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sábado, 5 de julio de 2025

Poema del día: "Poema", de María Nguema Nchama (Guinea Ecuatorial, siglo XX)

La hora me pasó cuando estaba
en la calle; la diversión me engañó
y la hora me pasó.

Coro
¡Qué pena! ¿Qué voy a hacer?
¡Pobre de mí!

La hora me pasó cuando estaba
estudiando; los estudios me engañaron
y la hora me pasó.

Coro, ¡Qué pena...!
La hora me pasó cuando estaba
enamorada; el amor me engañó
y la hora me pasó.

Coro: ¡Qué pena...!
La hora me pasó cuando estaba
bailando; el baile me engañó
y la hora me pasó.

Coro: ¡Qué pena...!
La hora me pasó estando en mi casa,
creyendo que todavía era joven,
y ya era muy vieja.

Coro: ¡Qué pena...!

María Nguema Nchama, incluido en Quince poetas de Guinea Ecuatorial (Academia de escritores boyacenses, Colombia, 2018, ed. de Gilberto Abril Rojas).


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viernes, 30 de mayo de 2025

Poema del día: "Confidencias en la tarde", de Luis María Ondo Mayie (Guinea Ecuatorial, siglo XX)

Aupado por la cóncava palma del monte Moka,
y cercados tus labios por la maraña de la selva,
te adormeces, soñando, cara al cielo.
Háblame, padre lago. Entrégame tus confidencias
con la lengua de tu espuma luminosa,
que vierte la cascada en tu redondo seno.

Háblame de este cielo que llora lluvia eterna
sobre el costado del África Ecuatorial.
De estas nubes henchidas de promesas,
condenadas a un vuelo sin reposo.
De las fieras que nutre la siempre
verde ubre de la madre selva.

Cuéntame la hermosura de esos profundos bosques
que pueblan tus enormes y bien contorneados befos.
Cuéntame tus misterios todos, hoja por hoja.

Háblame del gran mar, dormido al beso
de su novia, la luna.
De la ceiba, morera, tabaco y cafetales.
Y, mientras te acompañe
la música caliente de los tam-tam enardecidos,
en las noches de blandos sueños,
acúname con tu elote azul cobalto.

Luis María Ondo Mayie, incluido en Quince poetas de Guinea Ecuatorial (Academia de escritores boyacenses, Colombia, 2018, ed. de Gilberto Abril Rojas).


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martes, 22 de abril de 2025

Poema del día: "El atardecer de Ekuku", de José Ekomo Mitoha (Guinea Ecuatorial, siglo XX)

Allá, más abajo de la ciudad,
descansa el gigantesco Ekuku y sus mansos atardeceres...
Más allá de esas cómodas plazas y cortes
murmura el jugueteo de las aguas del misterioso Ekuku
en su eterna soledad.

Detrás de esas calles y avenidas,
se esconde, entre estos arbustos de inmenso ramaje,
el gran Ekuku, con su ambiciosa extensión.

¡Oh Ekuku, paraíso de silenciosos atardeceres!
¡Oh Ekuku, que serpenteas los lejanos bosques y valles!
¡Oh Ekuku, que riegas los vastos paisajes ecuatobatenses!
Ekuku de mi eterna felicidad.

¡Cuán hermosas son tus calladas tardes,
que obscurecen tu plateada faz!
¡Cuán simpáticos tus ventilados cocoteros,
cuyas sombras huyen de las anchas playas!
¡Cuán generosa la constante abundancia de tus claras aguas,
que al rico Océano das sin reservas!
¡Cuán lindos tus azulados panoramas bajo el cielo,
describiendo el ornato de tu inmensa calma!

Henchido se ha vuelto mi romántico corazón,
maravillada, mi africana imaginación.
Tú consuelas mi agitado espíritu,
al verte operar en tu silencioso y manso atardecer.

Con tu inofensivo y colorido firmamento,
del que pende en silencio el apagado y amarillento disco solar
desvelas la enorme calma de tus floridos paisajes.

El artístico y monumental puente que adopta tu nombre
y favorece la acogida de los sonrientes visitantes
constituye una suprema y singular belleza.

Con el aleteo suave de tus ventilados prados,
que abrazan todas las brisas y los vientos,
ofreces una exótica danza a cualquier apasionado.

Con el gorjeo vespertino de los ruiseñores y las gaviotas,
que desde lo alto alaban tu nata hermosura,
armonizas el encanto de tu presencia.
Con el brutal movimiento del azulado Atlántico,
que olea en largos surcos, amenazando la finura de tu dulce caminar,
practicas la virtud de tu eterna serenidad.

