miércoles, 7 de marzo de 2012

Poema del día: "La Casa de los espíritus (con dedicatoria)", de Cristián Gómez Olivares (Chile, 1971)

La casa de los espíritus se encuentra abandonada. Los
falansterios no dan abasto y cargan con su peso en oro
aquellos que han entrado en estos días guiados por un
          espejo retrovisor

para leer correctamente el nombre de las ambulancias.
Pero no soy un buen perdedor. Los juguetes de mi
          hija yacen tirados encima de la mesa

          como después de una cruenta batalla.
El midwest está lleno de fanáticos religiosos que
          amenazan con arrojarnos la bomba atómica.

Se oponen al gobierno federal -cristiano, retrógrado y
          fascista- al que acusan de estar en manos de
los judíos. Niegan, sin embargo, ser nazis,

          aunque sus granjas parezcan arsenales y los silos
donde supuestamente se guarda el grano de
          la cosecha más bien parecen albergar ojivas

nucleares en las manos de un criador de ganado cuya
          única fuente de información
son los noticieros de las seis de la tarde que ni

siquiera por error han mencionado alguna vez el
nombre de su pueblo (ni tampoco las carreras de
          tractores que son el orgullo del estado).

La bomba atómica no era un chiste, pero los poetas
          malditos que sobreviven a costillas
del Mercurio y del gobierno despotricando a

escondidas en contra de la derecha, le han dado
          rienda suelta a la caza de los espíritus
desprevenidos y algunos cuantos

permanecen obnubilados como parte de un rito de
aprendizaje del que puede que despierten dando
         gritos o conectados a un respirador artificial

en la sala de operaciones de un hospital del sistema
          público donde las enfermeras estén en huelga

y la anestesia se aplique a martillazos, los gritos
          provenientes del quirófano
no le pertenecen solamente a los doctores.

Cristián Gómez Olivares en La casa de Trotsky (Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2011).

Otros poemas de Cristián Gómez Olivares y artículos sobre su obra
CiudadEclesiastés 12,5El más paciente, Ítaca: versión libreLa casa de los espíritusLos pescadores de perlas, No se equivocaban los maestroQue inacabable empiezaUn verano que aún se nos pega aquí en la piel¿Y qué tan confiable puede ser...

*Artículo de Francisco Cenamor sobre La casa de Trotsky

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