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lunes, 10 de enero de 2011

'La casa, un espacio topológico en la narrativa hispanoamericana', por el Lic. Miguel Fajardo Korea

La casa se ha convertido en un tema estelar para un análisis topológico en la narrativa hispanoamericana moderna. La casa constituye una manera de representar la personalidad humana. Cada parte de ella mantiene un paralelismo con el cuerpo: el techo es la cabeza; las puertas y los balcones, lo sensorial; la bodega, lo inconsciente. Desde esa perspectiva, se buscará las relaciones de integralidad en el discurso de los personajes, con base en las cuatro obras narrativas seleccionadas.
   Dicho espacio es un nucleador social. La célula de la familia se cohesiona a partir de su existencia topológica. Fernando Aínsa la denomina “tiempo familiar” (Aínsa, 1986:431). El propósito de este trabajo es ofrecer un cuerpo contextual desde donde se focalice la actuación de los personajes, en cuatro obras narrativas hispanoamericanas, a saber: Aura, de Carlos Fuentes; Casa tomada, de Julio Cortázar; El túnel, de Ernesto Sábato y Este domingo, de José Donoso. Se propone un marco comparativo que permita discernir cómo la casa condiciona la actitud de los personajes en sus inherentes acciones discursivas. La casa es un ombligo, un centro de cohesión familiar, lo que implica, necesariamente, un omphalos que se desea alcanzar.
   En Este domingo, de José Donoso, existe un paralelismo antitético entre lo físico y lo carnal: “estar en su casa era como seguir pegados a ella físicamente y la casa como extensión del cuerpo de mi abuela” (Donoso, 1989:2). En esta obra existe entrada y salida de los personajes, como un espacio de convergencia idílica, donde la abuela es la matrona que ordena y quiere a los nietos dentro de ese microcosmos. Sus relaciones de cariño están determinadas por el grado de consanguinidad. La casa da seguimiento a los diversos estadios de la vida: niñez, adolescencia y adultez, bajo la égida de la abuela como el símbolo de autoridad.
   En Aura, de Carlos Fuentes, las características de la casa provocan un condicionamiento: “esta casa siempre se encuentra a oscuras. Te obligarás a conocerla y reconocerla por el tacto” (Fuentes, 1979: 23). Así mismo, la casa, como recinto, se personifica, lo que obliga a los personajes a justificar sus ausencias, sus vacíos: “Esta casa está llena de recuerdos para nosotras. Solo muerta me sacarán de aquí” (Ibíd. p. 29).
   En El túnel, de Ernesto Sábato, la casa se pluraliza, porque Castel entra y sale de alguna para seguir con su proceso pesquisidor tras María: “Tuvieron que recorrer a refugiarse en la casa. Mi corazón comenzó a latir con dolorosa violencia” (Sábato, 1973: 147). Se observa que Castel, en una experiencia límite, ha estado vigilando la casa donde se encuentra María para cometer el asesinato. La ausencia de luz en el cuarto que debería ocupar María, provoca un desgarramiento interior en Castel, quien, obcecado, aduce: “desde un café telefoneé a la casa de Allende“ (Ibid. p. 144).
   En Casa tomada, de Julio Cortázar, el personaje expresa: “Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (…) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia” (Cortázar, 1969: 1). La casa es un código temático que insinúa las dualidades recuerdo/infancia; infancia/soledad. En este texto, la casa dinamiza un movimiento centrífugo, que se aleja del centro hacia la periferia, razón por la que los hermanos lanzan la llave en una alcantarilla cuando son expulsados de su cronotopo idílico, ¿feliz?
   La casa es un espacio, generalmente cerrado, que cuenta con diversos microespacios, como zaguanes, puertas, pasillos, cocina, ventanas, baños, dormitorios, etc.. Como espacio topológico, organiza sus características espaciales sobre la base de dicotomías: cerrado/abierto; interior/exterior; seguridad/hostilidad; arriba/abajo; libertad/opresión. De esa perspectiva, Yuri Lotman ha escrito: “el rasgo topológico fundamental del espacio es el límite” (Lotman, 1982: 281). Es decir, el límite marca la impenetrabilidad estructural por parte de agentes exógenos, a quienes conviven en el marco espacial de la casa, aunque Casa tomada -las voces y los susurros- desalojan a los hermanos de ese marco espacial.
   No cabe duda de que la casa redimensiona el problema de la identidad de América Latina. ¿Es la casa el continente americano que sufrió expulsiones o reclusiones durante el proceso de la conquista? El habitante autóctono debió abandonar su espacio para cedérselo a los inquilinos de la cultura advenediza. ¿Es la casa el límite que refleja el drama de existencia -como un reclusorio- de las familias hispanoamericanas? ¿Simboliza la casa el proceso de transculturación? O un relanzamiento: ¿Es la casa un espacio ordenador de la tradición e identidad familiares?
   Mediante el diseño de la casa se advierte la búsqueda existencial y los conflictos de los personajes ante dichos espacios. En el segundo sueño, Juan Pablo Castel refiere: “Llegué a la casa, que desde afuera parecía como cualquier otra, y entré. Al entrar tuve la certeza instantánea de que no era así, de que era diferente a las demás” (Ibid. p. 91). El texto presenta las dicotomías afuera/adentro; ser/parecer, que evidencian diferentes estadios y un deseo de búsqueda y encuentro consigo mismo por parte de Castel, personaje contradictorio en su comportamiento de solitario desesperanzado. Todos los movimientos que efectúa Juan Pablo están matizados por un encontrarse a sí mismo, sin lograrlo.
  En Este domingo, el perfecit es un proceso de anulación del íncipit: “cuando entreguen la casa a los demoledores, se abrirán las puertas y las ventanas. La luz volverá a entrar como antes” (Ibid. p.193). Aquí, se observa las dicotomías antes/ahora; cerrado/abierto; dueños/demoledores; oscuridad/luz. Es decir, subyace un fresco social que busca su identidad. Es la sugerencia de un volver a comenzar. ¿Acaso América Latina tiene que hacerlo para que entre la nueva luz? Puede pensarse, además, sobre la confrontación América-Europa. Los deícticos antes, ahora, refuerzan el concepto de temporalidad, como una especie de recuperación de la memoria histórica, esto es, de la imagen como identidad impuesta.
   En Aura se lee: “esta casa siempre se encuentra a oscuras” (Ibid. p. 23). La disposición espacial de la casa condiciona el comportamiento de los personajes. En su distribución hay un arriba, donde entra la luz, pero existe olor a humedad, a podredumbre. Es necesario reconocerla con el tacto. La idea del encerramiento de la casa como prisión domiciliaria es una involución que alcanza a todos los personajes. Ese límite marco es un indicio de represión: sin luz, en soledad, donde priva lo húmedo y los cronotopos (recámara, biblioteca, sala, escaleras, vestíbulo, cuartos, zaguanes). Es la típica casa celda, aniquiladora, por ausencia, de la libertad y el espíritu solidario. Sólo una vez se menciona la posibilidad de salir de ese espacio estructural por parte de Consuelo, que es todo un acontecimiento, porque casi no ocurre. Quien entra no sale, es absorbido, prácticamente devorado.
