jueves, 5 de marzo de 2026

Poema del día: "Harén", de Dženana Hadžihafizbegović (Bosnia y Herzegovina, 1990)


circuncidada en sangre
desapasionada,
virgen enamorada –
cuerpo obediente a las tareas
despide a la juventud
circuncidada en sangre
desapasionada,
virgen enamorada –
las noches nos roban la dignidad
en el rango de decapitado
circuncidada en sangre
desapasionada,
virgen enamorada –
debajo de las cicatrices en una piel sana
no curan las heridas profundas del matrimonio
una bestia viva, sin alma
circuncidada en sangre
desapasionada,
virgen enamorada –
inocente en la cercanía
penetrar su mirada
a través de los ojos, en el alma
inocente en mutua confesión de dolores
circuncidada en sangre
desapasionada,
virgen enamorada –
esclavas, en la cadena del collar con el que sueña

Dženana Hadžihafizbegović, incluido en Revista Kametsa (2022, Perú).

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miércoles, 4 de marzo de 2026

Poema del día: "Croquis", de Guillermo Valencia (Colombia, 1873-1943)


Bajo el puente y al pie de la torcida
y angosta callejuela del suburbio,
como un reptil en busca de guarida,
pasa el arroyo turbio...
                                      Mansamente
bajo el arco de recia contextura
que el tiempo afelpa de verdosa lama
sus ondas grises la corriente apura,
y en el borde los ásperos zarzales
prenden sus redes móviles
al canto de los yertos peñascales.
Al rayar de un crepúsculo, el mendigo
que era un loco tal vez, quizá un poeta,
bajo el candil de amarillenta lumbre
que iluminaba su guarida escueta,
lloró mucho...
                        Con honda pesadumbre
corrió al abismo, se lanzó del puente,
cruzó como un relámpago la altura,
y entre las piedras de la sima oscura
se rompió con estrépito la frente.

Era al amanecer. En el vacío
temblaba un astro de cabeza rubia,
y con la vieja ráfaga de hastío
que despierta a los hombres en sus lechos
vagaba un viento desolado y frío;
se crispaban los frágiles helechos
de tallos cimbradores; lluvia densa
azotaba los techos:
enmudecía la ciudad inmensa
y me dije: ¡quién sabe
si aquellas tenues gotas de rocío,
si aquella casta lluvia
son lágrimas que vienen del vacío
desde los ojos de la estrella rubia!

Rubia estrella doliente,
solitario testigo
de la fuga del pálido mendigo,
¿fuiste su ninfa ausente?
¿eres su novia muerta,
que a los albores de otra luz despierta?
Rubia estrella, testigo
de la muerte del pálido mendigo,
cuéntame a solas su pasión secreta:
¿fue él acaso tu férvido poeta?
¿en las noches doradas,
bajo el quieto follaje de algún tilo,
tus manos delicadas
le entornaron el párpado tranquilo,
mientras volaba por su faz inquieta
tu fértil cabellera de violeta?
Rubia estrella doliente,
solitario testigo
de la fuga del pálido mendigo...

Va cayendo la tarde. Soplo vago
de insólita pavura
mana del fondo de la sima oscura,
y el cadáver, ya frío,
se ha llevado en sus ímpetus el río.

Entre la zarza un can enflaquecido
lame con gesto de avidez suprema
el sílex negro que manchó el caído
con el raudal de sus arterias rotas;
luego el áspero hocico relamido
frunce voraz, y con mirada aviesa,
temeroso que surja entre la gente
alguien que anhele compartir su presa,
clava los turbios ojos en el puente...

Guillermo Valencia en Ritos (1899), incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).

Otros poemas de Guillermo Valencia

martes, 3 de marzo de 2026

Poema del día: "Germinaciones 1ª (Agricultura)", de Fiama Hasse Pais Brandão (Portugal, 1938-2007)


Yo vi la agricultura: sembraban.
Mujeres labran deshacen
los mismos montículos, se agachan sobre el surco
ponen la semilla,
caminan y cantarían
alto si algún silencio vasto
se formase o lo creasen
los gestos—al sembrar.

Las viñas son el campo duro
a donde van. Doblan el costado—es el polvo, son
los nidos espesos, las nebulosas.

Mujeres que habitan el tiempo:
se alegran con la luz
de primavera o verano (sólo la suavidad)
duermen debajo
de aguas que son agrestes, de las noches todas.

Se paran, con el tiempo, a la entrada,
en casas áridas. Así arrojaron
al polvo su grano,
aman la tierra
así la muerte las sorprende.

Fiama Hasse Pais Brandão en Germinação, incluido en Antología breve de la poesía portuguesa del siglo XX (Instituto Politécnico Nacional, México, 1998, selec. y trad. de Mario Morales Castro).

Otros poemas de Fiama Hasse Pais Brandão

lunes, 2 de marzo de 2026

Poema del día: "Por suerte, las cometas son bastante inteligentes", de Christos R. Tsiailis (Chipre, 1974)


Podría mantener el interés
y persuadir la mano durante años
para que se agite

podría permanecer en lo alto
del firmamento y reinar
dominar las clases altas
para encantar con mi audaz cola
que ondea y forma nuevos
símbolos significativos

también podría hablar sobre desafiar la polución
en otros rombos y en los hexágonos de colores
hasta el suelo y arriba
más alto que el azul

pero prefiere sacarlo de incógnito
escondido al margen de los sueños efímeros
de sueños a favor de la fiesta nacional
de sueños a favor del desfile
de sueños a favor de la repetición

-Las cometas son bastante inteligentes afortunadamente-

y le dona la inteligencia
a la cuerda de atar
para volverse plano
lucir ligero
parecer sumiso
con los colores definidos por la respectiva moda
con la vergüenza de bailar al viento
y nunca pedir vuelos extras

los días en que vuelan por los cielos
globos inflados y pájaros agresivos
el cuerpo vibra ingrávido
imperceptible aterriza de nuevo
siempre un poco lejos del operador

siempre atado a la cuerda que sigue estirándose.

