domingo, 20 de enero de 2019

Poema del día: "Annabel Lee", de Edgar Allan Poe (Estados Unidos, 1809-1849)

Hace ya muchos años, muchos años,
Allá en un reino junto al mar turquí,
Vivía una muchacha, cuyo nombre
Os daré a conocer; Annabel Lee,
La cual sólo gozaba con la idea
De ser amada y de vivir por mí.

Yo era un chiquillo y ella una chiquilla
En ese reino junto al mar turquí;
Mas ¡con qué amor inmenso nos queríamos
Yo y mi bella amiguita Annabel Lee!
Con un amor que hasta los serafines
Nos envidiaban, a ella como a mí.

Y esa fue la razón de que hace tiempo,
En ese reino junto al mar turquí,
Soplara el viento de una nube helando
A mi bella adorada Annabel Lee;
Que sus padres de origen noble fueran
A buscarla, quitáranmela a mí,
Y fueran a enterrarla en un sepulcro,
Allá en un reino junto al mar turquí.

Ángeles, menos faustos en el cielo,
Nos envidiaban, a ella como a mí,
Y esa fue la razón –todos lo saben,
En ese reino junto al mar turquí–,
Por la cual salió el viento de esa nube
Que heló y mató a mi bella Annabel Lee.

Pero fue más inmenso el amor nuestro,
Que el de aquellos, más graves que yo fui,
Que el de aquellos, más listos que yo fui,
Y ni los serafines en el cielo
Ni los demonios en el mar turquí,
Podrán mi alma separar del alma
De mi bella adorada Annabel Lee

Que no brilla la luna sin traerme
Los sueños de la bella Annabel Lee,
Y las estrellas no aparecen nunca
Sin la mirada fiel de Annabel Lee,
Y así, durante el flujo y el reflujo,
Duermo junto a mi esposa Annabel Lee,
En el triste sepulcro abandonado,
En nuestra tumba, allá en el mar turquí.

Edgar Allan Poe en Poemas (Fundación editorial El perro y la rana, Caracas, 2017, trad. de Fernando Maristany).

Otros poemas de Edgar Allan Poe
El cuervoLas campanas

sábado, 19 de enero de 2019

Poema del día: "Satélites", de Marcelo Daniel Díaz (Argentina, 1981)

Para el ojo del astrónomo
somos pequeñas gotas que caen en la tierra
desde un cielo ladeado en sus extremos.
Y para el ojo de los seres queridos
brillan los paneles de los satélites.
No sé explicarlo: es un candado de luz
ahogando la materia oscura.

Marcelo Daniel Díaz en Newton y yo (2011), incluido en Penúltimos 33 poetas de Argentina  (UNAM, México, 2014, selec. de Ezequiel Zaidenwerg).

viernes, 18 de enero de 2019

Poema del día: "Rebelión", de Aveek Majumdar (India, 1965)

Un fantasma que se llama independencia me dijo
que debo excavar para encontrar las vasijas, los ídolos,
las cajas de joyas,
los esqueletos de los mártires con las manos atadas detrás.

Un fantasma que se llama existencia me preguntó:
«¿comes arroz?
¿comes las ilusiones del ser humano?»
me preguntó: «¿príncipe, sabes qué significa la palabra masacre?
¿has visto cómo se meten las pequeñas religiones en los fierros de la barbacoa, las queman un
          poco y luego las comen?»

La bandera nacional ondea su cintura,
los niños viven aquí para ser luego violados,
se escucha a nakara sólo cuando empieza la matanza de los tanques,
aquí cada día hay un asesinato golpeando las cabezas contra las piedras
aquí están los babas, aquí está el Dios dinero, el San Soborno...

Un fantasma que se llama independencia me dijo:
«¿El Ashoka Chakra tiene recto?»
Un guardia el día quince de agosto me llevó
a un cuarto oscuro claustrofóbico
un fantasma que se llama existencia ha comido mis manos,
no tengo puños, no tengo dedos, desaparecieron las palmas,
dibujo armas...
andando a gatas con la lengua.

Aveek Majumdar, incluido en La pared de agua. Antología de poesía bengalí contemporánea  (Olifante Ediciones de poesía, Zaragoza, 2011, ed. y trad. de Subhro Bandopadhyay).

jueves, 17 de enero de 2019

Poema del día: "Cesare Pavese", de Luis Rogelio Nogueras (Cuba, 1944-1985)

Suponga que yo estoy escondido de antemano en
el closet
y que usted (tantas cosas que tiene en la cabeza)
no lo nota.
Se acuesta,
toma las dieciséis píldoras del frasco,
hace las últimas llamadas: inútiles,
medita sobre las derrotas, las guerras, Turín (cruda en invierno).

Suponga que usted deja
las gafas en la mesita de noche
y que luego escribe algo en su cuaderno
(letra rápida, pequeña).

