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viernes, 28 de agosto de 2026

Poema del día: "Nidos", de José Asunción Silva (Colombia, 1865-1896)


Tras de la inmensidad clara y serena,
cuyo azul esplendor al fin fatiga,
la virgen selva de perfumes llena,
de ocultos charcos y de sombra amiga.

Y en la rama más vieja y más musgosa,
bajo un dosel de sombras escondido,
el hogar donde el pájaro reposa,
casto y ardiente al mismo tiempo, el nido.

Y unas alas amantes que atesoran
ternura inmensa en el espacio breve,
briznas de paja que los cielos doran
y tibios huevos de color de nieve.

Y cual nota en las cuerdas musicales,
como en las almas pensamientos santos,
cuando llegan las luces matinales,
¡batir de alas y vibrar de cantos!

Y luego de la noche entre lo umbrío,
rumores vagos, y el fulgor distante
de la luna, viajera del vacío,
y los murmullos de la brisa errante,

que a los dormidos pájaros risueños
va diciendo con voces cariñosas:
¡Descansad en el mundo de los sueños
y en la calma infinita de las cosas!

José Asunción Silva, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).


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jueves, 27 de agosto de 2026

Poema del día: "Comunicado II", de Andrée Chedid (Egipto, 1920-2011)


Ese día:
Yo era árbol        era fuente
era hierbas          era piedra
era tú                  era nosotros

Ese día:
Para perder escamas      para perder lianas
Para perder muros
En mil millares de vías
¡Yo estaba por todas partes!

La ciudad mojó su noche en nuestras gargantas
El tiempo desmenuzó sus fronteras
Los muros largaban sus techos

Nosotros éramos nosotros y no éramos nadie
Perdíamos rastro de todo lo que nos nombraba

La tierra giraba         giraba
Hacia no sé qué playa
Hacia no sé qué mundo
¿Más duro          más dulce?

En el fondo de los fondos:
Los estanques del silencio
Derramaban en nuestras venas
La única respuesta a todo.

Andrée Chedid, incluido en Diwan africano. Poetas de expresión francesa (Editorial Arte y literatura, La Habana, 1988, selec. y trad. de Rogelio Martínez Furé).

Otros poemas de Andrée Chedid


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miércoles, 26 de agosto de 2026

Poema del día: "Canción del esposo a su amada", de Eunice Odio (Costa Rica, 1919-1974)


Asomada a mi pecho
tatuada en él como la edad
y el daño.

Como una suave grey de colinas
cuyo rumbo retorna con el alba,

Habla mi amada
con su amor que tiene
apenas pecho diurno y voz descalza.

A mi sombra
se bordearon de pulpa sus caderas.
Por mí arrea con sus pechos
el ganado del alba,

Y la tarde a su paso se quebranta,
como de junco herido
y laurel entornado.

Párpados transitados
de nieve y mediodía,

Pozo donde mi boca
desmedida resbala
como torrente de paloma
y sal humedecida.

Sobre los muslos te pusieron
racimos de ira y vocación de besos.

Yo haré que de tus muslos
bajen manojos de agua,
y entrecortada espuma,
y rebaños secretos.

Ven,
Amada.
Los árboles
todos tienen tu cándida estatura,
y tu párpado caído,
y tu gesto mojado,

Edificio de alondras
habitado de climas
donde legisla el sol
sobre viñedos de oro.

A tu sombra
me encontrarán los pájaros salvajes.

Tu voz de aire caído
entre cuatro azucenas,
desfilará en mi oído
como acude la tarde.

Ven,
te probaré con alegría,
tú soñarás conmigo
esta noche.

Eunice Odio, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 3, agosto 2021, Chile).

