el cuerpo que perdí,
mi cabeza, mis dedos, mis brazos,
vuelve a estar disponible,
como si acabara de regresar a su lugar.
Ahora que terminó la guerra,
miro al cielo,
y extraño los pájaros y las nubes.
Nada de aviones.
Ahora que terminó la guerra,
la escoba barre polvo, trozos de vidrio,
tornillos de puertas rotas,
barre las piedras derrumbadas de las paredes,
fragmentos de tazas de té doradas,
el marco de fotos familiares,
juguetes para niños, platos playos,
lo acumulo todo aquí en mi corazón.
Ahora que terminó la guerra,
mi madre viene a disculparse,
dice: ya no hay lugar para recibirles.
El cementerio se llenó, por fin.
Ahora que terminó la guerra,
pongo mis manos sobre mi cabeza y corro,
no hay sol ni lluvia, no hay prisa,
me acostumbré a proteger mi cabeza.
Ahora que terminó la guerra,
me hago mucho, mucho pan,
un pan para cada amigo,
y voy al cementerio.
Ahora que terminó la guerra,
pienso en dormir.
Mis amigos viajeros
regresan todos
para pasar la noche juntos.
En soledad, bebo té.
Ahora que terminó la guerra,
apago el teléfono y duermo.
Otra guerra comienza en pesadillas.
Nasser Rabah en Un sexto dedo en cada mano (Multinacional cartonera, varios países, 2025, selec. y versiones de David Wapner).

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