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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Poema del día: "Medallas de plata", de Mick Imlah (Gran Bretaña, 1956-2009)

Aquí en la última vuelta del maratón un cruel
muro invisible o alambrada o foso
ha detenido al campeón de Bavaria, que yace
inconsciente, a cincuenta yardas del champán...

—A la medida de su novia, quien a los dieciséis
ganó el salto alto femenil en los juegos de Munich
(donde masacraron a doce atletas israelíes)
como lo hizo aquí— ¿qué nos dice ella de su caída?

Detengan la repetición, algo anda mal; ella se atraganta;
cubre el monitor con su chándal; gime
y al fin dice: "Es que... (al fondo sobre la barra
alguien curva su espalda), es que está muerto"

(y en ese espasmo vemos un campo lleno de él,
de veras masacrado: habitantes de la villa olímpica,
tratando de atrapar con cucharas los huevos que se riegan)
"...como en su última carrera en Helsinki".

Y nos sentimos aliviados de que haya medallas de plata,
que haya resurrecciones fáciles, y regresos
de las resacas más negras; felices de compartir
la mentira de que lo que cuenta es hacer tu mejor esfuerzo;

de saber que los débiles, perdidos, olvidados,
y hasta el más insignificante de los germanos muertos,
pueden tropezarse con los instrumentos de la gloria
y ganar su minuto sin cortes en la cinta magnética;

de saber que pronto iremos rumbo a casa, manejando
al atardecer, por habituales caminos de castaños,
a unirnos a los muchos en los que confiamos
que no se darán por aludidos —es sólo otro día fallido;

de que la joven y alta alemana usó la licencia
de decir "está muerto" en el más suave
sentido atlético, para decir que a su amigo
(no un inmortal de pista y campo) se le acabó el gas.

Mick Imlah en Birtbmarks (1994), incluido en La generación del cordero. Antología de la poesía actual en las Islas Británicas (Trilce Ediciones, México, 2000, selec. y trad. de Carlos López Beltrán y Pedro Serrano).

martes, 16 de septiembre de 2014

Poema del día: "Ciencia astral", de Hans Magnus Enzensberger (Alemania, 1929)

Su mundo, casi de nada y nada,
de fantasmales supercuerdas
en el espacio decadimensional,
extrañeza, color, espín y encanto,

pero cuando tiene dolor de muelas,
el cosmólogo,
cuando se disipa en polvo de nieve
en St. Moritz,
come ensalada de patatas
o se acuesta con una señora
que no cree en bosones,
cuando muere

se evaporan los cuentos matemáticos,
las ecuaciones se derriten
y él vuelve de su más allá
a este mundo
de dolor, nieve, placer,
ensalada de patatas y muerte.

Hans Magnus Enzensberger, incluido en Explorando el mundo. Poesía de la ciencia (Gadir Editorial, Madrid, 2006, edic. de Miguel García-Posada).

lunes, 15 de septiembre de 2014

Poema del día: "Amigo del amigo", de Yunus Emre (Turquía, 1240-1321)

Si yo fui amigo del amigo,
Nadie ha sido amigo mío.
Los que no creen, me miran y se ríen,
Hasta me niegan el saludo...

¡Aunque yo sea amigo del amigo,
Aunque yo muera antes de morir,
Aunque de mi alma en sacrificio!
El mundo no será para mí...

Yo soy un pobre enamorado,
Llagas soy de la cabeza a los pies.
Yo estoy loco de atar.
Hasta mi mente me abandona...

Nadie sabe de mi estado.
Arde mi alma en Amor.
Si no distingo mi senda,
¿Quién me dice donde estoy...?

Todos piensan que estoy loco
Porque me creo un ruiseñor.
Yo soy el Siervo de Mevláná.
Nadie se fija nunca en mí...

Soy ruiseñor y voy cantando
En el jardín de la amistad.
Rosas compro y rosas vendo,
Nadie me quiere por jardinero.

