miércoles, 20 de enero de 2021

Poema del día: "Los grandes días del poeta", de Robert Desnos (Francia, 1900-1945)


Los discípulos de la luz sólo inventaron tinieblas apenas opacas.
El río arrastra un diminuto cuerpo de mujer lo que es indicio de un final próximo.
La viuda vestida con ropas nupciales se equivoca de séquito.
Todos llegaremos con atraso a nuestras tumbas.
Un navío de carne encalla en una playa pequeña. El timonel invita a los pasajeros a callarse.
Las olas esperan impacientes. ¡Más Cerca de Ti oh Dios mío!
El timonel invita a las olas a hablar. Éstas hablan.
La noche ocluye sus frascos con estrellas y hace fortuna con la exportación.
Se construyen grandes tableros para vender ruiseñores. Pero no pueden satisfacer los deseos
          de la Reina de Siberia que quiere un ruiseñor blanco.
Un comodoro inglés jura que no lo sorprenderán más recolectando salvia de noche entre los
          pies de las estatuas de sal.
A propósito de esto una pequeña salera con Cerebos se endereza con dificultad sobre sus
          delgadas piernas.
Y derrama en mi plato todo lo que me queda por vivir.
Lo bastante para salar el océano Pacífico.
Pondréis en mi tumba un salvavidas.
Porque uno nunca sabe.

Robert Desnos en C'est les bottes de sept lieues cette phrase "Je me vois", incluido en Antología de la poesía surrealista de lengua francesa (Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, selec. y trad. de Aldo Pellegrini).

Otros poemas de Robert Desnos

martes, 19 de enero de 2021

Poema del día: "Las primeras hojas de la col...", de Novella Matveyeva (Rusia, 1934-2016)


Las primeras hojas de la col
son gruesas como suelas nuevas,
más rotundas que las blasfemias,
más compactas que las corazas,
con fibras como las maromas.

Como rústico regimiento
de plurales armaduras,
protegen el cogollo
—suave como la seda—
de toda suerte de infortunios,
de toda suerte de tormentas.

Para poder ver el cogollo,
arranqué la primera hoja.
Y en seguida se derramaron
unas lágrimas de rocío.
Fui quitando nuevas hojas
como quien se quita las vendas,
y se me abrió de repente
un curioso laberinto.

Se enterneció el repollo
y lloró como un ser vivo,
hundiendo al punto entre mis manos
su afligida cabeza.

Novella Matveyeva, incluido en Antología de la poesía soviética (Ediciones Júcar, Madrid, 1974, trad. de José Saníacreu).

lunes, 18 de enero de 2021

Poemas de Julio Espinosa Guerra (Chile, 1974)

Muestrario (IX)

Poemas de José Bergamín (España, 1895-1983)

Poemas de Henri Michaux (Francia nacido en Bélgica, 1889-1984)

Poemas de Gary Snyder (Estados Unidos, 1930)

Poemas de Stéphane Mallarmé (Francia, 1842-1898)

Poema del día: "Yo vi a un hombre persiguiendo al horizonte...", de Stephen Crane (Estados Unidos, 1871-1900)


Yo vi a un hombre persiguiendo al horizonte;
corrían y corrían dando vueltas.
Yo me quedé pasmado.
Lo increpé al hombre.
“Es inútil”, le dije,
“nunca podrás—”
“Mentira”, gritó,
y siguió corriendo.

Stephen Crane, incluido en Antología de la poesía norteamericana (Fundación editorial El perro y la rana, Venezuela, 2007, selec. de Ernesto Cardenal, trad. de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal).

domingo, 17 de enero de 2021

Poemas de Fernando Pessoa (Portugal, 1888-1935)

El guardador de rebaños (XIXVIXX)

Poema del día: "Cosmogonía", de Domingo Moreno Jimenes (República Dominicana, 1894-1986)


La tierra despierta todos los días por la tarde.
El cielo es de amaranto y de un matiz de agua los árboles.
Los baches toman siempre un ligero matiz de sementera.
En la grama, la lluvia
cuando ha de descender, se quiebra mansa.
Las luces del poblado fingen a la distancia embarcaciones.
La tierra despierta todos los días por la tarde.
El eco de un dolor que es más que un grito,
tasca, y deja al segundo sin un vado.

La tierra despierta todos los días por la tarde.

Domingo Moreno Jiménes, incluido en Antología de la poesía latinoamericana de vanguardia (1916-1935) (Ediciones Hiperión, Madrid, 2003, ed. de Mihai G. Grünfeld).

sábado, 16 de enero de 2021

Poemas de Edgar Allan Poe (Estados Unidos, 1809-1849)

Poemas de Boris Pasternak (Rusia, 1890-1960)

La ruptura (5)
Yo los podría olvidar (2)
Variaciones (5)

Poemas de Du Fu (China, 712-770)

La aldea Jiang (IIII)

Poemas de Charles Simic (Estados Unidos, nacido en Serbia, 1938)

Poemas de Carlos Drummond de Andrade (Brasil, 1902-1987)

Poemas de Bertolt Brecht (Alemania, 1898-1956)

