martes, 19 de mayo de 2026

Poema del día: "Canción vieja", de Nima Hasan (Palestina, 1980)


«Te amo» es suficiente.
Una frase más larga requiere muros en expansión, campos de refugiados,
y una niña con trenzas largas como campos de trigo,
un caramelo en espiral del color de una nube arco iris
entre sus dedos.
Una frase más larga requiere una temporada
en la que crezca caña de azúcar.
«Te amo» es suficiente,
así que escríbelo, entonces,
en un gran trozo de tela,
para sustentar a los devotos de la mezquita,
a los siervos del Misericordioso
y a los vendedores ambulantes de bebidas azucaradas.
«Te amo» se convertirá en una letanía
para todas las calles en ruinas.
Todos la pronunciarán:
el vendedor de tabaco,
el ladrón de harina,
y los que posean
una hogaza de pan
o la vaina de una bala
y un burro con un carro roto.
También les daré otra lista —
los nombres de los que fueron asesinados,
los que dejaron la ciudad sin un «Te amo»,
los que respiraban a través de agujeros obstruidos,
anhelaban un rastro de perfume
en una botella de contrabando.
Mira, los puestos de control te abren los brazos.
Te amo —
dilo otra vez
como una rebelde
o un soldado
que leyó mal el mapa.
Las madres buscan henna
por el mercado de Zawiya,
buscan un cuenco en la oscuridad de las tiendas.
Te amo —
repítelo.
Dale a una vieja canción
la oportunidad de explicarse.
Un mechón de pelo blanco
iluminará tu camino.
Una linterna,
una ramita de albahaca
y un país
que camina solo
sin perder su camino
serán entonces tuyos.
Te amo —
obliga a la ciudad a escuchar en voz alta.
¿Acaso el código tribal no concede a los hombres un minarete?
Entonces alza tu voz al más grande,
antes de que nos caiga el pecado y la última hoja encima.
Las sombras traicionan a sus árboles,
a sus cabezas descubiertas,
a sus cuellos que son guías de los hambrientos.
Este miedo — quémalo.
Y estruja los pechos de las madres,
mezcla su leche con la de los higos.
Deja que el niño crezca salvaje y fuerte.
Deja que recoja sus dientes de leche
detrás de sus labios fruncidos
y se trague las palabras que deja caer,
antes que tenga que pronunciarlas
en un arranque de lágrimas.
Te amo —
mientras el niño llore hasta quedarse dormido.
Deja que tus instintos fluyan.
Llama al notario
antes de que preste juramento,
y deja toda tu herencia
a un hombre que libró una guerra
con la que no tuvo nada que ver,
un hombre que gritó por toda la tierra:
«Te amo»,
y luego incendió todos los jardines.

Nima Hasan, incluido en Revista Descontexto (25 de agosto de 2025, Chile, versión de Juan Carlos Villavicencio a partir de la traducción de Huda Fakhreddine).

lunes, 18 de mayo de 2026

Poema del día: "La estética del silencio", de Phan Quỳnh Trâm (Vietnam, siglo XX)


La poesía
es el silencio afuera del 13º piso
de la composición de John Cage de cuatro minutos, treinta y tres segundos
la cual compongo junto
con las notas del cuervo en los cables eléctricos
con las nubes esparciéndose arriba en lo alto
y los árboles agitados por el viento allá abajo
o el silencio de un ventilador eléctrico girando en la recámara
del sonido de agua goteando en el baño
de los libros en el escritorio hablando entre ellos
o del sudor cómplice de dos cuerpos brillantes
El silencio a las tres de la tarde no es como el silencio a las cinco de la mañana
Ni mucho menos como el silencio a medianoche
El silencio de las tres de la tarde es un breve, pretencioso silencio, ante una explosión de dolor
El silencio de una madre esperando que sus hijos regresen a casa después de la escuela
del esperado minuto antes de las oraciones vespertinas
de no tener nada sino silencio al lado de las obras en un acto de Beckett
del intermedio entre dos movimientos en un concierto
de las galerías exhibiendo solo espacios vacíos
y espacios vacíos
de un hombre detenido ante un cassette tocando frente a una nueva tumba
en un cementerio al atardecer
de la herida que se pensaba cicatrizaría
de la angustia que se pensaba aminoraría
de los gritos que se pensaba iban a silenciarse
El silencio del poeta contemplando un nuevo poema
O del sentimiento de estar sin manos al ser desnudado por el nuevo poema
De todo lo que puede decirse, nombrarse, pero ya no más requerirse
Porque ya es silencio el sonido de las palabras pronunciadas.

Phan Quỳnh Trâm, incluido en Círculo de poesía (México, 23 de noviembre de 2024, trad. de Mario Licón Cabrera).

domingo, 17 de mayo de 2026

Poema del día: "Final de una vida", de Andrés Carranque de Ríos (España, 1902-1936)


Has muerto en el palacio que amó Verlaine el triste.
De todo lo que fuiste,
nada queda de ti.
Yo vi
cómo pasaban las horas por tu lado,
las horas que ya nunca tú volverás a ver...
Y vi tu rostro triste, pálido y angustiado,
en un instante augusto a sonreír volver.

Fuiste un peregrino
de una humilde ternura,
y nunca te fijaste, febril en tu camino,
cómo mientras buscabas tu lírica albura,
tus pies iban sangrantes.
Mas a pesar de toda tu melancolía,
siempre rosas fragantes
puso en tu pobre vida tu loca fantasía.
Tu vida fue una estrofa de rojo misticismo
que iba ritmando el grave poema de tu angustia.
Tu vida torturada, tu pobre vida mustia,
que ha gustado el amargo licor de tu lirismo.
Has muerto en el palacio que amó Verlaine, el triste,
con esa risa pálida, gesto de lo que fuiste.

