sábado, 20 de diciembre de 2025

Poema del día: "La mar trágica", de Rina Lasnier (Canadá, 1915-1997)

             "El hombre busca su densidad y no su dicha".
                                                               Saint-Exupéry

Yo descenderé hasta el trasfondo de la mar trágica donde la noche está junto a la noche — hasta el crisol donde la mar forma ella misma su desgracia,

bajo esta amnésica noche de la mar trágica que no recuerda ya el abrazo de la tierra,

ni el de la luz cuando las aguas nacían al caos quebrado del aire,

cuando Dios las cubría con el firmamento de sus dos manos — antes de la contradicción del Soplo sobre las aguas,

antes de ese beso sobre la mar para destruir la mar de la mar — antes de que la Palabra procrease sus peces en el vientre del agua más baja,

antes de la división de las aguas por la cuchilla de la luz — antes del antagonismo de las aguas por la avaricia de la luz.

Toda yo saliva interiorizada de silencio — beberé de nuevo en las aguas condenadas de mi nacimiento;

agua culpable del nacimiento que rodea la inocencia de la sangre — y tú cuelgas de la vida como el fruto del árbol desaprobado;

¿acaso hay noche más reciente que el nacimiento — hay día más antiguo que el alma?

¡maternidad misteriosa de la carne — asilo abierto a las puertas del primer grito, y la muerte más maternal aún!

(Nacimiento oscuro del poema)

Como la amante dormida en el ardiente cautiverio — inmóvil en la púrpura muda del amante,

fluyente y nocturna en el fondo del deseo — oscurecida de sueño y disfrazada de inocencia,

sus cabellos abiertos a la confidencia — tal las algas del sueño en la mar alerta,

la mujer omnipresente en la fabulación de la carne — la mujer fugitiva en la fabulación de la muerte,

y el amante encerrado en la estrecha estela del aliento — lejos de la costumbre viril de los astros que corren sobre las ruinas de fuego,

ella duerme cerca del árbol polipero de las palabras enmedusadas — por el abrazo del hombre con la ruptura del dios en él,

por esta cuchilla dura y recta de la consciencia — aquí está el hombre desdoblado de dolor,

aquí la sola intimidad de la herida — el rubio enigma de la carne sin igual;

aquí la evocadora de tu noche fundamental, mar trágica — la noche viva y sustraída a los enjambres de signos,

trágica mar, mar recíproca con tu ambigua profundidad — mar incambiada entre las amargas hierbas de tus cerradas resurrecciones,

toda la arcilla de las palabras es promesa de arte y está aparejada con el limo verde — todo poema es oscuro en el limo de la memoria;

trágica mar, lento consejo de sombra — anula las imágenes, ¡oh gran noche iconoclasta!

Rina Lasnier, incluido en Poetas franco-canadienses (Árbol de fuego, año 6, nº 63, Caracas, 1973, trad. de Isabel Paraíso de Leal).

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