lunes, 30 de enero de 2017

Poema del día: "El hombre que se aleja cada vez más cerca", de Eva Runefelt (Suecia, 1953)

En la noche, las escrituras abandonan las piedras de La Alhambra
atraviesan los setos de arrayán y, verde como las hojas,
se acuestan en el agua
junto con los muertos y los expulsados

«Los hijos del invasor
- ella hizo que los días retrocedieran
y entrasen en ella como una letanía
por la grieta de la cabeza,
dentro, como en una
planta blanda
demasiado irrigada
Juana-. «El hombre tiene ocho miembros
los dos tallos de la voz
se retorcieron en uno
Yo veo cómo los árboles tratan de parecérsenos».

El castillo, sobre ella,
Es un bordado inquieto,
amortajado,
es el palacio, los monólogos salen a cazar
en círculos, en harapos
y el que recién ha muerto finge que duerme

«Una costura ajustada
un calcetín zurcido, duro,
una coagulación
Llevarlo consigo, eso es lo que ella quiere
Él tiene que estar allí
«Yo veo los grandes hombros
de piedra
marrón rojiza
por el tragaluz de la bóveda
y las naranjas colgando
en escalas melodiosas, Felipe
Yo seré este lugar,
deja que este sitio me devore».

Ella pasa el tiempo con su trabajo manual
tenso en el bastidor y

«El agua de la montaña me mantiene despierta»

Felipe sin orejas, cadavérico
Ella se mantiene a su lado
se ahoga de la risa, inspecciona
con los ojos en blanco como clara de huevo
el cerebro esclerótico en forma de pezuña
y la memoria

«¡Su nuca cabe en mi mano,
un poco de cítrico!»

Escupe y expulsa el trigo tosiendo
por la mañana
Le mete el dedo, se mantiene insomne,
mientras la carne de él, silenciosa,
lo abandona, se hunde

Ya lo dice el proverbio:
«terriblemente ligero de cargar
como el fruto de la canela»

Es una vidriosidad pero es blanda
Ella ve cómo su olor
hace que su cara perdure

Eva Runefelt en I ett förskingrat nu (2007), incluido en Mujeres en el Norte. Trece poetas suecas  (Devenir, Madrid, 2011, selec. y trad. de René Vázquez Díaz).

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