Fue junto a la tapia:
Los niños desnudos juegan con un perro
que murió de rabia.
Moscas como brasas.
El sol, trajinante,
sacude las barbas.
Fue junto a la tapia:
Un amor moreno, impaciente, cobra
sus besos de escarcha.
Se tuesta las nalgas
un aire muchacho
sin techo ni casa.
Fue junto a la tapia:
Dos hombres peludos se buscan el pecho
a filo de faca.
Una nube malva
corre a encomendarles
a San Luis Gonzaga.
Fue junto a la tapia:
Se rindió de un tiro, dejando en la tierra
un charquillo de agua.
Le pesaba el alma
y le abrió el camino
de la madrugada.
Fue junto a la tapia:
Catorce asesinos con el alma en vilo
afilan las armas.
Ya es todo una mancha.
Y la Benemérita
al trote cabalga.
Detrás de la tapia:
Mármoles y sauces juegan a embestirse
sin cuernos ni rabia.
Se aproxima el guarda
y enciende candela
en la cruz morada.
Detrás de la tapia:
La bruja preserva de un charco de sangre
su pierna reumática.
Son las doce dadas.
Las nubes se obstinan
en cargarse de agua.
Detrás de la tapia:
El conejo pardo -morro, orejas, rabo-,
se lava la cara.
Huele a flores blancas.
El silencio enreda
su cuerno en las zarzas.
Detrás de la tapia:
Ensaya su crespo picotazo el gallo
previniendo el alba.
La Bruja, aburrida,
se salta la tapia.
Victoriano Crémer en Caminos de mi sangre, incluido en Poesía (1944-1972) (CSIC, Madrid, 1984).
Otros poemas de Victoriano Crémer y artículos sobre su obra
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Blog de #poesía: catálogo de #poetas y #poemas por nombre y por países. Editado por Francisco Cenamor.
sábado, 28 de febrero de 2009
viernes, 27 de febrero de 2009
Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes
Los libros es un blog en el que su autor o autora va colgando reseñas de los libros que lee y le han gustado, o sea, un blog con sus clásicos, por decirlo de alguna manera. Está indexado por autores, así que si queremos saber su opinión sobre algún libro, aquí estará.
Bloghogwarts es una página para los amantes de las aventuras de Harry Potter, el famoso personaje creado por J. K. Rowlling. Está todo, absolutamente todo sobre las ediciones en libro y las adaptaciones al cine. La web está dividida en diferentes secciones, haciendo especial hincapié en la actualidad del tema.
Libros y bitios es un blog que lleva funcionando, ni más ni menos, que desde mediados de 2003. Imaginaos la cantidad de información acumulada. Versa, preferentemente, sobre el mundo de la edición y el libro, con muchos datos sobre edición digital. Está indexado por etiquetas y tiene un buscador especializado en la materia.
Convalor es el blog de Txetxu Barandiarán, consultor en el sector del libro. Su blog está especializado, precisamente, en eso y encontraremos mucha información sobre el mundo editorial. Está indexado con etiquetas referentes al mismo asunto. Por cierto, es la primera vez que vemos un blog de esta plataforma, ya que Blogger domina el ciberespacio: solamente por eso merece la pena entrar a verlo.
Librosfera es otro blog de libros. Parece que hoy era el día. Está editado desde Barcelona. Nos hace recomendaciones sobre libros para leer, nos habla de los que está leyendo su autor o autora en la actualidad. En su columna lateral encontraremos un buen puñado de etiquetas en las que podremos rescatar sus entradas y muchos enlaces a otras páginas de interés.
Islas en la red es el blog de Daniel Bellón, dedicado, fundamentalmente, a la poesía. Y a base de escribir y escribir, indagar en la red y buscar otros lugares, hasta su pasión se ha convertido en libro, como podréis comprobar. Tiene algunos contenidos indexados y destacados en su columna lateral.
Themcelvez es el blog de Celia. Más que de otra cosa nos habla de la creación literaria en sus diversas facetas. Pero también de otra muchas cosas. Textos poéticos suyos también encotraremos en el blog. Cuando entramos la última vez su columna lateral estaba estropeada y era difícil de ver entera. Esperemos que lo haya arreglado porque reviste bastante interés.
Bloghogwarts es una página para los amantes de las aventuras de Harry Potter, el famoso personaje creado por J. K. Rowlling. Está todo, absolutamente todo sobre las ediciones en libro y las adaptaciones al cine. La web está dividida en diferentes secciones, haciendo especial hincapié en la actualidad del tema.
Libros y bitios es un blog que lleva funcionando, ni más ni menos, que desde mediados de 2003. Imaginaos la cantidad de información acumulada. Versa, preferentemente, sobre el mundo de la edición y el libro, con muchos datos sobre edición digital. Está indexado por etiquetas y tiene un buscador especializado en la materia.
Convalor es el blog de Txetxu Barandiarán, consultor en el sector del libro. Su blog está especializado, precisamente, en eso y encontraremos mucha información sobre el mundo editorial. Está indexado con etiquetas referentes al mismo asunto. Por cierto, es la primera vez que vemos un blog de esta plataforma, ya que Blogger domina el ciberespacio: solamente por eso merece la pena entrar a verlo.
Librosfera es otro blog de libros. Parece que hoy era el día. Está editado desde Barcelona. Nos hace recomendaciones sobre libros para leer, nos habla de los que está leyendo su autor o autora en la actualidad. En su columna lateral encontraremos un buen puñado de etiquetas en las que podremos rescatar sus entradas y muchos enlaces a otras páginas de interés.
Islas en la red es el blog de Daniel Bellón, dedicado, fundamentalmente, a la poesía. Y a base de escribir y escribir, indagar en la red y buscar otros lugares, hasta su pasión se ha convertido en libro, como podréis comprobar. Tiene algunos contenidos indexados y destacados en su columna lateral.
Themcelvez es el blog de Celia. Más que de otra cosa nos habla de la creación literaria en sus diversas facetas. Pero también de otra muchas cosas. Textos poéticos suyos también encotraremos en el blog. Cuando entramos la última vez su columna lateral estaba estropeada y era difícil de ver entera. Esperemos que lo haya arreglado porque reviste bastante interés.
Poema del día: "Si a este inocente pájaro..." de José Corredor-Matheos (España, 1929)
Si a este inocente pájaro
nada le importa más
que gozar del instante
e ignora que ha nacido
y que ha de morir,
¿por qué habrá de importarme
a mí, si es mi vida
corta como la suya
y soy feliz también
bajo esta fina lluvia,
ignorándolo todo?
José Corredor-Matheos en Un pez que va por el jardín (Tusquets Editores, Barcelona, 2007).
Otros poemas de José Corredor-Matheos
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nada le importa más
que gozar del instante
e ignora que ha nacido
y que ha de morir,
¿por qué habrá de importarme
a mí, si es mi vida
corta como la suya
y soy feliz también
bajo esta fina lluvia,
ignorándolo todo?
José Corredor-Matheos en Un pez que va por el jardín (Tusquets Editores, Barcelona, 2007).
Otros poemas de José Corredor-Matheos
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jueves, 26 de febrero de 2009
Bibliotecas gratuitas en red: Los libros de Fausto
Encontramos también en Internet bibliotecas gratuitas que se dedican a seleccionar mucho los textos que suben para descargar. Es el caso de Los libros de Fausto, que, pococ a poco, está haciendo una selección de textos que considera clásicos en la historia de la literatura, y que abarca, hasta ahora, desde la antigua Grecia hasta el siglo XX.Está bastante bien indexada por literatura nacionales o continentales. Algunos autores tienen su espacio propio en la página: Dostoievski, Shakespeare, Goethe, Nietzsche. La descarga es sencilla: pinchamos en el enlace indicado y nos remite a una página de almacenaje donde solamente deberemos pinchar en el ya clásico download. Y el libro, en formato digital, será nuestro.
Poema del día: "Romances del camino, 3", de Ernestina de Champourcin (España, 1905-1999)
Y el odio se hizo carne
en aquellas palabras.
Ramalazos de fuego
borraron de mi entraña
la última ternura.
-En la gloria del alba,
una cumbre de amor
caía desangrada-
Los cielos se apiñaron
urdiendo mi venganza.
Rojos gritos de ocaso
hirieron la mañana.
¡Qué fusta de rencores
en delirio rasgaba
la piel tersa, tan firme,
de mi dulzura intacta!
Necesito unas manos
que me cierren la llaga
de esta ira sin freno,
el roce de unas palmas
que alisen en mis venas
la sangre desbocada.
El odio se hizo carne,
lamiéndome las plantas...
¡Que tu limpio mirar
quiebre su ruta amarga!
Ernestina de Champourcin en Cántico inútil (1936), incluido en Cántico inútil. Cartas Cerradas. Primer exilio. Huyeron todas las islas (Centro de Cultura de la Generación del 27, Málaga, 1997, ed. de Milagros Arizmendi).
Otros poemas de Ernestina de Champourcin y artículos sobre su obra
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en aquellas palabras.
Ramalazos de fuego
borraron de mi entraña
la última ternura.
-En la gloria del alba,
una cumbre de amor
caía desangrada-
Los cielos se apiñaron
urdiendo mi venganza.
Rojos gritos de ocaso
hirieron la mañana.
¡Qué fusta de rencores
en delirio rasgaba
la piel tersa, tan firme,
de mi dulzura intacta!
Necesito unas manos
que me cierren la llaga
de esta ira sin freno,
el roce de unas palmas
que alisen en mis venas
la sangre desbocada.
El odio se hizo carne,
lamiéndome las plantas...
¡Que tu limpio mirar
quiebre su ruta amarga!
Ernestina de Champourcin en Cántico inútil (1936), incluido en Cántico inútil. Cartas Cerradas. Primer exilio. Huyeron todas las islas (Centro de Cultura de la Generación del 27, Málaga, 1997, ed. de Milagros Arizmendi).
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miércoles, 25 de febrero de 2009
El poeta Miguel Ángel Contreras nos hace un breve comentario de 'La renta del dolor', primera novela de Antonio Lara Ramos
Poema del día: "A sus paisanos", de Luis Cernuda (España, 1902-1963)
No me queréis, lo sé, y que os molesta
cuanto escribo. ¿Os molesta? Os ofende
¿Culpa mía tal vez o es de vosotros?
Porque no es la persona y su leyenda
lo que ahí, allegados ahí, atrás os vuelve.
Mozo, bien mozo era, cuando no había brotado
leyenda alguna, caísteis sobre un libro
primerizo lo mismo que su autor: yo, mi primer libro.
Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea.
¿Mi leyenda dije? Tristes cuentos
inventados de mí por cuatro amigos
(¿Amigos?), que jamás quisisteis
ni ocasión buscasteis de ver si acomodaban
a la persona misma así traspuesta.
Mas vuestra mala fe los ha aceptado.
Hecha está la leyenda, y vosotros, de mí desconocidos,
respecto al ser que encubre mintiendo doblemente,
sin otros escrúpulo, a vuestra vez la propaláis.
Contra vosotros y esa vuestra ignorancia voluntaria,
vivo aún, sé y puedo, si así quiero, defenderme.
Pero aguardáis al día cuando ya no me encuentre
aquí. Y entonces la ignorancia,
la indiferencia y el olvido, vuestras armas
se siempre, sobre mí caerán, como la piedra,
cubriéndome por fin, lo mismo que cubristeis
a otros que, superiores a mí, esa ignorancia vuestra
precipitó en la nada, como el gran Aldana.
De ahí mi paradoja, por lo demás involuntaria,
pues la imponéis vosotros: en vuestra lengua escribo,
criado estuve en ella y, por eso, es la mía,
a mi pesar quizá, bien fatalmente. Pero con mis expresas excepciones,
a vuestros escritores de hoy ya no los leo.
De ahí la paradoja: soy, sin tierra y sin gente,
escritor bien extraño; sujeto quedo aún más que otros
al viento del olvido que, cuando sopla, mata.
