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martes, 13 de abril de 2010

Juan Carlos Vásquez, director de la revista literaria 'Herederos del caos', entrevista a la escritora venezolana Antonieta Madrid

¿A qué edad se inició en el arte de la escritura? Comencé a escribir desde mi temprana adolescencia. Guardaba los textos en una suerte de diario en un cuaderno escolar. Se trataba de relatos sobre la cotidianidad con el añadido de la imaginación. ¿Cuál fue la razón determinante para que Antonieta Madrid se viese impulsada a escribir? Creo que lo que me impulsó a escribir desde muy joven fueron dos razones, aunque ninguna fue determinante. En primer lugar, las lecturas: a los trece o catorce años ya contaba con un buen número de lecturas literarias; desde los franceses, pasando por los escritores rusos (Dostoievski, Tolstoy, etc.), los norteamericanos y muchos otros cuya lista resultaría muy larga. En segundo lugar influyó mi carácter introvertido agudizado por el hecho de pertenecer a una familia numerosa y estar siempre rodeada de gente y sobreprotegida. ¿Tienes alguna rutina? ¿Cuales son las horas predilectas y sitios que revisten esa energía necesaria para desarrollar tus ideas? Aunque siempre he tratado de mantener cierta rutina, ésta no es estricta. Las horas predilectas para escribir son las de la tarde y noche hasta antes de las once o doce, cuando logro mayor concentración, entonces puedo escribir con calma y sin compulsión. ¿Te identificas con algún personaje de tus novelas o cuentos? La identificación de cualquier autor con sus personajes resulta muy común. Aún cuando no se nos parezcan pienso que debe haber algunas coincidencias aunque los personajes pueden venir de la imaginación, o de la realidad que nos rodea. ¿Qué es lo más complejo y lo más placentero de tu carrera de escritora y cuál ha sido la obra que más has disfrutado? Lo más complejo es la estructuración de cada obra sea cuento, novela o ensayo, géneros que he abordado con ciertos logros inesperados. En cuanto a lo más placentero es el puro placer de escribir sin plantearme expectativas de fama o dinero, me basta con escribir tratando de hacerlo lo mejor posible. En cuanto a la obra que más he disfrutado me atrevería a decir que la novela De raposas y de lobos, ambientada en un psiquiátrico y publicada por Alfaguara en 2001. ¿Cree en la inspiración, o maneja intelectualmente la obra? Creo en ambas. La inspiración te puede venir sin aviso, te sorprende y allí se queda hasta que debes hacer algo con esa idea que no te suelta hasta que comienzas a bosquejar la obra, trátese de novela, cuento o ensayo, pero después viene el verdadero trabajo de escritura y a veces puede resultar más relevante el cómo lo dices que lo que realmente dices. ¿A quiénes consideras tus maestros? Podría nombrar a varios, pero mis verdaderos maestros, en cuanto a estructuración de la obra y exploración de posibilidades, han sido James Joyce y Julio Cortázar. Muchos otros han sido mis maestros, entre éstos Jack Kerouac, Kafka, John Dos Pasos, entre otros. ¿Qué consideras que tiene más importancia en la escritura, el talento o el esfuerzo? Ambos porque el talento solo, sin el esfuerzo y la dedicación, no funciona. Tampoco con el solo trabajo, sin el talento, no se lograría la obra propuesta. Yo me atrevo a decir que con un 40% de talento y un 60% de trabajo la escritura se daría satisfactoriamente. Usted es una escritora muy versátil. ¿Cómo fue el paso a los cuentos y novelas a partir de la síntesis que implica la poesía? Fue muy gradual: primero escribía poemas o textos sueltos más bien poéticos como los de Nomenclatura cotidiana (New York, 1970); después los relatos de Reliquias de trapo (Caracas, 1972, premio 'Interamericano' de cuento en 1971, por el relato “Psicodelia”), escritos en la década de los sesenta, mientras estudiaba en la universidad. Cuéntanos el camino que siguió hasta la publicación de su primera novela, No es tiempo para rosas rojas. Luego de concluir mis estudios universitarios, cuando ya me encontraba en la Universidad de Iowa, donde disponía de todo el tiempo para escribir, comencé a hilvanar los