lunes, 3 de agosto de 2026

Poema del día: "El viajero", de Josefina Pla (España, 1903-1999)


...Y, de pronto, el viajero
surgió. Sobre el sendero
sus pies dejaban pálido,
fosforente reguero.

Vio mi mano en oferta,
y dijo: —¿Es para mí?—
(Yo no sé si despierta
o en ensueños le oí).

...Extasiado, mirándole
los ojos, se lo di...
¡Poder no pensar,
poderse abandonar,
como el pétalo al viento,
como al fuego el sarmiento,
como la astilla al mar!

Caminito escondido
Caminito escondido
que te embozas en sombra
y con grama te alfombras,
y al silencio haces nido.

Caminito escondido:
eres humilde y breve,
y tu surco es muy leve
entre el bosque tupido.

Medio sol de mañana,
un poquito de luna,
un hilo de fontana,
son toda tu fortuna...

¡Poco tienes, sendero
enflecado de sauces,
mas tú sabes, camino,
que breve, pobre, austero,
en sombra, eres el cauce
de un designio divino.

También yo sé, camino
que, aunque corto y umbroso,
te vio el dolor celoso
y el amor adivino;

que alguna vez, acaso,
pudo encontrarte al paso
el hada de la suerte,

y que, en noche sombría
o en el claror del día,
te sabrá hallar la muerte!

 Josefina Pla en El precio de los sueños (1934), incluido en Poesía soy yo. Poetas en español del siglo XX (1886-1960) (Visor Libros, Madrid, 2016, ed. de Raquel Lanseros y Ana Merino).

domingo, 2 de agosto de 2026

Poema del día: "No digas", de Setsuko Miyao (Japón, siglo XX)


No lo conozcas
Conoce a alguien

No ames
Ama a alguien

No te vayas
Ve a algún sitio

No lo hagas
¡Ay, sin querer lo hice!

Esa es la condena divina
recibe este pecho al que fuiste confinada y…

Desde dentro de su jaula
mira y mira las estrellas y la luna

No pienses
lo escribo y hago una nota por los barrotes de la ventana.

Seguramente desde que nací
no debía ser mi existencia

No nazcas
existencia

No digas
¿palabras soy? ¿Yo…?

Setsuko Miyao, incluido en Periódico de poesía (18 de noviembre de 2024, UNAM, México, versión de Mar Palacios).


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sábado, 1 de agosto de 2026

Poema del día: "Dona nobis pacem", de Luis Melgarejo (España, 1977)


Dame media ración de raciocinios
y rézale a la raza a ver si arrecian
los zorros y las corzas por los cerros
baldíos y estragados de las pútridas patrias.

La luz que asaz de bruces va a bruñir
peñones, raspas, cuestas y calveros
solaz nunca le brinde a esos gazmoños
que audaces arrebuscan tan nuestro el matarile.

Me cago’n beneficios y linajes,
en to’ la’stampa viva de’sta gente,
en to’ lo más sagrado de sus pulsos
y en su sed de uniformes, de sangre y de banderas.

De sapiencia y coraje gozas ya,
de mi amor sin doblez ni escaramuzas
al amparo implacable de las bestias,
los insectos y el viento. No te ensopen las babas

de su inquina. No te achantes. Resiste.
Porque nunca se fueron. Ni se irán.
Ni nosotras tampoco. Ni los nuestros.
La paz jamás les demos. Y a otra cosa. Así.

Luis Melgarejo, incluido en Nayagua. Revista de poesía  (nº 40, diciembre de 2025, Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).


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viernes, 31 de julio de 2026

Poema del día: "Corazón de mujer IV", de Cristina de Arteaga (España, 1902-1984)


Deja que apoye en tu hombro mi cabeza,
deja que en ti descanse mi alma de mujer;
pero acércate más. ¡Me da tanta tristeza
la sombra que desciende con el atardecer!...

¿No oyes subir el cauce de la melancolía?
Me parece un presagio de lo que va a cesar...
Ya se asoman las almas a ver morir el día:
es la hora romántica. ¡No la dejes pasar!

Pon tu mano en mis manos, un instante...
Sofoca las palabras que dicen adiós a la ilusión...
Séllala con los besos, lágrimas de tu boca...
¡Y déjame llorar sobre tu corazón!

Cristina de Arteaga en Sembrad (1925), incluido en Mujeres del 27. Antología poética (Editorial Planeta, Barcelona, 2022, ed. de José Luis Ferris).

Otros poemas de Cristina de Arteaga

jueves, 30 de julio de 2026

Poema del día: "Al borde de la edad", de Lidia Mansilla Valenzuela (Chile, 1954)


1
Ponte de pie, hunde en las raíces
la luz de la naturaleza
piensa a largo plazo, ve por las ramas
recuerda el lugar entre los seres vivos
que el diseño de tus hojas dé calor al humano.

Abraza con alegría los cambios de estación
cada uno produce su conveniente abundancia
que trompetas irisadas suenen en el viento
y atraviesen fronteras.

