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domingo, 9 de agosto de 2026

Poema del día: "¡Tú tienes niños, Madrid!", de Mirta Aguirre (Cuba, 1912-1980)

Tú tienes niños, Madrid.
¡Quién, como tú, no los tenga!
Niños, para los aviones
de Franco, débiles presas.
Tú tienes niños, Madrid.
¡Niños dentro de esta hoguera
que te ha encendido el fachismo!
Niños sin brazos, sin piernas,
niños ciegos, mutilados,
lentos ríos de carnes nuevas
que el porvenir te naufragan
en su olor de cosa muerta.
                 «¡Tú tienes niños, Madrid!...»
—y todas las madres tiemblan
y la angustia eleva a ti
miles de manos abiertas...—
«¡Tú tienes niños, Madrid!...»
—y el viento, herido, se quiebra
en un gran golpe de espanto
que cuaja el ansia en las venas...—
«¡Tú tienes niños, Madrid!...»
¡Niños que la muerte acecha!
y hay un gran grito, un gran grito
que va a ti desde estas tierras,
que atraviesa las montañas
y los muros atraviesa:
«¡Madrid, queremos que a ellos
nuestros pueblos los protejan!
Los niños son tu esperanza.
¡Son tu esperanza y la nuestra!
¡Madrid, tus niños!... ¡Aquí!
¡América los espera!»

                       La Habana, 1937

Mirta Aguirre en Ayuda. Boletín del Comité de Ayuda a los niños del pueblo español (México, n° 2, junio 1937), incluido en Romancero de mujeres poetas de la guerra de España (1936-1939) (Ediciones Espuela de plata, Sevilla, 2026, ed. de Serge Solaün).

jueves, 2 de julio de 2026

Poema del día: "El remanso", de Dulce María Loynaz (Cuba, 1902-1997)

Río cansado se acogió a la sombra
de los árboles dulces... , de los árboles
serenos que no tienen que correr...
Y allí se quedó en gracia de recodo.

Ya está el remanso. Mínimas raíces
lo fijan a la orilla de su alma:
Reflejando las luces y las sombras,
se duermen con un sueño sin distancias...

Es mediodía: Por el cielo azul
una paloma pasa...
El río está tan quieto
que el gavilán, oculto entre las ramas,
no sabe ya por un instante
dónde tender el vuelo con la garra:
Si al fino pájaro del aire
o al pájaro, más fino aún, del agua...

Dulce María Loynaz en Juegos de agua (1947), incluido en Poesía soy yo. Poetas en español del siglo XX (1886-1960) (Visor Libros, Madrid, 2016, ed. de Raquel Lanseros y Ana Merino).

jueves, 27 de febrero de 2025

Poema del día: "Las grietas de octubre", de Ana Rosa Núñez (Cuba, 1926-1999)

Se deslizaba tu voz ayer sobre el tronco
de un árbol viejo
sin que pudiera olvidar jamás
la condición primera.
Todo de repente se envolvió en el rapto de este sueño.
¡La Nación de Octubre!
Tu voz venía de la esquina,
del norte de las gargantas antiguas.
¡La Nación de Octubre!
Entonces estabas tú entre nosotros
y ya no estás...
porque la muerte exigió de repente.
Tu voz siguió a la madrugada
apoyada en los gallos y en la raíz
del indio bueno quemado en oro,
del negro bueno sin aldabas en la sangre...
Siguió la madrugada
creciendo de la sangre de la noche
con tu voz de bronce
tu voz preñada en la canción
del Congo y su manera de noche sin prisa.
Tantas madres arañadas
están bien en la justicia del dolor,
el insepulto dolor de tu palabra.
No es el plomo del sol,
ni el sol del plomo...
Nadie sabe de quién es el sol
si la sombra es ahora irreverencia.
No tenemos sitio con el último paso.
El pan se amasa y cuece en la soledad de tu palabra.
Años nos reunieron junto a la campana que te dio
nombre: ¡Nación de Octubre!
Hoy no vale tu llanto en la distancia
si atrás quedó la dignidad y el oprobio.
Un poco del camino y te haremos sombra aquí,
aquí donde estamos empeñados en devolvernos
el valor de nuestro sitio sin la parte de tu oprobio.
A ti, Ángel, a ti te es dada hoy la esperanza
en tu palabra devuelta en el asilo...
que sólo para ti repica en el azul
invicto de tus entrañas ciudadanas...
Llegas, así de repente, para gritarnos la palabra
que nos toca en el nombre
mientras otros se irán gastando
en la lección renegada!
Un reguero de hojas como sangre
anuncian esta mañana.
No es hondo aún el abismo.
No es útero aún la palabra,
Nación de Octubre, aún se ahoga tu voz
en este reguero de palabras como sangre.

