miércoles, 31 de diciembre de 2025

Poema del día: "Ritratto", de Ezra Pound (Estados Unidos, 1885-1972)

Y ella dijo:
“¿Se acuerda usted de Mr. Lowell,
el que era vuestro embajador aquí?”
Y yo dije: “Eso fue antes que yo viniera.”
Y ella dijo:
          “Se me metió en mi cuarto...
(Por aquel tiempo ya había llegado hasta Browning.)
“...se metió en mi cuarto...
“Y dijo: ¿Es que acaso
“le pregunto, ¿es que acaso
“me preocupan demasiado las comidas sociales?
“Y yo no diría que no.
“Shelley vivió en esta casa.”

Era una señora muy vieja,
nunca la volví a ver.

Ezra Pound, incluido en Antología de la poesía norteamericana (Fundación editorial El perro y la rana, Venezuela, 2007, selec. de Ernesto Cardenal, trad. de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal).

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martes, 30 de diciembre de 2025

Poema del día: "Vista desde la Torre CN", de Kevin Irie (Canadá, 1953)

Ahí —una luz
se
consume como una oración,
otra germina como una queda flor.

Por doquier, luces aletean
como polillas
atrapadas en una telaraña
del tamaño de este atardecer,
     o si no,
velas encendidas,
pequeñas cual gotas de lluvia,
igualmente inciertas,
sus llamas sin fundir, sin tocar
                               la piel.

Por doquier
vidas
habitan esas llamas,
con tantas noches de pasar
                  por el fuego,
no Sadrac recorriendo el candente
                                     horno,
sino recorriendo la anchura de ventana
                                          y lámpara,
                         lanzando sus sombras de un
                                     soplido a las
                                           paredes;
mil cerillas encendidas,
no conociendo el milagro,
espirales de llamas lamiendo contra el escaso cristal,
            mientras que en su propio
            centro,
            ciegas como relojes,

hay mechas negándose a arder.

Kevin Irie, incluido en Antología de la poesía anglocanadiense contemporánea  (Los libros de la frontera, Barcelona, 1985, selec. y trad. de Bernd Dietz).


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lunes, 29 de diciembre de 2025

Poema del día: "Esperaré al que busca venganza", de Iulia Iaroslavschi (Moldavia, 2001)

una presencia dispuesta a atraparme
cuando no podrá hacerlo
tú juegas fútbol online y yo me escondo
cuando no puntúas culpando
el algoritmo, me derramas cerveza y dices lo siento
hasta que se acaba el descanso
compartimos cama mirando como el otro
finge estar dormido y maldice al camión de la basura
esperando el primer gol
esperando el minuto 90
tengo el controlador solo para sanciones
o rincones cada vez
golpeando el poste cada vez que escribo que quiero
ir a casa

Iulia Iaroslavschi, incluido en Revista Kametsa (7 de agosto de 2021, Perú).

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domingo, 28 de diciembre de 2025

Poema del día: "Las tres cosas del Romero", de Enrique González Martínez (México, 1871-1952)

Sólo tres cosas tenía
para su viaje el Romero;
los ojos abiertos a la lejanía,
atento el oído y el paso ligero.

Cuando la noche ponía
sus sombras en el sendero,
él miraba cosas que nadie veía,
y en su lejanía
brotaba un lucero.

De la soledad que huía
bajo el silencio agorero,
¡qué canción tan honda la canción que oía
y que repetía
temblando el viajero!

En la noche y el día,
por el llano y el otero,
aquel caminante no se detenía,
al aire la frente, y el ánimo entero
como el primer día...

Porque tres cosas tenía
para su viaje el Romero:
los ojos abiertos a la lejanía,
atento el oído y el paso ligero.

Enrique González Martínez en El romero alucinado (1923), incluido en Antología crítica de la poesía modernista hispanoamericana (Ediciones Hiperión, Madrid, 1992, selec. de José Olivio Jiménez).

Otros poemas de Enrique González Martínez


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sábado, 27 de diciembre de 2025

Poema del día: "Cisne", de Fiama Hasse Pais Brandão (Portugal, 1938-2007)

               Esta ave sigue un extremo
               que canta contra razón
               cuando mata el corazón.
               Gil Vicente (farsa llamada
               Auto de las hadas).

En el extremo del corazón
cantar
no tiene razón

Cuando acaba el corazón
no tiene el canto
razón

Cuando el canto al cantar
mata
el corazón

es porque va contra el canto
la razón
del corazón.

Fiama Hasse Pais Brandão en Bestiario, incluido en Antología breve de la poesía portuguesa del siglo XX (Instituto Politécnico Nacional, México, 1998, selec. y trad. de Mario Morales Castro).

Otros poemas de Fiama Hasse Pais Brandão

viernes, 26 de diciembre de 2025

Poema del día: "La voz", de Hamid Larbi (Argelia, 1964)

La lengua vencida
cava hondo en las cenizas de recuerdos perdidos
Una visión muda y refinada
se eleva desde las cenizas

Está libre de fe
y vuela más allá de la esencia
Danza al ritmo del tiempo
con un sentimiento inagotable

Un camino truncado
por el vacío destructor
invisible
sin remolinos ni color
que conduce a la degradación
ocultando lo tangible asustado
y perdido en el laberinto

Engullida por el fuego interminable del silencio
la brisa primaveral que sopla me insinúa
los labios tibios por los reflejos del sol
irritada por el frío del invierno
pega fragmentos de paz
alcanza de nuevo el armonioso equilibrio
de la voz

Hamid Larbi, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 2, julio 2020, Chile, trad. de Carlos Ciro).