Si vuestra lengua es la materia
que empleé en mi escribir y, si por eso,
habréis de ser vosotros los testigos
de mi existencia y su trabajo,
en hora mala fuera vuestra lengua
la mía, la que hablo, la que escribo.
Así podréis, con tiempo, como venís haciendo,
a mi persona y mi trabajo echar afuera
de la memoria, en vuestro corazón y vuestra mente.
Grande es mi vanidad, diréis,
creyendo a mi trabajo digno de la atención ajena
y acusándoos de no querer la vuestra darle.
Ahí tendréis razón. Mas el trabajo humano
con amor hecho, merece la atención de los otros,
y poetas de ahí tácitos lo dicen
enviando sus versos a través del tiempo y la distancia
hasta mí, atención demandando.
¿Quise de mí dejar memoria? Perdón por ello pido.
Mas no todos igual trato me dais,
que amigos tengo aún entre vosotros,
doblemente queridos por esa desusada
simpatía y atención entre la indiferencia,
y gracias quiero darles ahora, cuando amargo
me vuelvo y os acuso. Grande el número
no es, mas basta para sentirse acompañado
a la distancia en el camino. A ellos
vaya así mi afecto agradecido.
Acaso encuentre aquí reproche nuevo:
que ya no hablo con aquella ternura
confiada, apacible de otros días.
Es verdad, os lo debo, tanto como
a la edad, al tiempo, a la experiencia.
A vosotros y a ellos debo el cambio. Si queréis
que ame todavía, devolvedme
al tiempo del amor. ¿Os es posible?
Imposible como aplacar ese fantasma que de mí evocasteis.
Luis Cernuda en Desolación de la quimera (1956-1962), incluido en Antología poética (Alianza Editorial, Madrid, 1984).
Otros poemas de Luis Cernuda
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cuanto escribo. ¿Os molesta? Os ofende
¿Culpa mía tal vez o es de vosotros?
Porque no es la persona y su leyenda
lo que ahí, allegados ahí, atrás os vuelve.
Mozo, bien mozo era, cuando no había brotado
leyenda alguna, caísteis sobre un libro
primerizo lo mismo que su autor: yo, mi primer libro.
Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea.
¿Mi leyenda dije? Tristes cuentos
inventados de mí por cuatro amigos
(¿Amigos?), que jamás quisisteis
ni ocasión buscasteis de ver si acomodaban
a la persona misma así traspuesta.
Mas vuestra mala fe los ha aceptado.
Hecha está la leyenda, y vosotros, de mí desconocidos,
respecto al ser que encubre mintiendo doblemente,
sin otros escrúpulo, a vuestra vez la propaláis.
Contra vosotros y esa vuestra ignorancia voluntaria,
vivo aún, sé y puedo, si así quiero, defenderme.
Pero aguardáis al día cuando ya no me encuentre
aquí. Y entonces la ignorancia,
la indiferencia y el olvido, vuestras armas
se siempre, sobre mí caerán, como la piedra,
cubriéndome por fin, lo mismo que cubristeis
a otros que, superiores a mí, esa ignorancia vuestra
precipitó en la nada, como el gran Aldana.
De ahí mi paradoja, por lo demás involuntaria,
pues la imponéis vosotros: en vuestra lengua escribo,
criado estuve en ella y, por eso, es la mía,
a mi pesar quizá, bien fatalmente. Pero con mis expresas excepciones,
a vuestros escritores de hoy ya no los leo.
De ahí la paradoja: soy, sin tierra y sin gente,
escritor bien extraño; sujeto quedo aún más que otros
al viento del olvido que, cuando sopla, mata.
Si vuestra lengua es la materia
que empleé en mi escribir y, si por eso,
habréis de ser vosotros los testigos
de mi existencia y su trabajo,
en hora mala fuera vuestra lengua
la mía, la que hablo, la que escribo.
Así podréis, con tiempo, como venís haciendo,
a mi persona y mi trabajo echar afuera
de la memoria, en vuestro corazón y vuestra mente.
Grande es mi vanidad, diréis,
creyendo a mi trabajo digno de la atención ajena
y acusándoos de no querer la vuestra darle.
Ahí tendréis razón. Mas el trabajo humano
con amor hecho, merece la atención de los otros,
y poetas de ahí tácitos lo dicen
enviando sus versos a través del tiempo y la distancia
hasta mí, atención demandando.
¿Quise de mí dejar memoria? Perdón por ello pido.
Mas no todos igual trato me dais,
que amigos tengo aún entre vosotros,
doblemente queridos por esa desusada
simpatía y atención entre la indiferencia,
y gracias quiero darles ahora, cuando amargo
me vuelvo y os acuso. Grande el número
no es, mas basta para sentirse acompañado
a la distancia en el camino. A ellos
vaya así mi afecto agradecido.
Acaso encuentre aquí reproche nuevo:
que ya no hablo con aquella ternura
confiada, apacible de otros días.
Es verdad, os lo debo, tanto como
a la edad, al tiempo, a la experiencia.
A vosotros y a ellos debo el cambio. Si queréis
que ame todavía, devolvedme
al tiempo del amor. ¿Os es posible?
Imposible como aplacar ese fantasma que de mí evocasteis.
Luis Cernuda en Desolación de la quimera (1956-1962), incluido en Antología poética (Alianza Editorial, Madrid, 1984).
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martes, 24 de febrero de 2009
Artículo de Harold Alvarado Tenorio sobre el también poeta colombiano Claudio de Alas
Gilberto Freyre demostró en Casa Grande y Senzala (1933) como los africanos enajenados a América fueron más cultos que sus amos “blancos”. En las senzalas languidecieron médicos, poetas, estrategas, ebanistas, arquitectos, filósofos, ingenieros y sabias mujeres que transmitieron a los hijos de los explotadores el placer de los alimentos, la danza y el cuerpo. Melodías, pucheros, cama, todo delata nuestra negritud. Para muestra varios botones: Machado de Assis, José Lezama Lima, Elvis Presley, Martin Luther King, Gabriel García Márquez, Frank Sinatra, Jorge Amado y sin duda, el mismísimo biógrafo del atroz redentor Lazarus Morel.Si a José Hernández “Matraca” debemos el gauchaje, a Bartolomé José Crespo, un gallego apodado Creto Gangá, las prosodias y sintaxis de Nicolás Guillén y Emilio Ballagas al reinventar los lenguajes de los barracones bozales y cabildos congos, que prolongarían Luis Pales Matos, Helcías Martán Góngora, Aimé Césaire, Pepin o Mateo Morrison.
A esa raza y estirpe pertenece el colombiano Claudio de Alas (1886-1919). Según todas las crónicas, Jorge Escobar Uribe habría nacido en Tunja en el seno de una familia de numerosos parientes: su padre fue ingeniero de caminos, uno de sus hermanos, general y jefe del estado mayor, otro senador de la república liberal, etc.; y muerto en un pueblito de la Provincia de Buenos Aires. En su bien temprana juventud padeció la Guerra de los mil días, y luego viajó por Ecuador, Perú, Chile y Argentina. En Centroamérica, donde hizo parte del ejército que intentó recuperar la soberanía de Panamá, escribió para El Imparcial; en Chile, entre 1906 y 1916 publicó Salmos de muerte y pecado, Fuego y tinieblas o el drama de la legación alemana (Santiago de Chile, 1909), y una biografía de Arturo Alessandri. En Buenos Aire El cansancio de Claudio Alas, Visiones y realidades y la novela La herencia de la sangre (1919).
Alas, que participó en los Juegos Florales de Chile que ganó Gabriela Mistral con los Sonetos de la muerte en 1914, obtuvo un accésit con un Salmo de amor, en castellano antiguo. Su fama de bohemio elocuente parsifaliano fue apenas comparable a su insaciable lujuria gástrica y etílica, que ejercía en Coppola Splendid, un restaurante donde ganó más de una vez el concurso del mayor comensal de su tiempo al ingurgitarse sin piedad mas de diez platos y no pagar la cuenta.
Rendido admirador de Rubén Darío, en 1916 intervino en uno de los homenajes al cantor, e incluso llegó a murmurarse que estaba neciamente enamorado del nicaragüense. Tres años antes (25-01-1913), había escrito al idolatrado: “Poned entre las mías vuestra mano; y vos, como el Hércules; y yo, como el Efebo, a través de la ausencia y la distancia, conozcámonos”.
El 6 de diciembre de 1917 la revista Sucesos anunció, con estos versos, su partida:
Abandonando el rincón
de esta urbe santiaguina,
en Alas de la ilusión
partió Claudio a la Argentina.
La Buenos Aires de Hipólito Yrigoyen poco pudo ofrecer a Claudio de Alas, que se encontró, luego de vivir del parasitismo santiaguino, con una metrópoli arrogante y exótica, donde no hubo amistad pero hervían el lujo, el champagne y el crimen. El mundo cruel que retrató Enrique Santos Discépolo en Que vachaché:
Lo que hace falta es empacar mucha moneda,vender el alma, rifar el corazón,
tirar la poca decencia que te queda...
Plata, plata, plata y plata otra vez...
Así es posible que morfés todos los días,
tengas amigos, casa, nombre...y lo que quieras vos.
El verdadero amor se ahogó en la sopa:
la panza es reina y el dinero Dios.
Decidió entonces refugiarse en la quinta que un pintor inglés tenía en Banfield, donde a medida que traducía de la Salomé de Oscar Wilde, conversaba con el viejo perro del pintor, que ya ni ladraba. Su último texto, titulado Poema negro, delata las tradiciones a que estuvo adscrito: un romanticismo tardío digno de los lectores mórbidos de Julio Flórez, su paisano, cuyos poemas, como otros de Charles Baudelaire, José Asunción Silva, Edgar Allan Poe o Amado Nervo, poblados de huérfanos, putas, viudas, cadáveres y pérfidas eran cantados en los camposantos de las nuevas urbes y los conventillos de Buenos Aires. Mis flores negras, el famoso soneto de Florez, fue interpretado por Libertad Lamarque en uno de sus primeros filmes sonoros.
El 5 de Marzo de 1918, luego de asesinar al perro, se pegó un tiro en la cabeza. El perro había pasado la tarde junto a él, con sus orejas enhiestas mientras le oía hablar solo. Murió a los 32 años. Una calle de Cuartel IX de Lomas de Zamora lleva su nombre. Nadie le conoce en Colombia.
Harold Alvarado Tenorio, director de la revista colombiana de poesía Arquitrave.
Poema del día: "Quien su corazón del pecho arranca de noche...", de Paul Celan (Alemania, nacido en Rumanía, 1920-1970)
Quien su corazón del pecho arranca de noche, ese intenta asir la rosa.
Suya es su hoja y su espina,
a él le pone la luz en el plato,
a él le llena los vasos de aliento,
para ése susurran las sombras del amor.
Quien su corazón del pecho arranca de noche y lo arroja a lo alto:
ése no yerra el blanco,
ése apedrea a la piedra,
a ése le pulsa su sangre el reloj,
a ése su hora le bate el tiempo de la mano:
él puede jugar con bolas más bellas
y hablar de ti y de mí.
Paul Celan en Amapola y memoria (1952), incluido en Obras completas (Editorial Trotta, Madrid, 2002, trad. de José Luis Reina Palazón).
Otros poemas de Paul Celan
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Suya es su hoja y su espina,
a él le pone la luz en el plato,
a él le llena los vasos de aliento,
para ése susurran las sombras del amor.
Quien su corazón del pecho arranca de noche y lo arroja a lo alto:
ése no yerra el blanco,
ése apedrea a la piedra,
a ése le pulsa su sangre el reloj,
a ése su hora le bate el tiempo de la mano:
él puede jugar con bolas más bellas
y hablar de ti y de mí.
