lunes, 12 de octubre de 2026

Poema del día: "Canto a Almansa", de Isabel Almendros (España, siglo XX)


Almansa, querido pueblo,
qué orgullosa estoy de ti,
por haber dado tantos hombres
en defensa de Madrid.

Tú siempre ganaste honores
en tus antiguas batallas,
pero ahora ganarás glorias
por la libertad de España.

Pues tus hombres son de acero,
y si van a la pelea,
saben morir como héroes,
saben luchar como fieras.

Mis simpáticos paisanos
en los frentes donde van,
saben sembrarles la muerte
a esos hijos de Satanás.

Y cuando van a mi pueblo,
en los días de descanso,
vienen cada vez más hombres
a vengar a sus hermanos.

Qué orgullosas estarán
sus madres, novias y hermanas;
hablo juzgando por mí,
y solo soy una paisana.

Yo también tengo un hermano
que sabe honrar esta tierra,
pues se marchó voluntario
al empezar esta guerra.

En un pueblo como este
no puede haber emboscados,
ni enchufistas, ni cobardes,
sino hombres muy honrados.

Almansa, pueblo valiente,
pueblo noble y guerrero;
después del Madrid heroico,
eres tú el que más quiero.

Almansa, pueblo bonito;
lo mejor de la provincia,
por ser también sus mujeres
con sus hombres socialistas.

Isabel Almendros en Sobre la marcha (Semanario de la 4ª Brigada Mixta, n° 26, 6 de febrero de 1938), incluido en Romancero de mujeres poetas de la guerra de España (1936-1939) (Ediciones Espuela de plata, Sevilla, 2026, ed. de Serge Solaün).


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domingo, 11 de octubre de 2026

Poemas de John Keats (Gran Bretaña, 1795-1821)




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Poema del día: "La pregunta", de Percy Bysshe Shelley (Gran Bretaña, 1792-1822)


Soñé que al caminar, extraviado,
se trocaba el invierno en primavera,
y el alma me llevó su olor mezclado
con el claro sonar de la ribera.
En su borde de césped sombreado
vi una zarza que osaba, prisionera,
la otra orilla alcanzar con una rama,
como suele en sus sueños el que ama.

Allí la leve anémona y violeta
brotaban, y estelares margaritas
constelando la hierba nunca quieta;
campánulas azules; velloritas
que apenas rompen su mansión secreta
al crecer; y narciso de infinitas
gotas desfallecido, que del viento
la música acompasa y movimiento.

Y en la tibia ribera la eglantina,
la madreselva verde y la lunada;
los cerezos en flor; la copa fina
del lirio, hasta los bordes derramada;
las rosas; y la hiedra que camina
entre sus propias ramas enlazada;
y azules o sombrías, áureas, rosas,
flores que nadie corta tan hermosas.

Mas cerca de la orilla que temblaba
la espadaña su nieve enrojecía,
y entre líquida juncia se doblaba.
El lánguido nenúfar parecía
como un rayo de luna que pasaba
entre los robles verdes, y moría
junto a esas cañas de verdor tan fino,
que el alma pulsan con rumor divino.

Pensé que de estas flores visionarias
cortaba un verde ramo, entretejido
con sus juntas bellezas y contrarias,
para guardar las horas que he vivido,
las horas y las flores solitarias,
en mi mano infantil, igual que un nido.
Me apresuré a volver. Mis labios: «¡Ten
estas flores!», dijeron. Pero ¿a quién?

                                      1820

Percy Bysshe Shelley, incluido en Poetas románticos ingleses (BackList, Barcelona, 2010, trad. de Leopoldo Panero).

Otros poemas de Percy Bysshe Shelley


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sábado, 10 de octubre de 2026

Poema del día: "El camino", de Elie Ramanankavana (Madagascar, 1995)


Es la tarde
en los bordes marchitos de nuestras vidas
que caminan sin artificios
lo tragado de nuestras lágrimas
lo abortado de nuestros vientres
las historias inacabadas.

