Mostrando entradas con la etiqueta Poetas venezolanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poetas venezolanos. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de enero de 2026

Poema del día: "Celacanto", de Elena Vera (Venezuela, 1939-1997)

No tenías que emerger
— declinador del sol —
criatura soledosa
de profundidades
abisales
Nadie
te obligó a ver la luz
La oscuridad de los grandes mares
es tu maldición
No quieras apelar a la luz
tú
recurrente anticuario de la soledad
Animal
frágil
profundo.

Elena Vera, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

jueves, 30 de enero de 2025

Poema del día: "Bajo los párpados...", de Mariela Cordero (Venezuela, 1985)

Bajo los párpados

persiste

el

ardor

de la

imagen

intacta.


*

Palpar la cicatriz

fisura

        inextinguible

del

recuerdo.


*

Intuye al ardor

se aclimata

al dócil

incendio.


*

El paladar

evoca

el regreso

de una sed

sin

atavíos.


*

La fiebre

              asedia

a la penumbra,

fluyen

las maniobras mudas

en el perfume

del acento.


*

La

dicha

         asalta

inevitable,

tibia

como

un rapto

         vacilante


*

Una saeta

perfuma

el roce

           mientras,

en la transparencia

un pliegue

                           evoca

el color del instante.

Mariela Cordero en El cuerpo de la duda (2013), incluido en En la Masmédula (10 de junio de 2024, México).


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

sábado, 23 de noviembre de 2024

Poema del día: "Hormigas", de Jacinto Fombona Pachano (Venezuela, 1901-1951)

Las torres y los edificios
más viejos y más altos, creían
que todo era de dulce.
          ...Por las hormigas.

Que bastaban unas cuantas gotas
en el mapa de almíbar de los manteles,
para que los hormigueros
pusieran sus calles en camino.

Eran de azúcar las campanas
que empezaron a llover sus terrones
sobre las casitas de los calendarios,
asomados en traje de domingo a la puerta.

Pero también eran de azúcar las campanas
que corrían con sus sogas abiertas
para enlazar el toro
salido del incendio a la noche.

Y el trasatlántico de los gobelinos
colgados en la tienda celeste,
y hasta las hojas
que el mar iba soltando por la playa,
caminadas de hormigas, eran de azúcar.

Y eran de azúcar
las colinas que habían perdido
sus caramelos de esmeralda,
por las orillas de los stadiums deportistas.

Y los bronces de las músicas militares
por plazas y paseos,
destilaban de igual manera
sus imanes almibarados para hormigas.

Pero la pantera que de pronto alzó el grito
de aquel luto, por detrás de los cielos.
También era de azúcar.
          ...Por las hormigas.

Jacinto Fombona Pachano, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

domingo, 13 de octubre de 2024

Poema del día: "La Yokho", de Isabella Saturno (Venezuela, 1987)

Del otro lado
del bar
me miraba
una mujer
particularmente exaltante
particularmente extraña
particularmente fea
pero aún así
no sé qué era
pero
aún así
producía unas cosquillas
en el centro
en el origen
y a pesar de que yo iba
y venía
rechazando su mirada
ella me la devolvía

Como no pierdo ninguna
batalla
o eso quiero
no quiero perderla
me acerco y le sobo la pierna
me dice soy la yokho
y me llaman mona
y me aprientan las licras
te huele raro la boca
respondo
la he tenido cerrada mucho tiempo
y me agarra la mandíbula
con unas uñas aterradoras
pintadas con las banderas del Mundial

Le voy a Argentina
sonríe

Hablamos sobre el comienzo
sobre el pantano de donde viene
me dice que sube
200 escaleras diarias
con dos tobos de agua
y me hace apretarle el muslo
qué duro lo tiene
qué bien que hace ejercicio

La yokho
le digo
quiero discernir tu naturaleza
y ella
me abre las piernas
y yo
le meto la mano

Qué corrientazo
el pene
enorme
erecto
apretado en las licras
estampadas de espacio sideral
un espacio donde sucedió
el big bang
la gran explosión
a punto de repetirse

Soy Leonardo
soy Leonardo
me confiesa al oído

Qué Leonardo, mi amor
cuál Leonardo

La yokho
la mona
se deshace
se hace
en sus dos grandes piezas
se configura
se materializa
y es la Mujer
de la que hablan todos
la que buscan todos

Y es mía.

