Mujeres labran deshacen
los mismos montículos, se agachan sobre el surco
ponen la semilla,
caminan y cantarían
alto si algún silencio vasto
se formase o lo creasen
los gestos—al sembrar.
Las viñas son el campo duro
a donde van. Doblan el costado—es el polvo, son
los nidos espesos, las nebulosas.
Mujeres que habitan el tiempo:
se alegran con la luz
de primavera o verano (sólo la suavidad)
duermen debajo
de aguas que son agrestes, de las noches todas.
Se paran, con el tiempo, a la entrada,
en casas áridas. Así arrojaron
al polvo su grano,
aman la tierra
así la muerte las sorprende.
Fiama Hasse Pais Brandão en Germinação, incluido en Antología breve de la poesía portuguesa del siglo XX (Instituto Politécnico Nacional, México, 1998, selec. y trad. de Mario Morales Castro).
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