los perros de las madames se localizan en el instante
las palomas son querubines confusos en su materialización
el cielo un cobertor eléctrico
atrayendo todos los fragmentos del hielo
el margen del río un punto de interrogación
los barqueros una mirada delante del aullido del abismo
los pasantes armaduras atónitas
la multitud es el grito que traspasa el corazón del jabalí
a cada momento el sentido de la vertical se torna más agudo
hasta rodearnos, estimular, dominar
en un mismo flujo alucinado
correría de personas sin saberes de fin a comienzo
con miedo de correr el riesgo de encontrarse
en las paredes eléctricas
de las casas es verdeadas
voraces en su ambigüedad
peligrosas en sus devaneos
cada canto oculta un paraguas en ristre
y no sabemos si es encima o en bajo
contraída por los tentáculos del metro
o pegada en el cielo detentor del frío
que se esconde en la mujer
responsable por las súplicas micro cósmicas
imperceptibles para quien no posee el sentido eléctrico de las cosas
Cláudio Willer, incluido en Zenda (5 de septiembre de 2025, España, trad. de Teresa Arijón y Bárbara Belloc).





