sábado, 21 de abril de 2018

Poema del día: "Fosa desnuda", de Javier Bello (Chile, 1972)

Según la bipolaridad del gesto dos manos juntas provienen del mismo árbol hermético. El rostro debe ir cualquiera de estos días a la academia donde aprenden a cantar las estatuas. La línea de producción de ruido donde la hija eyacula en la escafandra su gota de música, su dosis blindada en el párpado. Sin avisarle a la madre salvaje fui a contemplar las señales al cuenco que equivoca a la muerte. Dije, he aquí la lluvia sin duelo que gira como un disco caliente sobre la tierra. He aquí, pausado animal sin orillas, el vidrio que le da de comer a la sombra. La bestia rumia la pezuña que no sueña y habla despacio a las cejas tras la cabeza en blanco. Una mano vale más que una carta con la letra apretada, un puñado de relincho a la espera. Por eso no escribo la matanza entre los sustantivos ni me infiltro como el verbo en el prepucio de la abstinencia. Mejor conocer la glándula en su celda que la evaporación del silbido en el pecho instantáneo. La imagen que se desdobla hace hora ante el espejo de mano de la eternidad mientras los trenes se arrastran como carnadas. Prefiero no decir que alguien con muy buenos ojos olisqueaba debajo de las sábanas. Las manchas se han oscurecido después del tiempo muerto. Las llagas, sin embargo, puro terciopelo y epifanía sorda. Cazar al proscrito en las venas no es lo mismo que estrangular las llaves cuando cierran la puerta. Según los maestros albinos la unidad no puede ser dada de baja antes que aparezca un señuelo. Según la cabeza que rueda en la playa la sed de absoluto tropieza con un pensamiento anhelante, cojea hasta el abismo después de la traición como un barco olvidado por su propio peso. Los antiguos muertos, los bellos suicidas y los que no han llegado todavía a la esfera, presentan una imagen fantástica. Las puertas se abren y detrás del tubérculo las voces saludan a todos con confianza, como si hubieran asistido a mi nacimiento. Me quedo con el resplandor lleno de dudosas lenguas, paredes horadadas por las que asoman los que nacen y esperan. Antes que se despierten prefiero que hablen, antes que hablen prefiero que se incendien. Claramente no soy la buhardilla de barro que atraviesa el último pie del paraíso. No soy el que dice estas cosas acodado en los altísimos balcones. Hablo de una época en que usaba los mismos procedimientos de la noche, una edad que nunca aparece entre las cartas incógnitas. Crucé la aduana de espaldas, como si no me vieran. Andaba de paso, sin oídos, en el país poblado con fosas desnudas. Tenía en el alma una tortuga y un cazador de profecías mulatas, un museo sin gusto y una belleza sin coartada. Las palabras giraban en mí como si fueran escritas por última vez. Les duele la boca reflejada a los pregoneros de la duplicidad y la horca. Les duelen los caminos que se bifurcan y los paisajes que se descomponen a través del prisma negro. La cabeza en blanco acepta coronas de especie ninguna, otra viña para la desgracia.

Javier Bello en Los grandes relatos (2015), incluido en Nayagua. Revista de poesía (nº 22, julio de 2015,  Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).

Otros poemas de Javier Bello
Gancho en el espejoLa jaula de la verdad

viernes, 20 de abril de 2018

Poema del día: "-Yo- Margarita...", de Åsa Maria Kraft (Suecia, 1965)

-Yo-                              Margarita
Entre los labios
Las escamas me rasguñan
La piel     De los huecos brota el líquido
La piel resplandece       Blanca sobre el líquido
blanco         Todo es leche en las vírgenes
El pelo          claro florece
De los huecos     mana algo blanco       Sobre
mi piel      El dragón traga
-Margarita-          Yo
Las paredes se doblan     gruesas
El olor me golpea      crudo

Åsa Maria Kraft en Vírgenes en altísima conversación sacra (2003), incluido en Mujeres en el Norte. Trece poetas suecas  (Devenir, Madrid, 2011, selec. y trad. de René Vázquez Díaz).

jueves, 19 de abril de 2018

Poema del día: "Las plumas que cubren las alas del ánsar...", anónimo (Japón, siglo VIII)

Las plumas que cubren las alas del ánsar
que sobrevuela,
¿dónde se mojaron de gotas de escarcha?

Anónimo, incluido en Manioshu. Colección para diez mil generaciones (Ediciones Hiperión, Madrid, 1980, ed. y trad. de Antonio Cabezas García).

miércoles, 18 de abril de 2018

Poema del día: "Poema barbudo", de Svetoslava Koynova (Bulgaria, 1986)

Me dejaré la barba larga
(porque soy suficientemente emancipada como para que no me importe)
que llegue
de

a
ti
Así cavaremos un canal secreto
(parecido al de Suez)
que viajará a través de tres mares
atravesará los peces salados de Salónica
y los mejillones sin carne de Sicilia
hasta los seres amarillos de los mares de Mallorca
y ahí, en medio de varias épocas gordas
se encontrarán nuestras barbas emancipadas
y después de ellas nos encontraremos nosotros
para comer helado de higos
y nuestra piel, bronceada por soles y mares,
se pelará por partes iguales
como lagarto que está evolucionando
y nuestros cuerpos se convertirán en mapas cosidos
sobre los cuales dibujamos puntos cardinales
sobre los cuales crecerán nuestras barbas emancipadas.