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jueves, 25 de diciembre de 2025

Poema del día: "Nada disimula la perfección del amor...", de Ana Cristina Cesar (Brasil, 1952-1983)

Nada disimula la perfección del amor.
Un auto en marcha atrás. Memoria del agua en movimiento. Beso.
Gusto particular de tu boca. Último tren subiendo al
cielo.
Aguzo el oído.
Los aparatos que sólo hacen sonido ocupan el lugar
clandestino de la felicidad.
Necesito atarme al velamen con mis propias manos.
Sirgar.
Desde aquí al fondo de la reserva forestal oigo cosas
que
nunca oí, pájaros que gimen.

*

Imaginé un truco barato que casi
resulta. Tengo corresponsales en cuatro capitales
del mundo. Piensan en mí intensamente
e intercambiamos postales y novedades. Cuando no
llegan cartas planeo arrancar el calendario de la
pared, en la sesión de dolor. Creo viborillas que son
crías de rabia — rabietas que suben en
grupo por la mesa y cubren el calendario de la
pared
sin parar de moverse. Fui yo la que inventó esos
planes y trucos en el tren. ‘¿El tren
que atraviesa el caos?’ — mira tú. Llega una
carta desde la capital de Brasil que dice: ‘¡Todo!
Todo
menos la verdad’. ‘Los personajes usan
disfraces, capas, rostros enmascarados; todos
mienten y quieren ser burlados. Quieren
desesperadamente’. Al contrario, era un tren
que atravesaba el countryside de la civilización. Era
un tren atrasado, parador, que se metía en
túneles y a esas horas yo planeaba más lejos
todavía, planeaba levantar una cortina de humo
y abandonar a mis corresponsales uno por uno.
Porque hago viajes movidos por el odio. Más
resumidamente en busca de bliss.
Por eso tomo los trenes quince minutos
antes de la partida. Sweetheart, cleptomaniac
sweetheart. You know what lies are for. Dulce
corazón cleptómano.
Poniendo de soslayo en la maleta sobras de comida,
gatos y bebés enfermos.
Aliento de gato. Gato viejo parado hace horas
frente a la puerta del frente.
Y qué. El corazón en la maleta. Pon el corazón
en la maleta. Ponlo en la maleta.

Ana Cristina Cesar, incluido en Zenda (5 de septiembre de 2025, España, trad. de Teresa Arijón y Bárbara Belloc).

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Poema del día: "Traición", de Zuzanna Ginczanka (Polonia, 1917-1944)

No podrá vigilarme nadie.
El pecado de gamuza y murciélago
se acomodó en los áticos del miedo con su cabeza semiratonil hacia abajo —
Cuando caiga la noche me escabulliré de la torre, escaparé de la torre fortificada,
me haré paso entre los aguijones de crueles avispas,
entre hierbas venenosas en vallas —

Entre los escombros se levantarán con pesadez los barrancos agobiantes de los mandamientos,
los veinte infiernos de los Vedas,
llamaradas,
aullido
y silbido,
la noche fanática amenazará, apedreará con estrellas.
Como mercurio me escabulliré entre los dedos.
Nada me podrá retener.

Tú te convertirás en lobo, yo en pajarita de las nieves —
tú en águila, yo en ensueños tortuosos — —
con maquinaciones inescrutables me adelantaré a cada persecución tuya.
No podrá vigilarme el mundo,
amado mío – querido mío – dulzura mía –
si yo misma
no elijo
la dulzura de mayo
de serte fiel.

Zuzanna Ginczanka, incluido en Vallejo & Co. (6 de octubre de 2022, Perú, trad. de Alhelí Málaga).


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martes, 23 de diciembre de 2025

Poema del día: "La hoja blanca", de Blanca de los Ríos (España, 1859-1956)

¡Cuántas veces, la frente en la mano
y en el blanco papel la mirada,
entre el blanco papel y la mente
sorda lucha en secreto se entabla!

Como el mar solicita las velas,
como el aire estimula las alas,
el papel, con su casta blancura,
solicita a la idea y la llama.

Ven -le dice-; sumido en la mente,
pobre germen, te anulas, te matas;
tenue ser de la nada engendrado,
¿no te asusta el volver a la nada?

Ven, amíga; yo soy tu destino,
soy el aire que al águila aguarda,
soy silencio que aguarda armonías,
soy el mármol que ser quiere estatua.

Soy espera y misterio de cita;
tú la ignota belleza esperada;
soy lo incierto, lo vago, lo amorfo;
tú la línea, el color, la palabra.

Yo, mezquino papel, soy el lienzo
donde el Verbo su imagen estampa...
¡Cuántas veces impresa con sangre
en mi nieve su faz deja el alma!

Blanca de los Ríos incluido en Poetisas españolas. Antología general (Ediciones Torremozas, Madrid, 1996, ed. de Luzmaría Jiménez Faro).

Otros poemas de Blanca de los Ríos


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lunes, 22 de diciembre de 2025

Poemas de Tadeusz Różewicz (Polonia, 1921-2014)



Poema del día: "Insinuaciones de inmortalidad por recuerdos de la temprana niñez", de William Wordsworth (Gran Bretaña, 1770-1850)

                                        I

Hubo un tiempo en que prados, bosquecillos, arroyos,
la tierra, y toda vista acostumbrada,
me parecían ser, en luz celeste
adornados, la gloria, la frescura de un sueño.
Hoy ya no es como fue,
me vuelva a donde quiera,
de día o por la noche:
las cosas que veía no puedo verlas ya.


                                        II

El Arco Iris sale y se retira,
deliciosa es la Rosa,
la Luna, con deleite,
mira en torno si el cielo está sin nubes;
en la noche estrellada, el agua corre
hermosa y deliciosa;
el Sol brilla en glorioso nacimiento,
pero, por donde vaya,
sé que se fue una gloria de la Tierra.


                                        III

Hoy que las aves cantan un canto alegre, así,
y brincan los borregos como al son del tambor,
me vino, en soledad, una doliente idea:
y oportunas palabras aliviaron mi mente
y otra vez tengo fuerzas: desde el borde
del precipicio suenan trompetas de cascadas;
no ofenderá otro agravio mío a la primavera:
oigo por las montañas los ecos en tropel,
llegan a mí los vientos de los campos del sueño,
la Tierra está gozosa:
mar y tierra se entregan
al regocijo: todo
animal, con el ánimo de mayo,
hace su vacación:
¡hijo de la Alegría,
grita en torno de mí, déjame oír tus gritos,
tú, feliz pastorcillo!


