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miércoles, 3 de febrero de 2021

Vallejo & Co. publica una serie de 19 poemas de Francisco Cenamor inspirados en la vida de Emma Goldman

Desde luego el confinamiento fuerte en los primeros meses de pandemia ha dado para mucho. El poeta nacido en Leganés Francisco Cenamor leyó las memorias de la activista libertaria Emma Goldman y cayó rendido a los pies de su vida, su lucha, su entusiasmo y su obra. De la intensa relación con la lectura de las más de mil páginas de Viviendo mi vida (Capitán Swing, 2014 y 2019) salieron un total de 19 breves pero intensos poemas que ha tenido a bien publicar la revista literaria digital peruana Vallejo & Co..





miércoles, 24 de febrero de 2010

Poema del día: "Santifícame", de Ana Rossetti (España, 1950)

"Quare tristes es, anima mea
et quare conturbas me?".

Debía ser el alma,
sí, era el alma la congoja aquella
que anegaba mis rezos, y lenta discurría
derramándose por el teclado blando
del armónium cada vez que pulsaban
la llave vox celeste.

Debía ser el alma
aquel desmayo mío, igualable tan sólo
de los ardientes cirios a las lisas melenas
si acaso mi misal se abría por la estampa
de un bello hermafrodita con un nombre de santo.

Sí, lo sé, debía ser el alma
el temor que sentía, la certeza,
cuando el duro viril asentaba su albura
-tan arrasada estaba de diamantes
que la custodia de plata parecía-
de que una de mis manos incontenible y pálida
siguiera resbalando
despacio, muy despacio, por mi pelvis.

Ana Rossetti en Devocionario (1985), incluido en Ámbito. Revista de poesía (nº 1, noviembre de 2009, Málaga).

Otros poemas de Ana Rossetti
Bárbara, niña, presiente su martirioInconfesiones de Gilles de RaisMayoSantifícame

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jueves, 18 de febrero de 2010

Poema del día: "Te fuiste desnudando", de Agustín Calvo Galán (España, 1968)

El señuelo:
tus ropas dejadas aquí
y allá. La camisa
en el recibidor, el pantalón
encima de la tele, los zapatos
en el pasillo, la camiseta
sobre la cama, los calzoncillos
a la puerta del lavabo,

y el grifo abierto:
la bañera.

Blanco, bajo el agua teñida, te encogías,

ante mi sorpresa, blanco y rosado
como un bebé,
y el grifo seguía abierto:
el baño
en rojo.

Le dejé las llaves de tu casa
al policía que me tomó declaración.
Señuelos, le dije, sólo señuelos,
nunca un aviso.

Agustín Calvo Galán, incluido en Álora, la bien cercada (nº 26, diciembre de 2009, Málaga).

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miércoles, 13 de enero de 2010

Comentario del poeta Álvaro Muñoz Robledano sobre el libro de relatos 'La vida en Hermenauta', de Antonio Polo

Alzar una ciudad con palabras no es tarea nueva, sino que forma una de las más hermosas tradiciones de la literatura, desde tantos mitos del pasado hasta los laberintos en que atisbamos nuestro paisaje cotidiano. La vida en Hermenauta (Grupo cultural Ariadna, Madrid, 2005), de Antonio Polo, es un nuevo eslabón en esa cadena de sueños que invaden la vigilia y cuyos nombres forman parte del acervo de todo hombre de bien: Ilión, Comala, Armilla, Barataria, Macondo... Si el avezado lector cree que exagero, puede abrir las páginas del libro que ahora nos ocupa y adentrarse en cualquiera de los callejones que nos ofrece. Puede que sonría con suficiencia porque ha creído reconocer el artificio con el que Antonio Polo tramó tales edificios. Pocas líneas bastarán para que la sonrisa se congele, y desaparezca, y vuelva, cuando se muestren ante él los recovecos, los miradores y los patinillos de una ciudad imprevisible, cuyos habitantes están, realmente, a nuestro lado a la vez que desfilan ataviados con sus pompas extemporáneas o desnudos, declamando edictos medievales o colegueando en calorro puro, mintiendo y desmintiéndose como quien se desviste de su piel o como quien se ríe de la majestad que le ha correspondido en el reparto. Ciudad de palabras, ciudad y texto simultáneamente, a caballo entre los tiempos, en La vida en Hermenauta nos asalta el presente para que lo leamos en presente, para que el momento de la lectura sea el verdadero instante de la creación, al que Antonio Polo, conocedor como pocos de las palabras y de cómo ha de emplearlas el demiurgo, nos entra al mismo tiempo en que nos hace entrar en él. Hermenauta es verdad porque es escritura. Lo dudoso es el muro que me separa del frío y de la intemperie. Mientras tanto, Pedro Díaz del Castillo dibuja preguntas y relatos, dibuja el asombro del viajero que narra su propia historia como si asistiera a ella por primera vez... Antonio Polo González . San Fernando (Cádiz), 1957. Ha publicado también los libros Quince líneas (Ed. Tusquets)y Lavapiés (Ed. Ópera Prima). Es colaborador en varias revistas literarias y traductor del italiano. Ha sido finalista en varios premios literarios. Edita y dirige la revista Ariadna R-C.