Svetoslava Koynova, incluido en Jamás olvidados. Muestra de poesía búlgara reciente (Vallejo & Co., Internet, 2017, selec. de Mario Pera, trad. de Maya Daskalova-Dimitrova).

martes, 17 de abril de 2018

Poema del día: "Los libros son de naturaleza mineral...", de Júlia de Carvalho Hansen (Brasil, 1984)

Los libros son de naturaleza mineral.
Algunos se beben otros proliferan
como agua. Otros piedra, no fruta,
roca de donde brota tu piel.
Arriba pasa una hormiga.
Hay hierbas vibrando
viento y sol con sombra
el musgo crece, una mosca
entra en tu boca y tu escupiendo
caes en el agua que alguien
en una ciudad lejana
distante, quién sabe
sin amargura
vira la página,
bebe.

Júlia de Carvalho Hansen, incluido en Inventar la felicidad. Muestra de poesía brasileña reciente  (Vallejo & Co. Internet, 2016, selec. de Fabricio Marques y Tarso de Melo, trad. de Rafaela Scardino y Sebastián Huber).

lunes, 16 de abril de 2018

Poema del día: "De pronto emerge y sobresale un nombre", de Juan Cunha (Uruguay, 1910-1985)

Hoy anda Cármelo en el aire
No sé de golpe escucho Cármelo
y Cármelo otra vez al poco rato
Pues claro que no es más que el solo nombre
Que me entresuena hoy a tantos años
Y a tantísimas leguas transcurridas

Cármelo le decían por Carmelo
A cierto muchachón que hacía parte
Del personal de estancia de mi abuelo
En Molles del Pescado allá en mi tiempo
De chiquilín ya premocito
Ay en benditos breves días

Cármelo allí ensillaba un pangaré
y rumbeaba pa el puesto de Las Chilcas
Por ejemplo o salía a echar las vacas
Y a lo lejos ya Cármelo llegaba
Y de vuelta otra vez por los caballos
Y galopando irrumpe la tropilla
De variados pelambres y relumbres
Y ya entre polvaredas y tropeles
O que adónde fue Cármelo
Lo mandaron temprano hoy hasta el pueblo
Y regresaba Cármelo a la noche
Con el flete sudado hasta la cola
y era Cármelo siempre al otro día

Era aindiadito el mozo y medio tuerto
Con una nube blanca por lo menos
En un ojo que usaba entrecerrado
Y no le daba un muy airoso aspecto
Mas entre el personal hacía juego
Que era algo así de tres a cinco peones
Entre los pardos y negros y otros tonos

Bueno pero por qué me vuelve el nombre
Que lo escucho decía como náufrago
En este aire hoy tan de otra época
Y Cármelo a esta altura quién lo dice
Quién lo pronuncia que lo escucho nítido
y en más de una ocasión lo oí esta tarde
Como llegando de distintos rumbos
Entre otras cosas que la tarde nombra

Cármelo que decían por Carmelo
Pero hoy ya es sólo el nombre sin el hombre
Con otra dimensión y en otro orden
Justo las siete letras recompuestas
Las que reordena el aire y ratifica
y por decir Carmelo insiste en Cármelo

Juan Cunha, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selecc. de Eduardo Milán,   Andrés Sánchez RobaynaBlanca Varela y José Ángel Valente).

domingo, 15 de abril de 2018

Poema del día: "Fábula", de Germán Carrasco (Chile, 1971)

Ruiseñor,
          te envía saludos la serpiente.

Dice que le gusta como cantas.
Le parece injusto que la retraten junto a plantas nucleares
como en “Dioses que apuestan…” de Mettler.
Prefiere aparecer como la bufanda de Lord Krishna
o abrazada a una amiga, como dos chicas que, entre risas,
comparten una copa en el logotipo de una farmacia antigua
—mezcla del Caduceo y la copa de Higia—

Mudar de piel:
rejuvenecimiento constante,
cobre que no se oxida.

“El hecho de retratarme junto a la planta nuclear
es una condena, Rui
como si una clase social estuviera destinada
a permanecer ad eternum sin movilidad;
es determinista, conservador, predecible,
es escribir como te dijeron que se hacía,
como viste que se hacía”.

Rui, te envía saludos la serpiente,
le parece que semejante trino
que hace llorar de liberador y cosquilloso
es el adecuado para la oda que ella merece,
una oda que revierta su prestigio
inmerecido e indeleble: el gran tatuaje
del prejuicio que le endilgaron
por superstición y odio. Quizás por eso
se enamoró de tu trino, Rui
“con tu poesía me siento amada y defendida”

Serpiente:
el ruiseñor te devuelve los saludos

Germán Carrasco en Ruda (2010), incluido en Doce en punto. Poesía chilena reciente (1971-1982)  (UNAM, México, 2012, selec. de Daniel Saldaña París).

Otros poemas de Germán Carrasco
Ciertas danzas emolientes del corazón a deshorasVerano