Otros poemas de Eunice Odio y artículos sobre su obra


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martes, 25 de agosto de 2026

Poema del día: "Caminando como un petirrojo", de Bernadette Mayer (Estados Unidos, 1945-2022)


da 3 o 4 pasos luego se detiene
mira huele saborea toca & escucha
¿hay algo para comer?
oh mira, hay algo de caviar ahí
debe ser mi cumpleaños, gracias
debo estar muy vieja, como de setenta
supongo que me estoy desarmando, sólo
tendré que volver a coser mis partes pero ¿durará?
por favor lleva un trozo de mí de vuelta a casa, cada trozo
es contrario a la guerra así es que no pagues el arriendo, de hecho
recuerda: la propiedad es un robo, dale todo lo tuyo
a todo el mundo, otros pájaros caminan también así

Bernadette Mayer en Works and days (2016), incluido en Revista Descontexto (28 de enero de 2026, Chile, trad. de Juan Carlos Villavicencio).


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lunes, 24 de agosto de 2026

Poema del día: "Encantamiento nocturno", de Alvie Mouzita (República del Congo, 1998)


                                                A Aimé Césaire

timonel de soles nacientes y de tempestades de amor
timonel del mar
del río
y de la ribera
embárcate con la reina de los fuegos
y camina sobre las aguas
oh timonel de párpados de fósforo
que desafías el tropel de sombras,
y el tropel de abejas devoradoras
solo tú respondes
al grito de llanto de los pueblos
al grito famélico de las Naciones
estos tam-tams poblados de angustia
camina, timonel, camina
camina y sobre ti haz reposar el honor de los legados
en lo alto, gruñe un sol que desgarra el sudario del alba
eres tú, griot, quien conduce el follaje de la libertad
lámpara que triunfa,
triunfa al despertar de las máscaras
en esta ruta de jabatos
camina, timonel, camina
y devuélvenos a la diosa negra.

Alvie Mouzita, incluido en Círculo de poesía (México, 12 de abril de 2025, trad. de Mariela Cordero).


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domingo, 23 de agosto de 2026

Poema del día: "No pasa nada", de Diane di Prima (Estados Unidos, 1934-2020)


el primer vaso roto en el patio no pasa nada
se olvidó la crema agria para las verduras no pasa nada
la mandíbula dura de Lewis MacAdam no pasa nada
llega la pasma para ver a la bailarina del vientre no pasa nada
bolsas de plástico de hielo fundido no pasa nada
vino sobre manteles antiguos no pasa nada
disco rayado no pasa nada
el perro del vecino no pasa nada
entrevistador de Berkeley Barb no pasa nada
no hay más cerveza no pasa nada
no hay más hierba no pasa nada
habitantes de Naropa que miran de soslayo no pasa nada
colillas de cigarrillos sobre los altares no pasa nada
Marilyn vomitando en la maceta no pasa nada
Phoebe renunciando al amor no pasa nada
Lewis renunciando a Phoebe no pasa nada
fantasmas hambrientos no pasa nada
no hay niños no pasa nada
calor no pasa nada
oscuridad no pasa nada
árnica esparcida sobre la alfombra de nailon no pasa nada
cenizas en el bol de hueso blanqueado y enebrinas no pasa nada
perder el casete de Satie no pasa nada
perder la paciencia no pasa nada
arrogancia no pasa nada
cajas de latas de cerveza vacías y botellas de vino no pasa nada
miles de vasos de poliestireno no pasa nada
Gregory Corso no pasa nada
Allen Ginsberg no pasa nada
Diane di Prima no pasa nada
las venas de Anne Waldman no pasa nada
el aniversario de Dick Gallup no pasa nada
el peyote y el ron de Joanne Kyger no pasa nada vino no pasa nada
coca-cola no pasa nada
la gente follando sobre el césped mojado no pasa nada
acabar el papel higiénico no pasa nada
uso excesivo de la menta poleo no pasa nada
se rompe la horquilla no pasa nada
paranoia no pasa nada
claustrofobia no pasa nada
crecer en las calles de Brooklyn no pasa nada
crecer en el Tíbet no pasa nada
crecer en el Texas chicano no pasa nada
bailar la danza del vientre definitivamente no pasa nada
comprenderlo todo no pasa nada
desprenderse de todo no pasa nada
regalarlo todo no pasa nada
devorar hasta donde alcanza la vista no pasa nada
            ¿qué más hay en el refrigerador de Allen?
            ¿qué más hay en la despensa de Anne?
            ¿qué sabes tú que no me has contado todavía?
no pasa nada. no pasa nada. no pasa nada.
quedarse un día más no pasa nada
pirarse de la ciudad no pasa nada
decir la verdad, apenas pasa nada
            fácil mantenerse despierto
            fácil quedarse dormido
            fácil cantar el blues
            fácil cantar los sutras
¿por qué tanto alboroto?
se pudre - no pasa nada
lo metemos en cajas - no pasa nada
lo tragamos con algo de agua, lo encerramos en el maletero,
            huimos con rapidez. NO PASA NADA.

