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domingo, 1 de noviembre de 2026

Poema del día: "Las aves", de José Santos Chocano (Perú, 1875-1934)

¡Cuántas aves que anidan sin recelo
en un árbol, que es luego cruz o nave,
tienden por fuerza misteriosa y grave,
como el árbol también, al mar o al cielo!

El ave es ambición que huye del suelo
y es alerta estentóreo o trino suave;
que el canto más glorioso es el del ave
y la línea más pura es la del vuelo.

No importa — ya que el sol rasga las brumas —
que el mal persiga al bien y el buitre altivo
a la paloma, hecho un Satán con plumas;

que, mientras alas tengan y garganta,
serán las aves el emblema vivo,
de todo lo que vuela y lo que canta.

José Santos Chocano, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).


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sábado, 17 de octubre de 2026

Poema del día: "Las bodas vienesas", de José María Eguren (Perú, 1874-1942)

En la casa de las bagatelas,
vi un mágico verde de rostro cenceño,
y las cicindelas
vistosas le cubren la barba de sueño.
Dos infantes oblongos deliran
y al cielo levantan sus rápidas manos,
y dos rubias gigantes suspiran,
y el coro preludian cretinos ancianos.
Que es la hora de la maravilla;
la música rompe de canes y leones
y bajo chinesca pantalla amarilla
se tuercen guineos con sus acordeones.
Y al compás de los címbalos suaves,
del hijo del Rino comienzan las bodas;
y con sus basquiñas enormes y graves
preséntanse mustias las primeras beodas,
y margraves de añeja Germania,
y el rútilo extraño de blonda melena,
y llega con flores azules de insania
la bárbara y dulce princesa de Viena.
Y al dulzor de virgíneas camelias
va en pos del cortejo la banda macrobia,
y rígidas, fuertes, las tías Amelias;
y luego cojeando, cojeando la novia,
la luz de Varsovia.
Y en la racha que sube a los techos
se pierden, al punto, las mudas señales,
y al compás alegre de enanos deshechos
se elevan divinos los cantos nupciales.
Y en la bruma de la pesadilla
se ahogan luceros azules y raros,
y, al punto, se extiende como nubecilla
el mago misterio de los ojos claros.

José María Eguren en Simbólicas (1911), incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).

jueves, 17 de abril de 2025

Poema del día: "Auvers-sur-oise", de Blanca Varela (Perú, 1926-2009)

Nadie te va a abrir la puerta. Sigue golpeando.
Insiste.
Al otro lado se oye música. No. Es la campanilla del teléfono.
Te equivocas.
Es un ruido de máquinas, un jadeo eléctrico, chirridos, latigazos.
No. Es música.
No. Alguien llora muy despacio.
No. Es un alarido agudo, una enorme, altísima lengua que lame el cielo pálido y vacío.
No. Es un incendio.

Todas las riquezas, todas las miserias, todos los hombres,
todas las cosas desaparecen en esa melodía ardiente.
Tú estás solo, al otro lado.
No te quieren dejar entrar.
Busca, rebusca, trepa, chilla. Es inútil.
Sé el gusanito transparente, enroscado, insignificante.
Con tus ojillos mortales dale la vuelta a la manzana, mide con tu vientre turbio y caliente su inexpugnable redondez.
Tú, gusanito, gusaboca, gusaoído, dueño de la muerte y de la vida.
No puedes entrar.
Dicen.

Blanca Varela, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

domingo, 16 de marzo de 2025

Poema del día: "Aquella torturada nube parecía tan firme...", de Blanca Varela (Perú, 1926-2009)

Aquella torturada nube parecía tan firme,
ambulando,
desgarrando,
chocando con masas de ángeles.

Cóncava,
valva de nieve y soledad,
de trajín y música constante,
de arena, de resplandor
y fuga,
desierto etíope
en un tutti de gemidos
y sorpresa.

Tan exacta
sobre el laberinto de la pupila,
color perdido
de vieja misiva,
terrible silencio
de quien ha sacudido el aire
y conoce el vado de los sollozos.
Continuaba,
migradora,
llave del torbellino
como una gota pura
preñada de su propia existencia.