   En Aura, la casa no es un sitio que configure felicidad, por el contrario, hay desdicha, el recuerdo de lo no realizado. Su interior es una amenaza. Su exterior es la opción de libertad, pero los personajes no acceden a esa posibilidad, porque son prisioneros de sí mismos y la casa determina su comportamiento traumático. Es como el sí mismo en la búsqueda de la identidad, tanto individual como colectiva..
   En Casa tomada habitan dos hermanos, pero la casa es tan espaciosa que alcanzarían ocho personas, tiene 16 topos: zaguán, puerta cancel, living, dos pasillos, cocina, baño, puerta de roble, biblioteca, comedor, sala y cinco dormitorios. El personaje masculino aduce: “a veces llegamos a creer que era ella la que no nos dejó casarnos” (Ibid. p. 1). La casa es vista como una estructura vertical, de poder, en virtud de ello, como una castradora de la genealogía que los abuelos asentaron en ella. Además, está latente el temor de su pérdida. No es el reino de los primos como en Este domingo, sino, existe el presagio que los primos -vagos y esquivos– se dejan la propiedad y la demuelan para enriquecerse con la plusvalía del terreno y los ladrillos. En tal la presencia-fuerza de la casa, que los hermanos no ofrecen ninguna resistencia cuando escuchan sonidos, susurros de conversación o ruidos. Esa acción provoca su reacción, cual es vivir de este lado y ceder la parte tomada de modo pacífico, por eso, cuando la invasión avanza, porque es progresiva, optan por salir (expulsión de ese espacio) que se torna liberador, quizá, la sospecha del incesto, la conciencia condenada, o los advenedizos no los dejan vivir con dignidad moral. Los hermanos tienen predilección por la nocturnidad; su soledad los vuelve inadaptados y melancólicos.
   En El túnel, Castel y María entran y salen, la casa funciona como un espacio donde se desplazan hacia adentro y hacia afuera. Él monta vigilancia y siente celos cuando María no está con él, y la sabe con otro(s). En este momento, la casa se convierte en una celda opresiva, es un cronotopo de martirio. La casa permanece intacta. Ella es asesinada y él va al manicomio, un nuevo espacio de reclusión.
   Aura maneja el dinamismo centrípeto, porque Felipe ingresa y no sale; Aura quiere salir –movimiento centrifugo-, pero no puede. La casa, como ente estructural, sufre alteraciones físicas y se establece una lucha de poder, de querer, de ser, de estar…
   En Este domingo, la casa tiene un movimiento centrífugo, porque los nietos visitan a la abuela cada fin de semana. La dinámica es hacia la búsqueda del centro –omphalos-. Los abuelos ejercen el poder en una estructura vertical. Al final, la casa, rectora de la vida familiar, es abandonada y se convierte en un refugio de harapientos. Su caída puede simbolizar la de los grupos que detentaron el poder y lo pierden, así es como la casa deja de tener vigencia: su final es incierto y su destrucción una vía.
   Casa tomada, en ella, la casa queda intacta, pero en manos de otros ¿Los extranjeros? La expulsión de los hermanos se torna misteriosa, pero es significativo que ellos no hayan presentado ningún tipo de resistencia, en la interpretación abierta de probables relaciones incestuosas. Quien tira la llave es el hermano, lo que simboliza su autoridad patriarcal frente a Irene. No deja de ser un signo semiótico el que se haya lanzado la llave a la alcantarilla: ¿acaso un símbolo de lo femenino que podría evidenciar el vientre?, pero es una ginecología desalojada.
   La expulsión de los hermanos, en Casa tomada, es su separación del espacio conquistado, de su patrimonio. En esa imagen de salida, subyace la tradición de la identidad de lucha entre el interior y la periferia. La casa es un centro, un universo y el movimiento centrífugo de la expulsión puede simbolizar la realidad histórica de América Latina, donde el habitante autóctono fue expulsado de su omphalos y recluido en la periferia, en un arrinconamiento de minusvalía sociogeográfica y geopolítica. Para Aínsa, puede ser “el espíritu expulsado de Europa” (Ibid. p, 51).
   En El túnel, los capítulos XXVII Y XXXVIII ofrecen la perspectiva conductual que sostiene la tesis de este trabajo: analizar cómo la casa, en tanto espacio topológico, condiciona la actitud de los personajes: Castel espía la casa de Hunter y esa situación dinamiza los acontecimientos: observa que María y Hunter bajan lentamente; caminan por el parque; corren a refugiarse en la casa, vigila las luces de los dormitorios, llega hasta la planta alta, camina por la terraza, ingresa en una galería interior, llega al dormitorio, abre, ingresa y asesina a María Iribarne. Todos los cronotopos descritos mantienen su área en el afuera y el adentro de la casa (movimiento centrípeto), pero cuando la ha asesinado, sale a la terraza y desciende vertiginosamente (movimiento centrífugo).
   En Este domingo, la casa es el espacio de ciclos familiares, pero los abuelos mueren, entonces, la casa pierde la magia que había poseído en el mundo infantil de los protagonistas. El narrador endiña: “era incómoda, fea, vieja, de materiales bastante innobles, porque la verdad es que nunca fue una gran casa" (Ibid. p. 190).
   En la obra precitada, la casa queda deshabitada, se transforma en recuerdo, los otros (voces) le dan la categoría de refugio –proceso degradatorio-: “chiquillos andrajosos con sus perros pulguientos” (Ibid. p. 191). Se desea que la casa sea incendiada, quizá, para que perdurara su recuerdo en la memoria de la infancia de los personajes y como un procedimiento de audacia purificadora.
   En Aura, la casa es un topos opresor, una especie de reclusorio, la cárcel domiciliaria, de donde pretende sacarla Felipe Montero (movimiento centrífugo): “Aura vestida de verde, no estará encerrada contra su voluntad en esta casa vieja, sombría” (Ibid. p. 36). Todo el texto es recurrente en la descripción de la casa, la cual es vista como un espacio opresivo: oscura, húmeda, amurallada, con plantas podridas. Ante ese mapa topológico, los personajes jóvenes, Aura y Felipe, ceden sus impulsos de rebelión, de protesta. El medio físico se adecua con los postulados y presupuestos éticos e ideológicos de Consuelo, quien sobrevive, enquistada en el pasado idílico, sin su propia identidad en el presente histórico; ella es expulsada de lo pretérito, por cuanto el General Llorente ni siquiera la menciona en sus memorias, lo cual simboliza su anulación en el discurso patriarcal.

