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viernes, 28 de agosto de 2026

Poema del día: "Nidos", de José Asunción Silva (Colombia, 1865-1896)

Tras de la inmensidad clara y serena,
cuyo azul esplendor al fin fatiga,
la virgen selva de perfumes llena,
de ocultos charcos y de sombra amiga.

Y en la rama más vieja y más musgosa,
bajo un dosel de sombras escondido,
el hogar donde el pájaro reposa,
casto y ardiente al mismo tiempo, el nido.

Y unas alas amantes que atesoran
ternura inmensa en el espacio breve,
briznas de paja que los cielos doran
y tibios huevos de color de nieve.

Y cual nota en las cuerdas musicales,
como en las almas pensamientos santos,
cuando llegan las luces matinales,
¡batir de alas y vibrar de cantos!

Y luego de la noche entre lo umbrío,
rumores vagos, y el fulgor distante
de la luna, viajera del vacío,
y los murmullos de la brisa errante,

que a los dormidos pájaros risueños
va diciendo con voces cariñosas:
¡Descansad en el mundo de los sueños
y en la calma infinita de las cosas!

José Asunción Silva, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).


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jueves, 30 de abril de 2026

Poema del día: "Una rosa para Dylan Thomas", de María Mercedes Carranza (Colombia, 1945-2003)

Murió tan extraña y trágicamente
como había vivido, preso de un caos
de palabras y pasiones sin freno... no
consiguió ser grande, pero fracasó genialmente...
                                                      Dylan Thomas

Se dice: “no quiero salvarme”
y sus palabras tienen la insolencia
del que decide que todo está perdido.
Como guiado por una certeza deslumbrante
camina sin eludir su abismo;
de nada le sirven ya los engaños
para sobrevivir una o dos mañanas más:
conocer otro cuerpo entre las sábanas destendidas
y derretirse pálido sobre él
o reencontrarse con las palabras
y hacerlas decir para mentirse
o ser el otro por el tiempo que dura
la lucidez del alcohol en la sangre.
En la oscuridad apretada de su corazón
allí donde todo llega ya sin piel, voz, ni fecha
decide jugar a ser su propio héroe:
nada tocará sus pasiones y sus sueños;
no envejecerá entre cuatro paredes
dócil a las prohibiciones y a los ritos.
Ni el poder ni el dinero ni la gloria
merecen un instante de la inocencia que lo consume;
no cortará la cuerda que lleva atada al cuello.
Le bastó la dosis exacta de alcohol
para morir como mueren los grandes:
por un sueño que sólo ellos se atreven a soñar.

María Mercedes Carranza, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

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domingo, 5 de abril de 2026

Poema del día: "Hay un instante del crepúsculo...", de Guillermo Valencia (Colombia, 1873-1943)

Hay un instante del crepúsculo
en que las cosas brillan más,
fugaz momento palpitante
de una morosa intensidad.

Se aterciopelan los ramajes,
pulen las torres su perfil,
burila un ave su silueta
sobre el plafondo de zafir.

Muda la tarde, se concentra
para el olvido de la luz,
y la penetra un don suave
de melancólica quietud.

Como si el orbe recogiera
todo su bien y su beldad,
toda su fe, toda su gracia,
contra la sombra que vendrá...

Mi ser florece en esa hora
de misterioso florecer;
llevo un crepúsculo en el alma,
de ensoñadora placidez;

en él revientan los renuevos
de la ilusión primaveral
y en él me embriago con aromas
de algún jardín que hay ¡más allá!

Guillermo Valencia en Ritos (1899), incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).

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domingo, 29 de marzo de 2026

Poema del día: "La Patria", de María Mercedes Carranza (Colombia, 1945-2003)

Esta casa de espesas paredes coloniales
y un patio de azaleas muy decimonónico
hace varios siglos que se viene abajo.
Como si nada las personas van y vienen
por las habitaciones en ruina,
hacen el amor, bailan, escriben cartas.

A menudo silban balas o es tal vez el viento
que silba a través del techo desfondado.
En esta casa los vivos duermen con los muertos,
imitan sus costumbres, repiten sus gestos
y cuando cantan, cantan sus fracasos.