Blanca Varela, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

miércoles, 26 de febrero de 2025

Poema del día: "─Fuegos esenciales─ reacción expansiva y sonora sobre el origen II.1", de Cromwell Castillo (Perú, 1981)

Universo: útero elástico en cuyo centro el espíritu arroja el caos, la revelación y el poema. Vertedero de voces aferradas a cuerpos ciegos de origen geométrico. Velocidad lucífera de sol, zumbido extravagante de piedras celestes que no pueden ser procesadas por los sentidos [falta de identidad celular]. La luz se funda en el ojo: atajo primitivo de húmedo desastre. La oscuridad es una posibilidad trashumante a la que asistimos con voluntad integral. Estrictamente nada es una mancha sin nombre. Pero el nombre no es la naturaleza, es solo el espectáculo inútil del lenguaje: un rumor invasivo. El cielo futuro del ojo es el fracaso del Hombre.

Cromwell Castillo en Agnostos Theos o Libro del penitente (Ediciones e impresiones Frías, Perú, 2024).

Otros poemas de Cromwell Castillo
Agua (1), Asunto criminal


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martes, 11 de febrero de 2025

Poema del día: "A media voz", de Blanca Varela (Perú, 1926-2009)

la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
está el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada

sola casi
en la muerte
casi en el fuego

Blanca Varela, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

jueves, 23 de enero de 2025

Poema del día: "Asunto criminal", de Cromwell Castillo (Perú, 1981)

                     Con Herica, desde uno de los acantilados
                     de Puerto Eten; a propósito del ecocidio
                     de Repsol en el Perú.

I
En este mar solo cabe la memoria
de una música hegemónica que golpea nuestro cráneo
insistentemente

como una balada hostil, una compulsión
asombrosa de rumores
donde reina la incuria y la muerte.

Ah, las raíces de la infancia
que el mar sacude raudamente
convirtiéndolas en espuma:

quisiera tener la certeza
que este mar no existe
y que la ciudad devorada por el agua
es solo el inútil espejismo del olvido.

Pero no, el dolor arrecia con ardua marea negra,
y yo desde la cresta de este acantilado
veo olas tenebrosas descarnando peces y nutrias.

¿De dónde viene el fuerte oleaje
que ha deshecho los pilares de la Tierra?

El mar resuena en mi interior
donde una caracola anuncia los presagios de los puertos:

no hay nadie en los navíos, solo la tempestad
mece el corazón herido de las aguas.

Ha llegado el tiempo de la ceniza.

En un vasto cementerio de rocas húmedas,
oigo la voz del gentío arrastrando el cadáver del último verano.
Todo ha sido consumido por la niebla,
y la mentira galopante del Viejo Mundo
es silencio / espada / lesión:

Prometido infierno / fruto perdurable.

La historia es un puñado de escombros
que canta una alegoría al viento amordazado
de nuestras costas:

caravana de aves picoteando en las playas
la noble mansedumbre de sus alas rotas.

El mar es triste en su saqueada fecundidad,
como el suelo donde aguardan los albores de la guerra.

Nada ofrendarán sus aguas
que mueren
lentamente
bajo el cielo estrellado
de enero.

Dos mil veintidós:
¿Oda a la sangre / Oda a la traición / Oda a la locura?

Revelaciones duermen y se orillan al roído murallón de piedra.
Estampida de bestias lascivas copulan en la negritud ascendente de la arena.
Polución sanguinaria / carnicería oscilante / región abatida.
Solo cuerpos fatigados pendiendo del horizonte abarcan este mar amado,
O es el sol abrasante que sujeta la indecible fragancia de lo incierto?
Luego sobrevendrán las tribulaciones:

reminiscencias de frágiles ciudades
desplomándose
al otro lado de la marea.

Todo está perdido.

II
La invisible danza de mis redes
devorada por las profundidades,
no logra descifrar el agua:

nada nos ha ofrendado el mar.

Leves augurios nos atan
al llamado impuro de tu voz, ¡oh, reino del crepúsculo!,
y apenas si el silencio sabe acariciarnos la memoria.

─¿Acaso desoímos el rumor vibrante de las preguntas
que encallan sobre esta orilla
ornamentada de aleteos moribundos
y negras constelaciones?─

He vuelto a mirar la extensa muralla de agua
y algo delata el inútil pretexto
de lo que somos:

el abismo seduce
y nos asoma a una estación pétrea
vigilada por peces abisales
y sombras inalcanzables.

