martes, 5 de mayo de 2026

Poema del día: "Pancita", de Anahit Hayrapetyan (Armenia, 1987)


A la mañana muy temprano
con el olor de las sábanas
con el dolor interminable de mis piernas
con el cerebro totalmente nuevo y vacío
y ella durmiendo impasiblemente todavía
me levanto me asomo al balcón como una sonámbula
desnuda

completamente desnuda
las barrenderas limpian las aceras cantando
no sé qué canción antigua
balcón terraza
si alguien decidiera mirar hacia arriba

yo
con la panza grande
con las tetas grandes
donde ya se acumula leche
cubiertas de estrías rojas
a causa de estirarse tanto
con los pezones que se muestran
más allá de mi voluntad.

¡me da lo mismo!
mis amigas
siempre lo hacen
pechos al aire en la playa
en casa
en el balcón
en la vida
y hasta con la ropa puesta
yo sentía sus pechos

se sacude dentro de mi panza
palpo y adivino piernitas manitos
mamá te quiere, gatita,
mamá te adora
quiere que nazcas
para jugar juntas
hace mucho que no juego

mi panza
ordenándola entre mis piernas de alguna manera
me siento frente a la computadora
llantos
amargos
con los pensamientos colgados de las orejas
de mis labios
entre mis manos
trato de escribir el poema de siempre

Anahit Hayrapetyan, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 3, noviembre 2021, Chile, trad. de Alice Ter-Ghevondian y versión de Ana Arzoumanian).


Síguenos en WHATSAPP  -  X  -  TELEGRAM - BLUESKY

lunes, 4 de mayo de 2026

Poema del día: "A mi padre", de Maia Sarishvili (Georgia, 1968)


Yo sé lo que te hace gritar entre sueños—
los candelabros vestidos de serpientes
alumbran tu habitación con sus lenguas.
Qué peligrosa es esa ruidosa oscuridad
envenenada con taimada luz...
Yo sé cómo enjabonas por las noches tu corazón por
todo tu cuerpo,
con qué brío borras las manchas
con la espuma de tu propio corazón.
Quizá por eso
mamá llega cada noche de la muerte
y planta rosas en las zapatillas
que calzas cada mañana...
Te pido que encuentres en nuestra casa
la voz de mi infancia.
Estará en la caja de caramelos,
si ladra el perrito de la mermelada
o algo parecido,
pues, el hechizo ya está roto...

Maia Sarishvili, incluido en Poesía georgiana contemporánea (Huerga & Fierro editores, Madrid, 2023, ed. y trad. de Lana Kalandia y Rodolfo Häsler).

domingo, 3 de mayo de 2026

Poema del día: "Los cuervos en sus poemas...", de Māris Salējs (Letonia, 1971)


los cuervos
en sus poemas
cometen errores fatales. después
infelices pasean entre charcos
y beben agua sucia

los descubren las niñas
y los persiguen con regocijo: ¡cuervo, cuervo!
pero éstos escapan desplegando sus alas torpes
dejando huellas húmedas
sobre las aceras. después agazapadas
bajo los coches lloran quedamente
incapaces de escribir poemas
sin errores gramaticales.

Māris Salējs, incluido en Vallejo & Co. (23 de enero de 2020, Perú, trad. de Rafael Martín Calvo).

sábado, 2 de mayo de 2026

Poema del día: "Los dolores del sueño", de Samuel Taylor Coleridge (Gran Bretaña, 1772-1834)


Antes de deponer mis miembros en el lecho
no he llegado a tener costumbre de rezar
doblando las rodillas o moviendo los labios;
sino calladamente, en lentas gradaciones,
mi espíritu dispongo hacia el Amor;
con humilde confianza los párpados entorno,
con una reverente resignación: sin nada
de concebir deseos ni expresar pensamientos,
sólo con un sentido suplicante:
un sentido grabado en toda mi alma
de que soy débil, sí, mas no sin bendiciones,
puesto que en mí, y en tomo de mí, y en todas partes,
están la Eterna Fuerza y la Sabiduría.

