martes, 31 de marzo de 2015

Poema del día: "Vals", de Isaac Goldemberg (Perú, 1945)

En la noche de los dos
la amada se duerme
En las dos noches
se duerme el amado
Los dos amados
se duermen en la noche
Los dos amanecen
en la noche amada
El uno vigila
y la dos se duerme
La dos despierta
y el uno se sueña
El uno se abre
y la dos penetra
en la noche que duerme
los cuerpos despiertan
en la noche que sueña
la una habla
y el dos silencia
el sueño que duermen
Los dos sueños hablan
y el silencio anochece
La noche calla
y los amados se sueñan

Isaac Goldemberg en Cuerpo del amor (2009), incluido en La vida breve. Antología personal (2001-2012) (UPAGU, Cajamarca, 2012).

Otros poemas de Isaac Goldemberg
Bar MitzváCaminos del amorDoblesEl hambre invitó a Dios al séder de Pésaj (La última cena),   Elegía por Hershel GosovskyHuayno zapateado de Chepén a Santiago de ChucoPactoUn día

lunes, 30 de marzo de 2015

Poema del día: "Libro", de Lucía Sánchez Saornil (España, 1895-1970)

      Tren melodioso
que cruza mil paisajes
Forma       color       música
El tren perfora el tiempo
          agujero de luz
con las aristas de sus hojas claras
Forma       color       música
El alma viaja
En el reloj
          las horas golondrinas
han plegado las alas.

Lucía Sánchez Saornil en Ultra (nº 7, 10 de abril de 1921, Oviedo), incluido en Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27 (Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2010, ed. de Pepa Merlo).

domingo, 29 de marzo de 2015

Poema del día: "Lluvia torrencial", de Jackie Kay (Gran Bretaña, 1961)

La noticia sobre nosotras se esparce como una tormenta.
De una punta a otra de nuestro pueblo.
Nos quedamos tras las cortinas
entreabiertas como capuchas; vigilamos las miradas de la otra.

Hablamos de cambiarnos al oeste,
esta zona siempre ha sido una caja de zapatos
atada con cordel; pero bueno
tu padre todavía vive en esa casa
donde recalentábamos espagueti a la boloñesa
al mediodía y bailábamos con Louis Armstrong,
su gramófono fuerte como los latidos de nuestros dos corazones
al ritmo de bum didi bum didi bum.

¿Lo sabías entonces? Yo comencé a salir con Davy;
cuando me encontraba contigo sólo decía Hola.
Metí su sonrisa de foto del metro en mi cartera
y la sacaba para enseñarla a mis amigas en el descanso.

Poco después supe que te casaste con Trevor Campbell.
Todas las noches me metía al comedor escolar
totalmente desnuda, hasta que me despertaba el Miss, Miss, Miss
minuto a minuto. Luego me topé contigo en la Cruz.

No has cambiado, dijiste; esa tranquilidad.
Ni tú tampoco; tu risa aún atraviesa la calle.
Te ubico en el pasado, radiante, hasta que
—por qué no vienes a casa, a Trevor le encantaría.

El no estaba. No sé cómo ocurrió.
No nos molestamos con un sarta de te acuerdas.
Pasé mis dedos por las cuentas en tu cabello.
Tu pelo es bonito dije tontamente, bonito, te va bien.

Nos sentamos y nos miramos hasta que nuestros ojos se llenaron
como un vaso de vino. Lo hice, aquello que
soñé un millón de veces. Te desvestí
despacio, cada prenda de vestir caía
con un suspiro. Acaricié tu piel sedosa
hasta que estábamos de vuelta en los Campamentos, bajando
las colinas corriendo bajo una lluvia torrencial,
gritando y riéndonos; totalmente empapadas.

Jackie Kay en The Adoption Papers (1991), incluido en La generación del cordero. Antología de la poesía actual en las Islas Británicas (Trilce Ediciones, México, 2000, selec. y trad. de Carlos López Beltrán y Pedro Serrano).

viernes, 27 de marzo de 2015

Poema del día: "Los faros", de Charles Baudelaire (Francia, 1821-1867)

Rubens, río de olvido, jardín de la molicie,
Cojín de carne fresca en que nunca amaremos
Mas donde fluye vida y sin cesar se agita
Como el aire en los cielos y la mar en la mar.

Leonardo da Vinci, profundísimo espejo
Donde hechiceros ángeles, con ligera sonrisa
Cargada de misterio, se insinúan en la sombra
De pinos y glaciares que enmarcan su país;

Rembrandt, triste hospital poblado de murmullos
Tan sólo decorado de un crucifijo inmenso,
Donde el lloroso rezo sube de la basura
Y al que un rayo invernal de súbito atraviesa.