domingo, 30 de agosto de 2009

Poema del día: "Pañuelo para nadie", de Raúl Rivero (Cuba, 1945-2021)

Llora tú que aprendiste a tocar el clavicordio
y descubriste el mal del que voy a vivir.
Sufre esta otra grávida soledad:
quedarte sin el único hombre
que pensaba en ti todos los días.

Llora, llora hoy esa viudez de hielo
porque ya no volverás
joven, con olor a colonia
a vivir en la provincia que fundé
para administrar tu recuerdo.

Llora en privado
como si no supieras por qué lloras
hasta que recibas
este pañuelo blanco.

Raúl Rivero, incluido en La fumarola (nº 22, noviembre de 2004, Leganés).

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domingo, 12 de julio de 2009

Poema del día: "El bote", de Rito Ramón Aroche (Cuba, 1961)

¿El detritus algo importa?
¿Tampoco la luminosidad en estos días? Donde
se instalarían las depuraciones. Y polvo
en el camino, o fango. ¿Hurgan
los moradores? El humo desasido. Moscas. Porque se ha visto
revolotear al ave carroñera, y perros, vagar por estos días.
¿También hurgan los perros? Oye, aquí voltean
tractores y camiones -grumos ¿Los desperdicios?
Que no llegue a la noche. Aquí se habita. De aquí...
bueno. Y sacos de botellas. Latas. ¿Viven?
El mundo es reciclable, oh Dios. ¿El mundo que creaste?

Rito Ramón Aroche en Las fundaciones, incluido en La gaceta de Cuba (nº 3, mayo-junio de 2006, La Habana).

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sábado, 11 de julio de 2009

Poema del día: "La noria del exilio", de Ogsmande Lescayllers (Cuba, 1954)

"Dame una patria,
Que me haga olvidar todas las patrias".
Nizar Kabbani
Yo estoy aquí, pero allá están mis huellas.
Dicen que todavía se oyen mis palabras,
En las aulas de la Universidad
Y en todos los rincones de la isla,
Por donde iba diciendo mis poemas.

También se oyen las voces de mis persecutores,
Los interrogadores, los policías y los cederistas,
Que iban tras de mí, porque decía versos incendiarios.

Yo solamente hablaba del amor y de la paz,
De la ilusión de un sueño, bajo la luz de un mundo compartido.
Por eso me echaron a la cárcel y más tarde al exilio,
Con un pasaporte de ida sin regreso.

Mis huellas no me duelen.
Me duelo de mis huellas bajo el tronco de un árbol federado,
Tapiado y solitario, en las oscuras mazmorras del silencio.

El exilio me enseñó nuevas palabras: soledad, desarraigo,
Nostalgia, hambre, tristeza.
Ensombreció mi fe y mi esperanza y me hizo desconfiado;
Yo que siempre esperaba ver brotar de la tierra,
Lo mejor de la vida y de los hombres.

