sábado, 3 de febrero de 2018

Poema del día: "El largo camino", de Malek Haddad (Argelia, 1927-1978)

Soy el punto final de una historia que empieza.
No lo olvidemos todo, no partamos de cero.
Intacta, en mis ojos, conservo mi novela
y, sin negar nada, vuelvo a ponerme en camino.
Soy el punto final de una historia que empieza.
¡Para qué intentar distinguir entre el cielo y el horizonte!
El baile no puede separarse de la música,
y mi chilaba lleva, por todas partes, mi casa.
Soy el punto final de una historia que empieza.
De mis dos Saharas sacaré canciones.
Intacta, en mis ojos, conservo mi novela.
Soy a la vez el alumno y la lección.
¡Dios mío! ¡Esta noche! ¡Tanta noche en mis ojos!
Mamá se dice Ya Ma y yo digo Ma mere.
He perdido mi chilaba, mi fusil y mi estilo,
y tengo un nombre más falso que mis costumbres.
¡Dios mío! ¡Qué noche! Pero ¿para qué silbar?
Miedo, tienes miedo; miedo, tienes miedo, tienes miedo,
puesto que un hombre te persigue como un espejo atroz.
Tus compañeros en la escuela, en las calles, en las acequias.
Pero os digo que soy un francés:
fijaos en mis vestidos, mi acento, mi cara.
Yo tengo por profesión una raza.
Para hablar de un comerciante digo tunecino.
Sé que el judío es un mal soldado.
¿Que soy indígena? ¡Vamos! Mi hermana no lleva velo
y en el Instituto obtengo todos los premios de francés.
De francés, de francés, de francés... en francés.
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Malek Haddad, incluido en Antología de poesía árabe contemporánea (Editorial Espasa-Calpe, Madrid, 1972, ed. y trad. de Leonor Martínez Martín).

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