Desde luego el confinamiento fuerte en los primeros meses de pandemia ha dado para mucho. El poeta nacido en Leganés Francisco Cenamor leyó las memorias de la activista libertaria Emma Goldman y cayó rendido a los pies de su vida, su lucha, su entusiasmo y su obra. De la intensa relación con la lectura de las más de mil páginas de Viviendo mi vida (Capitán Swing, 2014 y 2019) salieron un total de 19 breves pero intensos poemas que ha tenido a bien publicar la revista literaria digital peruana Vallejo & Co..
Blog de #poesía: catálogo de #poetas y #poemas por nombre y por países. Editado por Francisco Cenamor.
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miércoles, 3 de febrero de 2021
miércoles, 27 de diciembre de 2017
Lecturas: "Verbo", primer poemario de Ainhoa M. Retenaga (España, 1979)
Verbo (BajAmar Editores, Gijón, 2017)
Un poema leído al azar puede ser una
de las mejores puertas para entrar a la poesía de algunas de esas
personas que escriben y llamamos poetas. Eso fue lo que me sucedió
al leer “Liturgia escarlata”, poema de la autora de este libro
que tienes en tus manos, aparecido en el número 1 de la revista El vuelo del flamenco.
El silencio y la soledad a la espera de
la palabra que propone José Ángel Valente es algo que siempre he
sentido cuando hablo de poesía. Para mí (y vean que digo claramente
“para mí”, para otros y otras será otra cosa) esa es la
principal experiencia de la poesía, estar en silencio y a la
escucha, lejos de las estridencias comerciales que a duras penas
tratan de imponer a la poesía, último reducto del silencio, y que
por desgracia van ganando adeptos cada vez más jóvenes. La poesía
no sirve para nada: servir, servidumbre, esclavitud. La poesía no
debe servir. Pero ya digo, es mi forma.
Y la poesía de Ainhoa M. Retenaga no
sirve. Está muy lejos de ser complaciente. Es una poesía muy
elaborada (tiempo, trabajo, honestidad) en la que cada palabra tiene
su peso, hay que leer cada palabra. Una poesía que detiene el tiempo
y que clama al silencio, hay que estar presente para leerla; difícil
leerla entre dos paradas de metro, entre siete mil setencientos
setenta y siete twits, entre las noticias importantes de veinte
segundos, entre la colada y el táper del trabajo. Pararse es un acto
de desobediencia. Para leer Verbo hay que pararse.
Un ejemplo sencillo de esta necesidad
de detenerse. Prueben a leer en voz alta cualquier poema de este
libro. Necesitarán pararse a vocalizar (hablamos siempre
balbuceando), a recrearse en la sonoridad de cada palabra (nunca
escuchamos), a hacer silencios (huimos del silencio al confundirlo
con la muerte).
Otro aspecto importante en la poesía
que vamos a leer aquí es el lenguaje. La poesía va de eso, del
lenguaje. Asombra con qué pocas palabras se escribe la poesía de la
estridencia, la que trata de ser vendible en el mar de la uniformidad
del capitalismo (cuanta menos pluralidad, más barato sale
producirlo, más beneficio). Nuestra poeta conoce el lenguaje que usa
y nos deleita con una gran variedad de vocabulario. Palabras que no
sabíamos que existían dan mucha más sonoridad y sentido a lo que
leemos que las palabras vulgares que tanto usamos y que destruyen los
matices y la riqueza y amplitud del lenguaje.
Por último, este libro es un intento
de introspección. Conocerse, saberse, experimentarse, sentirse en la
propia compañía, tratar de saber quién es una misma, qué lugar
ocupa... Por momentos he sentido al leer estar en la piel de alguna
mujer mística (¿Teresa de Jesús, Hildegarda von Bingen, Juana Inésde la Cruz...?) y al sentirme así, los versos han cobrado una nueva
dimensión. No nos pensamos apenas.
Os dejo a solas con Ainhoa M. Retenaga
pensándose a solas, esperando en silencio a que aparezca la palabra.
Francisco Cenamor
Poemas de Ainhoa M. Retenaga en este blog
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sábado, 9 de septiembre de 2017
"The dharma beats. Una historia de la beat generation", por Francisco Cenamor
The dharma beats. Una historia de la
beat generation: Jack Kerouac, Gary Snyder, Lew Welch, Philip Whalen,
Joanne Kyger, Michael McClure
Varasek Ediciones, Madrid, 2017
La verdad es que da gusto
poder tomar un libro y decir “es una joyita, esta gente no hace las
cosas por hacer”. Y The dharma beats es uno de esos, sin duda
alguna. Porque enseguida vemos el trabajo que hay detrás. Trabajo
colectivo de más de diez personas que, como en el caso de la
Generación beat de la que trata, es un trabajo en común y para el
común. Cada detalle del libro nos dice “ojo, este es un libro
importante, no lo dejes pasar”. Cómo está físicamente elaborado,
con su tapa dura, el diseño de su cubierta, el cariño y honestidad
con que ha sido redactado el estudio sobre la Generación beat y
sobre cada uno de los miembros de esa generación que aparecen en el
libro, los agradecimientos, las magníficas traducciones...
Que Estados Unidos ha sido
uno de los referentes principales para la poesía durante el siglo XX
creo que es algo que todo el Mundo más o menos entendido podría
aceptar. Y los autores y autora antologadas en este libro
posiblemente fueron de los más influyentes allí y en otras
latitudes. Gracias a este libro podemos disfrutar de las
enriquecedoras interconexiones entre los diferentes poetas (Jack Kerouac, Gary Snyder, Philip Whalen, Lew Welch, Michael McClure y
Joanne Kyger) con los poetas de su época y con los que les
precedieron. Y luego, claro, tenemos una enriquecedora muestra de la
poesía que nos dejaron.
Más allá de la poesía,
las seis personas que nos muestra el libro pusieron sus propias
vidas al servicio de una nueva crítica social, política,
resistente, espiritual, que va a poner sobre la mesa de Occidente un
tipo de críticas y valores que jugarán un papel importante en la
crítica del modelo social años después de que ellos comenzaran a
formularlas desde mediados de los años 50: la percepción del entorno
natural como determinante para la existencia del ser humano, la
importancia de la relación amable con la Naturaleza, la crítica del
productivismo, la crítica del conformismo de las clases populares
ocasionado por el auge del consumo...
La dimensión espiritual de
la poesía y de la propia existencia les lleva también a
relacionarse con experiencias espirituales como el budismo o
diferentes filosofías y movimientos espirituales de India, a cuyos
lugares de procedencia viajaron siempre que pudieron. También
encontraron estas fuentes espirituales en las culturas pre coloniales
del mismo Estados Unidos, y viajaron y habitaron igualmente por todos los lugares
de su país en donde aún, en plena Naturaleza, podían encontrarse
rodeados de espiritualidad.