Aquel amargo día, vi llorar a mis padres y a mis hijos,
A mis hermanos y todo el vecindario,
Que me decían adiós, ocultamente,
Para que nadie los imputara de traidores.

Yo callaba y miraba entre las bambalinas del silencio.
Tenía prohibido alzar la mano, articular palabras,
Hacer un gesto para despedirme,
Sabedor que quizás, jamás volvía.

Qué larga y misteriosa la noche de mi exilio.
Aún duerme en mí constado, para que no me olvide,
Que la ausencia gobierna mi existencia.
Y que vivo en un país prestado, en el que a casi nadie,
Les importa para nada mis problemas.

Llevo una malla enorme en mi garganta.
Y un pétalo clavado, en las cornisas de mi corazón.
Pero aquí, en estas calles, no soy más que un extraño.
Y de nada me sirven mis años de academias,
Mi doctorado y mi filosofía.

Quiero decir mis cantos, mis poemas de fiestas,
Mis loas al progreso y a la paz.
Pero por todas partes se abren las anillas,
Las amenazas de los gobernadores,
El humo de la muerte y los clavos del viento,
Que siguen vigilándome en la ausencia.

Pesa mucho esta carga, esta terrible noria del exilio,
Este gancho de hierro incandescente,
Que te surca la piel y no te deja contemplar las aguas.

Vengo de lejos.
Yo vengo de muy lejos, de un poco más allá de lo remoto.
Allá en mi casa, al lado de la mesa mi silla está vacía.
Mi cama está vacía y un profundo silencio,
Recorre los pasillos, por donde transitaba los fines de semanas,
Junto a mis padres, que deseaban saber,
Por donde iban mis sueños de poeta.

Aquí, desde mi exilio, quizás, alguna vez descubra,
Las luces fulgurantes de la aurora.

Ogsmande Lescayllers, incluido en La fumarola (nº 22, noviembre de 2004, Leganés).

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lunes, 6 de julio de 2009

Poema del día: "Se tarda tanto en caer de un andamio", de Batania (España, 1974)

Se tarda tanto
en caer
de un andamio
si eres
marfileño,
si eres
argelino,
si eres
peruano,
que tienes tiempo
de sobra
para recordar
el azucarillo
del café
de las nueve,
la quiniela fallida
por culpa
del Barça
o el último beso
carminado
de aquella chica
que no era
tu mujer.
Se tarda tanto
en caer
de un andamio
si eres
búlgaro,
si eres
marroquí,
si eres
rumano,
que los cronistas
publican tu muerte
cuando aún
vas por el aire,
y tu familia
llora
ante el ataúd
y dispone
crisantemos
mientras
sigues cayendo,
y pasan los días
y los meses
y los años
y todavía estás
en el aire,
preguntando
dónde habrá
un suelo,
cuándo
acabará todo,
por qué
no se pone fin a esto
si eres
saharaui,
si eres
esloveno
si eres boliviano.

Batania, incluido en es hora de embriagarse con poesía (nº 2 y 3, octubre de 2008, Madrid).

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jueves, 25 de junio de 2009

Poema del día: "Canto a Propercio", de Juan Carlos Cardozo (Colombia, 1960-1997)

Estos ojos vidriosos
han vuelto a la quietud
del silencio y la oscuridad de la noche
fríos y mordidos de fiebre
como una imagen encallada en el espejo de las aguas

han vuelto al río
para besar una vez más sus aguas turbias
amarilleando como una gran estela de mierda.

Mirar el río
de inmundicias
bañar mi rostro contra su luna impura
regocijándome
mirar este río inmenso, desmadrado y triste
que ha devorado mi pueblo.

La refrescante brisa alienta la tormenta.

Ay de los nocturnos, son sombras
empañadas de soberbia: sus ojos inflamados de una
espesa sangre oscura ven menos que Tiresias...
pero sentencian más que el viejo brujo.

Ay de los malditos, emparentados con
las bestias, ay de los poetas van y vienen del infierno
con demasiada familiaridad.