Ana Rosa Núñez, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

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domingo, 9 de febrero de 2025

Poema del día: "El hombre que tose y estornuda", de Fayad Jamís (Cuba, nacido en México, 1930-1988)

A veces cuando alguien estornuda
el cielo parece llenarse de ratas
No es una pesadilla es un calor verdadero mordiéndonos la piel
una oscuridad no de lluvia sino de silencio
no de silencio sino de bestias que corretean invadiendo el aire en que vivimos
El hombre que acaba de estornudar tiene una mina abandonada en cada ojo
De la blancura de su camisa se levanta una humareda de marfil
Sus pulmones son el desván en que las ratas
hicieron su ciudad su música y su luna
Él estornuda tose y estornuda
Detrás de cada puerta los tambores resecan la atmósfera
con sus golpes intermitentes golpes de ataúd
He ahí sus largas noches de trabajo su lámpara de petróleo
el pan cubierto de ceniza y los remolinos anaranjados del amanecer
El cielo está lleno de ratas
Los árboles han desaparecido
Cuando levantamos la frente el sueño nos deja en ella una extraña cicatriz

Fayad Jamís, incluido en Poesía surrealista en español (Éditions de la Sirène, París, 2002, ed. de Ángel Pariente).

viernes, 24 de enero de 2025

Poema del día: "Ifigenia en el Caribe", de Ana Rosa Núñez (Cuba, 1926-1999)

Esa magia que se hace con la sombra ajena
y los recuerdos de otros corazones.
La certidumbre del beso y la abeja
cuando confrontan sus diferencias.
La misma voz antigua cuando cayó desplomada la ciudad.
No basta el corazón si sobran los ojos en el instante.
Poco o mucho, consumimos el eco del silencio.
Faltaban entonces lágrimas a la India vieja
repetida en los cascos de siempre,
en la mortandad de la tarde de siempre
mientras el estreno de Moloch
pensaba que era digno de ser llorado junto a ti.
Nadie supo verte el rostro amortajado y escondido de los hombres.
La luz del hechicero quemaba su nombre en el secreto.
Todo temía la luz de Enero y la sombra que se encuentra en primavera.
Llegó una vez más el canto más alto que la espuma.
La noche que nos vio arder quedó consumida entre tus canas.
La montaña más abrupta de la Isla entre los besos
pedía sepultura, entre los besos se alzaba menos alta.
El abrazo del Golfo entre tus brazos menos que la sangre derramada.
No sé a quien ofrecerle tus bellos cantos de siempre
ni la voz de tu ciudad,
ni la mano que te llevó al encuentro, corazón mío.
Nadie podrá discutirle al sol la huella que le falta.
La noche es un poco la caída del cieno.
La noche que me entrega tu cuerpo en el mío
y deja sin vuelo a las palomas que se espantan.
El mar se extiende en el sacrificio.
La medida del encuentro no volverá en el horizonte.
No volverá más, —será un viaje misterioso
despierto en el sol vivo—...

Ana Rosa Núñez, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

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lunes, 6 de enero de 2025

Poema del día: "En un barquito de papel...", de Fayad Jamís (Cuba, nacido en México, 1930-1988)

En un barquito de papel va a naufragar el cielo gris de la tarde
barquito cargado de caramelos de mutilados y bandidos
Eso ocurrirá en el estanque del Jardín de Luxemburgo
cuando un anciano se siente a leer su periódico
Lástima que los avaros los cuarteles permanezcan en la tierra
las estatuas de Grandes Generales las estatuas de Reyes
los fabricantes de ataúdes
Sobre la tierra donde las cañas y el trigo relampaguean.