Pero, lejos de ser una
huida, esta espiritualidad les hizo enraizarse más y más en su
propia sociedad, desobedeciendo y enfrentándose en numerosas
ocasiones al Estado, recuperando formas de vida basadas en el apoyo
mutuo, la autogestión y la colectividad. Apoyando diferentes causas
sociales a las que contribuyeron de manera directa. Y lejos de ser
una hagiografía, el libro nos muestra algunas contradicciones y
carencias, como por ejemplo el hecho de ser este movimiento tal vez
muy masculino y reflejar escasamente las aportaciones que las mujeres
hicieron en toda esa efervescencia.
Otro elemento contrario a lo
que pudiera parecer por lo dicho hasta ahora es el fuerte
enraizamiento en lo urbano que tuvo este movimiento cultural. No hay
que olvidar que gran parte del mismo se produjo en torno a la ciudad
de San Francisco y participó de la cultura urbana sobre el uso de
drogas o la música rock, por ejemplo.
He disfrutado mucho la
lectura de este libro. Me ha hecho encontrarme en muchas visiones del
mundo que comparto con estas personas que protagonizaron un brillante momento de nuestra Historia reciente. Y me ha
llenado de satisfacción comprobar, una vez más, como es posible y
necesaria una heterodoxa mezcla de conocimiento, sabiduría popular,
sabiduría espiritual, vanguardia y honestidad a la hora de encarar
la creación poética.
Poemas de Jack Kerouac en el blog
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sábado, 2 de septiembre de 2017
"Max Aub: enamorado de España", por Francisco Cenamor
Revisando textos del pasado encuentro este que no había publicado en Asamblea de palabras. Y os lo dejo tal cual lo escribí en su momento.
Max
Aub nació en París en
1903. Su padre era alemán y su madre francesa, aunque de origen
alemán igualmente. Su madre era de origen aristocrático y quien más
se encargó de la educación del futuro literato, ya que su padre
pasaba largas temporadas fuera de casa al trabajar como viajante
comercial en diversos sectores. Max, de niño, ya dominaba el francés
y el alemán, sus dos lenguas, y tenía un gran contacto con la
literatura gracias a las inquietudes artísticas de su madre, quien
utilizó la novela Los miserables,
de VíctorHugo, para enseñarle a
leer. A los once años sabía una lengua más, el latín, y había viajado
por casi toda Europa gracias a la profesión de su padre.
En 1914 su familia
viaja a España huyendo de la Primera Guerra Mundial y se establece
en Valencia, donde Max Aub cursará el bachillerato. Estas idas y
venidas tan joven, este continuo aprendizaje de idiomas le
convertiría con el paso del tiempo en uno más de los intelectuales
apátridas que tuvieron como referencia a nuestro país. Se
entusiasma con la alegría de nuestro pueblo y a los 12 años escribe
su primer poema en español, idioma que ya no abandonaría para la
escritura. Y apenas con 16 años ya se relacionaba con el mundo
cultural y artístico valenciano y empezó a forjar sus amistades de
juventud. En 1920 acaba el bachillerato y comienza a usar una de sus
frases preferidas, que usaba cuando le preguntaban de donde era en
realidad: “se es de donde se estudia
el bachillerato”.
Pero ahí abandona los
estudios y empieza a trabajar también de viajante comercial, lo que
le ayuda a relacionarse con todas las vanguardias artísticas
españolas que comenzaban a desarrollarse en los años veinte y que
tendría su segundo ‘siglo de oro’ a la llegada de la República.
Comienza también su ritmo frenético de escritura: teatro, relatos,
novelas, poesía, ensayos..., cualquier género le es válido para
contar todo aquello que quiere contar. Así nos encontraremos con que
al final de su vida, este autor tiene una de las bibliografías más
extensas entre los autores españoles del siglo veinte.
En 1929, la
efervescencia de compromiso social que bulle en la mayoría de los
jóvenes intelectuales españoles le lleva a ingresar en las filas
del PSOE, aunque su militancia fue más cultural que política y no
dudó en criticar a sus dirigentes en todo momento. Ya en la
República, participa en un proyecto similar al de Lorca y La
Barraca, pero en Valencia y bajo el nombre El Búho. Su quehacer político
estaba tan ligado a su obra cultural, que se expresaba siempre a
través de sus escritos. Basten dos ejemplos: estrenó las obras de
teatro El agua no es del cielo,
para apoyar a su partido en las elecciones, y Las
dos hermanas, para hablar de las buenas
relaciones entre los sindicatos UGT y CNT.
Con el triunfo
definitivo del golpe militar en 1939 huye a París con su familia.
Allí, pasa tres periodos en prisión durante la ocupación nazi
acusado de “comunista” por intentar dirigir una colección de
libros de literatos republicanos en el exilio. Entra en un infernal
periplo que le hizo recorrer prisiones francesas, campos de
concentración e incluso fue trasladado a prisiones del norte de
África. Lo que son las cosas, de este periplo surgirá más tarde la
que está considerada como obra cumbre de su literatura, la obra de
teatro San Juan.
En septiembre de 1942 termina su calvario y consigue embarcarse para
México, donde prosigue con su labor creativa y solidaria con los
exiliados y resistentes republicanos.
En 1969 consigue
autorización para poder viajar por España. La emoción del regreso
le dejó tocado el corazón y a pesar de sus dolencias siguió
viajando por el mundo y por España, hasta que ese corazón tan
español se terminaría de parar en México en 1972.
El Segundo Siglo de Oro de
las artes, las letras y las ciencias en España que tuvo su máxima
expresión en la democracia republicana y fue cortado de raíz por el
golpe militar fascista fue un gran referente para intelectuales de
todo el mundo. Muchos de ellos, como Max Aub, venido de Francia, de
origen alemán, ya no quisieron ser más que españoles. Un autor más
que poner en la lista de nuestras lecturas en nuestra querida lengua.
martes, 29 de septiembre de 2015
Lecturas: "Manicomio", de Maurizio Medo (Perú, 1965)
Da gusto leer libros de poesía que van más allá del poema concreto, que con el uso del lenguaje escrito (y no solo) son capaces de meternos en un lugar, una atmósfera, un ambiente, una cabeza. Sinceramente, cada vez me gusta más esta manera de concebir la creación poética.
El título del libro del poeta peruano Maurizio Medo, Manicomio (Varasek Ediciones, Madrid, 2014), da claras pistas de donde nos vamos a meter, y vaya si nos metemos. Crea un ambiente de encierro psiquiátrico, y vaya si lo crea, de principio a fin del libro; la cantidad de recursos que utiliza es impresionante, muestra de la sabiduría poética del poeta.