Su empalagosa voz chilla sin remedio.
Visiones que pugnan por disolverse en el tiempo,
desatar la lengua y perecer,
ciegos definitivamente en la radiante luz negra
de su espantoso canto:
El infame día de un hombre nuevo.
En este incesante juego de luz y sombras vivimos
épocas de escarnio:

Este es el canto a Propercio.
Versos al poder, versos para el nuevo poder
los tics de figuras emblemáticas que cantan la gloria de
impávidos guerreros o algún buen rey y sus manejos,
espantapájaros que nunca muestran sus ojos a los cuervos:
"siempre hubo poetas en los castillos, más precisamente
en las cortes, al lado de los poderosos.

Poetas ascendiendo la milenaria
burocracia imperial china (con uñas largas y retorcidas,
para indicar que no realizaban trabajos manuales) ".
Allí nada más ajeno a la poesía, Propercio.
Si ésta persiste titilando incandescente
en los ojos de un siervo
la poesía encuentra su día como si preparara un crimen;
La noche en que muere un brujo,
con una bella estrofa entre sus labios.

Juan Carlos Cardozo en Arquitrave (nº 40, volumen 7, año VII, Bogotá, diciembre de 2008).

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martes, 23 de junio de 2009

Poema del día: "Dioses", de Harold Alvarado Tenorio (Colombia, 1945)

Muchos eran más listos que nosotros.

Cuando los necesitan
les hacen venir golpeando la carraca,
trazan sus huellas sobre la arena
las flautas hablan sus voces.

Nadie les temía: habían fabricado sus rostros.

Harold Alvarado Tenorio en Ultrajes [1965-2005] (Arquitrave Editores, Bogotá, 2007).

Otros poemas de Harold Alvarado Tenorio y artículos sobre su obra
A través del vidrioDiosesUlandstrasse 99
*Artículo de Francisca Noguerol sobre su obra

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lunes, 8 de junio de 2009

Poema del día: "Desierto de Los Monegros", de Jordi Doce (España, 1967)

El coche en sombra bajo el tendejón
y flecos de maleza parda junto a las ruedas.

El sol de mediodía percute en el asfalto
y siembra el arenal de transparencias.
Dos muros desdentados,
una señal de tráfico,
restos de chapa y neumáticos rotos
son cuanto evoca
el tiempo de los hombres, su transcurso.

La botella de agua y tus gafas veladas.
Estar de paso es de repente
este paisaje alucinado,
esta incredulidad de diez minutos
que es otro modo de distancia
y convierte la vida en memoria precoz.

Dejas caer el agua por tu frente
y el pelo se te encrespa, más oscuro.
Has vuelto a abrir los ojos
y una sonrisa rompe el maleficio,
este breve paréntesis de insidia
que tiembla con el aire.
La mueca de tu alivio es una calma
y sé reconocer tu contundencia.

Veloz hacia un destino
que nos llama sin conocernos,
el coche arranca y deja surcos en el arcén.
Queda sólo esta luz,
la aguja fiel de agosto
que horada cuanto toca,
más allá de nosotros.

Jordi Doce, incluido en Paralelo sur (nº 5, junio de 2007, Barcelona).

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martes, 2 de junio de 2009

Poema del día: "Parques (Plaza de San Juan de Dios. Camagüey)", de Jesús David Curbelo (Cuba, 1965)

