viernes, 27 de mayo de 2011

Poema del día: "La bomba", de Carlos Drummond de Andrade (Brasil, 1902-1987)

La bomba
       es una flor de pánico asustando a los floricultores.
La bomba
       es un producto quintaesenciado de un laboratorio fracasado.
La bomba
       es una miseria confederando millones de miserias.
La bomba
       es estúpida y fiero triste y llena de rocamboles.
La bomba
       es grotesca de tan temible y pica en la pierna.
La bomba
       duerme los domingos hasta que los murciélagos revolotean.
La bomba
       no tiene precio ni tiene lunar ni tiene domicilio.
La bomba
       promete ser mejor mañana y lo olvida.
La bomba
       no está en el fondo del baúl, está sobre todo donde no está.
La bomba
       miente y sonríe sin dientes.
La bomba
       va a todas las conferencias y se sienta en todos los lados.
La bomba
       es redonda como la mesa redonda, y cuadrada.
La bomba
       a veces echa en falta otras para cruzarse.
La bomba
       hurtó y corrompió elementos de la naturaleza y podía aún más hurtar y corromper.
La bomba
       se multiplica en acciones al portador y en portadores sin acción.
La bomba
       llora en las noches de lluvia, se enmaraña en las chimeneas.
La bomba
       se va de «week-end» en Semana Santa.
La bomba
       goza bien gozado el carnaval.
La bomba
       tiene 50 megatones de algidez por 85 de ignominia.
La bomba
       industrializó las termitas convirtiéndolas en misiles interplanetarios.
La bomba
       sufre de hernia estrangulada, de amnesia, de mononucleosis, de verborrea.
La bomba
       no es seria, es conspicuamente tediosa.
La bomba
       envenena a los niños antes de que comiencen a nacer.
La bomba
       continúa envenenándolos a lo largo de la vida.
La bomba
       respeta los poderes espirituales, los temporales y a los tais.
La bomba
       salta de un lado a otro gritando: soy la bomba.
La bomba
       es una mota en el ojo de la vida, y no sale.
La bomba
       es una inflamación en el vientre de la primavera.
La bomba
       tiene a su servicio música estereofónica y mil criados de oro, cobalto y hierro, además de los                comparsas.
La bomba
       tiene supermercado circo biblioteca escuadrilla de misiles, etc...
La bomba
       no admite que nadie la despierte sin motivo grave.
La bomba
       quiere mantener despiertos a nerviosos y sanos a atletas y paralíticos.
La bomba
       mata sólo de pensar que está para matar.
La bomba
       dobla todas las lenguas a su turbia sintaxis.
La bomba
       saborea la muerte con «marshmallow».
La bomba
       eructa impostura y prosopopeya política.
La bomba
       cría leopardos en el jardín, eventualmente en el «living».
La bomba
       está podrida.
La bomba
       sería feliz con remordimientos para justificarse, y eso le está vedado.
La bomba
       pidió al Diablo que le bautizase y a Dios que le ratificara el bautismo.
La bomba
       se declara balanza de la justicia arca de amor arcángel de fraternidad.
La bomba
       tiene un club cerradísimo.
La bomba
       examina con ojo neocrítico el Premio Nobel.
La bomba
       es rusoamericanoinglesa pero agrandada con efluvios de París.
La bomba
       ofrece en bandeja de uranio puro, a título de bonificación, átomos de paz.
La bomba
       no tendría trabajo con las artes visuales, concretas o tachistas.
La bomba
       dibuja señales de tránsito ultraelectrónicas para proteger a los viejos y a los niños.
La bomba
       no admite que nadie se permita el lujo de morir de cáncer.
La bomba
       es cáncer.
La bomba
       va a la luna, silba y vuelve.
La bomba
       reduce neutros a neutrones, y se da aire con el abanico de reacciones en cadena.
La bomba
       está abusando de la gloria de ser bomba.
La bomba
       no sabe cuándo, dónde y por qué va a explotar, pero pre-pala-dea el instante inefable.
La bomba
       apesta.
La bomba
       está vigilada por centinelas asustados en torreones de cartón.
La bomba
       por ser una bestia confusa le da tiempo al hombre para que se salve.
La bomba
       no destruirá la vida.
El hombre
       (tengo esa esperanza) liquidará a la bomba.

Carlos Drummond de Andrade en Lección de cosas (1962), incluido en Itabira. Antología (Visor Libros, Madrid, 1990, ed. y trad. de Pablo del Barco).

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*Artículo de Francisco Cenamor sobre la antología editada en España Itabira

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