Todo es ruina en esta casa,
están en ruina el abrazo y la música,
el destino, cada mañana, la risa, son ruina
las lágrimas, el silencio, los sueños.
Las ventanas muestran paisajes destruidos,
carne y ceniza se confunden en las caras,
en las bocas las palabras se revuelven con miedo.
En esta casa todos estamos enterrados vivos.

María Mercedes Carranza, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

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miércoles, 4 de marzo de 2026

Poema del día: "Croquis", de Guillermo Valencia (Colombia, 1873-1943)

Bajo el puente y al pie de la torcida
y angosta callejuela del suburbio,
como un reptil en busca de guarida,
pasa el arroyo turbio...
                                      Mansamente
bajo el arco de recia contextura
que el tiempo afelpa de verdosa lama
sus ondas grises la corriente apura,
y en el borde los ásperos zarzales
prenden sus redes móviles
al canto de los yertos peñascales.
Al rayar de un crepúsculo, el mendigo
que era un loco tal vez, quizá un poeta,
bajo el candil de amarillenta lumbre
que iluminaba su guarida escueta,
lloró mucho...
                        Con honda pesadumbre
corrió al abismo, se lanzó del puente,
cruzó como un relámpago la altura,
y entre las piedras de la sima oscura
se rompió con estrépito la frente.

Era al amanecer. En el vacío
temblaba un astro de cabeza rubia,
y con la vieja ráfaga de hastío
que despierta a los hombres en sus lechos
vagaba un viento desolado y frío;
se crispaban los frágiles helechos
de tallos cimbradores; lluvia densa
azotaba los techos:
enmudecía la ciudad inmensa
y me dije: ¡quién sabe
si aquellas tenues gotas de rocío,
si aquella casta lluvia
son lágrimas que vienen del vacío
desde los ojos de la estrella rubia!

Rubia estrella doliente,
solitario testigo
de la fuga del pálido mendigo,
¿fuiste su ninfa ausente?
¿eres su novia muerta,
que a los albores de otra luz despierta?
Rubia estrella, testigo
de la muerte del pálido mendigo,
cuéntame a solas su pasión secreta:
¿fue él acaso tu férvido poeta?
¿en las noches doradas,
bajo el quieto follaje de algún tilo,
tus manos delicadas
le entornaron el párpado tranquilo,
mientras volaba por su faz inquieta
tu fértil cabellera de violeta?
Rubia estrella doliente,
solitario testigo
de la fuga del pálido mendigo...

Va cayendo la tarde. Soplo vago
de insólita pavura
mana del fondo de la sima oscura,
y el cadáver, ya frío,
se ha llevado en sus ímpetus el río.

Entre la zarza un can enflaquecido
lame con gesto de avidez suprema
el sílex negro que manchó el caído
con el raudal de sus arterias rotas;
luego el áspero hocico relamido
frunce voraz, y con mirada aviesa,
temeroso que surja entre la gente
alguien que anhele compartir su presa,
clava los turbios ojos en el puente...

Guillermo Valencia en Ritos (1899), incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).

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martes, 24 de febrero de 2026

Poema del día: "Sobran las palabras", de María Mercedes Carranza (Colombia, 1945-2003)

Por traidora decidí hoy,
martes 24 de junio,
asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada
a la hoguera, por hereje;
la horca conviene
a Amor por ilegible;
no estaría mal el garrote vil,
por apóstata, para Solidaridad;
la guillotina como el rayo,
debe fulminar a Fraternidad;
Libertad morirá
lentamente y con dolor;
la tortura es su destino;
Igualdad merece la horca
por ser prostituta
del peor burdel;
Esperanza ha muerto ya;
Fe padecerá la cámara de gas;
el suplicio de Tántalo, por inhumana,
se lo dejo a la palabra Dios.
Fusilaré sin piedad a Civilización
por su barbarie;
cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final.

María Mercedes Carranza, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

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sábado, 31 de enero de 2026

Poema del día: "Los camellos", de Guillermo Valencia (Colombia, 1873-1943)

                                       Lo triste es así...
                                       Peter Altenberg

Dos lánguidos camellos, de elásticas cervices,
de verdes ojos claros y piel sedosa y rubia,
los cuellos recogidos, hinchadas las narices,
a grandes pasos miden un arenal de Nubia.

