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lunes, 16 de marzo de 2026

Poema del día: "La fuga", de Tonia Kyriakoulakou (Grecia, siglo XX)

Un sol brillante
lleno de encanto
entró de golpe
en la grieta de la mente.

Las pequeñas puertas se llenaron de luz
el aliento cobró vida
los ojos brillantes, brillaban
excitación por un paseo en bote.

Aunque sea un medio enero,
el alma, en verano vive.

Los hilos crujen para estirarse
a través de las llamas para elevarse
para superar la tierra.

Estrellas dos,
cuando se unan,
se fundirán, se transformarán.
Dos de nuevo que renacen
uno frente a otro y con redención
del rápido paso del tiempo
juntas se superarán.

Tonia Kyriakoulakou en Amor, vida y muerte. Diálogos interiores (2024), incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 5, julio 2025, Chile).

Otros poemas de Tonia Kyriakoulakou


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miércoles, 11 de febrero de 2026

Poema del día: "Madre", de Tonia Kyriakoulakou (Grecia, siglo XX)

Sostienes a tu madre
en tus manos
espejo

de tu alma.

La luz que ves
en su imagen
llega hacia
tu existencia.

Lejos está su cuerpo
pero la figura, está allí,
la amada.

Para hablarte,
para estar a tu lado,
en la noche
que te espera.

Justo antes de que te duermas,
justo antes de que descanses,
de la aureola de la vida
que corres,
para alcanzarla… 

Tonia Kyriakoulakou en Amor, vida y muerte. Diálogos interiores (2024), incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 5, julio 2025, Chile).

Otros poemas de Tonia Kyriakoulakou


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viernes, 26 de mayo de 2023

Poema del día: " La tumba", de Dimitris Papaditsas (Grecia, 1922-1987)

Desde este instante de la luna vienen
buzones llenos de cartas de familiares.
Al fin, absorbo a Mao Tse Li
e inmediatamente me encuentro en barrios de pequeños vendedores chinos que rezan.

Vosotros, historiadores, no os olvidéis de Shangai.
Allí, una vez, las mujeres chillaban al perder el tren
y los corazones sufrían síncopes.
Las voces ensangrentadas, en automóviles de primeras ayudas,
se enredaban como los cabellos de una loca.

La camilla, jefe mío, la camilla para aquel joven desgraciado
cuyo cerebro se ha hinchado de nudos.
No es un cuento que el sol arrastra,
sino un jilguero encarcelado en el corazón.

Y te pregunto, pálido mariscal, cómo va la velada.
Un soldado tuyo no regresará esta noche
del gran combate en el que sus labios quedaron clavados
sobre el cuello de la mujer que se enganchó en la alambrada.

[Quiero acentuar el papel que juega lo femenino.
Se lanza desde su refugio
y su suave y cálida mirada es como la fina arena
que resbala por el cuello y las piernas
cuando hacemos curas de sol.
Además, sostiene un sombrero en cuyo interior se oculta
con cuidado a sí misma
y se pierde cuidadosamente como blanca casa veraniega
a la vuelta del camino.]

Callar, ¿no? Pero necesito una bala
de aquellas últimas que no se recuperan.
De noche, se deslizó en una barca.
Los centinelas pasaron sus fusiles por sus cabezas
y decían: mañana a las seis y media.

Por ello, daré vuelta a una voz mía
y vosotros os la pondréis para ir de paseo a Fáliro.
Yo, sentado en las últimas sillas del cine,
diseñaré sobre el telón la sangre
que se extiende por las gasas (a esto lo llaman
boceto de poder mundial).

Después, un viaje a Egina en donde existen
plazas y bares de sabotaje.
Hay también iglesitas y especialmente en el medio
de una de ellas brillan los cálices que son mi herencia
y me los han robado.

No me refiero a las noches con luz de luna
que vienen a escondidas
y roban mi adorno interior.
Sentid únicamente orgullo del joven
que ha repartido su esqueleto
entre quienes quedaron sin fusiles.