Paul Celan en Amapola y memoria (1952), incluido en Obras completas (Editorial Trotta, Madrid, 2002, trad. de José Luis Reina Palazón).
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lunes, 23 de febrero de 2009
Poema del día: "Sueño con un ciervo en el bosque...", de Hebert Abimorad (Uruguay, 1946)
Sueño con un ciervo en el bosque.
En prisión.
El cemento me rodea.
Hebert Abimorad en Bukowski Club 06/08. Jam session de poesía (Ediciones Escalera, 2008).
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En prisión.
El cemento me rodea.
Hebert Abimorad en Bukowski Club 06/08. Jam session de poesía (Ediciones Escalera, 2008).
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domingo, 22 de febrero de 2009
Poema del día: "Canción de una madre alemana", de Bertolt Brecht (Alemania, 1898-1956)
Camisa parda y botas altas,
hijo mío, te regalé.
Mejor habría sido ahorcarme
de haber sabido lo que sé.
Al verte levantar la mano,
hijo, y a Hitler saludar,
¿sabía yo que aquellas manos
todas se habrían de secar?
Cuando de una estirpe de héroes,
hijo mío, te oía hablar,
que tú serías su verdugo
no lo podía imaginar.
Y detrás de aquel mismo Hitler,
hijo mío, te vi marchar,
sin saber que quien le siguiera
no regresaría jamás.
Alemania, tú me decías,
hijo, no se conocerá.
Ceniza y piedra ensangrentada,
¿quién conoce a Alemania ya?
Con la camisa parda un día
te fuiste y yo no me negué.
Con ella puesta morirías:
yo no sabía lo que hoy sé.
Bertolt Brecht en Poemas y canciones (Alianza Editorial, Madrid, 1984).
Otros poemas de Bertolt Brecht
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hijo mío, te regalé.
Mejor habría sido ahorcarme
de haber sabido lo que sé.
Al verte levantar la mano,
hijo, y a Hitler saludar,
¿sabía yo que aquellas manos
todas se habrían de secar?
Cuando de una estirpe de héroes,
hijo mío, te oía hablar,
que tú serías su verdugo
no lo podía imaginar.
Y detrás de aquel mismo Hitler,
hijo mío, te vi marchar,
sin saber que quien le siguiera
no regresaría jamás.
Alemania, tú me decías,
hijo, no se conocerá.
Ceniza y piedra ensangrentada,
¿quién conoce a Alemania ya?
Con la camisa parda un día
te fuiste y yo no me negué.
Con ella puesta morirías:
yo no sabía lo que hoy sé.
Bertolt Brecht en Poemas y canciones (Alianza Editorial, Madrid, 1984).
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sábado, 21 de febrero de 2009
Poema del día: "Me han tomado por otro...", de José Bergamín (España, 1895-1983)
Me han tomado por otro.
Ninguno me conoce.
Me miran: no me ven.
Me escuchan: no me oyen.
Me he perdido en el tiempo
como el eco de un nombre.
Me iré pronto de mí.
Y sin saber adónde.
José Bergamín en Velado desvelo (1973-1977), incluido en Antología poética (Editorial Castalia, Madrid, 1997).
Otros poemas de José Bergamín y artículos sobre su obra
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Ninguno me conoce.
Me miran: no me ven.
Me escuchan: no me oyen.
Me he perdido en el tiempo
como el eco de un nombre.
Me iré pronto de mí.
Y sin saber adónde.
José Bergamín en Velado desvelo (1973-1977), incluido en Antología poética (Editorial Castalia, Madrid, 1997).
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viernes, 20 de febrero de 2009
Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes
La única solución es desnudarse "es una casi-revista anónima que pretende convertirse en un punto de encuentro cultural mezclando su polifónica agenda con distintas formas artísticas. Nuestra opción es pensar y hacer pensar. Nosotros optamos por la desnudez". Está indexada.
Mi nombre es sombra es un blog con una confección, como veréis, muy elegante. Está editado desde Zaragoza (España) por Paula. Está repleto de poesía, siempre ilustrada de bellas fotografías y dibujos. Incluye una larga lista de blogs a los que acercarse.
Mentes sueltas nos llega desde Buenos Aires (Argentina). Podemos encontrar una gran cantidad de poemas firmados con esas mismas dos palabras. Tiene su pequeño índice y también numerosos enlaces de interés.
Amigos de diablos es el blog del poeta español José Iván Suárez. En él encontraremos una amplia muestra de sus textos, así como avisos sobre sus actividades o sus libros editados. Ni está indexado ni tiene archivo, por lo que será un poco dificultoso navegar por él.
Madame Guignol, además del nombre de este blog, es el seudónimo de su autora, la escritora y poeta Carmen Valladolid. En el encontraremos una importante muestra de su obra y enlaces donde leer algunos otros textos suyos.
Los cuentos de hadas es uno de esos blogs ante los que debemos dar un fuerte aplauso pues su autora o autor ha dedicado un gran esfuerzo a organizar la materia de la que trata. En esta ocasión nos encontramos una gran cantidad de cuentos de hadas organizados por épocas y por autores, con amplias biografías de éstos.
Mi nombre es sombra es un blog con una confección, como veréis, muy elegante. Está editado desde Zaragoza (España) por Paula. Está repleto de poesía, siempre ilustrada de bellas fotografías y dibujos. Incluye una larga lista de blogs a los que acercarse.
Mentes sueltas nos llega desde Buenos Aires (Argentina). Podemos encontrar una gran cantidad de poemas firmados con esas mismas dos palabras. Tiene su pequeño índice y también numerosos enlaces de interés.
Amigos de diablos es el blog del poeta español José Iván Suárez. En él encontraremos una amplia muestra de sus textos, así como avisos sobre sus actividades o sus libros editados. Ni está indexado ni tiene archivo, por lo que será un poco dificultoso navegar por él.
Madame Guignol, además del nombre de este blog, es el seudónimo de su autora, la escritora y poeta Carmen Valladolid. En el encontraremos una importante muestra de su obra y enlaces donde leer algunos otros textos suyos.
Los cuentos de hadas es uno de esos blogs ante los que debemos dar un fuerte aplauso pues su autora o autor ha dedicado un gran esfuerzo a organizar la materia de la que trata. En esta ocasión nos encontramos una gran cantidad de cuentos de hadas organizados por épocas y por autores, con amplias biografías de éstos.
Poema del día: "Lovers go Home", de Mario Benedetti (Uruguay, 1920-2009)
Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada
y me encontraste bien
y te encontré más linda
ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde
estoy
sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola
que del vecino
territorio del amor
ese desesperado
empezarán a mirarnos
con envidia
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.
Mario Benedetti en El amor, las mujeres y la vida. Poemas de amor (Visor Libros, Madrid, 1997).
Otros poemas de Mario Benedetti
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volviendo a tu mirada
y me encontraste bien
y te encontré más linda
ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde
estoy
sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola
que del vecino
territorio del amor
ese desesperado
empezarán a mirarnos
con envidia
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.
Mario Benedetti en El amor, las mujeres y la vida. Poemas de amor (Visor Libros, Madrid, 1997).
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jueves, 19 de febrero de 2009
Literatura en Youtube: Islasila. Literalia Tv. Patty de Frutos. Poeta y poesía.
Islasila
Literalia Tv
- 2ºc En Jaque - Juana Cortés y Luis O. Deulofeu
- 2ºb En Jaque - Juana Cortés y Luis o. Deulofeu
- 2ºa En Jaque - Juana Cortes y Luis O. Deulofeu
- 10º Basta de Letras - Homenaje a Gloria Fuertes
- 10º Anaqueles Ocultos - Prensa Plaza & Janés
- 10º Leer os Hará Libros - Libros polémicos: Erratas y Mater Dolorosa
- 1ºc En Jaque - Mendicutti y Capone
- 1ºb En Jaque - Mendicutti y Capone
- 1ºa En Jaque - Mendicutti y Capone
Poeta y poesía
Poema del día: "El dios de los diablos ha muerto", de Wadi Obeadi (Iraq, 1960)
He matado el caballo.
En la cima de una colina he quemado su cadáver.
En una tarde triste...
Y a verlo vienen todos los diablos, uno tras otro.
Cantan y bailan,
como viudas descalzas y desnudas
cantan y gritan en la cima de una colina
en la oscuridad...
como si fuese las de Babilonia
desnudas
para una triste ceremonia
donde muere el caballo
de las civilizaciones.
Oh, sol, no sigas con tu risa.
Viento, apaga tu gorjeo.
Y vosotras, montañas, dejadlo ya.
Que, majestuosamente, os cubran tristeza y sangre
hasta el día de la resurrección.
A vosotras os hablo,
porque aún no han parado el silencio,
el miedo y los actos de los hombres.
Ha muerto el dios de los diablos,
celebrado por el mercader de trivialidades
para dejarnos vivir sufriendo, sin esperanza.
Wadi Obeadi en Arquitrave (año V, nº 36, abril de 2008, Colombia).
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En la cima de una colina he quemado su cadáver.
En una tarde triste...
Y a verlo vienen todos los diablos, uno tras otro.
Cantan y bailan,
como viudas descalzas y desnudas
cantan y gritan en la cima de una colina
en la oscuridad...
como si fuese las de Babilonia
desnudas
para una triste ceremonia
donde muere el caballo
de las civilizaciones.
Oh, sol, no sigas con tu risa.
Viento, apaga tu gorjeo.
Y vosotras, montañas, dejadlo ya.
Que, majestuosamente, os cubran tristeza y sangre
hasta el día de la resurrección.
A vosotras os hablo,
porque aún no han parado el silencio,
el miedo y los actos de los hombres.
Ha muerto el dios de los diablos,
celebrado por el mercader de trivialidades
para dejarnos vivir sufriendo, sin esperanza.
Wadi Obeadi en Arquitrave (año V, nº 36, abril de 2008, Colombia).
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miércoles, 18 de febrero de 2009
Editado 'Don Quijote, el azri de la badia saharaui', una antología de escritores saharauis
En un lugar del Sahara, de cuyo nombre quiero acordarme y a todos recordar, no ha mucho tiempo que vive un hidalgo de los de Kalashnikov en astillero, la voluntad como adarga, mehari flaco y dreimisa corredora. Una olla de algo más lagarto que carnero, arroz las más noches, y lentejas lo demás consumen las tres partes de su hacienda. El resto della concluyen tuba de maniya , barrad , darraa de basan , turbante de tubit y sandalias de cuero para las fiestas, los días de entresemana se honra con su uniforme de tropa de lo más digno. Tiene en su jaima a su madre, que pasa de setenta, una sobrina que no llega a los veinte, y una descoyuntada dreimisa que así sirve de rocín como de improvisado lecho en las gélidas noches del desierto. Frisa la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, es de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la libertad. Quieren algunos decir que tiene el sobrenombre de “Marroquí” o “Mauritano”, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben, aunque por fuentes constatadas, se deja entender que es Saharaui. De esto importa mucho a nuestro cuento, es de añadir que en la narración dél no se sale un punto de la verdad.
Zahra Hasnaui, Primera parte del ingenuo hidalgo don Quijote de La Hamada, también llamado del Sahara.
Y es en este siglo en el que nos llega el recuerdo de El Quijote desde otras tierras africanas con los mismos valores que hace cinco siglos y en la lengua en la que se escribió. Sorprende y se agradece el empeño de estos escritores saharauis por mantener vivo el español tanto en los campamentos como en las zonas ocupadas y resulta cuanto menos triste -¡El Quijote, caballero de la triste figura!- que la administración e instituciones culturales y educativas españolas les ignoren con frecuencia. Espero contribuir con mi empeño y la ayuda de las instituciones a que se publique esta obra, como ya ocurrió con Versos Refugiados (2006) del poeta de la Generación de la Amistad Bahia Mahmud Awah, y de este modo mantener vivo el interés y el esfuerzo de este grupo de escritores en su defensa de la lengua de Cervantes y de los valores que la acompañan. Una palabra pronunciada es como una flecha, una vez disparada no se puede parar.