Diane di Prima, incluido en Beat attitude. Antología de mujeres poetas de la Generación beat (Bartleby editores, Madrid, 2015, trad. y ed. de Annalisa Marí Pegrum).

Otros poemas de Diane di Prima


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sábado, 22 de agosto de 2026

Poema del día: "Me corté el pelo, me oscurecí las cejas", de Patrizia Cavalli (Italia, 1947-2022)


Me corté el pelo, me oscurecí las cejas,
arreglé la comisura derecha de mi boca,
adelgacé mi cuerpo, levanté mi estatura.
También di a mis hombros definición triunfal.
Soy otra vez una chica, un chico por las calles,
con paso de diligente, sin adorno superfluo.
Sin embargo, no olvidé sentarme despacio,
con velo en la mirada.
Y sin darme cuenta derroché caricias.
Mi cuerpo, un secreto intocable.
Los riñones condensan la espera insatisfecha;
en los jardines, los paseos,
las recomendaciones de siempre,
el cielo a veces azul
y a veces no.

Patrizia Cavalli, incluido en Arquitrave (nº 70, septiembre-octubre de 2022, Colombia, trad. de Diego Bentivegna y Osvaldo Bossi).


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viernes, 21 de agosto de 2026

Poema del día: "París, canción de día...", de Julio de la Vega (Bolivia, 1924-2010)

Se ha oído hablar,
se ha escrito,
poetas han venido y han partido diciendo:
"París, recordaré tus noches,
tu bohemia encantada".
y hablan de algún Café,
hablan de ella y de él, sentados
rubio cognac bebiendo.
Hablan de dos
muriéndose de amor en una esquina;
escriben, hablan, dicen:
"mujer, licor, vida nocturna",
dicen París y lloran...

París no es sólo eso!
París está en las catedrales,
está en el día,
está en las calles.
París es esta marejada de overoles
y esta canción diurna,
esta vital canción a pleno aire.
Es el verde en los parques,
la luz en las estatuas
y el amplio abrazo que dan los bulevares.
Si Montparnasse tiene su historia
es por los árboles vividos
y renacidos luego en sus veredas.
Y la montaña de Montmartre
empinado nivel de la alegría,
atalaya del ojo,
cumbre viendo crepúsculos,
tiene una historia de pinceles,
una sed sana de caminantes a la gloria,
una ansiedad feliz de mariposa
por perpetuar su luz en los museos.

El Sena ahora rechaza los cadáveres
porque ha llegado el día del agua limpia,
el río dibuja su paisaje
cercando diurnas arboledas.
La verdad de París está en los parques
en el cerco de plantas que aprisionan los barrios,
en el abrazo de maderas que inmortaliza la ciudad,
en el paseo pulmonar que ofrece el sábado
y día sin alcohol bajo castaños.
París irradia luz y es la luz de sus nidos
y su verdad está en el meridiano...

Poetas trasnochados,
bebedores nocturnos,
gentes encarceladas que aman bailar entre paredes
y hablar de amor junto a los sótanos,
salgan al bulevar,
griten entre los árboles:
París está en el día,
está en los árboles,
está en las catedrales,
es esta azul ventana de overoles...
París está en la noche de los muelles
cuando la clorofila sopla su vegetal aroma,
está en pausados pasos a la orilla del Sena
y en besos que se dan sobre los puentes...

Vengan, poetas de los sótanos,
caminen las veredas,
y lean en los carteles matinales
escrita la verdad en las aceras:
París, es más París en primavera...

                             A Paris, Printemps, 1952.

