martes, 21 de abril de 2015

Poema del día: "Dios", de Edith Södergran (Finlandia, 1892-1923)

Dios es un lecho, en él descansamos extendidos en el universo puros como ángeles, respondiendo
          con  ojos de un azul de santo al saludo de las estrellas;
dios es una almohada en la que apoyamos la cabeza, Dios es un soporte para nuestro pie;
dios es una reserva de fuerza y una oscuridad virginal;
dios es el alma inmaculada de lo inadvertido y el cuerpo ya corrupto de lo inimaginado;
dios es el agua estancada de la eternidad;
dios es la fecunda simiente de la nada y el puñado de ceniza de los mundos quemados;
dios es las miríadas de insectos y el éxtasis de las rosas;
dios es un columpio vacío entre la nada y el universo;
dios es una cárcel para las almas libres;
dios es un arpa para la mano de la más violenta cólera;
¡dios es lo que el anhelo puede hacer bajar a la tierra!

Edith Södergran en Dikter (1916), incluido en Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de Francisco J. Uriz).

lunes, 20 de abril de 2015

Poema del día: "El último caso del Inspector Joe Bell", de Luis Rogelio Nogueras (Cuba, 1944-1985)

Por falta de pruebas, no queda otra alternativa que aceptar como legítima la tesis que hace más de treinta años viene sosteniendo con denuedo el crítico inglés Thomas Hogarth: "Murder" fue escrito por un antiguo maestro de Gramática de Conan Doyle llamado Joe Bell, en cuyo rostro afilado, extravagantes gustos y curiosa habilidad para notar ciertos detalles, está inspirado en parte Sherlock Holmes.
     Muy poco se sabe del tal Bell. El propio Hogarth puede ofrecernos escasos datos concretos sobre el enigmático modelo del inmortal Holmes. La carta de triunfo que ha enarbolado el crítico inglés para defender su tesis es una escueta nota, aparecida en la página correspondiente al martes 11 de febrero de 1888 del libro de cuentas, del desaparecido periódico londinense Express, en la que se consigna:

     Fueron pagadas 17 guineas a nom[bre] de Mr. Joe Bell, autor del poema "Murder" que apareció
     en la edición del 8-2 firmado por William Bliot, seud[ónimo]

    Hogarth afirma que el director de Express, Sir Gilbert Cuff, era íntimo amigo de Doyle y que, probablemente, fuera éste quien le remitiera el poemita de su antiguo maestro.
   La traducción (en versos libres) de "Murder" ha sido hecha por Samuel Espada, quien ha preferido titularlo: "El último caso del inspector".

EL ÚLTIMO CASO DEL INSPECTOR

El lugar del crimen
no es aún el lugar del crimen:
es sólo un cuarto en penumbras
donde dos sombras desnudas se besan.

El asesino
no es aún el asesino:
es sólo un hombre cansado
que va llegando a su casa un día antes de lo previsto,
después de un largo viaje.

La víctima
no es aún la víctima:
es sólo una mujer ardiendo
en otros brazos.

El testigo de excepción
no es aún el testigo de excepción:
es sólo un inspector osado
que goza de la mujer del prójimo
sobre el lecho del prójimo.

El arma del crimen
no es aún el arma del crimen:
        es sólo una lámpara de bronce apagada,
        tranquila, inocente
        sobre una mesa de caoba.

Luis Rogelio Nogueras en El último caso del inspector (1983), incluido en Poesía Cubana. Antología esencial (Visor Libros, Madrid, 2011, ed. de Víctor Rodríguez Núñez).

Finlandia

E
Edith Södergran (Finlandia, 1892-1923)
Dios

domingo, 19 de abril de 2015

Poema del día: "Inscripción de la Sala de las dos hermanas de la Alhambra de Granada", de Abu Abd Alláh ibn Zamrák (España, Al-Andalus, 1333-ca 1392)

