lunes, 7 de septiembre de 2015

Lecturas: "Rivales dorados (Antología)" (Varasek Ediciones), de Néstor Perlongher (Argentina, 1949-1992)

"Hay cierta tendencia a pensar la expresión poética como subjetividad, como expresión del ego. Entonces la poesía queda oscilando entre la sentimentalidad y el narcisismo. Sin embargo, pienso que lo importante de la poesía es esa posibilidad de pasar a un orden de lo alucinante".
Néstor Perlongher

No hace muchos meses, Varasek Ediciones publicaba un libro bárbaro, que me volvió a hacer pensar en cómo es posible que después de tantas revistas, selecciones de poemas y antologías editadas en España no haya conocido a este autor argentino, Néstor Perlongher. Imagino que para el canon poético de "lo fácil" este será sin duda un autor "difícil", difícil de digerir, imagino también, por su rebeldía en lo social y político y rebeldía en lo poético.
     Para mí está resultando ser una fascinante lectura, una sorpresa detrás de otra sorpresa, un asombro tras otro ante las genialidades del poeta en el uso del lenguaje, en las increíblemente ingeniosas relaciones de palabras, "multisignificados", invenciones... Sin duda un libro para disfrutar de la poesía, para leer con tiempo y en el tiempo, a pesar de mi manía de darme atracones poéticos.
     Se trata de una poesía llevada al límite de la expresión, de la relación, del significado, de la construcción, de la rima incluso, que me transmite un ambiente retorcido, denso, pausado, delirante... También contribuyen a crear esa atmósfera las imágenes grotescas de una burguesía libertadora de aquí y de allá en permanente decadencia, viciosa, perversa; con hijas, madres, tías recargadas de pereza, con hombres muertos en lejanas batallas a sus espaldas.
     Es una poesía muy elaborada, con una amplitud de vocabulario deslumbrante que va mucho más allá del Diccionario; poesía que tiende a expandirse en el papel, que hay que leer pausadamente, palabra a palabra para asombrarse. Esta apuesta poética llevada al extremo, valiente, da como resultado, por ejemplo, el impresionante poema titulado "Frenesí" (que seguro colgaremos más adelante para promocionar nuevamente la venta de este libro), cuyas largas relaciones de palabras asfixiantes tal vez sean metáfora de la asfixiante sociedad en la que tuvo que convivir el libertario, militante homosexual y libertino poeta Néstor Perlongher.
     Damos la enhorabuena a la editorial por traernos esta otra voz americana que nos muestra la calidad y pluralidad existentes en la poesía escrita en español. Y para ampliar la información pegamos ahora lo que en las solapas del libro nos dice la editorial sobre el poeta.

     "Néstor Perlongher nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, la noche de Navidad de 1949. En 1982, terminada su licenciatura en sociología, se fue a vivir a San Pablo, donde ingresó en la maestría de antropología social, en la Universidad de Campiñas, de la que en 1985 fue nombrado profesor. Su obra poética publicada comprende seis libros, a partir de Austria Hungría en 1980. Publicó asiduamente artículos y ensayos en varias revistas argentinas, preparó la antología bilingüe castellano portugués Caribe transplatino, poesía neobarroca cubana y rioplatense, 1991. Entre sus ensayos se destaca La prostitución masculina o El negocio del miché. cuya primera edición en español es de 1993. Murió en San Pablo el 26 de noviembre de 1992.
     "Tras su muerte en 1992. Néstor Perlongher legó una de las carreras más rotundas de la literatura latinoamericana, no por corta, menos intensa. Es, sin duda, uno de los poetas mas sugestivos y vigorosos a partir de los años ochenta del siglo pasado en Argentina y Latinoamérica. El conjunto de sus versos, ensayos, artículos, elabora el pensamiento contundente de un testigo y protagonista ejemplar de su tiempo. La combinatoria de lo obsceno ("excremento”) con el manierismo afeminado ("el organdí de las mantillas") es la marca Perlongher, sin olvidarnos del interés del autor por una escritura neobarroca que tiene su origen en Góngora.
     "Considerada como vehículo del éxtasis, la poesía se emparenta con un ejercicio espiritual capaz de conducir al arrobamiento o con la ingestión de sustancias psicoactivas acompañadas de un saber de la experiencia. Como otras liturgias, en la obra de Pelongher cumple su propio proceso de sanación por encima y a pesar de lo insatisfactorio".

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