Un camino y dos huellas,
una ruta y dos pasos.
El tuyo, firme, abriéndola,
el mío vigilando
la sombra de los árboles
y el agua del regato...
El tuyo creador
junto al mío, anulado
por el ímpetu austero
que fluye de tu rastro.
-¡Paso mío, tan débil,
junto al tuyo, sagrado,
que ni los dioses borran!-.
En todos tus descansos
me hallarás cerca, fiel,
tendiéndote en mis manos
la pulpa de un frutal,
brindándote en mis labios
el zumo del reposo.
Quiero vendar mis pasos
para que busquen, ciegos,
el surco que has dejado.
Sólo existe un camino:
el que mis pies descalzos
recorren en pos tuya.
¡Quiero seguirte siempre
y recoger tu llanto!
Ernestina de Champourcin en Cántico inútil (1936) (Centro Cultural de la Generación del 27, Málaga, 1997, ed. de Milagros Arizmendi).
Editado por el poeta Francisco Cenamor. Blog literario con información diaria: catálogo de poetas y poemas, cuentos y relatos, novelas, catálogo de revistas, asociaciones y premios literarios, reseñas, eventos de España y América, televisiones y radios literarias, recursos gratuitos, libros gratis, recursos para leer y escribir, talleres y cursos, editoriales. Enlaces a otras webs con recursos literarios.
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Encuentro muy interesante tu blog, y los aportes muy completos, apenas estoy montando mi blog pero aprendo cada día mucho más....http://elanfiteatrodesofia.blogspot.com/
ResponderSuprimirMuchas gracias Cin, me he quedado con la dirección de tu blog para hablar de él aquí más adelante.
ResponderSuprimirUn saludo.
¿quién era el "esposo" de Ernestina...da la impresión de que se hace de menos, y lo hace con una dulzura impresionante, tal vez es una actitud de mujer de otro tiempo...
ResponderSuprimirPues el esposo era otro poeta, Juan José Domenchina.
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