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sábado, 25 de julio de 2026

Poema del día: "Consumación", de Eunice Odio (Costa Rica, 1919-1974)

Tus brazos
como blancos animales nocturnos
afluyen donde mi alma suavemente golpea.

A mi lado,
como un piano de plata profunda
parpadea tu voz,
sencilla como el mar cuando está solo
y organiza naufragios de peces y de vino
para la próxima estación del agua.

Luego,
mi amor bajo tu voz resbala,

Mi sexo como el mundo
diluvia y tiene pájaros,

Y me estallan al pecho palomas y desnudos.

Y ya dentro de ti
yo no puedo encontrarme,
cayendo en el camino de mi cuerpo,

Con sumergida y tierna
vocación de espesura,

Con derrumbado aliento
y forma última.

Tú me conduces a mi cuerpo,
y llego,
extiendo el vientre
y su humedad vastísima,
donde crecen benignos pesebres y azucenas
y un animal pequeño,
doliente y transitivo.


II

Ah,
si yo siquiera te encontrara un día
plácidamente al borde de mi muerte,
soliviantando con tu amor mi oído
y no retoñe…

Si yo siquiera te encontrara un día
al borde de esta falda
tan cerca de morir, y tan celeste
que me queda de pronto con la tarde.

Ah,
Camarada,
Cómo te amo a veces
por tu nombre de hombre

Y por mi cuello en que reposa tu alma.

Eunice Odio, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 3, agosto 2021, Chile).

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lunes, 22 de junio de 2026

Poema del día: "Posesión en el sueño", de Eunice Odio (Costa Rica, 1919-1974)

Ven
Amado

Te probaré con alegría.
Tú soñarás conmigo esta noche.

Tu cuerpo acabará
donde comience para mí
la hora de tu fertilidad y tu agonía;
y porque somos llenos de congoja
mi amor por ti ha nacido con tu pecho,
es que te amo en principio por tu boca.

Ven
Comeremos en el sitio de mi alma.

Antes que yo se te abrirá mi cuerpo
como mar despeñado y lleno
hasta el crepúsculo de peces.
Porque tú eres bello,
hermano mío,
eterno mío dulcísimo.

Tu cintura en que el día parpadea
llenando con su olor todas las cosas,
tu decisión de amar,
de súbito,
desembocando inesperado a mi alma,

Tu sexo matinal
en que descansa el borde del mundo
y se dilata.

Ven
Te probaré con alegría.

Manojo de lámparas será a mis pies tu voz.

Hablaremos de tu cuerpo
con alegría purísima,
como niños desvelados a cuyo salto
fue descubierto apenas, otro niño,
y desnudado su incipiente arribo,
y conocido en su futura edad, total, sin diámetro,
en su corriente genital más próxima,
sin cauce, en apretada soledad.

Ven
Te probaré con alegría.

Tú soñarás conmigo esta noche,
y anudarán aromas caídos nuestras bocas.

Te poblaré de alondras y semanas
eternamente oscuras y desnudas.

Eunice Odio, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 3, agosto 2021, Chile).

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martes, 16 de diciembre de 2025

Poema del día: "Crónica para unos niños pioneros", de Alfonso Chase (Costa Rica, 1944)

Estos monstruos pequeños
de cabezas diminutas e ideas extrañas.
Esos vagabundos de las buhardillas, desarmadores
de muñecas, los asesinos de insectos y los acusadores de los padres.
Los niños, los inocentes de toda conversación,
los pálidos testigos del coito, los ratones primarios de las alacenas,
y los encumbradores de ideas dulces como la mermelada.
Estos dueños de misteriosos territorios, de invisibles insectos
que ingieren en silencio, despeinadores de la mañana
y dueños del sol y la tristeza.
Los fumadores en los excusados y los espías de una Cía familiar,
los únicos subversivos de todos los sistemas,
los hacedores de muertes y los domadores del agua.
Sí, los niños, estos monstruos que se arrastran por el piso
en carreras de insectos y esconden las pipas
o se burlan del tiempo.
Y, claro, los niños, los memoriosos y los puercos,
diciendo las malas palabras en las noches
y espiando a las primas en los baños. 
De la gran selva de las ideas los únicos claros hasta la médula
y por lo tanto los salvados y los verdugos de la hipocresía de los padres.
Y, claro, las niñas de lacitos claros e ideas cortas pero certeras,
pequeñas fecundadoras de todos nuestros pensamientos,
hermosas o quizás feas, pero dulces en el recuerdo
y extendidas sobre los años.

Alfonso Chase, incluido en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).


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miércoles, 12 de noviembre de 2025

Poema del día: "Lucha de clases en el seno de un pequeño burgués", de Virginia Grütter (Costa Rica, 1929-2000)

La muerte fue angustiosa.
Sucedió poco a poco,
No de golpe.
O sea que fue por mucho tiempo
Un extraño cadáver que vivía por partes
O un vivo muerto a plazos.
Mas cuando se hubo muerto por completo
Comenzó a vivir, aunque
Arrastrando pedazos de carroña
Y el aire ya le olía
No a mierda sino
A aire, simplemente.

Virginia Grütter, incluido en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).


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miércoles, 8 de octubre de 2025

Poema del día: "El polvo", de Eunice Odio (Costa Rica, 1919-1974)

                                       A José Urtecho

                          I

Con un impulso detrás de mi lengua
os lo presento a él,
al desatado,
al desterrado,
entre los nimbos cojo,
por entre los sagrados líquidos pastando.

A ese polvo díscolo,
a ese de carnaciones conmovidas
que se calza una flor en los tejados
tímido,
asombrado,
delgadamente trémulo,
para ir al trigo en vegetal visita.

A ese, al polvo,
que se finge deudor de las colinas,
a él, poseedor inasible,
al copulador mágico,
a ese, al díscolo,
con cien vientres y un gemelo idéntico a sí mismo.
Os presento al polvo
con todo el corazón en bandolera,
impúdico,
cabrón,
ofreciéndose;
al polvo,
con su familia casta y levantada en armas de la mañana;
a ese con el aliento a ras del viento,
que se va con los tranvías escolares de las siete
y que a la hora del pan vuelve la cara;
al polvo limpio
con su cuerpo pegado a la azucena
y a lo largo del ser,
una ciudad con niños y enramadas.

