lunes, 18 de febrero de 2019

Poema del día: "Mi tan pobre cuñada...", de Mukaghali Makatayev (Kazajistán, 1931-1976)

Mi tan pobre cuñada que da leche y yogur si pides agua,
parece haber envejecido mucho.
Dime, ¿por qué resurges como jota de picas
con los ojos tan fuera de las órbitas?

Oh, Dios mío, ¡qué fría es su mirada!
Ya mira por encima de los hombres
como un palo de guardia mostrándonos la senda
para supervisar sus actitudes con estricto bigote.

Oh, querida cuñada, ¿aún recuerdas a nuestro noble tío?
Respetábamos ambos el familiar entorno.
Maldita sea la sangrienta guerra.
Pobre cuñada mía, ¿quién habrá trastornado tu sosiego apacible?

¿En dónde está tu risa tan resuelta?
¿Por qué tienes la cara muy ceñuda?
Eras rebelde, nadie te atraparía con un lazo.
¿Quién hizo que cambiaras tu adicta rebeldía?

Precipitadamente, sometida te has visto.
Recibiste dolor en lugar de alborozo.
Eras una mujer que tenía buen gusto.
¿Cómo te has enganchado a esos negros bigotes?

Orgullosa de ti estaba la familia,
poniéndote las botas en los pies.
Ignorabas a muchos otros hombres,
pisoteaste a muchos...

Ya te has envejecido, pobre cuñada mía.
No solías ceder apenas al dolor.
¿De dónde te ha llegado?
¿O acaso echas de menos, mi querida,
aquella juventud que murió entre la guerra?

Mukaghali Makatayev, incluido en Antología de la poesía kazaja contemporánea (Siglos XIX, XX y XXI) (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2017, selec. y trad. de Justo Jorge Padrón).

domingo, 17 de febrero de 2019

Poema del día: "Lo dicen los ruiseñores", de Miltiadis Malakasis (Grecia, 1869-1943)

¡Ah! Cómo palpita a veces este corazón y tiembla despacio,
            ahora, en mi vejez.
Como un joven, me regocijo con la noche y el día, con la claridad
            de las estrellas, con los ocasos, con los amaneceres.

Como si volviese de la clase enmohecida a casa de mis padres
            con tres días de vacaciones
y me fuese a Galatá y a la inmortal montaña
            con su tranquila ladera.

Como si me esperasen allí mis fieles pastores de cabras
            y mis compañeros, los pastores de ovejas,
para entrar con unos en los bosques mientras los demás corran
            desde la cima visible hasta la fiesta de mi boda.

E, incluso, como si estuviesen preparados el queso, el requesón,
            la carne, el dulce de Ios,
el kokoretzi caliente sobre las hojas de los plátanos
            y el aguardiente eliótico.

Y, después, como si me llevasen al baile con sus pañuelos de seda
            las pastoras y sus hijos
y, allí, donde me balanceo y me inclino y me retuerzo y me deslizo,
            me gritasen: ¡Vamos, vamos!...

¡Ay! Cómo palpita a veces este corazón y tiembla despacio
            y cómo me sube la sangre,
como si estuviese allí cantando con el acompañamiento del caramillo:
            "Lo dicen los ruiseñores en los desfiladeros..."

Miltiadis Malakasis en Takis Plumás (1920), incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Miltiadis Malakasis
Takis Plumás

sábado, 16 de febrero de 2019

Poema del día: "Ardí...", de Estratón de Sardes (Turquía. Imperio Romano, 125-150)

Ardí, cuando Teudis brilló en medio de los demás muchachos,
tal el sol al elevarse por sobre los astros.
Y sigo ardiendo, ahora que un velo nocturno le oculta,
porque aunque en el poniente, él es el sol todavía...