Mientras caía el muro de Berlín, mis amigos y yo soñábamos con alcanzar el éxito.
Rafael quería obtener el Premio Nobel, Gustavo hacer un filme con la esencia abisal de La Poesía,
Daniel tener un auto y publicar en Plaza, Néctor actuar en Viena,
Jesús poseer lo eterno, Oneyda aprisionar lo que escapaba;
yo adquirir un reposo donde el alma y el cuerpo se hermanasen.
Nos íbamos de noche hasta la plaza a reemprender el juego de querernos.
Había ateos, santeros, comunistas, católicos, y las discusiones discurrían acerca del poder y de la gloria,
de la necesidad y de la libertad, de la importancia de la conversión para salvar al mundo.
Amanecíamos siempre, al amparo de un mal alcohol casero,
creyéndonos los amos de La Historia y los reformadores del destino del hombre.
Las reyertas de entonces parecían no pasar de torvos simulacros.
Después, mientras crecían el hambre y la inconstancia,
mis amigos y yo trocamos las palabras y confundimos éxito y exilio.
Daniel se marchó a Miami, Jesús se fue a La Habana,
Néstor se escapó a Suecia, Rafael a su escéptico ostracismo,
Gustavo a sus películas, Oneyda a sus temores, yo, al fondo de mis propias inmundicias.
Hoy, mientras se alza el muro de Internet y crecen el cinismo y la ausencia de diálogo,
mis amigos y yo apenas nos cruzamos un saludo consabido y prudente:
es demasiado el peso del fracaso, supongo, y no nos toleramos las escusas los unos a los otros.
La plaza es sólo el símbolo de la ausencia de arraigo y no la visitamos salvo para embaucar a los turistas con la paz del terruño.
Mañana, mientras don Rafael reciba el Nobel, Gustavo firme en yámbicos,
Daniel publique su novela en Plaza, Néstor estrene en Viena un drama de Ionesco,
Jesús se agencie al fin su salvación y Oneyda sus poemas inmutables,
yo seguiré buscando el equilibrio, y volveré del viaje hacia mí mismo para fundirme al prójimo.
Otra plaza me espera. En ella mis amigos sabrán lo que yo sé:
el éxito del éxodo: unirse al todo, que es el Uno.

Jesús David Curbelo en Éxodo (Editorial Letras cubanas, La Habana, 2004), incluido en La letra del escriba (nº 73, septiembre-octubre de 2008, La Habana).

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martes, 19 de mayo de 2009

Poema del día: "Koimetirion", de Francis Sánchez (Cuba, 1970)

Lo que sea, estoy bajo llave al final del horizonte,
ya ningún derrumbe me puede asir.
Caído desde una altura que apenas imagino
completamente, empiezo a darme sitio: palabra nunca,
dos vientres de la pulga, la uña larga. Buhardillas para beber en los muertos.
Llegan al fin en verdes overoles a decir del aire como un animal,
como si fueran a hacerse elecciones de pronto para odiar la bajo la tierra.
Espacios. Ningún espacio puedo abrir ahora que pierdo en todas partes.
Oigo el pulso frenético de la piedra blanca.
Alumbrado, pocas gaviotas pasan sobre mí por el único placer
de convertirse en sal removida. Crezco solitariamente a los lados:
por más que cierro los ojos no logro verme entre la multitud.
La letra o es mi eternidad. Todo cuanto pudiera aprender: lavar mi la máscara,
sacarme al césped, al miércoles. Lo que dura la mordida de una pulga.
Vaciado ya, inútil es que me coman a preguntas esos vacíos ardientes
de esas formas que miran a través de un sueño.
Dejaría una línea en el fango para jugar a los planetas.
Un círculo de habichuelas donde conversar a la sombra
acerca de esos perros que me persiguen, cada sencillez partida, hecha polvo.
¿Por qué hacer un rasguño en la moneda del deseo
antes de devolverla? - he dicho: ninguna verdad, ningún derrumbe después.

Francis Sánchez, incluido en la revista La fumarola (nº 22, noviembre de 2004, Leganés).

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jueves, 14 de mayo de 2009

Poema del día: "La lagartija se marchita...", de Leticia Vera (España, 1982)

La lagartija se marchita
en un plato de cristal.
No sé nada.
No sé nada.
Frascos llenos de serrín
delimitan las calles,
como faroles enmohecidos.
Chillidos miedosos,
cuando el cambio acecha.
(Siempre acecha)
Los arbustos rodadores
son muchedumbre,
y es difícil abrirse paso
entre sus dicciones empobrecidas.
Ya no quiero
emplear el futuro
en soñar despierta,
ni en interpretar hologramas.
Hoy,
desvirgaré todas las aceras
de la ciudad.

Leticia Vera en es hora de embriagarse con poesía (números 2 y 3, octubre de 2008, Madrid).

