domingo, 25 de enero de 2009

Poema del día: "Café-Concierto", de Oliverio Girondo (Argentina, 1891-1967)

Las notas del pistón describen trayectorias de cohete, vacilan en el aire, se apagan antes de darse contra el suelo.

Salen unos ojos pantanosos, con mal olor, unos dientes podridos por el dulzor de las romanzas, unas piernas que hacen humear el escenario.

La mirada del público tiene más densidad y más calorías que cualquier otra, es una mirada corrosiva que atraviesa las mallas y apergamina la piel de las artistas.

Hay un grupo de marineros encandilados ante el faro que un "maquereau" tiene en el dedo meñique, una reunión de prostitutas con un relente a puerto, un inglés que fabrica niebla con sus pupilas y su pipa.

La camarera me trae, en una bandeja lunar, sus senos semidesnudos... unos senos que me llevaría para calentarme los pies cuando me acueste.

El telón, al cerrase, simula un telón entreabierto.

Brest, agosto, 1920.

Oliverio Girondo en Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. Calcomanías y otros poemas (Visor Libros, Madrid, 1995).

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3 comentarios:

  1. "2o poemas para leer en un tranvía"
    me deslumbró, y lo que más me deslumbró de Oliverio fue su cosmopolitismo, estuvo en todas partes, y en todas miró al fondo de lo que veia.
    Aquí parece hacer un retrato cinematografico de un cabaret de puerto de mar, en donde seguramente estuvo en muchas ocasiones, se deben parecer mucho en todo el mundo, pero hay que recordar que su obra fue escrita a la par que el cine creaba estos estereotipos, o antes.

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  2. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? El cine nació tal vez porque el ser humano ya tenía una idea visual del mundo.

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