Dimitris Papaditsas, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

sábado, 22 de abril de 2023

Poema del día: "¿Quién era Alejandro?", de Yorgos Sarandis (Grecia, 1920-1978)

el pueblo, excitado por los agitadores,
bajaba a las calles y se manifestaba,
se envalentonaba y se volvía osado,
quemaba imágenes,
se peleaba con los místicos
y los verdugos,
pedía sangre,
la sangre que en vano se vertía,
muchos murieron desprevenidamente
y, entre ellos, muchachos impacientes,
y, entre ellos, los mejores ciudadanos,
cuando tocan a muertos las campanas,
las toca Alejandro,

la noche, la herida, la sangre, la farmacia,
la puerta, la llave, la puerta, la llave,
la llave,
adelante, no te detengas,
tú y ellos, y tú, ellos,
tú,
    tú,
        tú,

¿aceptas que sirves a fuerzas oscuras?
¿Eres un ingrato?
Traidor, vendido, muerto, miasma,
¿firmas?

todavía un instante ganado a la muerte,
todavía un instante pagado con el martirio,
todavía un instante,
¡apunten!
¡fuego!

pero no significa seguramente
que no habrá objeciones
e incluso impugnaciones,
son muchos
los que sienten placer mezclando las cenizas
y las ruinas,
incluso intentarán algunos,
que utilizan malvadamente estas muertes,
aprovecharse del suceso
en su interés personal,
oh, habrá muchos así,

- porque te fuiste de la organización,
- porque nos vendiste,
- arribista,
        cobarde,
              agente,
                  policía secreta,
pellejo vendido,

los críticos están contra ti,
los periodistas están contra ti,
los culpables están contra ti,
los inocentes están contra ti,
los compañeros están contra ti,
los enemigos están contra ti,
los futbolistas están contra ti,
los extremadamente limpios están contra ti,
los "stars" están contra ti,
éste es el final.

Yorgos Sarandis, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Yorgos Sarandis

domingo, 19 de marzo de 2023

Poema del día: "A veces llega un tiempo", de Yorgos Sarandis (Grecia, 1920-1978)

la poesía es el instante,
la agonía es el todo.
la agonía de vivir,
después llega un tiempo en que no existes,

en los días que vienen, nadie,
en los barcos que zarpan, nadie,
en todos los rostros, nadie,
en las calles de las aglomeraciones, nadie,
en el límite de la oración, nadie,
en las colinas del silencio, nadie,
en el bosque de la ira, nadie,
en el recuerdo de la lluvia, nadie,
en los sueños de los ciegos, nadie,
en la meditación, nadie,
en todo el olvido, nadie,
en toda la música, nadie,
en tu amor, nadie,
en toda la negación, nadie,
en la revolución, nadie,
nadie,
a veces llega un tiempo vacío
en que no existes.

Yorgos Sarandis, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Yorgos Sarandis

lunes, 13 de febrero de 2023

Poema del día: "Cómo viene la poesía 9", de Jason Depountis (Grecia, 1919-2008)

Máscara del negro bosque para la tigresa
que nace cada mañana de mis palabras.
Ha bebido oscuridad, se ha hartado de sombra,
se precipita la tigresa.
El poeta la conduce a sus víctimas,
fiera madre fecunda de sus víctimas en la luz.

El poeta la conduce al circo, luz

amarilla, negra, negra para todos y negra para nadie,
negra en el verde y negra como huevo.

En un rayo de luz acecha el Leñador.

Una partida asesina que nadie ve.
El eslabón que faltaba.
El que viene.
La luz que oculta las constelaciones en mis bosques.

El Ática del sueño fatal.
En las entrañas de la tierra, Atenas.
Grecia Incunabulum.
Una tiendaindustrialdeharapos quema los papeles,
carnes, pieles y huesos.
Primavera de Jerónimo Bosco en las calles, nuevos datos.

Un hachazo negro de abril
y negro desde el principio para que salte la tigresa,
en un rayo de luz al bosque verde,
al juego negro, "molino del gusto" rojo.
¿Vilelhm Maister, Dr. Fausto, Príncipe Drakos o Donnet?

Pensamientos, deseos, ambiciones.
En el fondo, vértigo. Más arriba, el espasmo y la luz roja negra
y negra y negra por la igualación, luz roja y negra,
y negra hasta el momento en que salgamos, roja.

Otros miden el valor. Yo,
la pérdida de cada victoria. Sin embargo,
el trayecto del Edén a la carne es incalculable.

Y es bastante.

Jason Depountis, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Jason Depountis

martes, 10 de enero de 2023

Poema del día: "Rodas", de Jason Depountis (Grecia, 1919-2008)

                                      Sube siempre del mar

...nuestra barca es el terrazo que, al moverse,
apareja todo el mar
con sus doce remos...

Ate - que la marejada se comió nuestra popa -
atemos nuestra popa en Rodas al amanecer.


