jueves, 20 de julio de 2017

Poema del día: "Yo agarro la suerte y la muerte...", de Pablo de Rokha (Chile, 1894-1968)

Yo agarro la suerte y la muerte,
así, por la palabra, por la maquinaria ruidosa de la palabra, las hago canciones sin tiempo.
Y voy arando de inmortalidad el día grandioso.

Mi carne es guitarra, mi sangre es tonada y mis huesos son cantos parados.
Percibo el devenir mundial como imagen, sólo como imagen,
siento, pienso y expreso en imágenes irremediables
la lógica matemática de los fenómenos de los fenómenos;
y mi condición estéticodinámica crea el universo
a la manera formidable de los espejos despedazados.

Hombres y máquinas y hombres
viven y mueren en mis poemas acumulados
la forma tremenda del sueño.
Soy gesto, soy violencia, soy mundo elocuente;
además, no tengo sentido conceptual,
o ando disperso y movible por adentro de la belleza acuartelada,
lo mismo que el pensamiento en las arterias,
y también como Dios, sí, como Dios en el alarido del hombre sublime;
sin embargo, me veo viéndome
con la mirada espectacular del análisis.

Palomas de cemento,
se me caen del traje rodante las epopeyas.

No conozco, digo,
no defino, nombro,
agrando la naturaleza;
expreso;
detrás, allá detrás de mi corazón, aúlla la nebulosa.

Pablo de Rokha en U (1927), incluido en Antología de la poesía latinoamericana de vanguardia (1916-1935) (Ediciones Hiperión, Madrid, 2003, ed. de Mihai G. Grünfeld).

miércoles, 19 de julio de 2017

Poema del día: "A las musas", de Georges Sourís (Grecia, 1853-1919)

Durante mucho tiempo enmudecí y tuve por compañía
a comentadores, escoliastas, a sabios cultísimos.
Durante mucho tiempo luché, encerrado en mi habitación,
con genitivos absolutos y con infinitivos.

Durante mucho tiempo combatí, solo, con aquellos
serios gerundios y tiernos supinos.

Durante mucho tiempo me mantuve inclinado, perdí la cabeza
y me alimenté de continuas murmuraciones didácticas.
Durante mucho tiempo olvidé a qué pueblo pertenezco,
y sólo veía los hocicos de Semitelos y Fidiklís*.
Durante mucho tiempo no sabía si existía otro mundo
y si existía el mar, la tierra, el cielo y Atenas.

Venid ahora, Musas, para ver esos rostros vuestros
que desechan penas y sufrimientos y presta alas a los corazones.
Levantadme velozmente sobre vuestras alas
y llevadme a donde vuelan y se emparejan los Amores.
Dejad que me quede un momento en vuestro estanque
para lavar para siempre la inmundicia didáctica.

                                                                            *Profesores que le impartieron clase en la universidad

Georges Sourís, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

martes, 18 de julio de 2017

Poema del día: "Hojas de castaño", de Junzaburo Nishiwaki (Japón, 1894-1988)

Una casa en donde crecen guisantes.
Una mujer de ojos rasgados.
Una noche efímera
como los ojos de los peces.
Se oye la voz de Hera

entre el murmullo de las hojas del castaño.
Amaneció
sin que el ruiseñor dejara de cantar.
La sombra se recostó en el mármol
y se volvió una rosa.

Junzaburo Nishiwaki, incluido en Antología de la poesía contemporánea del Japón (!925-1960)  (UNAM, México,2010, selec, de Atsuko Tanabe, trad. de Atsuko Tanabe y Sergio Mondragón).

Otros poemas de Junzaburo Nishiwaki
No volverá el viajero

lunes, 17 de julio de 2017

Poema del día: "Sobre una tumba cándida", de Delmira Agustini (Uruguay, 1886-1914)

«Ha muerto... ha muerto»... dicen tan claro que no entiendo...
¡Verter licor tan suave en vaso tan tremendo!...
Tal vez fue un mal extraño tu mirar por divino,
tu alma por celeste, o tu perfil por fino...

Tal vez fueron tus brazos dos capullos de alas...
Eran cielo a tu paso los jardines, las salas,
y te asomaste al mundo dulce como una muerta!
Acaso tu ventana quedó una noche abierta,
-¡Oh, tentación de alas una ventana abierta!-

¡Y te sedujo un ángel por la estrella más pura...
y tus alas abrieron, y cortaron la altura
en un tijereteo de luz y de candor!

Y en la alcoba que tu alma tapizaba de armiño,
donde ardían los vasos de rosas de cariño,
la Soledad llamaba en silencio al Horror...

