jueves, 5 de noviembre de 2009

Poema del día: "Vieja estación", de Ángel Manuel Gómez Espada (España, 1972)

Tus últimos besos, ¿qué hago con ellos? ¿Se esconden para preservarlos del polvo, del moho y del paso del tiempo? Dime, ¿dónde los pongo?

Con el vértigo que puede ofrecer
el vaivén de los raíles, la visión de la nada,
hemos abandonado la estación en la que trabajó
mi padre durante mi primera infancia.
Estaba lejos de casa y fuera del pueblo,
en mitad de un páramo sin dueño. Las horas
caían con la misma parsimonia
que los trenes o los viajeros pasaban.
Imagino a mi padre leyendo
en esas feas noches de invierno,
lo veo echándonos de menos,
lamentando no poder venir para arroparnos,
ponernos el pijama, calentarnos la leche.
En ocasiones,
muchas menos de las que me hubiera gustado,
cogíamos el tren para visitarlo.
De aquello quedan recuerdos vagos:
un perro negro con un collar de pulgas,
mis primas corriendo por el andén,
un banco siempre verde al que ascendíamos
para tocar la campana hasta reventar,
el olor a paella y algún que otro tren
perdido de mercancías al que saludábamos
entusiasmados y contando sus vagones.
Luego regresábamos y él seguía su rutina.

De aquellos días lo que más lamento
fue no haberle dicho nunca lo mucho
que lo quiero. Y ahora apenas me quedan
fuerzas. La vida ha ido edificando un muro
de silencios inciertos entre nosotros.

La vieja estación también se ha muerto.
Nada queda en ella sino silencio.
La primavera comienza a avisarnos
con sus trinos de su pronta venida.
Él estará, sin duda, esperándome en el andén.

Nos daremos un par de besos
y en pocas palabras, le resumiré mi viaje
mientras llegamos a casa. Después,
comeremos, y todo seguirá su curso natural.

Ángel Manuel Gómez Espada, incluido en Antología del beso. Poesía última española (Mitad doble Ediciones, Málaga, 2009).

7 comentarios:

  1. Qué poema inmenso en su caudal de sentimientos y recuerdos. Profundo como el dolor de no haberle dicho lo mucho que lo querías. No dudes de que lo sabía con claridad y satisfacción. Dejo mi abrazo en el andén. Felicitaciones.

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  2. Una preciosidad de versos, ¡qué pasada!

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  3. Es fantástico sí, yo que soy un apasionado de la poesía ñoña me pirro por estos poemas.

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  4. Ñoña, para mí, no es despectivo, que conste en acta, jajaja.

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  5. Y yo que ando extrañando, resulté extrañando aún más.

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  6. Muy bonita verdad que si

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