Deja, hermosa, deja, alta, deja, dorada,
que tu sol nos corone.

Ate - que la marejada se comió nuestra popa -
atemos nuestros deseos y que el mundo lo festeje.

Deja, hermosa, deja, alta, deja, dorada, a tu Sol,
para que aparezcan más dorados tus aparejos en el Egeo,
                                                                                          - Capitana Bubulina
Desa - que la marejada se comió nuestra popa -
desatemos tu ala tranquila
                                          en el cielo estrellado del tiempo.

                                En las casas abatidas del invierno

Jason Depountis, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Jason Depountis
Cómo viene la poesía (9)

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Poema del día: "Para los que se destruyeron, para los que se resistieron", de Katerina Gogou (Grecia, 1940-1993)

Por furiosas olas desgarrado
de ahora en adelante desechado por siempre
en el tálamo oscuro de la tierra
con oscuridad en la mente
en la frenética persecución
del indefenso curso de las estrellas
los últimos
ellos posaron sus agotadas cabezas
sacrificio
en el rito de los tiempos de tornados.
Y no había gente.
Y una blanca nieve de silencio
cubrió perennemente las hundidas ciudades.

Katerina Gogou, incluido en Buenos Aires Poetry (Argentina, 20 de noviembre de 2020, trad. de Naslo Gurman).

martes, 6 de diciembre de 2022

Poema del día: "El espacio y las cosas", de Takis Sinopoulos (Grecia, 1917-1981)

Una casa con viejos escombros, 13 habitaciones,
8 abajo (una, oscura) y 5 arriba.
Un jardín descuidado. El seto alrededor.
Higueras. Aire.
Arriba, cuatro ventanas al sur. Cortinas verdes.
Abajo, una baranda al sur. Puertas.
Arriba, habitaciones de dormir. Un iconostasio.
Un baúl con viejos recuerdos.
En una ventana del sur, una planta trepadora.
Las puertas cierran con dificultad.
Una escalera interior.
En el descansillo, un canapé.
Un salón siempre cerrado.
Marcos con fotografías.
La distancia del río, 400 metros.
El campo.
El almacén con maderas y carbón.
En el centro del patio, el pozo.
El seto de cañas secas. El jardín.
7 higueras. El aire.

En la parte norte, una colina. El camino público.
Una fuente con cabeza y lavadero en el kilómetro 12.
Una parada de autobuses cuando pasaban autobuses.

Takis Sinopoulos, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Takis Sinopoulos

lunes, 31 de octubre de 2022

Poema del día: "María", de Takis Sinopoulos (Grecia, 1917-1981)

Fuera de la ventana brillaba el mar.
"Enloqueceré si el mar se pierde", dijo María.
Ocultaba con las manos su desnudez,
dando vueltas furiosamente,
con terrible desesperación, por todos los comercios,
por todos los cines de la capital.
Lo buscaba. Preguntaba a los porteros con insistencia.
Se extrañaba de que nadie lo hubiese visto.
"¿Dónde está? ¿dónde está? Dímelo ahora, dímelo tú"
Siempre desnuda y tan alocada. Y, de pronto,
dentro de la luz: "¡Libre!", gritó
y se arrojó sobre él. Pero
era mudo, muy mudo, una sombra
perdida. Y la empujó. Y murieron.
Los cogió el timón en la pendiente, les rompió
los huesos y los riñones. Mucho tiempo
después, nos atormentaron sus almas.

Takis Sinopoulos, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Takis Sinopoulos

lunes, 26 de septiembre de 2022

Poema del día: "Fragmento de biografía", de Nikos Karydis (Grecia, 1917-1984)

Las tardes de domingo
dibujaba jaulas con puertas abiertas.
Siempre sin pájaros.
Grandes llaves isleñas
como muletas,
en blancas hojas de papel, con lápiz negro.
Nunca con colores.
El, a quien tanto gustaban los colores,
menos el negro y el blanco.

Dibujaba incluso ramas
secas, sin hojas.
El, a quien gustaba el mar
y el color verde.

Eran domingos que pasaron
con una jaula, en variaciones infinitas,
dibujada en blancas hojas de papel
con lápiz negro.

Un día, cuando terminaron los domingos
y quedaron las tardes de todo el mundo,
comenzó a perseguir las iglesias,
cuando estaban vacías y solas,
desterrado, desconocido, solo,
sin jaulas, sin ramas, sin muletas,
pidiendo ayuda,
buscando un final,
pidiendo por favor un mismo principio.