textos, inicialmente como un guión de cine, que después se convirtieron en la novela No es tiempo para rosas rojas. Me había llevado los cuadernos con diversos textos que fui estructurando casi sin darme cuenta, hasta darles cierta coherencia, así que la novela se fue escribiendo sola y a mi regreso a Caracas, después de haber vivido un tiempo en Nueva York, le dí los últimos toques y la envié a un concurso donde obtuvo el Premio municipal de literatura del Distrito Federal, por unanimidad del jurado. Del susto cuando me enteré del premio, que no esperaba, me mudé a casa de unos amigos y cuando aparecían los comentarios en la prensa, en su mayoría favorables, me parecía que no era yo la autora de aquella obra y aún en estos días me sorprende que todavía escriban tesis universitarias sobre ella. También debo agregar que si la hubiera escrito ahora sería otra novela y en cada reedición he estado tentada a cambiar muchas cosas: he preferido dejarla como está. Hizo un postgrado en la Universidad de Iowa, trabajó en cargos diplomáticos por casi 30 años. ¿Cuál ha sido el, o los lugares, que despertaron en mayor grado su sensibilidad, esos sitios que perdurarán en su memoria como una grandiosa fuente de inspiración? Me siento a gusto viviendo en la ciudad, de ahí que casi toda mi escritura se la podría catalogar como literatura urbana. Lo que más me fascina de las ciudades es la posibilidad de mantener el anonimato y frecuentar la gente sólo cuando lo deseas. Entre las ciudades donde he vivido y más me han impactado estarían, además de Caracas, Nueva York, París, Atenas, Buenos Aires y Varsovia, entre otras. ¿Qué extrañaba de Venezuela? Todo: el clima, el paisaje, la familia, los amigos, todos mis afectos, pero durante los años que viví en el exterior traté de tomar lo mejor de cada ciudad y disfrutarlo. Lo que menos extrañé fue la comida, traté de disfrutar las diferentes cocinas de cada país. Partiendo de su novela No es tiempo para rosas rojas, en ese entonces transcurría la primera década de la democracia en Venezuela. Había caído el régimen dictatorial del General Marcos Pérez Jiménez. La novela refleja un proceso de cambio en las conductas, revela nuevas formas en la generación. ¿Qué separa o une aquella época con la actualidad venezolana? Evidentemente, la novela refleja nuevas formas de la conducta humana, una ruptura con los cánones tradicionales culturales y familiares, una brecha profunda entre nuestros padres y antepasados más inmediatos y las nuevas formas de aprender el mundo de las nuevas generaciones, producto a su vez de los cambios a nivel mundial acaecidos en aquellas décadas de los sesenta y setenta. Aunque resultan obvias las diferencias entre la actualidad y las décadas reflejadas en la novela, pienso que habría que confiar en la juventud actual y sus ímpetus de cambio hacia una visión más totalizante del mundo. ¿Qué tanto por ciento de sus historias están basadas en hechos o personajes reales, y cuántas son completamente ficticias? Escritura y realidad forman un todo indivisible. Toda ficción, aún la más ficticia, está basada, proviene o imita la realidad del escritor. Esto no quiere decir que se trata de autobiografía sino de un reordenamiento de la realidad traducido en una realidad paralela ordenada por el escritor a su manera y que al desdoblarse (el autor) en sus personajes, logra construir una realidad hipotética. En De raposas y de lobos, los personajes se transfiguran, toman formas acordes a sus impulsos. Hay aspectos muy visuales, una exploración lingüística que, a medida de la lectura, nos va internando en los múltiples enfoques de unos personajes alterados. ¿Cómo fue el proceso de escritura de esa maravillosa obra? ¿Por qué escoge un psiquiátrico para ambientar parte de los sucesos? El verdadero germen de esta novela vino a mí durante un invierno de treinta grados bajo cero, en Varsovia. Vivíamos frente a un parque cubierto de nieve donde la gente caminaba sin rumbo, acompañados en su mayoría por perros. Aquel paisaje me sugería la idea de un hospital, de un enorme asilo, o cualquier otro lugar de reclusión. Recuerdo que comencé a escribir