viernes, 31 de julio de 2026

Poema del día: "Corazón de mujer IV", de Cristina de Arteaga (España, 1902-1984)


Deja que apoye en tu hombro mi cabeza,
deja que en ti descanse mi alma de mujer;
pero acércate más. ¡Me da tanta tristeza
la sombra que desciende con el atardecer!...

¿No oyes subir el cauce de la melancolía?
Me parece un presagio de lo que va a cesar...
Ya se asoman las almas a ver morir el día:
es la hora romántica. ¡No la dejes pasar!

Pon tu mano en mis manos, un instante...
Sofoca las palabras que dicen adiós a la ilusión...
Séllala con los besos, lágrimas de tu boca...
¡Y déjame llorar sobre tu corazón!

Cristina de Arteaga en Sembrad (1925), incluido en Mujeres del 27. Antología poética (Editorial Planeta, Barcelona, 2022, ed. de José Luis Ferris).

Otros poemas de Cristina de Arteaga

jueves, 30 de julio de 2026

Poema del día: "Al borde de la edad", de Lidia Mansilla Valenzuela (Chile, 1954)


1
Ponte de pie, hunde en las raíces
la luz de la naturaleza
piensa a largo plazo, ve por las ramas
recuerda el lugar entre los seres vivos
que el diseño de tus hojas dé calor al humano.

Abraza con alegría los cambios de estación
cada uno produce su conveniente abundancia
que trompetas irisadas suenen en el viento
y atraviesen fronteras.

Quiero verte alborotando:
el brío y el comienzo de la floración,
el crecimiento y el regocijo del estío,
la conciencia de dejar ir las hojas en el otoño,
la lentitud y renovación serena del invierno.

Siente el viento y el sol
deleita los ojos entristecidos
de olvidos y pesares
mira la luna que deslumbra
en el misterio de la noche.

Busca alimento en las cosas buenas
placeres simples, tierra, aire fresco, luz,
bebe mucha agua y deja tus extremidades
balancearse y bailar en la brisa.

2
He llegado a la línea donde remata
la nostalgia
y la gota de llanto se trueca en piedra caliza
desde ahí la amapola
es delicada inmortalidad.

Hay espectros a los que uno tiene
ganas de asomarse,
como a un ventanal lleno de luz.

En el núcleo de todo arte
hay una añoranza primaria
para calmar malestares y dolores
hasta que la misma es declarada ilegal.

La nevisca del aliento
tiene grumos de épocas idas
escenas que se hundieron en la sombra,
es tu colorido brillante
y el dominio de serranías que calman
en el albor del que cavila.

¡Qué nos cuesta entregar
los umbrales de todas las puertas!

Lidia Mansilla Valenzuela, incluido en Liberoamérica (2 de enero de 2021).


Síguenos en WHATSAPP  -  X  -  TELEGRAM - BLUESKY

miércoles, 29 de julio de 2026

Poema del día: "Flor de algodón", de Ahmed Nour Eldeen Rifaai (Egipto, 1993)


En la orilla del Río Nilo
      Permanezco firme,
                            Como un pilar de luz.

Hablo con el árbol de alcanfor
          Que nada con nosotros,
                               No calmado,
                                        Ni silencioso.

Solo la voz del campo
                  y la Luna brotan en el suelo del cielo,
                                        como flor de algodón.

La hierba es una nube
                   moviéndose despacio.

Luces de Luna reflejadas en mi cara
                       en el espejo del agua.

El río está calmado,
                   mientras mi corazón roto
                   se sumerge en la voz de nuestro río tranquilo.

Irriga mi corazón, haciéndolo correr
                   y latir como un sol brillante en la mañana.

Las olas tocan las curvas de mis pies,
          me inclino para echar un vistazo, veo mi cara.

Mi humor afecta la claridad del río,

            golpeándolo haciendo desaparecer mi rostro
                                       en innumerables círculos.

Por un instante me quedo en un trance,
como un niño risueño acostado en la hierba.

Miro al cielo, la flor de algodón celestial,
en la búsqueda de una estrella que perdió
su camino hacia la a u  s   e    n      c       i        a...

Ahmed Nour Eldeen Rifaai, incluido en Revista Kametsa (24 de julio de 2021, Perú).

Síguenos en WHATSAPP  -  X  -  TELEGRAM - BLUESKY

martes, 28 de julio de 2026

Poema del día: "Historia de amor", de Jorge Medina Vidal (Uruguay, 1925-2008)


Para brillar con idéntica luz los amantes se encierran,
porque no saben si el mundo ha terminado
su destino de lluvias y de niños,
o si el mundo es un No opuesto a la integridad
de sus deseos,
o si el mundo no existe y entonces conviene
apartarse de la nada.

No son el hombre y la muchacha nocturna
que buscan sótanos húmedos y oscuros para entrar y salir
furiosamente. La fruta caída entre los desperdicios
es tan sólo el memento de un estío pasado,
y de una tierra fabulosa
como las entrañas de un toro.
Pero el amor hace que los amantes sean vicarios
de potencias altísimas,
que los mueve a la ira, a romper la pepita de los gametos
ávidos de unidad,
a pisarlos después con asco
porque abren la senda a los números infinitos.

