sábado, 28 de marzo de 2026

Poema del día: "Enero - Búsqueda de calor 3", de Paul-Marie Lapointe (Canadá, 1929-2011)


corazón de luz dulce emparejamiento devorante envoltura

como la miel y la herida y la música que llegan a pesar de la piedra
como la distancia y la penetración

como la eternidad incluso el momento entre la negación de los cuerpos
y los cuerpos salpicando de barro el espacio

como el descubrimiento de los corazones y su ardor y la prisa por acoger
miembros —los elegidos disfrutan todos los secretos de las bocas—
los transmiten al oído mismo

como la reverberación de una música dentro de la cabeza precisamente
en el punto más alto de la nuca y que desde allí inundara todo
el cuerpo interior sin dejar en la superficie ninguna isla de
gran altura ni siquiera la más protegida

así eres tú
mineralizante mojada raíz manantial atravesada de lavas y brevajes verano
sortilegio y vello

así eres tú
fuego de cuerpos.

Paul-Marie Lapointe en Pour les âmes (1964), incluido en Poetas franco-canadienses (Árbol de fuego, año 6, nº 63, Caracas, 1973, trad. de Isabel Paraíso de Leal).

Otros poemas de Paul-Marie Lapointe


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viernes, 27 de marzo de 2026

Poema del día: "Ofelia empleada en una carnicería...", de María del Carmen Colombo (Argentina, 1950)


Ofelia empleada
en una carnicería
frágil entendimiento
como la vida del dueño
su decrépito padre

Eso dicen las clientas
que andan —según ellas—
seguras porque sus padres
ya no las siguen

cuando escuchan los gritos
vacunos de Ofelia:
padre/ por qué/no me ayudas

"Frías espectadoras
siempre lejos de casa
nuestro drama no es: eso decimos
en voz baja
como el viento a las huellas
no es, no es, no
Eco
del eco de una vida
esa mujer atada
como una res

al padre
carnicero
nuestro drama no es"

Y sus miembros sintieron
esta marcha temprana de la ausencia
hasta gemir y suspirar
eternamente por ser
adoptada,
                amor
amor recuerdas
cuando juntos
cruzamos el umbral
el uno para el otro
y el otro para
pero juntos
¿lo recuerdas?

Ah unidad
tus alas sobre la cima
del abismo
¿pero es que nunca
han visto
en el blanco mostrador de un espejo
su imagen res trozada
balbuceando no entiendo
lo que hago
no puedo, hilar nada con
nada?,

ilegible, ilegible
me dijo Él
tus pies son demasiado grandes
y manos de muchacho
no hacen juego
con el cuello tan corto
tu boca garabato
un yo tan débil, ah,
me dijo el omnisciente
¡mamarracho!

Carniceros fetichistas,
¿esto querían para mí?

Pura miel de cuidados
leche pura por mis ojos corre
antigua diosa madre, ten piedad

"Y si dieras la espalda como nosotras?
Nuestro camino es limpio
seguro como una playa... No hay piedras
tibias por el sol, ni arbustos donde descansar
pero tampoco sombras. Lejos de casa
nuestro drama no es —repite con nosotras—
como el viento a las huellas
como el viento a las huellas..."

                ¿Gracias, entonces? ¿Arrivederchi, adío,
                entonces...? ¿Buenas noches, dulces señoras,
                good night, ladies, good night?

María del Carmen Colombo en Bestiario sentimental, incluido en Poetas argentinas (1940-1960) (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2006, ed. de Irene Gruss).


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jueves, 26 de marzo de 2026

Poema del día: "Mi soledad", de Buland al-Haidari (Iraq, 1926-1996)


Creciste así.
Como un prado amarillo al borde de mi muerte.
Lo mismo que un murmullo continuo de palabras.
Lo mismo que el mugido,
o el silencio.
Creciste así.
Desde mi propia calma,
de los pasos furtivos que cruzaron mis noches,
de las grandes visiones de mis sombras,
de viejas telarañas tejidas en el fango.
Creciste así.
Como estepa desnuda que no sueña con plantas.
Cual la estepa desnuda del fracaso.

Déjame.
Me he cansado de verte.
Déjame que me arrastre nuevamente en la tarde,
a gritos, sobre el barro.
Tengo mi voz, cual todos,
como todos los otros, siento y pienso.
Tengo un ciego pasillo que hasta el sol me conduce.
Mi risa y mi locura.
Un hogar.
Desilusiones rotas y borrachas
que me chupan los años.

Déjame.
Porque soy de los hombres.
Del ave de rapiña que en el pecho me muerde.
Porque yo soy mi muerte.

Buland al-Haidari, incluido en Poetas árabes realistas (Ediciones Rialp, Madrid, 1970, ed. y trad. de Pedro Martínez Montávez).