Miguel Ángel, espacio donde se ve a los Hércules
Con los Cristos mezclados, y rígidos alzarse
Poderosos fantasmas, que durante el crepúsculo
Desgarran los sudarios engarfiando sus dedos;

Impudicia de faunos, rabia de boxeadores,
Tú que supiste hallar la gracia de los pillos,
Corazón orgulloso, débil hombre pajizo,
Puget, emperador triste de los forzados;

Watteau, ese carnaval donde tantos ilustres
Como las mariposas vagan resplandecientes,
Ligeros decorados que alumbran las bujías
Volcando la locura a esa girante danza.

Goya, atroz pesadilla de cosas irreales,
De fetos que se cuecen durante el aquelarre,
De viejas al espejo y chiquillas desnudas
Ajustando sus medias para tentar al diablo;

Delacroix, rojo lago lleno de ángeles pérfidos,
Al que da sombra un bosque de pinos siempre verdes;
Insólitas fanfarrias bajo un cielo pesado
Pasan, como un suspiro sofocado de Weber;

Esas blasfemias, llantos, esas imprecaciones,
Esos éxtasis, gritos, Te Deums, maldiciones,
Son un eco devuelto por laberintos mil;
¡Para los corazones, un opio de otros mundos!

Una voz que repiten miles de centinelas,
Una orden que transmiten miles de voceadores,
Un faro iluminado sobre mil ciudadelas,
¡Un grito de monteros perdidos en el bosque!

Porque en verdad, Señor, el mejor testimonio
Que podemos mostrar de nuestra dignidad
Es este ardiente grito rodando en las edades
¡Que va a morir al borde de vuestra eternidad!

Charles Baudelaire en Las flores del mal (Alianza Editorial, Madrid, 1984, versión de Antonio Martínez Sarrión).

Otros poemas de Charles Baudelaire
CorrespondenciasEl hombre y el marElevación, Las ventanasLos gatos

jueves, 26 de marzo de 2015

Poema del día: "Muy señor mío y señora mía...", de Elvira Hernández (Chile, 1951)

muy señor mío y señora mía
pohetas:

te tienes que escribir con algo de letra muda para
entenderte, y entender que no puedes entrar en
globo aerostático o montado en burro a la ciudad.

¿vives acaso en la cima de una columna o estás
tratando de arrebatar el micrófono? (constato que
hoy todos chupamos ese candy de palabras con la
rara excepción tuya) ¿cuál es la palabra del poeta?

(quizás ya no quedan palabras)
te recomiendo mejor una de nuestras fiestas de
larga duración donde hombres y mujeres caen del
cielo y a pedir de boca el suche es rey y el rey paco
raso y las paganas vírgenes sabias mujeres, etc.
Todo se revuelve

no sé dónde deberías comprar ropa para lucir con
eso del hábito y del monje, ¡habitar tanto lugar
común!... Pórtate mejor como chaqueta amarilla

si te has ido a pique sobrevive en la submarina y
escríbenos en la arena porque igual te queremos

Elvira Hernández en Álbum de Valparaíso (2002), incluido en Casa de luciérnagas. Antología de poetas hispanoamericanas de hoy (Ediciones Bruguera, Barcelona, 2007, ed. de Mario Campaña).

miércoles, 25 de marzo de 2015

Poema del día: "Presencia hasta el final", de Sohrab Sepehrí (Irán, 1928-1980)

Esta noche
un sueño extraño
abrirá el acceso a las palabras.
El viento tendrá algo que decir.
La manzana caerá
y rodando sobre las virtudes de la gleba nutricia
alcanzará la presencia de la ausente tierra de la noche.
El techo de una quimera se hundirá.
El ojo
verá la triste inteligencia de las plantas.
Una hiedra trepará
enroscándose a la visión de Dios.
El misterio desbordará.
Las raíces de la ascesis del tiempo
se pudrirán.
En el camino de las tinieblas
los labios proferentes del agua
emitirán destellos
y el corazón del espejo desvelará sus misterios.

Esta noche el hálito del Amigo
hará temblar el tronco de la esencia
esparciendo el asombro pétalo a pétalo.
En lo más recóndito de la noche
un insecto experimentará en su fuero interno
la fértil porción de la soledad.

En el interior de la palabra alba
el alba se elevará.

Sohrab Sepehrí, incluido en Arquitrave (nº 53, junio-noviembre de 2012, Colombia).