lunes, 26 de septiembre de 2022

Poema del día: "Fragmento de biografía", de Nikos Karydis (Grecia, 1917-1984)


Las tardes de domingo
dibujaba jaulas con puertas abiertas.
Siempre sin pájaros.
Grandes llaves isleñas
como muletas,
en blancas hojas de papel, con lápiz negro.
Nunca con colores.
El, a quien tanto gustaban los colores,
menos el negro y el blanco.

Dibujaba incluso ramas
secas, sin hojas.
El, a quien gustaba el mar
y el color verde.

Eran domingos que pasaron
con una jaula, en variaciones infinitas,
dibujada en blancas hojas de papel
con lápiz negro.

Un día, cuando terminaron los domingos
y quedaron las tardes de todo el mundo,
comenzó a perseguir las iglesias,
cuando estaban vacías y solas,
desterrado, desconocido, solo,
sin jaulas, sin ramas, sin muletas,
pidiendo ayuda,
buscando un final,
pidiendo por favor un mismo principio.

Hasta que se perdió y se olvidó
aquel hombre que dibujaba
sobre estas hojas blancas de papel.
Y vinieron otros tiempos.

Nikos Karydis, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

domingo, 25 de septiembre de 2022

Poema del día: "Un puñado de tierra: a Réne Lévesque", de Al Purdy (Canadá, 1918-2000)

Propuesta:
unámonos a Quebec
si Quebec no quiere unirse a nosotros
no me importa lo más mínimo
ser gobernado desde Quebec City
por canadiens en vez de canadienses
de hecho la flor de lis
                     y la hoja de arce
son sólo símbolos y nuestra verdadera lengua habla del interior del propio país

Escucha:
puedes oír a un suave viento soplar
entre los altos abetos en Vancouver Island
es el mismo viento que conocimos
susurrando a lo largo de Cote des Neiges
en la isla de Montreal
cuando éramos amantes y no teníamos dinero
Una vez volando en una pequeña Cessna 180
sobre aquel gran lomo de montañas
en donde un continente intenta alcanzar el cielo
me pregunté quién posee esta tierra
y supe que nadie es su dueño
pues somos inquilinos solamente

Retrocede un poco:
a casas con tejados a cuatro aguas en la Ile d’Orléans
y esparcidas a lo largo de la carretera a Chicoutimi
las escasas casas de troncos que quedan en Ontario
chozas de tepe en soleados lugares de las praderas
disueltas en lluvia hace mucho
las piedras que pusimos una sobre otra
unas cuantas de las cuales aún permanecen
aquellos orígenes
en los que nacieron niños
en los que amamos y odiamos
en los que edificamos un lugar sobre el que estar
¿y ahora debemos derribarlo?
—y aquí formulo todas las preguntas más viejas
de mí mismo
las razones para estar vivo
el modo de gastar este regalo y agradecerle al dador
mas no hay modo

Pienso en el pequeño hombre pulcro
fumando sin parar en la sede del PQ Lévesque
en la Avenue Christophe Colombe en Montreal
donde tomamos café juntos seis años atrás
Yo le digo ahora: mi lugar está aquí
donde Cote des Neiges Avenue Christophe Colombe
Yonge Street Toronto Halifax o Vancouver
este lugar es donde estoy
donde todos mis errores fueron cometidos
donde crecí desgarbadamente y supe lo que era
y esto es canadiense o canadien
no me importa cuál de los dos

Chozas de tepe quiebran el horizonte en las praderas
luego se disuelven en lluvia
las casas con tejados a cuatro aguas de Nueva Francia lo mismo
mas sin ser francesas ya
como tampoco nosotros somos ya ingleses
— casas de piedra caliza
alpendes y cobertizos que edificaron nuestros padres
en los que murieron nuestras madres
antes de que los bosques se desplomaran
moradas fantasmas
sólo este puñado de tierra
por un tiempo al menos
no tengo otro lugar adonde ir