Delmira Agustini en El rosario de Eros (1924), incluido en Antología crítica de poesía modernista hispanoamericana  (Alianza Editorial, Madrid, 2008, ed. de Mercedes Serna Arnaiz y Bernat Castany Prado).

domingo, 16 de julio de 2017

Poema del día: "Futuro", de Jürgen Becker (Alemania, 1932)

—menos cerezas: eso es todo lo que sabemos, hasta ahora,
del próximo verano, y porque
no haremos ningún viaje
y fracasará un proyecto de película, habrá que agregar a las incertidumbres
la certeza de que no
serán nuestras condiciones las que sirvan
para describir este verano: recurrimos, pues,
a las conservas, contemplamos
mapas y exhumamos viejas fotos; nada, no
se sabrá nada de cómo vivíamos ahora—

Jürgen Becker, incluido en 21 poetas alemanes (Visor Libros, Madrid, 1980, selecc. y trad. de Felipe Boso).

Otros poemas de Jürgen Becker
Bordes

viernes, 14 de julio de 2017

Poema del día: "El lamento del sin hogar", de Taban Lo Liyong (Sudán, 1939)

No me siento cómodo aquí
¿Debo volver a la heredad abandonada?

No tengo hogar aquí
Estuve largo tiempo en Sudáfrica
Aguardando a que la lluvia parara.

He fracasado en fundar un hogar aquí
Estuve largo tiempo en Japón, esperando un cambio
Fue un mal viento el que nos lanzó sobre el mar.

Fracasé por completo en fijar residencia
Mis pulmones estaban llenos por la tormenta del desierto
Y el calor y frío de Omdurman,
Hermanos Musulmanes Extremistas nos marginan de la sociedad
Como si la tierra fuera siempre suya.

¿Dónde está pues nuestra ciudad capital?
He fracasado en asentarme
He pensado regresar a Kajokaji
Donde dulces mangos maduran dos veces por año
La Guerra de Garang se enfurece
Para que los aún no nacidos la continúen.

Toda nuestra juventud fue reclutada
Y enviada a perecer en los matorrales espinosos
Las bombas que llueven de arriba profanan nuestras tumbas.

Piedad pobre de mí, un hombre sin hogar
Proscrito de Bobi por Obote y Amin
Regresamos a nuestro hogar ancestral en el Sur de Sudán
Dejando las tumbas de padre y señor completamente cubiertas de hierba
El Jefe Olal y su maestro de ceremonias,
Yacen enterrados bajo el higo de Bobi Paidwe.

¿Dónde queda ahora exactamente nuestra heredad ancestral?

Compadezco al hombre que no tiene un hogar donde llamar:
El Nuevo Gitano o el Judío Errante.

¿Debo permanecer en el mismo sitio?
¿Regresar hacia dónde?
¿Hacia dónde avanzar?

Taban Lo Liyong, incluido en Voces del Sur. Aproximación a la poesía africana (Biblioteca Virtual Omegalfa, Internet, s. a., ed. de Equipo Fénix, trad. de Javier del Prado).

Sudán

T
Taban Lo Liyong (Sudán, 1939)
El lamento del sin hogar

jueves, 13 de julio de 2017

Poema del día: "Tríptico de la simetría", de Roberto Cruz Arzabal (México, 1982)

I

No es carne el cuerpo sino simetría
de la mirada; abstracción incompleta o
vértice de lo que toca el dedo en el disparador.
Un cuerpo echado en las baldosas
es también una forma de la iluminación
o del perdón del sol,
(el teporocho en el umbral, la barda)
en medio de los que caminan
se tiende la blancura que ensucia lo que mira.

II

Cobijas del que se tiende,
los cables de luz acaparan el plano que borroso
configura el arriba del oído;
¿oyes los cables cuando zumban, vibra
tu esternón bajo su paso de electrones?
El tendedero también vibra cuando
dos que no se miran se detienen en
un tercer ojo (cristal extenso del que observa)
y abren un en vilo del relato.

Esto que ves es una imprecisión
de la escritura:
una espiral interna
que se pliega
bajo las fuerzas de lo impredecible,
como un encuentro de dos que sin haberse
conocido se miran a través del ojo de otro.

III

Entre estar y no estar se cuadra
la simetría de los deícticos.

Aquí nunca es aquí sino su vuelta,
o su extrapolación fallida a un lugar
que no es lugar, "tampoco" es un lugar
también en donde se hallan
los huecos reflejos del en vilo.

Imaginar un túnel que contenga
en su adentro una nada perentoria,
dentro del túnel una imagen de dos
personas que caminan frente a frente sin tocarse.

"La concordancia. Su latido simultáneo.
La forma del eco en su pecho.
Su boca, manantial que escupe.
Ella es abrevadero de la sangre.
Voz".

"El garbo imposible de mirarlo
y hacer como si nada;
la imposibilidad de suceder
en el mismo tiempo y el mismo
espacio. Con un detenimiento
semejante al de la voz que se pronuncia
muy cerca del oído".

Dentro del papel plegado
cada cosa adquiere una dimensión
sonora al tacto. Acariciar
es quizá allí dentro
una forma de escuchar.

Roberto Cruz Arzabal en Los castillos impugnables, incluido en Todo pende de una transparencia. Muestra de poesía mexicana reciente (Vallejo & Co., Internet, 2016, selec. de Iván Méndez González).