oigo el océano
en este estado de continua
fuga me inclino
escucho el agua
correr y luego posesivo
en la mezquita de Kilburn
un hombre aclara:
eso es música.
Un cuerpo siempre
perturbado en camas
extrañas. Agazapada afuera
esas estrellas asustan,
un dosel de
ojos cubierto de joyas, una negrura
implacable persiste
en el cruce de los caminos
la forma en que los hombres aún te abrazan
aunque hayas crecido.
Esta casa está llena y
llena de paltas,
mangos, guayabas saca
una papaya tan grande
como un recién nacido
del congelador de manera
imprudente, atraviesa una naranja
sanguina con una cuchilla letal
y sacraliza las semillas
como renacuajos, péscalas
con una cuchara, córtalas en cuatro
y luego vuelve a cortarlas en cuatro
devóralas con yaca
para desayunar, las pieles
una serpiente desechada
las pepitas, las balas.
Lento exotismo.
¿Y qué hay de su entrega?
Escucha: si trabajas
porque el papel te
obliga, entonces el destino dejó
sin sabor tu vida entera.
Zena Agha en Objects from April and May (2012), incluido en Revista Descontexto (9 de junio de 2025, Chile, versión de Juan Carlos Villavicencio).