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sábado, 18 de abril de 2009

Poema del día: "Llaves", de Abdulrazaq Al-Rubayi (Iraq, 1961)

Las llaves luchan en mi bolsillo.
Las llaves de la casa con las llaves del buzón de correos.
La del cuarto con la de la cómoda.
La del despacho con la del paraíso.
Intentando apaciguar tal conflicto
pongo mis llaves en mis bolsillos rotos.
Así puedo dormir fuera de la casa de este mundo.

Abdulrazaq Al-Rubayi en Arquitrave (nº 36, abril de 2008, Bogotá).

Otros poemas de Abdulrazaq Al-Rubayi
Cóctel en la despedida del sigloLlavesMendigo

miércoles, 18 de marzo de 2009

Poema del día: "Apuntes sobre la insatisfacción general (Fragmentos) 2", de Sergio Rigazio (Argentina, 1957)

antes que te vayas
de la luna
y las luces rojas del asfalto

antes de leonard cohen
y dance me to the end of love

antes del otoño
el fuego
antes de quemar las naves
polaroids de cuerpos
fuera de foco
las patas en la nieve

el archivo completo de la sinrazón del amor
convertido ahora en cenizas brillantes
esquirlas de tus ojos

pobrecitas las almas
en el divino consuelo de la carne
el arca de cada uno

el vacío perfecto
pensar en nada
antes que te vayas

Sergio Rigazio en la revista La hamaca de lona (nº 23, Noviembre de 2008, Málaga).

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lunes, 9 de marzo de 2009

Poema del día: "Amanece y es sábado", de Paco Ruiz (España, 1973)

Se supone que soy poeta,
que tengo capacidad para pensar cosas
como
el cuchillo refleja
esquirlas de luna
o
el centro del mundo es un gorrión
aterido en una baldosa,
o quizá
la cálida tierra parece llamar
a los ancianos encorvados.
Se supone que soy poeta
pero no paso del reflejo sosegado
de una gota de aceite
sobre pan recién hecho.
Tendré que asumirlo,
y erigirme en trovador
de desayunos y simplezas.

Paco Ruiz en La fumarola (nº 22, Leganés, noviembre de 2004).

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jueves, 5 de marzo de 2009

Poema del día: "Cuántas veces puede enamorarse un hombre de una bala...", de Sergio C. Fanjul (España, 1980)

Cuántas veces puede enamorarse un hombre de una bala,
tomar voluntario la soga, dejar la silla, dos pies colgando,
un pie descalzo como un corazón desnudo
que todavía palpita ajeno a una muerte nueva,
voluntaria, elegida, cuántas veces vuelven a doler
un aroma, una voz, unos ojos conocidos que regresan
en los que duerme, al fondo, inquieto el recuerdo
tan vivo como una fiera que de nuevo sale de la jaula
precaria y oxidada del olvido, da un zarpazo, abre un pecho,
brotan lirios, cuántas veces puede un hombre elegir el veneno,
plantar la cruz, medir el nicho, cavar la tumba para el pecho,
morder su corazón enfermo, saber que duele y que no duele al mismo tiempo,
tropezar dos veces con la nostalgia pétrea, caer de bruces, chocar la mejilla
contra el suelo, entre lirios, frío, sucio y duro como un recuerdo que vuelve
y te enamoras de él como una bala
que ya te voló la cabeza en otra vida
y a la que aún amas.

Sergio C. Fanjul en es hora de embriagarse con poesía (Madrid, nº 1 y 2, octubre de 2008).

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miércoles, 28 de enero de 2009

Poema del día: "13", de David Castillo (España, 1961)

La noche se abre al silencio
que ha quedado después de colgar el teléfono.
No sé si la crueldad era la rabia,
o si, finalmente, el toro te había herido.
No hubiera querido ser tan torpe,
pero ahora tanto da.

La noche, de tránsito mortífero
hasta el rescate del alba.
Corro por el Park Güell entre el rocío.

La ruleta sólo con el 13.
¿Mala suerte?, te dije,
y excusas tan banales
como la perplejidad que me abrazaba
antes y después.
Desnuda, sábado;
muerta, lunes.

David Castillo en La hamaca de lona (nº 23, noviembre de 2008, Málaga, versión de Judit Díaz).

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