Es el mar o la azulada versión de la muerte,
esa otra red imperiosa que lanzan los dioses
arrastrando nuestros ojos
a un viaje largo
a través de la noche.

He visto mi reflejo sobre sus aguas
presumiendo la esperanza de los náufragos

de corazón incurable / oscilantes
entre el volver o quedarse a fundar la niebla.

Inusitado reino de las transfiguraciones,
donde el viento es el soplido ruin
de bestias invisibles que atraviesan las ventanas de los puertos:

verano galopante / hedor inmóvil

Tiránica armazón de fuego
que desliza su furia en el lomo de las aguas
y engendra animales fatigados
y mórbidos.

¿Quién clava sus agujas en este ambiguo
jardín de incertidumbres?
Lanzo las redes
al anchuroso ojo de agua
           una y otra vez
           una y otra vez
           una y tantas veces
y solo atrapo una pregunta irredimible:

¿Por qué nuestras plegarias ya no se oyen?

─¿A dónde va el canto constelado que mi alma escupe
al cielo abominable de las postrimerías? ─

Aves milenarias surcan el horizonte
colisionando su pico
contra un paisaje de cadáveres
que esperan el gesto entrañable del aire.

¿Qué es una lágrima sino un deseoso aleteo nocturno?

Una lágrima caída al mar
es el mar devorando las profundidades
de los hombres.

Es el mar recuperando sus raíces.

III
La patria de mis ojos es el mar,
y tú una barca balanceándose,
discreta,
en sus profundidades.

Vocación impura
y babilónica la del lenguaje:

hacer fluir el poema
en medio de un mar
repleto de inmundicias.

Cromwell Castillo en Divina extinción (ERGO Editores, Bilbao, 2023).

Otros poemas de Cromwell Castillo
Agua (1), ─Fuegos esenciales─ reacción expansiva y sonora sobre el origen (II.1)


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miércoles, 8 de enero de 2025

Poema del día: "A lo mejor eres tú mismo...", de Blanca Varela (Perú, 1926-2009)

A lo mejor eres tú mismo el tren que pita y se mete bajo
tierra rumbo al infierno o la estrella de chatarra que te
lleva frente a otro muro lleno de espejos y de gestos,
endiablados gestos sin dueño y tú tras ellos, solo, feliz
propietario de una boca escarlata que muge.
Pega el oído a la tierra que insiste en levantarse y respirar.
Acaríciala como si fuera carne, piel humana capaz de
conmoverte, capaz de rechazarte.
Acepta la espera que no siempre hay lugar en el caos.
Acepta la puerta cerrada, el muro cada vez más alto, el
saltito, la imagen que te saca la lengua.
No te trepes sobre los hombros de los fantasmas que es
ridículo caerse de trasero with music in your soul.

Blanca Varela, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

viernes, 27 de diciembre de 2024

Poema del día: "La hormiga", de Omar Aramayo (Perú, 1947)

La que muerde el alma
de las hojas y el dulzor
de la basura,
la que goza la muerte
de las arañas y trajina los países
del rocío, la hormiga.

Llevando el peso de un planeta
sube
y
baja
poderosamente
por la corteza
de los veranos,
con sus ojos llenos
de Sol
quemando
la tierra, los árboles,
la hierba.

Sobre la muerte de las arañas, en larga
caravana, las hormigas se van masticando
el verano.

Omar Aramayo, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño).


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jueves, 19 de diciembre de 2024

Poema del día: "Agua 1", de Cromwell Castillo (Perú, 1981)

Esta vez
su disposición adquiere la forma de mi lenguaje,
es decir,
su aspecto se hace universal desde mi boca.
De todas sus posibles determinaciones,
aquí, en lo habitable,
solo se espera su adaptabilidad;
después de esto,
quizá ella deba ser algo que no comprenda.
Pero lo no comprendido
se explica también a partir de mi desorden:
Silenciosa ventaja suya
la de enturbiar mi contenido.
Todo forma y se deforma
magníficamente
a partir de su espacio,
entonces,
de mi voz a lo insondable,
ella
es un poema
transmutando
sus abismos.
 
Cromwell Castillo en Estética de la revelaciones (Cascahuesos Editores, Perú, 2011).

