sábado, 29 de agosto de 2015

Poema del día: "Los búhos", de Charles Baudelaire (Francia, 1821-1867)

Sobre los árboles que les cobijan
Los búhos en fila permanecen,
Igual que dioses extranjeros,
Con la pupila roja, meditando.

Inmóviles continuarán
Hasta la hora melancólica
En que, empujando al sol poniente,
Se extenderán las tinieblas.

Su actitud enseña al sabio
Que ha de saber desconfiar
Del tumulto y el movimiento;

Ebrio de una pasajera sombra,
El hombre merece el castigo
De no haber conservado la paz.

Otros poemas de Charles Baudelaire
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viernes, 28 de agosto de 2015

Poema del día: "Y yo me dije", de Pedro Xavier Solís Cuadra (Nicaragua, 1963)

Y yo me dije: “Haré a Dios conforme a mi semejanza”.
Y me puse en el centro para hacerlo a mi manera.
Pero yo era un gran vacío;
mi vida flotaba sobre la haz del abismo.
Y vi que yo era noche y que era noche para otros.
Y dije yo: “Haya luz”. Pero no se apartó la oscuridad.
Ni amaneció el día primero. Y sin pertrechos
–en medio de la nada– vi que mi caducidad era eterna.

Pedro Xavier Solís Cuadra, incluido en Arquitrave (nº 55, abril-junio de 2014, Colombia).

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jueves, 27 de agosto de 2015

Poema del día: "Ícaro aquí cayó: esta ola lo sabe...", de Jacopo Sannazaro (Italia, 1455-1530)

Ícaro aquí cayó: esta ola lo sabe,
que recibió en su seno aquel plumaje audaz;
aquí acabó su curso, tuvo su gran caída,
a la que envidiarán todos cuantos le sigan.

¡Oh tormentoso y bien agradable afán,
ya que muriendo obtuvo una gloria eterna!
¡Feliz que con su muerte conoció tal destino
y que un precio tan bello recompensó su daño!

¡Bien puede de su ruina hallarse satisfecho,
él que volando al cielo, a modo de paloma,
por haber sido osado perdió el alma y la vida;

y hoy entero resuena a la par de su nombre
el espacio de un mar, y todo un elemento!
¿Quién tuvo en este mundo jamás tan vasta tumba?

Jacopo Sannazaro, incluido en Antología esencial de la poesía italiana (Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1999, selecc. y trad. de Antonio Colinas).

miércoles, 26 de agosto de 2015

Poema del día: "Canción marina", de Bettina Brentano (Alemania, 1785-1859)

Relucía la luna, luminosa,
y las estrellas fulguraban, puras,
dormitaban las olas hondamente,
y el mar estaba por completo en calma.

Una barquilla estaba fondeada,
apareció un barquero:
¡ay, si de un golpe todo mi penar
se hubiera hundido aquí, profundamente!

Mi barquilla está anclada,
no tengo carga en ella;
la cargo con mis penas,
la abandono a su suerte.

Cuando había arrancado
las penas con violencia,
desgarrado quedó su corazón
y su vida muy fría.

Ya navegan las penas,
libres, en alta mar,
y a cantar ya comienzan
su triste melodía.

«Encalladas estábamos
en el pecho de un hombre,
combatiendo, valientes,
con su ansia de vivir.

Ahora hemos de vagar a la deriva
en la barquilla, acá y allá:
nos hundirán tormentas
y monstruos en el mar.»

Despertaron las olas
con tan triste canción;
devoraron el bote
con su carga de penas.

Bettina Brentano, incluido en Antología de románticas alemanas (Ediciones Cátedra, Madrid, 1995, ed. y trad. de Federico Bermúdez-Cañete y Esther Trancón y Widemann).

martes, 25 de agosto de 2015

Poema del día: "Una sombra tristísima, indefinible y vaga...", de Rosalía de Castro (España, 1837-1885)

        Una sombra tristísima, indefinible y vaga
Como lo incierto, siempre ante mis ojos va
Tras de otra vaga sombra que sin cesar la huye,
Corriendo sin cesar.
        Ignoro su destino...; mas no sé por qué temo
Al ver su ansia mortal,
Que ni han de parar nunca, ni encontraré jamás.

Rosalía de Castro, incluido en Antología de poetas románticas (Sial Ediciones, Madrid, 2008, edición de Diego Martínez Torrón).

Otros poemas de Rosalía de Castro
¡Oh, no quiero ceñirme a las reglas del arte!...

lunes, 24 de agosto de 2015

Poema del día: "¡Ola, lava mi pena!", de Adele Schopenhauer (Alemania, 1797-1849)

¡Que Dios me guarde al navegante!
La ola está sedienta de él,
el caballo de espuma se le sube a la barca...
para que juegue el oleaje.

«¡Ola, lava mi pena!»
¡Alumbra, rayo, el borde de las rocas!
Las hojas sueltas son arrastradas a tierra,
y las olas golpean la mano del que nada:
¡y las olas arrastran al chico, en remolinos!

«¡Ola, lava mi pena!»
¡El pescador agarra el pelo del muchacho!
Cuando, con gran esfuerzo, logró alcanzar la orilla,
¡ay, salvó para el féretro
el cadáver del hijo!

«¡Ola, lava mi pena!»
¡Cual una gaviota, el alma vuela lejos,
y avisa a pescadores, en el puerto agrupados!
¡El lugar de infortunio, al oro matutino
brilla cubierto de corales!

«¡Ola, lava mi pena!»

Adele Schopenhauer, incluido en Antología de románticas alemanas (Ediciones Cátedra, Madrid, 1995, ed. y trad. de Federico Bermúdez-Cañete y Esther Trancón y Widemann).

domingo, 23 de agosto de 2015

Poema del día: "Cada vez que muere alguien...", de Ahmad al-Shahawi (Egipto, 1960)

Cada vez que muere alguien
balbucea el sepulturero una alabanza.
El vendedor de telas a Dios da gracias
por el corpulento cadáver.
El recitador del Corán sonríe
porque habrá funeral,
pero es más feliz
si en una noche recita en dos velorios.
Los usureros lloran
y se desesperan
por cobrar el préstamo perdido.
Sólo el muerto
vuela llevado sobre hombros,
y pasa la noche solo
y, sólo, piensa en el albañil
que levantó la tumba deprisa y corriendo.

Ahmad al-Shahawi, incluido en Arquitrave (nº 56, agosto-octubre de 2014, Colombia).