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miércoles, 27 de agosto de 2025

Poema del día: "Réquiem del pez", de Antonio José Rivas (Honduras, 1925-1995)

Postal de viento. Ruta peregrina
de tiempo azul y corazón diluido.
Sollozo de la arena. Pie derruido.
Revés del aire y de la golondrina.

Hoja de espanto. Curva de alarido
que ni esconde la luz ni la adivina.
Rumbo, centella, longitud marina.
Monograma de pájaro invertido.

Frágil destello. Resbalada idea
que obediente al relámpago aletea.
Paloma oscurecida. Última bruma.

Aguja de las horas escapada.
Aunque nada en el sueño de la nada
le sonríen los astros en la espuma.

Antonio José Rivas, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).

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lunes, 11 de agosto de 2025

Poema del día: "Crónica de la infamia", de Helen Umaña (Honduras, 1948)

La sangre impregnó hasta las piedras.
Su voz clama en el desierto:
Que nada quede oculto.
Que se escudriñen los recuerdos.
Que se ubiquen los fragmentos soterrados.
Que surja la palabra
y restaure la memoria.

Sólo así
se apaciguarán los huesos
violentamente desgajados.

Sólo así
la sangre llegará al lugar de su quietud.

Helen Umaña, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 2, septiembre de 2022, Chile).

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viernes, 14 de marzo de 2025

Poema del día: "Queridos amigos", de Rigoberto Paredes (Honduras, 1948-2015)

tomo el papel el lápiz las palabras
y grabo algunos nombres en la dura corteza de los días
luego digo repito varias veces
la realidad es el principio de todas las cosas
hasta hacer que el país por hoy lejano
arda como una brasa entre los cuencos de la memoria
todo esto para ondear por ustedes
las señales de vida que los tiempos reclaman
y acercar a sus ojos una brizna de voz anudada al mejor de mis brazos
por lo demás
no es mucho lo que puedo informarles
sólo que sigue en pie y sobre todo a prueba de ranuras
aquel deber furioso de cambiar este mundo así sea a versazos
quiero insistir como antes
en algo que también nos llevó a ser amigos
la irrompible certeza
de jamás zambullirnos en el frágil espejo de las vacilaciones
de no ahogar bajo el miedo
el grito que debemos poner sobre la llaga
ni de echar al vacío las piedras del escándalo
nuevamente compruebo que el pasado nada tiene que ver
con ese basural de recuerdos-de-infancia y lugares vecinos
vean nomás cómo en unas palabras recién hechas
cabemos todos juntos
y volvemos
a andar sobre las aguas lodosas de los barrios natales
a matar con el cuento del pan y de los peces nuestras hambres comunes
a dejarnos clavar en la cruz ardorosa de una marilyn monroe
y todos esos juegos que inventamos A de C
(quién de nosotros no ha sabido extraer de estas mansas hazañas
la pasión laboriosa o el amor necesario a todo aprendizaje de la vida)
siento que algo indecible estremece estas líneas
puede ser la ternura
o más bien la poesía nuestra furia en palabras
esa virgen mujer de mil sexos voraces como bien lo dijera uno de ustedes
pero no es el momento de hacer guiños al alma
mejor grabo sus nombres en la dura corteza de los días
y les digo hasta luego no se dejen morir no hagan las paces
sigan siendo hasta tanto los justos condenados a impaciencia perpetua
y esto más
                   escrivivan

Rigoberto Paredes, incluido en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).

Otros poemas de Rigoberto Paredes


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sábado, 8 de febrero de 2025

Poema del día: "Visita", de José Luis Quesada (Honduras, 1948)

Como el mundo no es otra cosa que un refugio
al que los hombres se aquerencian y donde alguna vez alguien alza los ojos
para mirar los de su compañero siempre más bellos que los propios
porque son de otro ser humano
y puesto que vivir no es más
que el espacio que puede cubrirse con un beso
y yo no podría aunque quisiera (y seguro que no querría)
aspirar más que al sitio de tu cuerpo y su frente
asisto entonces a tu puerta y me presento como un hombre
con mucho más sentido de adoración que de posesión
y te digo: comprende.

José Luis Quesada, incluido en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).

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domingo, 5 de enero de 2025

Poema del día: "Pareja humana", de José Luis Quesada (Honduras, 1948)

Tegucigalpa es una res quemada viva.
Ellos lo saben cuando
despiertan en su lecho del dormitorio público
y escuchan el crujido de una rueda de huesos
que da vueltas a la plaza.

Inmóviles,
desde cualquier sitio,
miran el mar de la empedrada calle
y siempre se atreven o casi siempre:
atraviesan estanques, jardines, humaredas,
ejecutan pequeños actos increíbles
que no serán recordados,
piden prestado para un pequeño piso.
Y detrás de las delgadas paredes que los separan
de villanos y pordioseros de leyenda
presienten la agitación
de una niña atrapada como un pez.
Les advierten algunos abogados de etiqueta:
«vuestros mejores años están pasando ya».
Ellos sonríen, piensan;
todavía no es tiempo de emprender una hazaña.
Pero lo cierto es que su juventud
ha salido a la calle
como una rata con un pétalo en la cabeza.
La mano que trazaría los planes infalibles
ya no tiene poder.