¡Mírenlo!
Cierren las puertas,
¡vigílenlo!
¡Es el polvo que llega con todas las Cármenes por el aire!
¡Es el polvo que despierta a los varones, desde que nacen!
Es el polvo que viene correteando arcángeles
insumisos, largos, divididos en rayos inextinguibles.
Es el polvo cayendo desde su párpado, sonoro y sonrosado;
asomándose al cuerpo de Clarisa,
poseyendo el espejo celeste de Rosario;
es el que se hace oír por el varón más bello
y el más amado de la floresta.
Yo os presento al polvo
agradecido a la materia que lo traslada
y lo hospeda, en sus brillantes luces matutinas;
yo os lo presento encendido,
atándose al color del cielo llano,
disimulando el paso parecido a las alas,
abriéndose de frente como un árbol,
acechando los senos de las mujeres,
como un hombre con el sexo manchado;
atisbando al muchacho que duerme
con su ciudad, su cuerpo y su doncella.
¡Ahí viene, total!

¡Qué miedo en andas de fragancia nueva!
¡Qué terror de blancura desvestida!
¡Qué miedo el del aroma levantado!

¡Amárrate los ramos, azucena,
que viene el polvo y te origina el sexo
blanco y denso!
¡Que viene el polvo y te sacude el alba!

¡Almendro, almendro!
El polvo viene a poseer tu estirpe y tu alegría.
Y violará tu piel,
y morderá tu especie con sus dientes fecundantes
y cubrirá tus flores con su tacto solar.
Toda tu melodía será invariable y suya.


                          II

Con un impulso detrás de mi lengua
os presento a este múltiplo del día,
dulce como los niños sonando bajo el sol,
hombre fuerte y rendido,
hombre puro y desnudo,
hecho de inmediaciones sucesivas
y de generaciones de su carne.
Os lo doy
enjuto,
húmedo,
díscolo,
cabrón,
y si nadie lo ama, aquí donde lo doy,
en el mundo secreto lo ama el viento.

                                 17 de marzo de 1946,
                                 Granada, Nicaragua.

Eunice Odio en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).


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viernes, 5 de enero de 2024

Poema del día: "Dos prolegómenos para una canción", de Eunice Odio (Costa Rica, 1919-1974)

I
En mi oído se reclina el agua.

No se desploma, no,
que tiene mi corazón
anchas ventanas,

y en mi oído

reclinada

el agua

corre
por dentro
y canta.


II

Se oye el agua reclinándose
en el musgo.
Es la semilla alegre
del agua
que descansa
o el día hilando
el pequeño desnudo
de los pájaros.
Se oye el cristal agreste
desatando en el alba
su corriente,

es el rocío que hiere
con su pata celeste…

…escucha

se ha quedado sola como mi desnudez
la rama.

Es que regresa al aire la azucena,
es que cae el aroma

¡calla!

que en mi oído reclinada

el agua

canta.

Eunice Odio en Este es el bosque: 25 poemas (Editorial La pollera, Chile, 2021, ed. de Vicente Undurraga).

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jueves, 30 de noviembre de 2023

Poema del día: "Declinaciones del monólogo", de Eunice Odio (Costa Rica, 1919-1974)

I
Estoy sola,
muy sola,
entre mi cintura y mi vestido,
sola entre mi voz entera,
con una carga de ángeles menudos
como esas caricias
que se desploman solas en los dedos.
Entre mi pelo, a la deriva,
un remero azul,
confundido,
busca un niño de arena.
Sosteniendo sus tribus de olores
con un hilo pálido,
contra un perfil de rosa,
en el rincón más quieto de mis párpados
trece peregrinos se agolpan.

II
Arqueándome ligeramente
sobre mi corazón de piedra en flor
para verlo,
para calzarme sus arterias y mi voz
en un momento dado
en que alguien venga,
y me llame...
pero ahora que no me llame nadie,
que no quepo en la voz de nadie,
que no me llamen,
porque estoy bajando al fondo de mi pequeñez,
a la raíz complacida de mi sombra,
porque ahora estoy bajando al agónico
tacto de un minero, con su media flor al hombro,
y una gran letra de te quiero al cinto.
Y bajo más,
a las inmediaciones del aire
que aligerado espera las letras de su nombre
para nacer perfecto y habitable.
Bajo,
desciendo mucho más,
¿quién me encontrará?
Me calzo mis arterias
(qué gran prisa tengo),
me calzo mis arterias y mi voz,
me pongo mi corazón de piedra en flor,
para que en un momento dado
alguien venga,
y me llame,
y no esté yo
ligeramente arqueada sobre mi corazón, para verlo,
y no tenga yo que irme y dejar mi gran voz,
y mi alto corazón
de piedra en flor.

                                             Marzo, 1946
                                             San José, Costa Rica

Eunice Odio en Este es el bosque: 25 poemas (Editorial La pollera, Chile, 2021, ed. de Vicente Undurraga).

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jueves, 26 de octubre de 2023

Poema del día: "Si pudiera abrir mi gruesa flor...", de Eunice Odio (Costa Rica, 1919-1974)

      Yo no me dejaré humillar por las cosas irracionales:
      penetraré lo que hay en ellas de sarcasmo hacia mí;
      haré que las civilizaciones y ciudades se me rindan.
                                                                         Whitman

                   En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre
                   no quiero acordarme.
                                                                        Cervantes

                                                Anita andaba en el sueño
                                                con zapatos de vigilia,
                                                ¡ay, Anita, por tus pies,
                                                te van a negar el día!
                                                                                E.O.

Si pudiera abrir mi gruesa flor
para ver su geografía íntima,

su dulce orografía de gruesa flor:
si pudiera saltar desde los ojos

para verme, abierta al sol,
si no me golpeara de pronto, en la mejilla,

esta reunida sombra,
esta orilla de silencio

que es lo que ciertos pañuelos a la lágrima,
un aposento blanco, descubierto.
Si pudiera quedarme abierta al sol
como el sencillo mar;

y alta, recién nacida hija del agua,
creciera mi color al pie del agua.

¿Por qué no he de poder desnudarme los pies
en una casa en que los alfabetos ascienden

por el labio a la palabra, y en que duendes de menta,
sirven té verde y florecida sombra?

Por qué no he de poder
desnudarme los pies en una casa

en que todos los días
un año desviste su estatura melancólica,

y en que la costa azul de un relicario
guarda el retrato de un vecino de mayo que se ha ido.