una suerte de diario que titulé El cuaderno de Fulvia Fénix, y así fueron surgiendo los otros personajes como extraídos del sombrero de un mago y fueron lobos y raposas que comenzaron a interactuar ya a su manera y yo sólo escribía lo que ellos me iban dictando. Aunque nunca he estado en un psiquiátrico como paciente sí he visitado amigos muy cercanos y he podido percibir el funcionamiento de aquellos centros. Esta novela, aún inédita, obtuvo el Premio único de la Bienal de literatura 'José Rafael Pocaterra' en 1984 y en 1991 fue finalista, entre diez novelas, del Premio internacional 'Rómulo Gallegos' y no fue sino hasta 2001 cuando fue publicado por Alfaguara. ¿Hasta dónde considera la escritura como un riesgo, teniendo en cuenta la delgada línea que divide lo real de lo imaginario? Existe ese riesgo y todo depende del grado de identificación entre el autor y su escritura, por lo que creo que nunca podría escribir sobre ciertos temas y prefiero los temas de la vida cotidiana. ¿Cuánto tiempo tarda en escribir una novela? ¿Y cuánto en su repaso? ¿Hasta que punto se debe estar alejado de una experiencia para reflejarla? Podría escribir una novela en un año pero el “repaso” puede llevar años y mientras tengas el manuscrito a mano persiste la pulsión de corregir o cambiar los textos aquí o allá. Hasta que no publican el libro no se puede decir que terminó. Para reflejar una experiencia creo que mientras más tiempo transcurra esa “experiencia” se va clarificando hasta transformarse en materia de escritura pero siempre debe prevalecer la ironía en su acepción de distanciamiento para convertirla en literatura. En sus obras se vierte una admiración a la vida, pero a la vez hay una constante indagación y cuestionamiento de la misma, que tiene que ver con la angustia y el vacío, ¿desde qué perspectiva se observa ahora? Paralelamente al gusto por la vida, marcha cierto cuestionamiento que te hace pensar que las cosas podrían ser de otra manera y eso produce angustia y vacío. Creo que el goce de vivir y la angustia son inseparables. Poesía, relato, novela, ¿cuál ha sido el género con el que mas se identifica? Creo que con la novela por tratarse de un género abierto donde caben todos los géneros de la novela múltiple. También el ludismo que permite una creación sin los límites canónicos del cuento y la poesía. ¿Hay un instante de más conexión interior en Antonieta Madrid, en qué circunstancias percibe ese más allá que se ve reflejado en tus textos? Ese “más allá” está íntimamente conectado con un “más acá” al interiorizar las experiencias cotidianas tal como se nos van presentando en una mezcla de memoria e imaginación. ¿Algún nuevo proyecto? Tengo varios (novela, relatos varios, ensayos) dando vueltas en mi computadora, dos de ellos terminados a la espera de publicación, no sé cuándo pero algún día será. ¿Qué encontrará el lector en su última obra? Cada libro lo he escrito como si fuera el último y en éstos que tengo en proceso (“working progress”) pienso que se trata de variaciones de una línea de escritura que se extiende en el tiempo aunque siempre tratamos de explorar y aportar algo nuevo. ¿Hasta qué punto cree que interviene la crítica literaria que tiene su asiento en la prensa escrita sobre el éxito de un libro o un autor? La clave del éxito de un libro y de un autor está en los lectores, nunca en la promoción que se haga del mismo. Pienso que la fama es como un cuchillo de doble filo: por un lado agrada al autor y por otro lo agrede. Creo que el autor no debería preocuparse por el éxito de su obra sino escribir con placer, disfrutando la escritura sin angustiarse por el éxito editorial o económico. ¿Qué libros de esta última década han llamado su atención? ¿Qué destacaría de la literatura actual, hoy que parece que tiende a abusarse en el uso y la repetición de ciertos clichés? Muchos son los jóvenes escritores que destacan actualmente. Los he leído y me ha tocado presentarlos en “grupos de lectura”. En general se trata de una escritura eminentemente urbana que me atrevería a llamar “Literatura del caos” por cuanto reflejan el caos que impera en las grandes ciudades y la