Al Purdy, incluido en Antología de la poesía anglocanadiense contemporánea  (Los libros de la frontera, Barcelona, 1985, selec. y trad. de Bernd Dietz).

sábado, 24 de septiembre de 2022

Poema del día: "Nostalgias", de Julián del Casal (Cuba, 1863-1893)


           I

Suspiro por las regiones
donde vuelan los alciones
           sobre el mar,
y el soplo helado del viento
parece en su movimiento
           sollozar;

donde la nieve que baja
del firmamento, amortaja
           el verdor
de los campos olorosos
y de ríos caudalosos
           el rumor;

donde ostenta siempre el cielo,
a través de aéreo velo,
           color gris;
es más hermosa la luna
y cada estrella más que una
           flor de lis.

           II

Otras veces sólo ansío
bogar en firme navío
           a existir
en algún país remoto,
sin pensar en el ignoto
           porvenir.

Ver otro cielo, otro monte,
otra playa, otro horizonte,
           otro mar,
otros pueblos, otras gentes
de maneras diferentes
           de pensar.

¡Ah! si yo un día pudiera
con qué júbilo partiera
           para Argel,
donde tiene la hermosura
el color y la frescura
           de un clavel.

Después fuera en caravana
por la llanura africana
           bajo el sol
que, con sus vivos destellos,
pone un tinte a los camellos
           tornasol.

Y cuando el día expirara
mi árabe tienda plantara
           en mitad
de la llanura ardorosa
inundada de radiosa
           claridad.

Cambiando de rumbo luego,
dejara el país del fuego
           para ir
hasta el imperio florido
en que el opio da el olvido
           del vivir.

Vegetara allí contento
de alto bambú corpulento
           junto al pie,
o aspirando en rica estancia
la embriagadora fragancia
           que da el té.

De la luna al claro brillo
iría al Río Amarillo
           a esperar
la hora en que, el botón roto,
comienza la flor del loto
           a brillar.

O mi vista deslumbrara
tanta maravilla rara
           que el buril
de artista, ignorado y pobre,
graba en sándalo o en cobre
           o en marfil.

Cuando tornara el hastío
en el espíritu mío
           a reinar,
cruzando el inmenso piélago
fuera a taitiano archipiélago
           a encallar.

A aquél en que vieja historia
asegura a mi memoria
           que se ve
el lago en que un hada peina
los cabellos de la reina
           Pomaré.

Así errabundo viviera
sintiendo toda quimera
           rauda huir,
y hasta olvidando la hora
incierta y aterradora
           de morir.

           III

Mas no parto. Si partiera
al instante yo quisiera
           regresar.
¡Ay! ¿Cuándo querrá el destino
que yo pueda en mi camino
           reposar?

Julián del Casal en Nieve (1892), incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).

Otros poemas de Julián del Casal

viernes, 23 de septiembre de 2022

Poema del día: "Los ojos del poeta", de Manuel da Fonseca (Portugal, 1911-1993)


El poeta tiene ojos de agua para reflejar todos los colores del mundo,
y las formas y las proporciones exactas, incluso las cosas que los sabios desconocen.
En su mirar están las distancias sin misterio que hay entre las estrellas,
y están las estrellas que brillan en la penumbra de los barrios de miseria,
con las siluetas oscuras de los niños vagabundos despeinados por el viento.
En su mirar están las nieves eternas de los Himalayas vencidos
y las arrugas maceradas de las madres que perdieron a sus hijos en lucha entre las patrias
y el movimiento que ulula de las ciudades marítimas donde se hablan todas las lenguas de la tierra
y el gesto desolado de los hombres que vuelven al hogar con las manos vacías y callosas,
y la luz del desierto incandescente y trémula, y los hielos de los polos, blancos, blancos,
y la sombra de los párpados sobre el rostro de las novias que no se casaron,
y los tesoros de los océanos desvendados que causan maravilla como cuentos de hadas en las horas de la infancia
y los trapos negros de las mujeres de los pescadores revoloteando como banderas afligidas
y corriendo por la costa con las manos viradas hacia el mar maldiciendo la tempestad:
—todos los colores, todas las formas del mundo se agitan y gritan en los ojos del poeta.
Desde su mirada, que es un faro erguido en lo alto de un
promontorio, sale una estrella que vuela en las tinieblas,
tocando de esperanza el corazón de los hombres de todas las latitudes.
Y los días claros, inundados de vida, pierden el brillo en los ojos del poeta,
que escribe poemas de rebelión con tinta de sol en la noche de angustia que pesa sobre el mundo.

