jueves, 19 de enero de 2012

Lecturas: 'Poesías completas', de Macedonio Fernández (Argentina, 1874-1952)

Macedonio Fernández (Argentina, 1874-1952) viene siendo considerado por quienes estudian su obra como un renovador de la literatura en castellano. Interesado profundamente en el pensamiento, dedicó gran parte de su labor literaria a teorizar en torno al hecho mismo de escribir; no es casualidad, por tanto, el que apenas editase en vida sus textos creativos. A pesar de esa ausencia de publicaciones, las distintas vanguardias literarias americanas de comienzos del siglo XX se mostraban ávidas de sus textos teóricos, textos que publicaban en sus diferentes revistas de referencia. Ni que decir tiene que tuvo una gran influencia sobre estos movimientos literarios. Él, a su vez, venía influenciado por el modernismo, pero también, más lejos, por la solemnidad y temáticas del romanticismo.
   En las pocas muestras de su creación poética que nos ha legado podemos ver como supo mezclar con habilidad, a su antojo y sin atenerse a la norma, recursos arcaicos del lenguaje con otros más del gusto de sus contemporáneos, e incluso se atrevió a introducir innovaciones personales. Entre las figuras arcaicas destaca una, ya en desuso en su época: las partículas enclíticas, que añadía, con gran profusión, a las formas verbales: encerrose, cortárase, véngome... Macedonio Fernández es otro ejemplo más de la importancia del dominio de la herramienta, la propia lengua, para la creación poética.
   Como decía, introdujo diversos elementos novedosos, como la eliminación de palabras, principalmente los artículos. Otro elemento presente en su poesía, al menos en su primera poesía, es el humor, raro de encontrar en esta disciplina artística. Aunque esa vena se vio truncada por un hecho que marcaría también toda su existencia: la muerte de su esposa. La lucha contra la invencibilidad de la muerte pasó a dominar el grueso de su escasa creación.
   La mezcla de estilos tan dispares dio como resultado unos poemas muy intensos, tanto como el dedicado a su esposa fallecida 'Elena Bellamuerte' (1920). Y como gran defensor de la convivencia entre filosofía y poesía, en sus últimos versos ambas aparecieron unidas de manera sólida.
   Este autor argentino no creía en la inspiración y sí mucho en la forma, en la poesía como construcción artística libre, no sujeta a ningún convencionalismo; creía en la poesía como un arte para transmitir emociones y la defendía como una de las formas del conocimiento. Y por poner un pequeño pero, el abuso, en sus primeros poemas, de la rima aleatoria, sobre todo la terminada en '-ía', resulta un poco lacerante a la hora de enfrentarnos a su lectura, pero vaya, tal vez no se le podía pedir más en un momento histórico en que estaba rompiendo con la norma.
   Para la confección de este breve comentario he seguido la lectura de Poesías completas (Visor Libros, Madrid, 1991).
Francisco Cenamor

4 comentarios:

  1. Yo que estaba suscrita a este fantástico blog sin saber que iba a compartir publicación (antología del bukowski) ¡con el autor! jaja. ¡Allí te espero algún miércoles!

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  2. Jajajajajaja, miércoles difícil, que trabajo hasta muy tarde en Leganés. Y ya no soy mucho de bares, jajajajaja. Pero sí espero que coincidamos. Un abrazo.

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  3. No concuerdo con eso de que el dominio de la lengua sea una herramienta para la creación poética... Dominar la palabra no es crear.

    Un saludo.

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