Carmen Valero Garcés, editora. Prólogo del libro.
De quijotesco puede calificarse el afán de los saharauis que desde las zonas ocupadas, los campamentos de refugiados o el exilio en otros países, escriben poesía, relatos o novelas en la que es su segunda lengua, el español. Si para los saharauis supone un considerable esfuerzo mantener la lengua de la metrópoli en la administración y la enseñanza, de titánico y conmovedor se puede calificar el empeño de escribir y no digamos publicar obras en español. Los que olvidan al pueblo saharaui como pueblo árabe africano e hispanohablante, en un olvido que no es por descuido ni es casual, no contaban con el coraje y constancia saharauis para tantas cosas, entre otras, la defensa del español aún sin ayudas. No contaban con el tesón de estos auténticos Quijotes saharauis. Este es su homenaje a esa lengua que también es suya.
Conchi Moya
Poema del día: "Llegada", de Nicolás Guillén (Cuba, 1902-1989)
¡Aquí estamos!
La palabra nos viene húmeda de los bosques,
y un sol enérgico nos amanece entre las venas.
El puño es fuerte, y tiene el remo.
En el ojo profundo duermen palmeras exorbitantes,
y el grito se nos sale como una gota de oro virgen.
Nuestro pie,
duro y ancho,
aplasta el polvo en los caminos abandonados
y estrechos para nuestras filas.
Sabemos donde nacen las aguas,
y las amamos porque empujaron nuestras canoas bajo los cielos rojos.
Nuestro canto
es como un músculo bajo la piel del alma,
nuestro sencillo canto.
Tenemos el humo en la mañana,
y el fuego sobre la noche,
y el cuchillo, como un duro pedazo de luna,
apto para las pieles bárbaras;
traemos los caimanes en el fango,
y el arco que dispara nuestras ansias,
y el cinturón del trópico,
y el espíritu limpio.
¡Eh, compañeros, aquí estamos!
La ciudad nos espera con sus palacios, tenues
como panales de abejas silvestres;
sus calles están secas como los ríos cuando no llueve en la montaña,
y sus casas nos miran con sus ojos pávidos de las ventanas.
Los hombres antiguos nos darán leche y miel,
y nos coronarán de hojas verdes.
¡Eh, compañeros, aquí estamos!
Bajo el sol,
nuestra piel sudorosa reflejará los rostros húmedos de los vencidos,
y en la noche, mientras los astros ardan en la punta de nuestras llamas,
nuestra risa madrugará sobre los ríos y los pájaros.
Nicolás Guillén en Sóngoro cosongo (1931), incluido en Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea, 1914-1970 (Alianza Editorial, Madrid, 1971).
Otros poemas de Nicolás Guillén
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La palabra nos viene húmeda de los bosques,
y un sol enérgico nos amanece entre las venas.
El puño es fuerte, y tiene el remo.
En el ojo profundo duermen palmeras exorbitantes,
y el grito se nos sale como una gota de oro virgen.
Nuestro pie,
duro y ancho,
aplasta el polvo en los caminos abandonados
y estrechos para nuestras filas.
Sabemos donde nacen las aguas,
y las amamos porque empujaron nuestras canoas bajo los cielos rojos.
Nuestro canto
es como un músculo bajo la piel del alma,
nuestro sencillo canto.
Tenemos el humo en la mañana,
y el fuego sobre la noche,
y el cuchillo, como un duro pedazo de luna,
apto para las pieles bárbaras;
traemos los caimanes en el fango,
y el arco que dispara nuestras ansias,
y el cinturón del trópico,
y el espíritu limpio.
¡Eh, compañeros, aquí estamos!
La ciudad nos espera con sus palacios, tenues
como panales de abejas silvestres;
sus calles están secas como los ríos cuando no llueve en la montaña,
y sus casas nos miran con sus ojos pávidos de las ventanas.
Los hombres antiguos nos darán leche y miel,
y nos coronarán de hojas verdes.
¡Eh, compañeros, aquí estamos!
Bajo el sol,
nuestra piel sudorosa reflejará los rostros húmedos de los vencidos,
y en la noche, mientras los astros ardan en la punta de nuestras llamas,
nuestra risa madrugará sobre los ríos y los pájaros.
Nicolás Guillén en Sóngoro cosongo (1931), incluido en Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea, 1914-1970 (Alianza Editorial, Madrid, 1971).
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martes, 17 de febrero de 2009
José Carlos Rovira escribe sobre el poemario 'Tu cuerpo y otras dudas', de Ignacio Cartagena
Leí allá en 2003 Memoria de un desnudo (Medialuna Ediciones, Pamplona, 2002), el primer libro poético de un jovencísimo Ignacio Cartagena que me provocó una anotación en un cuaderno que dice: “Está buscando un lenguaje. Hay cultura, espacios y sensaciones. Me gusta”.
Han pasado cinco años de aquella lectura y un texto inédito me depara ahora sorpresas. Leo Tu cuerpo y otras dudas (Ediciones Sial, Madrid, 2009) de un tirón, releo algunos poemas y me paro en determinados versos. Anoto en el mismo cuaderno: “está encontrando su lenguaje”.
Con los nuevos poetas me pasa siempre eso: intento comprobar que van alcanzando un decir propio porque, en poesía, ésta es sin duda la prueba definitiva de lo que están haciendo. Es difícil escribir poesía, y es más difícil leer la reciente con atención, dada la tradición histórica y contemporánea que ha creado ya casi un exceso de la palabra. Tengo, como seguramente tenemos todas y todos, algunos nombres que se han convertido en esenciales; son los que determinan siempre nuestra aproximación a otros libros.
Las dificultades de leer poesía se acrecientan cuando nos enfrentamos a un poemario que tiene como temática algo tan tradicional como el amor: se creó tanto, se versificó tanto, algunos colmaron tantas medidas…, que hoy resulta difícil sin duda entrar en las palabras que intentan de nuevo poetizar ese universal de la literatura. Conozco tentativas, publicadas e inéditas, que despliegan desde el primer verso los rastros de su origen, se envuelven en él, diversifican influencias, y acaban aniquilando la emoción o el referente cultural con la evidencia del modelo.
Ignacio Cartagena me ha entregado sin embargo un libro que me parece nuevo desde el principio, en el que una dificultad añadida se despliega en cada poema, en cada verso, mediante el peligro de lo cotidiano. Si a una poética del amor le unimos lo cotidiano, podremos recorrer dos caminos posibles: el de la banalidad como el más frecuente; el de la trascendencia como itinerario imprevisible.
Me he encontrado con una obra en la que sobresale lo imprevisto, iniciada por un riguroso encuentro con el eros, porque “tu cuerpo está en mi casa”, en recorridos por despertares, trasluces, libros, penumbras, sonrisas, ropa desordenada, relojes y tiempo, uñas mordisqueadas, observación de una pecera, frutas, dulces, lágrimas, licores, silencios, conversaciones, una ducha…, sensaciones estructuradas por un sentir cotidiano que va construyendo enigmas paralelos que sirven para definir la experiencia.
Y entonces, la trascendencia del lenguaje se construye, sin retórica, abriendo sensaciones naturales a todas las posibilidades de lo que se está viviendo: una vez, por ejemplo, la descripción de una pecera, del musgo, de los pequeños peces nadando y persiguiendo burbujas, llevan a la sensación de que “no importa si terminan/ flotando en el olvido”, y el lector vuelve a repasar lo cotidiano con la sensación de la trascendencia con la que nos va envolviendo el tiempo y la memoria. Son chispazos e imágenes que transforman lo cotidiano, que lo hacen materia poética eficaz.
Como las 'Mitologías breves' que crean la segunda sección del libro, iniciadas por un recuerdo del Lamento en Elca, de Francisco Brines, en el que el laurel se entronca a la cotidianidad, recuperada y expresada a partir de aquí por Ignacio Cartagena en su conjunción con el mito posible: Deméter, Atenea, Dánae, Dafne, Leda, Narciso, Penélope., etc., son un entramado insólito para un acontecer diario que podría entrar en un culturalismo fácil, si no fuera porque la cultura aquí es expresión de vivencias personales de la que los nombres pueden ser referentes, pero en cuanto pertinencias no grandilocuentes: una sensación, un recuerdo, un acto, un momento, un lugar se conectan a un nombre, que a veces es la narración de un episodio vivido, en el que el 'Nacimiento de Afrodita', por ejemplo, sirve como imagen próxima y sugerencia del eros; o lugares como Herculanum, que van de la sensación de la historia (“Debajo de las luces calcinadas/ las huellas de los últimos segundos”) a una comida, la voz de la acompañante “surgiendo tibia en torno al vaso”, y la interrogación sobre el inesperado ladrido de un perro. Fragmentos de aconteceres que en el mito pueden tener también su expresión natural y su eficacia poética.
'Los pasos en falso', subtitulada "doce relatos”, forma la tercera sección del libro. Los textos no son parte de la moda del microrrelato, sino que se ajustan mejor a la noción de prosas poéticas. El acontecer es de nuevo vivencial, pero no hay desenlaces en las imágenes, que recrean un encuentro, la escritura del ser amado (“Ayer noche te puse en un cuaderno. No encontré lugar mejor para tu frágil cuerpo nocturno…”), su metamorfosis, la apasionada monotonía del comportamiento habitual, la lectura de una carta, la visita a un museo, un juego al escondite, una siesta, etc.. Prevalece siempre la imagen, como en la plasmación de un otoño en el que las flores se exhiben en su nostalgia, mientras la acompañante susurra “porque no tiene más palabras”.
Un buen libro es el que el lector va a recorrer a partir de esta nota, escrita con el convencimiento de la intensidad que los poemas nos ofrecen. En el fondo, la relación narrada en Tu cuerpo y otras dudas no es otra cosa que una introspección y una forma de conocimiento personal, en un universo que adquiere su sentido por tácticas que tienen que ver con la vida y la cultura, recursos que se entrelazan en lección duradera.
Ignacio Cartagena, que es muy joven, tiene detrás una serie de experiencias que lo han ido situando en lugares diversos, entre los que están últimamente Tirana y Moscú por su condición de diplomático. Pero hay otros sitios (Alicante, Ibiza, Madrid, Roma) que determinaron períodos familiares en los que hay sin duda formación rigurosa y también alguna tristeza irremediable.
El autor tiene detrás también una apasionada relación con la poesía española, desde unos comienzos insistentes con la lectura de Jorge Guillén, a una permanencia casi como “poeta de cabecera” de Claudio Rodríguez. Hay también muchos otros nombres contemporáneos que crearían una nómina extensa que no voy a recorrer. Los poetas del Hermetismo italiano del novecientos han sido otra de sus lecturas.
Me gusta afirmar, en cualquier caso, que Ignacio Cartagena está adquiriendo ese lenguaje propio que ya he afirmado y que su modulación poética, su búsqueda de la palabra, discurre por caminos que tienen más que ver consigo mismo que con modelos que secundó como lector y depuró como poeta mediante un diálogo en el que ya prevalece su apasionada y asombrada originalidad.
José Carlos Rovira
Ignacio Cartagena Núñez (Alicante, 1977). Licenciado en Derecho y Diplomado en Estudios Políticos por el Colegio de Europea de Brujas y Master en Relaciones Internacionales por la Fundación Ortega y Gasset. En 2003 ingresó en la Carrera Diplomática, donde ha desempeñado diversos puestos en países europeos, y actualmente en la Embajada de España en Moscú.
Ha publicado poemas en varias revistas (El caracol del faro, Elgacena, Boca bilingüe). En 2001 ganó el Premio de Poesía 'Angel Urrutia Iturbe' por su libro Memoria de un desnudo (Medialuna, Pamplona, 2001.)
Poema del día: "Comunión", de José María Valverde (España, 1926-1996)
Este poco de pan tiene mi vida escrita
en su blancura, como la cara de mi madre.