Isabella Saturno, incluido en Arquitrave (nº 68, julio-septiembre de 2017, Colombia).


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

martes, 10 de septiembre de 2024

Poema del día: "Atroz", de César Panza Bolívar (Venezuela, 1987-2022)

Es un objeto en el tope del mueble
Que en el entorno desentonó
Sin brillo, color o contenido
Que muestre que ese es su puesto
No bebe, ni come deleites
Que fuesen de digno registro
Sin cuenco, filo o puntero
Que indique duro y violento
el uso del tiesto
Dudoso y molesto
Sordo concepto
Negro en sustento
No es útil
No es bueno
Ni bello
  Quiebre de dientes
Ojos perdidos
Todos renuentes le rinden un culto
           Secreto
                       Miedoso
Ninguno puede tenerlo
Ninguno puede no oírlo

César Panza Bolívar, incluido en Arquitrave (nº 68, julio-septiembre de 2017, Colombia).


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

lunes, 29 de julio de 2024

Poema del día: "Al niño de la aljaba", de Carlos Iván Padilla (Venezuela, 1993)

Cautela
la lumbre de la voz no basta para no perder el rastro
cuidado
cuidado
apunta
ronda

Afina la mirada para no fallar
huele cada oscuro del desvelo
protege el halo de tu estirpe

Odisea del ojo
el cielo te ha hecho zorro / coyote / perro
confiscó tu sollozo y ahora callas
debes vigilar

Dime     cuántas vidas se lleva la noche en su mordida
dime      cuánta voz se traga su aliento                         su jadeo
dime      qué esconde tras su ímpetu
tras su quiebre

¿no has aprendido nada?

Tanto tiempo te has ocultado
tanto tiempo has alabado el conticinio
al pulso que cuelga de sus párpados
que te aleja de los depredadores
que te mece en el vaivén de su endecha
anhelando tu hambruna

Recuerda el revuelco de la sombra
recuerda cómo brota tanta falta de tus dedos
y hiere

Ajusta tu aljaba niño
tensa tu arco
cuidado
apunta
a ver si el miedo cesa.

Carlos Iván Padilla, incluido en Arquitrave (nº 68, julio-septiembre de 2017, Colombia).

Otros poemas de Carlos Iván Padilla


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

martes, 25 de junio de 2024

Poema del día: "Hiperbóreo", de Carlos Iván Padilla (Venezuela, 1993)

Al pisar Polifemo
su propio nombre
suelo de los mares de antaño
conoce él a su padre
y su obra.
Ve.
Avanzando por las costas heladas
de un arte inmarcesible
señala con el dedo
y compone
el rayo.
El gigante entiende
que su viaje le llevará
más allá del Norte
en donde se cruzan las manos
en donde el creador
se eleva y
se hace
dios

Carlos Iván Padilla, incluido en Arquitrave (nº 68, julio-septiembre de 2017, Colombia).

Otros poemas de Carlos Iván Padilla


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

sábado, 18 de mayo de 2024

Poema del día: "San Juan", de Jesús Montoya (Venezuela, 1993)

