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martes, 30 de septiembre de 2014

Poema del día: "Las cinco", de Luis Alberto Crespo (Venezuela, 1941)

Nunca se acabará en nosotros
la tierra seca.
Cuando comiencen los rezos
será para morirse.
Todo termina en aquellos playones,
aquellas tierras largas, largas,
y eso que sopla,
que viene silbando por los postes,
y nosotros suspendidos en los declives
como vejigas.
Los portones,
tesoros de familia, no nos salvarán
de los arenales,
la tierra que pisas.
Por más que haya el verde de los fundos
resistiendo,
la calle del agua,
seremos bandoleros
llevados por el menor paso de aire.

Luis Alberto Crespo en Si el verano es dilatado (1968), incluido en Poesía venezolana. Antología esencial  (Visor Libros, Madrid, 2005, selec. de Rafael Arráiz Lucca).

lunes, 29 de septiembre de 2014

Poema del día: "El buey", de Fernán Silva Valdés (Uruguay, 1887-1975)

Es pesado; es tardío; y hasta cuando está suelto
parece que llevara algo de arrastro.
Camina torpemente,
como si siempre fuera uncido a la carreta;
como si le estorbara
el pedazo de sexo que le falta.

Camina torpemente pero jamás tropieza,
y entre sus cuernos en forma de cuna
parece que al andar acunara al Progreso.

Su pelo, negro o blanco, es opaco y es sucio;
en cualquier estación tiene pelo de invierno.

Su vida está partida en dos mitades,
como de arriba abajo:
de ternero a buey;
por eso
sin haber sido padre tiene mucho de abuelo.

De mañana, de tarde, se aburre a toda hora;
pero cuando se aburre más que siempre
en ausencia del hijo que nunca tuvo
se acaricia a si mismo con dos palmos de lengua.

Es tan inofensivo como su sombra
y a su sombra buena
procrean las palomas y los pájaros mansos
como riéndose de él.

Es bueno, más que bueno;
no tiene ni un pecado y sin embargo
se castiga los lomos con la cola
como con un cilicio.

El arado es su perro y es el yugo su cruz.
La claridad del día lo sorprende en el campo,
soplando humo de aliento a lo largo del surco.
Es tan madrugador, que todas las mañanas
por entre sus cuernos se levanta el sol.

Fernán Silva Valdés, incluido en Poesía uruguaya. Antología esencial (Visor Libros, Madrid, 2010, ed. y selec. de Rafael Courtoisie).

Otros poemas de Fernán Silva Valdés
El rancho

domingo, 28 de septiembre de 2014

Poema del día: "Compañera", de Carlos Oquendo de Amat (Perú, 1905-1936)

Tus dedos sí que sabían peinarse como nadie lo hizo
mejor que los peluqueros expertos de los transatlánticos
ah y tus sonrisas maravillosas sombrillas para el calor
tu que llevas prendido un cine en la mejilla

junto a ti mi deseo es un niño de leche

cuando tu me decías
la vida es derecha como un papel de cartas

y yo regaba la rosa de tu cabellera sobre tus hombros

por eso y por la magnolia de tu canto

qué pena
la lluvia cae desigual como tu nombre

Carlos Oquendo de Amat en 5 metros de poemas, incluido en Poesía peruana. antología esencial (Visor Libros, Madrid, 2008, ed. y selec. de José Miguel Oviedo).

viernes, 26 de septiembre de 2014

Poema del día: "Elegía", de Safwán ibn Idrís de Murcia (España, Al-Andalus, 1165-1202)