Concluiones
La casa ha tenido una función determinada en la configuración de los procedimientos narrativos. Su estructura topológica establece una red de relaciones tipificadas con los motivos y los acontecimientos: hospitalidad, desconfianza, adulterio, culpabilidad, rupturas sentimentales, autoagresión, incesto, soledad, transfiguraciones. Opera, además, como un microespacio aniquilador, donde los seres son extraños en su propio mundo.
   La interrelación de los personajes es un mecanismo dinamizador, donde la casa presenta movimientos, tanto en la direccionalidad, centrífuga como centrípeta, lo que afirma la búsqueda de la identidad multidimensional entre el nacionalismo y el cosmopolitismo.
   Las oposiciones cerrado-abierto y luz-oscuridad son las de mayor recurrencia en los textos analizados. Con ello, se establece un límite, una zona, un recinto sagrado, impenetrable, a pesar de que, en Casa tomada hay presencia de voces, ruidos o susurros.
   El recuerdo es un motivo cohesionador en las obras en estudio, porque permite retrotraer los motivos básicos en la visión evolutiva o involutiva de los personajes. La casa adquiere diferente valoración, dependiendo del grado del recuerdo selectivo que, por lo general, es una vuelta a la infancia (orígenes), donde la casa se proyecta como un ombligo, un omphalos. Dicho símbolo, según Mircea Eliade, indica la creación del mundo.
   La casa, como topos, remite a la hospitalidad, la seguridad, el cobijo o el refugio, pero, a medida que se va desarrollando la sustancia narrativa, cambia su función. En las obras citadas, es un sitio de convergencia, desde donde se disemina el movimiento que dinamiza los acontecimientos del texto.
   En el discurso topológico de la casa, se evidencia el poder, la autoridad del hombre, quien descalifica a la mujer. Si fuere ella quien lo tiene, muere, lo cual es una ausencia que desprotege a los otros.
   La casa de la cual se habla en los textos estudiados pertenece a una clase social media alta o burguesa. La posesión de ella confiere signo de autoridad y afianza la estructura vertical del poder.
   En los textos analizados, la topología de la casa corresponde a contextos geográficos urbanos, debido a la preeminencia que los autores le confieren al espacio urbano capitalino. Es decir, se afirma un proceso sociocultural que diferencia la ciudad del campo, como una línea del discurso literario en la narrativa hispanoamericana de hoy.