Esta ropa del Cuerpo de Cristo se me ha hecho
familiar, dolorosa, como mi carne misma;
su sabor a barquillo de paseo de niño,
su blancura de lienzo limpio y almidonado
me reúnen mis años insistiendo, ola a ola,
al pie del parpadeo del faro de lo alto:
misas de aquel muchacho que apretaba los puños
y la mente, empeñado en enjaular el cielo;
misas de soledad frente a la nada abierta,
citando a Dios, clamándole con voz de agonizante;
misas de reposado olvido entre el gentío,
llevado por la luz y las aguas del cántico;
misas de la ambición juvenil, con amigos,
ajustando el deber y el amor inminente;
misas con el cariño al lado y, desde entonces,
misas entre la vida de verdad, y su carga
suave de hijos y besos, su ilusión vuelta ritmo.
Y Él calla siempre. Y se alza mi afán, y palidecen
mis ecos, mis estampas sobre su cuerpo escritas,
y me hundo en su blancura, cegado mi silencio...
José María Valverde en Apostolado sacerdotal (1958), incluido en Al celebrar tu memoria. Poesía para domingos y festivos (Editorial Sal Terrae, Santander, 2005).
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en su blancura, como la cara de mi madre.
Esta ropa del Cuerpo de Cristo se me ha hecho
familiar, dolorosa, como mi carne misma;
su sabor a barquillo de paseo de niño,
su blancura de lienzo limpio y almidonado
me reúnen mis años insistiendo, ola a ola,
al pie del parpadeo del faro de lo alto:
misas de aquel muchacho que apretaba los puños
y la mente, empeñado en enjaular el cielo;
misas de soledad frente a la nada abierta,
citando a Dios, clamándole con voz de agonizante;
misas de reposado olvido entre el gentío,
llevado por la luz y las aguas del cántico;
misas de la ambición juvenil, con amigos,
ajustando el deber y el amor inminente;
misas con el cariño al lado y, desde entonces,
misas entre la vida de verdad, y su carga
suave de hijos y besos, su ilusión vuelta ritmo.
Y Él calla siempre. Y se alza mi afán, y palidecen
mis ecos, mis estampas sobre su cuerpo escritas,
y me hundo en su blancura, cegado mi silencio...
José María Valverde en Apostolado sacerdotal (1958), incluido en Al celebrar tu memoria. Poesía para domingos y festivos (Editorial Sal Terrae, Santander, 2005).
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lunes, 16 de febrero de 2009
Poema del día: "Salmo 35", de Jesús Urceloy (España, 1964)
Una fila de árboles camina por mi calle en dirección al Norte.
Los árboles caminan lentamente, con el rostro alzado, arrogantes o tristes, como esa lentitud del equlibrista sobre un campo de minas.
Pudieran ser amigos que huyeran de la muerte, porque la muerte tiene apego al Sur.
Pudieran ser una fila de hombres sin hogar ni familia con el convencimiento del soldado que avanza a la derrota.
Pero sólo son árboles, altos, de hoja perenne, cuyo andar impasible nunca pierde el compás, una fila que el viento no disuelve ni agota.
Yo no quiero saber qué dolor les obliga, ni que mano imprudente les animó a crecer.
Tan sólo los observo pasar, día tras día, pasar desde la infancia, desde el primer amor.
Quisiera preguntarles sus nombres, pero callo.
Quisiera que la noche llegara y les cubriese:
Que inclinaran tan sólo la cabeza al morir.
Jesús Urceloy en Libro de los Salmos (1997), incluido en La voz y la escritura. 80 nuevas propuestas poéticas (Ediciones Sial, Madrid, 2006).
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Los árboles caminan lentamente, con el rostro alzado, arrogantes o tristes, como esa lentitud del equlibrista sobre un campo de minas.
Pudieran ser amigos que huyeran de la muerte, porque la muerte tiene apego al Sur.
Pudieran ser una fila de hombres sin hogar ni familia con el convencimiento del soldado que avanza a la derrota.
Pero sólo son árboles, altos, de hoja perenne, cuyo andar impasible nunca pierde el compás, una fila que el viento no disuelve ni agota.
Yo no quiero saber qué dolor les obliga, ni que mano imprudente les animó a crecer.
Tan sólo los observo pasar, día tras día, pasar desde la infancia, desde el primer amor.
Quisiera preguntarles sus nombres, pero callo.
Quisiera que la noche llegara y les cubriese:
Que inclinaran tan sólo la cabeza al morir.
Jesús Urceloy en Libro de los Salmos (1997), incluido en La voz y la escritura. 80 nuevas propuestas poéticas (Ediciones Sial, Madrid, 2006).
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domingo, 15 de febrero de 2009
Poema del día: "El inocente VII", de José Ángel Valente (España, 1929-2000)
Quiqquiq latet, apparebit
El día en que los ángeles
fuercen en las redondas
esquinas no soñadas de la tierra
sus ácidos clarines
y no encuentren respuesta,
el día en que los muertos se levanten
y vuelvan a morir con más convencimiento,
el día en que para siempre se haya roto
la tregua entre los dioses extinguidos
y su pálida imagen,
el día en que los corderos devoren dulcemente
la entraña de los lobos indefensos
hasta agotar su extirpe,
el día en que obligado
sea el convite, el traje impuesto,
rotativo el discurso
y la ocasión solemne e implacable,
el día en que las cuerdas de las arpas
estallen y se encojan
de horror los meridianos en su origen
y cuando un solo hombre
desesperadamente en pie sobre su ombligo
vea crecer las aguas, pida auxilio,
y una paloma anuncie el pacto nuevo,
el día en que la hembra invertebrada
en su ávido seno nos sumerja
para alumbrarnos luego ya redentos,
el día en que palidezcan los cobardes,
las vírgenes asuman la venganza
y el estertor opaco de la víctima
nos una en fin a ella,
con un odio más puro,
el día en que los niños
certeramente apunten
con un fusil de sangre a los tiranos,
e indemnes los vencidos
coronen de excrementos melancólicos
los arcos de triunfo,
el día del laurel y la serpiente,
el día en que la cólera del mundo
destruya el mundo, el día de la ira.
José Ángel Valente en El inocente (1970), incluido en (Punto cero) I. Obra poética (Alianza Editorial, Madrid, 1999).
Otros poemas de José Ángel Valente
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sábado, 14 de febrero de 2009
Poema del día: "Segundo acto: Sagrada familia", de Julio Espinosa Guerra (Chile, 1974)
-se les abrieron los ojos-
LA VOZ DE ALICIA
Alguien abre la ventana
y no soy yo, necesariamente:
son visiones:
una ventana una silla una puerta
polvo en las esquinas
tierra bajo los zapatos.
Nada indica que hayamos podido caminar
que el tiempo exista
y nosotros seamos una línea recta
atravesándolo perpendicularmente.
Cierro la ventana
no la misma:
el espacio que en ella se acumula
la ha mutado.
Sentada en mi habitación
intento contar los días que pasan sin pasar:
soy la imagen del espejo
que traiciona a quien se observa.
Miro el vacío que habita en una puerta antes de cerrarse
donde muro y ojos son la prolongación no de ojos ni de muro
sino de un cuerpo que no está
que no existe.
Pero el ojo miente
como miente la pared
como el sol miente
como miente la imagen.
La silla se encuentra al lado de la ventana
tiene tres prendas en su respaldo
y no me pertenecen:
la puerta está cerrada
estuvo abierta:
quizás nadie haya entrado
ni la muralla proyecta la imagen en el ojo
ni tampoco hay prendas en la silla
ni silla
ni puerta
ni ventana
porque no hay tierra bajo los zapatos
ni gato dictando esta caligrafía.
Sólo eres tú
observado por el vidrio a media noche
intentando explicar el silencio que te rodea
y que no permite que tus ojos vean la oscuridad
que proyecta la luna
del espejo.
LA VOZ DE UN PESCADOR
No voy a pedir nada
se los aseguro.
Afuera sigue existiendo el barro
las golondrinas anuncian lluvia.
Un inmenso río seca la fuerza que nos queda
y me recorre entero
en busca de una copa en que vaciar su yodo.
Las calas florecen junto a las espigas de metal
y tengo miedo de que el vilano
se vuelva a enamorar de nuestra boca.
Intento construir puentes
ser feroz cazador de la mañana
pero no basta con eso.
Sólo logro divisar
el ángulo que queda entre la ventana y el horizonte:
la hierba crece salvaje en mis ojos
la pesca es abundante en guijarros
todavía se ve alguna gaviota extraviada en el mediodía.
No voy a pedir nada
sólo escuchen cómo afuera arrecia el viento
y el balido de un extraño cordero quiebra el sol
dejando el agua que nos queda
infectada de cenizas.
Julio Espinosa Guerra, incluido en Todo es poesía menos la poesía. 22 poetas desde Madrid (Editorial Eneida, Madrid, 2004).
Otros poemas de Julio Espinosa Guerra
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LA VOZ DE ALICIA
Alguien abre la ventana
y no soy yo, necesariamente:
son visiones:
una ventana una silla una puerta
polvo en las esquinas
tierra bajo los zapatos.
Nada indica que hayamos podido caminar
que el tiempo exista
y nosotros seamos una línea recta
atravesándolo perpendicularmente.
Cierro la ventana
no la misma:
el espacio que en ella se acumula
la ha mutado.
Sentada en mi habitación
intento contar los días que pasan sin pasar:
soy la imagen del espejo
que traiciona a quien se observa.
Miro el vacío que habita en una puerta antes de cerrarse
donde muro y ojos son la prolongación no de ojos ni de muro
sino de un cuerpo que no está
que no existe.
Pero el ojo miente
como miente la pared
como el sol miente
como miente la imagen.
La silla se encuentra al lado de la ventana
tiene tres prendas en su respaldo
y no me pertenecen:
la puerta está cerrada
estuvo abierta:
quizás nadie haya entrado
ni la muralla proyecta la imagen en el ojo
ni tampoco hay prendas en la silla
ni silla
ni puerta
ni ventana
porque no hay tierra bajo los zapatos
ni gato dictando esta caligrafía.
Sólo eres tú
observado por el vidrio a media noche
intentando explicar el silencio que te rodea
y que no permite que tus ojos vean la oscuridad
que proyecta la luna
del espejo.
LA VOZ DE UN PESCADOR
No voy a pedir nada
se los aseguro.
Afuera sigue existiendo el barro
las golondrinas anuncian lluvia.
Un inmenso río seca la fuerza que nos queda
y me recorre entero
en busca de una copa en que vaciar su yodo.
Las calas florecen junto a las espigas de metal
y tengo miedo de que el vilano
se vuelva a enamorar de nuestra boca.
Intento construir puentes
ser feroz cazador de la mañana
pero no basta con eso.
Sólo logro divisar
el ángulo que queda entre la ventana y el horizonte:
la hierba crece salvaje en mis ojos
la pesca es abundante en guijarros
todavía se ve alguna gaviota extraviada en el mediodía.
No voy a pedir nada
sólo escuchen cómo afuera arrecia el viento
y el balido de un extraño cordero quiebra el sol
dejando el agua que nos queda
infectada de cenizas.
Julio Espinosa Guerra, incluido en Todo es poesía menos la poesía. 22 poetas desde Madrid (Editorial Eneida, Madrid, 2004).
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viernes, 13 de febrero de 2009
Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes
Escrito en el viento es el blog que desde Zamora (España) nos ofrece el escritor y periodista José Ángel Barrueco. Podemos encontrar comentarios sobre libros y películas, poemas que le gustan, alguna narración suya y comentarios de actualidad. Podemos ver también cuales son sus obras publicadas. Está bien indexado y nos remite a muchos otros lugares de interés.