Sin embargo,

no puedo desnudarme los pies en esta casa,
ni poner sobre la mesa el corazón.

Pero puedo abrirme como una flor,

y saltar desde los ojos para verme,

abierta al sol.

                                                     Junio 12, 1946
                                             Granada, Nicaragua

Eunice Odio en Este es el bosque: 25 poemas (Editorial La pollera, Chile, 2021, ed. de Vicente Undurraga).

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martes, 21 de septiembre de 2021

Poema del día: "A 100 km/hora", de Carmen Quintero Valverde (Costa Rica, 1988)

Los faros se prenden
en el mar de secreciones nocturnas.
Sobre la arena del desierto
trepa la luna azul.
¿Viste la sombra?
En la pizarra está mi sueño:
el muchacho con cuernos
lame mi frente.
Despierto asustada con
cuerpos rotos en el firmamento.
Apegados al pecho de los perros,
nos duele morder y
succionar.
Hace unos años,
desde el último piso,
vi la ciudad desierta,
insignificante…
El pájaro termina su cena,
acaricia su cuerpo.
Lacerado por alambres,
en la cima, él le dijo
—Todo esto te daré—,
pero… ¿cómo lo iba a desear?
¡La tierra parece más seca!
Vimos los grandes reinos,
pero todo está muerto.
Bajé del monte,
me acerqué a un cementerio.
La tumba de mi abuelo era la más pequeña,
la más pobre,
la tierra trenzaba sus mandíbulas.
—Todo esto te daré, si postrado me adorares—
Pero, ¿cómo lo podría desear?
Sueños de ángeles de collage
adheridos a su cabello.
Lo encontré
en el suelo de un baño público
y mis manos llenas de mugre.
Yo, joven y terco,
hombre mujer,
vi mi género arrancado
y los ángeles violándolo.
En la mesita de noche está escrito
a 100 km por hora
ha caído el hijo,
¡perdido!
en una bolsa de escarcha,
¡hasta asfixiarse en brillo!
Se corroe mi farsa,
mis labios de cobre.
Cien años a 100 km por hora.
¿Qué me queda?
¿Vas a lanzarte?
¡Ese es el número!

Carmen Quintero Valverde, incluido en Defender la palabra: 22 poetas de Costa Rica (Buenos Aires Poetry, Argentina, 2019, selec. de Carolina Quintero Valverde).

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miércoles, 11 de agosto de 2021

Poema del día: "Secretariat", de Sebastián Arce Oses (Costa Rica,1986)

A menudo
usamos la metáfora
de que somos
caballos de carrera

me aterra la idea
de pasar una vida
corriendo sin saber por qué

creo en el movimiento
pero las apuestas
que pesan sobre nuestro número
me arrebatan la cordura

no me imagino
como un caballo al que Bukowsky
apuesta su próxima botella
ni siquiera me imagino
atando mis tenis para correr por el barrio

tampoco declaro
que sea dionisiaco
el tipo que asume su barriga
como portavasos

tan solo digo
que me cuesta asumir
el mandato de las riendas
la competencia que te arroja
como una granada

Ignoro el lugar donde explotaré

no quiero llevar a nadie
en mis espaldas
si no habla mi lenguaje
de oprimidas libertades

si corro
que no sea en un circuito
de billetes y expectativas

que solo baste el reloj
tranquilo de mi respiración
el viaje sin ruta aparente
como el paseante que sale sin mapas
para perderse
en una ciudad nueva

Sebastián Arce Oses, incluido en Defender la palabra: 22 poetas de Costa Rica (Buenos Aires Poetry, Argentina, 2019, selec. de Carolina Quintero Valverde).

martes, 13 de julio de 2021

Poema del día: "Cielo visto en anamórfico", de Pablo Segreda Johanning (Costa Rica, 1985)

El cielo como invento antiguo
indigente
cruzado por aviones y plegarias
el cielo presente entre las sábanas
incendiario
abriendo surcos
derramándose en las grietas
el cielo como vestigio del aliento
paladar ausencia grito
cruzando fronteras y epigramas
el cielo como calamidad
como fantasma
el cielo respirando en tus pulmones
neumotórax
dedicándose a la muerte
abrazando el fin
el cielo haciendo eco en tu diafragma
agitando excusas y caídas
el cielo como proverbio:
dejad que los niños vengan a mí
sin alas abiertas
a la espera
de sueños imposibles
el cielo acosado
por zepelines lentos
y preguntas
el cielo
así
de repente
tan colosal
tan sospechoso
como papalote levitando entre tus ojos
conspirando contra una cursilería
olvidada en el viento
el cielo soplando en tus entrañas
murmurando una mañana
en tus axilas
el cielo aquí y allá
tan poca cosa
tan distinto de nosotros
como el aire mismo
hecho eternidad

Pablo Segreda Johanning, incluido en Defender la palabra: 22 poetas de Costa Rica (Buenos Aires Poetry, Argentina, 2019, selec. de Carolina Quintero Valverde).

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domingo, 13 de junio de 2021

Poema del día: "Silencio por favor", de Silvia Piranesi (Costa Rica, 1979)

Huesos que ya no están donde los dejaste. Clavos y demás herramientas no funcionan. Todo suena, los pájaros heridos, las ramas secas, los ojos viejos en medio del colchón, todo suena a esta hora. Debería escapar cuando jugás a cortarme en pedazos alguna carne para ponerla en el sartén. Sonidos secos, hechos con vidrio. Colocamos oídos en todos los rincones, dentro de los bombillos, detrás de la lavadora, en los cepillos para el pelo o los dientes, en cada interruptor y alcantarilla. Los traemos al centro de inmediato. En cada vértebra hemos colocado un dispositivo del futuro, hace un sonido constante que los reúne a todos, los almacena, los clasifica, pero no siempre escuchamos, no siempre mantenemos la postura. A veces son agudos, engañosos, pero eso no nos alegra. Eso sólo nos amortigua.

Silvia Piranesi, incluido en Defender la palabra: 22 poetas de Costa Rica (Buenos Aires Poetry, Argentina, 2019, selec. de Carolina Quintero Valverde).

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martes, 11 de mayo de 2021

Poema del día: "Carbono 14", de Guillermo Acuña González (Costa Rica, 1969)

I
Iremos a recrearnos,
Vestidos de noche.
Seremos barco
En cualquier madera.
Llegaremos a sus costas,
Como sea.

