viernes, 4 de enero de 2013

Poema del día: "A la patria", de Bonaventura Carles Aribau (España, 1789-1862)

Adiós, montes y cerros, adiós por siempre adiós,
oh sierras desiguales que, allí en la patria mía,
por el reposo eterno y el color más azul
de las nubes y el cielo de lejos distinguía.
Adiós, viejo Montseny, que, desde alto palacio,
bajo niebla y nieve, cual guarda vigilante,
por agujero miras la tumba del judío,
y en el inmenso mar la mallorquína nave.

Yo, tu soberbia frente conocía entonces
cual conocer pudiese la frente de los míos;
conocía también la voz de tus torrentes
cual la voz de mi madre o el llanto de mis hijos.
Mas, arrancado luego por los adversos hados,
no conozco ni oigo como en tiempo mejor;
cual árbol transplantado en muy lejanas tierras
pierde su gusto el fruto, su perfume la flor.

¿De qué puede valerme que una engañosa suerte
las torres de Castilla me hiciera ver de cerca,
si el canto de las trovas no lo oye mi oído
ni en mi pecho recuerdos generosos despierta?
En vano voy en sueños a mi dulce país
y veo del Llobregat la playa serpentina,
que no tengo consuelo ni me queda placer
más que el poder cantar en lengua lemosina.

Me place aún hablar la lengua de los sabios
que llenaron el mundo de sus usos y leyes,
defendieron derechos y vengaron agravios,
la lengua de los fuertes que acataron los reyes.
Muera, muera el ingrato que, al sonar en sus labios
por extraña región su propia habla, no llora,
que la sagrada lira de los suyos no coge
y, al pensar en sus lares, no se aflige y añora.

En lemosín sonaron mis primeros vagidos
al beber dulce leche del materno pezón;
en cantos lemosinos soñaba cada noche
y en lemosín rogaba cada día al Señor.
Cuando me siento solo, y a mi espíritu hablo,
otra lengua no oye: le hablo en lemosín,
pues mis razones salen del centro de mi pecho,
mi boca ya no sabe ni sabría mentir.

Sal, pues, para expresar el más sagrado afecto
que en corazón de hombre pueda el cielo grabar,
oh lengua a mis sentidos más dulce que la miel,
que la virtud devuelves de mi inocente edad.
Sal, por el mundo grita que el corazón ingrato
de mi patrón la gloria siempre habrá de cantar;
y pase por tu voz su nombre y su memoria
a los propios y a extraños, a la posteridad.

Bonaventura Carles Aribau, incluido en Poesía catalana contemporánea (Editorial Espasa-Calpe, Madrid, 1983, edición y versión de José Corredor-Matheos).

7 comentarios:

  1. La traducción de José Corredor le hace un flaco favor a la magnífica poesía de Aribau. Es, a mi juicio, poesía que no debería traducirse al español, pues todo español debería poder apreciarla en su idioma original.

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    1. ¿Debería? ¿Deber no es una palabra un poco fuerte. Tal vez sea mejor que haya quien se encuentre con poetas que escribieron (y escriben) en idiomas diferentes al castellano, que no español, en España, y sientan curiosidad por poéticas más cercanas. ¿Quién sabe? Tal vez, con el tiempo, hasta se atrevan a leer en su lengua original.

      Por otro lado, la traducción siempre es asunto peliagudo, se trate de la lengua que se trate.

      Gracias por la aportación, un abrazo.

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  2. Estoy de acuerdo con ambos. No estaría mal tener la versión original al lado de la traducción en cualquier idioma, y por otro lado...sin la traducción, a mi Rosalia de Castro, o las cantigas de amigo galegas, o Baudelaire, se me hacen difícil. Tener al lado el texto traducido me da una idea más clara de algunos conceptos que quizás no llegue a entender en el texto original, aunque me suene la lengua.

    A todo esto, el texto original. Recordemos que el poema es de 1832, y que el texto sigue tan vigente como entonces:

    A Déu siau, turons, per sempre á Déu siau;
    O serras desiguals, que allí en la patria mia
    Dels nuvols é del cel de lluny vos distingia
    Per lo repos etrern, per lo color mes blau.

    Adéu tú, vell Montseny, que dés ton alt palau,
    Com guarda vigilant cubert de boyra é neu,
    Guaytats per un forat la tomba del Jueu,
    E al mitg del mar immens la mallorquina nau.

    Jo ton superbe front coneixia llavors,
    Com coneixer pogués lo front de mos parents;
    Coneixia també lo só de los torrents
    Com la veu de ma mare, ó de mon fill los plors.

    Mes arrancat després per fals perseguidors
    Ja no conech ni sent com en millors vegadas:
    Axi d´arbre migrat á terras apartadas
    Son gust perden los fruits, é son perfum las flors.

    ¿ Qué val que m´haja tret una enganyosa sort
    A veurer de mes prop las torres de Castella,
    Si l´cant dels trovadors no sent la mia orella,
    Ni desperta en mon pit un generos recort ?

    En va á mon dels pais en als jo m´trasport,
    E veig del Llobregat la platja serpentina;
    Que fora de cantar en llengua llemosina
    No m´queda mes plaher, no tinch altre conort.

    Pláume encara parlar la llengua d´aquells sabis
    Que ompliren l´univers de llurs costums é lleys,
    La llengua d´aquells forts que acatáren los Reys,
    Defenguéren llurs drets, venjáren llurs agravis.

    Muyra, muyra l´ingrat que al sonar en sos llabis
    Per estranya regió l´accent natiu, no plora;
    Que al pensar en sos llars no s´consum ni s´anyora,
    Ni cull del mur sabrat las liras dels seus avis.

    En llemosí soná lo meu primer vagit,
    Quant del mugró matern la dolça llet bebia;
    En llemosí al Senyor pregaba cada dia,
    E cántichs llemosins somiaba cada nit.

    Si quant me trobo sol, parl ab mon esperit,
    En llemosi li parl, que llengua altra no sent,
    E ma boca llavors no sap mentir, ni ment,
    Puix surten mas rahons del centre de mon pit.

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    1. Buena aportación Carlos, y gracias por el original en "llemosi". Un abrazo.

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  3. EL original es en catalán, independientemente del nombre que se utilize en el poema para designara la lengua. La utilización del término "llemosí" en el comentario se presta a confusiones.

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    1. Aribau usó ese vocablo catalán para referirse a su propia lengua. No entiendo cual es la confusión. Para mi no hay ninguna: antiguamente al catalán lo llamaban así.

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  4. No empecemos a liar 'la cosa'. Si el autor dice 'llemosí' es por el motivo de que siente, sueña, piensa, reza, ama... en 'llemosí. No es que al catalán se le llame llemosí. A ese llemosí, Prat de la Riba propuso llamarle 'catalán'. Y no hay motivo para llamarle de otra manera a ese llemosí que se habló siempre en el País catalán. No estropeemos la historia.

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