Alzaron la cabeza para orientarse, y luego
el soñoliento avance de sus vellosas piernas
—bajo el rojizo dombo de aquel cénit de fuego—
pararon silenciosos al pie de las cisternas.

Un lustro apenas cargan bajo el azul magnífico,
y ya sus ojos quema la fiebre del tormento:
tal vez leyeron, sabios, borroso jeroglífico
perdido entre las ruinas de infausto monumento.

Vagando taciturnos por la dormida alfombra,
cuando cierra los ojos el moribundo día,
bajo la virgen negra que los llevó en la sombra
copiaron el desfile de la Melancolía...

Son hijos del desierto: prestóles la palmera
un largo cuello móvil que sus vaivenes finge,
y en sus marchitos rostros, que esculpe la Quimera,
¡sopló cansancio eterno la boca de la Esfinge!

Dijeron las Pirámides que el viejo sol rescalda:
«Amamos la fatiga con inquietud secreta...»,
y vieron desde entonces correr sobre una espalda
tallada en carne, viva, su triangular silueta.

Los átomos de oro que el torbellino esparce
quisieron en sus giros ser grácil vestidura,
y unidos en collares por invisible engarce,
vistieron del giboso la escuálida figura.

Todo el fastidio, toda la fiebre, toda el hambre,
la sed sin agua, el yermo sin hembras, los despojos
de caravanas..., huesos en blanquecino enjambre...,
todo en el cerco bulle de sus dolientes ojos.

Ni las sutiles mirras, ni las leonadas pieles,
ni las volubles palmas que riegan sombra amiga,
ni el ruido sonoroso de claros cascabeles,
alegran las miradas al rey de la fatiga:

¡Bebed dolor en ellas, flautistas de Bizancio
que amáis pulir en dáctilo al son de las cadenas!
¡Sólo esos ojos pueden deciros el cansancio
de un mundo que agoniza sin sangre entre las venas!

¡Oh artistas! ¡Oh camellos de la Llanura vasta
que vais llenando a cuestas el sacro Monolito!
¡Tristes de Esfinge, novios de la Palmera casta!
¡Sólo calmáis vosotros la sed de lo infinito!

¿Qué pueden los ceñudos? ¿Qué logran las melenas
de las zarpadas tribus cuando la sed oprime?
Sólo el poeta es lago sobre este mar de arenas;
sólo su arteria rota la Humanidad redime.

Se pierde ya a lo lejos la errante caravana
dejándome —camello que cabalgó el Excidio...—
¡Cómo buscar sus huellas al sol de la mañana,
entre las olas grises de lóbrego fastidio!

¡No! Buscaré dos ojos que he visto, fuente pura
hoy a mi labio exhausta, y aguardaré paciente
hasta que suelta en hilos de mística dulzura
refresque las entrañas del lírico doliente:

y si a mi lado cruza la sorda muchedumbre,
mientras el vago fondo de esas pupilas miro,
dirá que vio un camello con honda pesadumbre,
mirando silencioso dos fuentes de zafiro...

Guillermo Valencia en Ritos (1899), incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).

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viernes, 23 de enero de 2026

Poema del día: "18 de agosto de 1989", de María Mercedes Carranza (Colombia, 1945-2003)

              Vi estallar en los cielos el relámpago, el nombre
              que divide la tarde, las resacas airadas,
              el alba como un pueblo de palomas borradas
              y acaso vi en todo esto lo que cree ver el hombre.
                                                                    Arthur Rimbaud

Este hombre va a morir
hoy es el último día de sus años.
Amanece tras los cerros un sol frío:
el amanecer nunca más alumbrará su carne.
Como siempre, entre sus cuatro paredes
desayuna, conversa, viste su traje;
no piensa en el pasado, aún liviano y todo víspera,
en los gestos, hechos y palabras de su vida
que mañana serán distintos en el bronce y en los himnos,
porque este hombre no sabe que hoy va a morir.

En su corazón de piedra
el asesino afila los cuchillos.

