domingo, 20 de septiembre de 2026

Poema del día: "Solsticio", de Maurice Blanchard (Francia, 1890-1960)


Llega un día en que todo se aclara. Llega un día en que se grita ¡basta! al día que no quiere acabar. Llega una noche, una noche que no quiere acabar, una noche tan larga que el diamante estalla y se borra de la lista de los agonizantes. Vuelve entonces la aurora de los días cambiantes. Vuelve una aurora y sus ojos deslumbrados sobre la oleada de jóvenes espigas y corazones que sangran, vacilantes amapolas ebrias de vino y de sueño. Y el pasado vuelve a florecer en los sombreros de las muchachas.

¿Visteis a ese ciego siempre sentado sobre el puente de piedra? Toca el eterno vals del adiós y su acordeón se pliega y despliega, y la serpiente de nácar y de ébano se pliega y se despliega, y los arcos, los gruesos arcos de piedra se aproximan y separan, y, siempre en el mismo momento del año, el sol poniente y el río que reinician su amor, viran en redondo y remontan hacia la fuente.

¿Visteis a ese ciego?

Maurice Blanchard en Le pain, la lumière (1955), incluido en Antología de la poesía surrealista de lengua francesa (Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, selec. de Aldo Pellegrini).

Otros poemas de Maurice Blanchard


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sábado, 19 de septiembre de 2026

Poema del día: "El chiminellero", de Marianne Moore (Estados Unidos, 1887-1972)


Durero hubiera tenido motivos para vivir
            en esta aldea, con ocho ballenas varadas
a la vista; con el dulce aire del mar que entra en tu casa
en un hermoso día, desde el agua dibujada
            con olas de una regularidad de escamas
de pescado.

De una en una, en parejas, de tres en tres, las gaviotas
            van y vienen volando sobre el reloj del pueblo,
o dando vueltas al faro sin mover las
            alas—
pausadamente elevándose con un leve
            temblor del cuerpo— o se apiñan
chillando donde

un mar color púrpura de cuello de pavo real
            se deslíe en verduzco azur como Durero transformaba
el verde-pino del Tirol en azul de pavo real y gris
de guinea. Pueden verse langostas
            de veinticinco libras y redes de pescar puestas
a secar. El

bochinche del chubasco acuesta los salados zacatales
de la marisma, perturba estrellas en el cielo y la
            estrella en la torre; es un privilegio poder ver
            tanta confusión.

                    Un chiminellero vestido de rojo ha dejado
caer una cuerda como una araña hila su hilo;
podría ser parte de una novela pero en la acera un
letrero dice C. J. Poole, Chiminellero,
            en blanco y negro; y uno en blanco
y rojo dice

peligro. El pórtico de la iglesia tiene cuatro columnas
            estriadas, cada una tallada de una sola piedra,
                     pero
empobrecidas por el encalado. Este sería un paraíso para
golfillos, niños, animales, prisioneros,
            y presidentes que han dado su merecido a los
perversos

senadores no pensando en ellos. Uno
            ve aquí una escuela, una oficina de correos en
una tienda, pescaderías, pollerías, una goleta de tres palos
            en
el astillero. El héroe, el estudiante,
            el chiminellero, cada uno según su modo de ser,
están en su elemento.
No sería ciertamente peligroso estar viviendo
            en una aldea como esta, de gente sencilla
que tienen un chiminellero que pone señales de peligro
            junto a la iglesia
cuando está bruñendo la sólida,
            puntuda estrella, que en una torre
significa esperanza.

Marianne Moore, incluido en Antología de la poesía norteamericana (Fundación editorial El perro y la rana, Venezuela, 2007, selec. de Ernesto Cardenal, trad. de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal).

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viernes, 18 de septiembre de 2026

Poema del día: "La canción de las hojas", de Jorgo Bllaci (Albania, 1938-2001)


Oye lo que dicen las hojas al caer,
Esta tormentosa noche otoñal:
"¡Adiós, querida rama-madre,
la fría tierra nos recibe en su seno!

Ay, tierra, cuánto nos querías
cuando te dábamos nuestras verdes almas.
Cuando alegres te ofrecíamos la brisa...
¿Y ahora? ¡Ay, pobres de nosotras!

Nos rompe el viento fuerte.
Ay, viento ¿por qué soplas tan furioso?
La tierra nos recibirá en su frio.
Pero tú, ¿por qué nos empujas tan presuroso?