II
Quiso
Desbaratar el sonido
De la métrica.
Ese bolero incompleto
Le enseñó
A salir de los colores
Sin hacer ruido.

III
Hay arenas
Que se baten
Con todas sus fauces.
Las edades son eso
Que somos:
El vidrio,
Su temperatura,
El cuerpo impreso a su sombra. 

Guillermo Acuña González, incluido en Defender la palabra: 22 poetas de Costa Rica (Buenos Aires Poetry, Argentina, 2019, selec. de Carolina Quintero Valverde).

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sábado, 10 de abril de 2021

Poema del día: "Llueven pájaros...", de Arabella Salaverry (Costa Rica, nacida en Nicaragua, 1946)

Llueven pájaros
Azotan las ventanas

Pájaros que son ángeles agobiados

Llueven pájaros
los tejados repiquetean mientras los pájaros
golpean contra el claro de luna

llueven ángeles
que son pájaros
para hablarnos desde el grito infernal
de su caída

llueven pájaros
saetas
flechas malheridas
llueven pájaros
habitantes desmesurados de las nubes

Estos pájaros que suelen ser ángeles
lloran este planeta que arderá
quemado por nuestro propio desatino

Estos ángeles que suelen ser pájaros
se llenan la garganta con arena
mientras escupen fuego

Sus palabras son entonces pedernales
que nos golpean desde la arremolinada soledad
de la ceguera

Arabella Salaverry, incluido en Defender la palabra: 22 poetas de Costa Rica (Buenos Aires Poetry, Argentina, 2019, selec. de Carolina Quintero Valverde).

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viernes, 19 de marzo de 2021

Poema del día: "La leyenda del beso", de Julieta Dobles Yzaguirre (Costa Rica, 1943)

Surgió en la radio:
zarzuela que resiente el tiempo
y los mitos ya prescritos
de condes y gitanos.
Iba a girar la perilla mordaza
frente a la caducidad del argumento,
cuando surgió, inmortal,
la música que mi padre amó.
Aquella cuya belleza no desaparece
porque es como la luna,
eternamente móvil,
inquieta y majestuosa,
rítmica y azulada.

Y la dancé, solitario vaivén,
junto a la presencia amada entre las notas:
mi padre alborozado por la música
que reflejaba orígenes y huellas.

encuentro con el amor sin adjetivos,
suspiro agradecido a la vida primera,
a la herencia infinita,
a la conjugación de alientos y de voces
de mi familia emigrante de dos siglos,
que aún recorre con delicia
esa música hispánica,
que nos canta en la sangre.

La vicisitud caduca,
el argumento envejece,
las fórmulas caen en el vacío
de los años y la palabra muerta,
pero la verdadera música,
y la poesía que trasciende,
hermosas emociones
de la belleza plena,
permanecen y enraízan
en lo humano,
árbol eterno del espíritu,
interminable cepa
de lo amado.

Julieta Dobles Yzaguirre, incluido en Defender la palabra: 22 poetas de Costa Rica (Buenos Aires Poetry, Argentina, 2019, selec. de Carolina Quintero Valverde).

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viernes, 7 de noviembre de 2014

Poema del día: "I-D-U", de Max Jiménez (Costa Rica, 1900-1947)

                                       Para Aviles Ramírez
La i, es un mástil sin velas;
batuta de una iglesia
en el ritmo de estrellas.
En i, ríen de nosotros
los otros que se olvidan
que están sobre la tierra.

La d, es gran señora
soportando su vientre:
preñez de aristocracia.

La U, es noble imán
que habita en la laguna
cuando riela la luna...

La Ñ, es una N
que ha levantado el vuelo.

La S, sensible sensitiva
como un trazo de sierpe.

La K, habla en kaki,
y hace pose de kanguro.

La e, vieja achacosa.

La a, es lo que somos.

En la T, murió Cristo;
de angustias es teatro.

La X, son los caminos
que nos parten la vida,
X placer
llevo en mi nombre.

La Q no está resuelta
es más incógnita que X.

La L, es todas, todas,
las heridas de la tierra:
y de lanzas y puñales...

La C, está incompleta.

Por debajo de la M
pasan todos los ríos de la tierra.

La O, es la tragedia;
risa hueca de payasos:
¡Oh, admirable,
sucesión de tragedias!
o, pupilas eternamente
abiertas de los muertos...

Max Jiménez en Sonaja (1936), incluido en Poesía centroamericana y puertorriqueña. Antología esencial (Visor Libros, Madrid, 2013, ed. de Selena Millares).

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martes, 28 de diciembre de 2010

Marco Tulio Gardela nos habla de 'Casa Guanacaste', antología del poeta costarricense Miguel Fajardo Korea

Guanacaste es sólo luna, pero el guanacasteco es quien le otorga su luz. Y, precisamente, Miguel Fajardo Korea se ha constituido en vértice luminoso de esta Casa Guanacaste (Uruk Editores, San José, 2010) que habita con certeza de asombro y fervor cotidiano.

Poetiza acontecimientos cardinales de la historia provincial, como el puño inclaudicable del Partido Confraternidad Guanacasteca y su caudillo, el doctor Francisco Vargas Vargas, la valentía sin cerrojos del Batallón de Moracia, el oro colosal e infame de las Minas de Abangares, la fe cumbre de la Anexión, la guanacastequidad, la Casa Gobernación de Guanacaste, la Independencia del Partido de Nicoya.

La identidad guanacasteca se patentiza desde el torrente ancestral de la Gran Nicoya, con su cultura autóctona, plena de grandeza y de ecos sempiternos, donde el poeta se “piensa chorotega”. El manantial del paisaje inunda nuestros ojos, con el Tempisque, Cuajiniquil y Puerto Soley, en majestuoso canto nacido en la vastedad del espíritu, que florece con susurros de infinitud.

Los poemas concernientes a músicos estelares de la pampa, son configurados como la conciencia de un espacio-tiempo singular, en el cual Medardo Guido, Héctor Zúñiga y Sacramento Villegas son floración artística que reafirma la autenticidad.

El símbolo telúrico por antonomasia, el árbol de guanacaste, extiende sus “orejas” al horizonte de la Patria Regional, para proclamar el derecho inalienable a la dignidad, en la tierra de los llanos, mientras que el boyero renace emblemático en los senderos de la nostalgia.