Hasta que se perdió y se olvidó
aquel hombre que dibujaba
sobre estas hojas blancas de papel.
Y vinieron otros tiempos.

Nikos Karydis, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

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lunes, 12 de septiembre de 2022

Poema del día: "Deseos", de Eva Petropoulou Lianoy (Grecia, siglo XX)

          I. DESEOS

Será día festivo
cuando llegue el amanecer
habrá Luz y Alegría
también una feria
en el pórtico
habrá rosas rojas
albahaca y mirra
— todo aquello será
amado por nosotros
la vida
al fin
comenzará.



          II

Antes de existir, hablar
ya crecías en mi alma
entendía tus vocablos
—por milenios la soledad
fue mi amante
sus estrellas hacían
al deseo esperar
antes de conocerte
inhalaba tu perfume
abarcaba tu ser
dibujaba un círculo
alrededor nuestro
de bienaventuranza
y protección
ya saboreaba tus labios
tu cuerpo
una bola de fuego
me recorría lento

—los pájaros
presagian vuelo
antes de tu partida
nunca dije
Adiós.



          III

Puertas cerradas
temblores
lamentaciones
es hora de decir te amo
dale una margarita a esa chica que despreciaste
es hora de abandonar los imposibles

sigue adelante
en poco tiempo la vida no importará
la vida volverá de la Tierra

sin ti

los árboles crecerán
habrá frutos en tu ausencia
pues la naturaleza no da saltos
las semillas se vuelven flores
urge la solidaridad

¡tira el papel que te esclavizó con símbolos!



          IV. CONTACTO

Olvidé lo que es un beso
el sabor de un café por la tarde
cuando las olas se alejaron de la tierra
me volví un barco en el desierto
contacto
olvidé lo que significa esa palabra

naufrago en los libros
busco un significado que me abrace
que me diga
todo estará bien
ir a dejar rosas en la memoria de mi padre
encender una vela a la Virgen María
contacto
deja que vea tus ojos
que huela tu perfume

te busco en el viejo diccionario.



          V. NO PERTENEZCO

En la escuela, en el trabajo
me enseñan cómo hacer, pensar, actuar, amar, vivir, sonreír

todas esas caras me dictan
pues no pertenezco

no pertenezco a la verdad a medias
a ese pequeño jardín
a las palabras que nunca me dijeron

no pertenezco a la cajita donde guardan la sonrisa de la mañana
para gritar y construir por el amor que no llegó

no pertenezco a las inciertas posibilidades
pertenezco a mí misma
a la posibilidad de escalar una montaña

tal vez nunca llegue a la cúspide
mas pertenezco a mis sueños.

Eva Petropoulou Lianoy, incluido en Revista Poesía (Venezuela, 20 de noviembre de 2020, trad. de María del Castillo Sucerquia).

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domingo, 21 de agosto de 2022

Poema del día: "Santo Tomás", de Kríton Athanasoúlis (Grecia, 1916-1979)