Estratón de Sardes en Musa puerilis, incluido en Amores iguales. Antología de la poesía gay y lésbica. Panorama general (La Esfera de los libros, Madrid, 2002, selec. de Luis Antonio de Villena, trad. de Luis Antonio de Villena  para  La musa de los muchachos. Ediciones Hiperión, Madrid, 1980).

viernes, 15 de febrero de 2019

Poema del día: "Alegraos", de Nezahualcóyotl deTexcoco (México. Imperio azteca, 1402-1472)

Alegraos con las flores que embriagan,
las que están en nuestras manos.
Que sean puestos ya
los collares de flores.
Nuestras flores del tiempo de lluvia,
fragantes flores,
abren ya sus corolas.
Por allí anda el ave,
parlotea y canta,
viene a conocer la casa del dios.
Sólo con nuestras flores
nos alegramos.
Sólo con nuestros cantos
perece vuestra tristeza.
Oh señores, con esto,
vuestro disgusto se disipa.
Las inventa el Dador de la vida,
las ha hecho descender
el inventor de sí mismo,
flores placenteras,
con esto vuestro disgusto se disipa.

Nezahualcóyotl deTexcoco, incluido en Trece poetas del mundo azteca (Fundación Editorial El perro y la rana, Caracas, 2006, selec. de Miguel León-Portilla).

Otros poemas de Nezahualcóyotl deTexcoco
Canto de la huidaCanto de primavera

jueves, 14 de febrero de 2019

Poema del día: "Extinción (fragmento)", de Karen Villeda (México, 1985)

Banco de Cargados Carajos, hay dieciséis islas. Pedro de Mascarenhas, primer amante de Mauricio. Una cotorra gris, segunda amante de Mauricio. Sirenios, seis espaldas. Le estamos pisando los talones a Madagascar. “Tres macizos volcánicos levantándose en la llanura”. Mi hijito amado.


A la redonda. Puños atestados de plumas pardas levantando amarras. Cinco marineros que se toman el atrevimiento de quemar al Güeldres en sus sueños. Seis camisolas y siete, siete barriles desvencijados. Un pulgar astillado. Mauricio alongado se pierde en el horizonte. Su ocre deslumbra.


Llevamos los brazos en jarras, la cubierta. Un hilillo de saliva trenzado con sangre. Seis temores henchidos de alcohol, el mascarón. La lengua tan corta de El Mongol. Su lengua renegrida que se hizo nuestra. Burbujitas. Empápanos, por favor.


Cinco marineros suspiran. El Pelirrojo, la palma de Van Warwijck. Cinco marineros que derraman una sola lágrima. Manos toscas que abrigan a cinco esqueletos. Cinco ombligos haciendo honor a una tuerca. Algas que esclavizan. El mar babea cinco sueños, hacia 1681.


Los canales en Ámsterdam son el testimonio de la rendición del Mar del Norte. El Güeldres entra sigilosamente, cae el viento. Seis dorsos cubiertos por seis, seis camisolas. Culpa que impregna. Diez tobillos caminando de puntillas, un quejido. “Ya apesta a anchoas”, dice El Almirante. El Mar del Norte llevándose nuestra gloria.


Nadie me cantará como mamá, sus tetas. Inclinando la barbilla en mi cráneo calvo. Tú, mordisqueándole el pezón —punta de estrella guía— para hacerle ver que eras dolorosísimo. Mi hijito amado. La leche derramada y cinco alientos fétidos. “Pondremos huevos, necesitamos un par de tetas”. El Mar del Norte nos babea también.


Plumas, el cráneo de mi pelona enamorada. Tres o siete o catorce plumas curvadas. Garra, uñas carbonizadas. La canción de mamá, cañas de azúcar. Fiebre de cañas de azúcar, plumas pardas. Miasma de leche, guarapo, mi hijito amado. El Almirante truena los dedos, mi pelona enamorada dando a luz un dodo albino.

Karen Villeda en Dodo (2013), incluido en Todo pende de una transparencia. Muestra de poesía mexicana reciente  (Vallejo & Co., Internet, 2016, selec. de Iván Méndez González).

miércoles, 13 de febrero de 2019

Poema del día: "La Novena Sinfonía de Beethoven entendida por fin como un mensaje sexual", de Adrienne Rich (Estados Unidos, 1929-2012)

Un hombre aterrorizado de impotencia
o infertilidad, sin saber la diferencia,
un hombre tratando de decir algo
aullando desde la música
climatérica de su enteramente
aislada alma
gritando al Gozo desde el túnel de su yo
una música sin la sombra
de otra persona dentro, música
que trata de decir algo que el hombre
no quiere que salga, quisiera guardar si pudiera
amordazada y amarrada y azotada con cuerdas de Gozo
donde todo es silencio y
el golpear de un puño sangriento sobre
una mesa astillada.