Otros poemas de Cromwell Castillo
Asunto criminal, ─Fuegos esenciales─ reacción expansiva y sonora sobre el origen (II.1)


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domingo, 3 de diciembre de 2023

Poema del día: "Dos o tres experiencias de vacío", de Javier Sologuren (Perú, 1921-2004)

I   sabemos    (creemos saber) que
    hay            un tablero
                    piezas
                    casillas claras y oscuras
    sabemos (entrevemos) que
    otros
    juegan con nosotros
    pero
    qué pieza se ha movido
    quién la ha movido
    cómo se ha movido

    y a fin de cuentas
    qué sabemos
    de las
    reglas del juego
    dentro de este cuarto
    donde
    el día es una
    mecha humeante

2  me das (te doy) la mano
    toda la mano
    sólo
    la mano

3  todo el sedoso aire
    removido
    por el relampagueante
    colibrí
    cornucopia vaciándose
    sobre la cálida
    huerta del aire
    uvas tiernamente oscuras
    violetas oprimidas
    en la secreta
    mano
    del verano

    y la distraída mariposa
    y la rosa en alto

    y yo solo    y tú sola
       y yo solo    y tú sola
          y yo solo    y tú sola
    en este
    transparente
    recodo del día
    y
    la certeza
    de haber escrito en el agua

4  las blancas paredes    de la casa
    los blancos huesos     bajo tierra
    la blanca                 soledad
    del mar                           del cielo
    la blanca mariposa
                                           del sueño
    sumidas
    en el trazo
                                           negro de la tinta
    extendidas
    hasta alcanzar su negra orilla

5  la tarde pestañea
    blandamente
    en las persianas
             vaga su luz
                su vaho tibio
    por entre las cosas
                sumarias y
                bien puestas
    da vueltas
                en torno
    al sagitario
                vaso de retamas
    que en cierto modo
                concluye
    el latido natural
    de la pieza
                donde escribo
    una resaca silenciosa
                se va
                         arrastrando mis palabras
    y sé
    que es noche

Javier Sologuren, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selecc. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).

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domingo, 29 de octubre de 2023

Poema del día: "Recinto", de Javier Sologuren (Perú, 1921-2004)

           -¡Oh Perséfone, Perséfone, tráeme de los lnfiernos
           la vida de un muerto!
                                                            D.H. Lawrence

                      En los tiempos muy antiguos, cuando un
                      hombre moría, dejaban su cadáver, así no
                      más, tal como había muerto, durante cinco
                      días. Al término de este plazo, se desprendía
                      su ánima ¡sio! diciendo, como si fuera una
                      mosca pequeña.
                                       Dioses y hombres de Huarochirí
                                       (narración quechua recogida por
                                       Francisco de Ávila, circa 1598).

no circulaba nada
nada rodado nada oscilado
la muerte cayó de arriba abajo como un puño
inapelable
se entrañó el aire
la araña quedó al cabo de su hilo seca
la falena recamada el facetado insecto
intacto y muerto
en la segunda sílaba quedó
del cuculí el quebrado canto
desconocidos la sandalia y el asfódelo
inmerso en su alma el heliotropo
en suaves flores deshecho el hueso blanco
se contrajeron racimos rostros vísceras

espacio y tiempo apretaron sus mandíbulas
hubo objetos que no desistieron
el oro recogió sus destellos
lo encerrado fue el reino
sólo un latido tocó nuestra memoria

la angustia pesó tanto
como la sangre encendida
la estrella no crepitó sobre la ola
ni sobre frescas yerbas descendieron
lágrimas o presagios
todo quedó como cuando
se destapa una tina
un final estertor
y barcos de papel del niño que jugaba
blancos hacinados
nada nadie
ni rey ciudadano o mendigo
entre cien mil hojas secas
sintiendo hurgar su fina daga
oculto esplendor bajo las patas del rebaño
bajo olivos y molles bajo tiempo
limpio todo limpio y callado

(Una mosca tal vez negra o azul nos recordaron
-nos confesó el huaquero y quizá Schliemann)

llegamos al sitio del aire
a la botella subterránea
allí donde translucen escarlatas
alas de pimiento
esmeraldas polvorientas
turquesas absorbidas por milenios
el aire estaba allí con su túnica de fiebre
nimbado de altos vasos donde
cuaja el silencio
toda costra su grave sangre