Los niños ya son viejos en San Juan.
Los niños ya no juegan en San Juan.
Los niños te esperan alejados
en las veredas angostas de San Juan.
Los niños, tus amigos, dicen adiós, adiós Ricardo clareados
en estampida arqueando los ojos con las manos enroscadas en
conmovedoras escenas que los habitantes
de San Juan callan.
Adiós, adiós brisa que huye por las carnicerías
 y los mercados ladrando el crepúsculo hambrienta,
 hedionda en las discotecas clandestinas
 hedionda de penas babeada la brisa vuela hacia el sur.
 Cornetas infinitas, música acorralada cocaína y frenesí,
emergen los paracos beatificados en Casa grande.
La abuela Rosa escribe poemas con los restos de los pliegues
extintos de la senda ella los guarda silenciosa en su gaveta para
encontrarlos como una reverencia infinita,
desconocemos su sonido, quizá histérica habla del diablo,
pequeñas ásperas y dulcísimas melodías, como la belleza, sencillas,
como la belleza, quién sabe.
En Casa grande la abuela Rosa ya no escucha en Casa grande la
abuela Rosa está sola en Casa grande el abuelo José canta por
los pueblos unido al borde de su féretro en Casa grande Zulay se
quedó muda en Casa grande los funerales son pequeños
en Casa grande Milena colgó la soga y dejó a Eddi enloquecido
entre sus cuadros en Casa grande la abuela Rosa planta este
círculo en un jardín como el recinto de la soledad que nos separa
en Casa grande la abuela Rosa desea leer con el pecho abierto
de tierra-niña las palabras de su padre al escuchar tu viola
salpicarse de algas y calaveras, las calaveras de San Juan de Colón
conglomeradas en un salón contiguo en el que ensayas
 cualquier armónico fracaso.
 Allí te escucho exaltado inclinarte y abrir la boca como un
cementerio abrir la boca para que yo entre helado a algún verano
abrirla para que las hojas no me marquen
abrir la puerta para ser capaz de tener otra de embrujo.
El paisaje es una sensación de los hombres
el paisaje no es un hombre.
En Casa grande la abuela Rosa ha visto un perro pasar por la calle,
ha soñado un amor inmenso y llora temblando de fiebre
ha palpado las paredes, los muebles como estáticos sueños de seda,
 ha descubierto los muros que inventaron para encerrarla y ha escrito sin cesar:

Giro como una rueda sobre mí misma
todo se apaga en los rincones
todo se apaga
diríase que las moscas ya vienen
diríase que estoy tan confundida
pero no
late humilde la sensación de no saber adónde ir
adónde estar
laten los años como nombres enterrados
soy inquieta como un pájaro sin rama
soy inquieta pero soy la rama
soy inquieta
me imagino golondrina sin descanso
recién diagnosticada
 padezco ávida voz
y el sonido
me lamenta
 no necesito escucharlo
si el silencio me habla del ahogado
no exijo morir
 si bajo la piel se yerguen las hojas y los gatos
y el naranjal y el sol me hablan un idioma imposible
 lo conozco y he amado
 he desaparecido en la rivera en el diván
en la ancha estrella del árbol que bajo la fría noche alumbra el
patio hasta la Casa
mis hijos son como esa música tenue que se aleja
mis hijos aparecen como caballos arrastrando vanamente el aire es terrible
terriblemente luminoso su galope por la entrada antes del mediodía
son como bestias
los congrego con mi cabeza
fantástica cabeza
parezco una arruga en sus memorias
nubladas palabras hambre de castigo estéril
hablo madre-niña no quiero
hablo madre-hija
hablo abuela-niña
hablo niña-abuela
hablo a mi Casa lanzando alaridos
alegre estoy de no hacer
de no ser
de partir
alegre.

Jesús Montoya, incluido en Arquitrave (nº 68, julio-septiembre de 2017, Colombia).


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

viernes, 12 de abril de 2024

Poema del día: "Rojo oscuro", de Cristina Gálvez Martos (Venezuela, 1987)

Yo qué sabía
solo abrí la cereza
adentro era jugosa
rojo oscuro
quedó algo negro
el rastro de un bicho nocturno.
Anduve el camino completo
presintiendo
seducida
por mi propio secreto.
Yo qué sabía
que la rabia así podía florecer
no sabía
nada
del Otro.
Pero es cierto
me gustaba
la ceguera.

Cristina Gálvez Martos, incluido en Arquitrave (nº 68, julio-septiembre de 2017, Colombia).


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

martes, 19 de marzo de 2024

Poema del día: "Esta es la abeja...", de Juan Sánchez Peláez (Venezuela, 1922-2003)

Esta es la abeja: Zumba en el fruto elegido
Esta vez es mi padre: Me espera en Vigo

                       (frente a los humanos debe transcurrir
            y hacerme señas)

he aquí a mi reina que tiene el tamaño del aire
y cuya piel y tacto son el tiempo

he aquí a Vicente Gerbasi que trae una lechuza
desde el cerro del Ávila
y una ardilla de alquimia

Y este que soy yo: blanco y anciano en mi libro.

Juan Sánchez Peláez, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna, Blanca Varela y José Ángel Valente).