crisis mundial en todos sus aspectos, social, económico, cultural, familiar y contrariamente a lo esperado, podríamos decir que conforman un nuevo “boom” literario a pesar de las dificultades editoriales que confrontan estos jóvenes. Un lugar que no conozca al cual le gustaría ir. Me gustaría visitar Australia. También quisiera ir a Dublín, Irlanda, el 4 de junio, día de Leopoldo Bloom y recorrer la ruta descrita por Joyce en el Ulises. ¿Cual consideras que es la mejor formación para un escritor en potencia? Los talleres literarios, por tratarse de espacios propicios para la confrontación de la propia escritura al compararla con la de los compañeros talleristas. Pero además de los talleres está la lectura porque lectura y escritura se nutren mutuamente y enriquecen la obra “en proceso de escritura”. Se dice que las innovaciones tecnológicas acabarán con los libros pero no es así, siempre habrá lectores y la literatura, como siempre antes, seguirá siendo un circuito de iniciados. ¿Qué recomendación daría a los lectores de Herederos del Caos, que escriben y no han tenido el privilegio de ser publicados? A ustedes, mis queridos lectores de Herederos del Caos, sólo les recomiendo que lean y escriban confiados en que el momento de ser publicados llegará y más ahora con los nuevos medios electrónicos que la nueva tecnología ha puesto a la disposición. La escritura sin la lectura es un juego trancado ya que la interacción escritor-lector-escritor enriquece la obra literaria y la renueva al estimular la exploración de la realidad a través del lenguaje. De los escritores que comienzan, ¡suerte a todos!, y muchas gracias. Fue un placer responder a esta entrevista. Juan Carlos Vásquez, director de Herederos del caos Antonieta Madrid (Valera, Venezuela, 1939). Magíster en Literatura Latinoamericana Contemporánea, Universidad Simón Bolívar (1989); Licenciada en Educación, Universidad Central de Venezuela (1968); Estudios de Doctorado en Ciencias Sociales (FACES/UCV). Invitada por The University of Iowa. School of Letters, como Escritora en residencia, recibió el Título de Honorary Fellow in Writing en 1970. Ha publicado: Nomenclatura cotidiana (Ed. bilingüe: Naming day by day, New York, 1971); Reliquias de trapo (relatos, Monte Avila, 1972); No es tiempo para rosas rojas (novela, Monte Avila, 1975, 1983, 1992, varias ediciones). Desde 2004 en la Col. Biblioteca Básica de Autores Venezolanos; Feeling (relatos, CADAFE, 1983 y Caja Redonda, 1997); Lo bello/lo feo (ensayos, Academia de la Historia, 1983); La última de las islas (relatos, Monte Avila, 1988); Ojo de Pez (novela, Planeta, 1990) y Equinoccio (USB, 2006); Novela Nostra (ensayo FUNDARTE, 1991); El duende que dicta (ensayos, Caja Redonda, 1998); De raposas y de lobos (novela, Alfaguara, 2001); Al filo de la vida (relatos, Bid & Co. Editor, 2004). Ha obtenido el Premio 'Interamericano' de cuento (1971); Premio municipal de literatura del Distrito Federal (1974); Premio único Bienal de literatura 'José Rafael Pocaterra' (1984); Premio único de ensayo 'FUNDARTE' (1989); finalista del Premio internacional de novela 'Rómulo Gallegos' (1991), entre otros reconocimientos. Sus obras, traducidas a varios idiomas, forman parte de diversas antologías y son ampliamente estudiadas en las universidades nacionales y del exterior, dando origen a tesis de grado y postgrado. Antonieta Madrid ha sido Profesora (Ag.) en la Escuela de Letras de la UCAB; en la Cátedra Andrés Bello, University of the West Indies (UWI), Cave Hill Campus, Barbados y Jefe del Taller de Narrativa del CELARG. Ha viajado extensamente por el mundo y ha desempeñado cargos diplomáticos en las embajadas de Venezuela en Argentina, Grecia, R.P. China, Polonia y Barbados; y en el Servicio Interno de la Cancillería, como Ministro Consejero. Desde 1971, Antonieta Madrid ha publicado más de cuatrocientos artículos de crítica literaria y otros temas culturales, además de relatos, ensayos y fragmentos de novela en diarios y revistas nacionales y extranjeras. Entre 1982 y 1988 fue colaboradora regular de la Página de Opinión (Col. Vuelta de Hoja) del diario El Nacional, Venezuela.