(Ud. sabe -dijo Schliemann, dijo el huaquero-
después de cuánto romper la tierra, al fin estábamos al borde)

el abismo es implacable
abrir los ojos respirar profana
intentando sin embargo extraer
de cien mil hojas secas el poema
hollando el manto oscuro del oro de la tierra
el intransitable sueño de la especie
intentando apurar la dosis
de verdad de delirio
poner la antigua joya sobre el pecho
el joven pecho de Sophia Engastromenos
sorprender los élitros
la impredecible vibración

(entonces amigo -dijo el huaquero, dijo
Schliemann- entonces vimos el tesoro)

decididos a extraer de cien mil
hojas secas el poema
ruido o palabra que fuera a quebrantar
la equívoca eternidad de la muerte
rompimos la entraña
rompimos el sello
cayó el polen musitante
la remota semilla
ardió el grano del cereal incógnito
la luz fue el aire de la vida.

(¿Por qué la apuñalamos, por qué
la penetramos? esta tierra que nos mueve,
nos llama, nos excita -preguntó Schliemann,
preguntó el huaquero)

quién nos apura sí quién nos pide cuentas
antes que el día concluya quién
el plano nos muestra
nos exige entenderlo
quién muerde en nuestro corazón
el ácido fruto
quién

(dijo el huaquero.. abrí un fardo y quise hallarlos
siempre; dijo Schliemann: las armas brillan, y
más tarde volvieron a brillarme en el recuerdo)

pero no basta el cielo
sus espadas triunfadoras
sus transparentes lagos
sus ardientes espumas

los ojos que acarician

no basta el fuego
incorruptible del corazón
ni su marcha
de reloj de infinitos rubíes
no basta la tierra
cuya sustancia nutrimos
cuya sustancia nos nutre
la enmascarada y ocultante
calidoscópica atesorada
reverberando en fraccionados espejos
en irrepetibles accidentes
la embriagadora la desamorada

a nuestro amor no basta
menos aún los pobres dioses
que día a día levantamos
día a día quebramos
con manos o palabras
no basta
nada basta al amor
el crudelísimo insaciable

(Schliemann y el huaquero: abrimos la tierra,
la cerramos con nuestro propio polvo, abrimos
nuestro propio polvo, lo cerramos con la tierra)

porque todo es origen
nuestro polvo nuestro oro
el crujiente muerto y vivo
hacinamiento de las hojas
el brazo tendido hacia la vida
las aguas hostiles de la charca
el tornillo sin fin
el heliotropo ardiendo
nuevamente junto al muro
la sandalia en el sendero
las ilusiones cayendo desde siempre
el espíritu que sube de la botella rota
la madera tatuada por los años
la llave colgada de cualquier llavero
el silencio con camisa de seda
la prieta bulla de la calle
las piedras canto rodado canto edificado
las moscas negras áureas irisadas
los cordiales saludos y
los saludos de compromiso
las palabras que son vocablos
que son voces
que son términos
los adobes roídos de sol
la vuelta de la esquina
la tina llenándose de agua
derivando los barcos de papel
la infancia del centavo gordo
y del centavo chico
la situación relativa al absoluto
la sangre que se va por la que viene
el collar de Helena en el cuello de Sophia
la fuente negra el claro pozo
la pintada arcilla del mastuerzo
el cine y su esfera de sueños
el cambio de piel de ropa
las cien mil hojas secas
y el estar decidido
a extraer de ellas el poema
y todo oscilando
rodando
circulando

Javier Sologuren, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selecc. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).

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domingo, 24 de septiembre de 2023

Poema del día: "El dardo", de Javier Sologuren (Perú, 1921-2004)

El río sensible como cuello de mujer al peso de las joyas nocturnas.
El lujo terrenal de las tinieblas sobre los muros vegetales.
La inclinada mitad de la tierra que se ilumina al paso de una pantera.
La luna de encrespadas cañas en las heladas orillas fluviales.
La melancólica continuidad de las horas
desplegadas con silencioso impacto en la distancia.
Los lechos murmurantes de la luz en el follaje último del cielo.
El país amurallado por el lápiz tenaz de los planetas.
La habitación, los alimentos henchidos de una mortal palidez.
La mano que gira las invisibles poleas del sueño.
La pluma donde no corre sino la sombra del mundo.
El ojo humano, el frío humano, la captación del olvido.

