domingo, 14 de marzo de 2021

Poema del día: "Ojos en cuyo ataque las seducciones...", de Ibn Sahl de Sevilla (España, Al-Andalus, 1212-1251)

Ojos en cuyo ataque las seducciones
tienen la mejor parte,
disparáis y todo yo soy vulnerable
a vuestras flechas certeras.

Los consejos del censor se oyen
mas no se aceptan.
Amo su rostro de aurora,
su saliva como el vino y sus ojos de corza;
es una gacela y su boca es una margarita
como las que pastan en el desierto.
Gacela, toma mi corazón como morada,
pues eres forastera entre los hombres,
y pasta en mí pues son mis lagrimas agua fresca
y mis entrañas, fértiles prados.

Entre sus labios rojos y sus ojos negros
están la vida y la muerte;
las aguas de la timidez riegan
en su mejilla la rosa de la vergüenza
que planto yo con la mirada
y recojo con la esperanza.
En sus lánguidos ojos vive un sueño,
que hace velar a los ojos del melancólico
y en su cadera, una rotundidad
que agudiza la inteligencia del prudente.

Lleva hacia el ardor del reproche
los dientes de granizo de su boca y se encienden;
si la besase, mis suspiros
derretirían ese hielo.
Dobla su cuello de muchacha de turgente pecho
al que no adorna más que la esbeltez;
por la esquivez de esta gacela de voz melodiosa
y por el cimbrear de esta rama flexible
corre el arroyo de mis lágrimas
y se inclina mi talle.

¿Eres acaso una hurí que ha enviado Ridwan
como prueba de la existencia del paraíso?
Los corazones se rompen por tu causa
y dicen: No es un ser humano.
La dicha es una enferma que ha muerto
por culpa de la distancia, madre de las penas;
purifican mi amor las aflicciones,
¡las cosas del amor son bien extrañas!
diríase que mi pasión es sándalo
que con el fuego de la ausencia expande su perfume.

Es tu hermosura extraordinaria,
como también mi llanto es excesivo.
La pasión para mí es un todo unido
mientras mis lágrimas se dispersan.
Escucha a un esclavo obediente
que canta para que desobedezcas a los espías:
Este espía, ¡qué mal pensado!
¿Y qué si el hombre levanta sospechas?
Señora mía, ea, hagamos
eso que piensa el espía.

Ibn Sahl de Sevilla, incluido en Poesía árabe clásica (Titivillus, Internet, 2017, selec. de Alfonso Bolado).

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2 comentarios:

  1. Sombrío encontrarás ésta cisne sombra y pues tu fuego de la cual tú sientes el gran verdor de entramos / ¿podría su abrigo de Él en dos Destino detener tu solito dolor?

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