martes, 12 de febrero de 2019

Poema del día: "Poema para Mitko", de Michael Rothenberg (Estados Unidos, 1951)

Hoy, cuando Ziggy
(el perro) y yo
descendamos al océano
te enviaremos un poema

Algún listón salvaje
almas invisibles
como aves en vuelo
cruzando aguas de cromo

Esperaremos
tu respuesta silente
Buscaremos una palabra
y un mundo de paz

Montando de regreso
sobre grandes olas brillantes
Desde tu país europeo
sin litoral.

*

Un Mono-Marino
Nací y fui criado
en Florida

Aprendí mi vida líquida
Ahora, me atrae
la luna

El nacimiento y la inevitabilidad
Sí, el océano
nos da poder

Nos dice que el universo rodante
no nos pertenece
no importa cuanto

intentamos destruirlo

*

Poder sin dios
Olas de cromo

Flamas de sol
empapan mi ceja

Ziggy se detiene a escarbar en la arena
Le ladra al cuervo azul negro

que llama desde la encallada
roca en la Playa de la Concha

*

Me volvería loco viviendo en una isla
rodeado de un febril mar de congoja

y horizontes de zafiro

Planeo un mañana de más actividad
Pero no puedo sacar el océano de mi cabeza

Se te podría antojar otra isla

Pero sea lo que esté ahí no puedo describir
Lupino, cardo y pasto de avena salvaje

En el acantilado
Pienso que veo algo, pero no puedo

Imaginación
inscrita en el cielo mercurial

Espero una explosión

*

Este no es un buen año para Tiranos
Cielos de cobre sobre la Plaza Tahrir

Aquí viene ese pensamiento como plomo
Esa moneda que envié sobre la extensión

para que fuera leída por ti, Mitko
Nubes de gas lacrimógeno en la Plaza Tahrir

¡Habiendo vuelto amarrados y raídos alrededor de un cabo escarpado
hemos tenido suficiente de esta esclavitud!

Hombres y mujeres, niños y niñas con piedras
Denles lo que quieren

No esperen el permiso del cuartel general
La autorización por parte de la Ópera

Vive por largo tiempo y sin patrocinios

*

El perro todavía ladra, pero no puede decir exactamente lo que cree
¿Es un dragón o es la civilización quemándose en la playa?

Entrando o saliendo
No puedo decir en qué dirección corre la poesía

Una ola seguida de otra ola seguida de otra
Una ola dormilona

Marea del averno que llega con fuerza total, soplando plata
sobre playas naufragadas y cielos torturados

*

Y o le pregunto al tejón de California
en el camino de vuelta a casa
¿Encuentras este sueño entretenido?

Había algo de vicioso en su respuesta
¿Es la condición humana un mero entretenimiento?

Le pregunto al tejón
sobre el juego astuto de la política
y las metáforas cobrizas

Lanzadas por los cielos
¿como el Mesías de Handel?

¡No hubo respuesta!

¡Este no es un animal doméstico!

*

Oh, Hermano de otro gran continente
Más allá de la reluciente fiebre catastrófica

Espuma y luz apresurándose sobre mis pies
Frotaciones de mamut en piedras de mamut...

Oh, Hermano de Macedonia
Descendí al océano el día de hoy y el cielo y el sol y el agua
eran de un cegador y magnífico cromo, así que quedé como atrapado

en la luz y el aislamiento y no pude pensar en nada más.

Michael Rothenberg en Detención indefinida. Un cuento de perros (2013) (Varasek Ediciones, Madrid, 2017, trad. de Pilar Rodríguez Aranda).

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