Es un rosario de vértebras
contando las tumbas
donde mil veces dejamos
los destellos de nuestros ojos
donde mil veces hemos hundido
el ebrio barco
de nuestros sueños bucaneros.

Es espeso y pegajoso
moja nuestros pasos
nos hace resbalar
a nosotros
que de tanto destrozarnos
conocemos el precipicio de nuestras caídas
como el vacío de nuestros bolsillos.

Nuestros ojos cosidos
las rocas esquivadas
caminamos por los guijarros
arponeados por la memoria pedestre
el miedo escupido
para estrellarnos en otra parte
en las orillas del frío
mojadas
de muerte estornudada.

La lección está aprendida
por los senderos del funeral
la silueta demasiado conocida
nos arrojamos enternecidos
sobre el tronco abierto
de los sarcófagos profanados.

Elie Ramanankavana, incluido en Círculo de poesía (México, 7 de septiembre de 2025, trad. de Mariela Cordero).

Otros poemas de Elie Ramanankavana


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viernes, 9 de octubre de 2026

Poema del día: "Despedida", de Verónica Volkow (México, 1955)


Que sea mi amor tan mudo
como Dios,
que te sea invisible
y casi insospechado
y aunque envuelto en la sombra
o náufrago en borrasca,
que tras la noche brille
si lo entiendes.
Basta mirar para que exista,
acatar lo profundo
y somos una estrella.
La luz es siempre poderosa
pero se olvida fácilmente.
El corazón tan solo es un testigo,
en luz no hay sombra.
De más allá de mí quisiera amarte
y estar en ti en la libertad
cuando te encuentres
en la razón que es magia
y te devela
profundo muy profundo.

Verónica Volkow, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

jueves, 8 de octubre de 2026

Poema del día: "Niñas ajenas", de Andrea Gutiérrez (Argentina, 1960)

"No contestaste.
Entonces, me detuve, y me volví y me quedé helada.
Pues me di cuenta de que no estabas, y nunca habías venido".
                                                                   Marosa di Giorgio

Me aferré a otras niñas ajenas que eran mí,
no sé qué de mí
un algo, una idea de un algo que nunca se concreta

me alisé, me suspendí huérfana de época
a destiempo siempre   fanática de error
y no querer definir.
El animal de la noche domesticó mi desconcierto
y mientras, crecer entre paredes altas al sur
sin poder ningún recuerdo.
3, 5 o cualquier número impar de fotos imperfectas el único hacia atrás,
escueta memoria y desmedida densidad de olvido
de mí, de él, de ellos, de todo lo que sí y lo que no en su grandeza era.

Me refugié en la silueta espejada
-el sexo fue después-
para forzar la traducción del adiós, de cada puerta que se cierra.
Desde antes de mí hasta cualquier hoy
deambula una mujer
incierta.

Andrea Gutiérrez en Niñas ajenas (1997), incluido en Poetas argentinas (1940-1960) (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2006, ed. de Irene Gruss).


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miércoles, 7 de octubre de 2026

Poema del día: "Viento que pasa", de Muhammad al-Fayturi (Sudán, 1936-2015)


Por ti, mi corazón es una sepultura
de pendiente brocado,
y cuyo verde mármol va cubriendo
la luz del sol radiante.

Por ti, como los árboles del bosque,
florece mi tristeza,
se extiende, va creciendo,
y la desnuda, inmóvil pena negra
me va subiendo al alma.

Por ti va mi tristeza,
nube a nube,
lo mismo que la lluvia de los bosques,
licuándose en los muros del tiempo abandonado.

Por ti va mi tristeza desnudándose
cual las voces del bosque,
va hendiéndose en campanas,
en tambores paganos,
en multitud de espejos que reflejan
el espíritu negro de la tierra.

¡Oh, mi luna dormida en el verde brocado!
Ya mis ojos son vidrio,
y piedra ya mis manos.
Y yo tan sólo un viento que pasa por el bosque.
Un viento por el bosque solamente.

Muhammad al-Fayturi, incluido en Poetas árabes realistas (Ediciones Rialp, Madrid, 1970, ed. y trad. de Pedro Martínez Montávez).


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