jueves, 5 de mayo de 2016

Poema del día: "El riachuelo", de Zhou Zuoren (China, 1885-1967)

Un riachuelo que va avanzando a su ritmo.
Lo mires por donde lo mires: los lugares por los que pasa son los de la tierra que pertenece al
          cuervo negro.
Han crecido las flores rojas, las hojas verde oscuro y los frutos amarillos.
Un campesino viene con la pala en las manos para construir una zanja en el riachuelo.
El agua ha sido canalizada por la zanja para que no se escape una gota.
El agua de la zanja ya no puede avanzar más, y tampoco puede retroceder.
El agua se agolpa en la zanja arrebujadamente.
El agua quiere proteger su vida, fluir siempre por la corriente, pero continúa agolpándose
Delante de la zanja arrebujadamente.
La tierra va desapareciendo gradualmente y el surco en el canal ha aparecido.
El agua ya no puede culpar a la zanja, pero todavía piensa en fluir y fluir por la corriente.
Quiere avanzar como antes, sin que la molesten, fluir hacia adelante.
El campesino vuelve otro día, piensa empedrar la zanja que ha cavado en la tierra
Porque la zanja se ha embozado.
El agua choca con las piedras del dique, y sigue agolpándose contra la zanja arrebujadamente.
Junto a la zanja están los arrozales que oyen cómo fluyen las aguas, fruncen el ceño y dicen...
"Yo soy el arrozal y mis tallos son dignos de tu piedad.
Me encanta cuando tus aguas vienen a socorrerme, pero temo que pasen sin fijarse.
Las aguas del riachuelo son mis buenas amigas,
Su corriente es estable y pasa frente a mí, y yo estoy ante ellas,
Y ellas se ponen a reír cuando se acercan.
Espero que puedan liberarse de la zanja,
Que todavía puedan fluir por la corriente del riachuelo,
Esa corriente estable que se dirige hacia nosotros
Y nos sonríe, con el cauce a trompicones que fluye,
Y que pasa por las dos caras de la brecha para transformarse en ese momento de belleza.
Es mi buena amiga,
Solo temo que con los tiempos que corren no sepa quién soy yo.
Ella es la humedad de la tierra,
Que escuchará las sonrisas por sutiles que sean, pero que nos tienen aterrorizados.
No, estas no son las voces de tu amigo, ni del mío, las voces de todos los días,
Y... que han sido transportadas por el viento ligero hasta caer en los arenales,
Las voces felices.
Solo temo el momento en el que el riachuelo desaparezca
Y ya no reconozca al que fue mi antiguo amigo,
El que marchó sobre mi cuerpo,
Y ello me preocupa aquí, en este lugar".
La morera que todavía está en los campos, también habla:
"He crecido alta y puedo ver al riachuelo.
Él es mi buen amigo,
Acompaña a las aguas y a mí me da de beber.
Por él mis hojas son verdes y mis frutos de un rojo púrpura.
El riachuelo avanza con tonalidad clara,
Que ahora se vuelve negra.
Es la lucha del año entero, y en su cara se reflejan mil arrugas por tanto sobresalto.
El riachuelo solo desciende para perforar la mañana que no tiene nada que hacer contra mi sonrisa.
La profundidad de la zanja ha llegado hasta lo más hondo de mis raíces.
Nací en una de las márgenes del río,
Y los días de verano no secaron mis hojas.
Y los días de invierno no helaron mis raíces.
Al día de hoy solo temo por mi buen amigo
Que me llevará a los arenales
Y que arrastrará con él las hierbas y las aguas.
Me da pena mi buen amigo,
Y ello, honestamente, me preocupa muchísimo".
Las hierbas y los sapos de los campos oyen las palabras de los dos lados de la zanja
Y suspiran, cada cual con sus preocupaciones.
El agua solo se agolpa delante de la zanja.
El dique de piedra ni se inmuta.
El hombre que cava la zanja, vete a saber a dónde irá.

                                                                                   1919

Zhou Zuoren, incluido El cielo a mis pies. Antología de la poesía china moderna 1918-1949  (Ediciones Hiperión, Madrid, 2013, selec. y traduc. de Blas Piñero Martínez).

Otros poemas de Zhou Zuoren
Los dos hombres que barren la nieve

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