Manuel da Fonseca en Rosa dos ventos (1940), incluido en Antología breve de la poesía portuguesa del siglo XX (Instituto Politécnico Nacional, México, 1998, selec. y trad. de Mario Morales Castro).

jueves, 22 de septiembre de 2022

Poema del día: "A T. A. R. H.", de Stephen Spender (Gran Bretaña, 1909-1995)


Todavía cuando lo veo, me acuerdo
de la risa rápida de sus ojos de avispa dorada.
La estatua girándose desde la ventana.
Todavía, mientras lo miro, me acuerdo: el amor
se sumerge en lo que ve, dentro de una corriente de memoria
mayor que él mismo, y hace que lo que ve
sea anegado en todas las visiones
de lo que fue visto. Entonces lo que llevé lo llevo
y lo llevaré siempre: el destello de los rápidos párpados
y el giro del eje del cuerpo: estos serán
lo que son ahora, dentro de la fuerza de lo que es eterno.

Durante la noche se acuesta sin pasado ni futuro,
con un espacio infinito. Se despierta y ve
esperanza y desesperación, y los pequeños y vividos anhelos
muerden la carne, como pececillos. Donde bebió el amor
respira igualmente. Aquí están
los signos indelebles. El pelo de alambre de cobre,
y sus labios con muescas como de polillas, y las demás
miradas, que hacen que el resto se perdone.

Stephen Spender en Collected Poems (1985), incluido en Amores iguales. Antología de la poesía gay y lésbica. Panorama general (La Esfera de los libros, Madrid, 2002, selec. de Luis Antonio de Villena, trad. de Luis Muñoz).

Otros poemas de Stephen Spender

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Poema del día: "hicham, farmacéutico, en el patio de una casa morisca", de Nadija Rebronja (Serbia, 1982)


en alguna otra ciudad
que también se llama granada
yo no me llamo hicham
y he muerto en tiempos de franco
mirando como acribillan a lorca
hacia la muerte me ha llevado por mano
la poetisa ar-rukaniya
me ha dicho que la llave para la vida
son los versos en las paredes de la alhambra

en esta ciudad
que también se llama granada
yo me llamo hicham
estoy sentado en el patio y leo
el libro con los versos de las paredes de la alhambra
no tengo miedo de las paredes
y tiro la llave para la vida
porque la forma del tiempo es un círculo
y yo siempre estoy en granada
y no importa
cómo me llamo

Nadija Rebronja en Flamenco utopía (2014), incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 2, febrero de 2020, Chile, trad. de Vuk Angjelinović y Vasco Franco).

Otros poemas de Nadija Rebronja

martes, 20 de septiembre de 2022

Poema del día: "Orgullosos-Canto X/Cornisa I", de María Jesús Fuentes (España, 1966)


Si

tanto oráis
en abstinencia
de la carne
simbólico botín
de preciado pecado

ayunáis
tacto codicia
en domingo soberbia
de madrugones ayuda

y pregonáis
justicia
de prefectos perfectos

el bien del bien,


¿por qué no crucificasteis
a Lucifer?

María Jesús Fuentes en La maldita comedia (2005), incluido en La voz y la escritura 2006. 80 nuevas propuestas poéticas desde los viernes de la Cacharrería  (Ediciones Sial, Madrid, 2006).