Tú no vendrás a decirme vámonos ya es hora
o he ahí la espuma negra y rosada del naufragio
Nuestros huesos deben esperar
que las crisálidas los cubran
aquí en este mundo de ventanas rotas
Las corbatas fueron inventadas para ahorcar
los perros no han venido sólo para ladrar
sino para ver en las tinieblas
De cada naufragio salta una roca
para el mundo por venir

Fayad Jamís, incluido en Poesía surrealista en español (Éditions de la Sirène, París, 2002, ed. de Ángel Pariente).

viernes, 20 de diciembre de 2024

Poema del día: "Las arenas conciertan con las olas...", de Rita Geada (Cuba, 1934)

Las arenas
conciertan con las olas
una canción distinta, irrepetida,
aunque de siglos venga.
Sabemos
del mar antiguo e inmarcesible
que existe nuevo a cada instante,
que las nubes poseen sus fábulas
que la fina lluvia
no canta igual en cada oído.
Sabemos
que la Verdad es una
—aunque pueda tu verdad no ser la mía—
y que el Amor es uno
aunque muestre rostros diferentes.
Nosotros lo sabemos
aunque otros,
como simples marionetas o como payasos
sólo sepan bailar, girar vacíos
o jugar brillantemente
o turbiamente el ajedrez.
El corazón del mundo se retrasa,
mientras las manos se adelantan.

Rita Geada, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

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sábado, 16 de noviembre de 2024

Poema del día: "Cernida tu voz en su raíz...", de Rita Geada (Cuba, 1934)

Cernida tu voz en su raíz
sobrepasa el silencio de la ausencia.
Destruyendo distancias
me trae tu grito el perfume invocado.
¿Es océano, acaso,
sólo un nombre que nos une y separa?

No, es algo más :
un puente,
es tu diamante y el mío buscándose,
multiplicando facetas,
descubriendo infinitas respuestas.

Todos los recodos hemos de hurgarnos.
Todos necesarios.
Porque el océano es algo más que un nombre.
Es la playa perdida que lejos reencontramos,
heridos de horizonte.
Son los atardeceres con su presencia de agua
y es el sol en el mar despidiéndose.

Es la arena y sobre ella
nuestras voces en concierto.
Es la nostalgia.
Es el recuerdo.
Largamente la luz del recuerdo.

                                        La Habana, 1960.

Rita Geada, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

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lunes, 14 de octubre de 2024

Poema del día: "Hay mil vidas bullendo...", de Rita Geada (Cuba, 1934)

Hay mil vidas bullendo por tus venas,
mil naufragios de peces,
mil interrogantes alas que se extienden
en busca de espejos.

Hay voces insomnes que reclaman,
afilados gritos horadando murallas
y múltiples ansias sin mutilar.

Caravanas de sombras,
aislados rostros, de un salto, te circundan
y marginas el espacio
sucumbiendo ante el tiempo
-laberinto de olvidos y recuerdos-

Porque existen cadáveres
que a un golpe de tu voz,
a un solo gesto,
desatarían tormentas
o abrirían mirajes de colores...

Cientos de estatuas,
clavadas en los resquicios del tiempo,
te fulminan.
-Borrosas huellas que en ti van palideciendo-

Mas también irrumpen chispas,
chispas que trastornan
y preconizan futuras avenidas,
nuevos parajes de nocturnidades diurnas.

Resucitan o renacen
amor u odio
de un instante.

Rita Geada, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

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miércoles, 11 de septiembre de 2024

Poema del día: "Déjame un sitio", de Teresa María Rojas (Cuba, 1938)

Porque expongo mi disculpa para que hagas
su disección;
porque aún así es posible que resulte vanidosa
mi humildad;
porque conozco bien -cuántas veces mi alma
la padece- la tortura
de una herida en el ala, mientras se lleva cual paloma
un mensaje. Porque a tiempo,
advertí que toda mirada puede tener los pies salvajes
de un déspota,
hice caminar los de la mía, desnudos, hacia las chozas
y los pobres;
porque mi corazón desde temprano,
amontonó riquezas en nubes y madréporas;
porque mentí también, quizá por eso,
testifico la verdad.
Porque aspiré a la gloria de los sabios
y supliqué la vida de los mártires,
porque tengo -no hay duda ya-
un poco de la luz divina de los muertos;
porque nací mujer y evoco los privilegios
de mi sexo,
quizá por eso ahora, sepa escoger, hermano:
Déjame un sitio donde poner
mi cuerpo -buen amigo- cuando muera,
un nido, alguno así como el sombrero
que usan los campesinos de mi tierra.