Andrés Carranque de Ríos en Nómada (1923), incluido en Obra completa (Ediciones del imán, Madrid, 1998, ed. de José Luis Fortea).

Otros poemas de Andrés Carranque de Ríos

sábado, 16 de mayo de 2026

Poema del día: "Elogio a mi marido", de Diane di Prima (Estados Unidos, 1934-2020)


Supongo que tampoco habrá sido fácil vivir conmigo,
mis rencores, mis altibajos, mis exigencias de intimidad,
orgullo de leo sollozando en la cama mientras intentas dormir
y tú, interrumpiéndome en medio de mil poemas
¿has llamado al seguro? esa vez que detuviste un poema
a medio camino entre las colinas de nebraska y
colorado, odetta cantando, el mundo entero cantando en mi interior
el triunfo de nuestra revolución en el aire
yo a punto de anotarlo, y tú
tú diciendo algo sobre el carburador
para que todo se esfumara
pero nos aferramos el uno al otro
creyendo hallar la balsa
aunque estamos los dos a la deriva, como en esta casa de barro
demasiado pequeña, las paredes polvorientas a nuestro alrededor, una fina lluvia de polvo
contrarresta el alto, puro aire y machaca nuestras fosas nasales
colgamos nuestras fotos de los múltiples mundos:
collage de nueva york, y posters de san francisco,
colocados los platos japoneses, los cuchillos chinos
martillean diminutas telas indias sobre el adobe
nos tambaleamos y chocamos en lo más profundo de la otra persona
caminamos con torpeza de un lugar equivocado al otro
como niños que salen a jugar de noche sobre un barco
y el barco se escapa de sus amarras, y ellos observan las estrellas
sobre las que todo desconocen, intentando descifrar
hacia dónde se dirigen

Diane di Prima, incluido en Beat attitude. Antología de mujeres poetas de la Generación beat (Bartleby editores, Madrid, 2015, trad. y ed. de Annalisa Marí Pegrum).

Otros poemas de Diane di Prima


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viernes, 15 de mayo de 2026

Poema del día: "Gaza 2005", de Maruša Krese (Eslovenia, 1947)


Uno, dos, tres.
Estoy contando ropas,
contando cáscaras.
Uno, dos, tres.
Estoy contando niños muertos.
En mis ropas.

Uno, dos, tres.
Estoy contando días de dolor y llanto.
Uno, dos, tres.
Estoy contando corazones de piedra.
Uno, dos, tres.
Estoy contando los pecados de Alá.

Uno, dos, tres.
Estoy cosiendo cortinas
para cubrir la muerte.

Uno, dos, tres.
Estoy cosiendo,
para así no perderme
en un valle de desesperación.

Maruša Krese, incluido en Arquitrave (nº 70, septiembre-octubre de 2022, Colombia, trad. de Tina Mahkota y Julia Melissa Rivas).


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jueves, 14 de mayo de 2026

Poema del día: "Elegía primera", de Óscar Cerruto (Bolivia, 1912-1981)


                         a Ricardo Jaimes Freyre

Descubro amargamente que los sueños
no son vida.
La vida me desmiente,
y el vejamen.
Vuelvo al destierro
de un destierro de oro.
(¿O fue otro?)
Ayer falsías y mañana olvido.

De hierro y sombra el mar
es en los costados negros del barco.
Y esto que miro
no es la noche,
siento
cómo me llena de su sangre
y su sabor furioso.
La llevo dentro.

Y tú, abajo, viajando aquí conmigo,
profundamente sola.
Solos los dos
en un absurdo mundo de nostalgia
y de miedo,
tú en tu encierro de nubes
y madera,
yo en la prisión de mi flaqueza.

Tal vez ya ni oyes, como yo oigo
el viento,
tal vez ni sabes que te pienso.

Y el día, qué lejano.
Nada ha de traerme el día.
Si estoy como tú muerto
y muero todavía.

Óscar Cerruto, incluido en El árbol y la piedra. Poetas contemporáneos de Bolivia (Monte Ávila editores, Caracas, 1986, ed. de Eduardo Mitre).

Otros poemas de Óscar Cerruto

miércoles, 13 de mayo de 2026

Poema del día: "La fuerza que por el verde tallo...", de Dylan Thomas (Gran Bretaña, 1914-1953)


La fuerza que por el verde tallo
impulsa la flor impulsa mis verdes años; la que agosta la raíz del árbol
es la que me destruye.
Y yo estoy mudo para decirle a la rosa doblada
que dobla mi juventud la misma invernal fiebre.

La fuerza que impulsa el agua entre las rocas
impulsa mi roja sangre; la que seca las ruidosas corrientes
vuelve cera la mía.
Y yo estoy mudo para decirles con mi boca a mis venas
que la misma boca bebe en la corriente del monte.

La mano que arremolina el agua del estanque
remueve la arena; la que amarra el soplido del viento
tira mi vela de sudario.
Y yo estoy mudo para decirle al verdugo
que su cuerpo vil está hecho de mi arcilla.

Los labios del tiempo sorben del manantial;
el amor gotea y se recoge, mas la sangre vertida
calmará sus pesares.
Y yo estoy mudo para decirle al viento de un tiempo
que el tiempo ha marcado un cielo alrededor de los astros.

Y yo estoy mudo para decirle a la tumba de la amada
que en mi sábana avanza encorvado el mismo gusano.

Dylan Thomas, incluido en Antología de poetas ingleses modernos  (Editorial Gredos, Madrid, 1963, trad. de Esteve Pujals).

Otros poemas de Dylan Thomas


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