Nunca sonreí, nunca, a nadie,
de manera que la verdad palidece
y mi huida se hace imposible.
Vi a Santo Tomás ante mi
y me alegro de haberlo visto. Salí afuera,
a comprar cigarrillos al kiosco.
Era al crepúsculo. Las nubes habían bajado
al asfalto y, entre ellas, vi
a Santo Tomás sin el resplandor
que arropa la alucinación, así, íntegro,
encarnado en la soledad de la calle.
El Santo venía hacia mí.
Y, como uno que piensa sin interrupción
en un rostro querido y, de pronto,
al volver la esquina, lo encuentra,
así yo también lo encontré frente a mí.
Lo conocí, porque traía en mi cabeza,
en aquel momento, el mural
de una catedral bizantina. Estaba muy
viejo, entristecido y atormentado,
casi andrajoso, con una barba
y unas cejas que se juntaban. Tristes los ojos.
No me dijo "Soy Santo Tomás",
pero ¿quién dudaría que fuese él,
si en un dedo se le había quedado
sangre coagulada? ¿Quién lo duda?
Fue un momento irrepetible estar ante él.
Lo miré durante mucho tiempo y se detuvo.
No hablamos ninguno de los dos,
pero yo me apresuré un poco para no perderlo.
"Santo Tomás, soy un insolente esta noche,
porque he vencido a la muerte dentro de mí,
he pisoteado a la muerte y he salido ahora
a comprar cigarrillos.
Santo Tomás, he resucitado y heme aquí".
Hizo un movimiento inconsciente
mirando su dedo manchado y dispuesto
a apoyarlo en mí. Sólo el movimiento.
Sin embargo, lo retiró. Era una costumbre.
Entonces, vi su desconfianza otra vez,
vacilante, pero segura, encarnada.
"He resucitado", dije. "He amansado al mundo".
Levanté la cabeza y dije "no"
muchas veces. "Mira mis heridas.
He aquí el escupitajo en mi rostro, ¿qué
mejor ejemplo quieres? He aquí mi costado
taladrado. He aquí mi mejilla roja,
la que volví a poner. He repartido la ganancia
y he levantado la envidia a la verdad.
Santo Tomás, los días han sido duros".
"Los pueblos combaten", dijo. "Ve a morir.
Los pueblos se engañan. Grita la verdad.
Si quieres resucitar, muere primero".
"Murió mi hermano, lo crucificaron.
"Es lo mismo, el mundo sufre
prisionero de sus sufrimientos. Es lo mismo.
El niño no alcanza en absoluto
a ser hombre, la muchacha a madurar
y el hombre a gozar de su libertad.
Es lo mismo. ¿Qué es una muerte dura?
¿Ver la muerte? Es lo mismo".
"Santo Tomás, he muerto muchas veces...".
Y se marchó de pronto. Las nubes se rompieron
como una sábana y se fue por ellas.
Desde entonces, por las noches, me pongo a buscar
heridas en mi cuerpo. He visto sangre.
¿No resucité? He hundido mis dedos
en las heridas. Oh, existen.
Sin embargo, Santo Tomás se fue. Ni siquiera
aceptó tocar mis heridas. Sólo gritó:

"Hiérete otra vez, porque con esas no es bastante".

Kríton Athanasoúlis, incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).


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lunes, 18 de julio de 2022

Poema del día: "Las voces", de Nikos Engonopoulos (Grecia, 1907-1985)

                                      A André Bretón

Dentro de las cancelas cerradas
en la amarilla
llama
del mediodía
- cuando callan las estatuas
y los mitos consienten -
las voces
se agitan
al principio
pálida
tranquilamente
y después
atronadora
y rápidamente
en la calleja

y descubren de pronto los secretos eternos

a veces
- naturalmente -
son terribles y temibles
como tumbas
y otras veces
de nuevo
como tiernas tumbas otra vez.
y como caricias
de lejanos
y finos
dedos

y llaman
a cada cosa
por su nombre

llaman al agua
de la fuente
boca
a los negros
y altos
árboles
olvido
a la noche entre
los arroyos
Cordón umbilical

llaman a los ojos llorosos
"amiga"
a los frescos labios rojos
hojas
a los dientes amorosos
pesadilla

a los purpúreos lechos del amor
abismos
a las negras aguas
del puerto
lámpara
y llaman a las
anclas enmohecidas
treno
del sueño

ponen alas de colores
a la triste
mirada de Orfeo
en las manos
de Orfeo
ponen abanicos
desgarran
sus encendidas
faldas
adornan
sus cabezas
con encajes
m u y  d e l i c a d o s

(en el pecho
de Orfeo
clavan
banderas)

echan en el
caos de los oráculos
sangre
y vuelven a llamar
a las palmeras
tizones

se detienen con sollozos
en la palabra martillo
llamaron silencio
a la palabra puerta
a la muerte dijeron
música en las
sienes
y llaman bosque
en la noche
a mi
corazón

Nikos Engonopoulos en El regreso de la aves (1946), incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Nikos Engonopoulos


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martes, 14 de junio de 2022

Poema del día: "Gasolina", de Nikos Engonopoulos (Grecia, 1907-1985)

dentro del bosque
a donde a través de densas ramas
llega un poco de luz
desde el pesado cielo
cerca de la tierra
que cubre
una espesa capa
de podridas hojas
en una rama baja
se posa un
p á j a r o

un pájaro
muy
curioso:
como desplumado
como pensativo

u n  p á j a r o  a n t i g u o

¿qué piensa entonces
este pájaro
antiguo
en la sombra?

