lunes, 16 de julio de 2018

Poema del día: "Andrzej L. sale de un autobús", de Konstanty Puzyna (Polonia, 1929-1989)

Esa preponderancia esa gordura esa corbata. Son horribles
los individuos después de los cuarenta. Ya sólo miran hacia atrás.
Te agarran, convulsivamente, por el codo
para así detener el tiempo. En el tumulto callejero
brota una desesperación jubilosa. Te recuerdas viejo
en el velero en Augustów sabes que entonces yo era
funcionario regional y que en marzo
limpiamos un poquillo la atmósfera
recuerdas cuando estuve en Irak
y cuando todavía era rubio
y te acuerdas de la boda de Wieska qué juerga
y recuerdas vivías en Cracovia y nos fuimos
a Feniks a tomar unas copas,
en aquella época salías con Iga.
Yo nunca salí con Iga. Ni viví en Cracovia.
Puede ser que viviera puede ser que estuviera.
Oh mi autobús
recuerdos a tu amabilísima esposa.

Merman las fuentes por suerte por suerte
después de los sesenta. Las personas se tornan silenciosas
como éstas hacia las que me encamino. No preguntan. Cuando una avispa
se atolla en la mermelada la sacan cuidadosamente con una cucharilla
y la arrojan por la ventana. Contemplando
una tetera que se atraganta en el gas salen corriendo repentinamente
detrás de las paredes. Más tarde se disculpan. A veces
dicen que el mundo desaparece como los círculos en un estanque.
Primero los más grandes el país la ciudad la calle
permanecen unas cuantas tiendas junto a la casa después la habitación
y después la cama y el vaso de té
sobre la silla. Les alborozan las diferentes píldoras
cuando son de colores. Rojas y amarillas. Con cuidado
las vierten en la palma de la mano y un rayo como una sonrisa
se escapa de las gafas deslizadas hasta la punta de la nariz. Sí,
éstos ya son encantadores. Estos de nuevo
miran hacia adelante.

Konstanty Puzyna, incluido en Poesía polaca contemporánea (Ediciones Rialp, Madrid, 1994, selec. y trad. de Fernando Presa González).

Otros poemas de Konstanty Puzyna
De las ciencias ocultas del maestro B. B.

domingo, 15 de julio de 2018

Poema del día: "Huida", de Jóhann Hjálmarsson (Islandia, 1939)

El encuentro con la muchedumbre era demasiado para él.
Volver a ver las casas,
los coches, sentir las aceras
y oír el estrépito,
rodeado de velocidad,
propósitos, deberes.
Se encontraba en un mundo extraño
donde todo era demasiado familiar
para poder reconciliarse
con nada de lo que era externo a él.
Era demasiado para él
volver a nacer en ese mismo mundo.
Dio sólo algunos pasos.
Y así empezó la huida.

Jóhann Hjálmarsson en Athvarf í himingeimnum (1973), incluido en Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de José Antonio Fernández Romero).

Otros poemas de Jóhann Hjálmarsson
CostasEl arceHuida

sábado, 14 de julio de 2018

Poema del día: "Quién es el desconocido...", de Paal Brekke (Noruega, 1923-1993)

Quién es el desconocido
que abre la puerta de la celda para dar un
paseo al aire libre de dos segundos, y luego
la vuelve a cerrar—
                                               y el atardecer
del patio de la cárcel entre altos muros
lo recordamos como visiones deslumbrantes.

Quiénes son—
el médico con su bata blanca
que impersonal
traza la curva de la fiebre en nuestros rostros,
y el director detrás de su escritorio que,
sin levantar en ningún momento la voz,
saca nuestros pensamientos leyéndolos del archivo.

Mientras se juega esta partida de póquer con nosotros
como apuesta
en el salón de los espejos opacos.

Mira, el aire se condensa húmedo sobre la frente,
y la postura aumenta hora a hora.
Se llenan todos los impresos, se juega
con todas las cartas.
Aquí se juega científicamente y sin
comodín. Sin trampas
nos despojarán de todo.
Aquí cada uno es su propio
carcelero, irreconocible
y anónimo.

Paal Brekke en Skyggefektning (1949), incluido en Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de Francisco J. Uriz).

viernes, 13 de julio de 2018

Poema del día: "La poesía", de Poul Borum (Dinamarca, 1934-1996)

los vivos necesitan muchas más cosas que los muertos
y tanto el pasado como el presente son ficciones incurables
es completamente superfluo exigir a alguien que «viva en el presente»
porque ellos hacen lo que no pueden dejar de hacer

la poesía existe para satisfacer las necesidades de los vivos

así que cuando encuentres a alguien que ha muerto
tu deber es decirle a él o a ella que no es verdad
si estuviese muerto no podríais encontraros
porque tú no estás muerto tú estás vivo

la poesía existe para satisfacer las necesidades de los vivos

y cuando estáis muchos juntos hablando de todo lo demás
de lo que no existe pero debería existir
y de lo que existe pero no debería existir
tenéis que ser conscientes todo el tiempo de lo esencial que existe y debe existir

la poesía existe para satisfacer las necesidades de los vivos

amor mío tu ausencia es la muerte pero no quiero pensar en ello
amor mío a menudo he estado ausente pero no quiero pensar en ello
amor mío hubo una vez dos instantes que se encontraron y se reconocieron mutuamente
amor mío eso es precisamente ahora y el viento es más que real dentro de los ojos

la poesía existe para satisfacer las necesidades de los vivos

Poul Borum en Den brændende by (1971), incluido en Poesía nórdica  (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de Francisco J. Uriz).