Entonces temblábamos,
viento, como tú querías...
Adiós, oh rama, oh madre desgraciada,
¡perdónanos esta canción, este quejido!"

                                                          1959

Jorgo Bllaci, incluido en Antología. Poesía albanesa hoy (Diputación de Zaragoza, 1992, selec. de Robert Shvarc, trad. de Ramón Sánchez Larrazalde).

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jueves, 17 de septiembre de 2026

Poema del día: "Bajo los tilos...", de Walter von der Volgelweide (Austria, ca 1170-ca 1230)


Bajo los tilos
en la floresta,
donde estaba nuestra cama
ya tendréis que haber visto
las dos: yerba
y flores tronchadas
en un valle antes del bosque;
tandaradai —
cantó el ruiseñor entonces.

Corriendo he ido
hasta la braña:
mi amante ya estaba allí.
Allí me ha recibido,
Virgen santa
y para siempre estoy feliz.
¿Si me besaba? Mil veces pocas:
tandaradai —
¡Mira cuán roja está mi boca!

Ha hecho enseguida
con esplendor
de flores un lecho.
Alguien ríe todavía
en su interior
si pasa por aquel sendero.
Por las rosas se aprecia
tandaradai —
donde estaba mi cabeza.

Que junto a mi yacía
si supiera alguien
(Dios no quiera) me sube el color.
Lo que conmigo hacía,
nunca, nadie,
sepa que él y yo
y un pajarito:
tandaradai —
esto no quede escrito.

Walter von der Volgelweide, incluido en Antología esencial de la poesía alemana (Editorial Espasa Calpe, Madrid, 2004, ed. y trad. de José Luis Reina Palazón).


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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Poema del día: "23° 26′S", de Mónika Ferencz (Hungría, 1991)


Contando los segundos de arco del Trópico de Capricornio
nuestro primer amor fueron cinco años de silencio vasodilatador.

Desde donde estamos parados, podemos ver un río pastando la tierra,
y el corsé alrededor de la cintura del cielo comienza a aflojarse,
haciendo que la única temporada confiable sea atemporal.
Bosque de narcisos cubiertos de nieve.
Balbuceo rojo lava.
Manzanas moradas en un melocotonero, maduras para recoger,
fosforescencia de las plumas de nailon de las aves.

Parece que, en este mundo, todo es posible.

Por eso es inimaginable
que podamos encontrar las alturas del consuelo
o pasar sin magulladuras.

Mónika Ferencz, incluido en Revista Kametsa (13 de agosto de 2021, Perú, trad. de Juana Adcock).

Otros poemas de Mónika Ferencz


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martes, 15 de septiembre de 2026

Poema del día: "El jilguero", de Leopoldo Lugones (Argentina, 1874-1938)


En la llama del verano,
que ondula con los trigales,
sus regocijos triunfales
canta el jilguerillo ufano.

Canta, y al son peregrino
de su garganta amarilla,
trigo nuevo de la trilla
tritura el vidrio del trino.

Y con repentino vuelo
que lo arrebata, canoro,
como una pavesa de oro
cruza la gloria del cielo.

Leopoldo Lugones en El libro de los paisajes (1917), incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).

lunes, 14 de septiembre de 2026

Poema del día: "La puerta aporta", de Luiza Neto Jorge (Portugal, 1939-1989)


La puerta rueda al contrario de la luna
la puerta rueda brújula enterrada en el revés de los ojos
la puerta gime es un can nocturno
la puerta gime extinta en la traílla de la noche
la puerta arena
la puerta polilla paria de mar
la puerta marea que viene y que va que golpea y que cierra
la puerta con máscara de muerte
la puerta sin suerte
la puerta rodilla en el alma de las puertas
la puerta mujer de la casa de citas
la puerta manchó la mañana con un grito de puerta
la puerta ahorcada en el mástil de la casa
la puerta por ala
la puerta rueda
la puerta sexo la vida toda
la puerta tosca de madrugada clavos son estrellas muertas
la puerta clavada
la puerta subasta
la puerta aldaba la puerta araña por corazón
la puerta tú
la puerta yo
la puerta nadie en la pequeña tierra
la puerta rueda
la puerta gime
la puerta antorcha
la puerta timón

Luiza Neto Jorge en Poesía (1993), incluido en Antología breve de la poesía portuguesa del siglo XX (Instituto Politécnico Nacional, México, 1998, selec. y trad. de Mario Morales Castro).


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