Teresa María Rojas, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

Otros poemas de Teresa María Rojas


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miércoles, 31 de julio de 2024

Poema del día: "Walt", de Teresa María Rojas (Cuba, 1938)

Aquí estoy Walt, tardía, llegué con esta forma
de mujer, tan fresca
como una de las hierbas que crecen en tu tumba.
Soy de una isla, me enuncian los vientos del mar,
en mis ojos las palmas reverdecen
y por mi sangre ruedan las lágrimas blancas
del azúcar.
Tengo algo de tabaco porque hay humo
en mi voz, y embriago
- lo he notado-
los que escribo.
Aquí estoy Walt, no te pregunto, voy y me pongo
a tu lado,
sobre tus hojas, sin sed, de espíritu a espíritu
te abrazo.
Es cierto Walt: También yo hablo con Dios,
yo soy la prometida del amor.
Aquí estoy, tan grande, que ajusto
tu estatura,
y de tu libro (que es un hombre siempre joven del prado)
tuve este hijo.
El mundo aprobará que lleve tu nombre.

Teresa María Rojas, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

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jueves, 27 de junio de 2024

Poema del día: "Conjeturas", de Teresa María Rojas (Cuba, 1938)

Sabios del futuro trasplantarán
nuestras mezquinas horas,
a otras, más dóciles, más puras...
Entonces, todos los médicos
serán grandes violinistas;
no nevará en los corazones ardientes;
ya se habrá resuelto la ecuación
de los niños;
los artistas pintarán en paisajes
las regiones del alma;
Eva tendrá un manzano en su patio;
no vivirá ningún superviviente de las guerras.
Quedará la luz, como señal
de que Dios existió también
entre nosotros.

Teresa María Rojas, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

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viernes, 31 de mayo de 2024

Poema del día: "Los árboles", de Fina García Marruz (Cuba, 1923-2022)

Cabecean,
mira cómo cabecean,
los árboles.

Las lenguas de las hojas
no murmuran
de nadie.

Dicen tan sólo
sí, no, sí,
a la paz
del mediodía,

al viento airado
de cuaresma
que las despoja.

Cabecean,
como niños con sueño
-qué sueñan?-
cabecean
los árboles.

Fina García Marruz, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo MilánAndrés Sánchez RobaynaBlanca Varela y José Ángel Valente).

Otros poemas de Fina García Marruz


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miércoles, 22 de mayo de 2024

Poema del día: "Otoñal", de Pura del Prado (Cuba, 1931-1996)

Septiembre, ¡qué sé yo! ¡Cómo hay cansancio!
¡Quién fuera como tú, dulce y callado,
tan avenido, afín, con tu tristeza!
¡Quién pudiera aprender tu modo suave,
casi infantil, de andar entre hojas muertas,
y jugar como tú con lo marchito,
sin sufrir ni llorar, como si nada,
sabio, inocente, compasivo, estoico.
Septiembre; dame tu lección de calma,
tu canción delicada en la llovizna,
tu dorada paciencia con los vientos,
la sonrisa impasible de tus ramas perdidas
y tus resignaciones de mujer.

Pura del Prado, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

Otros poemas de Pura del Prado


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miércoles, 24 de abril de 2024

Poema del día: "Variaciones sobre el tiempo y el mar", de Fina García Marruz (Cuba, 1923-2022)

El mar dice: soy viejo. Antes que el tiempo fuera
ya yo golpeaba sordo, brillaba y restallaba.
Me tiendo como un león o como la espada inservible
de un guerrero después de una batalla perdida.

Sostengo las devastadas murallas, las ruinas silenciosas.
Soy lo que no habéis visto y lo que habéis olvidado.
Vuestro cuerpo me toca sin saber que atraviesa
un órgano sin memoria, más distante que un astro.

Fuera de la esperanza y la desesperanza
miré la espuma fenicia y el olor de las comidas.
Recuerdo el comercio y el cambio como una rosa salvaje
y las palabras que oí como el tesoro que se hunde.

Fina García Marruz, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo MilánAndrés Sánchez RobaynaBlanca Varela y José Ángel Valente).

Otros poemas de Fina García Marruz


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lunes, 15 de abril de 2024

Poema del día: "La consigna", de Pura del Prado (Cuba, 1931-1996)