Adrienne Rich, incluido en Siete poetas norteamericanas contemporáneas (UNAM, México, 2008, selec. y trad. de Beth Miller).

Otros poemas de Adrienne Rich

martes, 12 de febrero de 2019

Poema del día: "Poema para Mitko", de Michael Rothenberg (Estados Unidos, 1951)

Hoy, cuando Ziggy
(el perro) y yo
descendamos al océano
te enviaremos un poema

Algún listón salvaje
almas invisibles
como aves en vuelo
cruzando aguas de cromo

Esperaremos
tu respuesta silente
Buscaremos una palabra
y un mundo de paz

Montando de regreso
sobre grandes olas brillantes
Desde tu país europeo
sin litoral.

*

Un Mono-Marino
Nací y fui criado
en Florida

Aprendí mi vida líquida
Ahora, me atrae
la luna

El nacimiento y la inevitabilidad
Sí, el océano
nos da poder

Nos dice que el universo rodante
no nos pertenece
no importa cuanto

intentamos destruirlo

*

Poder sin dios
Olas de cromo

Flamas de sol
empapan mi ceja

Ziggy se detiene a escarbar en la arena
Le ladra al cuervo azul negro

que llama desde la encallada
roca en la Playa de la Concha

*

Me volvería loco viviendo en una isla
rodeado de un febril mar de congoja

y horizontes de zafiro

Planeo un mañana de más actividad
Pero no puedo sacar el océano de mi cabeza

Se te podría antojar otra isla

Pero sea lo que esté ahí no puedo describir
Lupino, cardo y pasto de avena salvaje

En el acantilado
Pienso que veo algo, pero no puedo

Imaginación
inscrita en el cielo mercurial

Espero una explosión

*

Este no es un buen año para Tiranos
Cielos de cobre sobre la Plaza Tahrir

Aquí viene ese pensamiento como plomo
Esa moneda que envié sobre la extensión

para que fuera leída por ti, Mitko
Nubes de gas lacrimógeno en la Plaza Tahrir

¡Habiendo vuelto amarrados y raídos alrededor de un cabo escarpado
hemos tenido suficiente de esta esclavitud!

Hombres y mujeres, niños y niñas con piedras
Denles lo que quieren

No esperen el permiso del cuartel general
La autorización por parte de la Ópera

Vive por largo tiempo y sin patrocinios

*

El perro todavía ladra, pero no puede decir exactamente lo que cree
¿Es un dragón o es la civilización quemándose en la playa?

Entrando o saliendo
No puedo decir en qué dirección corre la poesía

Una ola seguida de otra ola seguida de otra
Una ola dormilona

Marea del averno que llega con fuerza total, soplando plata
sobre playas naufragadas y cielos torturados

*

Y o le pregunto al tejón de California
en el camino de vuelta a casa
¿Encuentras este sueño entretenido?

Había algo de vicioso en su respuesta
¿Es la condición humana un mero entretenimiento?

Le pregunto al tejón
sobre el juego astuto de la política
y las metáforas cobrizas

Lanzadas por los cielos
¿como el Mesías de Handel?

¡No hubo respuesta!

¡Este no es un animal doméstico!

*

Oh, Hermano de otro gran continente
Más allá de la reluciente fiebre catastrófica

Espuma y luz apresurándose sobre mis pies
Frotaciones de mamut en piedras de mamut...

Oh, Hermano de Macedonia
Descendí al océano el día de hoy y el cielo y el sol y el agua
eran de un cegador y magnífico cromo, así que quedé como atrapado

en la luz y el aislamiento y no pude pensar en nada más.

Michael Rothenberg en Detención indefinida. Un cuento de perros (2013) (Varasek Ediciones, Madrid, 2017, trad. de Pilar Rodríguez Aranda).