No hay verde jardín que se le pueda comparar, su Vía Láctea es el río, y sus estrellas, las flores;
lo más bello es el recodo del río donde surgen las flores resplandecientes de los patios.
Yo no sabía entonces que el céfiro fuese vino, pero allí, entre las ramas, el agua, el céfiro y las flores de las colinas, nacieron mis mejores obras literarias, pues cuando la rama recibe la lluvia dice:
«Se puede aprender a ordenar las palabras en verso, desde aquí».
Y así, al esparcir el aliento del céfiro, a las flores de los arriates, yo aprendí a hacer poesía y a modelar prosa.
La magia tiene aquí su fuente, pues no ves jardín que no sea aprendiz de brujo.
¡Oh Zanaqát la bella! ¿Acaso se puede ver algo mejor que tú desde el Alto Escarpe hasta la Seca?
Se miran una a la otra, y cada una es como si estuviese celosa de que se cortejase a la otra.
Es un bello seno que ha llegado a la plenitud de su belleza y que está ceñido de hojas, como túnicas verdes;
si la pides en matrimonio, te da las monedas de sus flores, pues no es costumbre de las bellas discutir la dote;
cuando se celebran los esponsales, la cantora de la fronda hace danzar con sus gorjeos a las tiernas ramas;
el recodo del río ha vestido a los peces con una loriga, pero aún no ha podido hacerla piezas;
cuando aparece la luna creciente se la ve como la hoja de una espada, aunque su naturaleza es curva;
si es la luna llena, su superficie se asemeja a una lámina de plata con unas décimas de oro;
los dos linderos del jardín que se dirigen hacia el río, que ama al horizonte cuando le visita la aurora, son como dos amigos íntimos que se hacen reproches y lloran por la ternura del río.
¡Cuántos recuerdos tengo de la Puerta Nueva, al atardecer, con los amigos, a pesar de lo que también tiene de amargo!
Eran atardeceres que parecían abrumar al destino, que azotaba con relámpagos a caballos rojos;
al recordarlo corre el corcel de mis lágrimas en mis mejillas, cuando cabalgo vino rojo en arenas amarillas;
la tierna planta se ha convertido en árbol frondoso por el riego de mis lágrimas como lluvia.
¡Cuántos días resplandecientes en los que cumplí mis deseos, cuántos días que permanecen en mi recuerdo!
Mis lágrimas cayeron y las gotas se enfilaron hacia la lengua de arena blanca, junto al río y al puente.
¡Amigos míos! ¡Si se cumpliesen vuestros derechos, mis ojos no se separarían de vuestros bellos rostros!
Y si se cumpliese el mío, que no ha sido así, podría hasta encontrar dulce mi amarga separación de vosotros.
No he elegido libremente estar lejos, sino a la fuerza.
¿Acaso el ojo puede buscar perder sus párpados?
Dios ha querido que el destino me haya separado de vosotros.
¡Quiera Dios aplacar al destino!

Safwán ibn Idrís de Murcia, incluido en Poesía de Al-Andalus (Asociación Andaluza de Profesores de Español Elio Antonio de Nebrija, Sevilla, 1999, varios trad.).

jueves, 25 de septiembre de 2014

Poema del día: "Contemplando la sierra Song y el río Luo", de Bai Juyi (China, 772-846)

Tengo ante mis ojos Song y Luo.
Poniendo la mirada en el pasado,
lamento las penurias del mundo.
Las flores y las glorias humanas,
aguas de este río impetuoso.
Las amarguras y los sufrimientos,
inmensas montañas de la Sierra.
Sólo habiéndose saboreado la tristeza,
se conoce la alegría.
Sólo los que han vivido años turbulentos
saben apreciar la paz.
¿Querrá volver a la jaula
el ave que vuela en el infinito?

Bai Juyi,  incluido en Poesía clásica china (Ediciones Cátedra, Madrid, 2002, ed. y trad. de Guojian Chen).

Otros poemas de Bai Juyi
Canto solitario en la montañaMi amor

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Poema del día: "1937", de Valentine Ackland (Gran Bretaña, 1906-1969)

"Crujo como una ametralladora,
¡tengo tal reuma!"

¡De moda hasta el último instante!
El viento en los árboles muertos,
el sonoro caer
de ramillas secas y el murmullo
de minúsculos ríos —todos éstos,
incluso el crujir de huesos, ruidos en los oídos—
¡ametralladoras!

Hasta el último, el último momento;
qué nueva, qué nueva esta perpetua amenaza de muerte
resuena en los tímpanos endurecidos, en los huesos
exhaustos, viejos. La susurrante amenaza de la muerte.

      ¡Muy bien! Que la tengan.
      "Pedid y recibiréis,
      llamad y se os abrirá".
      Han pedido.
      Han llamado,
      han llamado.
      Enseguida abriremos.

Valentine Ackland, incluido en Poesía anglo-norteamericana de la Guerra civil española (Junta de Castilla y León, Salamanca, 1986, ed. de Román Álvarez Rodríguez y Ramón López Ortega, trad. de Francisco Núñez Roldan).