Guanacaste es, también, prolongación del poeta en sus hijos Saray Alejandra y Luis Miguel, versos con alma, que son su “canción secreta” y “alegría del sueño”. ¿Y no es acaso Guanacaste esta misma canción secreta y alegría del sueño? Lo mismo sucede con 'La casa Tilarán', homenaje a su esposa, Saray Masís Villalobos, oriunda de dicho cantón.

En todo el poemario subyace un grito de protesta y denuncia, es como si un clamor surgiera de la raíz para manifestar la problemática del ayer y de hoy. El ¡Viva Vargas! permanece en el pueblo por siempre y 'Gil Tablada', 'Precarista' y 'Yolanda Guido' propagan su voz contra la injusticia.

El lenguaje poético del poeta costarricense Miguel Fajardo Korea alcanza cimas al crear imágenes de radiante cincel y utilizar diversos recursos del quehacer literario, por ejemplo, la unidad narración-poesía, en algunos poemas de índole histórica y, ante todo, la presencia diferenciadora de la “guanametáfora”: expresión artística con tema regional.

Este es un libro imprescindible de la biblioteca provincial, que enaltece no sólo la literatura guanacasteca, sino la costarricense en general.

Casa Guanacaste (1980-2010) es la morada lírica donde debemos residir, con el corazón esplendente de guanacastequidad, para seguir forjando el surco insomne del Guanacaste Eterno.

martes, 12 de octubre de 2010

Blog del día: Los siete ahorcados

Los siete ahorcados está editado desde Costa Rica por el poeta y profesor Cristian Marcelo Sánchez. Merece la pena detenerse en él porque contiene mucha información sobre la poesía de este país centroamericano. También contiene poemas de él mismo. Tiene lista de etiquetas visible, lo que facilita la navegación.

miércoles, 21 de octubre de 2009

'Ninfa Santos en “Amor quiere que muera”', artículo del Lic. Miguel Fajardo Korea

Me propongo abordar un tema esencial en las manifestaciones artísticas, como lo es la ubicuidad en la poesía, en Amor quiere que muera, de la escritora costarricense Ninfa Santos (1916-1990).

La poesía es un margen de vida. Una perspectiva de identidad para crecer. Un arma de palabras que retoma el viento para marcar destinos presentidos, pero intransitados. Por ello, la poesía es un manifiesto del decir desde los diversos frentes vitales del factor humanidad. Es de este mundo, pero alcanza otros estadios para fundar una manera de ser y de sentir.

Desde esa coyuntura, el nombre y la obra poética de Ninfa Santos no debería ser ajeno ni desconocido, aunque sí lo extrañamos en el cuerpo bibliográfico de la literatura costarricense. Su nombre aparece como uno de los que ha sufrido extrañas exclusiones, quizá por el desconocimiento de su obra , por su independencia paradigmática o por la mezquindad cultural del medio, pues no formó parte de los enlistados en el coro de la oficialidad ni de las capillas que se reparten cantos.

Por esa razón, celebramos la aparición del número 2 de la revista costarricense Hoja en blanco. Tanto su consejo editorial como su director, Álvaro Mata Guillé, reivindican y recuperan, con propiedad, el nombre y la obra de Ninfa Santos para inscribirla dentro de la poesía costarricense. Son 41 páginas integrales, de honda intensidad, de afirmaciones y rotundidades para abrir el claroscuro de este caso artístico. Álvaro Mata, Antidio Cabal, Fabienne Bradu, cinco poemas y cuatro fotografías de Ninfa Santos, llaman fuertemente la atención para revisar su nombre, marginalmente inscrito en la casa de la poesía costarricense.

El caso de Ninfa Santos (1916-1990) se asemeja, sin duda, al de Eunice Odio (1919-1974) en múltiples facetas. ¿Por qué se oculta su nombre y su obra? Recuérdese, en esa misma línea, que el libro de estreno de Eunice Odio: Los elementos terrestres, (Guatemala, 1948) no se editó en el país, sino en 1984, es decir, 36 años después. Por su parte, Ninfa Santos publicó su único libro Amor quiere que muera, en México, en 1949. Fue reeditado en ese mismo país en 1985, dibujo en la portada de Paloma Díaz Abreu. Uno se pregunta, con increíble asombro, después de 60 años de oscurantismo poético, ¿cuándo publicarán dicho libro las instituciones oficiales costarricenses?

Antidio Cabal (España, 1925), en su artículo 'El exilio y Ninfa Santos', repasa el cuerpo bibliográfico costarricense, donde la tónica con Ninfa Santos ha sido la exclusión de su nombre y de su obra dentro del registro poético nacional. En 1963, Manuel Segura la incluye en La poesía en Costa Rica con dos poemas, en 1973; Carlos Rafael Duverrán repite los poemas anteriores y la antologa en Poesía contemporánea de Costa Rica. Alfonso Chase, por su parte, la incluye con cuatro poemas en la antología El amor en la poesía costarricense.

El ojo crítico de Antidio Cabal aduce: “El mundo de Ninfa Santos desemboca en el metamundo de Ninfa Santos: el castigado tránsito de su carne a través del mundo fracturado por el fenómeno del amor (huesos, “ciego muro infinito ciego pozo de espanto”, musgo, sierpes, veneno, frío, maculación, “huracán frenético”, odio, hiedra, losa, lava, ceniza, angostura, “intacto sepulcro”: “Tal es mi juventud y junto a ella, detrás de esta miseria, tu fantasma”) se desvanece, se volatiliza ante la semilla trascendente e inmanente del yo (…) Ese yo o esa esencia o esa verdad / identidad se llama Anacostia: en el silencio / me está llamando / una voz. Es la Ninfa de dentro llamando a la Ninfa de fuera” (Cabal, 2004: 16-17).

Ninfa Santos tuvo una vida accidentada, producto de una infancia difícil, debido a la ausencia de la figura materna desde los tres años, en virtud de lo cual, su padre delegó esa responsabilidad en su hermana -la tía Ninfa-, mujer estéril e inflexible.

La creadora Ninfa Santos vivió en Liberia, Costa Rica, en la hacienda La América, de donde huye, cansada de los rígidos preceptos y castigos, por ejemplo, permanecer encamada durante largos periodos. Aparte de esas aflicciones, el destino se ensañó contra ella. Poco a poco se vio deformada por la artritis e hinchada por los efectos de la cortisona. La artritis deterioró su imagen e identidad corporales y restringió su capacidad de movimiento. Para Fabienne Bradu: “El signo dominante de su infancia fue la horizontalidad”.