Julio de la Vega, incluido en El árbol y la piedra. Poetas contemporáneos de Bolivia (Monte Ávila editores, Caracas, 1986, ed. de Eduardo Mitre).


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jueves, 20 de agosto de 2026

Poema del día: "Elegía en memoria de Mrs. Virginia Woolf", de Sidney Keyes (Gran Bretaña, 1922-1943)

Desventurada dama, donde el blanco ranúnculo
da inútiles guirnaldas, con estrellas de flores
ajadas, yace al fondo, duerme, sin fieros vientos
de las pugnas y guerras que nos rigen.

Que la clara corriente te respete, pues fuiste
espíritu acuático; guarde tus mansos ojos;
gusano y lagartija tu timidez respeten;
ya sin sorpresa, húndete, lindo cráneo cansado.

Sobre aquella cabeza y los huesos pequeños,
nobles, ve raudo, río juvenil; su retiro
guarda. Común, el sauce, no lejos de su tumba,
se inclina y, como es propio, arrastra su follaje.

En asilo del Tiempo, donde el gasterosteo
tiene hogar laberíntico, reposa;
colores y corrientes la cuidan; ya no cansan
su mente-río nuestras villas y cielos rotos.

Sidney Keyes, incluido en Antología de poetas ingleses modernos  (Editorial Gredos, Madrid, 1963, trad. de Mariano Manent).


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miércoles, 19 de agosto de 2026

Poema del día: "Los músicos del espacio", de Maurice Blanchard (Francia, 1890-1960)

                                                  A Lucien Coutaud

Alondras estridentes se quiebran contra un espejo y desde entonces son frutos que cantan el Aleluya. Sus gargantas transparentes se han vuelto puntos negros perdidos en el marfil de las vértebras. Un grito de vidriero las devolvió a su plumaje de cristal.
Después de la última cosecha, el hombre y la mujer ya no se conocerán. Pero estarán de pie. Las herramientas serán por fin herramientas; luego dormirán sobre un jergón. La lluvia será un harpa en la que nuestras manos desconocidas beberán.
Un cielo en crecimiento perdió un día su armadura. Perdió su sol. Un solo plegamiento del invierno fijó su delirio. Un castillo lanzó sus anclas de piedra para afirmarlo. Un guerrero vestido de negro hace sonar el cuerno mientras contempla la tierra.

Maurice Blanchard, incluido en Antología de la poesía surrealista de lengua francesa (Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, selec. de Aldo Pellegrini).

Otros poemas de Maurice Blanchard


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martes, 18 de agosto de 2026

Poema del día: "Silencio", de Marianne Moore (Estados Unidos, 1887-1972)

Mi padre solía decir:
“La gente superior no hace largas visitas,
hay que enseñarles la tumba de Longfellow
o las flores de vidrio de Harvard.
Seguros de ellos mismos como el gato—
que pone en privado su presa,
la cola floja del ratón colgada
de su boca—
como un cordón de zapato—
Algunas veces gozan de soledad,
y pueden privarse de las palabras
por palabras que los han deleitado.
El sentimiento profundo siempre se muestra en silencio;
no en silencio, sino represión”.
Ni fue insincero al decir: “Hagan de mi casa su posada”.
Posadas no son residencias.

Marianne Moore, incluido en Antología de la poesía norteamericana (Fundación editorial El perro y la rana, Venezuela, 2007, selec. de Ernesto Cardenal, trad. de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal).

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lunes, 17 de agosto de 2026

Poema del día: "Gaviota", de Robert Shvarc (Albania, 1932-2003)

Peligrosos recuerdos,
recuerdos a orillas del mar—
venís ola tras ola,
a veces cercanos, a veces lejanos,
y despertáis en mí tristeza y nostalgia
y de nuevo me dejáis solitario:
con una Nada más,
como esta espuma que se deshace sobre los guijarros,
y con un verso cansado
y pálido,
que no sé de dónde ha salido—
como esta hermosa gaviota
que se posó sobre la tormenta apaciguada
para descansar...

