viernes, 29 de mayo de 2015

Poema del día: "Canto V", de Jan Kochanowski (Polonia, 1530-1584)

Quien tiene su propio pan
tiene cuanto necesita.
Puede despreocuparse de otros bienes,
de aldeas, de ciudades y de grandes jardines.

Pienso que es gran señor
quien sabe conformarse con lo suyo,
pues demuestra quien quiere tener más
que todo se le antoja ser muy poco.

El mayor propietario es el que sabe
huir de la avaricia, aunque es más fácil
someter a los turcos, o luchar
con los valientes tártaros.

El macedonio rey
conquistó muchas tierras por la fuerza,
pero le pareció
que el mundo era muy poco para él.

¿Para qué una coraza?
¿Y para qué el poder?
No hay brocado que cure el corazón,
ni tesoro que libre de la angustia.

Es huraña la muerte:
coge por la garganta
a los grandes señores y a los pobres sirvientes
y no te hará rebajas en las cuentas pendientes.

El hombre, sin embargo,
tiene siempre una idea:
añadir oro al oro,
porque para el avaro todo es poco.

¡Todo quedará aquí
tras tu muerte, señor!
Y cuanto con codicia acaudalaste
a otro lugar, a otra morada irá.

Y de esta construcción inalcanzable
pronto se quebrarán sus ligaduras.
Con ese vino que tanto te preocupa
abrevará caballos tu heredero.

Jan Kochanowski, incluido en Antología de la poesía polaca desde sus orígenes hasta la Primera Guerra Mundial (Editorial Gredos, Madrid, 2006, ed. y trad. de Fernando Presa González).

jueves, 28 de mayo de 2015

Poema del día: "La cruz del sur", de José Juan Tablada (México, 1871-1945)

Las mujeres de gestos de madrépora
tienen pelos y labios rojo-orquídea
Los monos del Polo son albinos
ámbar y nieve y saltan
vestidos de aurora boreal

En el cielo hay un anuncio
de Óleo-margarina
He aquí el Árbol de la quinina
y la Virgen de los Dolores
el Zodiaco gira en la noche
de fiebre amarilla
la lluvia encierra todo el trópico
en una jaula de cristal

Es la hora de atravesar el crepúsculo
como una cebra hacia la Isla de Antaño
donde despiertan las mujeres asesinadas

José Juan Tablada en Poesía en movimiento, incluido en Antología de la poesía surrealista latinoamericana (Editorial Galache, México, 1974, ed. de Stefan Baciu).

miércoles, 27 de mayo de 2015

Poema del día: "Elehimno romano" de Lucebert (Lubertus Jacobus Swaanswijk. Holanda, 1924-1994)

Blanco y ligero está mi espíritu en la luna
Como mi cuerpo en el solar plato dorado
De la columna de la noche canta el gallo
Como mi lengua de otra lóbrega columna
El hombre irradia huevo y génesis danzando
La danza de la siembra —sabe él de flecha y arco
Soy caza y cazador de un alma que a la tierra
Tarde ha llegado— y en mis ojos y oídos está presa
Oh danza pecho de gozo en marcha
Prolonga mis saetas desvariadas —velocidad del número y del sueño—
Lanzada al torbellino de la llama o al silencio
De la piedra descansa como un fruto niño-dios inclusero

Lucebert, incluido en Antología de la poesía neerlandesa moderna (Ediciones Saturno, Barcelona, 1971, selecc. y trad. de Francisco Carrasquer).

Otros poemas de Lucebert
Yo trato de expresar poéticamente...

martes, 26 de mayo de 2015

Poema del día: "Calígula", de Hugo Claus (Bélgica, 1929-2008)

Donde más tarde florezcan las resedas y los rábanos
Esto es en mayo y en un huerto al borde de una vía
De tren provinciano
Estaba ahorita
Al viento frío y en diciembre
A un viento sin luz sin pastores sin pájaros
Sin ninguna esperanza un potro helado

Me lo he llevado y lo he puesto en una urna
Y contemplo los días y las horas
(Que me marchan de largo en la ancha senda
De esta existencia que naturalmente
En pecado y sin un acto de razón transcurre)
Y espero que agradecido y deshelado
El potro me diga su primera palabra.