Su extenso peregrinaje de vida incluyó Liberia y San José, en Costa Rica; México, Estados Unidos e Italia. Además, visitó Rusia. Sin duda, una vida muy agitada, en años igualmente convulsos. Ninfa se hospedó en México, al inicio, en casa de su tía Lupe, pero abandona ese espacio, debido a los sometimientos, altamente restrictivos, que pretendía imponerle su tía. Se da su filiación política con el Partido Comunista, en México. En 1965 conoció a Ernesto Che Guevara, en Nueva York.

Casó con el escritor mexicano Ermilo Abreu Gómez (1894-1971), con quien mantuvo una relación durante 20 años y con quien procreó a su hija Juana Inés (1939). Se divorcia de él, cuando la descalificó de sus responsabilidades maternas. Su hija Juana Inés casó con Bernardo Díaz -bisnieto de Porfirio Díaz- y ella guardó el secreto de los jóvenes, lo que enojó a Ermilo Abreu Gómez. De esa boda nacieron sus nietas Paloma y Marisa.

En 1953 trabaja como Auxiliar en la delegación de México ante la OEA (Organización de Estados americanos). Allí inició su carrera diplomática. En 1958 es ascendida a Vicecónsul. En 1963 viaja a Nueva York. El viaje a los Estados Unidos de Norteamérica le genera expectativas y un entrañable acento nostálgico por cuanto debía dejar México: “Ahora me iré a una ciudad lejana / de hombres extraños que hablan extraña lengua, / hombres indiferentes cuyo dolor ignoraré / así como ellos ignorarán este largo sollozo / que camina, sonríe, se detiene, pasa”.

En el mismo texto se advierte su aflicción por la soledad a la que prevé enfrentarse: “Habrá también mi soledad tremenda (…) pero mi soledad será como esos perros / que crecen a puntapiés (…) Será la soledad de los ataúdes sin muertos”. En 1967 llegó a Roma, Italia, donde vivió trece años. Regresa a México, donde fallece el 26 de julio de 1990. Según Fabienne Bradu: “Ninfa no tuvo conciencia de su propio y secreto heroísmo, que consistió en resistir, hasta el último día de su vida, al desamor, a la amargura, a la resignación, a la falta de asombro y de esperanza” (Bradu, 2004: 39).

Su matrimonio con Abreu Gómez y su ámbito laboral le permitieron cultivar amistades literarias de prestigio, a saber: Octavio Paz, Augusto Monterroso, Alfonso Reyes, Ernesto Cardenal, Ernesto Mejía Sánchez, Rosario Castellanos, Juan Rulfo, Rafael Alberti y su esposa María Teresa LeónJuan Ramón Jiménez, Juan Rejano, Ramón Gaya, Juan Gil-Albert, Emilio Carballido, Alice Rahon, Ricardo Garibay, Tomás Segovia, Michèle Albán, Jorge Rigol, Salomón de la Selva, Xavier Villaurrutia, Rodolfo Usigli, Efrén Hernández, Margarita Michelena, Agustín Lazo, Marco Antonio Millán, Juan de la Cabada o María Asúnsolo. Varios embajadores le ayudaron en su gestión diplomática: Luis Quintanilla, Mauricio González de la Garza, Gómez Robledo y Augusto Villanueva.

El nombre de su libro, Amor quiere que muera, es un intertexto de Garcilaso, con función de epígrafe: “Amor quiere que muera sin reparo”. La edición de su poemario fue patrocinada por la revista América, de México, en 1949. Alcanzó una tirada de 500 ejemplares numerados y contiene 407 versos. El dibujo de la portada es de su nieta, Paloma Díaz Abreu. Es decir, Ninfa Santos publica su poemario de diecienueve poemas a los 33 años de edad, pero 60 años después, el libro es prácticamente desconocido en Costa Rica. El editor Alejandro Finisterre publica la segunda edición en México, en 1985. ¿Cuándo habrá una edición costarricense? ¿Van a continuar negándola? ¿Qué le cobran a tan fina creadora costarricense?

El Maestro Joaquín García Monge (1881-1958) le publicó a Ninfa Santos en Repertorio americano, la revista costarricense de mayor alcance continental . El recordado escritor chileno Alberto Baeza Flores (1914-1998) expresa: “Y esta sola página es la que fundamenta, y alimenta, en Costa Rica el nombre de Ninfa Santos (…) Los poemas de Ninfa Santos son breves, rítmicos, frágiles, casi a punto de deshacerse, de quebrarse, como si fueran un delgado hilo conductor. Pero este filamento está cargado de emoción y de eficacia. Y transmite eso no siempre fácil: la poesía”.

En julio de 1984, con motivo del Segundo Simposio 'Evaluación de la literatura femenina de Latinoamérica en el Siglo XX' edité el suplemento Presencia femenina en la literatura costarricense del siglo XX, en el número de cierre de la revista Hojas de Guanacaste, nº 12, con un tiraje de 1.000 ejemplares. Ninfa Santos aparece con dos poemas. Era mi primer acercamiento con su poesía y con su caso, que hoy seguimos completando, en un espacio cultural extraordinario como es el de Chile, donde estoy seguro de que sabrá valorar, justamente, la dimensión de su trayectoria creadora.

El 15 de abril del 2005, la revista Hoja en Blanco y el Centro Literario de Guanacaste, fundado el 20-3-1974, le rendimos uno de los escasísimos homenajes públicos costarricenses que se le han ofrecido a la obra poética de Ninfa Santos, en Liberia, capital de la provincia de Guanacaste, en el norte geográfico de Costa Rica. Con la presencia del escritor Álvaro Mata Guillé, el filósofo Víctor Alvarado Dávila, el Lic. Marco Tulio Gardela y quien les habla , logramos cautivar a un ávido auditorio, deseoso de conocer la voz lírica de Ninfa Santos, quien pasó su difícil niñez en La América, una de las haciendas más famosas de Guanacaste.

El acento poético de Ninfa Santos

Su obra tiene el acento de la poesía amatoria y se encuentra tejida de diversos momentos y circunstancias, no siempre felices, en el plano sentimental. Por ello, incluye diversas acciones verbales que denotan espacios simbólicos de encerramiento, de castigo, tales como: apartar, cerrar, arrancar, destrozar, cegar, perseguir, quemar, aventar. En cada uno de ellos, el mapa semántico bordea significados expresivos dificultosos, por lo tanto, su perfil amatorio es ríspido, pero ella es perseverante en sus convicciones “hasta un país donde nunca te acerques” (AQQM, 9).

