sobre el brezal miraba,
miraba por su amor
y vio volar un halcón.
«Salve, halcón, que tú eres,
tú vuelas a donde quieres:
tú eliges en el bosque
el árbol que te place.
Yo también hice así,
a un hombre elegí
que mis ojos sorprendiere.
Me envidian bellas mujeres.
¿Ay, cuándo me dejarán mi amor?
Ninguno de sus queridos deseé yo».
Dietmar von Aist, incluido en Antología esencial de la poesía alemana (Editorial Espasa Calpe, Madrid, 2004, ed. y trad. de José Luis Reina Palazón).