Universidad Nacional de Costa Rica
miguelfajardokorea@hotmail.com

lunes, 10 de agosto de 2009

'Jorge Luis Borges: la palabra universal ¿Un ciego con luz, o un lúcido enceguecido?', artículo de Cristina Castello

"Sentí en el pecho un doloroso latido, sentí que me abrazaba la sed".
El inmortal, Jorge Luis Borges



Jorge Luis Borges es una metáfora de sí mismo. Es uno de los escritores más destacados del siglo XX y un emblema de su patria argentina, donde todos lo nombran pero pocos lo leyeron. Niño prodigio, vivió su infancia vestido de niña por su madre, quien lo llamaba "inútil" e "infeliz".
     Su erudición tiene pocos parangones. ¿Fue tan lúcido para descubrir la sacralidad de la vida, como para escribir? ¿O la lucidez dañó esa parte del espíritu donde está escrito que nada de lo humano debería ser extraño?
     Pocos artistas son tan amados y aborrecidos. Y se comprende: los versos de Borges son sagrados, pero su boca fue incontinente. Calificó a Federico García Lorca como un "poeta menor", y de la misma forma honró a los vates de la Generación del 27 española; no se privó de críticas a Julio Cortázar; de Cien años de soledad, de García Márquez dijo: "Lindo título, ¿no?". Fue implacable con Charles Baudelaire, se ensañó con Pierre Corneille –autor de El Cid– y con Isidore Ducasse (el Comte de Lautréamont).
   Más: al ritmo de cada sorbo de su té inglés calificó a Arthur Rimbaud como "un artista en busca de experiencias que nunca logró", y criticó salvajemente a André Breton, potencia de imaginación y poesía; y, aunque nacido en las pampas, su anglofilia era tan fuerte como su franco fobia (Juan José Saer dixit). Demasiado, Mister George.
   Su sed, su sed eterna. Este 24 de agosto, se cumplen 110 años de su nacimiento, y la pregunta de siempre sigue en pie: ¿Tuvo sed de poesía, o, también –y sobre todo– de sentirse amado por una mujer? Él, la pluma universal, tuvo amores imposibles y sufrió como los personajes de las novelas más vulgares, que despreciaba. Hasta que llegó su cauce: María Kodama, con quien tuvo una unión en el misterio.
   Mente prodigiosa, en El jardín de los senderos que se bifurcan, propuso –sin saberlo– una respuesta a un problema de la física cuántica. Y toda su vasta obra fue un hito, como disparador de la fantasía de lectores y gentes de letras.

   A la par, si bien en su momento condenó a Adolfo Hitler y a Benito Mussolini, después hizo loas de autores de crímenes de lesa humanidad: Francisco Franco, Jorge Rafael Videla y Pinochet, entre otros. Asesinos, condenados en tal condición por la Justicia.
   Más que por otros poetas, se sintió marcado por el enorme Walt Whitman. Pero, ¿qué asimiló de él? La palabra de Whitman se batía por la libertad de los pueblos y la dignidad humana; la palabra hablada de Borges defendía –también– la invasión-masacre norteamericana en Vietnam.
   Su obra de ficción, plena de ironía, es sobria y precisa pero, en general, tiene una gran distancia con la vida viviente, como si lo que escribía hubiera pasado por su cerebro y no por su sangre; está plena de símbolos, de metáforas tan ricas como poco comprensibles para la mayoría; tiene un sentido metafísico, y muchas veces intensamente lúdico. Historia universal de la infamia y El Aleph, entre otras, son piezas maestras del siglo XX.
   Borges fue uno de sus espejos de tinta. Un acertijo. Una suerte de estatua de sí mismo, un monumento, un ser sin piel, por cuyos poros brotaba su inteligencia. Pero en la poesía que escribió asoman sus venas terrenales, irremediablemente: [...] Sin que nadie lo supiera, ni el espejo, /ha llorado unas lágrimas humanas. /No puede sospechar que conmemoran /todas las cosas que merecen lágrimas (La cifra).
   La poesía es una voz: la vida viva. Ni siquiera este hombre de la esquina rosada pudo esconderse tras los muros de cristal del poema. El poema no tiene tapias: es revelador.