Hugo Claus, incluido en Antología de la poesía neerlandesa moderna (Ediciones Saturno, Barcelona, 1971, selecc. y trad. de Francisco Carrasquer).

lunes, 25 de mayo de 2015

Poema del día: "Vamos, ya que sois del linaje de Heracles invencible...", de Tirteo de Esparta (Grecia, siglo VII aec)

Vamos, ya que sois del linaje de Heracles invencible,
tened valor, que aún Zeus no desvió de vosotros su rostro.
No os espante ni asuste el tropel de enemigos,
mas que cada soldado sostenga contra ellos su escudo,
y, sin tener en aprecio la vida, las Keres oscuras
de la Muerte acepte tan gratas como rayos de sol.
Sabéis cuan mortíferas son las hazañas del lúgubre Ares,
bien conocéis la furia del cruento combate,
y fuisteis por turnos los perseguidores y los perseguidos,
muchachos, hasta hartaros de acosos y huidas.
Los que se atreven, en fila cerrada, a luchar
cuerpo a cuerpo y a avanzar en vanguardia,
en menor número mueren y salvan a quienes les siguen.
Los que tiemblan se quedan sin nada de honra.
Nadie acabaría de relatar uno a uno los daños
que a un hombre le asaltan, si sufre la infamia.
Pues es agradable herir por detrás de un lanzazo
al enemigo que escapa en la fiera refriega;
y es despreciable el cadáver que yace en el polvo,
atravesado en la espalda por punta de lanza trasera.
Así que todo el mundo se afiance en sus pies,
y se hinque en el suelo, mordiendo con los dientes el labio,
cubriéndose los muslos, las piernas, el pecho y los hombros
con el vientre anchuroso del escudo redondo.
Y en la derecha mano agite su lanza tremenda,
y mueva su fiero penacho en lo alto del casco.
Adiéstrese en combates cumpliendo feroces hazañas,
y no se quede, pues tiene su escudo, remoto a las flechas.
Id todos al cuerpo a cuerpo, con la lanza larga
o la espada herid y acabad con el fiero enemigo.
Poniendo pie junto a pie, apretando escudo contra escudo,
penacho junto a penacho y casco contra casco,
acercad pecho a pecho y luchad contra el contrario,
manejando el puño de la espada o la larga lanza.
Y vosotros, tropas ligeras, uno acá y otro allá,
agazapados detrás de un escudo, tirad gruesas piedras
y asaetadlos con vuestras pulidas jabalinas,
permaneciendo cerca de los que portan armadura completa.

Tirteo de Esparta, incluido en Antología de la poesía lírica griega (siglos VII-IV aec) (Alianza Editorial, Madrid, 2001, selec. y trad. de Carlos García Gual).

domingo, 24 de mayo de 2015

Poema del día: "La Recoleta", de Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-1986)

Convencidos de caducidad
vueltos un poco irreales por el morir altivado en tanto sepulcro
irrealizados por tanta grave certidumbre de muerte,
nos demoramos en las veredas
que apartan los panteones enfilados
cuya vanilocuencia
hecha de mármol, de rectitud y sombra interior
equivale a sentencias axiomáticas y severas
de Manrique o de Fray Luis de Granada.
Hermosa es la serena decisión de las tumbas,
su arquitectura sin rodeos
y las plazuelas donde hay frescura de patio
y el aislamiento y la individuación eternales;
cada cual fue contemplador de su muerte
única y personal como un recuerdo.
Nos place la quietud,
equivocamos tal paz de vida con el morir
y mientras creemos anhelar el no-ser
lanzamos jaculatorias a la vida apacible.
Vehemente en las batallas y remansado en las losas
sólo el vivir existe.
Son aledaños suyos tiempo y espacio,
son arrabales de alma
son las herramientas y son las manos del alma
y en desbaratándose ésta,
juntamente caducan el espacio, el tiempo, el morir,
como al cesar la luz
se acalla el simulacro de los espejos
que ya la tarde fue entristeciendo.
Sombra sonora de los árboles,
viento rico en pájaros que sobre las ramas ondea,
alma mía que se desparrama por corazones y calles,
fuera milagro que alguna vez dejaran de ser,
milagro incomprensible, inaudito
aunque su presunta repetición abarque con grave horror la existencia.
Lo anterior: escuchado, leído, meditado
lo realicé en la Recoleta,
junto al propio lugar donde han de enterrarme.

Jorge Luis Borges en Fervor de Buenos Aires (1923), incluido en Antología de la poesía latinoamericana de vanguardia (1916-1935) (Ediciones Hiperión, Madrid, 2003, ed. de Mihai G. Grünfeld).

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