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viernes, 30 de marzo de 2012

Poema del día: "Afeitándome", de Robert Lowell (Estados Unidos, 1917-1977)

Al afeitarme veo, en su toda su extensión,
sólo por esta vez, mi cara en el espejo.
La miro de reojo como si se tratase
de un problema de carpintería...
Aunque la encuentro un poco más delgada,
es la cara de siempre,
con ojos acechantes al ritmo de mi mano..

Nunca tienen los días las suficientes horas...
Según estoy tumbado, confinado, anhelante,
monomaniaco,
celoso incluso de la intrusión más mínima
(me resulta imposible rechazar
la diminuta espina de algún cardo).
Incapaz de imitar la manera espontánea
con que exigen los niños sus respuestas.

Tan inflamable es para mí una piedra
como una cerilla de cartón.

La marea doméstica ha cesado;
y, tú también, inclinas la cabeza
sobre lo que has escrito
y corriges, a veces disgustado,
con cara inexpresiva, como los girasoles.

Tenemos suerte
de haber podido juntos realizar tantas cosas.

Robert Lowell en Día a día (1977), (Editorial Losada, Madrid, 2010, trad. de Luis Javier Moreno).

Otros poemas de Robert Lowell y artículos sobre su obra
AfeitándomeArte de lo posibleEl dormitorio de mi padreLa casa de enfrenteLa pareja, México (78), Para Delmore Schwartz (Cambridge, 1946)Por los muertos de la UniónRandall Jarrel IRobert Sheridan LowellTraída a casa de una tortugaUlises y Circe (V. Penélope)

*Artículo de Francisco Cenamor sobre Día a día

1 comentario:

  1. Jajaja, chico tocayo: en la disputa electoral anterior, hace solo unos meses, dije en varios blogs españoles y de mi otra tierra de nacido, Tiquicia, que de ganar Mariano a seis meses muchos se tirarían a las calles, pues un neoliberal de su estofa todas las facturas las pasa al pueblo, esto por los errores cometidos por ellos mismos en contubernio con la mafiosa banca y los especuladores bursátiles. Un viejo poeta amigo casi me echa de su blog, alabando y diciendo de las bondades de este bicharraco de Rajoi, ora debe callarse su "pico", porque en los próximos meses y en un par de años se espera lo peor: verdadera convulsión y anarquía social. Ya nuestros pueblos se cansaron de este jueguito, el de unos pocos ante el altar del dios MERCADO. Por otra parte, ya en cada barrio español hay un chino con su tienda de cochinadas de mala calidad y contaminantes, y todo a un euro o por ahí. El pueblo medio muerto de hambre deberá recurrir a los chinos, a ellos también nos han vendido. Exportamos allá artículos de calidad, y ellos solo basura mandan a España. 18.000 o 20.000 millones de euros le compramos en chucherías y ellos apenas 3000 millones de euros. Qué descaro de quienes nos administran el Estado. Desgraciados populares y socialistas: son los mismos!

    Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

    Frank Ruffino

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