Todos le ofrecen un camino a mi alma.
Se afanan sutilmente por marcarme señales.
Muy gentiles, me dicen: - Por aquí...
Y ella los ha seguido.
A todas partes.
A la iglesia y sus confusas variedades;
también al campo, la taberna, el baile.
Adondequiera que le mostraran una consigna
pero siempre mi alma contemplaba, nada más.
Escudriñaba más allá de los peinados y el vino,
entre el cáliz y los dedos,
entre los periódicos, y la verdad.
Haciendo donativos en los cestos de ofrenda.
Húmeda con la sangre de las revoluciones,
lloró sobre toda clase de muertos, amigos y enemigos.
Porque le dolían todos los hombres.
Anduvo el mundo, el templo, las cubiertas
y las bodegas del barco.
Se sublevó y alzó su canto como un fusil de ilusión.
Caminó por libros extraños, como el moho que tiene el olor del tiempo.
Estuvo en los repartos de caridad y en los mítines políticos.
Vendió periódicos en naciones lejanas
para comprar la leche prestada del destierro.
Se introdujo en el lecho, a gemir de alegría
y amanecer llorando.
Estuvo en los andenes de pueblos remotos
y en todos almorzó en la pobreza.
Conoció de las bodas, los partos, los hospitales,
compartió con los enfermos y los heridos,
le llevó meriendas a los locos.
Los crucifijos tintinearon en su falda
y llevó carteles comunistas a la plaza,
levantó la mano aceptando la redención en locales protestantes,
adivinó el futuro en los trazos de las manos,
hizo surgir el tiempo en las cartas de colores.
Sus ojos velaban, angustiados,
porque nada la satisfacía.
Ni el suicidio, ni la colecta, ni el diezmo, ni el crimen.
Sabía que era sólo una pobre mujer
cuya patria era la tristeza.
Los pobres son de olvido, ciudadanos
del dolor universal.
El valor es su pasaporte
su vestido es el llanto.
Veía el esqueleto de pájaros en vuelo
y pequeños ataúdes de niño,
mártires boquiabiertos en el olvido.
Países de los cuales sólo se recuerdan vagas nociones
y de cuyas banderas no queda memoria.
Se preguntaba en los sitios más insólitos,
como asomándose a una cueva oscura,
qué habrá sido de las doncellas más hermosas de Babilonia
y de los hombres que tallaron las piedras en México.
Y hasta cuando durará el Museo.
Tantos espejuelos ya sin dueño,
tanta órbita sin la mirada.
Y las estrellas relucientes en la sombra donde murmura el océano.
Le hubiera gustado pertenecer.
Pero nunca a corrales, negocios, ilusiones.
La única verdad temblaba como un equilibrista, entre la duda y la esperanza.
Recuerden que soy sólo una emigrante,
inadaptada siempre y peregrina
aunque con el amor en esperanto,
ofreciéndose con el gesto silencioso del árbol.
Vagando, a ver para qué sirven mis manos sobre la tierra.
Porque este es mi único propósito,
Colocar un vendaje, ponerle los zapatos a mis hijos,
consolar una pena, repartir medicinas,
y cada vez que encuentro a un ser humano
me deshago en sollozos y ternura.
Sin pedirle a ninguno pasaporte, filiación religiosa,
carnet de partido, superficie,
color del alma, nada sino eso
que ande en dos pies y sufra,
que use su tenedor o sus pañales,
hable la lengua en que hable, me odie o me ame,
tenga o no dignidad en su persona,
el sólo requisito es que esté vivo,
que haya vivido así, que se haya muerto,
que sepa, en fin, con todo, lo que es esto.

Pura del Prado, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

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lunes, 11 de marzo de 2024

Poema del día: "En la noche", de Mercedes García Tuduri (Cuba, 1904-1997)

En la noche, que es húmeda,
ni una hoja se mueve; grandes charcos
dejó la lluvia en la ardorosa tierra
y hasta ellos vienen a beber los astros.
Sólo el alma, en vigilia,
se inquieta ante el silencio de los campos.

Por el viejo camino
alguien cruza a caballo
y parece en fragmentos dividida
la noche; en el agua se quiebran
los luceros al golpe de los cascos
y la unidad nocturna
vacila como herida por relámpagos.

Poco a poco la noche
funde de nuevo todos sus pedazos,
mientras se extingue lentamente el ruido;
el agua chapoteada
sus espejos sosiega en cada charco
¡y trémulos y fúlgidos
van retornando los sedientos astros... !

¡Y el alma vuelve a su vigilia inquieta
como un lucero que quedó temblando!

