viernes, 3 de febrero de 2012

Poema del día: "Eclesiastés: 12,5", de Cristián Gómez Olivares (Chile, 1971)

Desde la ventana de un hotel comparable a mi
destino veo pasar corriendo, por la orilla del
Iowa River, a dos estudiantes que no serán la madre
de mis hijas. Inmunes a cualquiera de mis promesas, van cruzando

el puente que une el norte de la ciudad con algunos
de los territorios invadidos. Desde allí se ve a los
contratistas afanados en terminar con prontitud
las obras, los desvíos de tránsito, las mezcladoras
de cemento que terminamos aprendiendo a comprender.

Como por obligación los autos pasan.

A veces se apodera de la ciudad
un olor que se parece al excremento de los cerdos
y efectivamente se trata del excremento de los cerdos
proveniente de las granjas que rodean la ciudad
como una advertencia para el viajero: las dos

minas siguen corriendo como si estuvieran
compitiendo con el río. Los recién llegados
las miran con estupor, los habitués de las márgenes

del río ya no se sorprenden al ver a dos mujeres
que parecieran estar corriendo como si alguien
las persiguiera. Desde aquí no se ve a nadie

fuera de las protagonistas de esta historia
pero estoy seguro que la sombra que
viene detrás de ti es la misma

que te precede: valdría la pena
ponerse a pensar en dios
ahora que el río

sigue corriendo imperturbable
aunque nadie lo persiga.
Ahora que las

ganancias obtenidas con la guerra nos
permiten disfrutar de llamadas
simultáneas, de seguros
contra accidentes

a precios accesibles
incluso para los recién
llegados todavía sin recibir

la bienvenida: sería conveniente.
El hombre vuelve a su morada,
las langostas se convierten

en un lastre, no hay pastilla
que pueda surtir efecto
si el sol no colabora.

Se tienden sobre el pasto.
Recuperando el aire
que incluso al río
le hace falta.

Un problema con el que todo constructor de puentes
tiene que enfrentarse.

Cristián Gómez Olivares en La casa de Trotsky (Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2011).

Poemas de Cristián Gómez Olivares y artículos sobre su obra
CiudadEclesiastés 12,5El más paciente, Ítaca: versión libreLa casa de los espíritusLos pescadores de perlas, No se equivocaban los maestroQue inacabable empiezaUn verano que aún se nos pega aquí en la piel¿Y qué tan confiable puede ser...

*Artículo de Francisco Cenamor sobre La casa de Trotsky

4 comentarios:

  1. Muy buena elección. Un poema con mucho fondo y estilo.

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  2. Da gusto leer a Cristián, escriba sobre lo que escriba, se disfruta tanto...

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  3. Compañeros, estimados: mil gracias por la lectura.

    Un abrazo,

    C

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