                                        IV

Criaturas benditas, escuché la llamada
que os hacéis unas a otras; y veo con vosotras
a los cielos reír en vuestro jubileo:
en vuestro festival entra mi corazón,
mi cabeza se ciñe de guirnalda,
la plenitud de vuestra dicha siento: lo siento todo.
Oh mal día, si estuviera ceñudo
mientras la misma tierra se ha adornado
esta dulce mañana de mayo, cuando están
los Niños recogiendo,
por todas partes, frescas
flores, en tantos valles a lo lejos,
mientras brilla el sol tibio,
y el Niñito pequeño salta en brazos
de la Madre: yo escucho, ¡con alegría escucho!
Pero hay un Árbol, entre muchos, uno,
un cierto Campo que he mirado tanto,
y ambos me dicen de algo que se fue:
ante mis pies, la flor del pensamiento
repite un cuento siempre:
¿a dónde huyó aquel brillo visionario?
¿dónde están hoy las glorias y los sueños?


                                        V

Nuestro nacer es sólo un dormir y olvidar:
el Alma que se eleva con nosotros, la Estrella
de nuestra vida, tuvo su ocaso en otro sitio,
y llega de muy lejos:
no en un entero olvido,
no del todo desnudos,
sino arrastrando nubes de gloria hemos llegado
de Dios, que es nuestro hogar;
¡en torno nuestro hay Cielo en nuestra infancia!
Sombras de la prisión se empiezan a cerrar
sobre el Niño que crece,
pero él mira la luz y de dónde le afluye,
en su gozo lo ve;
el Joven, aunque a diario debe andar alejándose
del Este, es sacerdote de la Naturaleza
todavía, y su espléndida visión
le sigue, acompañando su camino;
al fin, el Hombre nota cómo muere
y se extingue en la luz del común día.


                                        VI

La Tierra, de placeres suyos llena el regazo,
siente afán de su propia especie natural,
y aun con algo del ánimo
de una Madre, con digna pretensión, familiar
Ama, hace cuanto puede para lograr que a su Hijo
Adoptivo, el Hombre, se le olviden
las glorias que ya había conocido,
y el palacio imperial de donde vino.


                                        VII

En su dicha recién nacida, ved al Niño,
¡el querido pigmeo de seis años!
Vedle tendido en medio de lo que hacen sus manos,
mientras le asaltan ráfagas de besos de su madre,
con la luz de los ojos de su padre sobre él.
Ved, a sus pies, algún pequeño plano o mapa,
un trozo de su sueño de vida humana, que él
por sí mismo formó con recién aprendido
arte; quizá una boda, un festival,
un funeral, un luto; y eso ahora
tiene su corazón
ya ello ajusta su canto;
luego acomodará su lengua a diálogos
de negocios, de amor o de disputa;
pero no tardará
eso en quedar a un lado,
y con nueva alegría y nuevo orgullo
ese pequeño Actor formará un papel nuevo:
y ocupará su «escena de humores», alternando
todos los personajes, hasta la paralítica
Vejez, que trae la vida consigo en su reserva:
como si su completa vocación
fuera la imitación interminable.


                                        VIII

Tú, que desmientes en tu aspecto externo
la inmensidad de tu alma,
filósofo mejor, que aún conservas
tu herencia, y eres Ojo entre los ciegos;
que, sordo y en silencio, lees la eterna hondura
siempre acosado por la mente eterna,
¡poderoso Profeta! ¡venturoso Vidente!;
en quien descansan todas las verdades
que pasamos la vida buscando con fatiga,
perdidos en lo oscuro, lo oscuro de la tumba;
con tu Inmortalidad, como el Día, cerniéndote
sobre ti, como un Amo sobre un Siervo,
una Presencia que no es posible eludir;
para quien es la tumba un lecho solitario
sin sensación ni imagen del día o la luz cálida,
lugar de pensamiento donde esperar yaciendo;
tú, Niño, todavía glorioso en el poder
de libertad celeste en lo alto de tu cima,
¿por qué con tal empeño fatigoso provocas
los años a traer el yugo inevitable,
luchando ciegamente así contra tu dicha?
Pronto tu ala tendrá su carga terrenal
y pondrá la costumbre un peso sobre ti,
pesado como el hielo, hondo como la vida.


                                        IX

¡Oh gozo! en nuestras ascuas
hay algo que está vivo,
que la naturaleza recuerda todavía
cómo fue tan fugaz.
Pensar en nuestros años pasados en mí engendra
perpetua bendición: no ciertamente
por lo más digno de ser bendecido;
deleite y libertad, el simple credo
de la Infancia, en reposo o atareada,
con esperanza nueva aleteando en el pecho;
no por ello levanto
el canto de alabanza agradecida;
sino por las preguntas obstinadas
del sentido y las cosas exteriores;
algo que de nosotros cae y se desvanece,
sospechas sin perfil de una Criatura
que se mueve por mundos sin realizar, instintos
altos, ante los cuales nuestra naturaleza
mortal tembló, así un Ser culpable sorprendido;
sino por las primeras afecciones,
esos vagos recuerdos,
que, sean lo que sean,
son la fuente de luz de todo nuestro día,
son la luz dominante en todo nuestro ver;
nos sostienen y abrigan, con poder para hacer
que estos años ruidosos parezcan sólo instantes
en el ser del eterno Silencio: las verdades
que despiertan a nunca perecer:
que ni desatención, ni esfuerzo loco,
ni el Hombre, ni el Muchacho,
ni todo lo enemigo de la dicha
pueden borrar del todo o destruir.
Por eso, en estación de tiempo claro,
aunque estemos muy tierra adentro, nuestras
Almas tienen visiones de ese mar inmortal
que nos trajo hasta aquí;
y hasta allí pueden ir en un momento
para ver a los Niños que juegan en la orilla
y oír las poderosas aguas siempre dar vueltas.