Otros poemas de Poul Borum
El cuadro negro

jueves, 12 de julio de 2018

Poema del día: "Poema sobre el revisionismo", de Lars Gustafsson (Suecia, 1936-2016)

Mosca incierta
encerrada en un exprés nocturno

trata sin embargo de volar
y descubre que puede seguir haciéndolo perfectamente

Cuando llega desde el extremo sur del vagón al norte
ya es una mosca mucho más inteligente

y el tren hundiéndose cada vez más veloz en la noche

Lars Gustafsson en Varma rum och halla (1972), incluido en Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de Francisco J. Uriz).

miércoles, 11 de julio de 2018

Poema del día: "Hay que ayudar a los vástagos de los árboles...", de Paavo Haavikko (Finlandia, 1931-2008)

Hay que ayudar a los vástagos de los árboles, los abetos, a que surjan
        de debajo de la hierba.
        Un par de años, cinco, te lo agradecen.
Luego tienes que ayudar a la hierba a huir,
                                                         fuera del alcance de los árboles.
        Todo queda calvo a su alrededor,
                                                         majestuoso.
Y el pino que creció un metro en quince años en un bosque de alisos
        delgado, torcido, cargado de nieve,
                           comienza a sentirse a gusto.
Mata todo lo que está a su alcance
        los doscientos años siguientes, anualmente.
Ahí es donde tiene que crecer.
        No digáis que crece en un lugar equivocado,
el árbol.

Paavo Haavikko en Maailmassa (1974), incluido en Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de Francisco J. Uriz).

Otros poemas de Paavo Haavikko
Ulises

martes, 10 de julio de 2018

Poema del día: "Justine", de Jorge Cáceres (Chile, 1923-1949)

El 8 de julio de 1787 una mujer ha cruzado por el sitio que hoy ocupa el puente de Enrique IV
Abatida por el peso de un pensamiento ella se ha inclinado al pozo
Con un gesto de ráfaga todos los párpados del mundo se han cerrado
Y sin un presentimiento de socorro las ventanas daban al sótano
Y las copas de los castaños más familiares que entonces
Con una mueca de socorro erraban bajo la tempestad de París
Sorprendida por un ojo que se ha posado en su presa
Una mujer sobre la nieve con manchón de armiño
En un sentido inverso a la línea negra que cruza su pecho
El rayo la ha detenido no obstante en el bosque
Los árboles dejan caer sus últimas señales y expiran
Pero una ventana se ha abierto en la niebla a todo escape
Una mujer de blanco con aretes de fieltro
Con cabellos de fósforo demasiado fresco
Se ha detenido en la costa ella ha tomado el mal paso
Pasajera misteriosa ha sabido ocultar su nombre bajo un signo de talismán
Entonces sobre cada ventana de Viena una lámpara se ha evaporado
Como una rama en el bosque al paso del hormiguero
El relámpago primo del hada en los hilos telegráficos
Juega al amor detrás del seto
Si yo digo Bressac es para dar al lector un sentido más lúcido
De ese juego de manos su esclavo el pararrayos siniestro
El sol se ha desplomado para siempre en el bouquet de la pasajera
Que gira sin cesar bajo la Vía Láctea
Todos los perfumes del día se han encerrado en el observatorio
Donde dos canarios helados han descubierto un bombón de vitriolo
Sobre el marco de la ventana una flor momentánea
En el gabinete negro de la fotografía aplicada al sueño
Haciéndose llamar por un nombre de generación un tanto sórdida
Ella sabe que mi pensamiento da vueltas
Como los latidos negros sobre blanco de la aguja sobre la esfera
La noche cae en un abrir y cerrar de ojos sin contar que ella ya estaba ahí
Una mujer con cinturón de castidad de plumas de cuervo
Se pasea desnuda al borde de una ciudad que se llama yo no sé
Bajo su guante yo he notado la señal del grillo
Cuando pasaba ha levantado la cabeza
Ella me ha dicho Monsieur de Bressac me espera para el té
Un rendez vous de pacotilla sobre la nieve a vista de reno
Delante del abismo de límites vagos
Una cabeza con doble lengua de muñeca que dice sí y no
Ha caído la muerte ha rodado sobre el parquet encantado violeta doble
En todas direcciones unos ojos galvanizados en dos direcciones
Enmascarados ellos han pasado por el ancho del alero
El tornasol ha girado en dos direcciones a conocer su propia presa
Justine una vez yo he dicho Justine el 8 de julio de 1944 para las generaciones al fondo del día
El rayo se ha detenido un instante en su dedo
Pero el mundo ha pasado solo ha errado bajo la luz que tapiza el bosque
Él se ha mantenido disponible al amor de dos siglos consecutivos
Una patada en pleno rostro
Los mejores han pasado.

Jorge Cáceres en El agc de la Mandrágora (1957), incluido en Antología de la poesía surrealista latinoamericana (Editorial Galache, México, 1974, ed. de Stefan Baciu).

Otros poemas de Jorge Cáceres
Max ErnstMi amigo Benjamin Péret