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

jueves, 7 de marzo de 2024

Poema del día: "Pecho rasgado de munición", de Oriette D'Angelo (Venezuela, 1990)

Te busco en el primer crujido
en la primera gota de sangre
que salta de tus labios

Los malos -se escucha
sigo las huellas del concreto
casi seco para buscarte
Los malos -pronuncio
limpio tu frente llena de sudor
y me consigo

Los Malos
así se llama un país
que tiene por isla tu nombre
pecho rasgado de munición
252.073 gritos atrapados en la rendija de la tierra
ondas
amigos    que no supieron rezar

Por identidad tienes
pequeño músculo cansado
la voz que se perdió en el ruido
la voz multiplicada
que hace eco en la garganta

Si te escribo es para que lo sepas
eres más
que el metal frío que te aguanta
más
que el precipicio asomado
de las manos que te rompen

Te pronuncio para que lo sepas
niño muerto de país asomado en la venganza
niño muerto de país

Si aquí te nombro
es porque estoy
esperando que te salves.

Oriette D'Angelo, incluido en Arquitrave (nº 68, julio-septiembre de 2017, Colombia).

Otros poemas de Oriette D'Angelo


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

jueves, 1 de febrero de 2024

Poema del día: "Inanición", de Oriette D'Angelo (Venezuela, 1990)

Uno tiene que enderezarse la decencia
dejar de rogar por ladridos ajenos
entender que hay amigos que siguen
                             otros que no
Revisar fotos viejas:
                          fórmula segura para sufrir
llorar de hambre
morir de inanición
por tanto cariño fracturado
reventarse los dientes
con mariposas hechas de barro
portarse bien es no insistir
       en lo que duele

Oriette D'Angelo, incluido en Arquitrave (nº 68, julio-septiembre de 2017, Colombia).

Otros poemas de Oriette D'Angelo


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

jueves, 28 de diciembre de 2023

Poema del día: "Little bastard I", de Rogelio Aguirre (Venezuela, 1997)

¿Por qué se cree invencible un hombre
al estar sobre monturas?
¿Quizá es el viento, el reojo del sol, el bramido de la tierra,
el escape grabado en su inocencia?, ¿quizá vio pasar por
un bosque al Padre retratado en la ausencia del ojo?
El ritmo abierto del galope lo despierta alejado de estos
corroídos ranchos, pam pam repetido como un apellido
inservible, aceras en otro país, desnudo,
desnudo como el caballo,
como la imprenta del caballo
inalcanzable con hedor a petróleo,
al residuo del petróleo. Diría que
encarcelados en la gota del paisaje
los edificios condenan mi devastada escuela.
La velocidad se saborea con paciencia:
no hay personas, ni frutos, ni árboles,
ni verdor en las montañas,
ni color en los semáforos;
solo queda el camino resquebrajado y ese nombre en la
cabeza: James Dean.
Regresar habría sido imposible, él bien lo sabe.
El asfalto es como un hombre vencido,
pequeño bastardo fulminante en la encrucijada del muerto.

Rogelio Aguirre, incluido en Arquitrave (nº 68, julio-septiembre de 2017, Colombia).


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

viernes, 22 de septiembre de 2023

Poema del día: "Balada de los insectos", de Matilde Mármol (Venezuela, 1921-2011)

Hay en mi jardín
pequeños seres crueles
duros
como piedras de esas que el mar
arroja.

Entes minúsculos
que arrastran grandes moles
hierbas-catedrales-veleros
y a veces
simples migas de pan.

Yo miro la diaria epopeya
la potente vida trabajando
a poquitos.

Seres ínfimos con un perfeccionado
sistema de señales
que vuelan
saltan
se arrastran
yendo y viniendo
en acarreos vehementes.

Diminutas tenazas
trituran
machacan
sin cesar.

Y hay mandíbulas como macanas
que muelen
muelen
muelen.

Matilde Mármol, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

martes, 8 de noviembre de 2022

Poema del día: "Frontera", de Hanni Ossott (Venezuela, 1946-2002)

Viene del cuerpo
              se derrama
              se expande desde el interior hacia fuera
              como mares   agitación   pulsa

Viene del cuerpo y es fiebre y ardor
              Incendia invade colma
              quiebra barcos raja puentes instaura escombros

              Imperceptible
                     brote inaugural
                             lento
              asciende, crece, se riega   el fondo abismal
                                                        la casa de la Bestia
                             el cuerpo del alma haciendo cuerpo.