                                        X

Así pues, cantad, Pájaros, ¡cantad un canto alegre!
¡Y salten los borregos
como al son del tambor!
En nuestros pensamientos iremos agolpados
con vosotros, flautistas, vosotros que jugáis,
los que sentís en vuestro corazón
la alegría de mayo.
Aunque el fulgor que fue tan claro en otro tiempo
se quite para siempre de mi vista,
aunque nada me pueda devolver esas horas
de esplendor en la hierba, de gloria entre las flores,
no me voy a afligir, sino más bien a hallar
fuerza en lo que atrás queda:
en esa simpatía primigenia
que, habiendo sido, debe siempre ser;
en los suavizadores pensamientos que brotan
del sufrimiento humano;
en la fe que contempla a través de la muerte,
en los años que traen la mente filosófica.


                                        XI

¡Vosotros, Fuentes, Prados, Colinas, Bosquecillos,
no presagiéis que se separen nunca
nuestros amores! Siento en el corazón, hondo
vuestro poder: tan sólo he perdido un deleite,
el vivir bajo vuestro más habitual dominio.
Al Arroyo que baja, ruidoso, lo amo ahora
más que cuando, ligero como él, me tropezaba;
el fulgor inocente de otro día que nace
me sigue siendo amable;
las nubes que se juntan en torno al sol poniente,
toman su colorido sobrio de una mirada
que ha velado la humana mortalidad: ha habido
otra carrera, y otras palmas se han conquistado.
Gracias al corazón que nos hace vivir,
gracias a su ternura, sus gozos, sus temores,
la menor flor me puede ofrecer pensamientos
a veces demasiado hondos para las lágrimas.

                                                      1803-1806

William Wordsworth, incluido en Poetas románticos ingleses (BackList, Barcelona, 2010, trad. de José María Valverde).

Otros poemas de William Wordsworth

domingo, 21 de diciembre de 2025

Poema del día: "Poema de los Hados", de María Mercedes Carranza (Colombia, 1945-2003)

Soy hija de Benito Mussolini
y de alguna actriz de los años 40
que cantaba la “Giovinezza”.
Hiroshima encendió el cielo
el día de mi nacimiento y a mi cuna
llegaron, Hados implacables,
un hombre con muchas páginas acariciadas
donde yacían versos de amor y de muerte;
la voz furiosa de Pablo Neruda;
bajo su corona de ceniza, Wilde
bello y maldito,
habló del esplendor de la Vida
y de la seducción fatal de la Derrota;
alguien gritó “muera la inteligencia”,
pero en ese mismo instante Albert Camus
decía palabras
que eran de acero y de luz;
la Pasión ardía en la frente de Mishima;
una desconocida sombra o máscara,
puso en mi corazón el Paraíso Perdido
y un verso;
“par delicatesse j’ai perdu ma vie”.
Caía la lluvia triste de Vallejo
se apagaba en el viento la llama de Porfirio;
en el aire el furor de las balas
que iban de Cúcuta a Leticia, se cruzaban
con los cañones de “Casablanca”
y las palabras de su canción melancólica:

“El tiempo pasa,
un beso no es más que un beso...”

Así me fue entregado el mundo.
Esas cosas de horror, música y alma
han cifrado mis días y mis sueños.

María Mercedes Carranza, incluido en Poetas latinoamericanas. Antología crítica  (Escuela de Estudios LiterariosUniversidad del Valle, Colombia, 2009, selec. de Carmiña Navia Velasco).

sábado, 20 de diciembre de 2025

Poema del día: "La mar trágica", de Rina Lasnier (Canadá, 1915-1997)

             "El hombre busca su densidad y no su dicha".
                                                               Saint-Exupéry

Yo descenderé hasta el trasfondo de la mar trágica donde la noche está junto a la noche — hasta el crisol donde la mar forma ella misma su desgracia,

bajo esta amnésica noche de la mar trágica que no recuerda ya el abrazo de la tierra,

ni el de la luz cuando las aguas nacían al caos quebrado del aire,

cuando Dios las cubría con el firmamento de sus dos manos — antes de la contradicción del Soplo sobre las aguas,

antes de ese beso sobre la mar para destruir la mar de la mar — antes de que la Palabra procrease sus peces en el vientre del agua más baja,

antes de la división de las aguas por la cuchilla de la luz — antes del antagonismo de las aguas por la avaricia de la luz.

Toda yo saliva interiorizada de silencio — beberé de nuevo en las aguas condenadas de mi nacimiento;

agua culpable del nacimiento que rodea la inocencia de la sangre — y tú cuelgas de la vida como el fruto del árbol desaprobado;

¿acaso hay noche más reciente que el nacimiento — hay día más antiguo que el alma?

¡maternidad misteriosa de la carne — asilo abierto a las puertas del primer grito, y la muerte más maternal aún!

(Nacimiento oscuro del poema)

Como la amante dormida en el ardiente cautiverio — inmóvil en la púrpura muda del amante,

fluyente y nocturna en el fondo del deseo — oscurecida de sueño y disfrazada de inocencia,

sus cabellos abiertos a la confidencia — tal las algas del sueño en la mar alerta,

la mujer omnipresente en la fabulación de la carne — la mujer fugitiva en la fabulación de la muerte,

y el amante encerrado en la estrecha estela del aliento — lejos de la costumbre viril de los astros que corren sobre las ruinas de fuego,

ella duerme cerca del árbol polipero de las palabras enmedusadas — por el abrazo del hombre con la ruptura del dios en él,

por esta cuchilla dura y recta de la consciencia — aquí está el hombre desdoblado de dolor,

aquí la sola intimidad de la herida — el rubio enigma de la carne sin igual;

aquí la evocadora de tu noche fundamental, mar trágica — la noche viva y sustraída a los enjambres de signos,

trágica mar, mar recíproca con tu ambigua profundidad — mar incambiada entre las amargas hierbas de tus cerradas resurrecciones,

toda la arcilla de las palabras es promesa de arte y está aparejada con el limo verde — todo poema es oscuro en el limo de la memoria;

trágica mar, lento consejo de sombra — anula las imágenes, ¡oh gran noche iconoclasta!