Otros poemas de Buland al-Haidari

miércoles, 25 de marzo de 2026

Poemas de Leopoldo Lugones (Argentina, 1874-1938)


El solterón (IIIIII)

Poema del día: "Poeta soy", de Claudia Lars (El Salvador, 1899-1974)


                        Para María y Mariano Coronado

Dolor del mundo entero que en mi dolor estalla,
hambre y sed de justicia que se vuelven locura;
ansia de un bien mayor que el esfuerzo apresura,
voluntad que me obliga a ganar la batalla.

Sueño de toda mente que mi mente avasalla,
miel de amor que en el pecho es río de dulzura;
verso de toda lengua que mi verso murmura,
miseria de la vida que mi vergüenza calla.

Poeta soy... y vengo, por Dios mismo escogida,
a soltar en el viento mi canto de belleza,
a vivir con más alto sentido de nobleza,

a buscar en la sombra la verdad escondida.
¡Y las fuerzas eternas que rigen el destino
han de volverme polvo si equivoco el camino!

Claudia Lars en Estrellas en el pozo (1934), incluido en Poesía soy yo. Poetas en español del siglo XX (1886-1960) (Visor Libros, Madrid, 2016, ed. de Raquel Lanseros y Ana Merino).


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martes, 24 de marzo de 2026

Poema del día: "Nacidos el día de la Nakba", de Mohammed El-Kurd (Palestina, 1998)


Tu crueldad reescribió mi autobiografía
en versos viscerales
cuchillas en la lengua,
una boca preñada de
truenos.

Tu crueldad me dijo que siguiera
adelante,
que mirara,
que escuchara.

Nací en el cincuenta aniversario de la Nakba
de una madre que recogía aceitunas
e higos
y otros versículos del Corán,
watteeni wazzaytoon (1).
Mi nombre: una bomba en una habitación blanca,
una sospecha que camina
en un aeropuerto,
política sin elección.

Nací en el cincuenta aniversario de la Nakba.
Afuera de la sala del hospital:
protestas, hule quemado,
rostros kufiyados y cuerpos desnudos,
piedras arrojadas a los tanques,
tanques rotulados de banderas estadounidenses,
tierra
que huele a gas lacrimógeno, cielos cubiertos de
balas revestidas de goma,
unos cuantos cadáveres baleados, muertos
número de muertos en un titular.

Mi hermana
y yo
nacimos.

El nacimiento dura más que la muerte.
En Palestina la muerte es súbita,
instantánea,
constante,
ocurre entre respiros.

Nací entre poemas
en el cincuenta aniversario.
Los cantos de liberación que se oían fuera de la sala del hospital
le dijeron a mi madre
empuja.

(1) Corán, 95:1: "Por los higos y las aceitunas".

Mohammed el-Kurd en Rifqa (2021), incluido en Periódico de poesía (12 de mayo de 2025, UNAM, México).


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lunes, 23 de marzo de 2026

Poema del día: "Novia y novio yacen escondidos durante tres días", de Ted Hughes (Gran Bretaña, 1930-1998)


Ella le da los ojos, los encontró
entre escombros, entre algunos escarabajos

Él le da la piel
fue como si la sacara de la nada y la extendiera sobre ella
la timidez y la sorpresa la hacen llorar

Ella ha encontrado manos para él y las encaja en sus muñecas
las manos no salen de su asombro, la están acariciando entera

Él ha ensamblado su columna vertebral, limpió las piezas con cuidado
y las va colocando en un orden perfecto
un puzle sobrehumano, pero él está inspirado
Ella se inclina doblándose de un lado y otro, usándola y riéndose, incrédula

Ahora ella le trae los dos pies, los está conectando
de manera que todo su cuerpo se ilumina

Y él le ha confeccionado una nueva cadera
totalmente equipada y con muelles elásticos, brillantes y engrasados
está puliendo cada parte, ni él mismo se lo acaba de creer

Siguen llevándose mutuamente al sol, descubren que es posible
probar cada primicia a cada paso
Y ahora ella se pone en pie para limar las placas de su cráneo
hasta que las junturas se vuelven invisibles

Y ahora él le conecta la garganta, los pechos y el hoyo del estómago
con un solo cable

Ella le da los dientes, atando sus raíces al carrete de su cuerpo

Él imprime pequeños círculos en la yema de sus dedos

Ella cose su cuerpo con puntadas de seda púrpura y resistente

Él aceita los delicados piñones de su boca

Ella incrusta volutas minuciosas en los pliegues de su nuca

Él ensarta en su sitio el interior de sus muslos

Y así, gimiendo de alegría, con gritos extasiados,
como dos dioses de barro
revolcándose entre la mugre, pero con infinito esmero

se llevan mutuamente a la perfección.

Ted Hughes en Cuervo (1970), incluido en Nayagua. Revista de poesía  (nº 39, junio de 2025,   Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe, trad. de Jordi Doce).


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