                                                            1987

Robert Shvarc, incluido en Antología. Poesía albanesa hoy (Diputación de Zaragoza, 1992, selec. de Robert Shvarc, trad. de Ramón Sánchez Larrazalde).

domingo, 16 de agosto de 2026

Poema del día: "Sus garras han golpeado...", de Wolfram von Eschenbach (Alemania, ca 1170–ca 1220)

Sus garras han golpeado de las nubes a través,
él sube con gran fuerza,
lo veo amanecer, el día, que quiere amanecer,
el día que la compañera
le quiere quitar, al hombre noble,
que he dejado con peligro que pasara.
Lo llevo lejos de aquí si dispone:
su gran valor me dice que lo haga.

Guardián, tú cantas, lo que alegrías me quita
y aumenta mi queja.
Me traes noticia que por desgracia no me anima
siempre antes que amanezca.
Eso me lo debes ocultar incluso.
Eso a tu fidelidad lo exijo.
Te lo recompenso como puedo
y queda aquí como mi amigo.

Tiene que salir, pronto y sin demorarse:
Dale pues permiso, dulce señora,
déjale amarte y después dejarte,
que el honor y la vida mantenga.
En mi fidelidad él ha confiado
que también de nuevo lo traiga.
Es de día: la noche era cuando
lo recibiste y besándolo lo abrasas.

Charla y canta lo que quieras, guardián, y aquí déjalo,
al que trajo amor y amor recibió.
Por tu son él y yo asustado nos hemos:
cuando en ninguna parte el lucero del alba salió
sobre él que aquí al amor llegado,
y en ninguna parte alumbraba del día la luz,
a menudo me lo has tomado
de los puros brazos —pero del corazón no.

Por los rayos que el día por el cristal hacía
y cuando el guardián cantando alertó
tuvo que asustarse por el que con ella yacía.
Los pechos en su pecho presionó,
el caballero el elán no olvidaba
(en eso quería impedirle del guardián la canción):
la despedida, cercana y más cercana,
les dio con beso y otras cosas el pago del amor.

Wolfram von Eschenbach, incluido en Antología esencial de la poesía alemana (Editorial Espasa Calpe, Madrid, 2004, ed. y trad. de José Luis Reina Palazón).


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sábado, 15 de agosto de 2026

Poema del día: "El día del Sabbath", de Angi Melania Cristea (Rumanía, nacida en Macedonia del Norte, siglo XX)

el tiempo crece como una cría de petirrojo
olas de oscuridad disuelven días en la mezcladora
echo de menos la muerte salada
de mi último amor
igual que ves el amanecer/ gaviota al alba/
así oirás la vida quejarse agachada en los precipicios
y este mundo girará/ águila con garras de hierro/
rosas florecidas secretamente en el cielo se marchitarán

estrella de mar barco balanceado por los peces te pregunto
¿cuántos destinos/ piedras blancas de río/ desperdicias?

aquí y ahora alas de pájaros nocturnos
comerán nuestras huellas rojas
el aire ya no será suave el universo
sólo olerá a sentimientos amargamente vivos
mis labios te darán horas esculpidas en arcilla
de todos los caballos del mundo tú elegirás para mí
a ése que va a correr en la última carrera
el amor nacerá divino
nos amaremos perdidos en la luz/ muertos uno por el otro/
a partir de este día el amor será como el Sabbath

Angi Melania Cristea, incluido en Revista Kametsa (13 de agosto de 2021, Perú).

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viernes, 14 de agosto de 2026

Poema del día: "Salmo pluvial", de Leopoldo Lugones (Argentina, 1874-1938)

                           Tormenta

Érase una caverna de agua sombría el cielo;
el trueno, a la distancia, rodaba su peñón;
y una remota brisa de conturbado vuelo
se acidulaba en tenue frescura de limón.
Como caliente polen exhaló el campo seco
un relente de trébol lo que empezó a llover.
Bajo la lenta sombra colgada en denso fleco
se vio al cardal con vívidos azules florecer.
Una fulmínea verga rompió el aire al soslayo;
sobre la tierra atónita cruzó un pavor mortal,
y el firmamento entero se derrumbó en un rayo,
como un intenso techo de hierro y de cristal.