Rina Lasnier, incluido en Poetas franco-canadienses (Árbol de fuego, año 6, nº 63, Caracas, 1973, trad. de Isabel Paraíso de Leal).

Otros poemas de Rina Lasnier


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viernes, 19 de diciembre de 2025

Poema del día: "Y Dios entre los páramos X", de Lucía Carmona (Argentina, 1946)

Yo creo
en las visitas de Dios,
creo en su cercanía
siempre secreta.
Nunca existe un sonido
que quiere la corriente ardorosa.

Creo en su controvertido alejamiento,
en su movimiento de círculo definitivo.
El hombre no interroga su lugar en el tiempo
sólo asciende o desciende
desde la sombra
a la sombra magnífica.

Ése es el diálogo iniciado en el fuego
mas ahora pregunto
qué sector de su libertad
es un incendio
y cuál un vuelo suave.

Yo creo
en la letanía absoluta
que brota del silencio
y construye la voz.

Creo en las asistencias del símbolo,
en la perpetuidad de los perfiles.
Cuerpo débil en férreo pensamiento.
Somos dos
y soy una.

Lucía Carmona en Y Dios entre los páramos (1987), incluido en Poetas argentinas (1940-1960) (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2006, ed. de Irene Gruss).

Otros poemas de Lucía Carmona


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jueves, 18 de diciembre de 2025

Poema del día: "Yo", de Nazik al-Malaika (Iraq, 1923-2007)

La noche se pregunta quién soy yo.
Yo soy su secreto profundo, inquieto
y negro, su secreto rebelde.
He escondido mi esencia en el silencio.
He envuelto el corazón en conjeturas.
Y me he quedado aquí, pálida, inerte,
viendo cómo los siglos se preguntan
quién soy.

El viento se pregunta quién soy yo.
Soy su soplo asombrado, renegada del tiempo,
y, lo mismo que él, no tengo sitio.
Seguimos caminando sin final,
pasando eternamente, y al llegar a la cumbre,
encontramos tan sólo el fin de la miseria;
entonces, el vacío.

El tiempo se pregunta quién soy yo.
Como él, una orgullosa que devora las eras,
y las dota de vida nuevamente.
Creo el lejano pasado
de una esperanza fácil, seductora,
para volver yo misma a sepultarlo.
Y así poder forjarme un ayer diferente,
y de helado mañana.

La esencia se pregunta quién soy yo.
Como ella, marcho fija en las tinieblas,
sin que nada la paz me proporcione.
Yo sigo preguntando, y la respuesta
sigue siendo también un espejismo.
Y aunque la creo cercana —como siempre—,
al llegar a su lado, se ha disuelto.
Desaparece. Muere.

Nazik al-Malaika, incluido en Poetas árabes realistas (Ediciones Rialp, Madrid, 1970, ed. y trad. de Pedro Martínez Montávez).

Otros poemas de Nazik al-Malaika


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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Poema del día: "A la orilla de un pozo 9", de Rosa Chacel (España, 1898-1994)

                               A María Zambrano

Una música oscura, temblorosa,
cruzada de relámpagos y trinos,
de maléficos hálitos, divinos,
del negro lirio y de la ebúrnea rosa.

Una página helada, que no osa
copiar la faz de inconciliables sinos.
Un nudo de silencios vespertinos
y una duda en su órbita espinosa.

Sé que se llamó amor. No he olvidado,
tampoco, que seráficas legiones
hacen pasar las hojas de la historia.

Teje tu tela en el laurel dorado,
mientras oyes zumbar los corazones,
y bebe el néctar fiel de tu memoria.

Rosa Chacel en A la orilla de un pozo (1936), incluido en Poesía soy yo. Poetas en español del siglo XX (1886-1960) (Visor Libros, Madrid, 2016, ed. de Raquel Lanseros y Ana Merino).

Otros poemas de Rosa Chacel
A la orilla de un pozo (1521), Epístola a Norah Borges

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martes, 16 de diciembre de 2025

Poema del día: "Crónica para unos niños pioneros", de Alfonso Chase (Costa Rica, 1944)

Estos monstruos pequeños
de cabezas diminutas e ideas extrañas.
Esos vagabundos de las buhardillas, desarmadores
de muñecas, los asesinos de insectos y los acusadores de los padres.
Los niños, los inocentes de toda conversación,
los pálidos testigos del coito, los ratones primarios de las alacenas,
y los encumbradores de ideas dulces como la mermelada.
Estos dueños de misteriosos territorios, de invisibles insectos
que ingieren en silencio, despeinadores de la mañana
y dueños del sol y la tristeza.
Los fumadores en los excusados y los espías de una Cía familiar,
los únicos subversivos de todos los sistemas,
los hacedores de muertes y los domadores del agua.
Sí, los niños, estos monstruos que se arrastran por el piso
en carreras de insectos y esconden las pipas
o se burlan del tiempo.
Y, claro, los niños, los memoriosos y los puercos,
diciendo las malas palabras en las noches
y espiando a las primas en los baños. 
De la gran selva de las ideas los únicos claros hasta la médula
y por lo tanto los salvados y los verdugos de la hipocresía de los padres.
Y, claro, las niñas de lacitos claros e ideas cortas pero certeras,
pequeñas fecundadoras de todos nuestros pensamientos,
hermosas o quizás feas, pero dulces en el recuerdo
y extendidas sobre los años.

