miércoles, 15 de diciembre de 2010

Poema del día: "Débil del alma", de Pablo Neruda (Chile, 1904-1973)

El día de los desventurados, el día pálido asoma
con un desgarrador olor frío, con sus fuerzas en gris,
sin cascabeles, goteando el alba por todas partes:
es un naufragio en el vacío, con un alrededor de llanto.

Porque se fue de tantos sitios la sombra húmeda, callada,
de tantas cavilaciones en vano, de tantos parajes terrestres
en donde debió ocupar hasta el designio de las raíces,
de tanta forma aguda que se defendía.

Yo lloro en medio de lo invadido, entre lo confuso,
entre el sabor creciente, poniendo el oído
en la pura circulación, en el aumento,
cediendo sin rumbo el paso a lo que arriba,
a lo que surge vestido de cadenas y claveles,
yo sueño, sobrellevando mis vestigios morales.

Nada hay de precipitado, ni de alegre, ni de forma orgullosa,
todo aparece haciéndose con evidente pobreza,
la luz de la tierra sale de sus párpados
no como la campanada, sino más bien como las lágrimas:
el tejido del día, su lienzo débil,
sirve para una venda de enfermos, sirve para hacer señas
en una despedida, detrás de la ausencia:
es el color que sólo quiere reemplazar,
cubrir, tragar, vencer, hacer distancias.

Estoy solo entre materias desvencijadas,
la lluvia cae sobre mí, y se me parece,
se me parece con su desvarío, solitaria en el mundo muerto,
rechazada al caer, y sin forma obstinada.

Pablo Neruda en Residencia en la tierra I (1933), incluido en Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea 1914-1970 (Alianza Editorial, Madrid, 1971, selec. de José Olivio Jiménez).

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4 comentarios:

  1. ¡Qué grande Neruda! Nada que comentar. Prefiero enmudecer antes de estropearlo.

    ¿Cómo fue por Barclona? No pude venir a la lectura. Lo siento. Tuve que escoger entre lo tuyo y una actividad de danza de una amiga. ¡Hay qué ver! O no hay nada qué hacer o se junta todo!
    De todas maneras, tengo tu libro al que siempre puedo volver, o irme a leerte en otros, y este blog que tanto me gusta y me mantiene al día sobre concursos literarios, por si algún día me decido.
    Claro, que después de leer poemas como el que dejas aquí, pienso ¿pá qué? Escribir sí, ¿pero intentar publicar?
    Un abrazo

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  2. No te preocupes Mar, lo importante de los poetas es su poesía. Y eso ya lo tienes. Aunque, jajaja, creo que, en mi caso, mis poemas leídos por mí cobran un nuevo sentido, jajajajaja.
    Ya habrá ocasión.
    Un abrazo.

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  3. Como Mar opino que poesías de esta altura me dejan sin palabras. Gracias Francisco por compartir esta pasión tuya por la poesía.

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