Enumeremos recursos porque merecen la pena, algunos son absolutamente sorprendentes: el uso de los nombres de las medicaciones, las formas arcaicas del lenguaje, el tartamudeo de quien va hasta las orejas de pastillas, el Test de Rorschach, el desvarío, la ignorancia de uno mismo, la confusión entre sueño y realidad, temas recurrentes sobre la realidad y la imaginación por ejemplo Alicia a través del espejo, los espacios en blanco algunos incluso enmarcados, saltos inesperados de lugar o temática, la confusión de personajes... Amen de los recursos estrictamente lingüísticos.
Por los pasillos de este Manicomio podemos ver, claramente, las escenas más tiernas y entrañables, las más duras, las más duras que a la vez son entrañables, las más entrañables que a la vez son crueles. Y lo vemos todo, eso sí, desde dentro; como lectores, el lugar que ocupamos al abrir el libro es el del que duerme amarrado a una cama, el de la joven que sufre la violación de otro paciente o tal vez de un enfermero, tanto da, ahí el delito no se castiga, solo sucede..., el de quien creyéndose en buen estado solo puede tartamudear o balbucear, sin saber por qué...
Otro libro para disfrutar de la poesía. Merece la pena comprarlo.
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lunes, 7 de septiembre de 2015
Lecturas: "Rivales dorados (Antología)" (Varasek Ediciones), de Néstor Perlongher (Argentina, 1949-1992)
"Hay cierta tendencia a pensar la expresión poética como subjetividad, como expresión del ego. Entonces la poesía queda oscilando entre la sentimentalidad y el narcisismo. Sin embargo, pienso que lo importante de la poesía es esa posibilidad de pasar a un orden de lo alucinante".
Néstor Perlongher
No hace muchos meses, Varasek Ediciones publicaba un libro bárbaro, que me volvió a hacer pensar en cómo es posible que después de tantas revistas, selecciones de poemas y antologías editadas en España no haya conocido a este autor argentino, Néstor Perlongher. Imagino que para el canon poético de "lo fácil" este será sin duda un autor "difícil", difícil de digerir, imagino también, por su rebeldía en lo social y político y rebeldía en lo poético.
Para mí está resultando ser una fascinante lectura, una sorpresa detrás de otra sorpresa, un asombro tras otro ante las genialidades del poeta en el uso del lenguaje, en las increíblemente ingeniosas relaciones de palabras, "multisignificados", invenciones... Sin duda un libro para disfrutar de la poesía, para leer con tiempo y en el tiempo, a pesar de mi manía de darme atracones poéticos.
Se trata de una poesía llevada al límite de la expresión, de la relación, del significado, de la construcción, de la rima incluso, que me transmite un ambiente retorcido, denso, pausado, delirante... También contribuyen a crear esa atmósfera las imágenes grotescas de una burguesía libertadora de aquí y de allá en permanente decadencia, viciosa, perversa; con hijas, madres, tías recargadas de pereza, con hombres muertos en lejanas batallas a sus espaldas.
Es una poesía muy elaborada, con una amplitud de vocabulario deslumbrante que va mucho más allá del Diccionario; poesía que tiende a expandirse en el papel, que hay que leer pausadamente, palabra a palabra para asombrarse. Esta apuesta poética llevada al extremo, valiente, da como resultado, por ejemplo, el impresionante poema titulado "Frenesí" (que seguro colgaremos más adelante para promocionar nuevamente la venta de este libro), cuyas largas relaciones de palabras asfixiantes tal vez sean metáfora de la asfixiante sociedad en la que tuvo que convivir el libertario, militante homosexual y libertino poeta Néstor Perlongher.
Damos la enhorabuena a la editorial por traernos esta otra voz americana que nos muestra la calidad y pluralidad existentes en la poesía escrita en español. Y para ampliar la información pegamos ahora lo que en las solapas del libro nos dice la editorial sobre el poeta.
"Néstor Perlongher nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, la noche de Navidad de 1949. En 1982, terminada su licenciatura en sociología, se fue a vivir a San Pablo, donde ingresó en la maestría de antropología social, en la Universidad de Campiñas, de la que en 1985 fue nombrado profesor. Su obra poética publicada comprende seis libros, a partir de Austria Hungría en 1980. Publicó asiduamente artículos y ensayos en varias revistas argentinas, preparó la antología bilingüe castellano portugués Caribe transplatino, poesía neobarroca cubana y rioplatense, 1991. Entre sus ensayos se destaca La prostitución masculina o El negocio del miché. cuya primera edición en español es de 1993. Murió en San Pablo el 26 de noviembre de 1992.
"Tras su muerte en 1992. Néstor Perlongher legó una de las carreras más rotundas de la literatura latinoamericana, no por corta, menos intensa. Es, sin duda, uno de los poetas mas sugestivos y vigorosos a partir de los años ochenta del siglo pasado en Argentina y Latinoamérica. El conjunto de sus versos, ensayos, artículos, elabora el pensamiento contundente de un testigo y protagonista ejemplar de su tiempo. La combinatoria de lo obsceno ("excremento”) con el manierismo afeminado ("el organdí de las mantillas") es la marca Perlongher, sin olvidarnos del interés del autor por una escritura neobarroca que tiene su origen en Góngora.
"Considerada como vehículo del éxtasis, la poesía se emparenta con un ejercicio espiritual capaz de conducir al arrobamiento o con la ingestión de sustancias psicoactivas acompañadas de un saber de la experiencia. Como otras liturgias, en la obra de Pelongher cumple su propio proceso de sanación por encima y a pesar de lo insatisfactorio".
Francisco Cenamor
Poemas de Néstor Perlongher en el blog
Francisco Cenamor
Poemas de Néstor Perlongher en el blog
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jueves, 18 de junio de 2015
Artículo de Francisco Cenamor sobre "Dietario", de Benito del Pliego (España, 1970)
Hace muy pocos días recibí un nuevo poemario de Benito del Pliego, Dietario (Amargord Ediciones, Madrid, 2015). Siempre es un placer leerle y esta vez no lo ha sido menos. Es un poemario definitivamente musical; se veía venir después de leer la evolución de su poesía. A poco que observemos, contemplemos (leamos) nos damos cuenta. Con más o menos intensidad, con diversos tonos, la musicalidad tiene que ver con lo que leemos en cada momento: como en una ópera, vamos pasando por momentos más melódicos, más rítmicos, vivamente rítmicos..., hay solistas, pequeños coros, grandes corales...
La palabra, tan importante en la poesía de Del Pliego, nace de lo cotidiano, del acontecer diario y de ahí que el libro sea un dietario, fragmentos que nos dan alguna idea del todo (aunque no del todo). La vida, otro de los puntales de su poesía (aunque esto sea obvio), enraíza en la palabra. Su vida, la vida de los otros, los acontecimientos sociales y políticos incluso, van dejando pequeñas marcas en el dietario poético entre 2008 y 2010. Pero la vida es plural y diversa en el acontecer cotidiano y así la vemos representada en los textos, algo que podremos ver simplemente con hojear las páginas del libro y comprobaremos leyendo.