Gem@ Blog es el blog ideal para resolver todas esas dudas que tenemos los blogueros a nivel técnico cuando nos ponemos a trabajar en nuestros blogs. Además, contesta nuestras preguntas al respecto, así que ya sabéis donde acudir cuando tengáis problemas o no sepáis cómo se hace no se qué. Tiene enlazadas diversas herramientas que podrán venirnos muy bien.
Artepolítica es una de esas páginas que tienden a condensar la información que aparece en diferentes blogs. Es una buena idea si te interesa un tema concreto y puedes acceder a una de estas plataformas. Esta en concreto se dedica, principalmente, a la actualidad social y política de Argentina. Podemos participar inscribiéndonos.
Me fermenta la noche es el blog en el que Marysol, desde Chile, nos venía ofreciendo sus poemas hasta finalizar el pasado año. Ya no publica nada, pero sus poemas han quedado en la Red dispuestos a ser leídos.
Antonio Lara Ramos es historiador, escritor y articulista. En su blog da cuenta de muchas de sus actividades. También podemos leer artículos sobre los más variados asuntos que domina este autor. Tiene un escueto índice de etiquetas que nos ayudará a seleccionar la materia que queramos leer.
Libelularias es el blog de Marta Alicia Pereyra Buffaz. Lo edita desde Córdoba (Argentina) para mostrarnos sus textos, escritos en los más diversos generos literarios. En sus etiquetas los podremos encontrar muy bien ordenados. Su columna lateral dispone de una gran colección de enlaces.
Fragua universal es el blog del poeta argentino Juan Pomponio. Lo tiene abierto para que otros poetas puedan publicar en él también sus poemas. Mantiene una larga columna lateral con mucha información sobre arte y poesía.
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Me fermenta la noche es el blog en el que Marysol, desde Chile, nos venía ofreciendo sus poemas hasta finalizar el pasado año. Ya no publica nada, pero sus poemas han quedado en la Red dispuestos a ser leídos.
Antonio Lara Ramos es historiador, escritor y articulista. En su blog da cuenta de muchas de sus actividades. También podemos leer artículos sobre los más variados asuntos que domina este autor. Tiene un escueto índice de etiquetas que nos ayudará a seleccionar la materia que queramos leer.
Libelularias es el blog de Marta Alicia Pereyra Buffaz. Lo edita desde Córdoba (Argentina) para mostrarnos sus textos, escritos en los más diversos generos literarios. En sus etiquetas los podremos encontrar muy bien ordenados. Su columna lateral dispone de una gran colección de enlaces.
Fragua universal es el blog del poeta argentino Juan Pomponio. Lo tiene abierto para que otros poetas puedan publicar en él también sus poemas. Mantiene una larga columna lateral con mucha información sobre arte y poesía.
Poema del día: "Elegía a mi padre 1. El cuerpo vacío", de Mark Strand (Estados Unidos, nacido en Canadá, 1934-2014)
Las manos eran las tuyas, los brazos los tuyos,
pero tú ya no estabas.
Los ojos eran los tuyos, pero estaban cerrados y no podían abrirse.
El sol distante estaba allí.
La luna posada en el hombro blanco de la colina estaba allí.
El viento en la Ensenada de Bedford estaba allí.
La pálida luz del invierno estaba allí.
Tu boca estaba allí.
Pero tú ya no estabas.
Cuando alguien hablaba, no había respuesta.
Unas nubes bajaron
y cubrieron las construcciones a lo largo del agua,
y el agua estaba callada.
Las gaviotas miraron.
Los años, las horas, que nunca te hallarían
giraban en las muñecas de otros.
No había dolor. Ya había pasado.
No había secretos. No había nada que decir.
La sombra esparcía sus cenizas.
El cuerpo era el tuyo, pero tú ya no estabas.
El aire se estremeció contra tu piel.
La oscuridad se inclinó dentro de sus ojos.
Pero tú ya no estabas.
Mark Strand en Aliento (Ayuntamiento de Lucena, Córdoba, 2004).
Otros poemas de Mark Strand
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pero tú ya no estabas.
Los ojos eran los tuyos, pero estaban cerrados y no podían abrirse.
El sol distante estaba allí.
La luna posada en el hombro blanco de la colina estaba allí.
El viento en la Ensenada de Bedford estaba allí.
La pálida luz del invierno estaba allí.
Tu boca estaba allí.
Pero tú ya no estabas.
Cuando alguien hablaba, no había respuesta.
Unas nubes bajaron
y cubrieron las construcciones a lo largo del agua,
y el agua estaba callada.
Las gaviotas miraron.
Los años, las horas, que nunca te hallarían
giraban en las muñecas de otros.
No había dolor. Ya había pasado.
No había secretos. No había nada que decir.
La sombra esparcía sus cenizas.
El cuerpo era el tuyo, pero tú ya no estabas.
El aire se estremeció contra tu piel.
La oscuridad se inclinó dentro de sus ojos.
Pero tú ya no estabas.
Mark Strand en Aliento (Ayuntamiento de Lucena, Córdoba, 2004).
Otros poemas de Mark Strand
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jueves, 12 de febrero de 2009
Poema del día: "Las auroras de otoño V", de Wallace Stevens (Estados Unidos, 1879-1955)
La madre invita a la humanidad a su casa
Y a su mesa. El padre trae narradores de cuentos
Y músicos que, en los cuentos, callan, meditan mucho.
El padre trae negras a danzar,
Entre los niños, como curiosa madurez
Del modelo en el madurar de la danza.
Para éstas los músicos producen tonos insidiosos
Desgarrando la salmodia de sus instrumentos.
Los niños ríen y cencerrean un compás cascado.
El padre trae espectáculos del aire,
Escenas del teatro, vistas y bloques de maderas
Y telones como una ingenua pretensión de sueño.
Entre éstas los músicos atacan el poema instintivo.
El padre trae sus multitudes en desorden
De bárbara lengua, esclavizada y resollando alientos
Entrecortados, obedeciendo su toque de corneta.
Eso es pues Chatillon o como os plazca.
Nos encontramos en el tumulto de un festival.
¿Qué festival ¿Este ruidoso, desordenado nada que hacer?
¿Estos hospitaliers? ¿Estos invitados parecidos a brutos?
¿Estos músicos tocando para una tragedia,
Un tam-tam que está hecho de esto:
No hay frases que decir? No hay representación,
O las personas la hacen simplemente estando aquí.
Wallace Stevens en Las auroras de otoño y otros poemas (Visor Libros, Madrid, 1993).
Otros poemas de Wallace Stevens
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Y a su mesa. El padre trae narradores de cuentos
Y músicos que, en los cuentos, callan, meditan mucho.
El padre trae negras a danzar,
Entre los niños, como curiosa madurez
Del modelo en el madurar de la danza.
Para éstas los músicos producen tonos insidiosos
Desgarrando la salmodia de sus instrumentos.
Los niños ríen y cencerrean un compás cascado.
El padre trae espectáculos del aire,
Escenas del teatro, vistas y bloques de maderas
Y telones como una ingenua pretensión de sueño.
Entre éstas los músicos atacan el poema instintivo.
El padre trae sus multitudes en desorden
De bárbara lengua, esclavizada y resollando alientos
Entrecortados, obedeciendo su toque de corneta.
Eso es pues Chatillon o como os plazca.
Nos encontramos en el tumulto de un festival.
¿Qué festival ¿Este ruidoso, desordenado nada que hacer?
¿Estos hospitaliers? ¿Estos invitados parecidos a brutos?
¿Estos músicos tocando para una tragedia,
Un tam-tam que está hecho de esto:
No hay frases que decir? No hay representación,
O las personas la hacen simplemente estando aquí.
Wallace Stevens en Las auroras de otoño y otros poemas (Visor Libros, Madrid, 1993).
Otros poemas de Wallace Stevens
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miércoles, 11 de febrero de 2009
Literatura en Youtube: Islasila. Literalia Tv. Patty de Frutos. Poeta y poesía. Rincón de literatura
Islasila
Literalia TV
- 1ºc En Jaque - Mendicutti y Capone
- 1ºb En Jaque - Mendicutti y Capone
- 1ºa En Jaque - Mendicutti y Capone
- 9º Leer os Hará Libros - Vanguardias: Lytton Stratchey y José Antonio Millán
- 9º Basta de Letras - Porno para mujeres
- 8º Basta de Letras - Teatro y Literatura
- 9º Anaqueles Ocultos - El Bandido doblemente armado.
- 8º Anaqueles Ocultos - Revista Mercurio
- EN JAQUE - Trailer
- 7º Anaqueles Ocultos, - Hiperión. Segunda parte.
- 7º Basta de Letras, - Premio Salambó
- 8º Leer Os Hara Libros - Amor y dolor en Ray Loriga y Angélica Liddell
- 7º Leer Os Hará Libros - Pedagogía magistral de George Steiner y Poesía de la Imagen
Poema del día: "Diciembre", de Charles Simic (Estados Unidos, nacido en Serbia, 1938-2023)
Nieva
entre ruinas
convertidas
en hombre-anuncio:
uno proclama
el fin del mundo
el otro los precios
de una peluquería del barrio
Charles Simic en Desmontando el silencio (Ayuntamiento de Lucena, Córdoba, 2004).
Otros poemas de Charles Simic
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entre ruinas
convertidas
en hombre-anuncio:
uno proclama
el fin del mundo
el otro los precios
de una peluquería del barrio
Charles Simic en Desmontando el silencio (Ayuntamiento de Lucena, Córdoba, 2004).
Otros poemas de Charles Simic
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martes, 10 de febrero de 2009
Artículo de Francisco Cenamor sobre la novela de Machado de Assis ‘Don Casmurro’
Cuando Joaquim Maria Machado de Assis, más conocido por sus apellidos solamente, se enfrentó a escribir su novela Don Casmurro, fácilmente pudo verse influenciado por dos corrientes literarias que llegaban hasta entonces: el Naturalismo y el Romanticismo. No en vano aparecen en su novela temas similares y contradictorios: la pasión y la inocencia, el sacerdocio y el amor erótico, los celos y la confianza… Él mismo cultivó el Realismo, antesala del Naturalismo.
Pero no, decidió hacer una obra personal que con el tiempo se convertiría en un clásico de la literatura brasileña. No tomó, desde luego, del Romanticismo las pasiones amorosas desatadas e imposibles. Pero es una novela de amor, de amores adolescentes castos y puros. Ni del Naturalismo tomó los feroces retratos sociales ni los personajes de presencia magnética y determinante. Todo sucede entre personas de una clase media rentista y acomodada, pero no es el fin del autor retratarla, aunque salga retratada.
Pero, a la vez, sí que hay un poco de ambas corrientes literarias, a las que Machado leyó con asiduidad, y también una gran influencia de citas y personajes de la literatura brasileña, y de Shakespeare, a quien tradujo. Y mucho hay de una de sus mayores preocupaciones literarias: los celos.
Se trata de una novela de amor entre dos adolescentes y de las vicisitudes que pasan para poder estar juntos. Él, inseguro y soñador, algo inocente. Ella, urdidora de tramas para conseguir sus objetivos, mujer inteligente y bien plantada. La posibilidad del ingreso de él en el seminario planea sobre su secreta relación. Y eso es el grueso de la novela, los últimos capítulos son un auténtico “y vivieron felices y comieron perdices”, hasta que por sorpresa y casi finalizando…: los celos.
La novela está escrita con un lenguaje ágil y expresivo, al menos la traducción al castellano que hizo Pablo del Barco para Ediciones Cátedra. Utiliza capítulos cortos, incluso extremadamente cortos, lo que da una cierta inmediatez a la acción. Los dos adolescentes están muy bien conseguidos pues a veces nos llegan a desesperar en su fatalismo romántico y en su tontería.
