los cuervos
en sus poemas
cometen errores fatales. después
infelices pasean entre charcos
y beben agua sucia
los descubren las niñas
y los persiguen con regocijo: ¡cuervo, cuervo!
pero éstos escapan desplegando sus alas torpes
dejando huellas húmedas
sobre las aceras. después agazapadas
bajo los coches lloran quedamente
incapaces de escribir poemas
sin errores gramaticales.
Otros poemas de Māris Salējs
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tomo la palabra: