lunes, 8 de julio de 2019

Poema del día: "Palabras escritas en el borde de las páginas", de Leida Viveros Vigoya (Colombia, 1969)

Tiempo.
Arete prendido en la oreja del misterio.
Sollozo.
Caracol en la ola del torrente sanguíneo.
Atenuación.
Pinceladas diluidas combinando tonos ignorados.
Rebelión.
Instinto brusco gimiendo en la envoltura de mi entraña.
Desafío.
Los miedos en la carne los azotes del espíritu.
Realidad.
Ensartados abanicos en el filoso estuche de la necesidad.
Precio.
Contemplar el rostro de mi juventud recobrada
sobre el espejo de la incomprensión ajena.
Vitalidad.
Altura en la meta y ritmo en la fatiga,
zapatillas meticulosamente elegidas para continuar este riesgoso ascenso a la cima,
esta inesperada templanza en mitad de la jornada,
estos colosos despertados,
estas palabras
palabras escritas en el borde de las páginas,
mensajes descifrados devueltos… bruscamente sin memoria
en medio de la noche
a mitad de un sueño tan temido,
revelaciones que no se olvidan
rompen cadenas,
despliegan las alas,
liberan al alma de su esclavitud.
Quién querría entonces
volverte a ignorar,
señora del mundo, dueña del misterio:
¡la carne es la luz de la materia!

Leida Viveros Vigoya, incluido en Antología de mujeres poetas afrocolombianas (Ministerio de Cultura, Colombia, 2010, comp. de Alfredo Ocampo Zamorano y Guiomar Cuesta Escobar).

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1 comentario:

  1. SE ME FUE LA VIDA

    Se me hizo tardé la vida, se me hizo tarde el tiempo,
    ya casi estoy en la penumbra viviendo un último aliento;
    no me di cuenta del paso del tiempo
    ya mis pies caminan arrastrando los pasos.
    Se me fue la vida y mi alegría ya no es la misma
    pero estoy contento y satisfecho de haber llegado hasta aquí;
    de haber terminado y logrado lo que como destino me propuse,
    sólo me queda esperar a que termine mi último aliento.
    Se me acabo mi reloj de arena y ya no tiene vuelta,
    me iré feliz con el amor de mi vida por cada hijo que me dio,
    por cada mañana que al despertar estaba a mi lado
    siempre en las buenas y malas.
    Por cada inolvidable noche de amor que me dio,
    me iré de esta vida y en donde esté, esperaré a mi amada,
    para tomarnos de la mano e irnos caminando por el camino al cielo.

    Roberto González

    Julio/2019
    La paz, B. C. Sur, México

    (Derechos Reservados del autor)
    *Imagen bajada de internet*

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