Jardín yo soy que la belleza adorna:
Sabrás mi ser si mi hermosura miras.
Por Muhammad, mi rey, a par me pongo
de lo más noble que será o ha sido.
Obra sublime, la Fortuna quiere
que a todo monumento sobrepase.
¡Cuánto recreo aquí para los ojos!
Sus anhelos el noble aquí renueva.
Las Pléyades le sirven de amuleto;
la brisa le defiende con su magia.
Sin par luce una cúpula brillante,
de hermosuras patentes y escondidas.
Rendido le da Géminis la mano;
viene con ella a conversar la luna.
Incrustarse los astros allí quieren,
sin más girar en la celeste rueda,
y en ambos patios aguardar sumisos,
y servirle a porfía como esclavas:
No es maravilla que los astros yerren
y el señalado límite traspasen,
para servir a mi señor dispuestos,
que quien sirve al glorioso gloria alcanza.
El pórtico es tan bello, que el palacio
con la celeste bóveda compite.
Con tan bello tisú lo aderezaste,
que olvido pones del telar del Yemen.
¡Cuántos arcos se elevan en su cima,
sobre columnas por la luz ornadas,
como esferas celestes que voltean
sobre el pilar luciente de la aurora!
Las columnas en todo son tan bellas,
que en lenguas corredora anda su fama:
lanza el mármol su clara luz, que invade
la negra esquina que tiznó la sombra;
irisan sus reflejos, y dirías
son, a pesar de su tamaño, perlas.
Jamás vimos alcázar más excelso,
de contornos más claros y espaciosos.
Jamás vimos jardín más floreciente,
de cosecha más dulce y más aroma.
Por permisión del juez de la hermosura
paga, doble, el impuesto en dos monedas,
pues si, al alba, del céfiro en las manos
deja dracmas de luz, que bastarían,
tira luego en lo espeso, entre los troncos,
doblas de oro de sol, que lo engalanan.
(Le enlaza el parentesco a la victoria:
Sólo al del Rey este linaje cede).

Abu Abd Alláh ibn Zamrák, incluido en Poesía de Al-Andalus (Asociación Andaluza de Profesores de Español Elio Antonio de Nebrija, Sevilla, 1999, varios trad.).

viernes, 17 de abril de 2015

Poema del día: "Una muchacha pobre", de Qin Taoyu (China, siglo IX)

Hija de familia humilde,
no viste nunca seda,
ni conoce perfume.
Al pensar en el mañana,
siente gran melancolía:
Los hombres sólo quieren la apariencia.
¿Quién amará a una chica laboriosa?
Muchas la superan en maquillaje
y en adornos de moda,
aunque nadie la iguala
por sus manos preciosas.
¡Qué triste oficio el suyo!
Bordar bonitos trajes de novia
años y años, para otras.
¡Solamente para otras!

Qin Taoyu,  incluido en Poesía clásica china (Ediciones Cátedra, Madrid, 2002, ed. y trad. de  Guojian Chen).

jueves, 16 de abril de 2015

Poema del día: "Memorial", de Rigoberto Paredes (Honduras, 1948)

uno
vuelve
al lugar donde dejó su vida
cuando todo tenía la misma edad del alba
deja caer sus pasos
sobre pasos que ya no nos resisten
mira el reloj del pueblo
y están las mismas horas que urgieron nuestra infancia
alguien nos besa dulce una mejilla
y en la otra sentimos los golpes del olvido
uno vuelve
y no hay madre que diga te esperábamos siempre
ni padre que nos cobre a regaños la ausencia
en manso oleaje el tiempo nos devuelve al origen
esta-aquella la casa
la criatura llorando por bocado
y el patio con abuelos esperando la muerte a todas horas
uno vuelve y no hay perro que alegre su cola por nosotros
no hay quien diga siquiera es duro este lugar por qué volviste
sólo antiguas preguntas y lo mismo terrible
la iglesia y sus mendigos
el espanto y sus jueces
el silencio y su estirpe faltándole el respeto a las estatuas
(el mundo apenas nuestro qué jodida)

la rabia no es igual crece sin tregua
está fiera-en-acecho
y por dentro nos dice no es posible el perdón a estas alturas

Rigoberto Paredes en Las cosas por su nombre (1978), incluido en Poesía centroamericana y puertorriqueña. Antología esencial (Visor Libros, Madrid, 2013, ed. de Selena Millares).

Honduras

R
Rigoberto Paredes (Honduras, 1948)
Memorial

miércoles, 15 de abril de 2015

Poema del día: "Canto del cisne", de Jacobo Fijman (Argentina, 1898-1970)

Demencia:
el camino más alto y más desierto.

Oficios de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.

Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.

Se erizan los cabellos del espanto.

La mucha luz alaba su inocencia.

El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.

Cuerdas de los silencios más eternos.

Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.

¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?

Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.

¡Piedad!

Jacobo Fijman, incluido en Poesía argentina desde Lugones hasta nuestros días (Editorial Guadalupe, Buenos Aires, 1984, ed. de Héctor Roque Pitt).

Otros poemas de Jacobo Fijman
Mañana de sol