La hora de la espada: Borges, Pinochet y Videla
   Amaba la música de Pink Floyd, de Los Beatles, de los Rolling Stones y de Brahms. Adoraba a Bepo, su gato. Mientras, aplaudía al gobierno que hizo desaparecer a 30.000 personas –luego de torturas satánicas–, durante el golpe de Estado de 1976 en Argentina. Abrazado a su gato, Borges reclamó públicamente "cien años de dictadura militar".
   "Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo, que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno", dijo en mayo de aquel año. Se refería a la reunión que mantuvo con el genocida Jorge Rafael Videla, primer presidente de facto de aquella etapa; había asistido, presuroso, con Ernesto Sábato, quien fue después defensor de los derechos humanos: los rictus de la vida.
   El tiempo hizo su juego y en1980, con o sin el gato Bepo, recibió a las Madres y a las Abuelas de Plaza de Mayo, gesto en el cual –aunque ella lo niega, discreta– hay una influencia evidente de María Kodama. Entonces se mostró conmovido, y hasta indignado con los militares asesinos; y reiteró esa conducta cuando, ya en democracia, se juzgó a los desaparecedores de seres humanos: recién en ese momento quiso enterarse de los suplicios y muertes sufridos por sus congéneres, y escribió una crónica para la agencia EFE. ¿Había despertado por fin su lucidez para la fraternidad? Ojalá.

   Pero las palabras son una suelta de pájaros: imposible remontarlas cuando vuelan a voluntad del viento. ¿En cuántas personas influyeron sus primeras declaraciones? ¿Cuántas, sin pensamiento propio, repitieron los conceptos del poeta sólo porque "lo dijo Borges"?
   Paseó entre laberintos, espejos, libros de arena, ruinas circulares y bibliotecas de Babel. Cultivadísimo –es una de las más grandes glorias mundiales de la literatura– se fue de este planeta el 14 de junio de 1986, siempre en espera del Nobel. La condecoración que, orgulloso, había recibido de las manos con sangre de Augusto Pinochet, fue un escollo insalvable para el premio. Aquel día se alborozó con su flamante doctorado Honoris Causa de la Universidad de Chile, y enarboló la hora de la espada. La hora de la espada, el discurso reaccionario de Leopoldo Lugones, quien –con esas palabras– avalaba la siembra de muerte de los futuros golpes de Estado.
   Borges fue Borges, ni más ni menos y sin "ismos", a pesar de haberse definido como anarquista. A los 17 había sido tildado de comunista, con la prohibición de entrar a Norteamérica. En realidad, sólo había tenido un enamoramiento adolescente de la Revolución Rusa, fuente de inspiración para el poemario Los salmos rojos, que destruyó tres años después. Sólo se publicaron los versos de la poesía que da título al libro, en la revista Grecia, en un periódico de España y en otro de Ginebra.
   De su pecado de juventud sólo queda esa huella, y las cenizas de tantas estrofas incendiadas.
   En 1983 anunció su suicidio en el diario La Nación, en el relato 'Agosto 25, 1983'. Por cierto que no se quitó la vida; y justificó haber jugado con las palabras y con la opinión pública, en su cobardía para auto inmolarse. ¿Buscaba con sus actitudes, la fama y el espacio que su país le negaba como escritor? ¿Era un exquisito provocador?
   Lúdico, me dijo en una entrevista que el deporte que más le gustaba era la riña de gallos; y con su proverbial ironía bajo el aspecto de ingenuidad, se preguntaba por qué en el fútbol 22 hombres corren detrás de una pelota, en lugar de comprar 22 pelotas.
   Se jactaba de haber tomado mescalina y cocaína en su juventud. Pero aquello no duró más que un instante: su droga dura fueron los caramelos de menta, y su devoción, la merluza hervida.
Travieso, guardaba billetes de 10, 50 y 100 dólares entre los libros de su Paraíso: la biblioteca. A pesar de no haber creído en ningún dios, antes de morir rezó el Padre Nuestro, porque así lo había dictaminado muchos años antes, su madre. Doña Leonor Acevedo seguía rigiendo el destino del hijo –el "inútil" e "infeliz"–, obediente hasta el último soplo, que exhaló el 14 de junio del ’86.