La hablante no escinde su sentimiento, sino que es enfática en su declaración amatoria y dolorosa “AMARTE, darme a mi dolor de ti, / a la amarga conciencia de mi duelo” (p. 11). La entrega corporal se convierte en un reclamo, donde cada parte del descubrimiento del cuerpo se menciona para concluir en un sistema recolectivo: piernas, hombros, dedos, manos, pelo: “Amar mi cuerpo solamente / porque tu cuerpo / lo hizo de verdad cuerpo. / Mirar la servidumbre de mis piernas / que me llevan a ti” (AQQM, 11). Es decir, el cuerpo se reescribe con el acento de la incompletitud. Su cuerpo se materializa como un vehiculizador, como un tránsito para intentar alcanzar el cuerpo del amado, pero no necesariamente con la misma correspondencia.

Apela al consuelo de una flor para colocarla sobre “el pecho de tu ternura muerta”. La desgarran los sitios recorridos con el amado, por ello, acude a elementos de autoagresión como morir, perderme, destrozarme, huir “donde tu nombre no se me vuelva angustia” (AQQM, 13). Es el suyo el caso de una dolorosa lamentación contra lo irrecuperable. En el poema 'Elegía', las interrogaciones retóricas ahondan una especie de estado de desarraigo contra el orden de los elementos de la vida cotidiana “Ahora que no eres más que un largo silencio irredimible / un pedazo de tierra junto al mar (…) Hombre que amara, ¿dónde duerme tu largo sueño? (…) ¿Quién te cerró los ojos de mar de junio / quién te llora hoy, / cuando yo me he quedado sin lágrimas” (AQQM, 28-29).

La angustia de la voz lírica es acezante y el verso que lo confirma es de una alta intensidad: “Esta jauría que has soltado en mi pecho / es el dolor”, por eso reclama su duelo: “si te dura una parte de mi angustia / por mirarte ser hombre, / no mi intacto sepulcro”. Es una especie de soliloquio del desamor expresa: “AMARTE, darme a mi dolor de ti (…) ahora que no me amas, / humildemente” (AQQM, 11), o bien, “Morir, perderme, destrozarme, huir / donde no estén tus ojos (…) donde tu nombre no se me vuelva angustia” (AQQM, 13).

La hablante lírica se refiere a otra corporalidad: “y no vigilo el odio de mis manos (...) / esclavas y mendigas, / de nuevo hacia tu rostro” (AQQM, 16). En el orbe lírico de Ninfa Santos hay una apuesta por la oscura luz: “No estoy llorando por él, / me estoy llorando yo misma”. El infortunio, el desamor de la práctica amatoria acentúa su espacio, se extiende con una ramificación de fibras y tejidos. Clama y ahonda su llanto desde ella para los otros. La extensión de su calvario sentimental no conoce fronteras, por el contrario, comprende otras dimensiones del ser íntimo.

La conjugación de elementos disímiles lleva a la hablante lírica a expresar una síntesis poblada de pesimismo, tal como una planta sin flor, como un nido sin raíces. Su desesperación campea en un ciego alarido, en un fiero llanto, en un grito sin voz, en un dolor sin canto “Tal es mi juventud y junto a ella, / detrás de esta miseria, tu fantasma” (AQQM, 18).

La mirada del recuerdo sobre el amado ausente se corporeiza con crueldad en su memoria “Te estoy viendo crecer recto, seguro, / si fin (…) Ya se afilan mis dedos en la angustia / de acariciar tu ausencia y poseerla. Toda mi llaga se retuerce y gime, / se destroza, aniquila y agiganta; / todo mi ser arrodillado ruega, / clama, implora, se humilla, se desangra” (AQQM, 19). Obsérvese la cantidad de verbos que apuntan hacia los símbolos de la autoagresión: afilan, retuerce, gime, destroza, aniquila, ruega, clama, implora, humilla, desangra. Según Roland Barthes, en esa dimensión: “exploro el cuerpo del otro como si quisiera ver lo que tiene dentro, como si la causa mecánica de mi deseo estuviera en el cuerpo adverso”.

La ausencia de palabras por parte del amado es recurrente, un vacío estelar que opera como un vector de dominio fonocéntrico, por ello, la amada reclama lo no dicho. Con vehemencia, pide ser oída: “Si NADA más oyeras una palabra, una” (AQQM, 21) y esa palabra ofrece un campo semántico como un dolorido sentir desde adentro, que se llena de hondas significaciones: la más humilde, delicada, nunca dicha, escondida, guardada, íntima, sola, pequeña, menuda, tierna, brisa, lucero, leve, lo mío: “lo que no dijimos y era nuestro y nos pertenecía y nunca usamos” (AQQM, 21).

En otro apartado del poema, la hablante ya no quiere ser solo oída, sino escuchada. Su vehemencia es apabullante “Si me escucharas nada más un instante / y este dolor, este apegarme a ti, / este deseo, este deseo, esta sed de tu alma, / este aletear de nube junto a tu rostro frío, / algo nuestro aunque fuera nada más un sollozo”. De ese llamado urgente, sin respuesta, la hablante se conformaría con un sollozo “mi más largo sollozo (…) para hacerte bajar la mirada de piedra / y tomarme y destruirme” (AQQM, 23). Es decir, ante las súplicas de su oratorio, ante la rotundidad de la negativa, tanto de ser oída como escuchada, la hablante lírica increpa, con su sollozo, para que baje la mirada de piedra de su amado, la tome y la destruya. Es una especie de sistema recolectivo que apunta hacia los símbolos bisémicos de la devoración y la aniquilación, es decir, la autoagresión, producto del desencanto amoroso.

La separación de su estancia, en México, encuentra eco en su poesía y refleja su sentir de cara a un proceso de cambio contextual que ella prevé sin identidad, lleno de una gran despersonalización: “Ahora me iré a una ciudad lejana / de hombres extraños que hablan extraña lengua; hombres indiferentes cuyo dolor ignoraré / así como ellos ignorarán este largo sollozo / que camina, sonríe, se detiene, pasa” (p. 29). Sabe que en otros contextos geográficos habrá indiferencia, incomunicación. Para la crítica e investigadora francesa, Fabienne Bradu: “Ninfa adivinaba las imágenes de su futura soledad (…) Se sentía “íngrima y sola” (…) La soledad se fue transformando en una severa depresión”.

