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domingo, 21 de diciembre de 2014

Poema del día: "Martin Heidegger predice el Gran Reich", de Krzysztof Koehler (Polonia, 1963)

Entre las tenazas de dos Potencias en Ruda Slaska.
Cuando la niebla penetra en la suciedad silesiana
Aquí y ahora: Martin Heidegger urde meditaciones
Sobre la misión de la nación alemana.

La niebla penetra en la suciedad, así se protegen para
Llevar su vida al lado de Freulich Frau
Al fondo, y aquí los ahogan y llega la muerte.

Palabras leídas Conocimiento asumido
En un chaleco abrochado Reflexiones clavadas sobre
La política y la moralidad Sobre el orden mundial,
Sobre la historia Al afeitarse, cuando por la mañana se mira en el espejo.

Antes de la conferencia en Ruda Slaska.

Declaraciones oídas Hasta la desesperación
Porque morirán niños, pero por los canalones
Fluirá el agua y borrará la sangre.
Los charcos indicarán que ha llovido.
La comprensión de las consecuencias cambiará el sentido.
Hoy todavía no ha pasado nada. Hoy lo sé.

Quedándose ciego, viendo, atento, hablando
Trajeado salpica de saliva a la primera fila,
¡Qué sabe un ilusionista! Pues si conozco el destino de los alemanes, si entiendo
A los polacos, si veo cómo el alma se opone a dos demonios, sabré
Entender lo que no es visible. Percibir lo que es significativo.
No obstante, cierro, soy un llavero, tengo la cerradura y la llave.
Cierro el puño con fuerza porque otro es el significado de mi vida,
Y otro el curso de los acontecimientos, no como aquí, no yo, soy
El llavero, tengo la cerradura, tengo la llave.

Lo que ocurre tiende la mano a este permanecer aquí.
¿Sabe uno algo sobre el otro? Por eso me necesita.
Sin mí desaparecerá, se hundirá. Yo soy el sentido.
Mientras corro bajo los destellos de las bombas, me percibirán y entenderán la muerte
Y el temor. Así entrarán en el curso de la existencia.

Krzysztof Koehler, incluido en Poesía a contragolpe. Antología de poesía polaca contemporánea  (Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012, selec. y trad. de Abel MurciaGerardo Beltrán y Xavier Farré).

viernes, 19 de diciembre de 2014

Poema del día: "El cementerio de la Isla de San Miguel. Canto primero. La laguna muerta", de Pilar de Valderrama (España, 1889-1979)

Sosegado el ambiente.
Verdosa el agua, enturbiada y quieta;
quieta ante el infinito
del gran arcano de las vidas muertas.
Silencio en derredor...
En el mar verde, en las vecinas sierras;
fuera todo es silencio,
dentro el murmullo de las almas nuestras.
Escuchamos su voz indescriptible
que suena lejos y que se oye cerca.

Al irse el sol, apareció en lo alto
la luna, que platea
sobre la isla donde el camposanto
como surgiendo de la mar, se eleva;
sobre el abismo oscuro de las aguas,
sobre la forma austera
de los cipreses, que la miran fijos
con su mirada de infinita pena...

Caminamos despacio, el gondolero
taciturno a su vez, pausado, rema.
Le oímos murmurar unas palabras
que la visión nos traen de la «gran guerra»
y por nosotros pasa
un estremecimiento de tragedia.

...................................................................
En el hondo silencio
los labios callan y las almas rezan...

Pilar de Valderrama en Huerto Cerrado (1925), incluido en Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27 (Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2010, ed. de Pepa Merlo).

Otros poemas de Pilar de Valderrama
Huerto cerrado

jueves, 18 de diciembre de 2014

Poema del día: "Apología en detalle", de Antón Arrufat (Cuba, 1935)

Por miedo
el hombre construyó una casa
se echó al mar
derrotó al tirano
que se paseaba insolente
por miedo
a ser envenenado en su alcoba
Por miedo
nos vestimos de un modo
heredamos los gestos
la voz de los muertos
frecuentamos el dogma
de rodillas
decimos "hasta pronto"
"hasta luego"
para enredar la muerte
en la palabra
inventamos la eternidad
para encontrarnos
después de tantas despedidas
Por miedo
no aceptamos el cuerpo
los sentidos
el amor de la hermana
la libertad
los trenes que parten
Por miedo
alguien sale en busca
del delator
y lo ultima en la sombra
Por miedo
hacemos de los otros
nuestra imagen
héroes o traidores
Por miedo
alguien busca
su muerte
la propicia
la halaga
quiere una paz medrosa
Por miedo
nos amamos con furia
provocamos la ira
del enemigo
fuimos airados
arbitrarios y tristes
Por miedo
levantamos una ciudad
matamos al tigre
en la selva profunda
al tigre del sueño
al de la pesadilla
al hombre vestido
de fiera
a las viejas fieras
del circo
Por miedo
aprendimos
a vivir
en la cuerda floja
el miedo
luego
lo convirtió en arte
Por miedo

Antón Arrufat en La huella en la arena (1986), incluido en Poesía Cubana. Antología esencial (Visor Libros, Madrid, 2011, ed. de Víctor Rodríguez Núñez).