Christos R. Tsiailis, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 2, noviembre 2020, Chile, trad. de Carlos Ciro).

Otros poemas de Christos R. Tsiailis


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domingo, 1 de marzo de 2026

Poema del día: "Tengo miedo de escribir...", de Clarice Lispector (Brasil, 1920-1977)


Tengo miedo de escribir.
Es tan peligroso.
Quien lo ha intentado lo sabe.
Peligro de hurgar en lo que está
oculto,
pues el mundo
no está en la superficie,
está oculto en sus raíces
sumergidas
en las profundidades del mar.
Para escribir tengo que instalarme
en el vacío.
Es en este vacío donde existo
intuitivamente.
Pero es un vacío terriblemente
peligroso:
de él extraigo la sangre.
Soy un escritor que tiene miedo
de la emboscada de las palabras:
las palabras que digo esconden otras:
¿cuáles? Tal vez las diga.

Escribir es una piedra lanzada
a lo hondo del pozo.

Clarice Lispector, incluido en Zenda (5 de septiembre de 2025, España, trad. de Teresa Arijón y Bárbara Belloc).

sábado, 28 de febrero de 2026

Poema del día: "La vecina le dijo al vecino", de Anna Świrszczyńska (Polonia, 1909-1984)


La vecina le dijo al vecino:
‒ Desde que mataron a mi marido, no duermo,
cuando hay disparos ‒ la manta sobre la cabeza,
toda la noche tiemblo bajo esa manta,
voy a enloquecer si sigo sola en casa,
tengo cigarrillos que eran de mi esposo,
venga en la noche.

Anna Świrszczyńska, incluido en Vallejo & Co. (6 de octubre de 2022, Perú, trad. de Alhelí Málaga).

viernes, 27 de febrero de 2026

Poema del día: "El signo de la victoria perdió un dedo", de Nasser Rabah (Palestina, 1963)


                                 A Amjad Arar Al-Atawneh

La tristeza es barata.
La muerte es un burro cansado que transporta ciudades y calles.
El hospital está lleno de llamadas de personas ahogadas.
El mercado está repleto de productos obsoletos.
Y mi corazón ofrece a la venta mis gemidos.
¿Quién me podrá escuchar la historia de Amjad?
¿Quién me dará un corazón y un minuto de silencio?

Con el conductor intentamos fotografiar los gemidos del bolsillo
de la camisa de Sial,
quienes se dieron a perseguir las partes del cuerpo esparcidas por
la ventana:
esta es la pierna de Hamada, estos son los sueños de Souad.
Intenté con los vendedores y me dijeron:
sólo somos vendedores,
intercambiamos las penas de la gente con papeles falsos
e historias venenosas,
y el mercado está lleno hasta el tope de pájaros
sacrificados que caminan como tú.

Volví con mi vecino, que tenía un hermano que
trabajaba en la televisión
y un sobrino de su única hija. Murieron en un noticiero.
Me dio vergüenza y no pregunté.

Fui a casa de Samir, el panadero,
y encontré a los vecinos sirviendo café en un funeral:
Samir, el hijo del panadero, murió de desnutrición aguda.

Corrí a lo de Mazen, el profesor de historia, y le dije:
"Bueno, éstás vivo", y le pregunté: ¿Alguno de ustedes ha muerto?
Me respondió: "No, pero a Hoda le amputaron las piernas,
Nahil necesita tratamiento en el extranjero
y Mahmoud también lleva meses desaparecido".
Me preguntó: "¿Qué te pasa?"
Le respondí que no tenía nada, ni historia ni geografía.

¿Quién me podrá escuchar la historia de Amjad?
¿Quién me dará un corazón y un minuto de silencio?
A quien me escucha le digo: era mi amigo.
Frente al espejo te vi riendo, te dije:
oh Amjad, ¿quién de nosotros estaba más cerca del otro?
Corrías de casa en casa, repartiendo dátiles de amor.
Y viertes de nuevo tus lágrimas en mi palma.

- ¿Qué te pasa?
- Nada, solo estoy cansado.

Por todas partes, detrás de ti,
se elevan tus palmeras
extendiendo sus brazos a Dios
y agradeciendo a tu corazón, mientras tú, oh Amjad,
tan sólo te glorificas a ti mismo.

Éramos como un signo de la victoria elevado ante el cansancio.
Y ahora un dedo se perdió.
Desde hace diez años no conozco a nadie más que a ti,
tú no conoces a nadie más que a mí.
Hace diez años que no te pregunto: ¿Qué es esa cicatriz en tu frente?
Y tú no me preguntas: ¿Qué es esta herida tan fea en el cuello?
No basta con no preguntar, Amjad, y hacer la vista gorda.
Todas las heridas insignificantes de la vida las pasamos por alto sin decir palabra.
Nos basta con caminar juntos, no basta con caminar.
Ningún policía nos sigue, ni nosotros seguimos al policía del miedo.

La tristeza es barata.
La muerte es un burro cansado que carga úteros amputados.
El hospital está lleno de llamadas de personas ahogadas.
El mercado está repleto de productos obsoletos.
Y mi corazón ofrece a la venta mis gemidos.

Nasser Rabah en Un sexto dedo en cada mano (Multinacional cartonera, varios países, 2025, selec. y versiones de David Wapner).

Otros poemas de Nasser Rabah