Romper la uniformidad de los textos es un elemento del libro. Tampoco hay uniformidad en los soportes sobre los que ha sido escrito el dietario. No ha sido escrito en una agenda comprada para tal fin, cumpliendo así el canon, Benito del Pliego ha usado cualquier cuaderno para anotar sus citas y compromisos, cualquier libreta, o tal vez haya usado nuevos lugares donde apuntar cada una de las fechas que ha quedado seleccionada para el libro: una tablet, el portátil, su smartphone. O simplemente todo ha ido quedando en su memoria
Por último, no quiero olvidarme del juego, el juego de las palabras, las jugadas que nos hace la vida. Vivir, el juego al que jugamos. Tampoco me olvido de mencionar que el libro tiene un bello prólogo del poeta uruguayo Eduardo Milán. Y tampoco de recordaros que os vendría bien comprarlo para leerlo.
Poemas de Benito del Pliego y artículos sobre su obra
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miércoles, 6 de mayo de 2015
Francisco Cenamor nos habla sobre el poemario "Falta", de Pilar Fraile Amador (España, 1975)
Hace algunas semanas tuve la suerte de
acudir a la presentación de Falta (Amargord Ediciones, Madrid,
2014), nuevo poemario de Pilar Fraile Amador. Ella sabe que me tiene
ganado para su causa, la causa de la buena poesía, elaborada,
humilde, sin maquillajes innecesarios, sin grandes escenografías,
una poesía que sale sola al escenario a defender su palabra, alejada
de premios sospechosos o de amiguismos. Pero basta, que me pierdo en
elogios y no son elogios lo que necesita este nuevo poemario, sino
lectores y lectoras, por eso desde el Blog Asamblea de palabras
animamos a que lo adquiráis.
He dejado reposar la lectura de Falta
porque aún me dura el poso poético de sus libros anteriores La
pecera subterránea (ver reseña en el Blog) y Larva seguido de Cerca (ver reseña en el Blog). El libro está dividido
en siete (siete, claro) breves series de poemas igualmente breves,
como viene siendo habitual en la poesía de Pilar Fraile; no todos,
esta vez se ha atrevido con poemas bastante largos, no muchos, eso
sí. Los títulos de cada serie evocan lo científico, lo matemático,
en relación a la filosofía, a lo espiritual, aunque una de las
series se titula Parpadeo, que no es más que el asombro que produce
darse cuenta de los planos de la realidad que no vemos si no es en la
situación de la meditación, la contemplación. Y es que nuestra
poeta ve cosas que los demás no podemos ver, y encima ella tiene los
recursos técnicos y estilísticos necesarios para mostrarnos esa realidad que se nos
escapa.
Falta, como digo, es un libro breve,
son visiones a veces apenas intuidas. Pero el libro dura mucho, el
asombro posterior al poema puede dejarnos largo rato en silencio,
tratando de sentir aquello que hemos visto en las imágenes que
Fraile Amador nos propone, y ese silencio pertenece al libro. La
sugerente poesía que encontramos aquí necesita de una mente
relajada en el lector o lectora, abierta a dejarse llevar, abierta a
las relaciones con otras palabras y otras imágenes que ya estaban
allí.
Aunque pueda no parecerlo a simple
vista, se trata de una poesía realista, lo que pasa es que los
mensajes que la realidad nos envía, por ejemplo sobre el desastre,
son casi siempre difíciles de ver; pero Pilar Fraile ve claramente
estas señales.
Para terminar, quiero proponer un
pequeño juego (que bien pudiera ser en realidad una trampa). Voy a
tomar el primer poema del libro, que me ha gustado mucho, y voy a
poner aquí las relaciones de imágenes, situaciones y palabras que
me suscitó la lectura de cada una de sus frases. En general diré
sobre este poema que muestra a las claras los signos del desastre que
está viviendo en estos tiempos convulsos la especie humana, en
franca regresión social y cultural (si es que esto es históricamente
posible) y a punto del colapso:
“se abren los pétalos azules de las
amapolas y desaparecen los pistilos las invisibles y redondas
semillas”. La cultura del espectáculo triunfa sobre lo sencillo;
lo esencial, que permanece oculto a los ojos, a fuerza de estar
oculto parece haber desaparecido. “germinan los niños de barriga
hinchada. los muros de la habitación crecen”. La dura realidad,
crece el desastre. “no hacia el cielo”. La realidad no camina
hacia el paraíso. “no funciona el interruptor para la marea baja”.
Crece el desastre (la marea) y las ideologías que aplicamos hasta
ahora no sirven. “el pez bañado en petróleo. su cuerpo brillante
se balancea en la orilla de una playa”. Imagen del desastre que
todos tenemos en la retina, acertadamente relacionada con la marea
como desastre que crece. “esto es el paraíso”. Ese que nos
habían prometido. “la mano frente a la luz inagotable”. La mano
tendida hacia la luz ensordecedora que deslumbra nuestros sentidos, y
¿qué pasa cuando nos deslumbramos? Que no vemos.
Parafraseando a Groucho Marx, esta es
mi interpretación, si no les gusta, tengo otras.
Poemas de Pilar Fraile Amador y artículos sobre su obra en este Blog
martes, 3 de febrero de 2015
Artículos de Francisco Cenamor. Ensayo, Literatura, Teatro
Ensayo
¿Quién fue Simone Weil?
Solo luna. Treinta cartas a una dama sin hogar, de Mónica Sánchez
El ensayo: esa maravilla literaria no siempre bien valorada
Literatura
Literatura medieval española
Novela y sociedad, el realismo del siglo XIX
Teatro
Hacia un teatro para adolescentes y jóvenes
Ubú Rey, de Alfred Jarry
¿Quién fue Simone Weil?
Solo luna. Treinta cartas a una dama sin hogar, de Mónica Sánchez
El ensayo: esa maravilla literaria no siempre bien valorada
Literatura
Literatura medieval española
Novela y sociedad, el realismo del siglo XIX
Teatro
Hacia un teatro para adolescentes y jóvenes
Ubú Rey, de Alfred Jarry
Artículos de Francisco Cenamor. Poesía, temática general
¿De verdad no se lee poesía?
Aprender el uso correcto de nuestra lengua para escribir mejor
Mi experiencia en el mundo de la escritura
Mirar para escribir
La libertad en la poesía
¿Para qué sirve la poesía?