Este hombre va a morir,
hoy es la última mañana de sus horas.
Por sus ojos de fría carne azul
solo pasan idiomas y horizontes
para ciertas cosas que los otros sueñan:
la urgencia del pan y de la sal,
la flor abierta del abrazo, la sangre
invisible y contenida en su caracol de venas.
Ahora conversa por teléfono, escribe un discurso.
En el libro de apuntes lo atropellan
con letra afanada y resbalosa
los nombres y las citas de ese día,
porque este hombre no sabe que hoy va a morir.

El asesino esconde la cara siempre
para que el sol no le escupa sus gargajos de fuego.

Este hombre va a morir,
hoy es el último mediodía de sus años.
Con la frente en el abismo sin saberlo
estrecha manos, almuerza, pregunta la hora.
Sus pasos que ha dirigido otras veces al amor
y a asuntos más rutinarios como el olvido
o la toalla azul después del baño,
que lo han llevado a conocer la gloria
en la algarabía elemental de las multitudes,
sus pasos pueden ser contados ya
porque este hombre camina hacia la muerte.

El asesino: humores de momia, hiel de alacrán,
heces de ahorcado, sangre de Satán.

Este hombre va a morir,
hoy es la última tarde de sus días.
Se prepara sin saberlo para el ritual:
con la voz fingida en la memoria,
que casi oye ya entre las caras como olas,
repasa las palabras de la arenga:
pan verde, lagos de luz, verde y labios.
Frente al espejo rehace el nudo de la corbata,
cepilla otra vez sus dientes
y con los dedos recorre las alas amarillas del bigote.
Entonces las banderas y las manos y las voces,
la lluvia roja de papel picado,
la hora y el minuto y el segundo.

El asesino danza la Danza de la Muerte:
un paso adelante, una bala al corazón,
un paso atrás, una bala en el estómago.

Cae el cuerpo, cae la sangre, caen los sueños.
Acaso este hombre entrevé como en duermevela
que se ha desviado el curso de sus días,
los azares, las batallas, las páginas que no fueron,
acaso en un horizonte imposible recuerda
una cara o voz o música.

Todas las lenguas de la tierra maldicen al asesino.

María Mercedes Carranza, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

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domingo, 21 de diciembre de 2025

Poema del día: "Poema de los Hados", de María Mercedes Carranza (Colombia, 1945-2003)

Soy hija de Benito Mussolini
y de alguna actriz de los años 40
que cantaba la “Giovinezza”.
Hiroshima encendió el cielo
el día de mi nacimiento y a mi cuna
llegaron, Hados implacables,
un hombre con muchas páginas acariciadas
donde yacían versos de amor y de muerte;
la voz furiosa de Pablo Neruda;
bajo su corona de ceniza, Wilde
bello y maldito,
habló del esplendor de la Vida
y de la seducción fatal de la Derrota;
alguien gritó “muera la inteligencia”,
pero en ese mismo instante Albert Camus
decía palabras
que eran de acero y de luz;
la Pasión ardía en la frente de Mishima;
una desconocida sombra o máscara,
puso en mi corazón el Paraíso Perdido
y un verso;
“par delicatesse j’ai perdu ma vie”.
Caía la lluvia triste de Vallejo
se apagaba en el viento la llama de Porfirio;
en el aire el furor de las balas
que iban de Cúcuta a Leticia, se cruzaban
con los cañones de “Casablanca”
y las palabras de su canción melancólica:

“El tiempo pasa,
un beso no es más que un beso...”

Así me fue entregado el mundo.
Esas cosas de horror, música y alma
han cifrado mis días y mis sueños.

María Mercedes Carranza, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

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viernes, 25 de julio de 2025

Poema del día: "El cocuyo", de Abelardo Gorrochotegui (Venezuela, 1861-1927)

Ven hacia mí, planeta en miniatura,
errante cirio por el ancho soto,
de tu eximio lampadario ignoto,
dale una chispa a mi visión oscura.

¡Quién fuera como tú que en la espesura
donde selló Tiniebla el alboroto,
sin áncora y sereno, hábil piloto
caminas sin tropiezo y sin tortura...!

¡Ah, quién pudiera en alas de un consuelo,
de un consuelo no más, coger los broches
con que tú prendes el crespón del cielo!

Y exento de dolor y de reproches,
iluminar la selva de mi duelo,
como iluminas tú todas las noches.

Abelardo Gorrochotegui, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).