Viene del cuerpo
              cópula de mis volcanes y mi lava con la Tierra
              boda violenta
              beso de mi fuego al fuego del mundo
              derrame de Naturaleza
                             inundación
                             ruptura de la cárcel

Y la Bestia crece en habla extraña
              en violencia de dique y cerco
              honda, ardiente
              como nacimiento y muerte
                             ¿Qué habita allí?
                             ¿Qué lo movido?

Dotaré de un nombre a esas remociones
              diré de su habla en delirio
              construiré un dique de palabras vigorosas
              palabras playa y costa y puerto

aplacaré a la bestia a fuerza de umbrales sensitivos
                                             acariciaré al monstruo
              lo llamaré toro, acaso tempestad…
                             rueda y ruedo
                             extremo de la fiesta
                             jolgorio de los efluvios del ser
                             ardor   muertes
                             torrente   renovación

En el mar del Sur de mi cuerpo     el centro
              los muros que contienen la otra memoria
              la reserva de lo innumerable
              la riqueza plutónica

Viene del cuerpo
              como espectáculo desarticulado   irrumpe
              Quiebra los órdenes de mi escena la sangra
              escancia mis vinos las reservas desangra

              Quiere allí
                             Quiere ganar espacio y señorío
                             Quiere y es anhelo

Desde la revuelta de mis mares furiosos
                                             agolpado
he escuchado el lamento hecho voracidad

                             Carnal
                             vibrante
lanza la conexión entre el corazón de mares y lagos exteriores
                             y lo que está más acá de mis muros

                             Y así vincula   enlaza
                             coloca en los bordes
                                             tensa el arco de los limites

Ah pantanos, ah aguas estancadas
              ah ardor de mar que las inunda y las limpia
              tiñendo de rojos
              abrasando cuenco y cántaro
ah yunta del animal en prisión
              ay mis aguas y mi sangre
              trazando el dibujo abierto
              la inmensa red   desigual

                             — Cómo temo.

Llega del cuerpo y es lo sin rostro
              no la sombra
              no un padre
              apenas la coja bestia cansada
              Es sangre multiforme
                             sangre aventurada
              surtidor en cuyo origen hierve el agobio
Y pasa y se instala
              en los Reinos
              en los espacios donde rige mando y autoridad
              porque comanda bajos fondos
                             despropósitos   marginalidades
                                             zonas rojas
                                             equívocos

Ah corazón de la tierra en llamas
Ah   centro   del   cuerpo   hálito   respiro   de   la   bestia combustión alma
Ah boda del fuego del alma y el fuego de la tierra
                             —Cómo reverencio

En las casas de los que saben, encendida está la tea
                             la llama sagrada   el tributo
en esas casas sabias,
                                             el secreto altar
                                             no devoto
                                             no irreflexivo
                                             atento a los desbordes

Sobrepasa el mar, invade el viento, excede la furia de la Bestia

                             ataca
                             sin invitación
                             lleva hambre de cuerpo y es Erinia.

                             Instauradora de la otra justicia
                             desquiebra y construye
                             acomoda
                             ajusta

                                                                 Octubre, 1981

Hanni Ossott en Hasta que llegue el día y huyan las sombras (1985), incluido en  Aullido   (Internet, 21 de julio de 2022).

Otros poemas de Hanni Ossott


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

sábado, 5 de noviembre de 2022

Poema del día: "Una mujer llamada Alejandría", de Georgina Ramírez (Venezuela, 1972)

Hija de Eros
entregas la sapiencia de tu sexo
el talle ecuménico

despiertas los sueños nómadas de Alejandro
quien sostiene la espada erguida
mientras derrama el Nilo en tus entrañas

Diosa hermanada con la ciencia y con el vicio
santuario añoso de placeres

En ti es librada la batalla

La apetencia del fuego que intenta devastarte
apenas calienta tu contorno
ni aún la tierra bajo tus pies temblando
logra apostarte de rodillas

Invicta remozas el legado

y te gestas.

Georgina Ramírez en Postales de Georgia (LP5 Editora, Chile, 2022).


