America, the Beautiful (vine
de otro amor americano)
cuando Bill Clinton recién
estrenaba su nueva vida; juré,
on oath, bajo G. W. Bush
en el 2006 mi allegiance
a los cielos de este país y
nunca me arrepentiré —not
an inch de mi corazón—,
como casi todos, temprano
por la televisión en el 2001
vi caer las Torres Gemelas
y sin querer heredé un 9/11
más; viví la felicidad pura
con Obama —me recordaba
todo que aquí también
la alegría estaba ad portas,
but li we knew, rogaríamos
otra vez por ella, la vida
dependía de eso, 12 años
después en la historia
de esta res pública—, fui
entonces de casa en casa
pidiendo que Hispanics,
African-Americans y quien
faltaba se registraran y fueran
a votar…; seguí la triste
saga de un gigante egoísta
desde que se entusiasmó
con ser the blondest hijo
del sol hasta que su propia
rabia lo apagó y he was
gone justamente with the wind
…
y bien me iré de esta tierra
o moriré en ella, who really
knows dónde se muere uno
y deja sus huesos, pero ojalá
sea ese día lindo cuando
se diga Madam President
a quien ocupe la Oval Office
to know what you’ll sound like
is worth nothing —Claudia Rankine

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