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jueves, 19 de junio de 2025

Poema del día: "El sordo escarabajo esmeraldino...", de José Eustasio Rivera (Colombia, 1888-1928)

El sordo escarabajo esmeraldino
se dora en un matiz multicoloro:
almendra de metal, ascua de oro,
amatista de oriente solferino.

Irisada la antena de platino,
hace zumbar el élitro sonoro
y raya, como vivo meteoro,
con su luz el ambiente matutino.

Golpeando la enrejada claraboya,
brilla otra vez, cual vagabunda joya,
y, ciego en su fulgor, se hunde en la viga;

y al ocultarse, de repente miro
salir desde la celda en que se abriga
un lampo azul de nácar y zafiro.

José Eustasio Rivera, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).

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sábado, 5 de abril de 2025

Poema del día: "El grillo", de Rafael Maya (Colombia, 1897-1980)

Volvéis, estrellas del fragante estío,
a alumbrar estos viejos corredores,
donde sombras de antiguos moradores
discurren con cansado señorío.

Este es el patio de esplendor sombrío
de donde huyó la corte de las flores,
y estos los ya callados surtidores
que poblaban de arpas el vacío.

Un grillo, nuevo huésped de la hiedra,
canta las ruinas del hogar desierto
tomando posesión de cada piedra.

Y ante la luz del firmamento, escasa,
voy por los corredores como un muerto
a disputarle a ese cantor mi casa.

Rafael Maya, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).


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lunes, 22 de abril de 2024

Poema del día: "Persiguiendo el perfume de risueño retiro...", de José Eustasio Rivera (Colombia, 1888-1928)

Persiguiendo el perfume de risueño retiro,
la vivaz mariposa por el monte revuela,
y en los aires enciende sutilísima estela
con los élitros suaves de luciente zafiro.

En la ronda versátil de su trémulo giro
esclarece las grutas como azul lentejuela;
y al flotar en la lumbre que en los ámbitos riela,
vibra el sol y en la brisa se difunde un suspiro.

Al rumor de las lianas y al vaivén de las quinas,
resplandece en la fronda de las altas colinas,
polvoreando de plata la florida arboleda;

y gloriosa en el brillo de sus luces triunfales,
sobre el limpio remanso de serenos cristales
pasa, sin hacer sombra, con sus alas de seda.

José Eustasio Rivera, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).

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jueves, 22 de febrero de 2024

Poema del día: "Carta de Roma", de Meira Delmar (Colombia, 1922-2009)

Te escribo, amor, desde la primavera.

Crucé la mar para poder decirte
que, bajo el cielo de la tarde, Roma
tiene otro cielo de golondrinas,
y entre los dos un ángel de oro pasa
danzando.

La cascada de piedra que desciende
por Trinitá dei Monti hasta la plaza,
se detuvo de pronto y ahora suben
azaleas rosadas por su cuerpo.

Los árboles repiten siete veces
la música del viento en las colinas,
y el húmedo llamado de las fuentes
guía mis pasos.

Más bella que en el aire
una rota columna hallé en el césped,
caída en el abrazo de una rosa.

Cuando fluye la luz,
cuando se para
el tiempo,
asomada a los puentes Roma busca
su imagen sobre el Tevere,
y en vez del nombre suyo ve que tiembla
tu nombre, amor, en el rodante espejo.

Meira Delmar, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

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sábado, 10 de febrero de 2024

Poema del día: "Fábula del gusano", de Germán Pardo García (Colombia, 1902-1991)

Otros días la seda necesaria
para hilvanar en mi taller liviano
conclúyese, y un púrpura gusano
desciende hasta mi mesa cineraria. 

Cayó de un abedul, de una araucaria
o de algún odorífero manzano,
y con su cuerpecillo de artesano
principia su labor imaginaria.

Hila en silencio sus guirnaldas,
hila profundamente y el color del hilo
me vuelve el alma de horizonte lila.

Y sigue hilando en celestial sigilo
y luz y nieve y rosicler destila
sobre el telar del corazón tranquilo.

Germán Pardo García, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).


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jueves, 18 de enero de 2024

Poema del día: "Canción lejana", de Meira Delmar (Colombia, 1922-2009)

Y yo también como la tarde
toda me tornaré dichosa
para quererte y esperarte.
Iluminada de tus ojos
vendrá la luna,
vendrá la luna por el aire.

