miércoles, 13 de junio de 2012

Poema del día: "Hijas", de Carlos Cumpián (Estados Unidos, 1953)


"...the sons of God saw that the daughters ofmen were beautiful,
and they marriedany ofthem they chose".
Génesis 6:2 New International Bible
Hijas con deseo de sanación
algo de ello empatado con drogas,
hijas de magnesio en polvo y chicle de menta,
hijas de lluvia y cielo saliendo con hijos de África,
hijas con pistolas, la gasolina empapó el cansancio
y la pacana por la bolsa,
hijas de polen de maíz azul en una cabaña
de adobe iluminada con velas de cera de abeja,
hijas de la elegancia, que bruscamente dijeron - Cállate!
hijas en una sala de emergencias por una crisis
que empezó en el tren
Hijas en playas brasileñas bailando sin vergüenza,
Hijas en una clase abarrotada
trabajando en la noche de invierno
Hijas de gángsters de Babilonia aprendiendo
qué colores pueden vestir,
Hijas en Sacramento y Chicago
buscan trabajo mientras la economía desciende,
Hijas con ecuestre estratagemas de media mañana
se aseguran que la compañía viene,
Hijas que sacan escombros
cantando alabanzas al señor,
una letanía de canciones de terremotos,
Hijas de Port-au-Prince y Katrina
viviendo en carpas de Martes de Carnaval,
Hijas de la invención hacen contoneos de gusano
música spoon que suena en manos y rodillas,
mientras hijas del aburguesamiento luchan
contra pretensiones de moda y alquileres por las nubes
Hija de Delacroix guía a su pueblo con banderas alzadas;
sin blusa que dome su corazón,
Hija de la revolución naranja, trenzado dorado
halo del Este de Tymoshenko,
Hijas de todo el mundo protestan los pecados de los políticos,
Hijas del RSD*, fiebre del dengue,
síndrome de Reynaud, prepara un festín,
Hijas de la Iberia Gitana cantando una tonada,
con botas de cowboy y sombrero,
Hijas de La Villita responsables de cocinar
pero no hay nadie en casa hasta las siete,
Hijas de Cambridge tomando una carrera en el barrio
antropológico en pantalones caqui y sudadera,
Hijas de la periferia preocupadas por los vampiros
que les deberían gustar,
mientras las hijas de Dulcelandia son alcohólicas después de todo.
Hijas del delito encuentran kits de maquillaje robados
reclaman que fueron dejados en sus monederos,
Hijas del Tibet buscan molinillos de oración perspicaces,
no accesorios con la estampa de Prada o Levi Strauss
en el mercado negro chino,
Hijas de las primeras naciones
nunca se rendirán sin un vuelo,
Hijas de la hibridez responden en catalán
a preguntas hechas en griego,
Hijas de medalla de oro de la ambición frustrada
por la droga de la semana,
Hijas de Mongolia buscan afirmación
con la atención del tachón blanco,
Hijas de Afganistán extrañan secretamente los
altos Budas de Bamiyán condenados en las paredes
de la montaña,
Hijas del medio este cansadas de disparar, no hay medicina que calme la mente,
Hijas de los soldados que regresan llenos de tubos
cuerpos magullados que
pueden empaparse en sulfato de magnesio,
Hija de mujer policía presta sus esposas para la noche,
Hija del futbolista retirado abandona la casa con su hijo bastardo,
Hijas en peligro de suspender la clase,
se levantan tarde con móviles rojo intenso,
Hijas en astrofísica se abastecen de galones de agua
y baterías preparándose para la gigante llamarada solar
Hijas de Shangri-la no temen al demonio Chronos
cuando extiende su reloj,
Hija de Canadá toca su clavicémbalo,
así que el clima de mayo regresará pronto
Hijas de Erin ensueñan sorbos de vino en Wisconsin antes
de que se alce el telón,
Hijas de Algeria perdidas en la piel de Kasbah,
Hijas del nado del Two-Rivers,
en regiones inexploradas
Hijas de la gula coleccionan mucho más
de lo que jamás necesitarán,
Hijas de la ceguera pierden sus gafas de sol
mientras empieza a granizar,
Hijas de la Oneida- dos se elevan y una cae,
cuando las hermosas hijas de Eros
tienen atención masculina,
debemos buscar consejo del boquiabierto
o las normas de caos.

* Reflexive Symptomatic Disorder

Carlos Cumpián en 14 abriles: poems (March Abrazo Press, Chicago, 2010), incluido en Paralelo Sur (nº 9, febrero de 2012, Barcelona, trad. de Raquel Delgado).

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