da inútiles guirnaldas, con estrellas de flores
ajadas, yace al fondo, duerme, sin fieros vientos
de las pugnas y guerras que nos rigen.
Que la clara corriente te respete, pues fuiste
espíritu acuático; guarde tus mansos ojos;
gusano y lagartija tu timidez respeten;
ya sin sorpresa, húndete, lindo cráneo cansado.
Sobre aquella cabeza y los huesos pequeños,
nobles, ve raudo, río juvenil; su retiro
guarda. Común, el sauce, no lejos de su tumba,
se inclina y, como es propio, arrastra su follaje.
En asilo del Tiempo, donde el gasterosteo
tiene hogar laberíntico, reposa;
colores y corrientes la cuidan; ya no cansan
su mente-río nuestras villas y cielos rotos.
Sidney Keyes, incluido en Antología de poetas ingleses modernos (Editorial Gredos, Madrid, 1963, trad. de Mariano Manent).