"Me duele una mujer en todo el cuerpo" (Borges, en El oro de los tigres)
   Su padre lo llevó a un prostíbulo en Ginebra, para que ejerciera por primera vez como varón; y desde entonces, el amor le fue una frustración. Muy amigo de Adolfo Bioy Casares, escritor y caballero excelso y de una personalidad fuertemente seductora, Borges vivía a través suyo, lo que la vida no le daba: la pasión de una dama. Se sentía el patito feo.
   El nombre de una mujer recorrió el mundo en los versos borgianos: "Yo que he sido todos los hombres, no he sido aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach". Matilde no existió jamás: era el personaje de una novela ignota y de baja calidad, a quien él dio entidad universal con su estrofa.
   La soledad puede ser una telaraña.
   A Elsa Astete Millán, su primera esposa, la conoció en 1931, cuando él tenía 32. La relación fue terrible: sin amor, sin pasión, sin interés de ninguno de los dos por el otro. Ella se enamoró de Ricardo Albarracín Sarmiento, dejó al poeta ciego y amante de las espadas, y se casó con el candidato nuevo. Sólo después de decenios, Elsa relató aquel fracaso, sin mucha elocuencia:
―"No se dio", contó, apenas.
―"Sólo la esperaba a ella", gimió el poeta a modo de narración.
   Para mitigar la espera, Borges se enamoró de Estela Canto –quien jamás lo amó–, de Silvina Bullrich, de María Esther Vásquez, y más.
   Y llegó 1965 –habían pasado más de treinta años– y el reencuentro con Elsa. Él ya estaba casi ciego, tenía 68 años y ella 57. Sin que le importara su agnosticismo, se casaron por iglesia: por amor, todo podía sacrificarse. Al menos eso creyó.
   Doña Leonor Acevedo había influido una vez más: ―"Cada noche de su vida, antes de acostarse, miraba tu foto", dijo a su futura nuera.
   El matrimonio se terminó después de tres años, en 1970. Georgie se cansó: sin una palabra, salió de la casa conyugal y no volvió jamás. Unos meses después, mientras paseaba con su sobrino por la calle Florida de Buenos Aires, Elsa Astete Millán se cruzó con el escritor y lo saludó:
"¿Quién es?", preguntó el poeta, ya totalmente ciego. ―"Es Elsa, tío", fue la respuesta.
―"¿Y quién es Elsa?", repreguntó Borges.
   Enterraba el amor, ¿el amor? ¿Fue Millán la pasión que le hizo escribir me duele una mujer en todo el cuerpo? Todo hace pensar que no, pero... Qui sait?
   Alcanzó la fama recién en la antesala de la vejez, a pesar de haber comenzado su vida literaria como un superdotado. A los siete años había escrito en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, el cuento 'La visera fatal', inspirado en un episodio del Quijote; y a los nueve tradujo del inglés El príncipe feliz, de Oscar Wilde.
   Su obra incluye cuentos, ensayos y poesía. Fue un innovador, abrió senderos. No hay que olvidar que dos de las grandes revoluciones de la lengua castellana tuvieron su origen en la América morena: una fue la de Rubén Darío y el modernismo; y la otra, la de Borges, a partir del cambio que impuso a la narrativa. Además, hizo guiones de cine, crítica literaria y prólogos; escribió en colaboración con otros escritores, y tradujo obras del inglés, francés, alemán, anglosajón y escandinavo antiguo.

   Era como Leonardo da Vinci, complejísimo y lleno de matices, con inteligencia fascinante e imaginación enorme. ¿Era como el genio da Vinci? Así lo siente María Kodama. Cultivadísima, escritora e incansable cancerbero de la obra del Maestro, ella amaba tanto "su rostro de conejo" como verlo reír tal "un cachorro de tigre al sol".
   "Ulrica", según él la llamaba –nombre nórdico que quiere decir "Osita"–, escuchó por primera vez un poema del que sería su esposo cuando tenía cinco años; lo conoció a los 12 y la relación amorosa empezó a finales de los 60, pero se hizo exclusiva, desde el adiós a Elsa. "Osita" fue también un gran soporte de la actividad literaria y personal de Borges, lo ayudó en la dirección de su colección 'Biblioteca personal'; y escribieron juntos, en colaboración, Breve antología anglosajona y Atlas.
   Fue desenfadada, fresca y espontánea con el Maestro: a pesar de su juventud, le discutía cosas que podrían haber parecido una insolencia y que, sin embargo, a Georgie le gustaban y divertían. Y así la disfrutó: libre como un animal en la selva, según ella se define, a costa de ser prisionera de su libertad.
   María fue los ojos a través de los cuales Borges descubrió geografías, amaneceres y obras de arte presentidas pero vedadas para sus pupilas en penumbras. Hoy, el poeta descansa –por su elección– en el cementerio Plainpalais (Ginebra), cerca de donde había tenido su primera experiencia sexual, en aquel prostíbulo. Vaya coincidencia.
   Y tantos amores frustrados, y tantos versos, y dos esposas, tan diferentes.
   Elsa le había dicho: "Georgie, aprovecha tu cuarto de hora; hoy estás en el candelero, pero dentro de dos o tres años nadie se acordará de vos".
   María lo acompañó hasta el final y hoy recorre el mundo para mantener vigente y hacer crecer la obra del poeta. Y no le debe de ser fácil: no es sencillo tener talento y ser la viuda de un grande, en un país como Argentina, donde tantos quieren apropiarse del alma del Maestro. ¿La amó? Nadie puede saberlo, el corazón del hombre es insondable, aún para sí mismo.
   "Yo pronuncio ahora su nombre, María Kodama. / Cuántas mañanas, cuántos mares, cuántos jardines de Oriente y de Occidente, cuánto Virgilio", le escribió, entre tantos versos. Es como el ojo del huracán: serenidad y silencio cuando todo se arremolina a su alrededor, dijo de su mujer.
   "Y que nadie temiera", está grabado en la tumba de Jorge Luis Borges, un grande de las letras y un poeta sin compromiso con la vida humana. Sediento, lúdico, incontinente verbal, brillante, desamparado, a veces un niño. En los días anteriores a su muerte, contaba a su esposa de los caramelos toffee que le compraba su abuela, hablaban de literatura y estudiaban árabe.
   ¿Fue un hombre ciego pero con la lucidez a flor de alma, o la luz del conocimiento lo encegueció? "Debo justificar lo que me hiere. /No importa mi ventura o mi desventura. /Soy el poeta", había escrito.
   Quizás sea la mejor sentencia y la única conclusión.