Ahora imagine que yo salgo.
Que impido su suicidio.
Cinco, dos, veinticuatro veces
(como en el cine).

Suponga que usted no muere,
suponga que nos damos las manos
y que cometemos pequeñas historias, aventuras habladas
donde las mujeres aman desesperadamente a los poetas
y no hay estar solos, ni desastres, ni trenes aplastados.

Pero no.
Yo estoy en mi cuarto y usted está en el suyo.
Yo no trato de impedir nada
y usted se toma las pastillas.
Yo dejo su libro en la mesita de noche y trato en vano de dormirme
y viene la muerte y tiene sus ojos.

Luis Rogelio Nogueras, incluido en Nueva poesía cubana (Ediciones Península, Barcelona, 1970, ed. de José Agustín Goytisolo).

Otros poemas de Luis Rogelio Nogueras
El último caso del Inspector Joe Bell

miércoles, 16 de enero de 2019

Poema del día: "Minotauro", de Ángela Álvarez Sáez (España, 1981)

Es el padre de tierra quien busca entre los restos del naufragio,
quien llora los cielos donde acaso fuimos felices.
Antes de emprender la huida,
miramos a Dios como un animal que sabe cuál será su castigo.
Por tus venas de Ítaca
cabalgan mis heridas
                                y nos someten a la locura.
Padre de tierra. Brotarán, como soldados de viento,
los hijos de tus hijos.

Ángela Álvarez Sáez en De conjuros y ofrendas (2015), incluido en Nayagua. Revista de poesía (nº 22, julio de 2015,  Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).

martes, 15 de enero de 2019

Poema del día: "El misterio de la caza", de Michael McClure (Estados Unidos, 1932)

Es el misterio de la caza lo que me intriga,
Lo que nos conduce como a lemmings, pero cautamente —
La búsqueda de una resplandeciente nube cuadrada — el aroma del cedrón —
O aprender las reglas del juego al que las nutrias marinas
Juegan en las olas.

Son estas pequeñas cosas — y el secreto detrás de ellas
Lo que alegra el corazón.
El modelo, el espíritu, el fogoso demonio
Que las reúne
Y lleva su libertad a nuestros sentidos,

El olor de un arbusto, una nube, el ajetreo de los animales

— El levantamiento, la exuberancia, cuando el misterio se revela.
Son esas pequeñas cosas

Que se convierten en un infierno al hacerse visión.

Michael McClure en Hymns To St. Geryon (1959), incluido en Neuronas del espíritu (Varasek Ediciones, Madrid, 2018, selec. y trad. de Andrés Fisher y Benito del Pliego).

Otros poemas de Michael McClure y artículos sobre su obra
*Artículo de Francisco Cenamor sobre la Generación beat

lunes, 14 de enero de 2019

Poema del día: "Funeraria. Uno", de Ofelia Pérez-Sepúlveda (México, 1970)

He venerado dioses bajo la sombra que los árboles dejaron en mis hombros.
He venerado símbolos creados por la mano que gobierna los aplausos y caídas de los hombres.
He venerado dioses desde el filo de mis ojos y mis dientes y he mirado y he comido de la carne
          de la tarde ya ofrecida.
He venerado dioses desde el canto y hacia el canto me han llamado las sirenas que comandan
          los que nombran y designan este mundo tan pequeño, tan apenas construido, esta sílaba
          la evoco y acaricio con mi lengua, con mis años y te pido una mirada, una caricia y tu
          cuerpo congregado me detiene, me ilumina ese estar tan de repente sin el ánimo de
          siglos, de accidentes y tu cuerpo congregado me detiene.
He venerado dioses que mi mano construyó, he construido dioses en mis lágrimas cayendo.
He levantado dioses de ese estar tan de repente en la trampa del insecto que en tu vientre se
          detuvo, del hallazgo que corona tu silencio, tu recta y solitaria compañía.
Bajo Dios, toda criatura es alabanza.

He venerado dioses y oraciones, he creado el aceite y el incienso con que nombro los rituales
          transitorios de los hombres que veneran a su imagen semejanza.
He atrapado en mi cuerpo los dolores y los dioses, fragmentos de una luz imperfectible que me
          ciega esta humildad de su reino y su alabanza me han llamado.
Pero me gana el vientre, la inmóvil percepción de la memoria.
Bajo Dios toda criatura es una efigie, un ciempiés que atrapado nos contiene.

He venerado dioses con la fe de su cuerpo que ahora quieto se congrega y que ahora quieto se
          congrega y abastece.
Bajo Dios toda criatura es demonio entre la esencia.

Ofelia Pérez-Sepúlveda, incluido en La luz que va dando nombre. Veinte años de la poesía última en México (1965-1985) (Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Puebla, 2007, selec. de Alí Calderón, José Antonio Escobar, Jorge Mendoza y Álvaro Solis).