Eso sí, el narrador no es de fiar, pues es el mismo adolescente, ya de mayor, que nos cuenta su propia versión de los hechos: los otros personajes en ningún momento tienen ocasión de manifestar su verdad. Esto, evidentemente, intensifica más si cabe la acción de los celos del narrador, pues solamente tenemos su versión, incluso cuando debe tomar una decisión final sobre su relación con su amor de juventud, se la vemos tomar solamente escuchando su versión, por lo que siempre nos quedan dudas sobre la realidad de la narración.
Se dirige a nosotros en primera persona, lo que da idea de cierta intimidad con el lector, incluso buscando su complicidad para cargarse de razón. Increíble que una novela escrita en 1899 pueda dialogar de esa manera con nosotros. Incluso, en algunos momentos, pide a las lectoras que puedan ser más puritanas, disculpas por si está contando algo que pudiera parecer atrevido. No hay que temer: al contrario que en el Naturalismo o el Romanticismo, nunca lo hace.
Machado de Asís (1839-1908) es todo un ejemplo de superación personal. Hijo de un pintor de brocha gorda mulato y una lavandera portuguesa, epiléptico y tartamudo, tuvo que luchar durante su juventud para ser considerado como un blanco respetable. Y lo hizo formándose de manera autodidacta, compaginando su trabajo desde la más tierna infancia con la asistencia a la escuela cuando podía y leyendo por su cuenta. El milagro se obró y llegó a ser, ya en su juventud, uno de los principales intelectuales de su país en la época, siendo considerado, posteriormente, como el principal representante del Realismo literario de Brasil.
Francisco Cenamor
Francisco Cenamor
Poema del día: "Has olvidado tus camisas en mi armario...", de Sacra Leal (España, 1964)
Has olvidado tus camisas en mi armario
y ahora la madera llora
con un ronco aullido de carcoma.
Mi armario, antaño nido de golondrinas
que hoy han encumbrado su vuelo
hacia otras latitudes compartidas,
hacia otros espacios con aroma de amor.
Mi armario, nuestra jungla... mi desierto.
Allí han quedado, aleteando,
como cadáveres nunca ciertos,
tus camisas, la seda impregnada de ti,
los retazos de tu piel, los jirones del sueño,
despeñándose, melancólicos, como yo,
desde las aceradas cimas de las perchas.
Has olvidado tus camisas en mi armario:
por no verlas, por no verte, mi ropa, mi alma,
mohosa, se agazapa
bajo otros armarios, bajo otras miradas.
Sacra Leal en La revolución del llanto (Ediciones Torremozas, Madrid, 1994).
Otros poemas de Sacra Leal
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y ahora la madera llora
con un ronco aullido de carcoma.
Mi armario, antaño nido de golondrinas
que hoy han encumbrado su vuelo
hacia otras latitudes compartidas,
hacia otros espacios con aroma de amor.
Mi armario, nuestra jungla... mi desierto.
Allí han quedado, aleteando,
como cadáveres nunca ciertos,
tus camisas, la seda impregnada de ti,
los retazos de tu piel, los jirones del sueño,
despeñándose, melancólicos, como yo,
desde las aceradas cimas de las perchas.
Has olvidado tus camisas en mi armario:
por no verlas, por no verte, mi ropa, mi alma,
mohosa, se agazapa
bajo otros armarios, bajo otras miradas.
Sacra Leal en La revolución del llanto (Ediciones Torremozas, Madrid, 1994).
Otros poemas de Sacra Leal
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lunes, 9 de febrero de 2009
Poema del día: "Carta en dos actos que, como tantas otras cartas, no he puesto en el correo", de Luis Rosales (España, 1910-1992)
A Luis Felipe y María Luisa.
Señor: ahora te digo que es preciso
que vengas a ayudarnos
a poner esta casa: las cortinas,
el aceite ya escaso,
la víspera de encajes para el niño,
la alfombra del despacho,
la pintura riéndose, las sábanas,
los libros ordenados,
la cena, si es posible, y una buena
disposición de ánimo.
Señor: ahora te digo que quisiera
terminar esta carta. Te esperamos;
ha pasado algún tiempo y ya tenemos
canas.
Hemos comprado
una casa pequeña -ya no somos
tan pobres- en el campo,
y he vivido tal vez en Cercedilla
mi última juventud. Los lilos blancos
no han dado este año flor, ni los cerezos,
con la helada de Mayo.
No me baño estos días,
tengo la orina de color tabaco
aunque me siento bien.
Tal vez mañana
venga a vernos Vivanco.
Qusiera estar con él, lo necesito,
tiene dificultades y este año
nos hemos visto poco. María Luisa
tiene diabetes y se está quemando.
Hay que quererlos mucho, hay que quererlos
de prisa. El seto alto
de aligustre cayó; ya se hizo el muro
de piedra, queda bien. No tengo a mano
los libros que preciso. Finalmente
aún tengo que decirte este verano
que Luis Cristóbal no ha estudiado mucho.
Crece pero despacio.
No tuvo sujeción y a causa de ello
se ha vuelto un poco suspicaz. Estamos
ya lacrados en él. Tiene los ojos
azules. Son tan claros
que pueden bautizar, y tan atentos
que brillan sin querer. ¡Se le ha agolpado
de pronto el corazón! Sólo te pido
que al sentarse a comer, de cuando en cuando
le pregunte a su madre alguna cosa
sin que parezca estarse desclavando.
Es sólo un gesto, ¡ya lo sé! y un gesto
tal vez involuntario
que él quisiera borrar;
haz que se siente,
cuando vuelva a su lado,
como si regresara del viaje
sólo para contárselo.
Luis Rosales en Rimas de la casa encendida (Editorial Espasa-Calpe, Madrid, 1979).
Otros poemas de Luis Rosales
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domingo, 8 de febrero de 2009
Poema del día: "Yo me pregunto a veces si la noche...", de Claudio Rodríguez (España, 1934-1999)
Yo me pregunto a veces si la noche
se cierra al mundo para abrirse o si algo
la abre tan de repente que nosotros
no llegamos a su alba, al alba al raso
que no desaparece porque nadie
la crea: ni la luna, ni el sol claro.
Mi tristeza tampoco llega a verla
tal como es, quedándose en los astros
cuando en ellos el día es manifiesto
y no revela que en la noche hay campos
de intensa amanecida apresurada
no en germen, en luz plena, en albos pájaros.
Algún vuelo estará quemando el aire,
no por ardiente sino por lejano.
Alguna limpidez de estrella bruñe
los pinos, bruñirá mi cuerpo al cabo.
¿Qué puedo hacer sino seguir poniendo
la vida a mil lanzadas del espacio?
Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto,
un resplandor aéreo, un día vano
para nuestros sentidos, que gravitan
hacia arriba y no ven ni oyen abajo.
Como es la calma un yelmo para el río
así el dolor es brisa para el álamo.
Así yo estoy sintiendo que las sombras
abren su luz, la abren, la abren tanto,
que la mañana surge sin principio
ni fin, eterna ya desde el ocaso.
Claudio Rodríguez en Desde mis poemas (Ediciones Cátedra, Madrid, 1994).
Otros poemas de Claudio Rodríguez
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se cierra al mundo para abrirse o si algo
la abre tan de repente que nosotros
no llegamos a su alba, al alba al raso
que no desaparece porque nadie
la crea: ni la luna, ni el sol claro.
Mi tristeza tampoco llega a verla
tal como es, quedándose en los astros
cuando en ellos el día es manifiesto
y no revela que en la noche hay campos
de intensa amanecida apresurada
no en germen, en luz plena, en albos pájaros.
Algún vuelo estará quemando el aire,
no por ardiente sino por lejano.
Alguna limpidez de estrella bruñe
los pinos, bruñirá mi cuerpo al cabo.
¿Qué puedo hacer sino seguir poniendo
la vida a mil lanzadas del espacio?
Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto,
un resplandor aéreo, un día vano
para nuestros sentidos, que gravitan
hacia arriba y no ven ni oyen abajo.
Como es la calma un yelmo para el río
así el dolor es brisa para el álamo.
Así yo estoy sintiendo que las sombras
abren su luz, la abren, la abren tanto,
que la mañana surge sin principio
ni fin, eterna ya desde el ocaso.
Claudio Rodríguez en Desde mis poemas (Ediciones Cátedra, Madrid, 1994).
Otros poemas de Claudio Rodríguez
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sábado, 7 de febrero de 2009
Poema del día: "El barco embriagado", de Arthur Rimbaud (Francia, 1854-1891)
Según iba bajando por ríos impasibles,
me sentí abandonado por los remolcadores:
pieles rojas gritones les habían flechado,
tras clavarlos desnudos a postes de colores.
Iba, sin preocuparme de carga y de equipaje,
con mi trigo de Flandes y mi algodón inglés.
Cuando al morir mis guías, se acabó el alboroto:
los ríos me han llevado, libre, adonde quería.
En el vaivén ruidoso de la marea airada,
el invierno pasado, sordo, como los niños,
corrí. Y las penínsulas, al largar sus amarras,
no conocieron nunca zafarrancho mayor.
La galerna bendijo mi despertar marino,
más ligero que un corcho por las olas bailé
–olas que, eternas, rolan los cuerpos de sus víctimas–
diez noches, olvidando el faro y su ojo estúpido.
Agua verde más dulce que las manzanas ácidas
en la boca de un niño mi casco ha penetrado,
y rodales azules de vino y vomitonas
me lavó, trastocando el ancla y el timón.
Desde entonces me baño inmerso en el Poema
del Mar, infusión de astros y vía lactescente,
sorbiendo el cielo verde, por donde flota a veces,
pecio arrobado y pálido, un muerto pensativo.
Y donde, de repente, al teñir los azules,
ritmos, delirios lentos, bajo el fulgor del día,
más fuertes que el alcohol, más amplios que las liras,
fermentan los rubores amargos del amor.
Sé de cielos que estallan en rayos, sé de trombas,
resacas y corrientes; sé de noches... del Alba
exaltada como una bandada de palomas.
¡Y, a veces, yo sí he visto lo que alguien creyó ver!.
He visto el sol poniente, tinto de horrores místicos,
alumbrando con lentos cuajarones violetas,
que recuerdan a actores de dramas muy antiguos,
las olas, que a lo lejos, despliegan sus latidos.
Soñé la noche verde de nieves deslumbradas,
beso que asciende, lento, a los ojos del mar,
el circular de savias inauditas, y azul
y glauco, el despertar de fósforos canoros.
Seguí durante meses, semejante al rebaño
histérico, la ola que asalta el farallón,
sin pensar que la luz del pie de las Marías
pueda embridar el morro de asmáticos Océanos.
¡He chocado, creedme, con Floridas de fábula,
donde ojos de pantera con piel de hombre desposan
las flores! ¡Y arcos iris, tendidos como riendas
para glaucos rebaños, bajo el confín marino!
¡He visto fermentar marjales imponentes,
nasas donde se pudre, en juncos, Leviatán!.
¡Derrubios de las olas, en medio de bonanzas,
horizontes que se hunden, como las cataratas.
¡Hielos, soles de plata, aguas de nácar, cielos
de brasa! Hórridos pecios engolfados en simas,
donde enormes serpientes comidas por las chinches
caen, desde los árboles corvos de negro aroma!
Quisiera haber mostrado a los niños doradas
de agua azul, esos peces de oro, peces que cantan.
–Espumas como flores mecieron mis derivas
y vientos inefables me alaron, al pasar.
A veces, mártir laso de polos y de zonas,
el mar, cuyo sollozo suavizaba el vaivén,
me ofrecía sus flores de umbría, gualdas bocas,
y yacía, de hinojos, igual que una mujer.
Isla que balancea en sus orillas gritos
y cagadas de pájaros chillones de ojos rubios
bogaba, mientras por mis frágiles amarras
bajaban, regolfando, ahogados a dormir.
