de India dicen
que existen ciertas reglas.
Por ejemplo, si amaste
mucho a tu perro,
en tu siguiente vida serás un perro,
pero lleno de recuerdos humanos.
Y si la hija favorita del Rey
amó al jardinero de baja casta del palacio
que se ahogó mientras cruzaba el río
en un pequeño bote durante las grandes inundaciones,
ellos renacerán, con una segunda oportunidad.
Los sabios ancianos de India dicen
que uno a menudo sueña
con la vida que llevaba antes.
Hay un león extendido
junto a sus crías.
Su gruesa melena está enredada con pasto seco,
su cabeza inclinada; una dalia polvorienta.
Luego con un estremecimiento,
un súbito sacudir de su cabeza
gime y gruñe
a cuatro crías llorosas.
(Las dejaría escalar
por todo su lomo
si tan solo no estuviera tan hambriento),
la leona ya está muy lejos
cazando en la más profunda zona del valle:
un oscuro y alto bosque.
Parras de rojas flotes,
serpientes salpicadas de dorado rodeando cada árbol.
Altos helechos,
franjas de helechos bordeando las anchas hojas.
Pero ahora la leona retrocede
hacia un vasto claro.
Levanta su cabeza hacia el este, el oeste:
oliendo, olfateando. Sus ojos miran fijos,
urgentes, ella camina como si sus hinchadas y crudas tetas,
rosas y no tan secas, punzaran, dieran comezón
y la incitaran.
Se inclina lo suficiente, temiendo
que sus crías puedan morir.
Ahora hay limpia agua fluyendo veloz,
murmurando sobre rocas, la leona pare, bebe,
su larga y rápida lengua lame, absorbe el agua.
Ahora la leona está vadeando a través, nadando,
su larga cola dorada se apresura por las corrientes;
rotas, heridas paras salpican.
Una brisa calma
como si la tierra apenas respirara.
Hojas caídas, aún verdes,
y enredadas viñas girando en la hoja,
la leona circundando.
Cerca, monos, ardillas,
incluso aves permanecen escondidos, silenciosos.
Un elefante toro muerto se pudre:
baleado, sin colmillos.
Tú me sostienes, me meces,
me sacas de mi sueño,
(¿o te soñé yo a ti?).
El pelo se mantiene en tu piel,
tu cuerpo no ha olvidado
cómo moverse como un gato.
Mira, el sol se derrama dorado sobre las paredes,
te vuelves leónido con el amanecer.
Las caderas temblando se relajan,
el lento lamer comienza
gentil sobre las heridas.
Sujata Bhatt, incluido en Altazor. Revista electrónica de literatura (1ª época, año 4, agosto 2023, Chile, trad. de Andrea Rivas).

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