domingo, 12 de junio de 2016

Poema del día: "Oda a un monje de las montañas Tai-Pei", de Cen Can (China, 715-770)

Cuéntase que en las montañas Tai-Pei
            reside un monje
que flota, como el perfume,
            a trescientos pies del cielo.
En cierta ocasión se ocultó con sus escrituras
            en el pico central,
y rara vez pudieron verlo aunque se oía
            el repicar de su campana.

Con su bastón metálico una vez separó
            a dos tigres que luchaban a muerte.
El bastón descansa ahora junto a la ventana.
            Bajo su lecho hay un cántaro
            que encierra un dragón.
Se viste con hierbas y hojas; sus orejas
le llegan hasta el hombro,
y sus cejas cuelgan sobre su rostro.

Nadie sabe su edad. Pero los verdes
            pinos que él plantara
no pueden abarcarlos diez brazos.
Su mente es tan diáfana
            como el fluir de un río.
Su persona, como las nubes,
            no conoce el bien ni el mal.

Cierta vez un anciano de Shang Shan
            vino a encontrarse con él,
pero no pudo hallar la senda
            que conduce a esas inaccesibles alturas.
Este monje desconocido
            todavía vive en las Montañas.
Los aldeanos no lo conocen: en vano
            miran hacia el cielo azul.

Cen Can, incluido en Poetas chinos de la dinastía Tang (618-907) (Visor Libros, Madrid, 2000, selec. y trad. de C. G. Moral).

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2 comentarios:

  1. Me hace recordar un cuento tradicional del Asia, acerca del saber de los ancianos.

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