Poesía y recuperación de la memoria histórica
Necesito escribir sobre mi poesía para comprobar que es verdad
Por qué escribo poesía
‘Aprender jugando’, artículo sobre el libro ‘Quiero ser poeta’
Aprender el uso correcto de nuestra lengua para escribir mejor
Mi experiencia en el mundo de la escritura
Mirar para escribir
La libertad en la poesía
¿Para qué sirve la poesía?
Poesía y recuperación de la memoria histórica
Necesito escribir sobre mi poesía para comprobar que es verdad
Por qué escribo poesía
‘Aprender jugando’, artículo sobre el libro ‘Quiero ser poeta’
Artículos de Francisco Cenamor. Poesía por nombres de autor o autora
Benito del Pliego (España, 1970): Dietario, Fábula, Índice, Merma
Carlos Drummond de Andrade (Brasil, 1902-1987): Artículo sobre su obra
Carlos Edmundo de Ory (España, 1923-2010): Poesía 1945-1969
Casiano Floristán (compilador): Al celebrar tu memoria. Poesía para domingos y fiestas
César Vallejo (Perú, 1892-1938): Artículo sobre su vida y obra, Trilce
Cristián Gómez Olivares (Chile, 1971): La casa de Trotsky
Diego Jesús Jiménez (España, 1942-2009): Artículo sobre su obra
José Bergamín (España, 1895-1983): Artículo sobre su vida y obra
José Kozer (Cuba, 1940): naïf
Juan Soros (Edmundo Garrido. Chile, 1975): Cineraria
Macedonio Fernández (Argentina, 1874-1952): Poesías completas
Miguel Ángel Contreras (España, 1968): Libro de precisiones
Néstro Perlongher (Argentina, 1949-1992): Rivales dorados (Antología)
Paul Éluard (Francia, 1895-1952): El amor y la poesía
Pilar Fraile Amador (España, 1975): Falta, La pecera subterránea, Larva seguido de Cerca
Raúl Zurita (Chile, 1950): Cuadernos de guerra
René Char (Francia, 1907-1988): Artículo sobre su vida y obra, Indagación de la base y de la cima, La palabra en archipiélago
Robert Lowell (Estados Unidos, 1917-1977): Día a día
Salvatore Quasimodo (Italia, 1901-1968): Y enseguida anochece y otros poemas
Stéphane Mallarmé (Francia, 1842-1898): Artículo sobre su obra
Toca aquí para ir al Catálogo de poemas
Carlos Drummond de Andrade (Brasil, 1902-1987): Artículo sobre su obra
Carlos Edmundo de Ory (España, 1923-2010): Poesía 1945-1969
Casiano Floristán (compilador): Al celebrar tu memoria. Poesía para domingos y fiestas
César Vallejo (Perú, 1892-1938): Artículo sobre su vida y obra, Trilce
Cristián Gómez Olivares (Chile, 1971): La casa de Trotsky
Diego Jesús Jiménez (España, 1942-2009): Artículo sobre su obra
Ernestina de Champourcin (España, 1905-1999): Artículo sobre su vida y obra
Eugenio Montale (Italia, 1896-1981): Huesos de sepia, La tormenta y otros poemas
Haroldo de Campos (Brasil, 1929-2003): Artículo sobre su obra
Henri Michaux (Francia, nacido en Bélgica, 1889-1984): Adversidades, exorcismos, Poemas escogidos
Humberto Ak'abal (Guatemala, 1952-2019): Donde los árboles
Iker Biguri (España, 1980): Agujeros y jardinesJosé Bergamín (España, 1895-1983): Artículo sobre su vida y obra
José Kozer (Cuba, 1940): naïf
Juan Soros (Edmundo Garrido. Chile, 1975): Cineraria
Macedonio Fernández (Argentina, 1874-1952): Poesías completas
Miguel Ángel Contreras (España, 1968): Libro de precisiones
Néstro Perlongher (Argentina, 1949-1992): Rivales dorados (Antología)
Paul Éluard (Francia, 1895-1952): El amor y la poesía
Pilar Fraile Amador (España, 1975): Falta, La pecera subterránea, Larva seguido de Cerca
Raúl Zurita (Chile, 1950): Cuadernos de guerra
René Char (Francia, 1907-1988): Artículo sobre su vida y obra, Indagación de la base y de la cima, La palabra en archipiélago
Robert Lowell (Estados Unidos, 1917-1977): Día a día
Salvatore Quasimodo (Italia, 1901-1968): Y enseguida anochece y otros poemas
Stéphane Mallarmé (Francia, 1842-1898): Artículo sobre su obra
Toca aquí para ir al Catálogo de poemas
Artículos de Francisco Cenamor. Narrativa por nombres de autor o autora
Altaf Tyrewala (India, 1977): Ningún dios a la vista
Ananda Devi (Islas Mauricio, 1957): Suspiro
Ángel Fernández-Camuñas Calero (España, 1959): Nómadas de la memoria
Antonio Orejudo (España, 1963): Fabulosas narraciones por historias
Catel Muller (Francia, 1964): Kiki de Montparnasse
Edmundo Paz Soldán (Bolivia, 1967): El delirio de Turing
Eric-Emmanuel Schmitt (Francia, 1960): Óscar y Mamie Rose
Esteban Gutiérrez Gómez (España, 1963): El colibrí blanco
Fátima Mernissi (Marruecos, 1940): Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén
Flann O'Brien (Irlanda, 1911-1966): El tercer policía
Gary Shteyngart (Estados Unidos, nacido en Rusia, 1972): Absurdistán
Ismail Kadare (Albania, 1936): Tres cantos fúnebres por Kosovo
Ivo Andric (Serbia, 1892-1975): Un puente sobre el Drina
Joaquim Maria Machado de Assis (Brasil, 1839-1908): Don Casmurro
José-Louis Bocquet (Francia, 1962): Kiki de Montparnasse
Karin Fossum (Noruega, 1954): Una mujer en tu camino
Khaled Hosseini (Afganistán, 1965): Cometas en el cielo
Kiran Desai (India, 1971): Alboroto en el guayabal
Marco Tulio Aguilera (Colombia, 1949): Cuentos para después de hacer el amor
Marta Sanz (España, 1967): La lección de anatomía
Miguel Ángel de Rus (España, 1963): La civilización y la nada
Muhsin Al-Ramli (Iraq, 1967): Dedos de dátiles
Natsume Soseki (Japón, 1867-1916): Botchan
Norman Manea (Rumanía, 1936): El sobre negro
Orhan Pamuk (Turquía, 1952): La casa del silencio
Patricia Grace (Nueva Zelanda, 1937): Potiki
Qiu Xiaolong (China, 1953): Cuando el rojo es negro
Tahmima Anam (Bangladesh, 1975): Días de amor y de guerra
Thor Vilhjálmsson (Islandia, 1925-2011): Arde el musgo gris
Tony Eprile (Sudáfrica, siglos XX-XXI): La persistencia de la memoria
Vasili Grossman (Ucrania, 1905-1964): Vida y destino
Yúsuf Idrís (Egipto, 1927): Una casa de carne
Ananda Devi (Islas Mauricio, 1957): Suspiro
Ángel Fernández-Camuñas Calero (España, 1959): Nómadas de la memoria
Antonio Orejudo (España, 1963): Fabulosas narraciones por historias
Catel Muller (Francia, 1964): Kiki de Montparnasse
Edmundo Paz Soldán (Bolivia, 1967): El delirio de Turing
