lunes, 27 de mayo de 2013

Poema del día: "Amarrado el barco a la orilla del río", de Wang Wei (China, siglo XVII)

Una hoja errante en el espacio infinito.
Viento glacial barriendo las nubes.
El agua corre hacia el oeste.
Al claro de luna, en todas las aldeas,
junto a los juncos,
suenan mazazos en la ropa macerada.
Se deja sentir el otoño
en medio de los grillos que chillan.
El viajero vaga mil leguas en su sueño.
Altas horas de la noche.
Campanadas interminables.
Tristezas y angustias sin fin.
De todo el viaje, ¿qué recordaré?
Un solitario barco de pescadores
en medio de la desoladora niebla.

Wang Wei, incluido en Antología de poetas prostitutas chinas (Siglo V-Siglo XIX) (Visor Libros, Madrid, 2010, ed. y trad. de Guojian Chen).

Otros poemas de Wang Wei
Amarrado el barco a la orilla del ríoRespondiendo a mi amigo Xia Yu¿Se abren ya las flores del ciruelo?

4 comentarios:

  1. si no supieses que es de siglos "a" bien podría ser de alguno de los poetas contemporáneos que tienen ese estilo de oraciones cortas y precisas
    .
    un abrazo

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    1. Leer poesía del pasado, lo pone a uno en la tesitura de preguntarse, ¿qué escribo hoy que no se haya escrito ya? Y así profundizar en la poesía, ser honesto y discernir si uno tiene algo nuevo que aportar o es mejor callarse para no repetir, jajaja.
      Un abrazo.

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  2. Curiosa conversación la vuestra (Omar y Francisco) que me recuerda un poema de Saiz de Marco, y lo que pasa es que después de Homero, Cervantes y Shakespeare, si no todo, casi todo está ya dicho y redicho pero no por eso hay que dejar de decirlo de otra manera:

    Qué hago aquí
    escribiendo cosas que ya fueron escritas
    contando cosas que ya fueron contadas
    por gente más idónea
    por gente más capaz
    diciendo de otra forma lo que otros ya dijeron
    en sánscrito
    en latín
    en chino
    en árabe
    a lo sumo cambiando
    el orden
    los lugares
    las fechas
    las palabras
    pero no lo esencial
    (lo esencial ya fue dicho)

    Qué hago aquí
    contando cosas que ya fueron contadas
    escribiendo cosas que ya fueron escritas
    por creadores sabidos o anónimos
    en cuartillas
    en papiros
    en códices
    en pergaminos
    grabadas en piedra
    de viva voz
    recitadas
    cantadas
    repetidas
    vueltas a repetir
    versiones de versiones de lo mismo

    Qué hago aquí
    plagiando a autores que nunca he leído
    (¿a quiénes estaré plagiando ahora?)

    Qué hago aquí
    si ya no queda nada que añadir
    si todo lo decible ya fue dicho

    Qué hago aquí
    sin hacer nada nuevo

    Qué hago aquí
    repitiéndolo todo

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    1. Ese es el empeño, jajajajaja, la mayoría de las personas que escriben poesía en España, incluso las que publican libros y ganan premios, se limitan a repetir a los poetas que no han leído. La honestidad del poeta está en lo que dices: tratar de desentrañar que es lo nuevo que puedo aportar, y aportarlo. En cualquier caso, no tengo nada en contra de los poetas que repiten y repiten y repiten, se ha hecho siempre, lo que me parece inmoral es que, hoy por hoy, la mayoría del dinero público que se dedica a premios, que es mucho, termina en manos de los poetas repetidores. Y para que no se me malinterprete, no pretendo que este dinero termine en manos de los que si innovan: no creo que se deba dar ni un duro de dinero público para fomentar la meritocracia. Un abrazo.

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