Los amantes necesitan encerrarse,
y cada uno de ellos, que se aman tanto,
cuando se encuentran solos en una ola o en un palacio
-penetrado de silencio- donde ninguna mano
puede violar la intimidad fastuosa,
comienzan a descubrir el tórax, su cintura,
la risa, la cabellera criada entre delicias
y se lamentan.
Sí, pide la historia del amor
el llanto. La risa como un grito retorna
a la garganta
y el gracioso la escucha sobrecogido
y ríe, sigue riendo ante su noche.

Qué ver sino los labios unidos. Luces idénticas
que poco a poco dejan de ser lo totalmente otro,
y en el cabello, en la cintura, sienten
que allá infinito
arroyo bajo el valle,
nada lo asible puro de la amada.

¿Adónde has visto luego que fueran los amantes?
¿ Se apartan y mientras uno habla
el otro llora?
O se dedican a la muerte
en ese día en que pensaron: «Las mariposas vuelan para nosotros».
¿Quieren burlarse del insigne fracaso?
Es por eso reconfortante saber que todavía se muere la juventud,
no llegados aquí, a la precisa madrugada,
preparada, en que el hastío los deja cínicos
o rompe el vuelo de su pensamiento.
Felices los necios y los sabios,
los engañados totalmente
que mueren en la fe primitiva,
y los que arengan con la conciencia de un gran fraude,
mirando más, mirando más.

Jorge Medina Vidal, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).


Síguenos en WHATSAPP  -  X  -  TELEGRAM - BLUESKY 

lunes, 27 de julio de 2026

Poema del día: "El cocodrilo", de Vinicius de Moraes (Brasil, 1913-1980)


El cocodrilo que del Nilo
aún asusta la cristiandad
puede ser dócil como el hijo
que llora al verse desamado.

Pero nunca como él injusto
que se yergue hediondo en la mañana
y va y espeta un broche, justo
en el ombligo de su propia madre.

El cocodrilo acecha a la garza
sí, pero por hambre, y se restringe
pero el hijo, que a la pobre ave
acompaña en la Y de la cauchera?

El barro puede ser una cuna
para un cocodriliano,
pero entre tanto el hijo come el estiércol
sólo porque la madre dice no.

Tiene el cocodrilo un amigo
en un pájaro que le limpia
los dientes y lo alerta del peligro:
pero en el hijo, ¿quién cree?

El hijo sale y olvida a la madre,
insulta a otro y el otro lo insulta
es de ver el simple caimán
que nunca dice: hijo de puta!

El cocodrilo tiene una suerte
de celo: se guía por el olfato
pero el hijo practica el incesto
absolutamente ipso facto.

Llaman al cocodrilo pequeño
Paleosuchus palpebrosus,
pero lo que me admira es el hijo
que vive en párpado de ocio.

El hijo es un monstruo. Y una os digo
aunque me tomen por sicópata:
nunca veré un cocodrilo
llorando lágrimas de hombre.

Vinicius de Moraes, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).

domingo, 26 de julio de 2026

Poema del día: "Vivir", de Andrée Chedid (Egipto, 1920-2011)


Esos cuerpos no han tenido lugar
Ni esos pasos      ni esas noches

Sin los ríos de la emoción
Nada                  nada se reúne

Necesitamos la partición
Necesitamos el incendio
Para que se cebe la fuente
Para que tenga lugar la vida.

Andrée Chedid, incluido en Diwan africano. Poetas de expresión francesa (Editorial Arte y literatura, La Habana, 1988, selec. y trad. de Rogelio Martínez Furé).

Otros poemas de Andrée Chedid


Síguenos en WHATSAPP  -  X  -  TELEGRAM - BLUESKY

sábado, 25 de julio de 2026

Poema del día: "Consumación", de Eunice Odio (Costa Rica, 1919-1974)


Tus brazos
como blancos animales nocturnos
afluyen donde mi alma suavemente golpea.

A mi lado,
como un piano de plata profunda
parpadea tu voz,
sencilla como el mar cuando está solo
y organiza naufragios de peces y de vino
para la próxima estación del agua.

Luego,
mi amor bajo tu voz resbala,

Mi sexo como el mundo
diluvia y tiene pájaros,

Y me estallan al pecho palomas y desnudos.

Y ya dentro de ti
yo no puedo encontrarme,
cayendo en el camino de mi cuerpo,

Con sumergida y tierna
vocación de espesura,

Con derrumbado aliento
y forma última.

Tú me conduces a mi cuerpo,
y llego,
extiendo el vientre
y su humedad vastísima,
donde crecen benignos pesebres y azucenas
y un animal pequeño,
doliente y transitivo.


II

Ah,
si yo siquiera te encontrara un día
plácidamente al borde de mi muerte,
soliviantando con tu amor mi oído
y no retoñe…

Si yo siquiera te encontrara un día
al borde de esta falda
tan cerca de morir, y tan celeste
que me queda de pronto con la tarde.

Ah,
Camarada,
Cómo te amo a veces
por tu nombre de hombre

Y por mi cuello en que reposa tu alma.

Eunice Odio, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 3, agosto 2021, Chile).

Otros poemas de Eunice Odio y artículos sobre su obra


Síguenos en WHATSAPP  -  X  -  TELEGRAM - BLUESKY