Y yo, barco perdido bajo cabellos de abras,
lanzado por la tromba en el éter sin pájaros,
yo, a quien los guardacostas o las naves del Hansa
no le hubieran salvado el casco ebrio de agua,
libre, humeante, herido por brumas violetas,
yo, que horadaba el cielo rojizo, como un muro
del que brotan –jalea exquisita que gusta
al gran poeta– líquenes de sol, mocos de azur,
que corría estampado de lúnulas eléctricas,
tabla loca escoltada por hipocampos negros,
cuando julio derrumba en ardientes embudos,
a grandes latigazos, cielos ultramarinos,
que temblaba, al oír, gimiendo en lejanía,
bramar los Behemots y, los densos Malstrones,
eterno tejedor de quietudes azules,
yo, añoraba la Europa de las viejas murallas.
¡He visto archipiélagos siderales, con islas
cuyo cielo en delirio se abre para el que boga:
Son las noches sin fondo, donde exiliado duermes,
millón de aves de oro, ¡oh futuro Vigor!.
¡En fin, mucho he llorado! El Alba es lastimosa.
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
áspero, el amor me hinchó de calmas ebrias.
¡Que mi quilla reviente! ¡Que me pierda en el mar!
Si deseo alguna agua de Europa, está en la charca
negra y fría, en la que en tardes perfumadas,
un niño agachado, lleno de tristeza suelta
un barco leve cual mariposa de mayo.
Ya no puedo, ¡oleada!, inmerso en tus molicies,
usurparle su estela al barco algodonero,
ni traspasar la gloria de banderas y flámulas
ni nadar, ante el ojo horrible del pontón.
Arthur Rimbaud en Poesía completa (Ediciones 29, Barcelona, 2002).
Otros poemas de Arthur Rimbaud
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me sentí abandonado por los remolcadores:
pieles rojas gritones les habían flechado,
tras clavarlos desnudos a postes de colores.
Iba, sin preocuparme de carga y de equipaje,
con mi trigo de Flandes y mi algodón inglés.
Cuando al morir mis guías, se acabó el alboroto:
los ríos me han llevado, libre, adonde quería.
En el vaivén ruidoso de la marea airada,
el invierno pasado, sordo, como los niños,
corrí. Y las penínsulas, al largar sus amarras,
no conocieron nunca zafarrancho mayor.
La galerna bendijo mi despertar marino,
más ligero que un corcho por las olas bailé
–olas que, eternas, rolan los cuerpos de sus víctimas–
diez noches, olvidando el faro y su ojo estúpido.
Agua verde más dulce que las manzanas ácidas
en la boca de un niño mi casco ha penetrado,
y rodales azules de vino y vomitonas
me lavó, trastocando el ancla y el timón.
Desde entonces me baño inmerso en el Poema
del Mar, infusión de astros y vía lactescente,
sorbiendo el cielo verde, por donde flota a veces,
pecio arrobado y pálido, un muerto pensativo.
Y donde, de repente, al teñir los azules,
ritmos, delirios lentos, bajo el fulgor del día,
más fuertes que el alcohol, más amplios que las liras,
fermentan los rubores amargos del amor.
Sé de cielos que estallan en rayos, sé de trombas,
resacas y corrientes; sé de noches... del Alba
exaltada como una bandada de palomas.
¡Y, a veces, yo sí he visto lo que alguien creyó ver!.
He visto el sol poniente, tinto de horrores místicos,
alumbrando con lentos cuajarones violetas,
que recuerdan a actores de dramas muy antiguos,
las olas, que a lo lejos, despliegan sus latidos.
Soñé la noche verde de nieves deslumbradas,
beso que asciende, lento, a los ojos del mar,
el circular de savias inauditas, y azul
y glauco, el despertar de fósforos canoros.
Seguí durante meses, semejante al rebaño
histérico, la ola que asalta el farallón,
sin pensar que la luz del pie de las Marías
pueda embridar el morro de asmáticos Océanos.
¡He chocado, creedme, con Floridas de fábula,
donde ojos de pantera con piel de hombre desposan
las flores! ¡Y arcos iris, tendidos como riendas
para glaucos rebaños, bajo el confín marino!
¡He visto fermentar marjales imponentes,
nasas donde se pudre, en juncos, Leviatán!.
¡Derrubios de las olas, en medio de bonanzas,
horizontes que se hunden, como las cataratas.
¡Hielos, soles de plata, aguas de nácar, cielos
de brasa! Hórridos pecios engolfados en simas,
donde enormes serpientes comidas por las chinches
caen, desde los árboles corvos de negro aroma!
Quisiera haber mostrado a los niños doradas
de agua azul, esos peces de oro, peces que cantan.
–Espumas como flores mecieron mis derivas
y vientos inefables me alaron, al pasar.
A veces, mártir laso de polos y de zonas,
el mar, cuyo sollozo suavizaba el vaivén,
me ofrecía sus flores de umbría, gualdas bocas,
y yacía, de hinojos, igual que una mujer.
Isla que balancea en sus orillas gritos
y cagadas de pájaros chillones de ojos rubios
bogaba, mientras por mis frágiles amarras
bajaban, regolfando, ahogados a dormir.
Y yo, barco perdido bajo cabellos de abras,
lanzado por la tromba en el éter sin pájaros,
yo, a quien los guardacostas o las naves del Hansa
no le hubieran salvado el casco ebrio de agua,
libre, humeante, herido por brumas violetas,
yo, que horadaba el cielo rojizo, como un muro
del que brotan –jalea exquisita que gusta
al gran poeta– líquenes de sol, mocos de azur,
que corría estampado de lúnulas eléctricas,
tabla loca escoltada por hipocampos negros,
cuando julio derrumba en ardientes embudos,
a grandes latigazos, cielos ultramarinos,
que temblaba, al oír, gimiendo en lejanía,
bramar los Behemots y, los densos Malstrones,
eterno tejedor de quietudes azules,
yo, añoraba la Europa de las viejas murallas.
¡He visto archipiélagos siderales, con islas
cuyo cielo en delirio se abre para el que boga:
Son las noches sin fondo, donde exiliado duermes,
millón de aves de oro, ¡oh futuro Vigor!.
¡En fin, mucho he llorado! El Alba es lastimosa.
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
áspero, el amor me hinchó de calmas ebrias.
¡Que mi quilla reviente! ¡Que me pierda en el mar!
Si deseo alguna agua de Europa, está en la charca
negra y fría, en la que en tardes perfumadas,
un niño agachado, lleno de tristeza suelta
un barco leve cual mariposa de mayo.
Ya no puedo, ¡oleada!, inmerso en tus molicies,
usurparle su estela al barco algodonero,
ni traspasar la gloria de banderas y flámulas
ni nadar, ante el ojo horrible del pontón.
Arthur Rimbaud en Poesía completa (Ediciones 29, Barcelona, 2002).
Otros poemas de Arthur Rimbaud
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viernes, 6 de febrero de 2009
Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes
K. es un blog que vive a medias entre la información de actualidad sobre Bolivia y la poesía. Últimamente han colgado interesantes entrevistas a poetas. Los enlaces, muchos, que nos ofrecen en su columna lateral guardan esa misma relación temática. Y, claro, está editado desde Bolivia.
Letra Capital es el blog literario que mantiene el escritor y periodista Carlos M. Sotomayor. Su trabajo como periodista le permite hacer entrevistas a escritores conocidos que cuelga puntualmente en el blog. Desde él podremos acceder a interesante información sobre la actualidad literaria peruana.
Dónde Andarán los Jilgueros? nos llega de nuevo desde Bolivia, editado por un estudiante afincado en Cochabamba. También está muy bien indexado y mantiene una extensa lista de enlaces a otros blogs literarios interesantes.
Discursiones acerca de la vida es el blog literario de Paquillo Dubois. Está muy bien diseñado. Tiene un apartado en el que podemos descargarnos de manera gratuita todos sus libros de relatos en formato pdf. Como veréis, es un fanático del software libre.
El mundo de Wilhemina Queen es el impresionante blog de Verónica Curutchet, poeta y escritora uruguaya afincada en Argentina. Cuando entréis os quedaréis, como yo, sorprendidos y sorprendidas por la cantidad de información de todo tipo que acumula, tanto a nivel de entradas como de enlaces. Muy bien indexado.
Letra Capital es el blog literario que mantiene el escritor y periodista Carlos M. Sotomayor. Su trabajo como periodista le permite hacer entrevistas a escritores conocidos que cuelga puntualmente en el blog. Desde él podremos acceder a interesante información sobre la actualidad literaria peruana.
Dónde Andarán los Jilgueros? nos llega de nuevo desde Bolivia, editado por un estudiante afincado en Cochabamba. También está muy bien indexado y mantiene una extensa lista de enlaces a otros blogs literarios interesantes.
Discursiones acerca de la vida es el blog literario de Paquillo Dubois. Está muy bien diseñado. Tiene un apartado en el que podemos descargarnos de manera gratuita todos sus libros de relatos en formato pdf. Como veréis, es un fanático del software libre.
El mundo de Wilhemina Queen es el impresionante blog de Verónica Curutchet, poeta y escritora uruguaya afincada en Argentina. Cuando entréis os quedaréis, como yo, sorprendidos y sorprendidas por la cantidad de información de todo tipo que acumula, tanto a nivel de entradas como de enlaces. Muy bien indexado.
Poema del día: "Palabras para el ángel de Cecilia", de Antonio Requeni (Argentina, 1930)
Ángel, tú que la guardas, yo te pido
que no la dejes un instante sola.
La vida, bien lo sabes, es a veces
un subterfugio, una expiación, un hábito.
Pero ella es inocente,
su edad se mece todavía
entre las flores del almendro
y los compases mágicos de Mozart.
Yo sé que no soy digno,
que no merezco la infinita gracia
de hablar contigo, Ángel,
ni siquiera en la lengua rumorosa del verso.
Pero lo hago por ella que es ahora
lo más cierto de mí, lo único noble
que acaso un día me redima y salve.
Ángel, hazla sensible y dulce,
haz que sus actos no traicionen su alma
y gobierne su amor el equilibrio
que sostiene en la noche a las estrellas.
Da sentido a su vida, dale fuerzas
para volcarla en los demás. Ayúdala
a descifrar el mundo con las armas
de la ternura y el conocimiento.
Ángel, tú que la guardas, yo te pido
lo que no tengo y desearía
poder legarle: un resto de pureza
y de confianza en el milagro.
Porque ella es inocente,
porque ella es tan pequeña que no tiene
sino su propia desnudez, su frágil
modo de estar apenas en la vida.
Yo te lo pido,
no la abandones, Ángel.
Antonio Requeni en Antología poética (Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1996).
Otros poemas de Antonio Requeni
Palabras para el ángel de Cecilia, Piedra libre, Sala de espera, Toledo
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que no la dejes un instante sola.
La vida, bien lo sabes, es a veces
un subterfugio, una expiación, un hábito.
Pero ella es inocente,
su edad se mece todavía
entre las flores del almendro
y los compases mágicos de Mozart.
Yo sé que no soy digno,
que no merezco la infinita gracia
de hablar contigo, Ángel,
ni siquiera en la lengua rumorosa del verso.
Pero lo hago por ella que es ahora
lo más cierto de mí, lo único noble
que acaso un día me redima y salve.
Ángel, hazla sensible y dulce,
haz que sus actos no traicionen su alma
y gobierne su amor el equilibrio
que sostiene en la noche a las estrellas.
Da sentido a su vida, dale fuerzas
para volcarla en los demás. Ayúdala
a descifrar el mundo con las armas
de la ternura y el conocimiento.
Ángel, tú que la guardas, yo te pido
lo que no tengo y desearía
poder legarle: un resto de pureza
y de confianza en el milagro.
Porque ella es inocente,
porque ella es tan pequeña que no tiene
sino su propia desnudez, su frágil
modo de estar apenas en la vida.
Yo te lo pido,
no la abandones, Ángel.
Antonio Requeni en Antología poética (Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1996).
Otros poemas de Antonio Requeni
Palabras para el ángel de Cecilia, Piedra libre, Sala de espera, Toledo
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