Tú me querrás inmensamente.
Mi corazón será infinito
para la angustia de tu frente.
Yo te daré los sueños míos:
amor, dolor, sencillamente.

                   *

Después será la enamorada sonrisa,
el beso, la memoria llena de ti, maravillada.

Y el gozo azul de estar contigo
fuera del tiempo, sin palabras.

De golondrina en golondrina
nos llegará la primavera
de la mirada pensativa.

Y un mismo cauce de dulzura
tendrán las rosas y los días.
Yo te daré los sueños míos:
amor, dolor, sencillamente.

Meira Delmar, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

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miércoles, 13 de diciembre de 2023

Poema del día: "Breve", de Meira Delmar (Colombia, 1922-2009)

Llegas cuando menos
te recuerdo, cuando
más lejano pareces
de mi vida.
Inesperado como
esas tormentas que se inventa
el viento
un día inmensamente azul.
Luego la lluvia
arrastra sus despojos
y me borra tus huellas.

Meira Delmar, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

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miércoles, 8 de noviembre de 2023

Poema del día: "Ausencia de la rosa", de Meira Delmar (Colombia, 1922-2009)

Detenida
en el río translúcido
del viento,
por otro nombre, amor,
la llamaría
el corazón.
Nada queda en el sitio
de su perfume. Nadie
puede creer, creería,
que aquí estuvo la rosa
en otro tiempo.
Sólo yo sé que si la mano
deslizo por el aire, todavía
me hieren sus espinas.

Meira Delmar, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

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miércoles, 4 de octubre de 2023

Poema del día: "Allá", de Meira Delmar (Colombia, 1922-2009)

Si acaso al otro lado de la vida
otra vez, por azar, nos encontramos,
¿se reconocerán nuestras miradas
o seremos tan sólo un par de extraños?
De todos modos te amaré lo mismo.
Juntos. O separados.

Meira Delmar, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

Otros poemas de Meira Delmar


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jueves, 7 de septiembre de 2023

Poema del día: "Sinfonía color de fresas en leche", de José Asunción Silva (Colombia, 1865-1896)

¡Rítmica Reina lírica! Con venusinos
cantos de sol y rosa, de mirra y laca
y polícromos cromos de tonos mil,
oye los constelados versos mirrinos,
escúchame esta historia Rubendariaca,
de la Princesa verde y el paje Abril,
           rubio y sutil.

Es bizantino esmalte do irisa el rayo
las purpuradas gemas que enflora junio
si Helios recorre el cielo de azul edén,
es lilial albura que esboza mayo
en una noche diáfana de plenilunio
cuando las crisodinas nieblas se ven
           a tutiplén!

En las víridas márgenes que espuma el Cauca,
—áureo pico, ala ebúrnea— currucuquea,
de sedeñas verduras bajo el dosel,
de las perladas ondas se esfuma glauca:
¿es paloma, es estrella o azul idea?...
Labra el emblema heráldico de áureo broquel,
           róseo rondel.

Vibran sagradas liras que ensueña Psiquis,
son argentados cisnes, hadas y gnomos
y edenales olores, lirio y jazmín
y vuelan entelechias y tiquismiquis
de corales, tritones, memos y momos,
del horizonte lírico nieve y carmín
           hasta el confín.

Liliales manos vírgenes al son aplauden
y se englaucan los líquidos y cabrillean
con medioevales himnos al abedul,
desde arriba Orión, Venus, que Secchis lauden
miran como pupilas que cintillean
por los abismos húmedos del negro tul
           del cielo azul.

Tras de las cordilleras sombrías, la blanca
Selene, entre las nubes de ópalo y tetras
surge como argentífero tulipán
y por entre lo negro que se espernanca
huyen los bizantinos de nuestras letras
hacia el Babel Bizancio, do llegarán
           con grande afán.

¡Rítmica Reina lírica! Con venusinos
cantos de sol y rosas, de mirra y laca
y polícromos cromos de tonos mil,
¡estos son los caóticos versos mirrinos,
ésta es la descendencia Rubendariaca,
de la Princesa verde y el paje Abril,
           rubio y sutil!

José Asunción Silva, incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).

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