Con sus proyectos echados a perder y la infancia
como un grano de anís podrido en una oreja,
deciden entenderse directamente,
con las cabezas humeantes de los faunos caídos.
Sus últimos trabajos consisten
en la reconstrucción de lo imposible:
quemaremos, dicen, las actas de nacimiento:
nos interesa el nombre que no apareció escrito
en las paredes del colegio,
los ojos que se abrirán para vernos de otra manera.

José Luis Quesada, incluido en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).

Otros poemas de José Luis Quesada


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domingo, 1 de diciembre de 2024

Poema del día: "Hospital", de José Adán Castelar (Honduras, 1941-2017)

Una ventana de vidrios quebrados
que no cierra,
                      una cortina despintada
de orejas enormes,
                              un cuarto pequeño como una gaveta,
un abanico eléctrico que no funciona,
una vieja lámpara fundida,
                                           una mancha imborrable
como un error,
                        tres sillas para tres cansancios,
una cama llena de trucos médicos,
una mesa de noche en su día de descanso,
un naranjo frente a la ventana, y los empleados,
las voces y los pájaros
y el invierno entrando, saliendo de los pasillos,
un enfermo que lee, otro que duerme
y otro que escribe que la muerte no existe.

José Adán Castelar, incluido en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).

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martes, 29 de octubre de 2024

Poema del día: "Salúdame a Mireya", de José Adán Castelar (Honduras, 1941-2017)

A esta hora la cena estará en las manos de tu hija Judith
y la voz de tu padre estremecerá la debilidad de la madera
y el pequeño corazón de tu nieto Boris.

El mar como siempre batirá palmas.

El aire enredado entre tanta casa de barrio superpoblado
no sabrá qué hacer.
Sonará peligrosamente en el zinc,
arrancará las hojas de los arbustos (los árboles son ahora paredes,
techos, portones, recuerdos)
y tirará a los ojos que miren de frente el polvo y la arena ardiendo.

En el presidio, en una estación de radio, el folclor mexicano revienta los oídos.
En el muelle habrá un barco que zarpará a las 4 del alba.
En un salón de moda, la música moderna, un largo olor a carne asada
y un grito.
En una ventana, la luna y dos enamorados.
Y tú, recién llegada de tu labor, estarás cansada, con sueño, aburrida
del mucho trabajo, de los enfermos de siempre y seguramente de mí.

A esta hora la voz de tu padre llega hasta mi casa,
saluda, cuenta de un pasado infatigable donde sólo él es el héroe,
el triunfador,
habla de ti como de una mujer que se quedó chiquita,
en la edad del acné o menos, rabiando, protestando por todo,
quebrándole la cabeza, la hora de la siesta, los platos.
Me toca el viejo con su fuerza de malas palabras, llamabas
así, se despide, adiós.

También llegan hasta mí, se abren campo en mi pecho,
la amabilidad de tus hijos, tu espera y tu amistad que me rodean
como abrazos, en paz, y mi corazón sonríe de oreja a oreja, salta
de contento, tira la casa por la ventana.

Entonces, a lo largo y ancho de este cuarto, de esta página,
nacen estas palabras que naturalmente son tuyas,
ese ruidito de hombre agradecido que te saluda
quitándose el sombrero, sonándose
bajito,
          tu poetita con hambre,
          tu fiel camarada.

José Adán Castelar, incluido en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).

Otros poemas de José Adán Castelar


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viernes, 27 de septiembre de 2024

Poema del día: "Descripción de una ciudad en peligro", de Roberto Sosa (Honduras, 1930-2011)

Las cobras
han extraviado los únicos silbidos que poseían.

Las sirenas
silban
el nuevo día. Con fines inexplicables
los automóviles
trasladan
a puntos clave
inmensos sacos hinchados de silbidos.

La Prensa,
La Radio,
La T. V. y los Altos Círculos de la Nación
silban singularmente en circuito cerrado.

Los artistas, víctimas del lujo, a solas silban la poesía.

Los malhechores públicos convertidos en héroes
y en familias pudientes,
elevados
sobre grandes pedestales de hierro,
invisibles
imponen, a fuego lento, la rueda alucinante de una moral silbada.

Con acento extranjero, tras gruesos lentes ahumados,
la policía
saca sombras chinas y desafinados silbidos de los huesos
de las víctimas elegidas. Las sábanas silban en los alambres
y la libertad silba en las ametralladoras, mientras,
reclinada en su lecho de rosas, la sífiles, con aire digno,
silba su monótona y dulzona y antigua canción.

