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lunes, 24 de noviembre de 2014

Poema del día: "Coloquio sentimental", de Paul Verlaine (Francia, 1844-1896)

Por el viejo parque, solitario y frío,
Dos formas pasaron hace un rato.

Muertos los ojos, y sin fuerza los labios,
Apenas si se oyen sus palabras.

En el viejo parque, solitario y frío,
Dos espectros evocaron el pasado.

—¿Recuerdas nuestro arrobamiento?
 —¿Por qué tengo que recordarlo?

—¿Te sigues emocionando sólo con mi nombre?
¿Ves siempre mi alma en ensueños? —No.

—¡Ay, el pasado maravilloso de dicha indecible
Cuando nuestras bocas se unían! —Es posible.

—¡Cuan azul aquel cielo y cuan honda aquella esperanza!
—La esperanza se fue vencida hacia el cielo oscuro.

Así iban platicando por campos de avena,
Y sólo la noche oyó sus susurros.

Paul Verlaine en Poemas saturnianos (1886), incluido en Poesía (Visor Libros, Madrid, 1984, ed. y trad. de Jacinto Luis Guereña).

Otros poemas de Paul Verlaine
Arte poéticaCansancioMi sueño familiar

domingo, 23 de noviembre de 2014

Poema del día: "Bacantes I", de Elsa Cross (México, 1946)

En la fuente nos hemos sumergido.
A su corriente dejamos nuestros cuerpos
como bancos errantes,
tierra que se desprende
llevándose la orilla de espadañas.
Fluimos por sus transparencias
y en el fondo de ese lecho
nuestras piernas rozaban un musgo suave.
Plantas se enredaban a los pies.
Sentíamos el paso de esos peces
que a un descuido, decían,
se pegaban entre los muslos de las mujeres.
Y todo el tiempo una frase en los oídos
pulsando al límite sus cadencias más altas.
Río abajo veíamos las ramas contra el cielo.
El sol dibujaba en nuestros cuerpos
la sombra de las hojas.
La brisa traía tu olor.
Pasamos bajo un sauce
y sus ramas detenían de los cabellos
todo ese impulso río abajo.

Elsa Cross en Bacantes/Bacchae (1982), incluido en Tigre la sed. Antología de poesía mexicana contemporánea 1950-2005   (Ediciones Hiperión, Madrid, 2006, selecc. de Víctor Manuel Mendola,    Miguel Ángel Zapata y Miguel Gomes).

viernes, 21 de noviembre de 2014

Poema del día: "Me tiro al río...", anónimo (Afganistán, siglo XX)

Me tiro al río, la corriente no se me lleva.
El «pequeño horrible» tiene suerte, soy rechazada y devuelta a la orilla.

Anónimo, incluido en El suicidio y el canto. Poesía popular de las mujeres pastún de Afganistán  (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Madrid, 2002, ed. de Sayd Bahodín Majruh, versión de Clara Janés).

jueves, 20 de noviembre de 2014

Poema del día: "Eurídice en Roma", de Sophia de Mello Breyner Andresen (Portugal, 1919-2004)

Entre el clamor y las voces oigo atenta
El sonido de la flauta en la delicada penumbra
Y a lo lejos bajo la copa de los pinos
Con pies tan leves que ni doblan las hierbas
Intensa absorta — sin volverse hacia atrás
Y ya distanciada — yo le dije camina

Sophia de Mello Breyner Andresen, incluido en Portugal: La mirada cercana. Antología poética  (Ediciones Hiperión, Madrid, 2001, trad. de Carlos Clementson).

Otros poemas de Sophia de Mello Breyner Andresen
Canto

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Poema del día: "Pánica", de Gabriel Celaya (España, 1911-1991)

Podemos transgredir todos los reinos,
besarnos en secreto
mintiendo un sentimiento.
Podemos decirnos sin saber quiénes somos
movidos por deseos impensables.
Podemos como Jove besar a los muchachos
llenos de deseo;
podemos copular con animales
también bellos;
podemos transgredir cuanto limita
nuestro incierto deseo;
podemos jugar, sin distinguirlos,
con el agua y el fuego;
podemos con vosotras, incitantes
muchachas, ir volando hacia lo incierto.
Si algo aprendí de Orfeo
es que debo transgredir todos los reinos.

Gabriel Celaya en Cantos y mitos (1984), incluido en Poetas órficos (Huerga y Fierro Editores, Madrid, 2004, ed. de Francisco Ruiz Soriano).

Otros poemas de Gabriel Celaya
España en marchaLa poesía es un arma cargada de futuro, La unidad del mundo

martes, 18 de noviembre de 2014

Poema del día: "Corazón en otoño", de Bai Juyi (China, 772-846)

Pocos visitantes atraviesan esta puerta.
Frente a las gradas crecen
            numerosos pinos y bambúes,
la pared oriental resguarda
            del aire del otoño.
Por el patio occidental
            sopla la brisa fresca.
Aunque tengo un arpa
            no tengo ganas de tañerla.
Tengo libros, pero
            me falta tiempo para leer.
Todo el santo día, en esta región
            de una pulgada cuadrada,
sólo existe la tranquilidad
            y la ausencia de pasión.
¿Para qué habría de agrandar
            mi casa?
No tiene sentido hablar mucho.
Una habitación mediana
            es suficiente para el cuerpo;
dos tazones de arroz
            bastan para el estómago.
Además de esto, sin ninguna habilidad
            para el manejo de los negocios,
haraganeo y recibo
            el salario que me da el Emperador.
Jamás he plantado una sola morera,
ni abrí un solo surco para el arroz.
No obstante, me alimento bien
            todos los días
y ando bien ataviado
            durante el año.
Con semejante conciencia
            y conociendo mi retraimiento,
¿Por qué habría de estar descontento?

Bai Juyi,  incluido en Poetas chinos de la dinastía Tang (618-907) (Visor Libros, Madrid, 2000, selec. y trad. de C. G. Moral).

Otros poemas de Bai Juyi
A Li ChienBalada de la tañedora del laúdCanto solitario en la montañaContemplando la sierra Song y el río LuoCorazón en otoñoMi amor