                           Lluvia

Y un mimbreral vibrante fue el chubasco resuelto
que plantaba sus líquidas varillas al trasluz,
o en pajonales de agua se espesaba revuelto,
descerrajando al paso su pródigo arcabuz.
Saltó la alegre lluvia por taludes y cauces;
descolgó del tejado sonoro caracol;
y luego, allá a lo lejos, se desnudó en los sauces,
transparente y dorada bajo un rayo de sol.


                           Calma

Delicia de los árboles que abrevó el aguacero,
delicia de los gárrulos raudales en desliz.
Cristalina delicia del trino del jilguero.
Delicia serenísima de la tarde feliz.


                           Plenitud

El cerro azul estaba fragante de romero,
y en los profundos campos silbaba la perdiz.

Leopoldo Lugones en El libro de los paisajes (1917), incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).

jueves, 13 de agosto de 2026

Poema del día: "Memorando de una ventana que golpea con el pico del cuervo", de Fiama Hasse Pais Brandão (Portugal, 1938-2007)

La ventana golpeó de manera tan extraña que pensé
que era una dádiva del poeta, que me trajese así
ese sonido de su verso o de otra, más pura memoria.
Porque en el verso, el Cuervo le dijo al poeta, "nunca más",
y a mí, que amo los contrarios, el poeta me dice "para siempre".
Y le dije yo: en la Tierra es menos diversa la vida
que la vida que vivimos en los poemas.

*Este poema está inspirado claramente en el poema El cuervo, de Edgar Allan Poe (Estados Unidos, 1809-1849). Pincha aquí para leerlo.

Fiama Hasse Pais Brandão en Epístolas e memorandos (1996), incluido en Antología breve de la poesía portuguesa del siglo XX (Instituto Politécnico Nacional, México, 1998, selec. y trad. de Mario Morales Castro).

Otros poemas de Fiama Hasse Pais Brandão


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miércoles, 12 de agosto de 2026

Poema del día: "Estos pliegues de vida...", de Gloria Young (Panamá, 1952)

Estos pliegues de vida
colgados a los huesos,
esta cintura aún visible
              donde te aferras
                                   /a ratos
                                          recios
estos muslos anchos
que trotan tus espacios
esta cadera ahuecada
               estuche para tus manos
estas piernas que te asfixian
con nudo de terciopelo
                     desde la oscura garganta
                     hasta el fuego
                     -tierno
                     mástil
                     que trastorna los sentidos-
estos pies que te caminan
estas manos que te hurgan
esta mujer que te quiere,
aquí,
       en el cuarto imperfecto.

Gloria Young en Hotel (1990), incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 4, agosto 2023, Chile).

Otros poemas de Gloria Young
Bajo el puente (2)


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martes, 11 de agosto de 2026

Poema del día: "A Sohrab Sepehrí – en el otro mundo", de Giorgi Lobzhanidze (Georgia, 1974)