Pobre Yunus, qué triste estás
Por marcharte de este mundo.
Vete riendo hacia el Amigo,
Ningún amigo llora por ti...

Yunus Emre, incluido en Antología poética (Publicaciones del Instituto de Estudios Orientales y Africanos, Madrid, 1974, edic. y trad. de Süleyman Salom).

Otros poemas de Yunus Emre
Noria de penas

domingo, 14 de septiembre de 2014

Poema del día: "Para Chi'ng Lin", de Wu Zao (China, 1799-1862)

En tu cuerpo repican los abalorios
de tu cinturón de jade y coral
como si una compañía viniese
del verde paraíso celestial.
Una sola sonrisa tuya
y enmudezco, olvido las palabras.
Mientras recogías llores y te inclinabas
sobre los bambúes tu traje se hizo
mas verde que el valle abandonado.
Te imagino jovencita y sola,
alimentando secretos pensamientos.
Tú brillas más que una lámpara
en un abismo de sombras.
Mientras libamos vino caliente
y recitamos, una a otra, poemas
cantas El que recuerda el sur del río
cuyos versos rompen mi corazón.
Luego nos pintamos hermosas cejas.
Quiero que seas mía.
Tu cuerpo de jade
y tu corazón son primavera.
Enorme bruma cubre los Cinco Lagos.
Amada mía, deja que compre un bote
y te lleve lejos de este día y esta noche.

Wu Zao, incluido en Arquitrave (nº 51, enero de 2012, Colombia).

viernes, 12 de septiembre de 2014

Poema del día: "Querida, ven a mi lado...", de Serguei Esenin (Rusia, 1895-1925)

Querida, ven a mi lado;
mirémonos a los ojos.
Bajo tu mirada dulce,
quisiera oír tus latidos.
Este oro del otoño,
hoy, un mechón blanquecino,
le cayó como un milagro
a este golfillo impaciente.
Dejé mi pueblo hace tiempo,
con sus bosques y praderas,
en la triste gloria urbana,
quisiera vivir perdido.
Y que el corazón a solas,
evoque el jardín de estío,
donde entre cantos de ranas,
yo, me iba haciendo poeta.
Allí, también es otoño...
Sus ramas tienden los tilos
y entran por las ventanas
en busca de los ausentes.
Hace tiempo que se fueron...
La luna en el camposanto
dice, enfocando las cruces,
que pronto iremos a verlos.
Y ya pasada la alarma,
llegaremos a otras frondas...
Todas las undosas rutas,
alegran siempre a los vivos.
Querida, ven a mi lado,
mirémonos a los ojos.
Bajo tu mirada dulce,
quisiera oír tus latidos.

Serguei Esenin, incluido en Antología poetas soviéticos (Editorial AHR, Barcelona, 1968).

Otros poemas de Serguei Esenin
Al perro de KachalovConfesión de un golfoEl otoñoLa canción de la perraPiso la primera nieve, No me engañaré a mí mismo...¡Shagané, mi dulce Shagané!...Un hastío de interminables llanuras...Ya nos vamos marchando poco a poco...

jueves, 11 de septiembre de 2014

Poema del día: "Cancionero XXXV", de Francesco Petrarca (Italia, 1304-1374)

Voy midiendo —abstraído, el paso tardo—,
los campos más desiertos, lentamente;
por si he de huir, mi vista es diligente:
que ante una huella humana me acobardo.

No sé hallar más defensa ni resguardo
del claro darse cuenta de la gente,
porque en el comportarme tristemente
desde fuera se ve que por dentro ardo:

tanto, que creo ya que monte y río,
ribera y selva saben el talante
de mi vida, pues no hay otro testigo.

Mas camino tan áspero y bravío
no hallo en que Amor no sea mi acompañante:
yo con él razonando, y él conmigo.

Francesco Petrarca, incluido en Antología esencial de la poesía italiana (Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1999, selecc. de Antonio Colinas, varios trad.).

Otros poemas de Franceso Petrarca
Cancionero (IXIX)