martes, 10 de julio de 2018

Poema del día: "Justine", de Jorge Cáceres (Chile, 1923-1949)

El 8 de julio de 1787 una mujer ha cruzado por el sitio que hoy ocupa el puente de Enrique IV
Abatida por el peso de un pensamiento ella se ha inclinado al pozo
Con un gesto de ráfaga todos los párpados del mundo se han cerrado
Y sin un presentimiento de socorro las ventanas daban al sótano
Y las copas de los castaños más familiares que entonces
Con una mueca de socorro erraban bajo la tempestad de París
Sorprendida por un ojo que se ha posado en su presa
Una mujer sobre la nieve con manchón de armiño
En un sentido inverso a la línea negra que cruza su pecho
El rayo la ha detenido no obstante en el bosque
Los árboles dejan caer sus últimas señales y expiran
Pero una ventana se ha abierto en la niebla a todo escape
Una mujer de blanco con aretes de fieltro
Con cabellos de fósforo demasiado fresco
Se ha detenido en la costa ella ha tomado el mal paso
Pasajera misteriosa ha sabido ocultar su nombre bajo un signo de talismán
Entonces sobre cada ventana de Viena una lámpara se ha evaporado
Como una rama en el bosque al paso del hormiguero
El relámpago primo del hada en los hilos telegráficos
Juega al amor detrás del seto
Si yo digo Bressac es para dar al lector un sentido más lúcido
De ese juego de manos su esclavo el pararrayos siniestro
El sol se ha desplomado para siempre en el bouquet de la pasajera
Que gira sin cesar bajo la Vía Láctea
Todos los perfumes del día se han encerrado en el observatorio
Donde dos canarios helados han descubierto un bombón de vitriolo
Sobre el marco de la ventana una flor momentánea
En el gabinete negro de la fotografía aplicada al sueño
Haciéndose llamar por un nombre de generación un tanto sórdida
Ella sabe que mi pensamiento da vueltas
Como los latidos negros sobre blanco de la aguja sobre la esfera
La noche cae en un abrir y cerrar de ojos sin contar que ella ya estaba ahí
Una mujer con cinturón de castidad de plumas de cuervo
Se pasea desnuda al borde de una ciudad que se llama yo no sé
Bajo su guante yo he notado la señal del grillo
Cuando pasaba ha levantado la cabeza
Ella me ha dicho Monsieur de Bressac me espera para el té
Un rendez vous de pacotilla sobre la nieve a vista de reno
Delante del abismo de límites vagos
Una cabeza con doble lengua de muñeca que dice sí y no
Ha caído la muerte ha rodado sobre el parquet encantado violeta doble
En todas direcciones unos ojos galvanizados en dos direcciones
Enmascarados ellos han pasado por el ancho del alero
El tornasol ha girado en dos direcciones a conocer su propia presa
Justine una vez yo he dicho Justine el 8 de julio de 1944 para las generaciones al fondo del día
El rayo se ha detenido un instante en su dedo
Pero el mundo ha pasado solo ha errado bajo la luz que tapiza el bosque
Él se ha mantenido disponible al amor de dos siglos consecutivos
Una patada en pleno rostro
Los mejores han pasado.

Jorge Cáceres en El agc de la Mandrágora (1957), incluido en Antología de la poesía surrealista latinoamericana (Editorial Galache, México, 1974, ed. de Stefan Baciu).

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