miércoles, 29 de julio de 2009

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

Maga gris es el blog y el apodo de una joven estudiante malagueña que nos ofrece en su blog sus poemas y relatos, así como reflexiones sobre sus acontecimientos vitales. También encontraremos diversos textos de autores que le gustan. El archivo temporal está situado al final del blog. Sería conveniente situarlo en la columna lateral.

La mancha en la libreta es el original nombre de un blog muy cargado de contenidos que nos llega, cómo no, desde algún lugar de La Mancha. Está muy relacionado con la solidaridad internacional, pero, como veréis en su amplísima colección de etiquetas, también con otros muchos temas.

El diario de un neurótico es el blog del escritor argentino Diego Grillo Trubba. Allí podremos saber todo sobre su obra y también sobre unos interesantes talleres literarios que imparte junto al también escritor Maximiliano Tomas. Está editado elegantemente y mantiene una colección de etiquetas al final del blog.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

'Contraluz, la nueva novela de Sara Rosenberg', un artículo de Ricardo Senabre


Esta escritora argentina, Sara Rosenberg, posee ya una apreciable trayectoria literaria en la literatura narrativa –con tres novelas publicadas– y en el mundo del teatro, aunque siempre se ha movido en círculos minoritarios. Probablemente no será nunca una autora 'popular', conocida, seguida y jaleada por la publicidad –crítica o abiertamente propagandística– que catapulta y sostiene nombres irrelevantes. Pero se trata de una excelente escritora, que se toma en serio la literatura y que habla de asuntos vivos, conocidos de cerca, que no pueden dejar de afectarnos y que la autora sabe trascender para dejar al descubierto un motivo nada contingente que atraviesa sus obras y da sentido a las acciones: la esencial fragilidad del ser humano.
     El fondo de la historia se relaciona, como en otras novelas, con los crímenes de la dictadura argentina, con las torturas y desapariciones de miles de personas, con los tentáculos extendidos a otros países para perseguir también allí, a menudo con la ayuda de ciertas autoridades, a refugiados políticos y disidentes considerados peligrosos: “Los periódicos decían que había más de cien mil mercenarios de los servicios de inteligencia distribuidos por todo el mundo” (p. 89).
     En Contraluz (Ediciones Siruela, Madrid, 2008), la desaparición en Madrid de uno de estos argentinos, Jerónimo Larrea, que dirige una compañía de teatro –y que recuerda el caso de la mujer desaparecida en Un hilo rojo (Espasa-Calpe, Madrid, 2000), otra novela de la autora–, permite inmediatamente desplegar una oscura trama de conflictos en los que la persecución política se mezcla con turbios intereses económicos de los que casi ningún personaje sale indemne. Únicamente la mirada de Griselda, lúcida a pesar de su alcoholismo, proporciona las claves que permiten intuir la verdad. Arrostrando toda clase de engaños y presiones, incluido su internamiento en un sanatorio psiquiátrico y el tratamiento a que la somete un médico sin escrúpulos, Griselda buscará las pruebas que permitan denunciar a los responsables directos e indirectos de la muerte de Jerónimo.
     Su entereza moral, reforzada por el recuerdo permanente de personajes teatrales –en obras que van desde la Antígona, de Sófocles, hasta El balcón, de Jean Genet–, es acaso una muestra de que la victoria sobre la mezquindad, el envilecimiento y la crueldad que presiden las relaciones humanas en un sistema político represor y dictatorial no se alcanza sin más tan sólo con alejarse del territorio, sino que únicamente es posible gracias al refugio de la literatura y sus modelos de vida. Éste es el soporte básico de Griselda, lo que contrarresta su fragilidad, mientras que otros personajes igualmente débiles dan entrada al miedo y a la traición –como sucede con Checo–, a la pura y simple ambición personal –caso del doctor Barber– o bien a vergonzosas inhibiciones.