¿Quién agrietó la porcelana frágil de tu soledad?
Te vistió de otro lenguaje.
Acaso nos basta con una lengua, con una vida:
yo era tu traductor, con mi lengua, con mi vida,
te traducía y se quebraban las porcelanas.
Estaba en la cresta afilada de la soledad y me mecía,
tú me empujaste,
volé
y era dulce el vuelo hasta que me destrocé.
Yo siempre temí a las alturas,
volaba al oriente,
con las manos extendidas al occidente,
y me parecía tanto a la cruz y a la medialuna a la vez,
que alguien dijo – es el Buda –
anidado en el agua, en el aire, en el fuego, en la tierra.
¡Saludo, Sohrab!
Una vez cuando me harté de ser Giorgi,
te inventé de nuevo dentro de mí,
a ti – al vagabundo le di techo,
me extendí para ti como un camino en el desierto
y te dije:
¡adiós, pasajero!
Cien mil partículas elementales del desierto
pueden convertirse en cien mil estrellas
y alumbrar el camino pavimentado de espinas
o de la noche, caída sobre la cabeza como si fuera alquitrán.
¿En tus noches también florecen las lilas?
¡Saludo, Sohrab!
Te di la vida, te hice hablar,
pero lo primero que me dijiste
era que querías irte
y yo no pude retenerte,
me saltaste de las manos,
mi testarudo y extraño pigmalión.
¡Adiós, Sohrab!
Tú eras la única a quien quise con el corazón,
cuya lengua rodaba con dulzura
en mi boca
y la dulce persa
goteaba como la miel georgiana.
Y aunque sea un instante
hasta deslizarte de mis manos,
solo un instante,
te tenía, el único,
en este mundo,
el disipador de niebla,
la fortaleza del pensamiento.
Y te perseguí, pero ahí a donde llegué, en todas partes
tú te adelantaste por un paso,
de este mundo
hasta el otro mundo.
Aquí, en el cementerio desierto de Kashan
encontré la última huella de tu presencia,
la lápida de tu tumba,
donde tu misma esculpiste:
"Si venís conmigo,
venid sin ruido, de puntillas,
que Dios no quiera que se quiebre
la porcelana frágil de mi soledad".
Esta pizarra estrecha es la puerta –
el camino hacia ti,
encontré la puerta,
pero hasta ahora no he podido abrirla,
ni irrumpir con mi fuerza
ni con la voluntad de Dios.
Estoy en el desierto de Kashan
llueve…
estoy recitando los poemas,
y sobre mi cabeza se quiebra, rugiendo, la porcelana…

Giorgi Lobzhanidze, incluido en Poesía georgiana contemporánea (Huerga & Fierro editores, Madrid, 2023, ed. y trad. de Lana Kalandia y Rodolfo Häsler).

Poemas de Sohrab Sepehrí (Irán, 1928-1980)
Presencia hasta el final

lunes, 10 de agosto de 2026

Poema del día: "El banco dinamitado", de Alexánder Shúrbanov (Bulgaria, 1941)

Naranjas maduras cuelgan por la calle
entre las ramas de los árboles
como lingotes de oro
esparcidos por un banco dinamitado.
Arrodillada bajo las ramas
en la acera
una mendiga
implora a los viandantes
por un triste céntimo
con su llanto.
Pero su oficio
no le dejaba tiempo
de elevar su mirada más alto
de donde estaban los brazos de las personas.
Aquellos brazos que pasaban
cerca de su llanto.

Alexánder Shúrbanov en Dendrarium (2017), incluido en Vallejo & Co. (7 de mayo de 2020, Perú, trad. de Marco Vidal González).


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domingo, 9 de agosto de 2026

Poema del día: "¡Tú tienes niños, Madrid!", de Mirta Aguirre (Cuba, 1912-1980)

Tú tienes niños, Madrid.
¡Quién, como tú, no los tenga!
Niños, para los aviones
de Franco, débiles presas.
Tú tienes niños, Madrid.
¡Niños dentro de esta hoguera
que te ha encendido el fachismo!
Niños sin brazos, sin piernas,
niños ciegos, mutilados,
lentos ríos de carnes nuevas
que el porvenir te naufragan
en su olor de cosa muerta.
                 «¡Tú tienes niños, Madrid!...»
—y todas las madres tiemblan
y la angustia eleva a ti
miles de manos abiertas...—
«¡Tú tienes niños, Madrid!...»
—y el viento, herido, se quiebra
en un gran golpe de espanto
que cuaja el ansia en las venas...—
«¡Tú tienes niños, Madrid!...»
¡Niños que la muerte acecha!
y hay un gran grito, un gran grito
que va a ti desde estas tierras,
que atraviesa las montañas
y los muros atraviesa:
«¡Madrid, queremos que a ellos
nuestros pueblos los protejan!
Los niños son tu esperanza.
¡Son tu esperanza y la nuestra!
¡Madrid, tus niños!... ¡Aquí!
¡América los espera!»

                       La Habana, 1937

Mirta Aguirre en Ayuda. Boletín del Comité de Ayuda a los niños del pueblo español (México, n° 2, junio 1937), incluido en Romancero de mujeres poetas de la guerra de España (1936-1939) (Ediciones Espuela de plata, Sevilla, 2026, ed. de Serge Solaün).