Alfonso Chase, incluido en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).


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lunes, 15 de diciembre de 2025

Poema del día: "Pregunta", de Cecília Meireles (Brasil, 1901-1964)

¿Estos tristes pensamientos míos
vinieron de estrellas deshojadas
por la boca brusca de los vientos?

¿Nacieron de los cruces de caminos,
donde los espíritus difuntos
colocan en el presente horas pasadas?

¿Se originaron a partir de asuntos
dispersos por el razonamiento,
y luego se unieron en la nostalgia?

¿Emergieron de mundos sumergidos
en mares, tumbas o almas,
en música, en mármol, en versos?

¿Cayeron de las noches tranquilas,
de los senderos de lunas lisas,
donde el sueño abre palmas dóciles?

¿Proceden de hechos indecisos,
acontecidos entre brumas,
en la era de paraísos extintos?

¿O de algún escenario de espumas,
donde las almas se deslizan frías,
sin más aspiraciones?

¿O de días ardientes e inútiles,
con figuras alucinadas
por deseos y cobardías?

¿Fueron las estatuas detenidas
alrededor del agua del jardín…?
¿Fueron las luces apagadas?

¿O serán hechos solo míos,
estos tristes pensamientos míos
que flotan como peces lentos

en un río de tedio sin fin?

Cecília Meireles, incluido en Revista Poesía (7 de abril de 2025, Venezuela, trad. de Gladys Mendía).

Otros poemas de Cecília Meireles


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domingo, 14 de diciembre de 2025

Poema del día: "Inseguridad confiable...", de Sini Silveri (Finlandia, 1987)

Inseguridad confiable, potente en general, un grupo llegado por tierra. La destreza no tiene aquí ningún significado. Momentos breves. Breve empatía. Ira diurna. Liebre. Yo husmeo así. Corro en la playa con el pecho vuelto al agua. Repito. Soy completamente dependiente de los otros y al mismo tiempo todo está sujeto a mí. Gente cae a un compás regular, a un ritmo lento, desde un andamiaje de madera de una zona de construcción hacia un colchón voluminoso. La gente desfila en calma de regreso al andamio. Gotean. Hay una alfombra verde en el suelo. No sé qué hay dentro de nadie: restaurante chino frecuentado a solas, viento que lanza todos los muebles por la puerta, a yacer luego en el patio. Esto es una situación melancólica, la agresión del mal humor finlandés, incesante estado de “yo sí puedo”. Primer encuentro. Identificarse con el árbol, volver la mirada sobre el hombro. Quedarse viendo. ¿Hablar es perder palabras? La nada del ningún yo mismo. Escape. Ahumador. Un líquido borbotea de un conducto. No hay póliza para mí, llana abundancia de instrumentos, constante superficie consumible, cólera contra sí, no contra el escenario, emborronamiento desigual en derredor.

Sini Silveri en Titaanidisko (2020), incluido en Periódico de poesía (11 de marzo de 2024, UNAM, México, trad. de José Luis Rico).

Otros poemas de Sini Silveri


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sábado, 13 de diciembre de 2025

Poema del día: "Abedul", de Emilio Araúxo (España, 1946)

mano busca pluma en el aire
la pluma que la madre llevaba en la cabeza
la pluma para pesar el corazón en la balanza
fue mirando un abedul
veía en él una escalera
mirando mirando
el padre
una cosa tan desesperada de elevación
no se había visto nunca
escalera tocando el cielo
árbol toda la vida creciendo para negarlo
nombre del monte lleno de hojas
hijo pensando que lo va a cortar
que habrá que llevarlo para casa
y el que no hablaba
el tío chacoloteando
lo cortaron
lo podaron
después cargarlo
ir subiéndolo al hombro
mucho camino
pasando carballedas
pasando tojales
uno por el pie
otro por la cabeza
y otro por el medio
pasando eriazos
pasando labrantíos
el hijo detrás
la mano la tenía en la parte más gruesa
del pie
padre en el medio
y el tío por delante con la cima
cruzar el puentecillo
el puente que adelgazas
con la voz más delgada con la que
puedes pronunciar la palabra nada
pasar los castañales
ya se veía el pueblo y el mudo lo tiró
iría reventado
hacía daño el peso
y por mal sitio
el tronco tendría quince metros
y el hijo quince años
el mudo lo tiró
aún hoy está en la era
casi comido de carcoma
nunca se hizo la escalera
se fueron para Suiza
y el mudo al hospital
no volvió nunca
el abedul
el mudo
todo lo que aún da señales
el hijo entre Anubis y Osiris
pensando en las almas de los muertos
el padre todavía se sigue defendiendo

Emilio Araúxo en Tal vez sí (2024), incluido en Nayagua. Revista de poesía  (nº 39, junio de 2025,   Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe, trad. de Claudia González Caparrós).

Otros poemas de Emilio Araúxo

viernes, 12 de diciembre de 2025

Poema del día: "Voz perdida", de María Luisa Muñoz de Vargas (España, 1898-1975)

Se me ha perdido en el silencio
el eco de tu voz;
por encontrarlo voy cantando
por el camino una canción,
una canción olvidada
como una fruta encontrada
en el fondo de un arcón.
¡Ay! Qué alegre campesino
me prestaría hoy su arado,
quiero surcar bien la tierra
donde tu voz se ha enterrado
y que broten tus palabras
como flores por un prado.
¡Calla! ¿qué es eso? La brisa
que se peina, con los pinos
remeda tu voz, más tierna
que un alegre corderillo.

María Luisa Muñoz de Vargas en Bosque sin salida (1934), incluido en Mujeres del 27. Antología poética (Editorial Planeta, Barcelona, 2022, ed. de José Luis Ferris).