Con el susurro de tu disimulada desembocadura,
que confirma la gran tranquilidad que reina en ti,
adviertes el caminar de tus pesadas aguas.
¡Oh Ekuku, Ekuku de mi amor,
quédate en mi espíritu y en mi corazón,
que en mí, estampada esté tu imagen!

¡Oh Ekuku de mi ser,
quédate en mis dulces recuerdos y en el cuchicheo de mis labios,
cuando estas aguas cristalinas veo!

¡Oh Ekuku, Ekuku de mi alma,
quédate en mi inspiración y en la dulce expresión de mi alma
que en mí late el amor de tu silencio y la soledad de tu feliz atardecer!

José Ekomo Mitoha, incluido en Quince poetas de Guinea Ecuatorial (Academia de escritores boyacenses, Colombia, 2018, ed. de Gilberto Abril Rojas).


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miércoles, 29 de junio de 2022

Poema del día: "Historia de una conocida", de Recaredo Silebo Boturu (Guinea Ecuatorial, 1979)

Aquel día,
aquella mañana,
aquella tarde,
aquella noche
ella entonó un triste gemido,
como la llegada de un alma
en el caluroso fuego del infierno,
profetizando
lo negro,
lo oscuro,
lo triste
que sería este aterrizaje
mientras otros
aplaudían su llegada.

Creció sola
con su espíritu,
con su alma,
con sus embarazos

como un arbusto
en el desierto,
como un antílope
en la extensa mar,
como una huella en el espacio

sola creció,
sin abono,
sin sonrisa
si cariño
sin juguetes
sin aplausos…

Y vive,
¡Dios mío!

Recaredo Silebo Boturu en Luz en la noche (2010), incluido en Nayagua. Revista de poesía (II época, nº 24, julio de 2016, Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).

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miércoles, 25 de mayo de 2022

Poema del día: "Filio Dei II", de Juan Tomás Ávila Laurel (Guinea Ecuatorial, 1966)

Almanaques silenciosos
con fechas rojas
de fiestas licenciosas.
Pan y tomate
para el fornicio matutino
cuando el padre ya no dice misa.
Ya no vamos a comulgar,
pues la hostia
suena a pedrada
en la testa del inmigrante.
Domingo: ocio y pecado
para el lunes del archivo
y decomiso de papeles maltratados.
Sale el autobús. Telediario.
Liberia. Tercer Mundo.

Juan Tomás Ávila Laurel en Filio Dei, incluido en Nayagua. Revista de poesía (II época, nº 24, julio de 2016, Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).

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martes, 26 de abril de 2022

Poema del día: "Rasgos humanos", de Justo Bolekia Boleká (Guinea Ecuatorial, 1954)

Es temprano.
Y nada veo ni poseo
En esta noche caída entre brumas y cantos,
Porque mientras se despiden estrellas y niebla,
Los dioses reciben, seniles,
Las almas de quienes violaron normas y ritos.

Es temprano siempre.
Porque transito por caminos borrados
Y por los que ellos fueron,
Aquellos que perdieron hogares y yuntas,
Arrastrados por manos y vientos
Y en ausencia de allegados e impropios.

Pero es temprano aún.
Y nadie cambiará su memoria
Ni alumbrará la noche y la niebla
Entre gritos y notas,
O entre fuegos y brechas
Mientras danzan las olas abrazadas a las rocas.

Y seguirá siendo temprano.
Cuando la noche grite en la niebla,
Y la bruma se ahogue en la charca,
O cuando los dioses rapten mi recuerdo,
Ya liberado de imágenes y sangre.

Seguirá siendo pronto,
Porque mis palabras no saldrán
Ni mi cuerpo se verá,
Porque en la noche,
Sólo el oído ve.

Justo Bolekia Boleká en Las reposadas imágenes de antaño (2008), incluido en Nayagua. Revista de poesía  (II época, nº 24, julio de 2016,   Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).

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lunes, 28 de marzo de 2022

Poema del día: "El prisionero de la gran vía", de Francisco Zamora Loboch (Guinea Ecuatorial, 1948)

Si supieras
que no me dejan los días de fiesta
ponerme el taparrabos nuevo
donde bordaste mis iniciales
temblándote los dedos de vieja
Si supieras
que tengo la garganta enmohecida
porque no puedo salirme a las plazas
y ensayar mis gritos de guerra
que no puedo pasearme por las grandes vías
el torso desnudo, desafiando al invierno,
y enseñando mis tatuajes
a los niños de esta ciudad
Si pudieras verme
fiel esclavo de los tendidos
vociferante hincha en los estadios
compadre incondicional de los mesones
Madre, si pudieras verme

Francisco Zamora Loboch en Desde el Viyi y otras crónicas (2008), incluido en Nayagua. Revista de poesía  (II época, nº 24, julio de 2016,   Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).

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