chupa casi las sombras.
los secretos enteros de la vida y los sueños humanos.
dulce como las aguas del Edén y el Éufrates.
¿Quién secará el amargo llanto del corazón,
y salmodiará aleluyas al oído de las madres sin hijos?
¿Quién dará nuevos sueños al pobre?:
sombras, huríes, jardines,
limpios ríos de vinos y miel.
¿Quién sostendrá al hambriento al despertar soñando?
¿A los que tejen raros sueños imposibles:
altos lechos en tronos de brocado,
cálices de elixir sellados con almizcle fundido,
uvas, parras umbrosas?
¿Quién podrá sacudir látigo de castigo ante el invasor?
Más aún, ¿quién atizará el fuego ante el pecado?
¿Cómo juntará el mal su suciedad,
en las almas cobardes, con el terror al fuego?
¿Cómo resistirán los humildes devotos sin promesas?
¿Cómo los miserables obstinados se contendrán sin amenazas?
¿Y cuál será el destino de los incapaces,
de esos que se apoyan en el cielo?
Si mañana el débil se ve obligado
a exprimir el sustento de sus nervios,
a no vivir de las fuentes de la esperanza.
Embriagado este tiempo en lo desconocido, no desea semejante.
Embriagado en la extraña fuerza de la razón,
exige conquistar la luz de las estrellas,
invade el horizonte, traga los viejos cielos.