Quiero verte alborotando:
el brío y el comienzo de la floración,
el crecimiento y el regocijo del estío,
la conciencia de dejar ir las hojas en el otoño,
la lentitud y renovación serena del invierno.

Siente el viento y el sol
deleita los ojos entristecidos
de olvidos y pesares
mira la luna que deslumbra
en el misterio de la noche.

Busca alimento en las cosas buenas
placeres simples, tierra, aire fresco, luz,
bebe mucha agua y deja tus extremidades
balancearse y bailar en la brisa.

2
He llegado a la línea donde remata
la nostalgia
y la gota de llanto se trueca en piedra caliza
desde ahí la amapola
es delicada inmortalidad.

Hay espectros a los que uno tiene
ganas de asomarse,
como a un ventanal lleno de luz.

En el núcleo de todo arte
hay una añoranza primaria
para calmar malestares y dolores
hasta que la misma es declarada ilegal.

La nevisca del aliento
tiene grumos de épocas idas
escenas que se hundieron en la sombra,
es tu colorido brillante
y el dominio de serranías que calman
en el albor del que cavila.

¡Qué nos cuesta entregar
los umbrales de todas las puertas!

Lidia Mansilla Valenzuela, incluido en Liberoamérica (2 de enero de 2021).


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miércoles, 29 de julio de 2026

Poema del día: "Flor de algodón", de Ahmed Nour Eldeen Rifaai (Egipto, 1993)


En la orilla del Río Nilo
      Permanezco firme,
                            Como un pilar de luz.

Hablo con el árbol de alcanfor
          Que nada con nosotros,
                               No calmado,
                                        Ni silencioso.

Solo la voz del campo
                  y la Luna brotan en el suelo del cielo,
                                        como flor de algodón.

La hierba es una nube
                   moviéndose despacio.

Luces de Luna reflejadas en mi cara
                       en el espejo del agua.

El río está calmado,
                   mientras mi corazón roto
                   se sumerge en la voz de nuestro río tranquilo.

Irriga mi corazón, haciéndolo correr
                   y latir como un sol brillante en la mañana.

Las olas tocan las curvas de mis pies,
          me inclino para echar un vistazo, veo mi cara.

Mi humor afecta la claridad del río,

            golpeándolo haciendo desaparecer mi rostro
                                       en innumerables círculos.

Por un instante me quedo en un trance,
como un niño risueño acostado en la hierba.

Miro al cielo, la flor de algodón celestial,
en la búsqueda de una estrella que perdió
su camino hacia la a u  s   e    n      c       i        a...

Ahmed Nour Eldeen Rifaai, incluido en Revista Kametsa (24 de julio de 2021, Perú).

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martes, 28 de julio de 2026

Poema del día: "Historia de amor", de Jorge Medina Vidal (Uruguay, 1925-2008)


Para brillar con idéntica luz los amantes se encierran,
porque no saben si el mundo ha terminado
su destino de lluvias y de niños,
o si el mundo es un No opuesto a la integridad
de sus deseos,
o si el mundo no existe y entonces conviene
apartarse de la nada.

No son el hombre y la muchacha nocturna
que buscan sótanos húmedos y oscuros para entrar y salir
furiosamente. La fruta caída entre los desperdicios
es tan sólo el memento de un estío pasado,
y de una tierra fabulosa
como las entrañas de un toro.
Pero el amor hace que los amantes sean vicarios
de potencias altísimas,
que los mueve a la ira, a romper la pepita de los gametos
ávidos de unidad,
a pisarlos después con asco
porque abren la senda a los números infinitos.

Los amantes necesitan encerrarse,
y cada uno de ellos, que se aman tanto,
cuando se encuentran solos en una ola o en un palacio
-penetrado de silencio- donde ninguna mano
puede violar la intimidad fastuosa,
comienzan a descubrir el tórax, su cintura,
la risa, la cabellera criada entre delicias
y se lamentan.
Sí, pide la historia del amor
el llanto. La risa como un grito retorna
a la garganta
y el gracioso la escucha sobrecogido
y ríe, sigue riendo ante su noche.

Qué ver sino los labios unidos. Luces idénticas
que poco a poco dejan de ser lo totalmente otro,
y en el cabello, en la cintura, sienten
que allá infinito
arroyo bajo el valle,
nada lo asible puro de la amada.

¿Adónde has visto luego que fueran los amantes?
¿ Se apartan y mientras uno habla
el otro llora?
O se dedican a la muerte
en ese día en que pensaron: «Las mariposas vuelan para nosotros».
¿Quieren burlarse del insigne fracaso?
Es por eso reconfortante saber que todavía se muere la juventud,
no llegados aquí, a la precisa madrugada,
preparada, en que el hastío los deja cínicos
o rompe el vuelo de su pensamiento.
Felices los necios y los sabios,
los engañados totalmente
que mueren en la fe primitiva,
y los que arengan con la conciencia de un gran fraude,
mirando más, mirando más.

Jorge Medina Vidal, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).


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