Javier Sologuren, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selecc. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).

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domingo, 13 de agosto de 2023

Poema del día: "Último cuerpo", de Jorge Eduardo Eielson (Perú, 1924-2006)

Cuando el momento llega     y llega
Cada día el momento de sentarse humildemente
A defecar     y una parte inútil de nosotros
Vuelve a la tierra
Todo parece más sencillo y más cercano
Y hasta la misma luz de la luna
Es un anillo de oro
Que atraviesa el comedor y la cocina
Las estrellas se reúnen en el vientre
Y ya no duelen sino brillan simplemente
Los intestinos vuelven al abismo azul
En donde yacen los caballos
Y el tambor de nuestra infancia

Jorge Eduardo Eielson en Noche oscura del cuerpo (1955), incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selecc. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).

Otros poemas de Jorge Eduardo Eielson
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viernes, 11 de agosto de 2023

Poema del día: "Dios remoto", de Demetrio Quiroz-Malca (Perú, 1924-1992)

Dulce araña — hilandera del silencio —
que ardes en el cielo y en el verso,
en el castillo de agua de mi ojo enorme
y terriblemente triste, en mi hijo
de nieve que mora en la espiga que destruyo,
en el mar abierto de mi sangre rumorosa:
tuya, el polvo que ciñe al universo
de óleos y guitarras; la muerte que posó
en la estrella como paloma fugitiva,
como flauta nocturna, herida lumbre.

Tuya, la verdad del harapo; el verde abrazo
de la aurora; el caballo desbocado
que choca contra el muro, contra el mundo
que guardamos en el pecho, rapaces,
enfermos de esperanza, dueños del cielo
como de un cigarro rubio que nos quema
el alma, que nos desnuda en su ceniza.

Tuya —camino blanco—, el venablo marino
de un beso de fuego, mortal: rosa
increíble que estrujo todas las mañanas
entre los astros y el retrato impune
de tu rostro magro, destructor de pétalos
y perfumes. Tuya, la serpiente que cobija
el sueño: esa isla lejana donde crece
un corazón para los buitres, donde
un desnudo cuerpo de mujer duerme
junto al río cual melocotón iluminado.

Tuya, tuya —cajera del demonio,
de mi demonio tímido que huye de la lluvia—,
el callejón oscuro donde acribillan
el alba; la noche, la santa noche
de los cuartos desiertos, perfumados
de luna y de sexo; la pura sangre derramada.

Tuya —medallón mohoso— (verdes pájaros
que anclan en mis ojos, amapolas
en mis manos), todo, todo, mi saco roto
que estrechó a mi vida, que estrechó
a mi muerte, todo, eternamente tuya,
eternamente mía, dios remoto, dios de barro.

Demetrio Quiroz-Malca, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño).


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miércoles, 19 de julio de 2023

Poema del día: "He dejado descansar tristemente mi cabeza...", de Emilio Adolfo Westphalen (Perú, 1911-2001)

He dejado descansar tristemente mi cabeza
En esta sombra que cae del ruido de tus pasos
Vuelta a la otra margen
Grandiosa como la noche para negarte
He dejado mis albas y los árboles arraigados en mi garganta
He dejado hasta la estrella que corría entre mis huesos
He abandonado mi cuerpo
Como el naufragio abandona las barcas
O como la memoria al bajar las mareas
Algunos ojos extraños sobre las playas
He abandonado mi cuerpo
Como un guante para dejar la mano libre
Si hay que estrechar la gozosa pulpa de una estrella
No me oyes más leve que las hojas
Porque me he librado de todas las ramas
Y ni el aire me encadena
Ni las aguas pueden contra mi sino
No me oyes venir más fuerte que la noche
Y las puertas que no resisten a mi soplo
Y las ciudades que callan para que no las aperciba
Y el bosque que se abre como una mañana
Que quiere estrechar el mundo entre sus brazos
Bella ave que has de caer en el paraíso
Ya los telones han caído sobre tu huida
Ya mis brazos han cerrado las murallas
Y las ramas inclinado para impedirte el paso
Corza frágil teme la tierra
Teme el ruido de tus pasos sobre mi pecho
Ya los cercos están enlazados
Ya tu frente ha de caer bajo el peso de mi ansia
Ya tus ojos han de cerrarse sobre los míos
Y tu dulzura brotarte como cuernos nuevos
Y tu bondad extenderse como la sombra que me rodea
Mi cabeza he dejado rodar
Mi corazón he dejado caer
Ya nada me queda para estar más seguro de alcanzarte
Porque llevas prisa y tiemblas como la noche
La otra margen acaso no he de alcanzar
Ya que no tengo manos que se cojan
De lo que está acordado para el perecimiento
Ni pies que pesen sobre tanto olvido
De huesos muertos y flores muertas
La otra margen acaso no he de alcanzar
Si ya hemos leído la última hoja
Y la música ha empezado a trenzar la luz en que has de caer
Y los ríos te cierran el camino
Y las flores te llaman con mi voz
Rosa grande ya es hora de detenerte
El estío suena como un deshielo por los corazones
Y las alboradas tiemblan como los árboles al despertarse
Las salidas están guardadas
Rosa grande ¿no has de caer?