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

domingo, 4 de septiembre de 2022

Poema del día: "Salmo de las bestias en reposo", de Juan Manuel González (Venezuela, 1924-2000)

Vosotras sois el origen de mis manos sobre el mundo,
el brillo de mis ojos frente a la piel de la noche,
y el nacimiento de mi voz entre los árboles ocultos.
En vuestra carne mis sentidos aprendieron a escuchar la lluvia,
el fuego y la brisa que deja su falda de golondrinas
en mi casa agrietada como la frente de un pastor antiguo.
En la mañana inicial de los metales y los peces,
cuando los campanarios vivían en su materia pura,
y la música apenas maduraba en los ramajes crepusculares,
vuestras pisadas inauguraron las grandes extensiones de la nieve,
el ligero latido del agua y la menuda fragancia del césped.
Vosotras sois el arco de mis hombros, la bóveda de mis axilas
y la única verdad que me lleva hacia el amor y el sueño.
Yo siento vuestra sangre recorrer mis huesos,
la honda vestidura de mis venas y los desfiladeros de mi alma,
como un carruaje de mujeres que atraviesa los montes
en busca del perfume, de los venados y de los espejos lejanos.

En la delgada marea de mis cabellos,
en la corteza apagada de mis uñas, en el musgo de mis sienes,
vosotras cantáis la infancia de las remotas campesinas
que tuvieron una bandeja de frutas sobre su mesa,
y dieron de comer a los mendigos, los labriegos y los pájaros
disueltos sobre la llanura solitaria de mi pecho.

Los grandes valles del aceite y del mármol,
de las espigas en su esencia pura, de las flores en una sola rosa,
aromaron vuestros párpados, en las hondonadas de sol inmenso,
sobre la yerba titilante y cubierta de cielo,
como una doncella dormida bajo la desnudez de la aurora.

Todo lo que en mis vísceras palpita y anhela la eternidad
en el rostro del niño más pequeño, o en la piel del ave más liviana,
estuvo en el marfil reposado de vuestros esqueletos.
Oh, cuidadoras de mis dientes, de mi palabra sobre el tiempo,
ahora vosotras estáis en lo más puro de mi vida,
en los hondos libros milenarios, en los pocos amigos verdaderos,
en la mansedumbre de mi perro y en la noche de las ciudades
cuando mi cuerpo asiste a su fiesta de amor y tristeza.

Yo os presto, en estos días grises, la lámpara de mis ojos
para que veáis la hermosura de mi Patria,
sus grandes tajamares de montañas y colinas esmaltadas,
sus campos de mariposas y naranjas desprendidas de los mapas,
sus inmensos ríos de linaje misterioso y profundo,
sus selvas que despiertan el sexo y la melancolía,
y sus costas donde el mar, infante de escudo transparente,
crea balcones de espuma para las hijas de los pescadores.

En esta ardiente comarca de llanuras patriarcales,
de arbustos que elevan su perfil de abejas hacia la luna,
reviven las mismas laderas que escucharon vuestros pasos,
cuando las lentas estaciones del hielo y sus sales silvestres
os trajo a mi tibia gruta poblada de dibujos misteriosos.
Oh, creadoras de mi llanto, de los vivos ramajes de mi pelo,
vosotras sois el principio de mi materia,
el secreto canto de mis poros, la plegaria de mis brazos,
y el silencio de la noche sobre mi garganta
y el corazón de los bosques inclinados en las tinieblas.

Juan Manuel González, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño).

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

sábado, 30 de julio de 2022

Poema del día: "Canto primero a la materia", de Óscar Rojas Jiménez (Venezuela, 1910-¿?)

Amorosa materia milenaria
a tu piel de sangre y sueño revestida
acerco sin dolor la llama pura,
que en la noche sagrada de la tierra
ilumina, en fervores elevados,
la osamenta desnuda de los hombres.

Amorosa materia de la vida
te canto en voz sagrada y limpia,
porque soy habitante de tu cuerpo
y en él respiro y sueño desvelado
a la sombra desgarrada de la muerte.

Amorosa materia que me cubres
con el polvo milenario del caído,
recordando la noche bienvenida
del árbol y del llanto, confundidos.

Amorosa materia que me cubres
de maderas humanas, florecidas.
Amorosa materia de la muerte,
amorosa materia de la vida.