viernes, 13 de marzo de 2009

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

Disonancias definitivas es el blog que desde Chile nos ofrece Álvaro Carreño, violinista, pero que hace sus pinitos con las letras por aquí. También reflexiona sobre los hechos más cotidianos y podemos ver algún vídeo musical. Está idexado por sus temas particulares y tiene un buen puñado de enlaces interesantes.

Descontexto es el blog de una revista impresa en Chile, del mismo nombre. Aquí, sus dos redactores cuelgan artículos que, por unas cosas u otras, no metieron en la edición en papel. Está indexado con etiquetas de lo más variadas, desde fútbol a poesía. Una de sus especialidades es la literatura actual chilena.

Archivo Bolaño
es el lugar ideal para los amantes del malogrado escritor chileno, que tanto éxito está teniendo, sobre todo, en Estados Unidos. Aunque también, claro, en los países de habla hispana. Está recopilando todo tipo de información sobre su vida y su obra. Su creador es el chileno Carlos Almonte.

Terror y cultura online es un blog editado desde diversos países de Hispanoamérica. Su autor no aparece, pero encontraremos una gran variedad de artículos sobre todo tipo de asuntos de actualidad, también poemas y relatos. Se hace difícil ver en este blog dónde empieza la ficción y donde termina la realidad (y viceversa).

Relatos de bolsillo es una web especializada en microrrelatos. Tan especializada que todos son del mismo autor, Míchel. Los escribe desde Madrid (España). Cada pequeño texto viene acompañado por fotografías o ilustraciones muy bien elegidas. En su columna lateral hay algunas direcciones de interés.

. es el nombre o encabezamiento (sí, .) que lleva un blog fundamentalmente poético, fundamentalmente poesía escrita por mujeres, que edita a caballo entre Santiago de Compostela y Madrid la poeta Ana Cibeira. Tiene mucha información y constantemente actualizada sobre eventos de poesía. Y muchos, muchos enlaces de interés. Está escrito en gallego, pero ya sabéis que eso no es ningún problema.

miércoles, 7 de enero de 2009

Juan Carlos Vásquez, director de 'Herederos del caos', entrevista al escritor venezolano Alberto Jiménez Ure

¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos...?
Soy, entre los hijos de "la primera" (Eva), un desterrado. En la actualidad, mi único arraigo está representado en la figura de mi hija Venus (de sólo 12 años). Territorialmente, soy un desarraigado: un fustigado e incomprendido apátrida. En cambio, mi pequeña y yo somos aliados. Vivimos solos: soy su padre y su madre, su custodio, cobijo y quien ilumina su sendero. Por otra parte, admito que me agrada ser leído. Me divierte mucho, me intriga ad infinitum. Entre mis lectores y yo existe un tácito pacto para sempiternamente hibernar la disputa o comunión que pretendía emboscarnos. No doy a nadie mis libros cuando están en fase prenatal o evolutiva. Empero, ya publicados me place obsequiarlos a personas que presumo les gusta leer. Bebiendo licor en tascas, ocasionalmente discuto con intelectuales sobre literatura y política. Igual sobre la filosofía: esa, "la impúdica", mi alma mater. Y sobre Deus y el demonio, que sí existen. Alrededor de Abraxas, que también vive y al cual todos conceden audiencia por su investidura de vieja data.

¿Con qué género te identificas mas?
Los críticos literarios y quienes suelen analizar mis textos en los claustrofalaces de la educación media o superior afirman que soy, fundamentalmente, un narrador. Quizá por esa causa, yo debería comulgar con ellos y decir que me identifico más con la novela o cuento. Pero, en mi defensa frente al fraude ante el cual nunca capitularé, admito que no tengo una "partida de nacimiento oficial" respecto a géneros literarios. Durante mi niñez, escribí distinto a lo que me exigían en la escuela. A veces formulé ideas, pero igual expelí mis tormentos. En otros instantes vertí al papel invenciones quizá "macabras". No eran tiempos de "procesadoras de palabras" y la ficción manuscrita era un supremo acto ritual, tanto como hoy lo es propagar historias o pensamientos mediante la tecnología multimedia. De ese modo desahogaba mis miedos infantes, mi indefensión y profundo desarraigo que jamás se revertiría en mi existencia.

¿Qué te sirve de fuente de inspiración?
Mi "perversa" psique, mi percepción de una realidad pródiga en sucesos "malignos", mis vivencias, mis lecturas filosóficas, las "abominaciones" de la especie menos inhumana a la cual parece que pertenezco y que jamás cesan, mis bienaventuranzas y tragedias.

¿Qué diferencia hay entre tus primeras obras y las más recientes? ¿Cómo definirías tu evolución?
Similar a los espermatozoides que tras la falotración son eyectados para competir por fecundar un óvulo, mis libros no parecen diferir mucho en curso del tiempo. Están diseminados. Unos parecen más tenebrosos, otros más filosóficos o perturbadores de conciencias. Fueron expulsados de mi hereje y profana mente, con obvios propósitos de fecundación. Si fracasan o tienen éxito, ello no exterminará al embrión.

Hay libros que siempre recordamos a lo largo de la vida, ¿cuáles conservas en tu memoria?
Cuando no soy quien los recuerda, me los recuerdan los lectores: las novelas Aberraciones, Adeptos, Facia y Desahuciados. Mis libros de cuentos intitulados Suicidios, Abominables, Macabros y Maleficio. Mis enunciados poéticos Luxfero, Lucubraciones, Revelaciones, Deus y Aciago. Mis Pensamientos profanos, Epitafios, Pensamientos dispersos…

¿Qué estás leyendo actualmente y por qué?
Tengo interés en conocer lo que escriben los más jóvenes y en leer ensayos de profesores universitarios (Los hijos de Acteón, de Mantilla Chaparro, por ejemplo). Siempre releo a filósofos clásicos como Schopenhauer, Mill, Nietzsche, Proudhon, Marx, Cappelletti, Sartre, Séneca y otros. Hace poco leí El niño que fui, de Saramago (no me gustó, muy frívolo). Un libro de una chica (Marie Josue Saintux) que afirma ser mi discípula, y que me impactó, titulado Mundo inmundo. Me encanta la generación de relevo de los Herederos del caos que conformamos los hacedores nacidos a partir de la mitad del siglo XX, y que, durante el alba del XXI, todavía podemos ser, mediante nuestros escritos, "a la humanidad lesivos o venerables". Qué importará a los desahuciados del mundo.