     El personaje de Griselda está construido, sin duda, con numerosas vivencias personales, y seguramente también algunos de los otros. Pero el trasfondo autobiográfico de la novela, con su considerable carga de denuncia, no condiciona ni menoscaba su interés como relato, porque la injusticia, la represión y la angustia ante la falta de libertad son problemas que pueden encarnarse en multitud de seres humanos de cualquier época y en cualquier país.
     Lo que cuenta, sobre todo, es la convincente plasmación narrativa de todo ello mediante una articulación eficaz de los materiales de la historia y de los personajes secundarios –Federico, Charo, Teresa, los tenebrosos Fiordo y Martínez–, todo ello servido con una prosa dúctil, no tejida a base de clichés y a menudo sorprendente por sus novedades expresivas, ya desde la primera línea del texto: “Ese año viajaron a Buenos Aires para asistir al entierro del padre de Jerónimo […] Fue un viaje con olor a flores muertas, sudor de condolencias y caras viejas” (p. 11). O bien: “Como si los objetos pudieran devolverle algo de él, revolvió los cajones, los vació, y se fue encontrando con las capas geológicas de esos veinte años: una absurda acumulación de papeles, carretes, rosas viejas…” (p. 53). Lo que hace tres cuartos de siglo se llamó literatura comprometida sólo merece atención cuando, como ocurre en este caso, el compromiso está supeditado a la literatura.

Ricardo Senabre (artículo cedido por Harold Alvarado Tenorio, director de la revista Arquitrave, publicado originalmente en la revista El Cultural)

viernes, 14 de noviembre de 2008

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

De fotos y otros asuntos es un blog colectivo que hace bastante honor a su nombre. En sus etiquetas podréis ver los asuntos de los que trata, que son variados, aunque predomina, claro, la fotografía. Muy bellas fotos, por cierto. Tiene conexión directa a sus blogs amigos y a varios lugares de noticias relacionadas con la fotografía.

Un extraño, un hombre mundano es el blog del escritor argentino Daniel Battiston, muy aficionado a la ciencia ficción. Está muy bien indexado e incluso nos ofrece un taller de literatura al que podemos acceder en su propio blog. También tiene publicados muchos cuentos suyos. Un lugar para perderse.

José Antonio Galloso es un poeta y escritor peruano que nos ofrece numerosas posibilidades en su blog para navegar. También se dedica a la fotografía y desde allí podremos ir hasta sus propuestas. Está indexado de manera sencilla y es muy fácil de seguir. Muy bellos sus poemas visuales.

Lado B es un blog con mucha información literaria sobre Perú. Está editado por Juan Carlos Bondy. No hace mucho cumplió tres años en su labor divulgativa de la literatura peruana más actual. Está bien indexado y contiene algunos enlaces interesantes. También es interesante para enterarse de eventos literarios en Perú.

viernes, 31 de octubre de 2008

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

Desde el Mediterráneo es el blog de la poeta española Lola Torres Bañuls, que nos llega desde Valencia. Podemos leer en él sus poemas sobrios y contenidos, interesantes. Nos habla también de un par de buenas iniciativas editoriales en las que participa para que niños y niñas aprendan a escribir cuento y poesía. Y en su barra lateral, otros blogs interesantes a los que acceder.

Ö es otro blog de poeta, esta vez del poeta tunecino Youssef Rzouga, editado felizmente en castellano. En la página encontraremos solamente sus poemas y su biobibliografía, donde nos recuerda que su pueblo es muy pequeño, y se llama Zorda, no aparece en los mapas, pero no se diferencia mucho de Nueva York.

viernes, 10 de octubre de 2008

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

El blog de Raúl Tristán es la bitácora personal de este escritor, ensayista y periodista español, en el que nos muestra todas las cosas en las que anda metido, sus comentarios sobre la actualidad, las obras que tiene publicadas... Se trata de un blog muy bien elaborado y muy manejable.

Nembulistas es un blog colectivo dedicado a las artes que parten del error para crear obras surrealistas, así se define. Está bien indexado por temas y pide cualquier tipo de colaboración para ser publicada en el blog.

La bitácora del tigre es un interesante blog que combina la información y recursos para blogueros con la información cultural sobre literatura o cine; de hecho, estos tres temas son los que más aparecen en su muy bien indexado catálogo de materias. Además, cuenta con una barra lateral muy bien organizada que nos llevará a lugares relacionados con esos asuntos.

Escritores nicaragüenses es una de esas joyitas que nos llevan a agradecer el trabajo altruista que mucha gente realiza en Internet. Lástima que solamente recibiese entradas durante el año 2007. Aún así, nos deja un interesante documento en donde acercarnos a la literatura nicaragüense, no siempre bien conocida en países como España, por ejemplo.

El nuevo cafetín virtual es un blog editado desde Madrid por Abel Aparicio, que nos regala algunos de sus poemas, así como algunas letras de canciones que le resultan interesantes. Todo ello combinado con información sobre su querida tierra leonesa. Como veréis en su barra lateral disfruta de muchas amistades en Internet.

Diarios de la ocupación es un blog muy original, editado por Jesús Zomeño. Nos plantea la posibilidad de un Madrid ocupado por el nazismo, que se ha ido adueñando de toda Europa. Se trata de una novela que se está formando a base de pequeños relatos que podrían funcionar también de manera independiente. Podemos entrar a leerla desde el principio y después leerla por entregas.

Letras de horror es una colección de cuentos que el escritor argentino Luciano Doti está publicando en formato blog. Solamente eso encontraremos en este blog. Suficiente. Incluye una breve biografía y algunos enlaces a otras webs y blogs.