Las iluminaciones
superpuestas del teatro bifronte, los tenebrosos homosexuales
que flotan en dos aguas y los señoritos con aspecto de floreros;
el café
y las visitas intelectuales con un clavel de sospecha
en la solapa; la roja fotografía del bebedor y una cola infantil
que mueve al llanto, rechiflan
sus comedias
por el ojo insistente de una llave.

Roberto Sosa, incluido en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).

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viernes, 16 de agosto de 2024

Poema del día: "Honduras, Alba, Silvia", de Clementina Suarez (Honduras, 1902-1991)

Los cerros siempre enfrente, mi patria en medio.
Desde cualquier parte te llamo,
Una y otra vez mi grito se repite:

         ¿Por qué no escuchan mi voz?
         Patria, hija.
         Honduras, Alba, Silvia.

En la orilla, aquí en frente,
Mirando que el río no se detiene.

Loca, loca poesía la vida,
Mi patria, Alba, Silvia.
Yo te llamo:

         ¿Oyen, oyen mi voz?
         Honduras, Alba, Silvia.

Y el río no se detiene.

Clementina Suarez, incluido en Poesía contemporánea de Centroamérica (Los libros de la frontera, Barcelona, 1983, selec. de Roberto Armijo y Rigoberto Paredes).

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lunes, 30 de septiembre de 2019

Poema del día: "Diosas", de Venus Ixchel Mejía (Honduras, 1979)

                                 Emulando a Ezra Pound

Como diosas
emergen de la sombra
desmantelan
la realidad
ajenas al olvido
diosas
fuertes como gemidos
absolutas
irreales
con sus cuerpos de cisne
como diosas
sirenas de marineros
circes de cerdos
de odiseos
con sus cuerpos de morsa
en celo
diosas
como ecos de narcisos
en un prisma enmudecido
se revelan ante
nuestros ojos
cómplices de la derrota
diosas
de azafrán y tomillo
de copal y candela
fogón encendido
arena
de reló de trigo
diosas
Ixchel de lunas
de canciones de cuna
mar en pleno
naufragio
presagio
de una herida mortal
dichosas
mientras levantan con sus cuerpos
los altares de las deidades
que las han oprimido
diosas
clítoris temerarios
de la razón
de la sinrazón
del dolor
parto perenne
sus vidas
multiplicadas
ocultas en el anonimato
del engaño
sus frentes altas
como diosas
nos están mirando
nos siguen iluminando
el porvenir.

Venus Ixchel Mejía, incluido en Liberoamericanas. 140 poetas contemporáneas (Liberoamérica, España, 2018).

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domingo, 5 de julio de 2015

Poema del día: "El hombre siembra el mundo en su jardín", de Juan Ramón Saravia (Honduras, 1951)

Cada mañana
el hombre saluda uno por uno los rincones de su casa,
abraza con el corazón el sol del patio,
conversa con los líquenes,
con los clavos de las vigas,
comparte con su perro
el terrible secreto de llevar los días
y abre de parte a parte, a la orilla de los pájaros,
el mar.

Pero un día cualquiera
el hombre recuesta su levedad en la pared del tiempo
y el tiempo le bebe su único segundo
y el Universo se niega a dar un paso más.

Juan Ramón Saravia en El tiempo que me sobre (2000), incluido en Poesía centroamericana y puertorriqueña. Antología esencial (Visor Libros, Madrid, 2013, ed. de Selena Millares).

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jueves, 16 de abril de 2015

Poema del día: "Memorial", de Rigoberto Paredes (Honduras, 1948-2015)

uno
vuelve
al lugar donde dejó su vida
cuando todo tenía la misma edad del alba
deja caer sus pasos
sobre pasos que ya no nos resisten
mira el reloj del pueblo
y están las mismas horas que urgieron nuestra infancia
alguien nos besa dulce una mejilla
y en la otra sentimos los golpes del olvido
uno vuelve
y no hay madre que diga te esperábamos siempre
ni padre que nos cobre a regaños la ausencia
en manso oleaje el tiempo nos devuelve al origen
esta-aquella la casa
la criatura llorando por bocado
y el patio con abuelos esperando la muerte a todas horas
uno vuelve y no hay perro que alegre su cola por nosotros
no hay quien diga siquiera es duro este lugar por qué volviste
sólo antiguas preguntas y lo mismo terrible
la iglesia y sus mendigos
el espanto y sus jueces
el silencio y su estirpe faltándole el respeto a las estatuas
(el mundo apenas nuestro qué jodida)

la rabia no es igual crece sin tregua
está fiera-en-acecho
y por dentro nos dice no es posible el perdón a estas alturas

Rigoberto Paredes en Las cosas por su nombre (1978), incluido en Poesía centroamericana y puertorriqueña. Antología esencial (Visor Libros, Madrid, 2013, ed. de Selena Millares).

Otros poemas de Rigoberto Paredes


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