¿Tienes planes, alguna obra nueva?
Tengo inéditas dos novelas breves: Escorias (leer) y Decapitados. La antología máxima de mis cuentos, titulada Absurdos, y El despotismo (ensayo) que me gustará publicar durante el 2009. Fueron escritos entre los años 2007 y 2008. No escribiré durante varios meses, porque me siento intelectualmente fatigado y porque el nefasto ambiente político venezolano me inquieta u ofusca.

En tu trayectoria como escritor, ¿cuales han sido las trabas y los procesos mentales que han desligado todos los inconvenientes para que tu obra fluctúe con propiedad?
Mis días infantes fueron felices, aun cuando plagados de "espectros" de mi imaginación, en un campo petrolero venezolano. Mi pubertad no fue tan apacible y estuvo expuesta a los peligros de la pre-iconoclastia que finalmente daría fama al desenfreno e irreverencia de los jóvenes de la famosa década de los años setenta (siglo XX, claro). Mi adolescencia fue sitiada por los alucinógenos, el rock, la disipación sexual, lecturas filosóficas, el 'hessenianismo', 'sartrenianismo', 'camusianismo', 'millernianismo', 'beatlesianismo', the peace and love, la ruptura y ningún concilio con quienes emprendieron guerras mundiales (había que esputar contra las ideas imperantes). Mi edad adulta ha estado signada por una responsabilidad que no pretende exculparme. Trabajé durante casi treinta años en una de las universidades venezolanas mas vetustas, venerables, nunca senil, de origen clerical. Estoy en situación de "retiro legal", pero todavía mantengo cierta presencia en sus recintos.

¿Qué opinas de la literatura venezolana, algún autor que desearías comentar?
La venezolana es una nada reprochable literatura, parida por talentosos escritores: algunos de los cuales, inexplicable e inexcusablemente, se han colocado en decúbito frente a quienes capitanean ese insulto a la inteligencia denominado "Revolución": que no gobierna para el vulgo sino que inflige, que fortuitamente lastima, manipula con inmoral propaganda, infecta conciencias y tima a los ingenuos e ignorantes.

La "Revolución venezolana" es una chatarra ideológica producto de inteligencias abortadas durante los siglos XVIII y XIX, y que, eufemísticamente, pretenden difundir bajo el nombre de socialismo del siglo XXI. Si menciono uno, dos, tres autores venezolanos que me persuaden (…). Si lo hago, quienes no sean incluidos en mi sumario podrían sentirse aludidos. No me interesa querellarme con canallas, con quienes capitulan por mendrugos, fatua figuración pública o por cobardía. No es lícito inclinar volitivamente la cerviz frente a criminales con poder de mando político.

¿Cómo nace tu obra Escorias?
Se trata de una novela rigurosamente existencialista, con algunos elementos que estigmatizan mis ficciones y que críticas como la profesora costarricense Shirley Yorleny Montero Rodríguez califica como post-modernos. Mi edad y mis depresiones me han convertido en una persona más vulnerable, motivo por el cual mis experiencias con los personajes que protagonizan en Escorias me afectaron tremendamente. Al extremo que intenté suicidarme un par de veces, con sobredosis de antidepresivos mezclados con licor. Anhelé se me oficiara un tedeum.

Dentro de la novela vemos un fuerte referente en el alcohol, ¿lo utilizas para escribir?

No, nunca escribo cuando bebo. Tampoco platico con Baco todos los días. Puedo dejar de libar durante meses. No rindo culto a la bohemia. Quise consagrarme al ascetismo, pero me gustan las mujeres.

Dicen que leer un libro es iniciar una aventura y dejarse en manos de un guía que te conduce a un lugar por descubrir. ¿A dónde se puede llegar de la mano de Alberto Jiménez Ure?
Si no está psíquica e intelectualmente alerta, quien me lea con excesivo apego podría estar cometiendo un gravísimo error. En cualquier calle, me ha ocurrido toparme con jóvenes que se han arrodillado ante mi para llamarme Luxfero y ello me produce estupor.

