La vecina le dijo al vecino:
‒ Desde que mataron a mi marido, no duermo,
cuando hay disparos ‒ la manta sobre la cabeza,
toda la noche tiemblo bajo esa manta,
voy a enloquecer si sigo sola en casa,
tengo cigarrillos que eran de mi esposo,
venga en la noche.
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