Otros poemas de María Luisa Muñoz de Vargas


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jueves, 11 de diciembre de 2025

Poema del día: "Irse de sí mismo", de An Qi (Huang Jiangpin. China, 1969)

de nuevo descubro lo extremadamente difícil que es persuadirse a sí mismo
si posiciono el resto de mi vida
con respecto al “ahora”, entonces la primera mitad resulta ser meramente nominal
y si me posiciono con respecto al “antes”
entonces el pasado parece una silla que ha perdido
el respaldo, también las cuatro piernas que la sostienen
así que elijo irme
dejar al “sí mismo” en la silla del pasado
se derrumbará desconsolado
quedando por siempre sin sepultura.

An Qi, incluido en Liberoamérica (10 de abril de 2021, trad. de Radina Dimitrova).

Otros poemas de An Qi


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miércoles, 10 de diciembre de 2025

Poema del día: "Madre naturaleza", de Sandesh Ghimire (Nepal, siglo XX)

Rara vez me encuentro en momentos de tristeza
tampoco recuerdo la última vez que me reí
Las brisas sobre mi suelo siempre son frescas
Ha sido la razón por la que actúo como un tonto

Los sueños y los deseos están llenos de opciones y residuos
Lo que queda, al fin, es el silencio de la virtud
Madre naturaleza eres tan cariñosa y amable
Aunque los deseos humanos han arruinado tu entorno

Hubo un tiempo en que el cielo estaba cauteloso
Tu verdor estaba lleno de belleza y espíritu
Pero mira madre lo que hemos hecho
Nuestros tontos experimentos te han dejado muchas cicatrices

Madre tierra, madre naturaleza que queremos reconstruir
Lo que hemos arruinado lo queremos recrear
Danos una oportunidad más un día más
Queremos corregir todo lo que salió mal
Queremos corregir todo lo que salió mal

Sandesh Ghimire, incluido en Revista Kametsa (11 de mayo de 2021, Perú).

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martes, 9 de diciembre de 2025

Poema del día: "El otro que lleva mi nombre...", de Roberto Juarroz (Argentina, 1925-1995)

El otro que lleva mi nombre
ha comenzado a desconocerme.
Se despierta donde yo me duermo,
me duplica la persuasión de estar ausente,
ocupa mi lugar como si el otro fuera yo,
me copia en las vidrieras que no amo,
me agudiza las cuencas desistidas,
descoloca los signos que nos unen
y visita sin mí las otras versiones de la noche.

Imitando su ejemplo,
ahora empiezo yo a desconocerme.
Tal vez no exista otra manera
de comenzar a conocernos.

Roberto Juarroz, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo MilánAndrés Sánchez RobaynaBlanca Varela y José Ángel Valente).

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lunes, 8 de diciembre de 2025

Poema del día: "Hipocampos", de Chela Reyes (Chile, 1904-1988)

Arrodillados van y derramando
dormida luz y encaje moribundo
en un galope de cansado aliento
hacia la orilla de frescor del mundo.
¡Llevan quemados los ijares verdes
por el talón caliente de Neptuno!

Traen coronas de metales muertos
y el llanto en una copa iluminada
porque en sus dorsos se tendió una blanca
dulzura de una virgen degollada
y su cabeza de perdido cielo
aún vaga hacia el olvido, derramada.

Arrodillados van en hondo círculo
con el tesoro de la muerte al anca.
Brillan sus belfos de tascada espuma
y sus cabellos de sombría plata
y por sus cuellos agonizan rosas
como la sangre de la degollada.

Arrodilladas van hacia la muerte
las voces de la noche y de mi alma.
Verde es el sueño de la estrella verde
y azul la caracola desvelada.
¡Pasan gimiendo en delirante vuelo
las crines en la luna desflocadas!

Chela Reyes, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).

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domingo, 7 de diciembre de 2025

Poema del día: "Amor", de Uran Krasniqi (Kosovo, 1986)

No es difícil reconocer el amor
es el ciego delante de las fronteras
la políglota en el río de los idiomas
la inválida al hacer cálculos
no es difícil reconocer el amor

Uran Krasniqi, incluido en En la Masmédula (2025, México, selec. de Mariela Cordero).


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sábado, 6 de diciembre de 2025

Poema del día: "El llamado del mar", de Jean-Baptiste Tati Loutard (República del Congo, 1938-2009)

Este olor de infinito que siempre te trastorna,
Es el eterno vértigo al contemplar el mar:
El flujo vuelca el reflujo, y trae con el agua
La invasión de un viento sazonado con salvajina y algas
Nunca declaradas al control cotidiano del sol;
¡Como el fuerte olor de los frutos silvestres que sonsacan
Desde sus ramas para embriagar al viajero
Devorado por la sed!
Delante de ti y por todas partes descuartizado,
Respira el mar muy quedo por todas sus fosas;
Y es el nacimiento de un inmenso deseo
De hundirse en los oscuros remolinos
De un mundo que te desea sin cesar.
La noche te rodea como el mar que te fascina;
Y la muerte a los ojos sube con la espuma.
Pero la lámpara de un pescador que atraca a lo lejos,
Quiebra el llamado del mar; ¡se estremece el hombre!
El cielo ya no está abovedado por las estrellas;
Se desintegra la piedra que cerraba el alba,
Y brota el fuego para una nueva invitación
A la esperanza.

Jean-Baptiste Tati Loutard en Poémes de la mer (1968), incluido en Diwan africano. Poetas de expresión francesa (Editorial Arte y literatura, La Habana, 1988, selec. y trad. de Rogelio Martínez Furé).


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viernes, 5 de diciembre de 2025

Poema del día: "Museo", de Dongbu (Chakdor Gyal. Tíbet, 1985)

un gran caballo de barro
de pie en un gran pilar
parece estar jadeando
sus grandes ojos proyectan una vida de resentimiento

una aglomeración de personas
como notas musicales con instrumentos
se me mueve perdida
componiendo una nueva partitura

numerosa alfarería antigua
atraída por nueva vidriería
ha olvidado a sus maestros y dinastías
un destello de luz
descubre ciertos nombres en sus cuerpos

objetos consumen tiempo
acero consume herrumbre
la noche consume su propia luz

anuncios y agua lodosa
consumen el futuro de la humanidad
las máquinas dan a luz manos codiciosas
que se tragan el mar

flores plásticas
rodean los grandes espíritus
sus caras
como la orilla del río, pálidas

Chakdor Gyal, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 4, mayo 2024, Chile, trad. de Mateo Mansilla-Moya).

