domingo, 22 de febrero de 2015

Poema del día: "En Shu, escuchando al monje budista Chun tañendo un laúd", de Li Bai (China, 701-762)

En Shu me encontré con un monje que,
             abrazado a un laúd y
                enfundado en seda verde
descendía por la falda occidental
             del Monte E-Mei.
Cuando templó para mi las cuerdas,
             escuché el lamento de diez mil pinos
                en los valles de la montaña.
Mi corazón se purificó
             como las aguas que fluyen;
los dilatados ecos se mezclaron
             con las campanadas del templo,
y no advertí que los verdes montes
             se tornaban plomizos,
ni que las nubes otoñales
             oscurecían las colinas,
                pliegue tras pliegue.

Li Bai, incluido en Poetas chinos de la dinastía Tang (618-907) (Visor Libros, Madrid, 2000, selec. y trad. de C. G. Moral).

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2 comentarios:

  1. ¡Excelente!
    Poéticamente se puede amar a la naturaleza. No estoy diciendo que de otras formas no se pueda también amar; pero la poesía, lo dice con el lenguaje embellecido.

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    Respuestas
    1. Puedes decirlo abiertamente, aquí lo compartimos: la poesía es la mejor manera de mostrar el amor por la naturaleza. Un abrazo.

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