Poemas de Arthur Rimbaud (Francia, 1854-1891)

Poemas de Antonio Machado (España, 1875-1939)

Poema del día: "Somos sombras los dos", de Zhanar Absadyk (Kazajistán, 1981)


Tú y yo somos iguales a las sombras,
apenas suele haber el color negro
que aparece frecuente por el día, raramente en la noche,
que no se va y no crece.
Una vez separadas, no vuelven a encontrarse
y si una vez se acercan,
ya no tienen el miedo de quemarse.
No se disuelven nunca por el fuego,
tampoco pasan frío.
No se juntan y nunca se separan
y no se ven detrás de las nubes diarias.
Jamás les da pereza de bailar
y convertirse en la imaginación.
Somos sombras los dos
celebrando la luz
y jugando este juego sin sus reglas.
Da miedo que por siempre
no van a quedar juntos en un punto.
Al mismo tiempo,
nos atraemos uno junto al otro.
Ambos somos distintos,
contradictorios,
y nos necesitamos mutuamente.
Pero al final y en este estado anímico,
desapareceremos...
Noche. Paredes. Miles de sombras.
Venid a jugar.
En su idea hay voces de otro mundo.
Un susto silencioso,
cayendo entre su lazo silencioso.
Voy despacio a tumbarme sin poder conmoverme,
ni fuerzas tengo ya de poder calentarme.
Y así cada noche.
Espectáculo triste y tercamente mudo,
el juego de las sombras es igual a nosotros.

Zhanar Absadyk, incluido en Antología de la poesía kazaja contemporánea (Siglos XIX, XX y XXI)  (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2017, selec. y trad. de Justo Jorge Padrón).

viernes, 15 de enero de 2021

Poema del día: "La piedra", de Takis Papatsonis (Grecia, 1895-1976)


Cuando, en los veranos, suena la hora de soplar vientos refrescantes
que disuelven de pronto el dominio del grave sol,
llegados del mar al que abanican al instante y, desde el firme espejo,
le traen el estremecimiento del impulso y lo hacen centellear,
no deja otra vez de ser el centro de todo el mundo de los alrededores
este Disco enorme y abrasador.
Él aísla cada cosa en su fijación.
Él sostiene el cetro del Día y del Mundo.
Él estremece la razón en el vapor de su centelleo.

Y, al caer la Noche, tan silenciosa y secreta,
en la misma Playa, ahora alterada,
allí, donde la arena cambia continuamente de frontera
con la línea de la ola que no descansa,
¿quién colorea esa Luna deslumbrante, con su orgulloso
y negro color, sino el mismo Sol? Y aunque,
dos o tres horas antes, dispuso una retirada, debajo y afuera
del mundo, tan resplandeciente, con trompeteos y púrpuras,
ahora, invisible, lo sabe todo y, aun oculto, enviará algo
que nos recuerde su eterna presencia.

Algo oculto se cierne en esas horas en el interior del hombre
que, como Sol o como Luna, se entroniza
dentro del alma y le regala
el resplandor de una oscuridad que no cambia
por la inteligencia de Dios o el quebranto de la Iglesia.
Un impulso hacia el bien y hacia lo imperturbable. Un Amor
y un abrazo a todo en derredor. Sin distinción o preferencia,
sin lugares sombríos, sin destrucción o extenuación.

Sin distinción excepto, ay, una, Dios mío. La de aquella Piedra
pesada y aguda, que colocaste para que pesara sobre el pecho
de algunos hombres, por las noches, tan pesada y fuertemente,
tan desesperada y hermosamente. Si se intenta moverla una vez,
sólo será para que la reciba la continuidad de la tumba.
Tan dominante, tan persistentemente ha sido colocada para siempre.

Takis Papatsonis en La piedra (1919), incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

jueves, 14 de enero de 2021

Poema del día: "Soneto al ojo del culo", de Paul Verlaine (Francia, 1844-1896) y Arthur Rimbaud (Francia, 1854-1891)


Oscuro y arrugado como un clavel violeta
entre el musgo respira humildemente oculto,
húmedo aún del amor que la pendiente sigue
de las nalgas blancas al borde de su abismo.

Hilillos parecidos a lágrimas de leche
lloraron, bajo el áfrico cruel que les empuja,
a través de coagulitos de marga rojiza,
para llegar ahí donde llama el declive.

Mi boca se acopla frecuente a su ventosa,
y mi alma, del coito material celosa,
de él hace salvaje lagrimal, nido de llanto.

Es la oliva extendida y la flauta mimosa,
es el tubo al que cae la garrapiña célica,
Canaán femenino de humedades abiertas.

Paul Verlaine y Arthur Rimbaud, incluido en Amores iguales. Antología de la poesía gay y lésbica. Panorama general (La Esfera de los libros, Madrid, 2002, selec. y trad. de Luis Antonio de Villena).

Otros poemas de Paul Verlaine
AlegoríaArte poéticaCalidoscopioCansancioCircunspecciónColoquio sentimentalMi sueño familiar,  Sensatez  (XIX),  Spleen

Otros poemas de Arthur Rimbaud