con movimientos lánguidos
de mujeres que sueñan
y dejan a su paso
emanaciones frías
de menta y de violeta.
Salpicados de plata,
vuelan amores rubios
con alas de libélula.
Y remueven,
jugando en el estanque,
un poso corrompido
en unas aguas muertas.
Con los brazos crispados
se mueren los rosales,
entre espasmos de estrellas.
Me voy quedando pálida
en brazos del silencio.
Beben las sierpes de mis brazos
la sangre azucarada
de un ramo de azucenas.
La noche se va muriendo
a besos de un verde desmayado.
Cierro los ojos
y me trago la luna
pura como una perla.
Margarita Ferreras en Sembrad (1925), incluido en Mujeres del 27. Antología poética (Editorial Planeta, Barcelona, 2022, ed. de José Luis Ferris).
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