Mercedes García Tuduri, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

Otros poemas de Mercedes García Tuduri

lunes, 12 de febrero de 2024

Poema del día: "Los juegos", de Cintio Vitier (Cuba, 1921-2009)

El corro se aprieta friolento,
rodeado por las bujías y las madres
que están gritando ya, como si la noche
gritara. No, todavía un rato más,
vamos a hablar de tiburones.
«Primera estación, el garaje. Cuidado
no te quemen los ojos; si pisas la raya de petróleo
el mundo va a cambiar, tus padres huyen
por los traspatios y los horizontes.
Los sacos de cemento fortalecen tu confianza».
Como si la noche y las bujías
gritaran. No, todavía un rato más,
vamos a hablar de indios y de tiburones,
el negro sabe el cuento de la rapidez,
el mulato el del vientre rasgado en la rapidez,
nos hundimos como un solo tiburón
sedoso y voraz en el asombro.
«Si miras a la izquierda ya no puedes volver.
Si tocas la pared rugosa vuelves al sillón oscuro.
Si vuelves al sillón oscuro recuerdas al gallo blanco.
La aceitosa lona fortalece tu confianza».
El corro se aprieta friolento
y la lámpara de la sala brilla inaccesible:
aquélla es mi vida, no podré llegar nunca.
No, todavía un rato más,
vamos a jugar «al que pasa». Corre a ponerte
un abrigo viejo y sombrero viejo.
No es él, no va por allí, es uno que pasa,
ese uno es él, es otro, la felicidad
abre sus ojos fríos en mis venas.
«Segunda estación, el limpiabotas. Llegas curado,
herido de todas las guerras, quizás ni te conozcan.
La lejanía es el sabor
que está subiendo de tus pasos, procura alcanzar
la altivez y la ternura.
Bah, no te han visto. Puedo ser o no ser yo,
nadie me ha visto. Sí, uno me miró como a un árbol».
Uno me miró como al abuelo que vuelve del parque.
Mañana será igual y el corro se aprieta estremecido
y yo vuelvo silenciosamente a su imposible.
Mamá esta gritando como la noche.

Cintio Vitier, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selec. de Eduardo MilánAndrés Sánchez RobaynaBlanca Varela José Ángel Valente).

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domingo, 4 de febrero de 2024

Poema del día: "Martí", de Mercedes García Tuduri (Cuba, 1904-1997)

De ti no puede hablarse sino a través del símbolo.
A ti te queda estrecha toda expresión verbal.
¿Qué voz podrá ser digna del elevado acento
que en tu cordaje de oro vibró con el aliento inmortal?

¿Quién puede al mismo tiempo ser áncora y ser vela
para entender la extraña ruta de tu existir?
¡tuviste el ala ingrávida que libremente vuela
y fuiste como inmóvil y profunda raíz!

Buscando tu presencia sólo acierto a evocarte
como una letanía de símbolos: ¡crisol
y fragua, solitaria estrella, cumbre de angustia,
muerte cara al sol!

Hay un cálido efluvio que nos une y hermana.
Sé que de ti proviene, que tu virtud lo emana
para que nos exalte con su rara bondad...
¿De qué cantera ignota salió tu estirpe humana?,
¿de qué fuente de luces brotó tu claridad?

Mercedes García Tuduri, incluido en Cinco poetisas cubanas (1935-1969) (Ediciones Universal, Miami, 1970, ed. de Ángel Aparicio Laurencio).

Poemas de José Martí en el blog

Otros poemas de Mercedes García Tuduri

lunes, 8 de enero de 2024

Poema del día: "Sedienta cita", de Cintio Vitier (Cuba, 1921-2009)

Cito textualmente las estrellas
y el hogar complejo de la naranja herida.
Diminuta es la luz en que el buey se esconde
lejos del ave, asoleando eternamente
las estudiosas manos del guajiro,
sus diez uñas sonoras de cavar el viento.

Dónde estuve, qué es esto, qué era tanto,
por qué laúd de sufrir o cal o estiércol frío
se me propaga en piedras la voracidad del corazón.
¡Ay, los dorados mulos de su costa difunta!
Veo mi rostro en el soez cristal partido,
en la espuela rota, en la leve nieve del sillón de mimbre.

Cito el insólito fieltro de las nubes idas.
Qué flora vuestra, qué dolor, qué tacto aherrojado y libre
desciende, estricto juez de oro, y canta.
Sí, desciende, paño de la luna, sobre un sucio mendigo,
y descarnándolo hasta sus flores o risas o planetas canta:
grácil noche de todos, ala de todos, vago perro.

Cintio Vitier, incluido en Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) (Galaxia Gutenberg Círculo de lectores, Barcelona, 2002, selecc. de Eduardo MilánAndrés Sánchez RobaynaBlanca Varela y José Ángel Valente).

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