Emilio Adolfo Westphalen, incluido en Poesía surrealista en español (Éditions de la Sirène, París, 2002, ed. de Ángel Pariente).

Otros poemas de Emilio Adolfo Westphalen


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lunes, 10 de julio de 2023

Poema del día: "Cuerpo enamorado", de Jorge Eduardo Eielson (Perú, 1924-2006)

Miro mi sexo con ternura
Toco la punta de mi cuerpo enamorado
Y no soy yo que veo sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el remanso y ríe
Amo el espejo en que contemplo
Mi espesa barba y mi tristeza
Mis pantalones grises y la lluvia
Miro mi sexo con ternura
Mi glande puro y mis testículos
Repletos de amargura
Y no soy yo que sufre sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el espejo y llora

Jorge Eduardo Eielson en Noche oscura del cuerpo (1955), incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selecc. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).

Otros poemas de Jorge Eduardo Eielson
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jueves, 8 de junio de 2023

Poema del día: "Cuerpo anterior", de Jorge Eduardo Eielson (Perú, 1924-2006)

Mientras duermen. No están desnudos
Ni los cubre pijama ni sábana alguna
Son más bien una nube
En forma de mujer y hombre entrelazados
Quizás el primer hombre y la primera mujer
Sobre la tierra. El arco iris me sorprende
Viendo correr lagartijas entre los intersticios
De sus huesos y mis huesos    viendo crecer
Un algodón celeste entre sus cejas
Ya ni se miran    ni se abrazan    ni se mueven
El arco iris se los lleva nuevamente
Como se lleva mi pensamiento
Mi juventud y mis anteojos

Jorge Eduardo Eielson en Noche oscura del cuerpo (1955), incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selecc. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).

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domingo, 28 de mayo de 2023

Poema del día: "La nieve es blanca", de César Moro (Perú, 1903-1956)

La nieve es blanca
la lana añosa la idea lanosa
mi amada hermana rencorosa
toda la sangre del mundo
hierve
en frío
Pese a la muerte mi hermana
por la blancura
con la edad
la idea se convierte en lana
soporte de nieve
de la sangre
Pero la luz vive
eterna
nada la detiene
ni la muerte ni la edad
ni la idea
Pero la nieve la refleja
y todo está dicho en la luz
el amor diverso divino
es sólo un acto de luz
si veo bebo
nadie podrá
agotar la luz ni la sed en mí
en el corazón de la luz
su hijo

César Moro en Amour à mort (1955), incluido en Antología de la poesía surrealista de lengua francesa  (Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, selec. y trad. de Aldo Pellegrini).


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viernes, 5 de mayo de 2023

Poema del día: "Albergo del Sole I", de Jorge Eduardo Eielson (Perú, 1924-2006)

dime
¿tú no temes a la muerte
cuando te lavas los dientes
cuando sonríes
es posible que no llores
cuando respiras
no te duele el corazón
cuando amanece?

¿en dónde está tu cuerpo
cuando comes
hacia dónde vuela todo
cuando duermes
dejando en una silla
tan sólo una camisa
un pantalón encendido
y un callejón de ceniza
de la cocina a la nada?

Jorge Eduardo Eielson en Habitación en Roma (1952), incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selecc. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).


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