Pero anoche recé en voz alta, sí,
con angustia agoniosa, levantándome
con sobresalto de esa multitud demoníaca
de formas y de ideas que me daban tormento:
una morbosa luz, una turba pisándome,
la sensación de un daño intolerable,
¡y a quién desprecié yo, a los únicos fuertes!
¡Una sed de venganza, la voluntad inerme
aún desconcertada, pero aún siempre ardiendo!
¡El deseo mezclado con odio, extrañamente,
aferrándome a objetos odiosos o salvajes!
¡Fantásticas pasiones! ¡Riña enloquecedora!
¡Y vergüenza y terror por encima de todo!
¡Hechos para ocultar, que no estaban ocultos;
de que, todos confusos, no podía saber
si los sufría yo o si los hice yo:
pues todo parecía culpa, remordimiento,
o dolor: igual todo, mío o de los demás,
temor que ahoga vida, vergüenza ahogando el alma!

Dos noches transcurrieron así: el horror nocturno
hacía triste y sordo al día que llegaba.
El sueño, bendición ancha, me parecía
ser la calamidad peor de mi trastorno.
En la tercera noche, cuando mis fuertes gritos
me habían despertado del sueño demoníaco,
abrumado de extraños y locos sufrimientos,
lloré como si hubiera sido un niño pequeño;
y habiendo así amansado con lágrimas mi angustia
suavizándome el ánimo, dije: Tales castigos
debieran aplicarse a las naturalezas
más a fondo manchadas de pecado:
para siempre, de nuevo, levantando en tormenta
el insondable infierno en su interior,
a la vista poniendo sus horribles acciones,
¡para verlas y odiarlas, mas desearlas y hacerlas!
Tal aflicción va bien a personas así,
pero ¿por qué, por qué en mí han de recaer?
Ser amado es lo único que necesito yo,
y a quien amo, de veras le sé amar.

                                                           1803

Samuel Taylor Coleridge, incluido en Poetas románticos ingleses (BackList, Barcelona, 2010, trad. de José María Valverde).

Otros poemas de Samuel Taylor Coleridge


Síguenos en WHATSAPP  -  X  -  TELEGRAM - BLUESKY

viernes, 1 de mayo de 2026

Poema del día: "Un mercado quemado de más", de Honoré Sitsopé Sokpor (Togo, siglo XX)


Otra vez llamas, otra vez cenizas,
un mercado reducido a defenderse.
Assiyéyé, Adidogomé, un grito de dolor,
cada puesto destruido rompe un corazón.
Nuestros padres, comerciantes, lloran su pérdida,
y nosotros, sus hijos, cargamos con la pena.
Cada llama que danza
bajo este cielo gris
extingue una esperanza, un futuro construido.
El fuego consume más que bienes,
devora vidas, sueños, empresas.
Pueblo togolés, esto no es obra del azar,
sino un grito de alerta, una pesadilla siniestra.
Indígnate, el silencio es una traición,
frente a las brasas del abandono.
Porque cuando un mercado arde, es un pueblo herido,
una nación entera que pierde su orgullo.
Levántate, unido, por nuestros padres, por nuestros derechos,
y que la justicia ilumine por fin nuestro camino.

Honoré Sitsopé Sokpor, incluido en Círculo de poesía (México, 4 de mayo de 2025, trad. de Mariela Cordero).

jueves, 30 de abril de 2026

Togo

H
Honoré Sitsopé Sokpor (Togo, siglo XX)

Poema del día: "Una rosa para Dylan Thomas", de María Mercedes Carranza (Colombia, 1945-2003)


Murió tan extraña y trágicamente
como había vivido, preso de un caos
de palabras y pasiones sin freno... no
consiguió ser grande, pero fracasó genialmente...
                                                      Dylan Thomas

Se dice: “no quiero salvarme”
y sus palabras tienen la insolencia
del que decide que todo está perdido.
Como guiado por una certeza deslumbrante
camina sin eludir su abismo;
de nada le sirven ya los engaños
para sobrevivir una o dos mañanas más:
conocer otro cuerpo entre las sábanas destendidas
y derretirse pálido sobre él
o reencontrarse con las palabras
y hacerlas decir para mentirse
o ser el otro por el tiempo que dura
la lucidez del alcohol en la sangre.
En la oscuridad apretada de su corazón
allí donde todo llega ya sin piel, voz, ni fecha
decide jugar a ser su propio héroe:
nada tocará sus pasiones y sus sueños;
no envejecerá entre cuatro paredes
dócil a las prohibiciones y a los ritos.
Ni el poder ni el dinero ni la gloria
merecen un instante de la inocencia que lo consume;
no cortará la cuerda que lleva atada al cuello.
Le bastó la dosis exacta de alcohol
para morir como mueren los grandes:
por un sueño que sólo ellos se atreven a soñar.

María Mercedes Carranza, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios LiterariosUniversidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).