Eric-Emmanuel Schmitt (Francia, 1960): Óscar y Mamie Rose
Esteban Gutiérrez Gómez (España, 1963): El colibrí blanco
Fátima Mernissi (Marruecos, 1940): Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén
Flann O'Brien (Irlanda, 1911-1966): El tercer policía
Gary Shteyngart (Estados Unidos, nacido en Rusia, 1972): Absurdistán
Ismail Kadare (Albania, 1936): Tres cantos fúnebres por Kosovo
Ivo Andric (Serbia, 1892-1975): Un puente sobre el Drina
Joaquim Maria Machado de Assis (Brasil, 1839-1908): Don Casmurro
José-Louis Bocquet (Francia, 1962): Kiki de Montparnasse
Karin Fossum (Noruega, 1954): Una mujer en tu camino
Khaled Hosseini (Afganistán, 1965): Cometas en el cielo
Kiran Desai (India, 1971): Alboroto en el guayabal
Marco Tulio Aguilera (Colombia, 1949): Cuentos para después de hacer el amor
Marta Sanz (España, 1967): La lección de anatomía
Miguel Ángel de Rus (España, 1963): La civilización y la nada
Muhsin Al-Ramli (Iraq, 1967): Dedos de dátiles
Natsume Soseki (Japón, 1867-1916): Botchan
Norman Manea (Rumanía, 1936): El sobre negro
Orhan Pamuk (Turquía, 1952): La casa del silencio
Patricia Grace (Nueva Zelanda, 1937): Potiki
Qiu Xiaolong (China, 1953): Cuando el rojo es negro
Tahmima Anam (Bangladesh, 1975): Días de amor y de guerra
Thor Vilhjálmsson (Islandia, 1925-2011): Arde el musgo gris
Tony Eprile (Sudáfrica, siglos XX-XXI): La persistencia de la memoria
Vasili Grossman (Ucrania, 1905-1964): Vida y destino
Yúsuf Idrís (Egipto, 1927): Una casa de carne
lunes, 16 de junio de 2014
Lecturas: "naïf", de José Kozer (Cuba, 1940)
Da gusto encontrarse con libros de poesía tan bien elaborados como naïf (El sastre de Apollinaire, Madrid, 2013), del cubano José Kozer, nacido en La Habana y residente en Estados Unidos, aunque de origen polaco, por parte de padre, y checoslovaco, por parte de madre; el padre judío, como no podía ser de otra manera con tan significado apellido.
Al leer el poemario es fácil darse cuanta de la amplia trayectoria que Kozer tiene como poeta, sus textos están sumamente cuidados y cada palabra cuenta, y sabemos que cuenta porque nos obliga a leer sus textos deteniéndonos en cada palabra, no es fácil hacer una lectura de carrerilla de este libro. También puede decirse, debido a su amplia labor de traducción, que tiene un gran conocimiento de poéticas de otros países diferentes al suyo, o a los suyos, deberíamos decir. Me ha parecido un libro vitalista, optimista incluso. Una de las cosas que más sorprende (aunque ya sé que no debería, pero es que no es lo común en la poesía actual más comercial de venta en España) es el magnífico dominio de la lengua española del que hace gala José Kozer, con un vocabulario amplísimo, rico y sonoro.
La estructura del libro mantiene una cuidada uniformidad, en donde, a excepción del primer y el último poemas, todos los demás aparecen titulados bajo el título del libro, NAÏF, esta vez en mayúsculas. Que es un poeta bien valorado en España lo demuestra el que haya sido editado tanto en alguna de las pocas editoriales importantes de poesía, como editoriales medianas o pequeñísimas (en el número de libros editados, pero siempre grandes por su gran esfuerzo en la difusión de la poesía).
Es una buena idea comprar este libro (en librerías o directamente a través de la web de la editorial), también se pueden encontrar en venta otros libros del autor, que, afortunadamente, ha sido editado de manera asidua en España y otros países de habla hispana.
Francisco Cenamor
Poemas de José Kozer en el blog
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lunes, 28 de octubre de 2013
Francisco Cenamor nos habla sobre el poemario 'Larva seguido de Cerca', de Pilar Fraile Amador
Abren las tumbas con secretas llaves,
las semillas.
La cita que encabeza el libro de poemas Larva seguido de Cerca (Amargord Ediciones, Madrid, 2012), de Pilar Fraile Amador, nos sitúa de nuevo en el mismo lugar que el anterior libro de la autora, La pecera subterránea, en donde el sujeto poético actúa larvadamente. El título del primer apartado, Cieno, lo confirma.
El poemario contiene sorprendentes
relaciones de palabras que dan un giro a nuestra percepción de la
realidad. Me gusta la estructura del libro, como una semilla que
fuese arrancada del suelo y navegase a través del aire, porque aire
hay mucho en este libro; al menos eso me inspiran los grandes
espacios que encontramos entre versos y poemas. En otros poetas,
estos espacios en blanco son interpretados como silencios, pero creo
que en el caso de Pilar Fraile es aire fresco, vivificador en medio
de la calima.
En la poesía tendemos a considerar
cada poema como una unidad, pero la autora de Larva consigue que sea
difícil establecer este sistema de medida en sus textos: ¿dónde
comienza cada poema en realidad, no se va quedando uno suspendido en
el aire del anterior? ¿acaso alguno de los poemas termina realmente?
Da igual en realidad, al leer olvidamos la medida y disfrutamos del
vuelo en este aire ligero. Esta sensación de ligereza se ve
acentuada por la desaparición de palabras que, de no haber sido
eliminadas, hubiesen dado pesadez a los poemas.
Cuando nos enfrentamos a un texto
poético complejo es fácil quedarnos en la expresión “¡buf!”,
o con la palabra “pesado”, por temor a lanzarnos a la aventura.
Pilar Fraile consigue en Larva que la expresión que utilicemos sea
el suspiro que suele dar comienzo a la meditación y que nos libera
de la pesadez de nuestro cuerpo.
En el libro aparece un yo que se
presenta a sí mismo, que se dirige a un tú que parece ser el mismo
yo para pasar a ser de nuevo un yo en el que sigue permaneciendo el
tú. Este ir hacia el otro en el interior crea una interesante
atmósfera en la que la gota es el mar, como diría más de una
tradición filosófica oriental. Poesía para meditar, tal vez sea
esa la conclusión de la lectura. No confundir nunca la palabra
meditar (ligereza), con otras como pensar o reflexionar (pesadez).