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jueves, 4 de diciembre de 2025

Tíbet

D
Dongbu (Chakdor Gyal. Tíbet, 1985)

Poema del día: "Barroco", de Gülten Akin (Turquía, 1933-2015)

Un rosal crece dentro de cada refugiado

resistente al calor y a esta sed

ser apátrida es tan vasto como todos los países
resistente a lo infinito y a la eternidad

No a la nostalgia, no, tampoco a la tristeza
la nostalgia era una resistencia triste
también sin razón desechada de repente
resistente a la ilícita, ilícita inocencia

El barroco puede albergar sueños y pájaros en su cuerpo
con la misma delicadeza
Vivaldi por un lado, Borges por el otro
resistentes a la multitud furiosa, a la insidiosa soledad

Un rosal crece dentro de cada refugiado

Gülten Akin, incluido en Revista Descontexto (7 de abril de 2025, Chile, versión de Juan Carlos Villavicencio).

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Poema del día: "Reflejos en una noche a las afueras del pueblo", de Nemani Mati (Fiyi, 1945)

La mañana del sábado pasado
en un esfuerzo desesperado
por organizar y dirigir
mi vida de una manera más ordenada
confesé
a mi mejor amigo
que en lo profundo de mí
yo era un insensible mentiroso
la noche anterior
había visto
mis veinticinco años de vida
flotando en un cartón de cerveza
pasé la noche afuera
en el pueblo bailando
en la más maravillosa unión
muerto drogado borracho
con dos de mis amigos
y los rostros fantasmales de la gente
a quienes nunca le importó
la noche terminó bien
como todas las noches
con medias lunas flotando
y medios planetas orbitando en círculos
en los profundos círculos concéntricos
de mi atormentada conciencia
el cadenero del antro
me gruñó y
dijo que no debería dormir
en lugares públicos entonces
me echó fuera
y caí en picada
águila sin alas
la escalera era mía
por un segundo fui
el rey
mis lentes se quebraron
rompí el billete de cinco dólares
hundido en el desagüe
de la crueldad de ese hombre
y mi pelvis me punzaba
martillada con dolor
pedazos de concreto
hormiguearon en mis venas
peleé
grité
maldije
lloré
y dije soy un ser humano
usted no me puede hacer esto
mis derechos están garantizados
por la Constitución
(sabrá Dios qué signifique eso)
enfurecí
temblando de miedo
de la desconocida violencia
hacia nuestra gente
hoy que es sábado por la mañana
mientras ahogo mis penas
en una taza de chocomilk
el Fiji Times miente arrugado
en el cesto de basura
y hay un inquieto
sentimiento de incertidumbre
depresión y fracasos
de ser rechazado y malentendido

como ser descubierto con tus pantalones bajados

en algún lugar de la calle
lamentando la muerte de las tradiciones
qué pudo haber salido mal– pregunto
¿perseguí a los dioses equivocados?
Tengo dolor de cabeza
por demasiada introspección
y miles de agujas danzan
ante mis ojos
explotando en el cielo
recojo las piezas
y hay agujeros por doquier
y los libros están empolvados
el desuso
estoy confundido
por tantas opciones
y no puedo encontrar el rumbo
(en la realidad del día a día)
lloro y despotrico
y maldigo la naturaleza de las cosas
pero ¿de quién es la culpa?- pregunto
¿es mía?
¿es tuya?
¿o es nuestra?
Esta noche debería
arrastrarme una vez más
hacia la orilla del mar
donde alguna vez de entre
los fantasmas conscientes raíces
de mis antepasados
me senté y soñé
en las cosas que a mi
me gustaría hacer
mientras las olas se levantaban y caían
sin inmutarse ante mi presencia
así de buena es la naturaleza
de las cosas que existen por sí mismas
pero todas obedecen
a un ritmo eterno
donde la mente habita
en la infinita desorientación
del orden de la vida
un problema
dentro de otro
mira y observa como
la grieta se ensancha
en la cósmica pared
pero ¡oh! No hay luz
solo oscuridad
y desesperanza
sin embargo sueños de salvación.

Nemani Mati, incluido en Círculo de poesía (México, 3 de diciembre de 2023, trad. de Carmen Ávila).

martes, 2 de diciembre de 2025

Poema del día: "Poema para tiranos", de Lenore Kandel (Estados Unidos, 1932-2009)

                  los seres que sienten son incontables-
                  prometo iluminarlos a todos
                                     Primer voto del budismo

parece que debo amarte incluso a ti
más fácil amar las cosas bonitas
los niños                      las campanillas
más fácil                     (al aumentar la compasión)
amar al desconocido

fácil incluso darse cuenta (con compasión)
del dolor y del terror implícito en aquellos
que tratan el mundo a su alrededor
con tanta brutalidad         tanto odio

pero oh                yo no soy cristo
bendiciendo a mis verdugos
no soy buda           no soy santa
tampoco poseo esa fuerza incandescente
de la fe iluminada

pero     aún así
eres un ser que siente
y respira este aire
al igual que yo soy un ser que siente
y respira este aire
buscando mi iluminación
debo buscar la tuya

si poseyera el amor suficiente
si poseyera la fe suficiente
podría quizás entonces trascender tu camino
y alterar eso también

perdóname pues-
no puedo amarte todavía

Lenore Kandel, incluido en Beat attitude. Antología de mujeres poetas de la Generación beat (Bartleby editores, Madrid, 2015, trad. y ed. de Annalisa Marí Pegrum).

Otros poemas de Lenore Kandel