pronto para que seamos amigos?
Si amas tanto el verde monte
descansa bien en bosques de enredadera.
Sigo el consejo del verde monte.
Descanso en lecho del verde monte.
A veces duermo, a veces velo.
No me importa dormir o velar.
En el sueño sigo la vía de venida.
En la taberna de Chang-an monto una vaca de madera.
La vaca se transforma en brisa de primavera,
hace florecer, retoñar el sauce como jade verde.
La flor del cerezo, roja como el fuego.
La flor del sauce, blanca como bolita.
La flor del ciruelo, demasiado blanca.
La cojo para confiar.
El canto del pájaro raro me despierta del sueño.
Permanezco muy quieto porque mi sueño era muy dulce.

Monje Bowu en Taegohwasangeorok (s.a.), incluido en Manioshu. Colección para diez mil generaciones  (Ediciones Hiperión, Madrid, 1980, ed. y trad. de Antonio Cabezas García).

domingo, 21 de mayo de 2017

Poema del día: "De noche" de Felipe Agudelo Hernández (Colombia, 1988)

Sobre el vidrio
los músicos de una sola función
que nunca empieza
perdieron instrumentos,
el polvo que permite
escribir varios nombres con el dedo
crece por capas,
una carta tristísima
de bienvenida
muestra el adiós de alguien
que siempre intenté amar.
El grifo tarda tanto en traer agua,
y suena como un radio del infierno,
suelta al final la gota temblorosa...
tubería de plomo
con las que lloran viejas casas.
Polvo, en todo polvo.
Sin embargo, el vinilo se ha salvado,
y la aguja fatal del tocadiscos
hace cantar, como hace veinte años,
Bajo un cielo de estrellas a Alberto Podestá,
un joven, como yo, sepultado entre asuntos.

Felipe Agudelo Hernández, incluido en Arquitrave (Segunda época, nº 57, septiembre-diciembre de 2014, Colombia).

viernes, 19 de mayo de 2017

Poema del día: "El Amor me ha hecho tal que en fuego vivo...", de Gaspara Stampa (Italia, 1523-1554)

El Amor me ha hecho tal que en fuego vivo,
cual nueva salamandra al mundo, y como
aquel otro animal no menos raro,
que en un mismo lugar nace y espira.

Mis delicias son todas y mi gozo
vivir ardiendo y no sentir los males,
sin preocuparme de si quien me empuja
tenga de mí piedad mucha ni poca.

Era extinto el primer ardor apenas
y otro encendió el Amor, que es aún más vivo
y más grande que cuantos he probado.

No me arrepiento de mi arder amando,
si quien de nuevo el corazón me roba
de mi ardor pleno y satisfecho queda.

Gaspara Stampa, incluido en Antología esencial de la poesía italiana (Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1999, selecc. y trad. de Luis Martínez de Merlo).

Otros poemas de Gaspara Stampa
Olas que con frecuencia el mar turbáis...