lunes, 25 de mayo de 2026

Poema del día: "Vigilantes", de Luis Correa-Díaz (Chile, 1961)


un adolescente de 17 años sale
a proteger qué rifle en mano
por las calles de Kenosha,
venido de otro Estado
y llamado a la acción
por sus dioses oscuros, entra
sonriente en combate
a vivir su propio videogame,
a colorear con la supremacía
de sus signos vitales
el asfalto sobre el que no
se reflejan esta noche
las estrellas

y cuando pasó el niño delante
de los agentes del oficial law
enforcement squad
caminaba como a little man
of music presidiendo
una siniestra solo marching
band que había dejado
atrás heridos y 2 muertos

la historia seguirá su curso
periodístico hacia el olvido
y a la espera de otros
muchachos armados por venir
sin duda, pero éste se ganó,
lo condene o no la ley,
el título del primero, del más
joven de estos nacientes
vigilante militia groups,
aunque que los ha habido
los ha habido siempre

Luis Correa-Díaz, incluido en Liberoamérica (2 de enero de 2021).


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domingo, 24 de mayo de 2026

Poema del día: "Una ola", de Lou Fu (Taiwán, siglo XX)


Estar en el mundo
¿Por qué está floreciendo alguien?
Una ola está contemplando que abruptamente apareces de lejos.
Las medusas de agua están flotando en el universo solitario y sereno.
El rocío es la ola, que derrama lágrimas en la inmensidad.
Es la fotografía gigante de la mañana
para esparcir ondas interminables.

Lou Fu, incluido en Revista Kametsa (24 de junio de 2021, Perú).

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sábado, 23 de mayo de 2026

Poema del día: "Detener la palabra...", de Roberto Juarroz (Argentina, 1925-1995)


Detener la palabra
un segundo antes del labio,
un segundo antes de la voracidad compartida,
un segundo antes del corazón del otro,
para que haya por lo menos un pájaro
que puede prescindir de todo nido.

El destino es de aire.
Las brújulas señalan uno solo de sus hilos,
pero la ausencia necesita otros
para que las cosas sean
su destino de aire.

La palabra es el único pájaro
que puede ser igual a su ausencia.

Roberto Juarroz, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo MilánAndrés Sánchez RobaynaBlanca Varela y José Ángel Valente).

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viernes, 22 de mayo de 2026

Poema del día: "La tortuga", de Lêdo Ivo (Brasil, 1924-2012)


La tortuga gasta un día inmenso
en su puro paseo solitario;
sostiene el carapacho del universo
en el silencio de las prisas lentas.

En el horizonte ondulante, busca
la noche humedecida de los quelonios
hace milenios perdida en el diluvio
que dispersó a sus lentos antecesores.

Ella persigue el fin del laberinto
en una jaula invisible, y es redondo
el cielo verde del zoológico, que ciega a las fieras.

Y se ríen los niños, viéndola, lerda,
en el universo apresurado, y sueltan mundos:
balones azules bebidos por el espacio.

Lêdo Ivo, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).


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jueves, 21 de mayo de 2026

Poema del día: "El aparte", de Andrée Chedid (Egipto, 1920-2011)


A menudo           habito mi cuerpo
hasta las concavidades de las axilas
Me grabo en este cuerpo
hasta los límites de los dedos
Descifro mi vientre
Saboreo mi aliento
Navego por mis venas
al correr de la sangre

En mis pómulos la brisa se apoya
Mis manos tocan las cosas
Contra mi carne tu carne me establece
...................................................................
A menudo          de ser mi cuerpo
He vivido
Y vivo

A menudo          de un punto sin lugar
este cuerpo        lo entreveo:
martillado por los días
asaltado por el tiempo

A menudo          de un punto sin lugar
ensordezco mi historia:
De delante a detrás conjugo el horizonte

A menudo          de un punto sin lugar
este cuerpo        lo distancio

Y de este mismo aparte
En alternancia:
Vivo.

Andrée Chedid, incluido en Diwan africano. Poetas de expresión francesa (Editorial Arte y literatura, La Habana, 1988, selec. y trad. de Rogelio Martínez Furé).


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martes, 19 de mayo de 2026

Poema del día: "Canción vieja", de Nima Hasan (Palestina, 1980)


«Te amo» es suficiente.
Una frase más larga requiere muros en expansión, campos de refugiados,
y una niña con trenzas largas como campos de trigo,
un caramelo en espiral del color de una nube arco iris
entre sus dedos.
Una frase más larga requiere una temporada
en la que crezca caña de azúcar.
«Te amo» es suficiente,
así que escríbelo, entonces,
en un gran trozo de tela,
para sustentar a los devotos de la mezquita,
a los siervos del Misericordioso
y a los vendedores ambulantes de bebidas azucaradas.
«Te amo» se convertirá en una letanía
para todas las calles en ruinas.
Todos la pronunciarán:
el vendedor de tabaco,
el ladrón de harina,
y los que posean
una hogaza de pan
o la vaina de una bala
y un burro con un carro roto.
También les daré otra lista —
los nombres de los que fueron asesinados,
los que dejaron la ciudad sin un «Te amo»,
los que respiraban a través de agujeros obstruidos,
anhelaban un rastro de perfume
en una botella de contrabando.
Mira, los puestos de control te abren los brazos.
Te amo —
dilo otra vez
como una rebelde
o un soldado
que leyó mal el mapa.
Las madres buscan henna
por el mercado de Zawiya,
buscan un cuenco en la oscuridad de las tiendas.
Te amo —
repítelo.
Dale a una vieja canción
la oportunidad de explicarse.
Un mechón de pelo blanco
iluminará tu camino.
Una linterna,
una ramita de albahaca
y un país
que camina solo
sin perder su camino
serán entonces tuyos.
Te amo —
obliga a la ciudad a escuchar en voz alta.
¿Acaso el código tribal no concede a los hombres un minarete?
Entonces alza tu voz al más grande,
antes de que nos caiga el pecado y la última hoja encima.
Las sombras traicionan a sus árboles,
a sus cabezas descubiertas,
a sus cuellos que son guías de los hambrientos.
Este miedo — quémalo.
Y estruja los pechos de las madres,
mezcla su leche con la de los higos.
Deja que el niño crezca salvaje y fuerte.
Deja que recoja sus dientes de leche
detrás de sus labios fruncidos
y se trague las palabras que deja caer,
antes que tenga que pronunciarlas
en un arranque de lágrimas.
Te amo —
mientras el niño llore hasta quedarse dormido.
Deja que tus instintos fluyan.
Llama al notario
antes de que preste juramento,
y deja toda tu herencia
a un hombre que libró una guerra
con la que no tuvo nada que ver,
un hombre que gritó por toda la tierra:
«Te amo»,
y luego incendió todos los jardines.

Nima Hasan, incluido en Revista Descontexto (25 de agosto de 2025, Chile, versión de Juan Carlos Villavicencio a partir de la traducción de Huda Fakhreddine).