Por último, aparecen en estos textos,
sin esperarlas, algunas relaciones de palabras que me estremecen, me
conmueven: esto debe de ser la mística.
Cerca parece un libro diferente, publicado
junto a Larva. Diferente, y bien diferente. En su composición, con
una narratividad intencionada que nos sumerge en los recuerdos de
infancia. Pero leyendo leyendo, sumergiéndome, descubro una gran
similitud con Larva, e incluso con La pecera subterránea: la
infancia es un submundo apegado a la tierra, al deshecho, en el que
se lucha por crecer ante el asombro que produce el mundo terrible, y superior, de
los adultos.
En todo momento tenemos esa sensación
de que no se nos dice lo que de verdad es, algo que sería demasiada
información para un poema, y que consigue que aparezca otra verdad: la verdad
del lector.
Poemas de Pilar Fraile Amador y artículos sobre su obra
martes, 11 de junio de 2013
Comprar poesía: Una manera de agradecer todos estos años de trabajo en el blog Asamblea de palabras
Después de más de seis años de trabajo altruista ininterrumpido en el blog Asamblea de palabras en favor de nuestra pasión común, la poesía, me permito la osadía de pedir vuestra aportación económica a este trabajo, voluntaria, faltaría más, mediante la adquisición de cualquiera de los dos últimos libros que me han publicado.
Se trata de Casa de aire (Amargord Ediciones, Madrid, 2009), que podéis adquirir directamente en la tienda on line de la editorial pinchando aquí. El otro libro, más reciente, Nada somos (Editorial Luces de gálibo, Málaga, 2011), la editorial prefiere que lo pidáis en librerías o lo compréis en librerías on line, en última instancia os lo enviarían también pinchando aquí.
Para quienes no vivís en España, podéis adquirirlos a través de la Plataforma Amazon o la Plataforma PriceMinister. Y seguro que alguna más que podéis buscar o conozcáis. Por desgracia, ninguna de las dos editoriales ha editado los libros en formato electrónico.
Es probable que los próximos libros que publique lo haga en formato electrónico o lectura en línea, así que cuanto antes se acaben los pocos ejemplares que quedan en papel, mejor que mejor, y si colaboráis a ello os estaré eternamente agradecido.
Si compráis alguno de los libros podéis comunicarlo poniendo un comentario en el blog, me hará mucha ilusión saberlo. Por otro lado, estaréis adquiriendo dos buenos libros de poesía.
jueves, 17 de mayo de 2012
Lecturas: "Libro de precisiones", de Miguel Ángel Contreras (España, 1968)
Una apuesta valiente la de Miguel Ángel Contreras al titular su poemario Libro de precisiones (Bartleby Editores, Madrid, 2012). Pocas cosas hay en poesía tan difíciles
como la precisión en la palabra; pero cuando se intenta,
generalmente sucede lo que sucede en este poemario: los poemas
merman, se vuelven esenciales.
Contreras ha preferido no engañar a
nadie, y nos introduce en su libro con un texto poético en prosa que
nos anuncia el descenso a lo oscuro, a lo subterráneo, al desierto
que, más tarde, aparecerá como metáfora de la realidad
convencional. Y ese desierto, el autor lo encuentra en la ciudad que
debería haber sido de acogida. Lejos de adoptar una postura
victimista (tan habitual entre los versificadores) nos advierte de que siempre existe un jardín (metáfora tan usada como clara) donde refugiarse.
En su peregrinar, el sujeto de la
poesía de Miguel Ángel Contreras descubre que en el desierto no hay
más que arena y calor, y traslada a otras ciudades la búsqueda para
encontrar nuevos desiertos. Con un lenguaje sencillo, pero amplio y
envolvente, el libro cumple con el objetivo de sumergirnos en la
desolada vida en la ciudad, creando un desierto metafórico de
palabras. Esto le da al libro un carácter de obra global, en el que
cada poema es una parte del todo y, a su vez, el todo está contenido
en cada poema, una especie de partitura musical con diversos
movimientos. Para ser precisos, diría que se trata de un libro
elaborado a base de fragmentos.
El texto de Contreras es breve, no
necesita más, de haberlo ampliado, sería, seguramente, redundante.
Afortunadamente, la editorial ha apostado por su publicación, sin ver un obstáculo en esa brevedad (no sería la primera vez que
una editorial pide que se añadan textos o se incluya otro libro
diferente).
En definitiva, en Libro de las
precisiones todo fluye en la dirección que su autor ha decidido, no
es una colección de poemas agrupados a regañadientes, sino un
viento cálido y envolvente, una atmósfera presente en cada momento
del texto.
El pequeño cosmos del hombre, Hablas con arañas del desierto..., La apuesta siempre es a cruz...
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martes, 24 de abril de 2012
Lecturas: 'Fábula', de Benito del Pliego (España, 1970)
Benito del Pliego siempre da una gran
importancia a la participación del lector o lectora en la poesía,
formando parte, al leer, del hecho creativo del poemario, en un acto
de comunicación horizontal. Si nos fijamos, gran parte de la poesía
está escrita en vertical: el poeta escribe y el lector o lectora
asiente o se identifica (e, incluso, en el peor de los casos, dice
“qué bonito”).
Pues bien, en su poemario Fábula
(Aristas Martínez Ediciones, Badajoz, 2012, il. de Pedro Núñez) ha
llevado esa premisa aún más lejos que en anteriores propuestas.
Para empezar, la parte principal del libro, del mismo título, puede
leerse de diferentes maneras: la habitual, siguiendo linealmente
poema a poema, o bien optando por el índice de ilustraciones creadas
por Pedro Núñez, quien ya colaboró con Benito del Pliego en el
poemario Índice. También podemos comenzar a leer desde el final,
pues al llegar a él descubrimos que si hubiésemos dado la vuelta al
tomo estaríamos ante un libro diferente titulado La voz del oído.
Antes de adentrarme en el contenido del
libro me gustaría destacar la magnífica labor de edición realizada
por Aristas Martínez Ediciones, con un volumen en tapa dura, con
relieves, y en el interior una muy cuidada impresión de los textos e
imágenes, con una gran calidad en el papel. Es difícil encontrar
editoriales que hagan apuestas tan claras por sus autores, editando
libros de tantísima calidad en los que, seguro, se ha hecho una gran
inversión económica.