En una frase de tu obra La vindicación del caos, dices: Aquí estamos La Naturaleza y yo: En el Panorama de la Literatura Venezolana, Un hacedor que inspira suspicacias Y murmuraciones malsanas. ¿De alguna manera te sientes excluido?
No excluido. Me siento sistemática y absurdamente difamado, inculpado por cometer una literatura distinta y descarnada. No soy el monje, monstruo o degenerado que irrumpe en las tramas de mis novelas o cuentos. Frente a mi narrativa, soy el pontífice que se aparta. Pero, si adhiero a mis enunciados poéticos. Ese soy. Ya no narrador omnisciente, sino quien no teme a las yinieblas cuando forzosamente transita por la jurisdicción de los que andan por el mal sendero.

¿Has tenido algún maestro indiscutible?
No. Nadie, jamás, se atrevió a ser mi "maestro". Pero, durante mi iniciación literaria pública, tuve el padrinazgo de Juan Liscano. Fue un notable poeta y ensayista venezolano de gran prestigio internacional. Amigo e interlocutor de Octavio Paz, Cabrera Infante, Neruda, Borges, Bioy Casares, Victoria Ocampo, Vargas Llosa, Otero Silva, Carlos Fuentes, Reinaldo Arenas, Alejo Carpentier, Uslar Pietri, Rómulo Gallegos (…) Fue asesor de algunos presidentes de Venezuela y pertenecía a una familia de pudientes, de propietarios de bancos.

¿Qué consejos darías al lector de esta revista, hombres y mujeres con ganas de reflejar sus propias historias?
Que no tiene sentido ser un hacedor maquillado y temeroso. No importa qué pueda suceder o qué consecuencias pudieran generar nuestras invenciones o testimonios, nuestro librepensamiento. Los escritores no tenemos por qué ser culpables cuando procedemos guiados por la Razón Inmutable.

Regálanos unas últimas palabras sobre cualquier tema que te interese...
Durante los siglos VII-IV a. de C. los intelectuales griegos versificaron sus reflexiones y se produjo, sin interdicciones, el parto de ese objeto de la discordia que en nuestra realidad y tiempo conocemos como (Literatura) Poesía. Todos los textos eran escritos en versos y tenían rasgos épicos. La guerra por la dominación entre poblaciones fijaba esos cantos, esas formulaciones. Al cambio de las cosas, queda explícita su inmortalidad.

Juan Carlos Vásquez, director de la revista Herederos del caos.

viernes, 9 de mayo de 2008

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

El escritor peruano Iván Thays nos ofrece su blog Moleskine literario, en el que nos ofrece numerosa información literaria, con artículos sobre las más variadas literaturas. Y aunque no está indexada, tiene un buscador interno. En su blog roll encontraremos enlaces muy interesantes.
En una completa web se nos muestra también la escritora costarricense Laura Quijano. Allí nos habla de sus libros, de sus quehaceres cotidianos, de la literatura que lee y le gusta, de cine y un montón de cosas más.
Y ahora un escritor venezolano: Marco Tulio Gentile, en cuyo blog podremos encontrar todo lo que necesitamos saber sobre los libros que ha publicado, sus novelas, poemas y relatos. Y eso es todo lo que tiene el blog.
Un nuevo escritor venezolano, esta vez afincado en EEUU, es Juan Carlos Vasquez, director de la revista Herederos del caos, nos muestra su blog Arquetipos de mi yo. No tiene demasiadas entradas y no se actualiza, pero puede ser una mirada rápida para acercarnos a la poesía de este autor.
El poeta mexicano afincado en España José Antonio Banda nos muestra su poética en su blog Destino / Aprendiz / Oficio de poeta. Tiene un curioso apartado de taller literario donde podemos ver la evolución de algunos de sus poemas mientras los trabaja.