Estoy en ti fatal e inevitable,
sembrado cual un ceibo taciturno,
recordando mis verdes primitivos
que perfuman la brisa de la noche
y alegran el cabello de los días.

Estoy en ti, materia decisiva,
olvidado del brillo de los cielos.
Estoy en ti, en forma de la tierra,
viviendo en la memoria de los campos.

De siglo en siglo errante,
entre guerras y amores sucedidos,
es tu cuerpo del tiempo vigilado,
¡Oh amorosa materia de la muerte!

De siglo en siglo errante,
por la huella perdida de la sangre
por el blanco sendero de los sueños,
miro al hombre de todas las edades
ascender en azules fuegos fatuos
por la noche profunda de carbones.

De siglo en siglo errante,
entre guerras y amores fatigados,
es tu cuerpo del tiempo venerado
¡Oh amorosa materia de la vida!

Te canto en voz sagrada y pura
porque vivo en tu mundo codiciado,
¡oh amorosa materia de la vida!
amorosa de la muerte decisiva.

Óscar Rojas Jiménez, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño).

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

viernes, 25 de marzo de 2022

Poema del día: "Poema 600. Una playa sin fin", de Hanni Ossott (Venezuela, 1946-2002)

                                A Valentin Flamerich Ossott,
                                por los poemas que quiere escribir

Sí, habría que escribirlo así, elevado, devoto, casi total
si fuese posible, un gran poema.
Pero hay interrupciones, los ruidos de la casa,
la respiración del marido. El gato.

Y allí entraría sobre todo el mar
convulso él, alto, encrespado
golpeando playa y costa, insaciable
y el ardor, los cangrejos, siempre arrepentidos.

La culpa. Lo echado a perder, las cosas rotas.
Ese gran poema que lo contuviera todo.
Los vientos. La melancolía. El arrastre.
Las largas noches. Una enumeración de estados.
Fiebres. Calores.
Y habría miradas que cruzan palabras para detenerlas.
Ojos fijos, casi silentes, propios.
Hablaría de la mentira
la casi insostenible mentira, al ras.
Expresaría lo imposible, instalado en el centro del corazón
como esperanza.
El poema podría ser como un fluir de aguas
en torno a un centro improbable.
Estarían allí los árboles, los amantes, las fuentes,
Dios, la respiración, la sangre, los libros, las muñecas,
las estrellas.

Habría que escribirlo así, abrazado a una totalidad
que se borra en la muerte
como si todo se desvaneciera y se creara
eternamente.

Habría que decir que en él late la pasión
una sangre bullente, una efervescencia.

Un poema fuego
honra a algún dios
honra de un lar de la casa, de un resquicio
atento a la tensión de la calidez.

Si se pudiera, si se pudiera escribir
el poema innumerable
el único, el entero
tenso, vibrante
el atravesado por la gravedad y la divinidad
el zanjado por el horror.

Pero el gato nos ocupa
la cocina nos llama
la solicitud nos distrae.

También irían allí atravesadas las calles, los hombres
las pugnas, las separaciones
y <los pájaros que nos hablan en griego> cuando enloquecemos
de tanto no entender.

Por ello daríamos un salto al infinito. Por ello, el poema.
Si llegase.
Y si llega, viene con él la dicha de ver
la felicidad de contar todos los números del universo
las funciones, los espectáculos
las rarezas, las individualidades
si llegase
la totalidad inundaría mi alma.
Lo absoluto invadiría.
Un dios se haría en nosotros.
Estoy ahora en una playa sin fin. Soy estrella y musgo.
Me encrespo.

El poema ha llegado de mi carencia, de mi pobreza.

Hanni Ossott, incluido en Herederos del kaos (25 de marzo de 2021, San Francisco/Barcelona).

Otros poemas de Hanni Ossott


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

martes, 1 de marzo de 2022

Poema del día: "En la altura", de Héctor Cañón Hurtado (Colombia, 1974)

En la altura
el perfume del musgo
apaga la sed de los caminantes.

Lo que una mano
no recoge de la tierra
tiende a volverse árbol.

Héctor Cañón Hurtado en Cuarteto elemental (2018), incluido en Nos siguen pegando abajo. Brevísima antología arbitraria. Colombia-Venezuela (LP5 Editora, Chile, 2020, selec. de Néstor Mendoza y Gladys Mendía).

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X