La relación directa del poemario con
la naturaleza la encontramos ya en la cita del poeta francés del siglo XIX Gerard de Nerval que lo
encabeza (leyendo desde Fábula). Relación que se extiende a algunos
objetos que se van colando entre los diferentes animales, insectos y
plantas que Del Pliego nos muestra. Se trata de un conjunto de bellas
construcciones lingüísticas en las que el yo poético se coloca en
la piel del animal, insecto, planta u objeto para hacer un giro que
nos llevará hasta nuestra propia existencia. Por otro lado, cada
imagen incorporada al poema, en su abstracción, nos sugiere el
origen del poema, o la relación que establece el autor entre la
palabra y la vida.
Poemas sencillos, concisos, pero con un
amplísimo vocabulario, en donde cada palabra está perfectamente
utilizada en función de su significado, simbolismo, sonoridad o
posición dentro del texto. El autor utiliza la prosa como recurso
poético, una elección con mucha intención ya que, si sumamos a
esta técnica las temáticas, la brevedad, los títulos de cada
poema..., tendremos como resultado, en un nuevo giro del libro, el
título: Fábula.
Ese es el sabor de este libro, el de un
género literario poco apreciado o usado hoy en día pero igual de
sugerente que antaño y tal vez más oriental que occidental, lo que
no deja de acercarnos a cierta idea de la actualidad si damos por
buena la hipótesis de que la cultura occidental, anquilosada,
pragmática y economicista, está en pleno declive frente a la
potencia primaveral que nos llega de “oriente”.
Otro de los elementos del libro es
cierto regusto sentencioso o reflexivo de cada una de las fábulas
que nos hace recordar a un pequeño Buda que nos encontrásemos en
medio del camino, o a un oráculo escondido en una cueva, lejos
siempre de la civilización frenética y ciega. También las palabras
'paradoja' o 'proverbio' servirían para hablar de este nuevo libro
del poeta madrileño afincado en Estados Unidos.
Cada uno de los poemas está lleno de
vida, es una invitación a vivir; abundan en ellos los verbos que
denotan acción o movimiento, la mayoría con la viva sonoridad del
infinitivo. Y como todo en el libro camina en la misma dirección,
las imágenes de Pedro Núñez nos insinúan, desde su ser
aparentemente estático, esa misma idea de movimiento, de vida.
Al final del libro nos encontramos,
como ya avanzaba, otro poemario titulado La voz del oído, que podría
ser, perfectamente, comienzo, con su propio título, con sus propias
imágenes de Pedro Núñez, con dedicatorias y citas
diferentes. Esta parte es, definitivamente, un oráculo lleno de
respuestas que desean encontrar sus preguntas. La implicación de las
imágenes aumenta, al punto de ser estas y no un número de página
la que nos indica la posición que cada poema ocupa en el libro.
Sin duda, Benito del Pliego es para mí
un poeta de referencia con el que aprender y disfrutar, con el que
comparto inquietudes filosóficas y, por qué no, espirituales, o
sea, también, poéticas.
miércoles, 25 de enero de 2012
Lecturas: 'Día a día', de Robert Lowell (Estados Unidos, 1917-1977)
Gran parte de la poesía actual es testimonial, los poetas nos hablan, generalmente en lenguaje directo y coloquial, de sus anecdotillas cotidianas. La misma anécdota, el sentimiento experimentado por el poeta, trata de presentarse como poesía en sí misma. Eso no quita para que haya poetas que, partiendo de su propia biografía personal, realicen interesantes construcciones poéticas, con grandes dosis artísticas en su manera de usar el lenguaje.
Robert Lowell, considerado por algunos como el mejor poeta estadounidense del siglo XX (absurda pretensión si tenemos en cuenta la gran variedad y calidad de voces que ha dado el siglo en dicho país), es el campeón de la poesía testimonial; es su propia biografía la que aparece permanentemente en sus versos, así como la de aquellas personas con las que se cruzó. Dicho esto, iniciada la lectura del que fuese su último libro, Día a día (Editorial Losada, Madrid, 2003, trad. de Luis Javier Moreno), algún lector podría espetarme “Cenamor, mientes, el primer poema trata sobre Ulises y Circe, un largo poema de gran belleza con un lenguaje ágil y sonoro”. Es lo que tiene acostumbrarse a la poesía testimonial, que se pone uno a leer y enseguida espera encontrarse con la patética vida del poeta así, “claramente” y sin esfuerzo (que es muy malo usar el "celebro").
Lowell utiliza en 'Ulises y Circe' la metáfora, el símbolo, la evocación, la relación..., multitud de recursos poéticos, no con la intención de ocultarse (leyenda urbana tan extendida entre los acérrimos defensores del testimonialismo y la “claridad”), sino con la intención de crear una nueva dimensión artística nacida de conjugar las vidas de Ulises y Circe con la suya propia y la de una de las mujeres con las que se casó, dimensión que, hecha poema, va más allá de las propias vidas de ambas parejas. En definitiva, Lowell escribe poesía y el lector o lectora, al leerla, la recrea, la hace suya, sin importar si conoce o no de donde leches salió.
El resto de poemas del libro están escritos en un lenguaje directo, más reflexivo que conversacional, pero sin renunciar a los recursos típicos de la poesía moderna. Un lenguaje que busca la musicalidad, con ingeniosas relaciones de palabras y un simbolismo bastante actualizado. Algunos de estos textos son duros alegatos contra personas de su propio entorno, citadas por su nombre o grado de cosanguineidad, ya fuesen poetas, profesores o familiares; una especie de ajuste de cuentas con la vida, como si intuyese que, a pesar de no ser tan mayor, iba a morirse a las pocas semanas de editarse el libro.
No recordaba, de lecturas pasadas de Lowell (de las que encontraréis alguna muestra en el Catálogo de poemas del blog), no recordaba tanto texto reflexivo, recordaba más unas imágenes luminosas y con ingenio, muchas imágenes. Aunque dentro del tono narrativo y reflexivo he encontrado también buenas muestras de la poesía que recordaba.
A pesar de estar basados todos los poemas en su propia biografía, no es el yo el sujeto poético dominante, pues se alterna con bastante equidad con el tú o el nosotros, apareciendo juntos en algunos poemas. Es tal el dominio que tiene sobre este recurso que en ocasiones su propio yo poético pasa a dialogar con un tú que no deja de ser él mismo, aunque en ocasiones también parece ser otra persona diferente. Jugando con ello, Lowell es capaz de usar el lenguaje para mostrarnos momentos mágicos que suceden en el más anodino de los cuartuchos, en la más irrelevante de las anécdotas. Un ejemplo magnífico de todo esto lo encontramos en el poema 'Afeitándome', que incluiré en el catálogo del blog más adelante.
Como curiosidad, apuntar que, a pesar de que el traductor considera Día a día como el mejor libro del autor y critica abiertamente la traducción para la antología editada en 2003 por Visor Libros, a mí, en conjunto, me gustaron más los poemas incluidos en dicha antología. Tal vez, claro, porque se trataba de una selección de los mejores poemas de cada uno de sus libros anteriores.
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