domingo, 16 de agosto de 2015

Poema del día: "Occidente", de Alphonse de Lamartine (Francia, 1790-1869)

Y el mar se calmaba, como una urna en hervor
que aminora cuando el fuego se extingue,
y retirando de la orilla la ola aún en vapor,
regresaba a su gran lecho para adormecerse;

y el astro caía rodando de nube en nube
suspendiendo en las olas un orbe sin brillo,
luego sumía la mitad de su roja imagen,
cual nave en llamas al hundirse en el ocaso;

y la mitad del cielo se apagaba, la brisa
flaqueaba en la vela, inmóvil y sin voz,
y las sombras corrían, y bajo su tinte gris
todo en cielo y agua borrábase a la vez;

y en mi alma, palideciendo al mismo ritmo,
todo rumor mundano caía con el día,
y algo en mí, como en la misma naturaleza,
lloraba, oraba, sufría, bendecía a la vez.

Y sólo en occidente, un brillante pórtico
dejaba ver la luz dorada en el oleaje,
y una nube púrpura parecía una tienda
abriendo un enorme fuego sin extinguirlo;

y sombras, vientos y las olas del abismo
parecían correr hacia el arco de fuego,
como si Naturaleza y lo que la anima,
perdiendo la luz, hubiera temido morir.

El polvo de la tarde de la tierra volaba,
sobre el oleaje, los blancos copos flotaban;
y la mirada amplia, triste, errante, libre,
llenábase de lágrimas sin causa al seguirlos.

Todo desaparecía; y el alma oprimida
quedábase vacía como el nublado horizonte,
después surgía un único pensamiento,
cual pirámide en medio del desierto.

¡Oh luz! ¿Adonde vas? Globo agotado por el ardor,
nubes, aquilones, olas, ¿adonde corréis?
Polvo, espuma, noche: miradas y tú, mi alma,
decidme, si sabéis, ¿adonde vamos todos?

¡A ti, gran Todo!, cuyo astro es un pálido fulgor,
en ti van a acabar la mente, la noche y el día.
Flujo y reflujo divino de vida universal,
vasto océano del Ser donde todo se sumerge...

Alphonse de Lamartine, incluido en Antología de la poesía romántica francesa (Ediciones Cátedra, Madrid, 2000, ed. de Rosa de Diego, trad. de Vicente Bastida).

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