sábado, 12 de octubre de 2013

Poema del día: "Los demonios", de Alexsandr Serguéyevich Pushkin (Rusia, 1799-1837)

Vuelan las nubes, se enredan,
juega con ellas la luna
iluminando la nieve.
Turbio cielo, noche turbia.

Voy por el campo desierto,
¡din, din!, suena la campana,
¡ay qué miedo ir arrastrado
por llanuras solitarias!

¡Corre, cochero!...—No puedo,
no obedecen los caballos,
la nieve cierra los ojos,
los senderos están blancos.

No se ve ninguna huella,
hemos perdido el camino,
el demonio nos arrastra
en un brusco torbellino.

Mira: allí, allí está jugando.
Sopla, escupe sobre mí,
al espantado caballo
empuja al barranco—allí.

Hasta fantástica altura
ahora se yergue, se estira,
desaparece en la sombra,
brillando como una chispa.

Vuelan las nubes, se enredan,
juega con ellas la luna
iluminando la nieve.
Turbio cielo, noche turbia.

Las fuerzas nos faltan, paran
la campana, los caballos.
¿Es un árbol o es un lobo
lo que está en medio del campo?

La nevasca ruge, llora,
soplan los caballos, vuela
el diablo más lejos y arden
sus ojos entre la niebla.

Los caballos se desbocan,
—¡din, din!—, suena la campana.
Los demonios se reúnen
junto a la llanura blanca.

Horribles, interminables,
van girando los demonios
entre el juego de la luna
igual que hojas en otoño...

¡Cuántos hay! ¿Adonde corren?
¿Por qué cantando se quejan?
¿Es que entierran a algún duende
o casan a una hechicera?

Vuelan las nubes, se enredan,
juega con ellas la luna
iluminando la nieve.
Turbio cielo, noche turbia.

Cruzan sin fin los demonios
la llanura ilimitada,
sus aullidos lastimeros
se me clavan en el alma.

Alexsandr Serguéyevich Pushkin, incluido en Poetas rusos del siglo XIX (Ediciones Rialp, Madrid, 1967, selec. y trad. de María Francisca de Castro Gil).

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Canto de Oleg el ProfetaCarta de Tatiana a OneguinEl CáucasoLos demonios

2 comentarios:

  1. No me gusta que se traduzcan poemas manteniendo la rima (en este caso asonante) porque, aunque tuvieran rima en su idioma original, lo que es seguro es que al traducirla al español ha de perder la rima. Y si no la pierde, es porque el traductor ha forzado la traducción para mantener una rima artificiosa. Con todo, me gustó el poema.

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    1. Difícil papel el de traductor. En este caso estoy de acuerdo contigo, la rima asonante idiotiza un buen poema.

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