¡ay! ¡nada!
¡no piensa nada en absoluto!

sencillamente
concibió de esa forma
un sentimiento
de culpa

Nikos Engonopoulos en Prohibido hablar con el conductor (1938), incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Nikos Engonopoulos

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miércoles, 11 de mayo de 2022

Poema del día: "Tranvía y Acrópolis", de Nikos Engonopoulos (Grecia, 1907-1985)

                  le soleil me brúle et me rend lumineux

en medio de la monótona lluvia
el fango
la cenicienta atmósfera
pasan los tranvías
y desde el ágora solitaria
que necrosó la lluvia -
avanzan
los
límites

mi pensamiento
emocionado
los sigue con orgullo hasta
que llegan
al principio de los campos
que ahoga la lluvia
en los límites

qué tristeza tendría - Dios mío -
qué tristeza
si no me consolase el corazón
la esperanza de los mármoles
y la espera de un rayo brillante
que diera nueva vida
a las ruinas ingentes

invariablemente como
una flor roja
entre hojas verdes

Nikos Engonopoulos en Prohibido hablar con el conductor (1938), incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Nikos Engonopoulos

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sábado, 16 de abril de 2022

Poema del día: "Castaños", de Yannis Ritsos (Grecia, 1909-1990)

Allí arriba, al amanecer, mataron a los cuarenta.
Han pasado veinte años. Nadie dijo sus nombres.
Entiendes nuestra vida. Cada año,
un día como hoy, encontraban bajo los álamos
una teja rota, dos carbones apagados, un poco de incienso,
una canasta de uvas, cera de abeja
con un brasero negro. Ni siquiera llegó a encenderse. Lo apagó el aire.
Por eso, al atardecer, se sientan las viejas en las puertas como iconos antiguos.
Por eso, crecieron tan rápidamente los ojos de nuestros hijos
y nuestros perros hacen como si miraran a otro sitio cuando pasan los guardias civiles.

Yannis Ritsos en Testimonio II (1964), incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Yannis Ritsos

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jueves, 17 de marzo de 2022

Poema del día: "Un viejo pescador", de Yannis Ritsos (Grecia, 1909-1990)

Ahora - dice - ya no salgo a pescar.
Me siento aquí, en el café, y miro por la ventana.
Entran los jóvenes pescadores con sus cestas.
Se sientan, beben, conversan. Los peces
brillan de distinta manera que los vasos. Intento hablarles,
hablarles de aquel gran pez con el arpón
hundido oblicuamente en su espalda. De su sombra de tres mástiles
en el fondo del mar al atardecer. No les dije nada.
No les gustaban los delfines. Y estos cristales
se han manchado de sal. Necesitan limpieza.

Yannis Ritsos en Testimonio II (1964), incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

Otros poemas de Yannis Ritsos

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lunes, 14 de febrero de 2022

Poema del día: "Golpes", de Yannis Ritsos (Grecia, 1909-1990)

La sal, el sol, el agua, devoran lentamente las casas.
Un día, en donde hubo ventanas y hombres, sólo quedan piedras empapadas
y una estatua con su cabeza por el suelo. Las puertas, solas,
viajan en el mar, rígidas, desacostumbradas, torpes. A veces, al atardecer,
las ves brillar sobre el agua, planas, cerradas para siempre. Los pescadores
no las miran. Se sientan temprano en sus casas, ante la lámpara,
oyen a los peces deslizarse en las grietas de sus cuerpos,
oyen al mar golpearles con mil manos (desconocidas)
y después caen y se duermen con conchas enlazadas en sus cabellos.
De pronto, oyen golpes en las puertas y se despiertan.

Yannis Ritsos en Testimonio I (1963), incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

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domingo, 16 de enero de 2022

Poema del día: "Forma de la ausencia XII", de Yannis Ritsos (Grecia, 1909-1990)

Esta bóveda se ha convertido en un pozo profundo.
La lámpara es una estrella clavada en el agua.
La cama infantil en su sitio y, de vez en cuando,
brillan las sábanas con resplandores semicirculares,
cuando, arriba, en la superficie del agua,
las horas caen lentas y sin peso como la paja,
grabando en el agua círculos invisibles. Aquí dentro,
no habla nadie y, si hablara, no se oiría. Y, si un vaso
se ladea y se cae, cae sin ruido en la mano del silencio. No se rompe.
Sólo el primer grito de la separación disuelto en el agua
hace más oscuro y sombrío al pozo.

Yannis Ritsos en Forma de la ausencia (1957), incluido en  Antología de la poesía griega. Desde el siglo XI hasta nuestros días  (Ediciones Clásicas, Madrid, 1997, ed. de José Antonio Moreno Jurado).

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