martes, 30 de junio de 2009

Juan Carlos Mestre nos habla sobre el libro de poemas 'Pentimento', de Enrique Gracia Trinidad

Estas palabras no deberían oírse, tampoco verse, acaso solo intuirse como una transparencia sobre la otra verdad que refieren, la voz real de este libro en que se hace visible, conmovedoramente audible, la certeza de cuanto en él es duración de lo borrado. Poeta es el que se borra. Poesía en los límites de la excavación, un hallazgo que entre los ruidos del mundo devuelven al tacto de los encantamientos lo desapercibido, sus vínculos con lo que alguna vez fue sagrado y hoy, en la metamorfosis de las creencias, es restauración en la armonía de los cantos del porvenir.

Es la presencia del pasado lo que aquí retorna a hacerse cuerpo irradiante de símbolos, son las presencias amadas de lo lejano, es la poesía desafiando la linealidad del tiempo que le sobra a la muerte para instaurar un nuevo retorno, después de la melancolía de sus significados, a la utopía del pensamiento poético. Nada corrige los acontecimientos, ninguna mano borra el esplendor y la miseria de lo sucedido en los párrafos de esta vida de leyenda. Cada poema subraya una línea que pudo haber sido velada por la precaria voluntad sin conducta que cada época intenta imponer, sin lograrlo, a la desobediencia natural del poeta, del corregidor de futuro que hospeda en su conciencia crítica la voz del hereje frente a las preceptivas de lo canónico.

En este libro está el mar y el barco, y sobre ellos las estelas de la muerte, y sobre lo incorrecto de la muerte están los cielos que cambian la idea de finitud al destino de lo humano. No está la renuncia con su collar de cascabeles arrepentidos, ni se oyen en él otras voces que no sean las de aquellos que articularán los nuevos sentidos del porvenir, pronunciándolas con la certeza que alienta a los creyentes laicos del tiempo futuro. Está la poesía abriendo las puertas clausuradas a lo invisible, la llave que inaugura el espacio para un huésped, la que abre con su llama la posibilidad de las lámparas, las profundas luces del misterio y la visión, la experiencia ética de participar, sin daño, sin precio de realidad, en la ceremonia de lo desapercibido y secreto.

No restaura arqueológicamente Enrique Gracia Trinidad los signos yacentes bajo los estratos del discurso, ni injerta antiguos sentidos amputados al mito del arrepentimiento, sencillamente consolida su naturaleza en la ausencia, sacia la sed de lo extraviado en el camino, las múltiples vinculaciones entre lo aparente y lo desapercibido, es decir, la dialéctica misma de la poesía, la súbita presencia de cuanto algún día lejano es ahora la tensión emocional del poema.

Asamblea de voces, coro concertado de personas en sombra y sombras sin persona, en la república imaginaria donde los girasoles de Van Gogh vuelven a ofrecer su antigua semilla al porvenir solar de las fértiles cabezas del futuro. En tropel los caballos de Velázquez brotan de la sonrisa femenina de Leonardo. Los ríos de Manrique a cuyas aguas se arrojó Li Po para atrapar la luna. Lo desobediente contra la muerte, el arte de la vida. He aquí los inquilinos secretos de su esperanza, cuando la noche ha terminado y dice la primera voz del génesis: Levántese la estrella, desayune. Así retorna a ser lo que ya ha sido, y toda nuestra vida es otra vida, y nada es ya lo que parece.

Juan Carlos Mestre

Enrique Gracia Trinidad (Madrid, 1950). Sus publicaciones poéticas son: Encuentros, Canto del último profeta (poema coral), Crónicas del laberinto, A quemarropa, Restos de almanaque, Historias para tiempos raros, La pintura de Xu-Zonghui, Tiempo de Apocalipsis, Siempre tiempo, Todo es papel, Juego de damas y Sin noticias de Gato de Ursaria. En 2004 publicó Contrafábula (poesía reunida 1973-2004), también en Sial Ediciones, que reúne íntegras las nueve primeras publicaciones. En 2007 publicó su antología La poética del vértigo, con un estudio previo de Enrique Viloria. Ha publicado también algunos libros de prosa en colaboración con Soledad Serrano y distintos artistas plásticos, así como otras publicaciones sueltas.

Por algunos de sus libros ha obtenido diversos premios, tales como los accésits del Premio 'Adonáis', 'Rafael Morales' y 'Ciudad de Torrevieja'; y los premios 'Encina de la Cañada', 'Feria del Libro de Madrid', 'Blas de Otero', 'Bahía', 'Juan Alcaide', 'Emilio Alarcos'; además del Premio Internacional 'Vicente Gerbasi', al conjunto de su obra (Venezuela). Fragmentos de su trabajo han sido traducidos a varios idiomas y recogidos en distintas antologías. Se dedica a la divulgación cultural y al teatro y entre otras actividades, dirige el programa 'Poetas en vivo', de Obra Social Caja Madrid, en la Biblioteca Nacional española.

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