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Poema del día: "Santuario", de Angelina Muñiz-Huberman (México, 1936)

Como pepitas de oro encerradas en cristal
antiguo relicario sin principio ni fin

he aquí que las vías se elevan al centro
escala de Jacob arrojada al desgaire

cada uno encontraría su estela
cada uno labraría su bordón

del ancho gran morral del cielo instituido
caerían los trozos de nube devanada

seguir el camino era sólo cuestión de forma
decir adiós y nunca más volver la cabeza

ni las llagas en los pies ni las cicatrices del alma
podrán detener el lento paso de los viandantes

agua fresca que brota del manantial
milenaria sombra sobre rugoso tronco

en lo alto del monte reside el silencio del aire,
aire callado entre siete columnas elevado

al fondo el altar, desnudo altar de brazos siete:
el aire se cuela y agita labios de rezos impensados

impronunciable palabra sin eco en el santuario.

Angelina Muñiz-Huberman, incluido en Las palabras de Miriam (Ediciones Torremozas, Madrid, 1999, ed. de Marjorie Agosin).

martes, 16 de diciembre de 2014

Poema del día: "Una historia con frío y calor", de Ida Börjel (Suecia, 1975)

Juha viene a visitarme. Es el día después y estamos fuera, en el fresco y brutal aire frío de Finlandia que siempre evita que el cuerpo de desmembre. Los finlandeses no se doblegan ante nada. Los finlandeses son seres imponentes de pelo blanco y buen corazón, con buen sentido del humor para arreglárselas con el clima. Juha bebe un poco de la botella para reforzarse la sangre. Él lo necesita para mantenerse caliente y de pie. Conducimos a través de la verde infinitud del bosque finés. Buen lugar para esconderse para recoger bayas y para construir. Construimos una sauna finesa y tal vez hayamos bebido algo fuerte. Digo los nombres de los que siguen de pie. Ningún holandés podría seguir erecto. Ningún británico podría seguir en pie en el delta finés con la clase de sangre que llevan dentro. Mirad a los españoles cómo se tambalean, los deslizamientos de los daneses, los griegos de aquí para allá. Yo soy la mujer finesa y estoy erguida con placer, al lado de la sauna finesa. Aino pasa por aquí. Ella se expresa bien en forma enigmática, y con la mirada de lado. Sí, nosotras conocemos los contrastes, sabemos de lo frío y de lo ardiente. Los contrastes impulsan nuestra sangre por la arteria de la vida y nos mantienen vivos. Una vez fui a Portugal de vacaciones. Allá no había contrastes que valieran la pena. Recuerdo a Portugal como un sitio donde llovía aunque el sol alumbrara. En Finlandia el tiempo no duda nunca. Nosotros somos los sobrevivientes finlandeses. ¿Quién más tiene algo que decir sobre la supervivencia? La naturaleza finesa es de hielo y nieve y está cubierta de altos abetos fineses para hoy y para siempre. Y en algún lugar entre los árboles está la sauna finlandesa, junto a un lago. Yo entro para sentarme, quizás beber y sentir cómo la sangre se estremece de vida dentro de mi cuerpo.

Ida Börjel en Sonda (2004), incluido en Mujeres en el Norte. Trece poetas suecas (Devenir, Madrid, 2011, selec. y trad. de René Vázquez Díaz).

lunes, 15 de diciembre de 2014

Poema del día: "El dios abandona a Antonio", por Constantino Cavafis (Grecia, 1863-1933)

Cuando de pronto a media noche oigas
pasar una invisible compañía
con admirables músicas y voces -
no lamentes tu suerte, tus obras
fracasadas, las ilusiones
de una vida que llorarías en vano.
Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente,
saluda, saluda a Alejandría que se aleja.
Y sobre todo no te engañes, nunca digas
que es un sueño, que tus oídos te confunden;
a tan vana esperanza no desciendas.
Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente,
como quien digno ha sido de tal ciudad,
acércate a la ventana con firmeza,
escucha con emoción, mas nunca
con lamentos y quejas de cobarde,
goza por vez final los sones,
la música exquisita de esa tropa divina,
y despide, despide a Alejandría que así pierdes.
                                                                 (1911)

Constantino Cavafis, incluido en Poesías completas (Ediciones Hiperión, Madrid, 1991, ed. y trad. de José María Álvarez).

Otros poemas de Constantino Cavafis
Esperando a los bárbaros