En Amor quiere que muera, de la costarricense Ninfa Santos, su desgarramiento amatorio es intenso. Pregunta al tú lírico, pero inherentemente responde "¿quién te llora hoy, / cuando yo me he quedado sin lágrimas” (AQQM,. 29). Su dolorido sentir es un sortilegio “cómo me dueles / ahora / que se ha partido / mi sueño” (AQQM, 37). Existe una indagación entristecida y delicada, pero llena de duelos, reclamaciones, rotundidades, cuyo discurso poético tiene algunos acercamientos con los poemas de ruptura de Catulo. Su desgarramiento es personal, esencial y existencial.

En otro orden, el universo poético de la poetisa costarricense Ninfa Santos, quien adquirió la nacionalidad mexicana, le canta a la cotidianeidad: gotas, tardes, tristezas, vientos. Quiere ir a Anacostia, un lugar en el corazón de los sauces, en el silencio, en la voz del sueño y la verdad “Dicen que un río oscuro / te atraviesa / en el centro” (AQQM, 49). La construcción de ese espacio interior es una especie de reducto místico, de conciencia interior: un espacio en el secreto del silencio, aunque nadie la llame, es el de su corazón enfermo entre los sauces:“Mi corazón debe ir / por Anacostia, / primero / antes de que sea tarde y me lo arrebate / el viento” (AQQM, 45-46).

Concuerdo con Antidio Cabal, en el sentido que “Anacostia es el principio in situ, colocado, puesto, establecido, inaccidentable (…), la Ninfa Santos inllagable, la que nunca tendrá deudas exteriores, cuyos límites no pueden ser traspasados por el mundo y la carne como magmas de la meteorología de las pasiones del oro, plata y plomo” (Cabal, 2004: 18). Cada ser humano construye un alero de unidad, de esencia, desde donde es posible leernos para ser y sentir; para vivir y crecer, no importa las dimensiones difíciles que se tenga en las batallas cotidianas, de una vida como la suya.

Consideraciones finales

El sistema de significados poéticos, en Amor quiere que muera, ofrece imágenes sensoriales que reinvindican el descubrimiento integral del cuerpo y, a partir de dicho eje, el proceso comunicativo de los elementos femeninos y masculinos muestran expresiones sensuales, así como la evocación de imágenes y símbolos de lo erótico y sexual, propios del deseo, producto de su cosmovisión amatoria sin equidad y de su experiencia integral de la sexualidad.

Amor quiere que muera, de Ninfa Santos (1916-1990) consta de 19 textos poéticos que signan un hallazgo en la palabra, a pesar de la dolorosa ubicuidad de su vida. En ella, los sauces incrustan el corazón en el reducto íntimo e irreductible de Anacostia, donde la amada, herida y golpeada, quiere liberar su corazón.

La aportación de la revista Hoja en Blanco, hace un lustro, es de singular trascendencia para el conocimiento y reconocimiento de la obra de Ninfa Santos e, igualmente, marca un paso decisivo para la recuperación histórica contra el olvido, de uno de los nombres femeninos, hasta hoy, marginalmente incluido dentro del acervo literario costarricense.

El consejo editorial de Hoja en blanco, integrado por Irene Sancho, Marco Mendoza, Guadalupe Elizalde, Víctor Alvarado Dávila, Álvaro Mata Guillé, su editor y la colaboración especial Fabienne Bradu y Antidio Cabal, le dieron una gran solidez difusora a tan significativa edición homenaje.

Expresamos un profundo reconocimiento a la escritora francesa Fabienne Bradu (1954), por su libro Damas del corazón, donde le dedica 59 páginas al perfil biobibliográfico de Ninfa Santos e incluye 12 fotografías relacionadas con el entorno vital de la creadora en estudio. La revista precitada incluye una síntesis de 20 páginas, con base en el retrato del libro, que alcanza dos ediciones, en 1994 y 1996.

En la Sede Regional Chorotega de la Universidad Nacional de Costa Rica, hemos incorporado la obra de Ninfa Santos dentro de los contenidos programáticos del curso 'Escritoras centroamericanas del siglo XX', en el área de Estudios Generales.

En marzo del 2009, el investigador mexicano, Francisco Pérez Torres, me solicitó una copia del libro de Ninfa Santos, para incluirla en una tesis doctoral, como escritora mexicana, con obra editada entre 1920-1970.

Ninfa Santos falleció el 26 de julio de 1990. A 19 años de su desaparición física, la seguimos recordando, su poesía continúa iluminándonos.

¡Carpe diem!

Lic. Miguel Fajardo Korea

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viernes, 9 de octubre de 2009

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

Ateo poeta es un blog dedicado a la poesía. Aunque también hemos encontrado artículo sobre cine, por ejemplo, o músicas, pero no es lo habitual. Contiene poemas de diversos autores de hoy y de siempre y otros que creemos escritos por el autor o autora del blog. También críticas de libros de poesía. Tiene una breve relación de etiquetas.

Laberinto del Torogoz-Tierra de Cuscatlán es uno de los inmensos trabajos que en Internet dedica a la poesía el poeta salvadoreño André Cruchaga. Ya veréis la de contenidos que tiene. Si no desesperáis y bajáis por la columna lateral encontraréis un enorme índice que os llevará a sus contenidos. Desde él podréis acceder a otros sitios editados por el mismo autor.

Todo sigue dando vueltas, más poesía. Esta vez de Jacquelin Golbert, una jovencísima poeta argentina que nos regala sus textos en el blog. También textos de los poetas que le gustan, que aparecen etiquetados en su columna lateral.

Linda y fatal, nuevo blog que nos llega desde Argentina. Es un blog que funciona como poemario de su autora, Ana. Tiene alguna cosa más relacionada con sus gustos culturales. No tiene ni etiquetas ni archivo temporal, aunque creemos que todas las entradas pueden verse bajando con el cursor.

La palabra por trinchera es el blog de otra joven poeta, esta vez residente en Salamanca. Estamos ante un nuevo blog poemario al que podremos acceder a través de su Archivo temporal, lo que no es inconveniente cuando se trata de poemas.